Érase una vez… En Santa Cruz de Tenerife

Viernes, Febrero 3rd, 2012

Estamos en 1932 y una pareja de cineastas franceses toman vistas con una cámara de una isla perdida del Atlántico llamada Tenerife.

- Oh lá, lá, lá.- exclama el señor Yves Allégret.

Oh lá, lá, lá.- repite el cámara, el señor Éli Lotar, mientras rueda la vida diaria de una pequeña ciudad de provincias conocida como Santa Cruz de Tenerife.

Los franceses, con claros síntomas de ardor de estómago por el fuerte vino de Tacoronte y las generosas raciones de puchero canario que tragan mientras pierden el tiempo paseando por una pequeña capital de provincias que parece que despierta de la Edad de Media,  prosiguen su aventura de rodar un documental sobre una isla donde unos pocos de sus habitantes trabajan en algo que se llama Gaceta de Arte y el resto de sus pobladores, resignados y encadenados, en una sociedad fuertemente –qué escribo fuertemente– virilmente aferrada a un sistema de castas que hace bullir inquietantes contradicciones en sus cabezas franchutes. Cabezas en las que se agitan revoltosas y acomodadas ideas de una izquierda estéticamente radical.

- ¡Mira a esa cordera que lleva bananas! ¡Fílmala, fílmala!- exclama Allégret a Lotar con los ojos desencajados mientras una moza bien moza camina a su lado cimbreando la cintura y portando encima de su cabeza una piña de dorados plátanos canarios.

- Fas-ci-nan-te.- responde Lotar sin sacar el ojo del visor de la cámara.

- Esto es oro puro… Puro oro puro.- murmura Allégret sorprendido.

En el ambiente huele a pescado salado. Los gabachos asocian el olor del pescado salado al poderoso Atlántico que lame las costas de esa isla que parece haber sido olvidada por el tiempo.

- Toma notas, Yves.- le grita Lotar a Allégret algo molesto porque Allégret está más pendiente de la buena moza que lleva encima las bananas que en registrar por escrito lo que la cámara toma en directo y en blanco y negro.

- Estoy en eso, estoy en eso.- repite Allégret con sospechoso aliento de vino tacorontero.

- ¡Fiiiirmes!- exclama la mujer de Allégret abrazando de pronto a Yves por la espalda.

- Mon Dieu!.- responde asustado Allégret que hace que toma notas mientras por el rabillo del ojo observa como la bella moza con el manojo de plátanos encima de la cabeza desaparece por una esquina.

Los ahora tres franchutes, demócratas y repúblicanos, continúan caminando por las callejuelas de esa pequeña capital de provincias en la que cae un sol de justicia.

Allégret, a la altura de Iglesia de La Concepción, se pone de rodillas.

- He visto la luz, he visto la luz…

- ¿Y cómo es la luz, Yves?

- Pues que el Jacques… el Jacques…

- ¿Qué Jacques?

- El Prévert, merde!

- ¿Qué pasa con el Jacques Prévert?.- pregunta Lotar dejando de filmar.

- Que sea él quien escriba lo que estamos viendo.

- Pero Yves…

Allégret, deteniéndose en medio de la calzada y alzando los brazos.

- Ya veo los títulos de crédito…. ¿Ven los mismos títulos de crédito que estoy viendo yo ahora mismo?

- Pues… como que no.- responde la mujer y Lotar a la vez.

- Merde!  Imaginad, imaginad pedazos de Camembert con patas.

El sol de justicia parece que está derritiendo a los tres franchutes.

- Mi marido delira.- concluye la esposa.

- ¡¡¡Lo veo, lo veo..!!!- repite Alégret.- ¡¡¡Lo veo, lo veo..!!!

- ¿Qué ves?- pregunta Lotar.

- Una pantalla de cine.

- ¿Y?

- Una pantalla de cine donde aparece el título: Tenerife. Y después: por Yves Allégret y con textos de Jacques Prévert.

- ¿Y onde está Lotar?

- Eso viene más tarde…

- Me apetece comer.- dice la mujer de Allégret.- Algo ligero. ¿Qué tal una tortilla francesa a las finas hierbas?

