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Lola del Castillo: “La figura humana nunca fue protagonista en mi obra”

Martes, Diciembre 27th, 2022

Más de setenta cuadros reúne la retrospectiva Lola del Castillo (1978-2022), que permanece abierta en la sala de exposiciones del Instituto de Canarias Cabrera Pinto en La Laguna hasta el 5 de febrero de 2023. Si bien la muestra recoge “una milésima” parte del trabajo de la artista, sí que orienta al espectador por donde van las constantes y sobre todo las técnicas pictóricas de su autora, Lola del Castillo, lo que se aprecia en series como, entre otras, Tierra de nadie, Piel de guayaba, Litografías y grabados y Conca, esta última, la sala donde la artista se estrenó oficialmente como pintora.

La exposición resume así una fecunda trayectoria creativa y pone de manifiesto, como escribe Pedro Juan Gutiérrez, que: “Hay un punto intermedio que solo algunos artistas y escritores logran. Un punto intermedio entre el rigor y la gracia. Un punto de equilibrio alrededor del desequilibrio. Yo lo tengo muy claro: “no compitas. Juega”. Ese es mi axioma principal en la vida. Creo que todo en el arte gira sobre el concepto del juego. Pero el juego vibra, como todo, entre el Ying y el Yang. Blanco y el negro. El día y la noche. Así que el juego necesita su contrapunto incesante, su antagonista, en la seriedad y el rigor. Toda obra de arte se basa o nace, de esa lucha”.

- La retrospectiva recoge trabajos realizados entre 1978 a 2022. Oficialmente, ¿comenzó su andadura artística en 1978?

“Había hecho antes algunas cosas e incluso expuse en el Casino de La Laguna obra que realicé en Madrid y también en Tenerife y sobre las que escribió un texto para la exposición Pedro González. Más tarde expuse en la sala Conca, que fue la que me impulsó a seguir con esto a finales de la década de los setenta”.

– Observo en la obra escogida para esta retrospectiva que apenas aparece la figura humana en los cuadros. ¿Es por alguna razón?

“La figura humana nunca ha sido protagonista en mi obra y si estuvo alguna vez presente se tratan de figuras que pasan pero desdibujadas. Por ejemplo, en las obras que en su día expuse en la Conca las personas estaban tapadas por paños ya que me interesaba más el dibujo del paño que la propia figura humana. Nunca ha sido un elemento principal en mi obra, si aparece es que pasa en ese momento por el cuadro”.

- ¿Pero es por alguna razón especial?

“No es porque sea mala anatomista. El retrato es un aspecto que apenas he tocado aunque el año pasado o el anterior, no lo recuerdo bien, un profesor de la Facultad me invitó a participar en un proyecto de retratos de los rectores de la Universidad de La Laguna y encargó a cada uno de los que participaron a pintar dos retratos lo que me dio la oportunidad de practicarlo pero no es una cosa que me inspire. Se trató de un encargo”.

– La exposición repasa su trayectoria de 1978 a 2022. A lo largo de estos años, ¿observa distintas etapas en su pintura?

“La exposición no recoge todas mis etapas, resume en todo caso una milésima parte de mi trabajo pero había que hacer una selección y el sistema que seguimos fue rebuscar en toda esa obra donde se observara lo que es muy sobrio, con espacios vacíos, que no hubiera nada que llamara la atención especialmente. Las series que se exponen van desde mi primera etapa a la última, la que corresponde al 2022 y como ésta, los reflejos en el agua, se conecta con las anteriores porque donde aparecen estaciones de trenes, aeropuertos, aparecen también los reflejos y ahí combinamos unas etapas con otras. Hay mucho de eso en las obras de mi serie más reciente, donde sin embargo he salido fuera, ya no son espacios cerrados sino que ahora entronco más con mi etapa del mar y las vegetaciones que realicé durante el confinamiento, donde al no poder salir me encontré en casa con una caja de carboncillos y papeles orgánicos que me había traído de India y empecé a dibujar mientras imaginaba árboles y plantas en unos días en los que se podía escuchar el canto de los pájaros. La gente me dice con respecto a esta serie que les resulta oscura pero esa no era mi intención, si salió así es porque no tenía materiales salvo carboncillos y un puñado de papeles orgánicos”.

- La muestra reúne más de setenta cuadros, obra que resume 40 años de trayectoria artística.

“Quise que estuviera presente todas las técnicas que he usado como el dibujo, los grabados, que realicé en la facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna; la litografía, que trabajé en La Habana y el óleo que para mi es lo más importante, la técnica donde me siento realmente cómoda”.

- Comentaba antes los reflejos sobre el agua que aparecen en su última serie, ¿cómo se le ocurrió?

“Me invitaron a Galicia y un día mientras paseábamos por una ría comencé a ver los reflejos en el agua y pensé que además de muy bonito había que dibujarlo. Saqué fotografías y me las llevé al estudio donde empecé a trabajarlo. Los cuadros en los que aparece el mar se hicieron porque tienen mucho que ver con mi niñez y los veranos que pasábamos en Bajamar y la Punta. No quise pintar el horizonte y sí cuando llega el agua a la orilla, el vaivén, la arena negra y la roca oscura de la playa y el contraste con la espuma del mar”.

- Pero entiendo que muchas de las constantes que en la actualidad definen su pintura vienen de mucho más atrás.

“Creo que sí, la línea recta, las perspectiva y sobre todo y en el fondo mucho dibujo”.

- ¿Por qué tanto dibujo?

“Porque estudié en Madrid en una Escuela de Bellas Artes y la Academia estaba muy presente: dibujo, dibujo y más dibujo. Se insistía mucho en el dibujo, el dibujo de todas clases: de estatua, de movimiento, de personas… Anatomía sobre todo, por eso detrás de mi obra hay mucho dibujo, aunque sea pintura”.

- Oficialmente, ¿cuándo da su primer paso a la pintura?

“Cuando comencé a dar clases en la facultad de Bellas Artes pensé que había llegado el momento de pintar al óleo. Por aquel entonces me había mudado de casa y tenía un buen estudio así que inicié una etapa, la de los bastidores, en la que aproveché para investigar el color y la pintura al óleo”.

-¿Cómo se enfrenta al lienzo en blanco?

“Empiezo a pintar directamente porque cuando me pongo a pintar sé lo que voy a pintar. Tengo claro lo que voy hacer pero lo que no sé es hacia dónde va a derivar la pintura porque veces aparecen cosas en las que no había pensado”.

– ¿Reconoce artistas que sean para usted referentes?

