Un conflicto de identidades

Lunes, Febrero 6th, 2017

Pasito a pasito y sin estridencias, Josep Vilageliu y Daniel León Lacave no fallan cuando se trata de presentar sus últimos trabajos. Hoy por hoy, se podría decir que ambos son los más constantes cuando se trata de presentar sus películas en Canarias, lo que explica que estos estrenos se hayan convertido en una tradición porque, como apuntó Vilageliu el jueves 26 de enero, día de la puesta de largo de La Otra y Al borde del agua, su exhibición se ha convertido en una excusa para reunir a un grupo de amigos y también anónimos seguidores para ver un cine hecho netamente aquí, en estas tierras alejadas de la mano de los dioses.

La otra y Al borde del agua coinciden, más allá de ese truco publicitario de denominarlas leves, en estar protagonizadas solo por mujeres; en desarrollarse en un mismo espacio: una presa y un velero, y en explorar, casi como una excusa, las geografías del género fantástico.

La sesión comenzó con la exhibición de La otra que es un curioso entretenimiento firmado por Daniel León Lacave que incursiona en el cine fantástico con claves vagamente inspiradas en el cine de terror japonés en cuanto a su efectismo y el universo de Kubrick en cuanto a su formulación como historia de fantasmas.

Kubrick está  presente incluso en el nombre de la protagonista de este ensayo sobre el más allá, sea real o figurado. Wendy, que así se llama el personaje que interpreta Cristina Piñero, está tomado de la película El resplandor, aquel personal punto y aparte del género que se inspira, vagamente en la novela del mismo título de Stephen King.

No obstante, y al margen del tono al que recurre Daniel León Lacave para sumergirse en esta insólita e inquietante pesadilla, La otra  propone una incursión en lo extraño que  logra transmitir gracias a una atmósfera que domina un relato que resulta (in)creíble gracias al excelente trabajo de sus actrices protagonistas, Saida Fuentes, Yazmina Guerra, Sol Mendoza y la mencionada Cristina Piñero, y que refuerza la música de Jonay Armas.

La otra rompe, además, una regla del género ya que está rodada prácticamente en exteriores (por otro lado, una de las señas de identidad de los trabajos de León Lacave), paisaje que se convierte en un personaje más de esta pesadilla sobre la identidad.

Un conflicto de identidad planea también en Al borde al agua, mediometraje que se desarrolla prácticamente en un pequeño velero y que protagonizan Leonor Cifuentes, Judith Klejn, Idaira Santana, Laura Gómez, Rebeca Campo y Bibi Rodríguez.

Al borde del agua, como otras películas de Vilageliu, invita al espectador a adentrarse en un laberinto de difícil salida. Por eso, durante su exhibición lo mejor es dejarse llevar y no esperar atajos en una película que dispersa sus claves –voluntarias e involuntarias– para  armar una historia que es abstracción. La idea es dejarse llevar y no buscar una lógica, que sin embargo tiene, si se admiten que no hay reglas en el universo mágico y sexual de Vilageliu.

Es una pena, a modo de final, que estos trabajos solo se vean en Tenerife y no en Gran Canaria aunque se espera La otra y Al borde del agua obtengan el recorrido y los espectadores que se merecen.

Saludos, fundamos a encadenado, desde este lado del ordenador.

Historia del Cine en Tenerife y Canarias

Miércoles, Diciembre 28th, 2016

No sé si ha sido fruto de la casualidad pero ayer 28 de diciembre, ese día en el que en España se celebran los santos inocentes que es algo así –cada vez menos, esa es la verdad– como una fiesta en la que se da licencia para tomarle el pelo a los demás y que evoca la matanza de niños que emprendió Herodes para liquidar al recién nacido que iba a ser Rey de los Judíos, nació el cine.

Un arte, el cine, que, bien mirado, no tiene nada de inocente o sí, según se mire.

Cuentan que tal día, pero de 1895, los hermanos Lumiére proyectaron públicamente una cinta en la que se mostraba la salida de obreros de una fábrica en Lyon, Francia; la demolición de un muro, la llegada de un tren y un barco saliendo del puerto. La Wikipedia no dice de qué puerto pero da igual porque el caso es que el cine abría los ojos y, como un inocente, no se imaginaba el futuro que tenía por delante.

