Pilar Carreño: “José Julio fue el primer artista que expuso arte abstracto en Canarias”

Martes, Febrero 11th, 2020

La obra pictórica de José Julio Rodríguez (Los Llanos de Aridane, La Palma, 1916-Madrid, 2002) continúa siendo desconocida en el archipiélago en el que nació. Para romper este silencio, la Biblioteca de Artistas Canarios incluye un extenso trabajo sobre su vida y obra que firma la investigadora de arte, Pilar Carreño Corbella, quien desvela las claves que caracterizan la producción del artista así como detalles hasta ahora poco conocidos de su vida.

El volumen, número 63 de la colección, se prevé que se presente a finales de mayo en la Feria del Libro de las dos capitales canarias y en la localidad natal de José Julio coincidiendo con la publicación de otro libro de la BAC centrado en esta ocasión en la también artista palmera Carmen Arozena.

- ¿Qué destacaría de la producción artística de José Julio Rodríguez?

“De toda su producción artística, sin duda, resaltaría su temprano paso a la abstracción, ya que en marzo de 1950 presentó en El Museo Canario de Las Palmas de Gran Canaria la primera muestra abstracta del archipiélago, que tituló Arte absoluto 1949/50, con obras sobre papel en las que combinaba la decalcomanía y los trazados geométricos”.

- ¿Qué etapas cree que definen su arte?

“En primer lugar, la figuración en sus inicios como pintor hasta 1946; en segundo, su militancia en los grupos de vanguardia (PIC y LADAC), en los que alcanza la abstracción y la desarrolla (1947-1953); en tercero, un periodo corto de retorno a una figuración más avanzada (1954-1955); y por último, el espacialismo y expresionismo abstracto (1957-1964)”.

- ¿Hasta que punto pudo cree que pudo influir que se dedicara a la pintura que su padre fuera fotógrafo?

“Creo, en efecto, que su padre ejerció cierta influencia: cuando vivían en La Palma, en su casa en Los Llanos de Aridane, había revistas con reportajes de arte, de esta manera conoció muy temprano la obra de Kandinsky; además en el estudio fotográfico su padre le fotografiaba a menudo y estaba familiarizado con todo lo referente a este arte; pero también en el colegio su maestra, Fernanda Pérez, le invitó a asistir desde muy pequeño a las clases de dibujo”.

- José Julio, como ha dicho, es natural de Los Llanos de Aridane, ¿se percibe en su pintura?

“Siempre me hablaba de su infancia en La Palma con cierta nostalgia, pero de ahí a trasladarlo a la pintura es otra cosa, hasta ahora no me he encontrado ninguna obra de esos años”.

- Creo que durante la redacción de este volumen tuvo dificultades para acceder al archivo del pintor, ¿por qué?, ¿y por qué se encuentra en Icod de los Vinos?

“No exactamente al archivo del pintor, porque José Julio me legó una parte de la documentación que conservaba y su familia me ha abierto de par en par las puertas de su casa. La documentación a la que no tuve acceso es a la documentación oficial que pudiera haber en el Archivo Municipal de Icod de los Vinos. Residió allí y su padre montó una fábrica de caramelos en esta localidad. Sin embargo, a pesar de realizar la solicitud con registro de entrada y hablar por teléfono con la última concejala, la respuesta fue que no tenían organizado el archivo ni tampoco un técnico”.

- José Julio conoce, tengo entendido, a Emeterio Gutiérrez Albelo en esta localidad.

“Emeterio Gutiérrez Albelo le dio clases de dibujo en Icod de los Vinos y dado la vertiente poética de José Julio se estableció una relación amistosa que perduró en el tiempo, coincidieron en la revista Mensaje”.

- Traba amistad también con Eduardo Westerdahl.

“Para José Julio fue una amistad excepcional, siempre me resaltó el papel de Westerdahl como crítico de arte, al que le mostraba sus obras y consultaba sus libros, además de ver muy a menudo su colección. Creo que esa relación fue definitiva en su pase temprano a la abstracción”.

- Eso quería preguntarle. ¿Cómo llega José Julio al arte abstracto?