- TenerifeTenerife….- canta Yves Allégret bailando como un derviche por la zona de la hoy conocida como calle La Noria.

-Yves, Yves….- le dice Lotar aprovechando que la mujer de Allégret se mete en una casa de comidas.- La de los plátanos, la de los plátanos…

- ¡¡¡Tenerife!!!.- Grita Allégret.

- Cuando se lo cuente a Buñuel.- piensa Lotar.

- Enfants…- anuncia la mujer de Allégret desde la puerta de la casa de comidas El brazo de Nelson.- En este sitio solo dan de comer puchero… O pescado salado.

- Yves.- susurra Lotar.- la moza de los plátanos… A tu lado, Yves… La moza de…

Allégret que se postra de rodillas ante la amazona canaria. Ahora sin plátanos…

- ¡Tenerife!

La moza, descolocada, pone los brazos en jarras.

- ¡Tenerife!.- repite alegre Allégret.

- Vétete por ahí.- dice la moza en grueso castellano con acento canario.

- No entiendo… No entiendo…

- Enfants….- chilla la mujer de Allégret.- ¡¡¡A comer!!!

- Puchero.- responde resignado Lotar.

- ¡Tenerife!, ¡Tenerife!.- repite Yves Allégret idiotizado mientras baila como un derviche por las calles de Santa Cruz.

- ¡Tenerife

Saludos, merci beaucoup por mostrarme ese Tenerife ochenta años después, desde este lado del ordenador.

Risas y escalofríos con acento canario (ojo con los ‘guanigeis’)

Jueves, Enero 12th, 2012

Además de Víctor Conde, que es nuestro gran nombre del fantástico nacional, en estas islas desparramadas del Atlántico hay otros escritores adictos a contarnos historias en clave tenebrosa aunque en el caso de Ángel Luis Marrero Delgado empapadas de un sanísimo sentido del humor en las novelas La extraordinaria narración de Peter Pendulum (Colección Arcanum Insulae, Ediciones Idea, 2006)  y El vampiro de La Puñeta (Colección Cajón Desastre, Ediciones Idea, 2009) en las que además de rendir homenaje a Washington Irving, E. T. A. Hoffman, Edgar Allan Poe y H.P. Lovecraft propone también un entretenido itinerario por archipiélago tan aplatanado como en el que vivo.

Marrero Delgado, que está a punto de ultimar su tercera novela, consiguió con sus dos títulos precedentes equilibrar con verdadera pericia de escritor algo tan difícil como humor y terror, con un estilo llano y directo, de fácil digestión en el que se aprecia, sin embargo, sus profundos conocimientos sobre un género como es el de la fantasía en todas sus acepciones y tan maltratado últimamente por esos vampiros adolescentes que quieren renunciar a la carne para convertirse en vegetarianos (¡!) .

Merece la pena leer estas dos piezas escritas sin trascendencias ni innecesarios chirridos, y meterse en el irónico universo que el autor sugiere porque son novelas puras. Puras porque solo quieren generar en el lector sano entretenimiento.

La extraordinaria narración de Peter Pendulum –que incluye sobresalientes ilustraciones del autor– comienza tras el hallazgo, en “alguna oscura y recóndita librería de viejas reliquias” de un lugar indeterminado de Inglaterra, de un manuscrito en el que se cuenta el extraño viaje que inicia su protagonista a una isla de Tenerife que cuenta en uno de sus pueblos con una extraña raza de habitantes que, para los que somos iniciados lovecraftianos, recordarán inevitablemente a los Profundos. Ya saben, aquellos seres mitad hombres y mitad peces que adoraban a unas deidades ominosas y oscuras. Y que en la novela de Marrero Delgado se llaman, no sin cierta sorna, como los guanigeis.

Lo mejor de este libro, sin embargo, no es el encuentro de su protagonista con esta raza mutante sino las descripciones que da a través de sus ojos de una ciudad, como pudo ser Santa Cruz de Tenerife a finales del XVIII, que llaman la atención por su perspicacia y exquisita flema británica.