Dicho esto, estas líneas son para anunciar que este jueves 29 de diciembre en el teatro Timanfaya del Puerto de la Cruz y el viernes 30 en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife, La Laguna, se proyectarán trabajos de Fran Casanova y Josep Vilageliu, respectivamente, a partir de las 19.30 horas. 

Ambas retrospectivas forman parte de las 3ª jornadas sobre Historia del Cine en Tenerife y Canarias y quiero entender más como un merecido homenaje que como retrospectiva la exhibición de una amplia muestra del trabajo cinematográfico que lleva realizando Joseph Vilageliu. 

En 2017 se cumplirá el 50 aniversario de su primer cortometraje, así que es un candidato perfecto para narrar el relato de lo que ha sido, y de lo que ha dado y está dando de sí, el cine rodado en las islas a partir del visionado de las películas que ha realizado desde los 70 hasta la fecha…

… porque Joseph Vilageliu sigue rodando, lleva el cine muy metido en las venas. En ese año que se avecina, espera estrenar Al borde del agua y Del amor y otras necesidades, dos mediometrajes que comenzó a rodar en 2015 y que ya están finalizados, y Dueto, que rueda en la actualidad.

Joseph Vilageliu tiene pinta de santo ortodoxo y de tipo que se ha quemado las pestañas viendo cine. Hablar con él sobre cine resulta de hecho uno de esos placeres que habría que reivindicar con ahínco, y ver sus películas una aventura que en muchas ocasiones me ha deslumbrado y en otras despertado mis instintos más asesinos.

Josep lo sabe, y ahí donde lo ven este agitador cultural de los de antes, de los que sostiene que de tanto en tanto no viene mal una encendida polémica, se divierte más cuando resulto incisivo que cuando me rindo a sus pies y reconozco al maestro que lleva dentro.  

Así que lo de buena gente le queda muy corto a un cineasta que comenzó a rodar películas en cine de verdad, Súper-8, en los 70 y 80 junto a aquellos chiflados por el –no iba a ser menos– cine que fue el colectivo de Yaiza Borges y en vídeo y digital entre los 90 y lo que ya llevamos de siglo XXI.

Películas y más películas que articulan una filmografía irregular pero con mirada y universo propio. Constantes que son señas de identidad de uno de nuestros cineasta más veteranos e independientes.

Un tipo formidable, y un candidato a formar parte de los Premios Canarias si esos premios tuvieran dos dedos de frente.

Saludos, libros, libros y más libros, desde este lado del ordenador.

Nadie visita los paraísos un viernes negro

Sábado, Febrero 14th, 2015

Paraísos.- Director y guión: Josep Vilageliu. Producción: Laly Díaz, Eduardo Gorostiza. Fotografía: Eduardo Gorostiza. Sonido y Música original: René Martín. Vestuario y maquillaje: Leonor Cifuentes. Ayudantes producción: Macario García, Bibiana Rodríguez. Foto Fija: Leonor Cifuentes. Fechas de rodaje: mayo- junio 2013. Duración: 27 min. Rodada en La Esperanza y en Santa Cruz de Tenerife. Intérpretes: Rebeca Campos, José Sosa. Sinopsis: La llegada de una extraña carta rompe la apacible vida de una pareja.

Lost in Black Friday.- Creado por: Gabriel García, Adrián Rosales y Eduardo Gorostiza. Año: 2014. Duración: 9:58. Sinopsis: Lost in Black Friday narra la visita del gran cineasta Pierre Rochemback a Tenerife para localizar exteriores para su nueva creación audiovisual.

Nadie.- Director y guión: Daniel León Lacave. Producción: La Elipsis, Maylam, Mandalai, Sonovisión. Fotografía: David Delgado. Sonido: Paco Perdomo. Música: Jonay Armas. Montaje: Daniel León Lacave. Maquillaje: Any Rodríguez Liria. Ayudante de rodaje: Iván Martín. Intérpretes: Penélope Acín,  Lamberto Guerra y Abraham Santacruz. Duración: 12minutos. Sinopsis: Una chica queda con dos chicos distintos en la misma cafetería. Asistimos a las dos citas.