“Llega al arte abstracto por la influencia de la colección y biblioteca de Eduardo Westerdahl, y por la influencia directa del crítico. En la obra abstracta de José Julio hay un lenguaje personal muy meditado, donde el color es determinante, tanto en su periodo abstracto de los años cincuenta, como el las obras espacialistas de los sesenta”.

- Antes mencionó que José Julio formó parte del grupo LADAC, ¿qué es LADAC y que espacio ocupa en este grupo?

“Se vincula al colectivo de los arqueros en 1951, cuando el grupo se forma oficialmente. Es uno de los cuatro artistas junto a Felo Monzón, Juan Ismael y Millares que expone en la sala Syra de Barcelona, unas obras que nunca recuperó. Para esta muestra realiza una serie de cuadros, en los que introduce sobre un fondo monocromo o polícromo un trazado lineal y en ocasiones rellena los espacios triangulares con arena de la playa, obras que tuvieron una muy buena acogida en la crítica catalana”.

- Sin embargo, en 1953 se establece en Madrid y vuelve a sus inicios, a la pintura figurativa moderna. ¿Qué destacaría de esta etapa?

“Este retorno a la figuración se produce por agradar a su joven esposa que prefería este tipo de obras, pero también influye su traslado de residencia a Villarejo de Montalbán, un entorno que le sirve como fuente de inspiración. Son obras frescas, de pincelada suelta y conceptualmente modernas”.

- José Julio expone en Madrid en 1962. ¿Comenzaba una nueva aventura artística o anunciaba el final de su carrera como artista?

“Las dos cosas a la vez: por un lado, inicia una nueva etapa, al recurrir a nuevos materiales, como el látex y las limaduras de zinc, y limitar la paleta cromática al negro y plata, pero no obtuvo los resultados que el pintor esperaba, y por otro, una obra tan potente que presagia su final como pintor”.

- Usted que lo conoció, ¿cómo lo recuerda, qué destacaría de él como persona?

“Logré localizarlo a través del también pintor y amigo suyo, Teodoro Ríos, cuando le entrevisté para mi tesis doctoral sobre las Vanguardias en Canarias, dado que ambos habían participado en el grupo PIC (Pintores Independientes Canarios) en 1947. Le conocí personalmente en 1984, en una primera entrevista en la que lejos de cerrarse, me explicó con todo lujo de detalles datos que desconocía y que más tarde pude contrastar con documentación, al tiempo que me iba mostrando obras de su trayectoria artística. A este primer encuentro siguieron muchos más, además de cartas y llamadas telefónicas. Se estableció una amistad, además era un hombre muy familiar, siempre optimista, vitalista, educado así que valoro muchísimo que me contestase siempre con sinceridad”.

- ¿Cuándo y dónde fue su última exposición?

“Su última exposición la organizó CajaCanarias, cuando Alberto Delgado era el responsable de la Obra Social de la entidad en 1991. José Julio donó dos obras al concluir la muestra, las únicas que se encuentran en una colección institucional en Canarias”.

- ¿Por qué se retira de la pintura?

“Estuvo pintando y dibujando hasta el final de sus días aunque de lo que se retiró definitivamente fue del mundillo artístico”.

- Antes mencionó que realizó decalcomanías, ¿cómo las definiría?

“Los referentes de estas obras son, sin duda, las de Óscar Domínguez que conoció en casa de Westerdahl, pero José Julio siempre utiliza gouache o acuarela, o bien ambas a la vez, pero nunca tinta china, y la intervención después de la transferencia de la pintura son trazados geométricos”.

- ¿Por qué sigue siendo prácticamente un desconocido en los ambientes culturales de las islas?

“Por varios motivos, principalmente, porque se marchó en los años cincuenta del pasado siglo veinte, tampoco se conservan obra suya en los museos de las islas y hasta ahora no se había publicado una monografía hasta que el director de la colección Biblioteca de Artistas Canarios, Carlos Díaz-Bertrana, me ofreció realizarla. Ahora podemos acercarnos al conjunto de su producción pero falta una exposición sobre este artista, porque no es lo mismo una imagen de una obra que la propia obra”.

Saludos, gloria transit, desde este lado del ordenador

Fallece el crítico de arte Orlando Franco

Domingo, Marzo 10th, 2013

Tras el fallecimiento del profesor Amadou Ndoye a principios de esta semana, nos enteramos por La Provincia de la noticia de la muerte del crítico y comisario de arte Orlando Franco, víctima informa el periódico grancanario de una “fulminante enfermedad.”