He aquí algunos ejemplos:

“Preso de una vivísima curiosidad, desesperaba por lanzarme a la aventura por las calles de aquella ciudad desconocida y mezclarme con sus gentes, afamadas por su amabilidad con los extranjeros, incluidos los ingleses.”

“Según las apreciaciones de mi viejo amigo, Santa Cruz había crecido de manera considerable desde la última vez que la visitara (¡no hacía poco tiempo de aquello, nada menos que cuarenta años!), aunque en poco había dejado de ser el ploblezuelo que fuese antaño. Su aspecto, desde luego, distaba mucho de asemejarse al de una ciudad de verdad, pero lo menos que esperaba encontrar en aquella isla era una metrópolis al estilo de las naciones modernas. Su estructura, por lo general desordenada y caótica, recordaba a un villorrio medieval, en apariencia deshabitado por alguna epidemia, pues aun teniendo en cuenta su reducido tamaño, no podría decirse que fuera bulliciosa ni siquiera en la zona portuaria.”

La extraordinaria narración de Peter Pendulum es un libro que hay que entender como una inteligente y brillante reinterpretación de los mitos lovecraftianos, aquellos que aún alimentan el alma de Cthulhu, así como un atractivo cuaderno de viaje escrito, supuestamente, por un caballero británico que, si viviera en nuestros días, descubriría horrorizado que al final los guanigeis tomaron por completo la isla que en aquellos ya lejanos tiempos visitó.

La segunda novela de Ángel Luis Marrero, El vampiro de La Puñeta, mantiene el mismo tono que la primera solo que en esta ocasión su autor está notablemente influenciado por el estilo literario de, entre otros, Washington Irving, para contarnos un extraño caso de vampirismo en un apartado caserío de Anaga (Tenerife), de nombre La Puñeta, y ubicado en el siniestro paraje de La Hoya del Diablo.

En esta historia, más humorística y desenfada que La extraordinaria narración de Peter Pendulum, un enviado del Tribunal del Santo Oficio tendrá la misión –tras muchas y divertidas aventuras–  de descubrir al oscuro personaje que se dedica a drenar de sangre los cuerpos de las señoras y señoritas del lugar.

Son estas dos novelas, reitero, viento fresco para la literatura que en estos momentos se está cocinando en Canarias. Historias que cuentan, precisamente, historias que saben capturar la atención del lector y sorprender al iniciado en los arcanos de las ficciones fantásticas.

Estos títulos deben ser considerados, también, como excelentes ejemplos de lo que puede dar de sí esta tierra cuando sus novelistas apuestan por los géneros con chispeante fondo intelectual y, en el caso de Ángel Luis Marrero Delgado, una extraordinaria capacidad de parodiarlos con todo el respeto del mundo.

Dos novelas, en definitiva, que no están escritas desde el ombligo. Y sí con el corazón y la cabeza.

A la espera de la tercera aventura que nos depara el autor, en la que abandona el territorio fantástico para explorar los límites de la novela histórica –se desarrollará durante el asalto del contraalmirante Horatio Nelson a la capital tinerfeña a finales de julio de 1797–, solo cabe recomendar estas dos pequeñas aportaciones a una literatura canaria que nace con vocación de saltar fronteras.

Saludos, Necronomicón en mano, desde este lado del ordenador.

Denominación de origen: libros canarios 2011

Jueves, Diciembre 29th, 2011

INTRO

Solo faltan tres días para celebrar el ritual de las uvas y recibir un anunciado y catastrófico 2012 con una sonrisa. Aunque la sonrisa resulte torcida y probablemente inducida por las sustancias espirituosas que uno lleve dentro del cuerpo.

Hago un repaso literario a este 2011 que agoniza recordando primero a los escritores ausentes que nos dejaron un poco más huérfanos. Recuerdo emocionado a mi amigo Ezequiel Pérez Plasencia, a Orlando Cova y a los veteranos María Rosa Alonso y Manuel González Sosa. Incluyo entre los que se me fueron a Enrique Cichosz, guionista y dibujante de cómics. Y un creador con mucho talento.

Y decido confeccionar una lista con solo diez títulos que escojo (¿es coja usted, es coja, efectivamente)  de la obra escrita en narrativa que ha sido publicada por canarios o residentes en Canarias por editoriales canarias o de fuera de Canarias este año que vive ahora sus últimos días en la UCI.