Lo del cine leve parecía una broma cuando irrumpió en el panorama audiovisual en las islas. Entonces eran tiempos en los que manaba la leche y la miel y la aparición de este grupo de cineastas, en los que se mezclaban veteranos y noveles, se tomó a risa porque estaban decididos a rodar sin apenas presupuesto y a presentar sus películas sin contar con aquellas millonarias subvenciones oficiales.

Con esa actitud lo normal era pensar que no iban a durar mucho.

Más cuando generaban e intervenían en otros debates en los que se podía estar o no de acuerdo. Sin embargo, el paso de los años ha demostrado que han hecho sostenible la insoportable levedad del ser. Calculo que hoy por hoy son los más constantes en alimentar ese cine que se crea en Canarias, esa tierra abandonada de la mano de los dioses.

TEA Tenerife Espacio de las Artes acogió el pasado 12 de febrero sus últimos tres trabajos. Trabajos en los que se aprecia una notable coherencia con sus principios. Principios que no son cerrados sino abiertos, además de muy personales. Y en los que hay cabida para todo tipo de estilos: desde una cierta poética pasando por una travesura gamberra a, también, un desconcertante existencialismo.

O la insoportable levedad del ser.

Los tres trabajos eran Paraísos, de Josep Vilageliu; Lost in Black Friday, de Gabriel García, Adrián Rosales y Eduardo Gorostiza y Nadie, de Daniel León Lacave.

Y la sesión comenzó con Paraísos, un trabajo de Joseph Vilageliu que forma parte de su trilogía Naturalezas muertas y que vuelve a mostrar a un director al que le gusta pintar paisajes humanos. Personajes a los que envuelve en situaciones que quiere que se expresen visualmente por sí mismas. En Paraísos, además, muy conectada con la siniestra realidad de estos tiempos que vivimos, pero renunciando a presentarlo con dramatismos extremos lo que justifica la ausencia de diálogos. Es una cinta resignadamente triste y a su manera lírica sobre lo que significa ser expulsado del Edén.

El siguiente cortometraje, Lost in Black Friday, es una entusiasta y libertaria viñeta de amor al cine. Su rasgo más característico es la espontaneidad con la que está realizado. Y el tiempo que ocupa, leve para no resultar cansina.

Daniel León Lacave, que no pudo estar presente en el estreno al parecer por problemas con el vuelo que lo traía de Gran Canaria a Tenerife, escribe y dirige Nadie. Vilageliu comentó en la presentación que Lacave es un cineasta al que le gusta trabajar con actores. Y tres actores, dos habituales además, son los que protagonizan un corto redondo, eficaz y demoledoramente conmovedor sobre, precisamente, la insoportable levedad del ser.

Saludos, escandalera que es Carnaval, desde este lado del ordenador.

Tres cortos canarios en TEA

Miércoles, Febrero 11th, 2015

Estaba preocupado porque hacía tiempo que no tenía noticia de alguno de ellos. Vamos, que comenzaba a notar en falta esas sesiones en las que ves tres cortos realizados por tres cineastas diferentes y bronco amor al arte en TEA Tenerife Espacio de las Artes, más cuando recibo un whatsApp de esos y se me informa que yo, este quien les escribe, dirige una de las piezas.

“Será la primera película que dirijo y sin enterarme”, respondo y a los pocos segundos suena la campanilla del whatsApp ese: “Pues eso es lo que me han contado a mi”. Y yo sigo lo que ya sospecho es una broma: “las cosas del doble, de mi entrañable Hyde”.

Al final cierra la conversación el fulano recurriendo a uno de esos socorridos emoticonos. En concreto el de la carita que sonríe y se le saltan lágrimas por los ojos. “Vete pal’carajo”, le contesto cuando entonces, oh, oh, oh, recibo en mi bandeja de correo electrónico un mensaje con el asunto: “Sesión de cine en TEA”.