Franco, nacido en la capital grancanaria en 1959, coordinó en sus últimos años el Área de Industrias Creativas del Centro UNESCO de Las Palmas de Gran Canaria, así como fue el precursor de los PechaKucha Night, organizando la primera de estas exposiciones breves de creativos y profesionales de las celebradas en Canarias.

Algunas de las exposiciones que comisarió son: Arte Internacional en las colecciones canarias (Centro Atlántico de Arte Moderno, 1990); Escenarios diferentes (La Regenta en Las Palmas de Gran Canaria y La Granja en Santa Cruz de Tenerife, 1994); Espacios y modos (Edificio Miller, 2003);  El artista como arqueólogo, Millares y El Museo Canario (CICCA, 2007) e Irradiaciones de Oramas (Cicca, 2008).

En su papel de crítico destacan sus trabajos La escena alterada: apuntes sobre la obra de Andrés Solana (1988), Voces de Lola Massieu (2002) y Las pasiones inútiles: 20 años de la Galería Manuel Ojeda (2004).

Saludos desde este lado del ordenador.

M de Mezquino y C de ‘Carpanta’

Sábado, Junio 30th, 2012

Leo la entrevista con el director del Museo Néstor, Antonio Daniel Montesdeoca, que publica La Provincia con el titular de: “El canario ha sido mezquino con los propios que despuntan”. Y me pregunto, han de permitirme, si el señor Montesdeoca, como canario, forma parte de esos canarios que son mezquinos “con los propios que despuntan.”

Si esta afirmación fuera verdad, pienso en todo caso que es un mal no solo canario sino español. Por lo que si el canario y español que despunta es por encima de todas las cosas en el terreno del arte y la cultura, digamos que su futuro está sentenciado porque a su alrededor solo le crecerán los enanos que lo adoran y esos que Montesdeoca conoce como mezquinos.

Siniestra conclusión: nunca hay espacio para los que apuestan por una tercera vía. Ese grupo de indeseables que se posiciona en un término medio.

Habitamos una tierra que como cualquier tierra de España solo entiende de divisiones, de recelar del vecino. De darnos garrotazos con gusto.

Esto es resultado, decía mi padre, de una historia cuyos siglos han estado  marcados por el hambre y el miedo. Nos reímos de Carpanta precisamente porque aún no hemos olvidado lo que nos une al genial muerto de hambre creado por Josep Escobar.

País de pícaros y ladrones…  En este territorio en el que habito y en el que tanto se reclama ”la condición insular”  observo los idénticos males de una España al menos genial cuando se nos pone poeta.  

Lo otro, lo que cocina los que adoran y desprecian, me pone la piel de gallina. Así que observo que hasta al pobre de don Benito Pérez Galdós están intentando meterlo en ese saco de fantasías animadas de ayer y hoy por una caprichosa manía revisionista y reivindicativa que resulta tan de provincias.

Tan…, tan…, que al mismo don Benito le hubiera sacado los colores.

Galdós, o mejor, la marca Galdós, debe estar por encima del escritor y del hombre que todos los días, cuando gozaba de buena salud, iba a al baño por las mismas razones por las que todos los que nos somos Galdós nos sentamos en la taza del váter.

Por eso pienso que cuando el señor Montesdeoca habla de mezquinos –qué palabra– con una generalización, presumo que lastimosamente provocadora, debe de saber que cerca de ese 90 por ciento de canarios que “desconoce a Néstor”, incluido taxistas, no es por mezquindad sino por una cuestión de cómo se ha construido desde tiempos en los que es mejor perder la razón, las sociedades que en la actualidad vertebran este archipiélago sin cabeza en el que nací, vivo y mucho sospecho desapareceré. 

Recomiendo por ello el señor Montesdeoca que reflexione sobre lo que va a decir. Lamenta y asocia cultura en Canarias con cierto elitismo de cartón piedra que  “ni el museo ni el teatro deben de ser”, y exige por ello abrir un abanico en la cultura siempre y cuando “guarde calidad.”

 ¿Qué calidad?, pregunto.

 La que marca usted. O usté.

