Archive for the ‘Óbitos’ Category

‘Big Ben’

Sábado, Febrero 4th, 2012

Ben Gazzara entró en el salón del Hotel San Felipe, sede por aquel entonces de la X edición del Festival de Cine Ecológico del Puerto de la Cruz, y me di cuenta que un actor al que ese entonces solo conocía como de celuloide era también de carne y hueso.

Cuando se sentó, bastante cansado, para responder a la ronda de preguntas de los periodistas Gazzara ya no era Gazzara sino Capone y Saint Jack. También el mujeriego detective John Russo en esa espléndida comedia sentimental que sigue siendo Todos rieron, de Peter Bogdanovich, y en la que compartió enredos sentimentales con una madura Audrey Hepburn. Aventura que, parece ser, trascendió lo que había comenzado siendo como una simple y convencional relación laboral.

Recuerdo que en aquella rueda de prensa Gazzara no dejaba de frotarse los ojos porque estaba muy cansado.

Al parecer había llegado el día anterior a Tenerife y esa misma mañana se lo llevaron de excursión a las Cañadas para que conociera el Teide.

“El Teide me ha conmovido”, dijo quien fue Henry Chinasky –el álter ego de Charles Bukowski–  en Ordinaria Locura. “Me ha hecho preguntar ¿quién soy?”, añadió con una sonrisa quiero recordar que irónica dibujada en sus labios.

El actor neoyorquino de origen italiano quiso entonces hablar de la película que lo había traído a esa isla que, probablemente, hasta aquel día desconocía que existía en el mapa.

El filme se trataba de Beyond the Ocean (1990), su primera trabajo como director. Una cinta, apuntó, que “mi amigo John Cassavetes hubiera hecho.”

Cassavetes había fallecido apenas dos años antes.

Y yo hasta ese momento solo conocía a Cassavetes como el malvado Ben Childress en la reivindicable La furia (Brian de Palma, 1978).

Ignoraba que Cassavetes había sido uno de los pioneros del cine independiente norteamericano con películas como Maridos (1970); El asesinato de un corredor de apuestas chino (1976) y Noche de estreno (1977). Las tres protagonizadas por Gazzara, entre otras tantas cintas indies.

Y es que solo conocía entonces a Big Ben por ser uno de esos secundarios con alma del cine norteamericano en la extraordinaria Anatomía de un asesinato, El puente de Remagen, El viaje de los malditos y por ser el protagonista de una miniserie, QB VII, inspirada en una novela de mi apreciado e injustamente poco reconocido escritor de best sellers Leon Uris.

El caso es que Gazzara hablaba y hablaba en aquella rueda de prensa como si se encontrara en el planeta Marte lo que hizo que levantara la mano para formularle una pregunta.

El actor, sorprendido y algo extrañado porque le interrumpiera el monólogo, puso cara de interés cuando le tradujeron mi tópica cuestión.

- ¿Con qué películas me siento más satisfecho?.- masticó mirando al techo.- Pues con las tres que realicé con John Cassavetes, pero también con Saint Jack y Todos rieron de Bogdanovich.

- ¿Por qué?- me atreví insolente a preguntar.

- ¿Por qué?- sacudió la cabeza y dibujó entonces la célebre sonrisa Gazzara.- porque en todas ellas hay una gran parte de mi mismo.

¿Más preguntas?

Otro compañero le planteó qué opinaba sobre la posibilidad de que los actores españoles fueran a la huelga por la escasez de trabajo que estaban viviendo por aquel entonces (1).

“En Estados Unidos los actores nunca se pondrían en huelga por motivos laborales. En todo caso –añadió–  sí que lo harían para pedir más dinero.”

Y lanzó una formidable carcajada.

Una carcajada Gazzara.

Pero se puso serio de pronto cuando se dio cuenta que ninguno de los presentes nos contagiábamos con su risa.

- El futuro está en la televisión.- soltó como un ladrido.- Talentos como David Lynch están haciendo que las cosas cambien dentro de la televisión. Las películas que se realizan para este medio ya no son las mismas. Ya no resultan convencionales.”

- ¿Más preguntas?- propuso el director por aquellas fechas del Festival de Cine Ecológico del Puerto de la Cruz, Alfonso Eduardo Pérez Orozco, dando a entender que ahí se acababan las preguntas.

No, no hubo más preguntas.

Ben Gazzara se levantó y abrió los brazos como si pretendiera con ellos abrazar a todos los que estábamos en aquel salón del Hotel San Felipe.

- El Teide me ha conmovido.- insistió.- Y me ha hecho preguntar ¿quién soy?

Y se fue.

Mientras recogía las cosas pensé en algo que había dicho durante esa rueda de prensa que, ahora que nadie me lee, para mi fue una de las más interesantes de mi vida:

“Un actor sin método no es un actor.”

Lo dicho.

Ben Gazzara.

Big Ben.