Dejo muchas novelas y antologías de lado, algunas de ellas títulos que lograron entusiasmarme como Copi Luwak, de Antonio Cabrera Cruz; El chef ha muerto, de Yanet Acosta; La nación de los olvidados (antología de escritores universalmente desconocidos), del misterioso y sospecho que hermafrodita Omar Salle; El círculo platónico, de Mariano Gambín; Murmullo de hojarasca de José Luis Correa; Construcción, ¿trabajo o esclavitud?, de J. M. Quizembo y de la inclasificable La leyenda de Fukaeri, de Antonio Lorenzo Gómez Charlín.

Y otras tantas que igual necesitan de una relectura para que me entusiasmen.

O no.

Dudé, aunque al final descarté, incluir en esta lista la afortunada recuperación que Ediciones Escalera hizo este año de Él y Ella, novelas de la aguerrida y turbadora Mercedes Pinto. Espero que los dioses me perdonen.

Sí me he dejado llevar, por el contrario, por mis gustos (y disgustos) genéricos aunque no comento la última de Víctor Conde, Hija de lobos, aunque sé que caerá si continuo en este plano existencial porque Conde no decepciona.

Con ello quiero justificar las razones de estas diez recomendaciones, cuatro de las cuales son títulos negro criminales escritos y ambientados en esta rara, rara, rara y cada día más pobre, pobre, pobre Canarias.

Y género, el de lo negro criminal, en el que los canariones siguen ganando por enojosa goleada a los chicharreros.

¿POR QUÉ ESTOS TÍTULOS?

LA CASA DE LAS FLORES ROTAS (Editorial Gato Rojo).-  Porque Juan Andrés Herrera Perdomo consigue con su primera novela inaugurar lo que me gusta denominar como gótico canario. Porque su autor sabe describir muy bien ambientes y dotar a sus personajes de contradicciones tan humanas que hacen creíble un relato que incide una y otra vez con sana y machacona insistencia que todo pueblo chico es, efectivamente, un infierno grande.

 

EL CASO DEL CLIENTE DE NOUAKCHOTT (Oristán y Gociano Editores).- Porque, para quien les escribe, es uno de los títulos mayúsculos de la literatura canaria en los últimos veinte años. Porque fue pionero en explorar en esta tierra los límites del género negro criminal con un sentido del humor que no ha envejecido y legó un personaje, Jeque, que solo podía nacer en una capital de provincias llamada Santa Cruz de Tenerife. Capital, Santa Cruz de Tenerife con un aroma pestífero –aunque esporádico afortunadamente–  que sale de las  inquietantes chimeneas de la refinería. Su autor es Jaime Mir. Nuestro J. D. Salinger a este lado del Atlántico.

 

EL FONDO DE LOS CHARCOS (Editorial Baile del Sol).- Porque pese a la sospechosa tendencia que tiene su autor, Javier Hernández Velázquez, de engordar sus novelas con páginas prescindibles, tuvo el coraje de retratar tres momentos del siglo XX fundamentales para la capital tinerfeña. Lo mejor de esta novela –más de misterio que negro criminal– es su audaz recreación de los años treinta y el retrato –entre emocionado y distante–  que describe de la brillante generación que hizo posible el sueño de Gaceta de arte. También, la reivindicación que el escritor hace de la figura de Domingo López Torres, el único de aquella revista que desapareció por culpa del ignominioso pronunciamiento militar.

 

GENERACIÓN 21: NUEVOS NOVELISTAS CANARIOS (Ediciones Aguere/Ediciones Idea, página web en construcción).- Porque este volumen que cosecha relatos de doce escritores nacidos en la década de los sesenta en Canarias ha sido algo así como un punto y aparte. Un, ojo, estamos aquíííí. Porque Ánghel Morales, el padre de la criatura, logró un imposible: reunir en un mismo libro a narradores de casi todas las islas que cultivaban estilos y en algunos casos géneros radicalmente distintos. Porque Generación 21 es una formidable carta de presentación para decirle al mundo que en las islas de la presunta discordia y el recelo también hay gente que está por encima de esas cosas y que solo piensa en escribir. Incluye relatos de Víctor Álamo de la Rosa, David Galloway, José Luis Correa, Alexis Ravelo, Santiago Gil, Álvaro Marcos Arvelo, Javier Hernández, Cristo Hernández, Anelio Rodríguez Concepción, Nicolás Melini, Pablo Martín Carbajal y Víctor Conde. Imprescindible.