Reconozcamos los notables esfuerzos que hace el señor Montesdeoca para que no peligre el Museo Néstor pero también que alguien le sugiera medir sus palabras. Ese  “mezquino” dicho, a mí me apesta a elitista aunque no fuera o fuese esa su intención.

ABRE PARÉNTESIS

El lagarto, el animal que debería formar parte de nuestro escudo y no esos puñeteros y amaestrados perros, es un reptil al que le gusta tumbarse al sol y figurarse un príncipe de las mareas…

Pero ¿a qué viene lo del lagarto?

CIERRA PARÉNTESIS

La tarde de un ayer que fue viernes, mientras se charlaba en la calle al finaliza la presentación del libro No es la noche de Carlos Cruz, alguien lamentó que no haya crítica y mucho menos interés por parte de las dos universidades canarias de lo que se está escribiendo a este lado del Atlántico. 

Y solo pude encogerme de hombros mientras me preguntaba qué tipo de crítica reclamaba esa voz. 

¿Una crítica cautiva y ombliguista?

¿Una crítica feroz y jacobina?

¿Un ensayo cuyas claves herméticas solo es apta para iniciados?

Cuando me iba a casa, alguien me recomendó que no me mordiera la lengua si tengo que escribir sobre lo que otros hacen con todo el amor del mundo…

Me pregunté, en un día de preguntas sin respuestas, ¿por qué no lo haces tú?

A mi, y debo de ser un mezquino, por quedarme ya no me queda ni lengua.

Terminé por la noche con un amigo en una terraza donde el servicio resultó pésimo. Me cabreé. Me levanté de un golpe sin terminar de derrumbar la silla y me largué justo cuando el camarero, alarmado, se acercaba a nosotros para tomar nota.

- Mi nombre es Néstor. Y no me conocen ni los taxistas.- le dije al tipo mientra subía rumbo al García Sanabria.

- Y a mi qué coño me importa.- contestó el camareno.

- Pues entonces a callar y a pagar impuestos.- Respondí pensando en cuando llegaríamos a las manos.

La sangre no llegó al río, así que ya no debemos de ser tan mezquinos. 

Saludos, no, no fue la noche, desde este lado del ordenador.

Aviso a navegantes

Miércoles, Abril 25th, 2012

“- Los que consienten cuando se les pide algo –dice Robin– se encuentran un paso más adelante que aquellos a los que nunca se les ha pedido que consientan en nada, hermana, y dos pasos más adelante de los que consienten antes de que se les pida nada.” (Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders, Daniel Defoe)

* La Muestra Internacional de Cortometrajes de la Universidad de La Laguna (MIDEC 2012) se celebra a partir de las 20.30 horas y del 26 al 28 de abril en Aguere Espacio Cultural, en La Laguna. Durante las tres jornadas, el público asistente a las proyecciones podrá votar su cortometraje favorito participando en el Premio del Público, que se proclamará al final de la última jornada.

PROGRAMA

26 DE ABRIL

Entrevista, de Ángela Armero

El abrigo rojo, de Avelina Prat

La culpa, de David Victori

Vicenta, de SAM (premio Mejor Cortometraje de Animación)

La gran carrera, de Kote Camacho

Les (El bosque), Aida Ramazanova, y por el que su actriz Lina Gorbaneva obtuvo el premio de Mejor Interpretación

Sin palabras, de Bel Armenteros

Dicen (They Say), Alauda Ruiz

27 DE ABRIL

Encounter, de Nayra y Javier Sanz Fuentes.

La victoria de Úrsula, de Nacho Ruipérez y Julio Martí

Algo queda, de Ana Lorenz

A solas, de Francisco Javier Rubio Rodrigo

Le quiero y espero, de Valeria Florencia Sartori

Maquillaje, de Álex Montoya

Matador on the road, de Alexis Morante

Warisover, de Carlos Morelli

28 DE ABRIL

Gran Vía AM/PM, de Juana Macías

Hidden Soldier, de Alejandro Suárez

Joselyn, de Susan Béjar

Tchang, de Gonzalo Visedo y Daniel Strömbeck (mención a la Mejor Dirección)

Desanimado, de Emilio Martí López (premio al Lenguaje Cinematográfico más Innovador)