“Cuando estudiaba en Madrid coincidió con la época de los realistas españoles, artistas como Antonio López e Isabel Quintanilla que creo que me influyeron muchísimo. Todas las exposiciones eran para ellos y si se observa su obra se encontrará que ahí hay dibujo, mucho dibujo. Volví a Madrid mucho tiempo después y me encontré con una exposición de realismo en la Thyssen y me volvió el gusanillo porque llevaba tiempo sin coger un lápiz para dibujar. Y me interesó tanto contemplar la obra de Antonio López en aquellos cuadros tan grandes que cuando regresé a la isla me hice hasta un poco de daño en la muñeca porque volví a dibujar, a dibujar a lápiz”.

- ¿Desde cuándo le viene esto de pintar?

“Mi abuelo fue Mariano de Cossio, que falleció cuando yo tenía ocho años aunque estábamos mucho en su casa y allí se hablaba de pintura. El estudio de mi abuelo lo descubrí siendo muy pequeña y algo se me quedó dentro por lo que siempre me gustó pintar y dibujar”.

– ¿Recuerda cómo eran sus primeras obras?

“Lo que me dio pie a seguir adelante fue un profesor de Dibujo del instituto Cabrera Pinto, llamado Riaño. En este mismo instituto mi abuelo fue profesor y tres tías. Mis primos estudiaron allí también y yo hice todo el bachillerato y recuerdo que dibujé a un mexicano con su sombrero y su poncho y que me preocupé en hacerle los pliegues al poncho, algo que según Riaño no hacía nadie de mi edad y creo que eso me animó a dedicarme a esto”.

- Sus cuadros cuentan historias.

“Y esa es una de las razones de que no les ponga títulos ya que un título condiciona la obra. Los cuadros que hago sugieren un espacio, un sitio que despierte algo que recuerdes. Titulo las series pero nunca los cuadros”.

- ¿Cómo recuerda el ambiente artístico de sus primeros años como pintora?

“El ambiente necesario, porque uno sale de la facultad un poco perdida, en especial cuando la enseñanza que has recibido es tan académica y sin apenas espacio para la creación, que fue lo que me pasó. Por aquel entonces, tenía unos cuantos dibujos que expuse en el Casino de La Laguna pero no tenía muy claro que hacer y salió lo de la galería Conca, lo que me puso en contacto con otros pintores de mi generación y ellos en parte fueron lo me condujeron. El mundo del arte era muy distinto al de ahora, era más cercano sí, pero apenas tenía movimiento hasta que llegó Conco y abrió su galería y organizó exposiciones y aparecieron artistas como Gopar y Gonzalo González, entre otros muchos”.

Si esas paredes hablasen

Jueves, Diciembre 22nd, 2022

De la calle de Miraflores apenas queda rastro de lo que fue y del papel que jugó en la construcción de Santa Cruz de Tenerife como ciudad. Víctima de la gentrificación, su fisonomía urbana y si me apuran hasta vital desaparece lentamente como desaparece lentamente todo lo que afecta a esta capital aunque aún quedan personas que se resisten a que Santa Cruz de Tenerife olvide del todo que fue ahí, en esa misma calle antaño poblada de bares y pensiones, la zona con los farolillos rojos eternamente encendidos en la que miles de mujeres y algunos hombre alquilaron sus cuerpos para sacar adelante a sus familias.

Ahora dos artistas, Israel Pérez y María Requena, Pérez y Requena, tras meses y meses de merodear por esta calle y adyacentes cuando las palas de las excavadoras demolían muchas de las edificaciones antiguas que le dieron identidad, presentan un proyecto, Conquistador, con el que también rinden homenaje al pasado de una ciudad que, ya se dijo antes, anda bastante desmemoriada.

Conquistador
era el nombre de un sex shop que estaba situado a pie de calle en el conocido como edificio amarillo de la calle Miraflores. El inmueble, de mediado de los años treinta del siglo pasado, fue desalojado en los 90 y abandonado a su suerte aunque tanto Conquistador como el bar La Granadina continuaron abiertos en una clara señal de, dicen Pérez y Requena, “resistencia”. Son ellos los que recuerdan que durante la edad de oro de Miraflores, el edificio amarillo llegó a albergar además de bares, una imprenta, talleres de mecánica, prostíbulos y casas familiares y que este proyecto, Conquistador, lo que pretende es una investigación artística que se inició en 2008 para plantear las relaciones que se establecen “en el contexto de la antigua zona de conflicto y desahogo de Santa Cruz, comprendida entre el puerto marítimo y el Mercado de Nuestra Señora de África”.

La base del proyecto parte de dos acciones cotidianas: la de deambular y la de archivar, atesorando “los espacios que han formado parte del imaginario y la historia del contexto urbano”. En este aspecto, “Conquistador se perfila como un archivo vivo” que desde el 4 de noviembre al 5 de enero ha instalado parte de sus piezas en la galería Bibli, en la calle de San Francisco Javier en Santa Cruz de Tenerife. Muestra que incorpora objetos (la antigua barra de La Granadina, las pinturas que decoraban las paredes del Niágara, otro bar que se encontraba en el edificio amarillo y la palmera de neón de un antiguo salón de te que hubo en la calle del Castillo) para una exposición que, inevitablemente, sorprenderá al visitante así como aguijoneará a los más veteranos con el siempre traicionero sentimiento de la nostalgia.

Conquistador nació como proyecto de forma natural, resultado de la profunda transformación que vive la ciudad de un tiempo a esta parte. “Hemos ido asistiendo a sitios a punto de ser demolidos con la idea de poder entrar y ver lo que nos íbamos a encontrar. Y de manera muy fluida empezamos a recopilar materiales”. Algo así fue lo que les pasó con La Granadina, el último bar que mantuvo las puertas abiertas en Miraflores antes de que el edificio fuera reducido a escombros. “Solíamos ir a desayunar y conocíamos a su propietario, Toño, que fue quien nos anunció el día antes que se iba a demoler el edificio”.

“Sacamos sobre la marcha lo que pudimos, taburetes, alguna mesa…” Otra historia fue la de conseguir el cartel del Conquistador, e l sexy shop vecino a La Granadina y que se convirtió en algo así como la meta de un proyecto que quiere proponer un diálogo “con la ciudad”. Un diálogo que enseñe el cambio que altera su fisonomía y que se desarrolla “ante nuestros ojos”. “Como la ciudad, para bien o para mal, se desprende de lo incómodo y destruye en parte esa solera que una vez tuvo”.
Conquistador habla de todo eso, de cómo se pierde la calle que propició en el pasado otro tipo de encuentros y una forma de relacionarse diferente. No se trata, sin embargo, de un proyecto que facilite respuestas sino que, muy al contrario, lo que propone son preguntas sobre el aplanamiento de la imagen y qué puede suceder “si al final cedemos para que ese espacio sea homogéneo. No hay por qué tirarlo todo, habría que reformularlo en todo caso”, dicen Pérez y Requena.