Y leo que este jueves, 12 de febrero y a las 20 horas se exhiben tres cortos. Pero no sé si serán leves o no leves. Y pienso lo que escribí en la primera línea de este comentario: me alegran el día porque me tenía preocupado esta gente. Pero que ya no, vaya, porque sí exhiben sus últimos trabajos es porque continúan aquí. Y regresan.

Estiro los dedos, preparados para redactar esta previa cuando me llama por el móvil un tipo cabreado que me cuenta una milonga a la que no presto demasiada atención. Los dedos descansan ahora sobre el teclado.

Sesión de cine de aquí en TEA Tenerife Espacio de las Artes.

El programa incluye:

Nadie, de Daniel León Lacave; Paraísos, de Josep Vilageliú y Lost in Black Friday, de Gabriel García, Adrián Rosales y Eduardo Gorostiza.

Tres trabajos rodados el año pasado pero que se estrenan en 2015.

Paraísos (Josep Vilageliú) es una producción de La Mirada Gorostiza. Produce Laly Díaz y Eduardo Gorostiza y está escrita por el mismo Vilageliú. La fotografía corre a cargo de Eduardo Gorostiza mientras que el sonido y la música original es de René Martín. En cuanto a vestuario y maquillaje: Leonor Cifuentes y los ayudantes de producción: Macario García y Bibiana Rodríguez. Tiene una duración de 27 minutos y está protagonizada por Rebeca Campos y José Sosa. Sinopsis, como toda sinopsis que se precie, sencilla: La llegada de una extraña carta rompe la apacible vida de una pareja.

Nadie (Daniel León Lacave) esta producida La Elipsis, Maylam, Mandalai y Sonovisión. Firma la fotografía: David Delgado y el sonido: Paco Perdomo. La música es obra de Jonay Armas; el maquillaje de Any Rodríguez Liria. El reparto artístico lo forman habituales del director, los actores Penélope Acín, Lamberto Guerra, Abraham Santacruz. Nadie va sobre una chica que queda con dos chicos distintos en la misma cafetería.

Lost in Black Friday (Gabriel García, Adrián Rosales y Eduardo Gorostiza) va directo al grano. Nada de ficha técnica ni artística. Ná más y ná menos. El corto narra la visita de un cineasta, Pierre Rochemback, a Tenerife para localizar exteriores para su nueva creación audiovisual.

Más leve imposible.

Recibo otro whatsApp de esos: “¿vas a ir?”

Uno treinta segundos de silencio ya que espero asistir si otras tareas no requieren el concurso de mis modestos esfuerzos. Esto último lo pienso así que contesto al whatsApp ese con el emoticono de la carita con ojos asombrados y un grito mudo en letras mayúsculas: “VÉTETE PAL’CARAJO”.

Saludos, el jueves, desde este lado del ordenador.

¡Viva el cine amateur!

Lunes, Noviembre 3rd, 2014

La Filmoteca Canaria exhibirá este martes, 4 de noviembre, tres trabajos realizados por el cineasta amateur Manuel Tauroni en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife a partir de las 20 horas. El acto, que será presentado por Josep Vilageliú, incluye la proyección de La leyenda de Santa Cruz (1977); Y lo llaman María Jiménez (1976) y Una gaviota llamada Esperanza (1976).

Se trata de una buena ocasión para descubrir o redescubrir, según las casos, la obra de un activista de la imagen en unos años donde el cine todavía podía considerarse como un arma de ideas.

Taurori participó con sus documentales en varios certámenes celebrados en los setenta y recibió el cuarto accésit en el I Certamen Nacional de Cine Amateur de la ciudad de La Laguna con Una gaviota llamada Esperanza, presente también en la Muestra de Cine Corto 76 del Círculo de Bellas Artes.

En 1977 fue premiado en la II Muestra Canario-Americana de Cine no profesional, celebrada en Las Palmas de Gran Canaria, con el documental La Leyenda de Santa Cruz.

Por otro lado y como en los últimos tres años, la Filmoteca Canaria se suma a Home Movie Day (Día Internacional de las Películas Caseras), una iniciativa que se puso en marcha en 2002 y que desde entonces se celebra cada año en cientos de ciudades de todo el mundo con el propósito de recuperar y poner en valor este singular patrimonio audiovisual.