Morir cada día, de Aitor Echeverría

El barco pirata, de Fernando Trullols (Premio Mejor Cortometraje)

La historia de siempre, de José Luis Montesinos (fuera de concurso-premio MIDEC 2011)

* CajaCanarias inicia este jueves 26 de abril, en la sede de la Fundación Cristino de Vera de La Laguna, un ciclo de cine denominado Cuatro artistas, que arranca con la proyección de la película Rembrandt, dirigida por Alexander Korda. La exhibición de esta producción, en versión original con subtítulos en castellano, comenzará a las 19:30 horas, con entrada libre para el público hasta completar aforo. El acceso al recinto se realiza por el número 18 de la Calle San Agustín. El programa del ciclo abordará también en próximas sesiones la turbulenta vida de Van Gogh y Tolouse-Lautrec y la escultora Camille Claudel.

* La séptima edición del festival internacional de cine documental de Guía de Isora (Tenerife), MiradasDoc, garantiza su financiación con fondos institucionales provenientes del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Guía de Isora. Las tres instituciones informaron este miércoles en rueda de prensa sobre la decisión de trabajar conjuntamente para garantizar la celebración del festival, cuyo presupuesto será de 120.000 euros, de los que el Ejecutivo regional aporta 25.000 euros, de los 40.000 euros del año pasado.

Y UNA CONFERENCIA

El Casino de Tenerife acoge este jueves, 26 de abril, una conferencia organizada por la Asociación por la Rehabilitación del Parque Cultural Viera en la que participarán Federico García Barba, presidente del Colegio de Arquitectos de Santa Cruz de Tenerife; Sebastián Matías Delgado, arquitecto y Luis Cola Benítez, cronista oficial de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.

Saludos, mientras cazo lagartos, desde este lado del ordenador.

¿Un documental?

Miércoles, Abril 11th, 2012

Algo malo ocurre cuando viendo una película no dejo de moverme en el asiento, quizás porque estoy más pendiente en buscar una posición cómoda  que la de estar completamente atento a lo que transcurre en pantalla.

Algo así me sucedió contemplando Stipo Pranyko con cuadros blancos (*) de David Delgado San Ginés, título que obtuvo una Mención Especial del Jurado del Foro Canario en la última edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Sin embargo, y cuando el protagonista, el artista plástico Stipo Pranyko, se sumerge literalmente en las profundidades de una gruta para observar la luz que se cuela a través de la entrada, confieso que dejé de bailar sobre la butaca porque de repente y de manera caprichosa hice comunión con un trabajo ¿documental? cuyo mayor defecto, a mi juicio, es su duración.

Puestas así las cosas, y tras salir de la caverna su protagonista, comencé a ver Stipo Pranyko con cuadro blancos no ya como el documental que no es. No ya como la película presuntamente poética que dicen que quiere ser sino como el retrato de un hombre que no es hombre sino un extraterrestre. Un alien de buen corazón y con un curioso sentido de la estética que amplifica la geografía marciana de Lanzarote, territorio en el que vive y en el que crea.

Habiendo visto otros trabajos de David Delgado San Ginés resultaba inevitable que rodara una película sobre un artista que es de otro planeta, y que moldeara a través de un conjunto de bellísimas imágenes en las que se observa el rostro cubierto de arrugas del artista y sus manos labradas de callos, con el caprichoso paisaje conejero mientras se reflexiona, aunque a trompicones, dando eses que parecen empapadas de una ebriedad plástica demasiado abstracta, sobre el proceso de creación de Pranyko, un hombre que desarma por su compleja sencillez.

El ¿documental?, e insisto en poner interrogaciones a documental porque no se trata de un documental al uso sino de una mirada curiosa, a veces incluso asombrada más de su protagonista que de su trabajo, propone un retablo a base de planos fijos y cámara en mano de algunas de las obras del artista pero sobre todo del hombre que las hizo posible sin que la película salga del reducto sagrado de su casa. Su castillo interior, en el que ha materializado un laberinto en la roca volcánica.

En este sentido, esta experiencia no aporta demasiada información sobre el pasado de Pranyko porque intuyo que a Delgado San Ginés le interesaba más el extraterrestre que habla sobre las líneas, sobre la enfermedad que estuvo a punto de matarlo o sobre su marcha del mundo del arte europeo a una isla remota del Atlántico porque –se queja el autor en una de las escenas más bellas del largometraje– estaba tomado por esnobs.