Conquistador es un proyecto multidisciplinar que tiene algo de archivo y también de fotográfico y videográfico. El fin es que no se diluya en el olvido el pasado de una ciudad tan desmemoriada como Santa Cruz de Tenerife, una imagen si se quiere en color sepia de un lugar que ya no existe.

El pasado 4 de noviembre y durante la inauguración de Conquistador en el espacio Bibli los espectadores que la visitaron coincidieron en señalar un punto de anclaje con la antigua calle de Miraflores. Es decir, que la recordaban. Recordaban La Granadina y también el Niágara. En el material videográfico, se cuenta además con importantes testimonios de personas que vivieron por la zona y en el proceso de grabación se puede observar “cómo aparecen pinturas tras las paredes”. Algunas de estas pinturas “hemos intentado reproducirlas lo más fielmente posible a cómo eran” en Bibli, y los resultados son notables.

“Creíamos que el carácter de estas pinturas pertenecía a una época y contextualiza todo lo que sucedió en aquel momento. En las grabaciones y fuera de cámara se escuchan comentarios de gente que presenció la demolición del edificio amarillo y cada uno de ellos tenía su recuerdo… Si esas paredes hablasen”.

Las paredes no hablan pero casi lo hacen en Conquistador ya que ofrece una inteligente cartografía de la zona. El visitante puede encontrarse con la barra de La Granadina, que se encontraron desmontada y que han instalado para convertirla en una de las piezas más señaladas de la exposición. “La idea era ver el espacio que generaba y desde ahí trabajar en él”. Si uno se acerca a la barra, ahora pulida y encerada, descubrirá encima una funda de un diente de oro, una pieza que quiere establecer un juego con el espectador y que Pérez y Requena descubrieron justo antes de la demolición del edificio amarillo, al que accedieron antes de que fuera reducido a escombros para toparse con un escenario que parecía sacado de una película de ciencia ficción. “Conocíamos el desalojo pero no como había sido. No conocemos qué sucedió realmente pero cuando entramos antes de que comenzara su derribo parecía cómo si los que allí moraban se hubieran ido apenas unos minutos antes porque las casas continuaban con su mobiliario, la mesa del comedor estaba puesta. Era como una cápsula del tiempo. Sacamos fotografías y nos movimos con cuidado por aquellos pasillos porque muchas partes del edificio estaban apuntaladas y en esa carrera fue cuando descubrimos el diente de oro, un símbolo, marca una época”.

Otros de los elementos que forman parte de Conquistador es un pedazo de muro del antiguo colegio Balear, el mismo en el que estudió el periodista y escritor Fernando Delgado, entre otros, y una estampa de la virgen de Fátima que reproduce la que se encontraron en uno de los pisos del edificio amarillo antes de que fuera demolido.

La estampa de la Virgen de Fátima es otro elemento fundamental en la exposición y en la calle de Miraflores. Ir tras esta imagen se convirtió en una obsesión que declinó en una persecución ya que en Semana Santa es habitual que las vecinas de la calle salgan en procesión por Miraflores y Carmen Monteverde y Ruiz de Padrón portando una pequeña imagen de la Virgen de Fátima, su protectora. Celosas de este peculiar rito, no le dejaron que tomaran imágenes a Pérez y Requena, quienes al final acordaron respetar ese espacio aunque lograron hacerse con una postal de la Santa en el interior de una de las casas antes de que fuera reducida a escombros.

Otro de los elementos con los que juega la exposición y que sumerge al espectador a esa otra realidad que fue la que significó la calle de Miraflores son los colores que encontraron en los interiores de algunos de los locales a los que pudieron acceder y que iban desde el rosa chicle al azul, verde y amarillo. Colores que daban “calidez a los espacios que se desligan de todo lo que se encuentra uno ahora. Eran colores de una época y nos pareció interesante hablar de aquel momento a través de las pinturas que decoraban las paredes con el fin de recrear aquel espacio y tiempo”.

La vista aérea tomada del GrafCan en 1986 del Bar Nacional, luego El Dorado y del que queda en la actualidad un frío solar y parte de lo que fue aquel club, se muestra también en este recorrido por la memoria. Una curiosidad del Nacional/Dorado es que tenía puerta batientes, como las de los saloon del viejo oeste.

El objeto de que la imagen forme parte de esta propuesta fue la de poner en situación al espectador. Parecida función tiene un pedazo de la pared del antiguo colegio Balear, un intento por salvaguardar y a pie de calle aquel edificio supuestamente protegido que diseñó José Enrique Marrero Regalado, el mismo arquitecto del Cabildo de Tenerife y el Cine Víctor. Las casas que tenía alrededor tampoco existen en la actualidad pese a que estaban catalogadas. El hecho de que esté ahí como están el resto de los elementos de Conquistador que se exhiben en Bibli es preguntarse ¿qué pasó con estos espacios?

No forma parte de Miraflores y sus alrededores pero sí es una pieza fundamental en el proyecto el neón del antiguo salón bazar Bombay porque Conquistador es un paraguas que reconstruye la memoria de una ciudad que parece que no quiere tener recuerdos.

El viejo neón les fue cedido por los antiguos propietarios del Bombay siempre y cuando fueran ellos quienes desmontaran la pieza. “Aquí hay una parte del cartel, la del bazar, y la imagen fantástica de la palmera que nos sirve para hablar de toda la iconografía que impregnaba la imagen de la ciudad en aquellos años” y que ya son pasado.

Conquistador es un proyecto que no quiere ser categórico. Los objetos que reúne la propuesta se han adaptado al espacio Bibli, donde permanecerán hasta el 5 de enero, y el diálogo que mantiene se nota tanto que casi parece que habla con uno mismo. Es decir, que se palpa quizá porque como dicen Pérez y Requena fueron las propias piezas las que buscaron y encontraron su sitio. Conquistador es un archivo. Solo que un archivo vivo.


LIBRO

Conquistador presentará este mes una publicación de tirada muy limitada que propone un ensayo visual en el que se detalla de dónde parten todos los objetos ya que “queremos generar un archivo visual y una cartografía que incluya fotografías, vídeo, piezas que tenemos de sitios claves mientras se trabaja con el objeto en sí”.