(1) Todas las declaraciones de Ben Gazzara están recogidas de un artículo publicado en La Gaceta de Canarias el 23-XI-1991.

(*) En la imagen que ilustra este post Ben Gazzara junto a Charles Bukowski.

Saludos, la nostalgia a veces no es un error, desde este lado del ordenador.

‘At Last’, señora James

Viernes, Enero 20th, 2012

El miércoles 25 de enero celebraría su 74 aniversario pero la muerte que es muy celosa y también aburrida decidió arrebatárnosla cansado de que los melancólicos que aún quedamos en este mundo encontráramos en su voz una razón para continuar adelante.

Ha muerto una de las grandes. Una de las más grandes intérpretes del soul y el rhythm and blues de todos los tiempos y de los que probablemente vendrán: Etta James.

Sus canciones se han convertido en himnos en mi agitado paso por este sendero que es la vida. Pero de entre todos sus grandes temas si hay uno que está grabado al rojo vivo es, inevitablemente, At Last, les invito a que pinchen este enlace y entiendan el por qué.

Etta James forma parte de la amplia galería de grandes cantantes norteamericanos del pasado siglo XX, y forma parte porque logró que su voz fuera diferente y que ésta estuviera empapada de alma. Escucharla pone los pelos de punta, y es muy fácil –se los aseguro– caer hechizado mientras suena de fondo.

Su tempestuosa relación con el productor Leonard Chess, co-fundador de la compañía discográfica a la que James fue leal pese a todos los inconvenientes hasta su muerte, está fantasiosamente narrada en una película que, por esos caprichos del destino, pasó desapercibida hace unos años.

Su título es Cadillac Record, y narra como ese iluminado capitalista que fue Chess se aprovechó pero también rescató del olvido a grandes estrellas del rhythm and blues como Muddy Waters, Chuck Berry, Little Walter o Etta James, papel que en este largometraje interpreta una demasiado hermosa Beyoncé Knowles que rinde un respetuoso homenaje a esa gran y torturada emperatriz de la música negra que fue James.

Así que la muerte, que es una Verdad celosa y aburrida, estará hoy un poco más contenta escuchando en directo la voz de la señora James.

Lo que no sabe la muerte celosa y aburrida es que deja entre los que aún estamos vivos esa misma voz en innumerables grabaciones donde quienes no nos sonrojamos en adorarla la lloramos con respetuoso silencio.

¿Hace falta decir que escribo estas líneas escuchando su voz?

Saludos, con resignado luto, desde este lado del ordenador.

El hombre que amó a la reina del Technicolor

Lunes, Enero 9th, 2012

Me entero a destiempo y gracias a la lectura de un emocionado obituario que hoy publica el periodista Carmelo Rivero en Diario de Avisos.

Ha muerto Antonio Pérez Arnay, probablemente el especialista que más supo sobre la reina del Technicolor Maria Montez, una actriz de segunda de origen palmero que hizo carrera en las pequeñas producciones de aventuras de Hollywood. Junto al mítico Sabú.

A Antonio me lo tropezaba cada dos por tres en una de esas tiendas donde venden cd, video juegos y dvd a precios de saldo. La última vez que me lo encontré averigüé sin estrujarme demasiado el cerebro que la serie de películas de romanos (o peplum que dicen los iniciados) que habían puestas a la venta en uno de estos establecimientos procedían de su fantástica filmoteca. Sonrió pícaramente mientras acariciaba un perrito diminuto y bastante tranquilo que llevaba entre sus brazos.

Era inevitable, en esos encuentros que apenas duraban unos diez minutos, que le preguntara por sus viajes por tierras de Oriente Medio así como por su anunciado y ahora mucho me temo que frustrado libro sobre Las reinas de la serie B. Allí iban a estar todas. O casi todas las grandes actrices que hicieron grande pequeñas producciones de terror, ciencia ficción y policiaca entre otros géneros detestados por la crítica seria. Esa que solo explora las entrañas del cine si es de caza mayor…

En fin, ellos se lo pierden le comentaba a Antonio a quien esos casposillos intentaron triturar cuando la Filmoteca Canarias publicó su imprescindible volumen sobre la Montez. Sobre Maria Montez con prólogo de su buen amigo Terenci Moix con el título de Maria Montez, la reina del Technicolor.

Antonio Pérez Arnay más que un aficionado escrupuloso por el cine fue un enamorado del cine. Un mitómano que elevó altares a algunas de las rutilantes estrellas que configuran el universo del cine.

Voy a echar en falta esos encuentros, siempre casuales, por las calles y plazas de esta capital de provincias muerta así como tropezármelo en las tiendas de discos y dvd.

Mi amistad con Antonio surgió porque ambos sentíamos una rara fascinación por el cine. Yo cada día menos, también es verdad, y por una película, La Atlántida, atribuida a Gregg C. Tallas, e interpretada por Maria Montez y Jean-Pierre Aumont según la novela del hoy olvidado Pierre Benoit.