 

EL GUANCHE EN VENECIA (Artemisa Ediciones).- Porque Juan Manuel García Ramos se atreve con una historia que todavía despierta extraños miedos en estas islas que no han aprendido a reconocerse en su pasado. Es una lástima, no obstante, que el escritor no escorara su relato hacia los territorios de la capa y espada, al estilo del maestro Dumas y sí, desafortunadamente, por una historia en la que solo hay un bueno y demasiados malos. Sin grises. Con todo, cuenta con una deliciosa primera parte.

 

HARRAGA (Editorial Zech).- Porque se trata de la feliz reedición de la primera novela de Antonio Lozano, que este mismo año publicó también La sombra del minotauro (Almuzara), libro en el que recupera a su detective privado José García Gago. Porque a Harraga apenas se le nota el arañazo del tiempo y porque se trata de una obra pequeña pero muy ambiciosa y excelentemente alambicada en la que su autor da voz a los que no tienen voz.

 

MAREAS Y MARMULLOS (Tropo Editores).- Porque Víctor Álamo de la Rosa es de los escritores de su generación que cuenta con una obra más que respetable y ejemplar descansando en sus espaldas y porque en estos relatos (algunos publicados y otros inéditos) continúa exprimiendo el jugo de su peculiar universo literario de Isla Menor. El volumen cuenta con relatos excelentes, en los que Álamo sabe moverse como pez en el agua entre un realismo mágico con acento que para nada resulta irritantemente canario.   

 

SI LE DIGO LE ENGAÑO (Hora antes Editorial).- Porque supone el regreso de un escritor, Carlos Álvarez, que se prodiga poco literariamente hablando pero que cuando lo hace tiene la capacidad de hacer increíble lo creíble y creíble lo increíble. Si le digo le engaño es una historia corta que apenas supera el centenar de páginas, pero su lectura resulta hipnótica y absorbente, de esas que demoras en el tiempo porque no quieres llegar a su inevitable punto y final. Se trata también de una novela en la que el lector no termina de saber si lo que lee es una novela negro criminal o una fábula sobre ganadores y perdedores. El final es desarmante. Viene a decir algo así como “a paseo los hipócritas convencionalismos.”

 

LOS TIPOS DUROS NO LEEN POESÍA (Anroart Ediciones).- Porque visto desde la distancia he descubierto que Alexis Ravelo es un extraño cruce entre Jim Thompson y Dashiell Hammett si estos dos grandes escritores hubieran nacido a la orilla de la playa de Las Canteras. También porque la última novela de su detective, Eladio Monroy, con todos su peros, suda soledad y en ocasiones una épica sobre y de perdedores que descoloca y conmueve. Porque Ravelo ha sabido consolidar a su personaje, de darle entidad, de convertirlo en un pájaro urbano sin nido posible. Espero así que algún día el escritor decida pagarle un billete de avión o barco (¡lo mismo da!) a Eladio Monroy para que nos saque las castañas del fuego a los que vivimos en la isla que tiene justo delante de las narices. 

 

LA TRAMA DEL ARQUITECTO (Tropo Editores).- Porque Juan José Delgado es un escritor que se prodiga poco. Y cuando es poco es poco. Se toma demasiado en serio aunque en su obra flota un desconcertante sentido del humor. Porque La trama del arquitecto es una novela aparentemente densa y exquisitamente anudada que escupe mensajes a medida que se pasas las páginas del libro. Porque Juan José Delgado sabe crear un universo propio –Nubada– que también es el nuestro. Por eso violenta y hasta mosquea.

Saludos, el orden de los factores no altera el producto, desde este lado del ordenador.