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FOTO 1
Israel Pérez y María Requena viven y trabajan en Santa Cruz de Tenerife. Se licenciaron en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna, donde posteriormente obtienen el Diploma de Estudios Avanzados por el Área de Pintura. Su trayectoria se caracteriza por el uso de imágenes errantes con las que conforman un imaginario social.
FIRMA FOTO: PÉREZ y REQUENA

FOTO 2, 3 y 4
FIRMA FOTO: Sergio Acosta

Saludos, I have a dream…, desde este lado del ordenador

El rodillo Rodin

Jueves, Diciembre 15th, 2022

Me llega y por distintos canales, imagino que como a muchos, una petición de change.org que bajo el título de NO al museo Rodin en Santa Cruz de Tenerife cuenta ya con el respaldo de más de 2.000 firmas. Esto pone de manifiesto que hay mar de fondo y voluntad pero sobre todo indignación ante un proyecto del que se ha hablado y seguirá hablando en los próximos días.

Al alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez, mientras tanto y muy en su papel, la cara no se le cae de la vergüenza, lo que alimenta la indignación no solo entre el artisteo y los culturetas sino que parece que está calando también en otra ciudadanía que no tiene mucho que ver con el universo de estrellas y estrellados de la cultura.

Por eso no deja de resultar insólito que Izquierda Unida, que ha sido la única fuerza política en el Ayuntamiento chicharrero que ha criticado con contundencia el proyectado museo Rodin reproduzca en una de sus publicaciones una conclusión que me desarma: “Habrá Museo Rodin, pero será un fracaso y uno más de los carísismos y frustrados proyectos de Coalición Canaria en Santa Cruz”, lo que hace que pregunte “cómo que habrá Museo Rodin”, porque “si habrá” para qué coño ha servido tanta indignación, tanto ruido desatado en las redes… ¿Acaso tira la toalla IU?

Espero que no porque lo que ha suscitado el museo Rodin exige que como asunto continúe ahí hasta después incluso de las elecciones.

Se publican en periódicos digitales y en alguno de papel artículos que firma gente tan seria como Elsa López, el socialista José Vicente González Bethencourt y uno que me parece muy sensato y de lo mejor que he leído sobre este tema del que pronto se podrá sacar un libro. Es tan raro todo esto y tan grosero en sus formas…

En mi mundo lo calificaría de chabacano y en el que piso, en el real, de peor, imposible… pero así son las cosas. Uno, me parece, tirando la toalla y recurriendo al grito de “compañeros, lo intentamos pero no valió para nada” que parece que lanza Izquierda Unida y otro el de un asunto, el puñetero Museo Rodin, muy sombrío que poco a poco va impregnando entre la gente. Y no solo entre el artisteo y los intelectualoides, que esa gente siempre es prescindible, sino en el que no tiene nada que ver con la cultura… La cultura, ah, la cultura, ese territorio en el que no hay cama para tanta gente.

* En la imagen, el complejo escultórico de Los burgueses de Calais, que representa a los seis burgueses que en 1347, al inicio de la Guerra de los Cien Años (1337-1453), se ofrecieron a dar sus vidas para salvar a los habitantes de la sitiada ciudad francesa de Calais.

Saludos, sigan bailando, desde este lado del ordenador

El ’señó alcarde’ habla sobre el Museo Rodin

Lunes, Diciembre 5th, 2022

Afortunadamente, y tiempo al tiempo, lo que ya se conoce como el escandalito va camino de convertirse en escandalazo Rodin aunque algo me dice que el tsunami de dimes y diretes lo veremos el año próximo y no éste que se acaba lánguidamente, augurando un futuro repleto de nubes oscuras que no, por una vez, espero que no nos eviten ver ante lo que nos jugamos.

El caso Rodin se está hinchando como un globo, poco a poco, mientras el artisteo y la periferia que lo rodea se le va quitando el miedito quizá porque algunas de estas voces están al borde de la jubilación y han dejado lo que les queda de futuro atado y bien atadio y que el 2023 es año de elecciones… que vaya uno a saber.

El caso es que sobre el escándalo del Museo Rodin ya se están publicando –aunque todavía sea a cuenta gotas– textos que firman Ramiro Carrillo y el arquitecto Federico García Barba. También se pronuncia un hombre poco dado a salir en los medios como Carlos Díaz Bertrana, quien en una entrevista con el periodista Andrés Chaves dice hoy mismo en Diario de Avisos mientras da cuenta de un steak tartar en el restaurante Los Limoneros: “El Museo Rodin es un disparate que puede acabar en malversación”.

Y esto es solo de momento, a ver si se van apuntado nuevos representantes de “nuestra cultura” y se frena que los dioses lo vean, uno de los proyectos no solo más idiotas sino incluso infames que hayamos visto en los últimos tiempos en estas islas abandonadas a su suerte… Tan feliz en su ignorancia hasta el día de ayer mientras se hunde irremisiblemente en las turbulentas aguas del océano Atlántico.

En una entrevista que publicó Diario de Avisos este domingo, 4 de diciembre, con el alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez, a la pregunta que la periodista Natalia Torres de si “¿entiende las críticas al Museo Rodin?”, éste responda sin que se le caiga la cara de vergüenza:

“Los mismos que critican el Museo Rodin son los que aplauden el Museo Picasso en Málaga, o el Guggenheim. Estamos planteando un proyecto que se basa en la cultura universal, y Rodin es un símbolo de la cultura universal, y por otro lado se basa en dar otro museo más a la ciudad, y además complementarlo con un centro de interpretación de nuestras dos exposiciones de esculturas en la calle, así como darle contenido al Viera y Clavijo”.

O sea que es una forma muy habitual del señó alcarde con “r” de ratón, de echar balones fuera.

Más adelante y ante la pregunta de:

“- La crítica va también por el hecho de que en un año preelectoral se comprometan 16 millones de euros…”

Responde el señó alcarde:

“Son 16 millones que se van a amortizar en 50 o 100 años por delante. Si miramos para atrás y se ve el coste de algunas cosas que tenemos ahora con respecto al beneficio que le ha producido a la ciudad, frente al coste que tuvieron en su momento, muy alto, lo que vemos es un beneficio ilimitado a lo largo del tiempo. Es algo que viene para quedarse, esas obras se quedarán en el patrimonio municipal”.

Ojo al dato, afirma José Manuel Bermúdez que esos 16 millones de nada se amortizarán en “50 o 100 años por delante” y uno se queda descolocado… ¿Cómo? ¿50 o 100 años por delante?

En fin… Que será verdad eso que el señó alcarde nos toma por tontos. No te digo nada cuando a partir de enero del próximo año notemos el incremento en la factura del agua. No nos queda nada a los chicharreros claro que Museo Rodin al precio que sea y cómo sea… que dentro de 50 o 100 años verá la ciudad, qué digo la ciudad, la isla, el archipiélago, España, Europa entera los beneficios de unas museo que contendrá 87 copias de copias y copias del escultor francés.