En estas sesiones se proyectan películas de pequeño formato, realizadas por aficionados, que se caracterizan por su valor como documento histórico. El Teatro Guimerá y el Teatro Guiniguada en Las Palmas de Gran Canaria acogerán esta sesión el miércoles 5 y el lunes 10 de noviembre, a las 20 y 20.30 horas, respectivamente.

Saludos, el gato ronronea, desde este lado del ordenador.

No tan leves

Viernes, Marzo 8th, 2013

RUIDO.- Dirección: Daniel León Lacave, 2012. Guión: Borja Texeira y Daniel León Lacave. Intérpretes: Ragüel Santana y Cathy Pulido. (Duración: 7 minutos)

MIRANDO HACIA ATRÁS.- Dirección y guión: Daniel León Lacave, 2013. Dirección de actores: Emma León. Sonido: Mónica Tirado y Pablo González. Intérpretes: Borja Texeira, Penélope Acín y Víctor León. (Duración: 11 minutos)

SILVIA.- Dirección, guión, producción: Adrián González Barreto, 2012. Música: Juan Carlos Ortega. Intérpretes: Acerina Cruz, Rubén Sastre y Dara Abrante. (Duración: 10 minutos)

RONDÓ.- Dirección, guión y montaje: Josep Vilageliú, 2013. Producción: La Mirada Gorostiza, Factoría Estudio y PROIM Canarias. Producción: Laly Díaz. Sonido y música original: René Martín. Fotografía: Eduardo Gorostiza, Ramón Santos. Ayudante producción: Chantal Rodríguez. Ayudante dirección: Macario García Calvo. Vestuario: Elena de Vera. Maquillaje: Cristina López. Foto Fija: Françoise Mascaraque. Intérpretes: Enzo Scala, Idaira Santana, Leonor Cifuentes, Winslow Iwaki, Chema Menéndez. (Duración: 39 minutos)

A base de insistir, no ya con palabras sino con hechos, ha terminado por formar parte de mi vocabulario como aficionado al espectáculo cinematográfico la denominación de cine leve porque los que integran este me atrevería a definir como movimiento, además de incansables son prácticamente los únicos que a este lado del Atlántico insisten en rodar y presentar películas cuando el sueño del subvencionado cine canario se ha difuminado en la nada de un sueño para unos o en la pesadilla para otros.

Afortunadamente, y ya hemos dado constancia en este mismo su blog, la tribu del cine leve continúa enriqueciendo el panorama de cine rodado en Canarias pese a la crisis, pese al fantasma del antaño multimillonario cine rodado en Canarias cuyos productos nacían y muchos morían –sin que viéramos resultados objetivos de tanto dinero invertido– nada más nacer tras recibir luz verde de aquellas chiripitifláuticas (des)comisiones que, por norma general, ninguneaba el trabajo de directores que, hartos de esa situación, decantaron sus esfuerzos por elaborar un cine independiente caracterizado desde sus orígenes por la indigencia presupuestaria pero no su profundo amor al cine.

Cine leve que desde ese entonces no ha dejado de rodar y crecer.

Y cine leve que desde ese entonces estrena con puntualidad germana sus últimas propuestas porque cuenta ya con propia filmografía y un público leal y entregado que suele llenar la sala de TEA.

En este sentido, y mientras existan los leves, aún le queda mucha cuerda a ese cine rodado en Canarias con presupuesto de risa pero en el que late más el corazón que la cabeza. Más el furor que genera los sentimientos que la pretenciosa y homogénea intención de tomarse en serio porque es profesional.

No, en eso que se conoce como cine leve palpita –por modesta y humilde que sea la propuesta– un aliento que en ocasiones araña y conmueve el corazón del espectador.

TEA Tenerife Espacio de las Artes acogió el jueves pasado, 7 de marzo, una nueva sesión leve en la que mostraron sus nuevas experiencias los veteranos Daniel León Lacave y Josep Vilageliú, así como Adrián González Barreto.

Me interesa el trabajo que realiza Daniel León Lacave porque su cine, que tiene mirada, está realizado por un francotirador al que le gusta contar historias adaptándose a las circunstancias –el puñetero coste cero– que maneja disfrazando la pobreza presupuestaria con un poético minimalismo que me resulta además de muy personal, desconcertante.