Leánse ‘El caso del cliente de Nouakchott’

Lunes, Diciembre 12th, 2011

Jaime Mir me entregó a finales de los años ochenta el original de una novela que había estado escribiendo en sus ratos libres con la idea de que la leyera. El trabajo llevaba el título de El caso del cliente de Nouakchott y la dejé reposar unas semanas porque estaba metido en otras cosas. Fruto del azar, me llevé el manuscrito a Icod de Los Vinos cuando un buen amigo me invitó a pasar unos días en la casa de unos familiaresy fue allí, bajo la metafórica sombra del Drago Milenario, cuando empecé a leer un original que primero me soprendió, más tarde me hizo reír y, finalmente, sumergir en un relato muy bien alambicado en el que Jaime Mir, por primera vez en la historia de las letras que se escriben en esta región desestructurada, narraba en clave policíaca.

Al jurado del Benito Pérez Armas debió de sucederle igual, ya que El caso del cliente de Nouakchott obtuvo en 1990 el premio de Edición, lo que posibilitó que su publicación y que se transformase en una especie de novela de culto cuyos lectores reclamaban más y más títulos de su protagonista, el más que cínico, irónico detective privado Carlos Alberto Rico, Jeque para amigos y enemigos, sin resultado alguno.

Por razones que no merecen la pena explicar, Jaime Mir renunció a continuar escribiendo. Y cuando digo escribiendo me estoy refiriendo a que Jaime Mir se apartó del mundo de la creación literaria para dedicarse a otros menesteres, por lo que el fenómeno de El caso del cliente de Nouakchott se diluyó con el paso implacable de los años.

En septiembre de este año, me reuní con los responsables de la editorial Oristán y Gociano porque tenían que darme una agradable noticia. Quedamos en una cafetería próxima al teatro Guimerá y allí se me comunicó que iban a reeditar El caso del cliente de Nouakchott. Para resumir solo puedo decir que esa soleada y calurosa mañana de septiembre los de Gociano y Oristán me alegraron el día.

Veintidós años después, la nueva edición de El caso del cliente de Nouakchott se presenta este martes, 13 de diciembre, en la sala de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC, Robayna, 2) en Santa Cruz de Tenerife, a las 19.30 horas, acto en el que se me ha honrado para que esté en la mesa junto a los escritores Mariano Gambín y Javier Hernández.

Muchos se preguntarán porque no estará en la mesa Jaime Mir y la respuesta, no me he cansado de explicarla estos días por activa y por pasiva, es que Jaime se toma demasiado en serio su trabajo como escritor. Trabajo que, afortunadamente, ha vuelto a recuperar porque ahora mismo está armando una nueva historia protagonizada por Jeque. Un Jeque jubilado. Y el asunto promete por lo que he podido leer.

Jeque, que es un detective privado que preferiría pasarse la vida tumbado a la bartola, aparece también en otro relato que se publicó en los volúmenes de ganadores y accésit del Félix Francisco Casanova. No hay más Jeque vivito y coleando en otras páginas. Así me lo confirmó el propio Jaime, bastante abrumado por la reedición de El caso del cliente de Nouakchott, una novela que no me cansaré de calificar de culto y pionera de lo que más tarde se ha producido del género negro criminal escrito en Canarias.

Es probable que esté mal que lo diga, pero con la nueva edición (corregida) de este excelente relato que hace reír y llorar, que despierta emociones y que se lee con asombrosa facilidad porque despierta la atención del lector, todos los interesados en la novela policíaca y también en la literatura sin prejuicios intelectuales, debería de devorar para darse cuenta que la novela de género puede ser también sinónimo de alta literatura. Que no hay que recurrir a lenguajes herméticos ni experimentalismos tontorrones cuando lo que se quiere es contar algo tan difícil como una buena historia.

Y Jaime Mir lo consigue. Lo consigue no ya por la feliz creación de ese detective privado al que le gusta comer, entre otros platos, un ración de tollos con sus papas arrugadas, sino también porque está poblada de personajes creíbles a los que apenas ha arañado el paso del tiempo.

Jaime logra, además, una acertada descripción de la enfermiza vida de una capital de provincias en una década, los ochenta, que no resultó para nada prodigiosa; y tuvo buen oído para reflejar en papel el argot que utilizábamos algunos en aquel entonces.