Ya sin tener relación con el Museo Rodin pero sí con la Cultura de esta ciudad, el señó alcarde se manifiesta partidario de que el Organismo Autónomo de Cultura deba incorporarse al Ayuntamiento “como en su día hizo el de Deportes”. Algo que ya sospechábamos en este su blog El Escobillon cuando explicamos las razones del nombramiento en julio de este año de Francisco Clavijo Rodríguez como director general de Cultura y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

Y dicho esto pues que uno se queda como mosquiado, con esa terrible sensación de que me (nos) están tomando el pelo incluso a los que ya lo tenemos en franca retirada sobre la cabeza así que espero, porque la esperanza es lo que me mantiene en pie, que el escandalito que dejará de serlo en favor del escándalo del Museo Rodin, genere nuevos artículos, debates y sirva de ariete a una oposición que, actualmente, parece más cautiva y desarmada que nunca para frenar un proyecto millonario que por mucho que se empeñe el señó alcarde no tiene nada que ver con el Museo Picasso de Málaga ni el Guggenheim de Bilbao.

Más quisiera él, pero no.

No y no, ante un Museo Rodin que además de la fortuna que costará nace bichado y su olor a huevos podridos (muy parecido al que exhala la Refinería cuando suelta los gases) comienza a expandirse por la capital de una isla, Tenerife, que muere, cantó el trovador, en despiadada “soledad”.

Saludos, se dijo, desde este lado del ordenador

Margara Russotto: “Nunca me convertí en poeta”

Miércoles, Septiembre 7th, 2022

Margara Russotto (Palerrmo, 1946) habla cuatro idiomas, portugués, inglés, italiano y español, aunque cuando escribe poesía solo utiliza una de estas lenguas: el español. Simultanea su creación con la de profesora de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Massachusetts /Amherst, donde también enseña Escritura Creativa.

En su producción literaria destacan títulos como Sustentación del enigma; Cuatro ensayos sobre Clarice Lispector (Madrid, 2013) y Laboratorio lombrosiano - poemas sobre esculturas de Román Hernández (Firenze, 2012). A raíz de este último título, conoció al escultor tinerfeño Román Hernández, y fue en el Desván Blanco, el espacio cultural que dirige en la capital tinerfeña, donde Margara Russotto presentó algunos de sus libros.

La poeta nació en Italia pero su formación es latinoamericanista (egresada de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela y con PhD de la Universidad de São Paulo) y es traductora de poesía y ensayo de autores italianos, venezolanos y brasileños. Su poesía ha sido parcialmente traducida al inglés, italiano, portugués y francés.

- ¿Cuándo siente por primera vez el impulso por escribir poesía?

“Me imagino que desde niña, cuando iba a la escuela. En aquellos primeros años ya escribía poesía y relatos. Textos de composición. Desde el primer momento me interesó la poesía pero en general la literatura. Recuerdo mis primeros años completamente fascinada por la poesía de Leopardi que leíamos en la escuela. Leopardi es el gran clásico de la poesía italiana. La llamada de la poesía me enseñó a verla incluso en manifestaciones ajenas al texto y a apreciar el nivel estético y poético de otras expresiones artísticas”.

- ¿Y cuándo se convierte oficialmente en poeta?

“Creo que uno no se convierte en poeta porque se trata de un aprendizaje continuo cuyo entusiasmo y esfuerzo puede desaparecer en cualquier momento. No, nunca me convertí en poeta. Mi primer libro publicado es un libro nefasto y pésimo que he querido borrar de mi vida. Se tratan de restos de un viaje. La obra se publicó en Venezuela a finales de los años setenta y es un poemario muy circunstancial, vinculado a la insatisfacción de la vida. Es un libro que a mucha gente le gusta pero que yo eliminaría porque son poemas primerizos en todos los sentidos”.

- Y desde aquel libro que prefiere olvidar al último ¿observa una evolución en sus creaciones poéticas?

“No hay nada que garantice que esta respuesta es más lúcida que la que podrían proporcionar otros lectores y ejerciendo ahora como otra lectora diría que hay constantes como la de la emigración, que reflejé en Épica mínima, que obtuvo el Premio Internacional de Poesía José Antonio Ramos Sucre en Venezuela, en 1995 o 1996, ahora no recuerdo con exactitud el año pero fue por esas fechas. La emigración se bifurca luego en otros temas: cómo vive la vida el emigrante porque todos lo somos en cierto modo. Otra constante de mi poesía podría ser la propia escritura y qué es la poesía. Y la condición de la mujer, mi propia condición. Hay más, pero son como diálogos de las artes a través de la poesía”.

- Y escribe Laboratorio lombrosiano - poemas sobre esculturas de Román Hernández

“Fue un proceso muy lindo, casi un cuento. En ese entonces no conocía a Román Hernández pero sí la existencia de sus cabezas que descubrí en un catálogo y que me impresionaron. Esto fue en Florencia. Aquellas cabezas me sacudían, presionaban y me irritaban. Sentí que las piezas querían decir cosas y a partir de ahí escribí varios poemas como si las cabezas hablaran, me hablaran como si formaran parte de mi. Una amiga común me puso en contacto con Román y cuando nos conocimos nació la idea en común de hacer algo juntos. La idea es que sin cabeza no hay poesía y sin poesía las cabezas flotan. Se trata de poesía ecfrástica, observar el arte en el sentido de ir a un museo y ver cosas que impresionan y a partir de ahí dejar que surja el discurso poético. El mismo título del libro lo dice: Laboratorio lombrosiano - poemas sobre esculturas de Román Hernández. Se trata de una reflexión sobre los límites de la inteligencia. Creo que se trata de un trabajo muy valioso ya que es una especie de comunión entre dos personas que producen una cosa nueva”.

- Escribe poesía, ensayo. Hace traducciones pero, sin embargo, no toca la novela, los cuentos… ¿Por qué?

“Me atrae mucho la novela y los cuentos pero si no los cultivo es porque me falta tiempo y, a veces, porque tengo en mente trabajar otras cosas, como un híbrido entre la poesía y el ensayo y que en mi caso va paralelo por cuestiones profesionales ya que mi trabajo en la universidad a veces se necesita escribir un comentario, un texto crítico. Esta actividad forma parte de la profesión académica. El crítico uruguayo Ángel Rama decía que no sabía porque amando tanto la poesía la vida lo había llevado a escribir sobre la novela… En mi caso, amo todos los géneros pero me he dedicado más a la poesía y no sé por qué”.

- Habla italiano, español, inglés y portugués. ¿En qué idioma escribe poesía?

“En español. Elegí conscientemente el español. Y sí, puedo traducirme a mí misma al italiano pero prefiero no hacerlo aunque, obviamente, reviso esas traducciones. Elegí escribir poesía en español porque amo esta lengua y es la lengua de mis padres”.

– ¿Y qué siente cuando lee uno de sus libros traducido por otro?