Salgo así de esta experiencia con emociones encontradas. Por un lado porque hay momentos que me han tocado muy dentro pero también un tanto frustrado porque tengo la sensación que se ha engordado un conjunto con imágenes que lastran y ralentizan su resultado final.

El ¿documental? por lo tanto, y si quieren como vehículo presuntamente poético, no tiene ritmo ni música en muchas de sus estrofas aunque contenga algunas delicadas, de una belleza estética que casi parece que se puede morder con los dientes.

El caso es que, como comentaba al principio, hay un instante en el que dejé de bailar sobre la butaca. Y que a partir de ese momento se suceden una serie de imágenes que parecen que se te meten por dentro. Es decir, justo cuando tuve la revelación que Pranyko y, probablemente David Delgado San Ginés, no son de este mundo.

Y solo por eso, por llegar a esta conclusión que tiene mucho de mística, el ¿documental? deja de serlo para transformarse en algo que ladra verdad. Una verdad que no sé describir con palabras, pero créanme si les digo que parece que dialoga con esa parte que está dentro de ti pero que ignoras en lo más profundo de tu cabeza. Ese lugar que permanece a oscuras, pero que se trata de una oscuridad que no es negra sino blanca como los cuadros de Pranyko.

(*) El pase del miércoles 11 de abril se trató de la versión larga de Stipo Pranyko con cuadros blancos. A partir de ahora, y como apoyo a la exposición que sobre el artista acoge TEA Tenerife Espacio de las Artes, se puede ver un  montaje reducido de 32 minutos en El Cuarto Oscuro de TEA.

Saludo, en mi involuntario exilio, desde este lado del ordenador.

El Museo Balenciaga ficha a Javier González de Durana. ¿Quién lo sustituirá ahora en TEA?

Lunes, Junio 27th, 2011

Me imagino que más de uno se estará frotando las manos tras conocer el anuncio que Javier González de Durana ha sido nombrado director del Museo Balenciaga, apenas veinte días después de la inauguración del recinto, acto que fue presidido por la reina Sofía, pero espero que tras el mes que todavía tiene por delante como máximo responsable de Tenerife Espacio de las Artes (TEA), el Cabildo Insular encuentre a una persona con parecido perfil.

Ya lo hemos comentado en otras ocasiones en este mismo blog, de Durana aterrizó en un territorio demasiado complejo y mezquino como es el nuestro.

Recibió así patadas de un lado y del otro y formó parte, por el puesto que ocupaba (ya ven, escribo en pasado), de la corriente de dimes y diretes lanzados por ilustrados e ilustradas que hasta ese entonces habían estado cómodamente instalados en asesorías.

De Durana no es perfecto y durante su ejercicio al frente del TEA cometió errores pero también grandes aciertos.

Gracias a su dirección y también al respaldo y el entusiasmo del coordinador de Cultura del Cabildo, Cristóbal de la Rosa, TEA terminó por convertirse en el referente cultural de la isla, apostando no solo por las artes plásticas sino por otras expresiones artísticas.

Gracias a esta labor, en los últimos tiempos TEA dejó de ser así esa biblioteca pública que abre las 24 horas para transformarse en el espacio cultural que una capital como Santa Cruz demandaba. Bien es verdad que la asistencia de público a algunas de sus exposiciones resulten de sonrojo pero esto no ha sido culpa del director ni del equipo que trabajaba hasta ahora a sus órdenes sino de una sociedad, como continúa siendo la tinerfeña, aún miope a otras culturas que no sean las estrictamente verbeneras.

Difícil papeleta pues la que tiene ahora el Cabildo de Tenerife para encontrar a un responsable que, como de Durana, no se vendió ni unos ni a otros, y que trabajó por hacer posible el sueño de TEA.

Y como tantos otros, notaré en falta sus opiniones del El baile y las cadenas. blog que para este que les escribe era ya de obligada consulta diaria.

Buena suerte, señor de Durana.

Yo ya lo echo de menos.

Saludos, ahora toca hacer quinielas, desde este lado del ordenador.