No es, en contra de lo que haya podido leer por ahí, El caso del cliente de Nouakchott una obra cínica. Se equivoca quien así lo piense. El caso del cliente de Nouakchott es una novela demoledoramente irónica. Pero sin abusar. También el retrato de un perdedor que no hace sangre de su derrota.

Por todo esto y muchas cosas más, no se la pierdan.

Saludos, es solo un consejo, desde este lado del ordenador.

Esquizofrenia ‘punk’: Escorbuto Crónico-Guerrilla Urbana

Martes, Noviembre 29th, 2011

A finales de los ochenta y principios de los noventa brotaron como setas venenosas numerosas bandas de desarrapados que hicieron bandera de un movimiento llamado punk. La tribu iba de nihilista y les gustaba llamar la atención con chamarras forradas de tachuelas, mirada chunga y un obsesivo y repetitivo no future que les hacía decir las cosas por la puta cara porque no perdían nada ante el caótico panorama que se les presentaba.

Hay un punk, sin embargo, con su poso ideológico más profundo de  lo que para algunos pudo ser solo un escaparate repleto de gamberros. Y su manera para despertar conciencias se basó, fundamentalmente, en la música.

Tenerife, no iba a ser menos, cuenta así con algunos grupos que nacieron con ánimo provocador. Y entre algunas de sus mejores bandas están Escorbuto Crónico y Guerrilla Urbana.

Editado por Los 80 Pasan Factura y el nuevo sello canario El Hombre Bala Records. Y con una edición limitada de quinientas copias, se presenta ahora un EP de vinilo que rescata cuatro canciones  de Escorbuto que habían sido relegadas por el peso de la historia. Son: En nombre de España, Son la cagada, La Laguna debe morir y Quiero ir a Roma.

Este EP es solo un adelanto del que a comienzos de 2012 será el décimo disco de Guerrilla Urbana y que llevará por título Serenata para Antro y Chusma (Opus X), que reúne diecinueve canciones del concierto que ofrecieron en la fallecida sala Honky Tonk Express de Santa Cruz de Tenerife.

El disco de vinilo incluye, sin embargo, dos canciones que no aparecen en el CD.

 Un poco de historia

Guerrilla Urbana grabó su primer disco en 1994 con el provocador título de Palabra de Dios para el sello vasco Discos Suicidas. En su repertorio incluyeron alguna versión de Escorbuto Crónico. Su último trabajo fue Incendiario, editado por Los 80 Pasan Factura en 2009.

Escorbuto Crónico vino al mundo en la ciudad de La Laguna en 1979 y está considerado como el primer grupo oficial de punk canario. En 1983, en la misma ciudad, y en el mismo local de ensayo apareció Guerrilla Urbana, algo más hardcore que la banda que llevaba por nombre la famosa enfermedad que caracterizó a la marinería de siglos hoy olvidados.

El único disco que editó Escorbuto Crónico fue su single de vinilo Documentación, tema que se convirtió en himno para punks y gentuza que no iba de punk que por una vez marcharon unidos cantando aquello de Yo nací en el bloque 2009, fui educado en la violencia y en la muerte, soy un comodín del supremo Estado

Guerrilla sonó en disco 1987 en un EP de vinilo compartido con bandas punk alemanas, japonesas y peruanas. ¡Viva la globalización!

Ambos grupos, Escorbuto + Guerrilla,  compartieron en varias ocasiones escenario y al morir Escorbuto, dos de sus miembros pasaron a la Guerrilla Urbana. En la formación actual de Guerrilla, además de Zurda como miembro fundador, se encuentra Cuervo; quien fuera batería de Escorbuto y luego de Conemrad, así como tres músicos que llevan en la Guerrilla desde los últimos 10 años –David al bajo, Fredi a la voz y Pachón a la guitarra–.

Tras este repaso de su ficha policial, les recomiendo a todos aquellos que una vez en su vida sintieron la tentación de no tener miedo que se hagan con el EP y el CD. Unos podrán pensar que lo recomienda un coleccionista. Otros, los que quizá mejor me conozcan, un tipo que nunca se afeitó la cabellera pero que estaba hasta los cojones (y continúa estándolo) de que le pidan la documentación.