“No me traduzco a mi mismo pero procuro controlar las traducciones siempre y cuando se traten de lenguas que conozco o que conozco más o menos. Esto significa que respeto lo que hace el otro, el traductor, porque es resultado de un trabajo conjunto. Lo hice recientemente con mi último libro, en el que trabajé con la traductora su versión al portugués y prácticamente hemos construido juntas el libro. En las traducciones no obstante el centro es otro, el traductor, y la otra lengua un estímulo al que inspira un texto original firmado por mi. La traducción es un proceso muy complejo que lo determina el hecho de cómo te manejes en esa lengua y la relación que mantienes con quien te traduce”.

- En su caso, usted traduce poesía, narrativa…

“Todos los géneros. He traducido a los italianos Giuseppe Ungaretti y Claudio Magris y del portugués al escritor brasieño Oswald de Andrade, un vanguardista y del español al italiano a la poeta venezolana Antonia Palacios y Enrique Bernardo Núñez. El proceso a la inversa. En fin, que es una agonía traducir”.

- Imparte clases como profesora titular de Literatura y Cultura Latinoamericana en la Universidad de Massachusetts/Amherst. ¿Cómo reciben los alumnos las literaturas del sur?

“Mi alumnos vienen de todas partes del mundo y muestran un interés muy grande por América latina porque ahora se tiene más conciencia y se implican mucho en los social. Es un colectivo además que se encuentra entre dos culturas, la latina y la norteamericana que a veces logra fundirse pese a que sean dos realidades distintas que, eso sí, están entrelazadas. La literatura de los latinos en inglés es muy distinta a pesar de que exista ese puente que relaciona pasado y presente porque Estados Unidos es un país bilingüe, ya casi lo es, y diverso donde lo latino está completamente integrado”.

- Pero parece que la anterior administración intentó reducir el impacto del español en los Estados Unidos.

“Es una realidad que no pudo contrarrestar ni se podrá contrarrestar en el futuro porque está ahí, profundamente imbricada en ambas culturas. Esa es la gran fuerza los Estados Unidos”.

-¿Qué escritores latinos que escriben en inglés destacaría?

”Junot Díaz aunque las mujeres son muy importantes en esta literatura. Cuando empiezas a estudiar a este grupo, grupo por llamarlo de alguna manera, te das cuenta de cuán antigua es la conexión latina con la estadounidense”.

- Parece cosa del sueño americano.

- El sueño pero también la pesadilla”.

- Comenta que en esta literatura destacan las escritoras latinas.

“Se percibe el cambio, la mujer está en todo. Hay obras escritas por ellas que hablan de una realidad que hay que cambiar”.

- ¿Qué primeras lecturas la animaron a escribir?

“Hay varios primeros libros, son etapas de la vida. Uno es Gran Sertón Veredas del escritor brasileño João Guimarães Rosa Es su gran novela un libro intraducible aunque esté traducido a muchas lenguas. Gran Sertón Veredas es como el Ulises de la cultura del Brasil y leerlo es entender las raíces de ese país. En poesía Emily Dickinson fue una revelación. Es una poesía deshilachada por intervenciones en la realidad. Una poesía única. En mis primeras lectura aparece también Hölderlin y Leopardi. Los libros, de todas formas, te marcan de manera distinta, Cubagua, de Enrique Bernardo Núñez, es una novela lírica que a mi me acompaña siempre y que cuenta la historia de la destrucción de una pequeña isla que fue saqueada por sus perlas. Está escrita por un historiador al que los intelectuales criticaron mucho pero es un libro que a mi me marcó”.

- ¿Y ahora?

“Ahora estoy trabajando en cosas nuevas, en muchos proyectos. Me gustaría, más adelante, dedicarme a otros géneros. Tengo en prensa una selección de poemas en edición bilingüe, español e inglés y por mi trabajo como profesora escribo bastantes ensayos y artículos. Entre otros proyectos tengo el objetivo de traducir la poesía de Ana Marques Gastão, una escritora y poeta portuguesa” .

LIBROS

Margara Russotto presentó en el Desván blanco, en la capital tinerfeña, algunos de sus libros además de ofrecer una lectura poética. Una de estas obras fue Las cuatro estaciones de la poesía, que data de 2019 y que se trata de una antología que su autora estructura en cuatro partes que en el libro alegoriza con las cuatro estaciones. Es una edición bilingüe, español/portugués. Ahora trabaja en una obra en la que vuelve a proponer un diálogo con el arte, “una experiencia muy satisfactoria”, concluye, sobre todo porque desde el principio trabajó codo con codo con la traductora y sintió por parte de la editorial “un deseo firme de sacar el libro adelante”.

Saludos, miro al horizonte y…, desde este lado del ordenador

José Herrera: “Es hora de la ciencia, no de creencias”

Jueves, Agosto 18th, 2022

Para los que observamos el mundo del arte con cierto recelo, un recelo fruto probablemente de la educación recibida, la obra de José Herrera (San Cristóbal de La Laguna, 1956), fascina y desconcierta a la vez. El efecto se multiplica si se contempla Velar la forma, exposición que resume cuarenta años de trayectoria creativa y que se puede visitar hasta el 11 de septiembre en TEA Tenerife Espacio de las Artes. José Herrera ha contado con la colaboración de Gilberto González, curador, y Fernando Pérez como director de montaje para resumir una obra que permite entender más que una evolución los cambios y las constantes que permanecen pasen los años en la producción de un artista que no se siente cómodo si lo llaman artista porque, explica en la entrevista, es una persona que “abarca muchos frentes”.

De esto y otros muchos temas hablan los colaboradores que han participado con sus textos en el catálogo de Velar la forma, Gilberto González, Anatxu Zabalbeascoa y David Barro, y que unos y otros esperan que esté editado antes de que clausure la exposición.

- ¿Cómo fue trabajar con Gilberto González y Fernando Pérez, en la exposición Velar la Forma?

“Muy bien. La experiencia de formar un buen equipo con ambos ha sido muy importante para mí. Ha habido un enorme compromiso profesional por parte de Gilberto con la revisión y el trabajo desarrollado desde 1982 a 2022. Creo que las exposiciones Habitaciones (2014) y Días deshojados (2020-2021) fueron decisivas para materializar en el TEA este proyecto generando mucha ilusión.

Desde la propuesta inicial tuve muy claro que Fernando Pérez tenía que estar como director de montaje. La capacidad espacial de Fernando es muy rica y por lo tanto muy necesaria en todo el debate de selección e instalación de la obra.
Hemos conseguido traer obra al TEA que jamás se ha visto aquí. Piezas del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Banco de España, Fundación la Caixa, Patio Herreriano, Centro Atlántico de Arte Moderno, Fundación Montemadrid, etc. están en esta retrospectiva”.