Por otro lado, no deja de sorprenderme los nuevos trabajos que presenta Josep Vilageliú porque está comprometido con su universo personal, narrando casi siempre la misma historia desde perspectivas diferentes que enriquecen cada uno de sus últimos títulos, caracterizados ellos por una compleja y atractiva armadura cinéfila, un potente sentido del erotismo y un cuidado en la puesta de escena que lo hace, paradójicamente,  el menos leve de los miembros de la tribu.

Desconocía trabajos anteriores de Adrián González Barreto, aunque intuyo a un cineasta con personalidad en su emocional cortometraje Silvia, cuya lectura no deja de inquietarme sin apenas salir de las cuatro paredes de un salón que se transforma –en violentos tránsitos a color y a blanco y negro– en antesala de un purgatorio.

Cuatro trabajos –dos de Lacave y uno de González Barreto y Vilagelú– en los que veo, no descubro, miradas en continúa evolución que no renuncian a ser ellas mismas. Señas de identidad en las que coincide capacidad de trabajo y un amor a esto del cine que, a mi juicio, no hace tan leve su cine como ellos reiteradamente insisten.

Ruido y Mirando hacia atrás son las dos piezas que firma Daniel León Lacave.

La primera experiencia cuenta una historia pequeña que se mastica y digiere sin pesadez intelectual y en la que su autor, porque Lacave es un autor, prescinde de diálogos que absorbe el ruido que genera una manifestación donde se encuentran sus dos protagonistas, papeles que interpretan Ragüel Santana y Cathy Pulido.

Me parece una pieza original y rompedora, en la que late cine en lo que solo, y escribo solo, es una historia más del más naturalista de los leves.

Mirando hacia atrás es un cortometraje áspero y feroz sobre un hombre y una mujer que ya no tienen nada en común salvo el fruto de aquella relación: un niño. Tiene miga este trabajo que si por algo se caracteriza es por su economía de medios y unos actores –Borja Teixeira, Penélope Acín y Víctor León, el niño–que hacen creíble ese vacío existencial mientras la ex pareja se saca las tripas sentados en un parque.

Adrián González Barreto explora también en Silvia el cosmos de la pareja pero desde una perspectiva sobrenatural. Ya comenté antes que su corto transcurre en apenas una habitación que podría ser antesala del purgatorio, pero captura la atención porque pone al servicio de su historia una realización que contribuye a reforzar un relato que en clave poética termina, entiendo, como una condena.

Rondó, de Josep Vilageliú no es un corto sino un mediometraje (39 minutos) y –es una cuestión de gustos– a mi me parece la mejor película que ha firmado el realizador hasta la fecha.

Es Rondó una película cuidadísima, con elegante factura técnica en la que Vilageliú rinde un peculiar homenaje al cine en cuatro cuadros (Exterior día, Interior día, Interior noche, Exterior noche) sin chirriante sentimentalismo y sí mucho amor a eso que llaman séptimo arte.

En Rondó confluye además muchas constantes que podríamos ya definir como vilageliunianas, pero sin sus molestas pretensiones intelectuales y sí un sano y refrescante sentido del humor en el que revela con estilo el desgaste de una pareja madura que pese a todo se soporta, y el de una joven y sana pareja de jóvenes que probablemente terminará acostumbrándose a sus rutinas.

Vilageliú, apoyado por la música de René Martín, reiterativa como todo Rondó que se precie, muestra el óxido de esas relaciones mostrando a la joven leyendo un libro y a su pareja absorto con un video juego que, pudorosamente no muestra el director en pantalla; así como al hombre maduro dejando camisas sueltas sobre la cama mientras su compañera observa en televisión El eclipse, el filme de Antonioni que parece que devora al mismo Rondó de un Vilageliú en estado de gracia.

Un cineasta que en este mediometraje termina su interesante tributo al cine y a la mirada del espectador con uno de los finales más bellos de su traviesa, poética y siempre a contracorriente carrera.

Saludos, suena The Kinks, desde este lado del ordenador.