Saludos, documentacióóón, desde este lado del ordenador.

Volando voy, volando vengo… (notas)

Lunes, Octubre 17th, 2011

XXVII PREMIO DE NOVELA BENITO PÉREZ ARMAS

El lunes 24 de octubre se conocerá el nombre del ganador/a del XXVII Premio de Novela Benito Pérez Armas, dotado con 12.000 euros y hoy por hoy el galardón literario con más prestigio de cuantos se conceden en el archipiélago canario. Si la memoria no nos traiciona, solo en una edición –concretamente la XXV– el jurado del certamen decidió por unanimidad declararlo desierto “al no reunir las obras presentadas el nivel literario de los trabajos ganadores en ediciones anteriores.” El ganador del 2010 fue el escritor grancanario Juan José Mendoza por la novela Isla feliz y formaron parte del comité deliberador la escritora Cecilia Domínguez Luis, el catedrático de Literatura Hispánica de la Universidad de La Laguna, escritor y crítico literario, Juan Manuel García-Ramos y el periodista y escritor Juan Cruz Ruiz.  

 JOSÉ ABAD. LAS ESCULTURAS REGRESAN A LA CALLE

 Un total de 400 piezas conforma la exposición Eros, forma y azar del escultor José Abad que desde este lunes, 17 de octubre y hasta el 28 de enero, se podrá ver en las salas de exposiciones de CajaCanarias. Banca Cívica en Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, así como en calles y plazas de estas dos ciudades. En la presentación estuvieron Álvaro Arvelo, presidente de CajaCanarias; José Manuel Bermúdez, alcalde de la ciudad, y Julio Pérez, consejero delegado de la Sociedad de Desarrollo de Santa Cruz de Tenerife.

VÍCTOR CONDE INAUGURA EL CURSO 2011-2012 DE LA ECCL

La Escuela Canaria de Creación Literaria inaugura el próximo lunes, 24 de octubre, el curso correspondiente a 2011-2012 con la participación del escritor tinerfeño Víctor Conde, quien hablará de su obra y del arte de escribir a partir de las 20 horas. Por otro lado, la novela de Conde Oniromante, inicia en noviembre scyla e-books, una nueva colección de libros digitales de fantasía. El autor del prólogo es Juanma Santiago.

ANTOLOGÍA DE POETAS CANARIOS EN MÉJICO

Juan Carlos de Sancho se encuentra en Méjico, donde presentará el 23 de octubre en la Feria Internacional del Libro en el Zócalo, ciudad de Méjico, la antología 20 del XX Poetas de Islas Canarias. La obra ha sido editada por la editorial La Otra en colaboración con la Universidad de Durango y la Embajada de España en Méjico y recoge poemas de Domingo Rivero, Tomás Morales, Alonso Quesada, Domingo López Torres, Pedro García Cabrera, Agustín Espinosa, Josefina de la Torre, Agustín Millares, José María Millares, Félix Casanova de Ayala, Rafael Arozarena, Manuel Padorno, Luis Feria, Juan Jiménez, Eugenio Padorno, Lázaro Santana, Ángel Sánchez, Félix Francisco Casanova, Cecilia Domínguez y Federico J. Silva. El libro también se dará a conocer en  la Universidad de Sonora y en el Encuentro Internacional de Escritores de Literatura de Ciudad Obregón, además de en la Universidad de Sinaloa, donde De Sancho estará acompañado por el escritor Elmer Mendoza.

 ENTREVISTA CON JUAN CARLOS FRESNADILLO

 Muy interesante la entrevista que publica en su edición del lunes Diario de Avisos con el cineasta Juan Carlos Fresnadillo. El director de Intrudres anuncia, por otro lado, que abandona el remake de El cuervo para dirigir –probablemente– una nueva versión de Los inmortales. En su primera semana en cartel, Intruders encabezó el primer puesto de las diez películas más vista en España con una recaudación de 1.100.000 euros.

Saludos, sed, mucha sed, desde este lado del ordenador.