- ¿Qué orden lleva la exposición?

“Siendo esta exposición una mirada al presente pero también hacia 40 años atrás, necesitaba enfrentarme a un proyecto vivo. Como si toda la obra desarrollada en ese período de tiempo fuera de reciente creación. Por lo tanto, pensamos que las piezas no debían estar sujetas a un orden cronológico sino en función del diálogo entre ellas y la determinación del espacio. Una cuestión de reactivación”.

- ¿Y por qué Velar la Forma?

“Había que buscar un título para la exposición y que fuera globalizador. Siempre tengo cuadernos de trabajo en los que dibujo, escribo y reflexiono. En muchos aforismos encuentro siempre la forma, el paisaje, el lugar, el silencio, el interior, el espacio íntimo, el vacío, la soledad, lo insular, lo cósmico, etc.

En uno de estos textos aparece Velar la Forma. Este título recoge lo que siempre he hecho: cuidar, estar de vigilia, cubrir, ocultar a medias algo, cubrir con velo, estar de centinela, observar”.

- La exposición reúne 40 años de trabajo, ¿qué evolución aprecia en sus creaciones?

“Siempre en todo proceso creativo, de trabajo, hay una evolución, un crecimiento como sucede con la vida. El trabajo forma parte de mi vida, como los pensamientos y el desarrollo de nuestras capacidades entendidas de forma global. Forman nuestro desarrollo expresivo y de comunicación, nuestra naturaleza”.

- Aprecio no sé si una evolución pero sí una variedad en los temas y en los materiales utilizados para representar las obras. ¿Por qué? ¿Hay algún elemento por el que sienta especial atracción, con el que se sienta más cómodo trabajando?

“La diversidad de materiales es muy importante en mi trabajo, tienen memoria, son estímulos. Joan Miró decía que los materiales le excitaban. El trabajo se desarrolla en base a necesidades que tienen que ver con mi estado interior, con mis emociones y a través del paisaje y la naturaleza como filtros. La relación con el medio y el lugar son determinantes para canalizar esas partes de mí, íntimas, en silencio y soledad”.

- ¿Cómo definiría su proceso de creación?

“Como un proceso de introspección, de conocimiento y pensamiento. El tiempo en el trabajo de creación es otro tiempo, otro espacio, con muchas frustraciones e ilusiones. Convulso. Parte de mí muere y parte de mí se regenera, se cura.
En todo este proceso de creación, de vida, me causa mucho dolor la violencia sistemática que se ejerce contra nuestros espacios naturales y entornos, contaminación de nuestras aguas, ruido y contaminación lumínica. Antoni Tàpies decía que la ciencia había avanzado mucho pero que el ser humano lo había hecho muy poco. Me entristece profundamente la falta de sensibilidad.

Paralelamente a tantas y tantas cosas importantes en este proceso de vida efímero, desde los años 80 estoy repoblando de Laurisilva en una zona de Las Mercedes. Todo está relacionado, desde el cultivo de la tierra a la protección de plantas e insectos. El proceso de creación y de consciencia se desarrolla de forma global y en mi relación con el otro de manera respetuosa. Es una cuestión de cuidar, de velar”.

- José Herrera, ¿pintor, escultor, creador?

“Siempre contesto a esta pregunta diciendo, hago cosas. Hablo de otros y otras como artistas pero al hablar de mí me cuesta mucho considerarme como tal. ¿Se debe a que abarco muchos frentes y en todos con un gran compromiso?, es posible. En el texto que escribe para el catálogo de la exposición, Anatxu Zabalbeascoa dice: “Herrera ha ido pensando, dibujando y creando su corpus artístico. Es difícil definirlo porque, digámoslo ya, él mismo no se considera un artista. No es un escultor pero esculpe. No es un dibujante, pero lleva toda la vida dibujando. No es pintor pero emplea la acuarela como si fuera un bálsamo, la pintura como si circulara por venas y el lacado como si cicatrizara heridas”.

- A usted lo califican como un artista con cierto gusto por el minimalismo. Si fuera así, ¿por qué?, ¿qué encuentra en el minimalismo que no encuentra en otras corrientes artísticas?

“Mi trabajo siempre se ha desarrollado con elementos mínimos, esenciales, primarios y simples en lo formal con un planteamiento de apertura, digamos, hacia otros espacios que tienen que ver con lo poético, lo oculto, el vacío, la energía, el silencio y la soledad; con espacios de reflexión. Los artistas pertenecientes al Minimalismo, Arte Povera y Land Art son importantes en mi trabajo pero también lo son otros artistas como Louise Bourgeois, Joseph Beuys, Wolfgang Laib, Geogia O´Keeffe, Ana Mendieta, Ettore Spalletti, Richard Tuttle o Agnes Martin entre otros muchos históricos. Al final, dentro de las corrientes artísticas y movimientos, lo que queda son artistas con un trabajo sólido, comprometido. Es lo que verdaderamente me interesa. Me ayuda a seguir creyendo que en este momento de la historia de la humanidad el arte debe tener un compromiso social muy importante en defensa de la libertad de expresión, derechos fundamentales de las personas y en defensa de la protección y conservación de nuestra naturaleza, libre de especulación y explotación de nuestros limitadísimos recursos para la vida”.

- En el folleto explicativo de la exposición se dice que dos grandes constantes de su obra son el silencio y el espacio. De hecho, asegura que se escucha el espacio. ¿Qué sonido tiene?

“Nos movemos en el espacio, lo habitamos y estamos afectados por él, es determinante. Si formamos un todo con el espacio, con consciencia, el espacio se escucha, te “habita”. Silencio y espacio son, digamos, escenarios en los que debe transcurrir nuestra vida para desarrollar otras capacidades que tienen que ver con “pensar el mundo”. El sociólogo francés David Le Breton habla con respecto a la experiencia al caminar: “Reencuentras el cosmos, el mundo que te rodea, los árboles, los riachuelos, los ríos, los lagos. Te enfrentas al sol, la lluvia, la nieve. Tienes una sensación de pertenencia al mundo. Te dices que eres un puntito en esta inmensidad del mundo, y, al mismo tiempo, que este mundo te sobrepasa infinitamente”.

No sé si el espacio tiene sonido. Es posible que éste sea, como dice Le Breton, “de pertenencia al mundo”.

- Una de las piezas más llamativas de la exposición fue la de las sillas en el exterior de TEA Tenerife Espacio de las Artes. Estuvo un mes recibiendo a los visitantes de este centro. ¿Qué pretendió con esta experiencia de arte efímero?, ¿planeaba otras que, por alguna u otra razón, al final ni pudo llevarse a cabo?

“La idea era hacer una obra efímera en la rampa de acceso al centro, de planta triangular. Pensé realizar una obra en esa superficie con árboles de Laurisilva suministrados por los viveros del Cabildo de Tenerife. Para ello necesitábamos unos 2.010 árboles en macetas. Mi compromiso con la protección y repoblación me llevó a plantear este proyecto y al mismo tiempo a que el TEA representado en su director artístico Gilberto González, asumiera un compromiso de sostenibilidad, conservación y repoblación. Así fue. Yo iba a ser el cuidador durante todo el tiempo que durase esta maravillosa instalación. Aunque no hubo un informe oficial, sí hubo voces en contra de este proyecto por los enormes riesgos de supervivencia de estos árboles en cotas tan bajas. Desde hace mucho tiempo vengo diciendo que es hora de la ciencia, no de creencias. Estas personas son las que tienen el conocimiento no yo.

Cuando concluyera este proyecto teníamos pensado repoblar toda una zona de Jardina orientada al norte con el compromiso de mantenimiento y cuidado de todos y cada uno de los árboles.

Tenía otras ideas planteadas e inmediatamente cambié el proyecto ocupando la misma superficie e instalando 892 sillas abriendo la obra a la colaboración ciudadana. Esta colaboración consistía en donar sábanas usadas y trabajar con la memoria de las mismas. Podemos imaginar lo que sucede entre sábanas: enfermedad, ilusiones, amor, sexo, sueños, sufrimiento, etc”.

- Las piezas que se exhiben en Velar la Forma no llevan paneles explicativos ni el título de la pieza. ¿Por qué? ¿Por qué ese empeño en cultivar los espacios limpios, desnudos?

“Es muy importante para mí que el espacio esté limpio de otros estímulos que nada tienen que ver con la obra. Para ello y sin cometer el error por falta de información relativa a las obras de la exposición, se diseñó por parte de María José Arce un folleto desplegable con un pequeño texto y planos de cada uno de los espacios con créditos de las piezas instaladas. Pensamos que era la mejor forma de que el espectador se acercara a las obras. De manera limpia, digamos, de desnudez. Toda la información cerca de las piezas genera “ruido”. Esta concepción de limpieza y silencio del espacio fue debatida y compartida con Fernando Pérez (director de montaje) y con Gilberto González (Comisario).

Los espacios vacíos, los silencios, el interior de las obras, necesitan de un espacio equilibrado, en calma para transformar el espacio mismo en otra cosa. Nunca en un escenario, un escaparate, sino todo lo contrario, en algo vivo”.

- No ha realizado hasta la fecha piezas para ser expuestas al aire libre. ¿Es por alguna razón especial?

“Una vez, hace muchos años, me propuso una galerista de Madrid, canaria, hacer una obra para Garachico porque unos ingenieros decidieron que ahí podía ir una escultura. Me imagino que porque tenían que destinar un tanto por ciento de dinero público a ello. Esta persona contactó deprisa y corriendo conmigo para hacer algo. Cuando hablamos de presupuesto, pensando en hacer alguna escultura en bronce cerca del mar, no daba ni para la fundición. No acepté.
También hubo un intento por parte de un arquitecto de hacer otra pieza en Santa Cruz. La idea era hacer esto o lo otro con materiales de cualquier manera y en la medida de lo posible correr yo con casi todos los gastos. Tampoco acepté.
Muchas veces tengo la sensación, con las propuestas que hacen a los artistas, que tenemos que darnos con un canto en el pecho por contar contigo, dicho vulgarmente. Siguen sin considerar el trabajo del artista. Entiendo que no creen en el arte, no les afecta, no les emociona, ni “crecen” a través de él.

A muchas de estas personas no les gusta nada que les digas lo que piensas y rechaces sus proyectos. Al final, se creen que los verdaderamente protagonistas de todo son ellos. Por ahí vamos muy mal”.

- La exposición cuenta también con un área dedicada a su proceso como creador y a mostrar aspectos de su vida como artista. Podemos ver fotografías, bocetos, dibujos, piezas… ¿La selección de este material fue personal o intervino también el curador de la exposición?

“Esta selección de cubiertas de libros, textos, obra sobre papel, etc., estuvo a cargo fundamentalmente de Fernando Pérez. Tiene mucho criterio y capacidad”.

- Usted se califica como artista independiente. ¿Por qué resulta tan difícil ser un artista independiente en Canarias? ¿No ha supuesto esta independencia que su nombre aparezca y desaparezca de la escena artística casi como si obedeciera a ciertos caprichos personales?

“Hace muchísimos años pensé que tenía que conseguir un trabajo para poder desarrollar mis “cosas”, mi mundo interior, de manera independiente. Sin depender de nadie, solamente de mí mismo. He sido profesor durante 35 años en la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna. He colaborado con muchas personas en revistas, libros, exposiciones, obra conjunta, etc. pero siempre desde mi independencia. Dar tu opinión muchas veces ha provocado, y eso lo vengo padeciendo hace muchos años, ser invisible para esas personas y convertirte en enemigo. Es decir, estás conmigo o contra mí.

En este mundillo en el que nos movemos los egos son enormes. No soy así. Muchas veces me pregunto para qué trabajan en poesía, en arte, si no crecen como personas. Primero somos personas y después cada cual tiene la formación que tiene.
Yo no aparezco y desaparezco en mi vida diaria. Creo que tengo una vida intensa, sensible, frágil y vulnerable pero también muy rica, plagada de tristezas, sobre todo por la violencia contra nuestro Medio Natural, nuestra calidad de vida al fin.
Aparecer en este momento, digamos a la escena pública, ha sido por el trabajo desarrollado durante tantos años. Es lo que ha tenido en cuenta Gilberto González. Mi trabajo.

Nunca he buscado, ni me he aprovechado de ningún escenario político, todo lo contrario, doy un paso atrás muchas veces cuando percibo que hay una estrategia planteada y el arte importa poco o nada.

¿Esto quiere decir que jamás me he beneficiado del dinero público que gestionan las instituciones? Me he beneficiado en casos puntuales con exposiciones en la Península y centros de arte en Canarias. Como otros artistas que tratan de que su trabajo se visibilice. Trato de que no me utilicen. Cuando quieren contar con tu presencia en algún proyecto y haces preguntas, les molesta enormemente”.

- Tras Velar la Forma… ¿trabaja en alguna nueva exposición?

“No. Aunque mi cabeza no para de pensar en lugares donde podría hacer algún otro proyecto, pero todo se desarrollará en el tiempo. Tan necesario el tiempo como algo vivo. Muchas personas no tienen tiempo de tener tiempo”

FIRMA FOTOS: Estefanía Bruna (José Herrera) y Kike Armas (salas de la exposición).

Saludos, al habla con…, desde este lado del ordenador