Por charlas que mantuvimos y que ahora me confirma un buen amigo de los dos, Antonio Pérez Arnay deja una novela sin publicar que, según anunciaba, iba a sacarle los colores a más de uno. Es probable que también desaparezcan los apuntes que tomó de, entre otras actrices por las que sintió endemoniada devoción, Patricia Medina, de padre canario y madre inglesa.

Nombres en definitiva de un cine que ya no existe. Nombres en definitiva que pueblan ese universo que mitómanos como Antonio contribuyeron con su desarmante cinefilia a mantener sobre nuestras cabezas.

Y eso, amigos y enemigos, no es cine de barrio.

En todo caso es profundo y reverencial amor por el cine.

Allá donde te encuentres, no te olvides de saludar a la Montez de mi parte…

Nos vemos…

Saludos, fundido a negro, desde este lado del ordenador.

Mi excesivo y hueco Ken Russell

Lunes, Noviembre 28th, 2011

Ha muerto Ken Russell, de profesión sus películas. Delirantes y extravagantes en su tiempo. Vistas hoy, la mayoría de ellas deliciosas excentricidades que, pasado los años, se han convertido en ridículas provocaciones más estéticas que éticas.

Entre otras películas, Russell es director de Tommy, la vibrante y excesiva ópera rock de The Who.

La protagoniza su vocalista, un Roger Daltrey pasado de rosca. Lo acompañan otras leyendas del rock británico como Eric Clapton.

Russell vivía en un mundo loco, loco, loco que hoy parece tonto, tonto, tonto. Pero no por ello se le resta encanto.

Tuvo, a mi juicio, lo que los especialistas llaman mirada. Estilo propio. Firma de un cineasta que necesita sobreactuar para que el público se percatara que lo que estaba viendo era una de Russell. Claro que dentro de sus filmes no había nada.

Su cine es un globo que se hinchó y se hinchó hasta que explotó.

Cuenta el cineasta, sin embargo, con una película que en su momento provocó un gran impacto en mi generación: Altared States. Russell parece domesticado, evita los excesos como un borracho su ración diaria de alcohol. El filme va de drogas. El protagonista, suspendido en un tanque de agua y con cables en la cabeza retrocede al estado primario. Un mono. Un personaje que parece Carlos Castaneda intenta ser su chamán.

He vuelto a ver Estados Alterados, y comprobé que, efectivamente, es una película looooca. Tonta, muy de su tiempo.

Contaba con brillantes efectos especiales. De su tiempo.

Más tarde estrena Gothic. Un sueño, una pesadilla sobre la mítica reunión que sostuvieron en la célebre villa Diodati, Suiza, un pasado de vueltas lord Byron que propone a sus invitados en una noche de tormenta escribir una novela gótica. Los presentes se ponen a la tarea aunque solo es la delicada Mary Shelley quien escribe Frankenstein. Byron inicia un relato, El vampiro, que terminará su médico particular, el inquietante doctor Polidori. A Russell no le interesa nada la historia. Se deja llevar por sus excesos y rueda un filme delirante, extraño… tontamente hechizante que, como casi todas sus películas, no supera la prueba del tiempo. Lleva al cine, sin pudor, La madriguera del gusano blanco, una soberbia novela de terror de Bram Stoker y enloquece definitivamente con la chillona La pasión de Chinna Blue.

Atrás quedan otros de sus trabajos. Lo conocerán por sus famosos y retorcidos biopic musicales: The Music Lovers y Lisztomanía.

Firmó también una atractiva película de espías: El cerebro de un billón de dólares, basada en una novela de mi apreciado Len Deighton  y Los demonios, donde descubre al actor británico Oliver Reed, y Women in love. La primera cinta está basada en la novela de Aldous Huxley y la segunda en la obra de D. H. Lawrence.

Me quedo con Los demonios. Por provocadora. Por su ganas de encender polémica.

Aunque hoy, insisto, ni provoca ni polemiza.

El mundo, quizá, se haya vuelto russelliano.

Como un globo, sin nada dentro.

No obstante, es probable que a los que van de políticamente correctos quizá le ofenda.

Allá ellos.

Ken Russell termina los últimos años de su vida como solo un personaje como Ken Russell podía terminar su vida.

Participa en un concurso de celebridades encerrado en una casa con otras celebridades en horas muy bajas. Ya saben, un Gran Hermano de famosos.

Dura exactamente una semana tras una bronca con uno de los concursantes.

Después silencio.

Hasta ayer.

Ha muerto Ken Russell.

Pobre Satán, no sabe quién está entrado en el infierno. 

Saludos, larga vida al rey, desde este lado del ordenador.

Homenaje a Orlando Cova

Lunes, Octubre 24th, 2011

La Librería del Cabildo acogerá este martes, 25 ocrtubre y  a partir de las 20 horas, un acto en homenaje al poeta y novelista  Orlando Cova, fallecido el pasado 2 de octubre. Durante este acto, que presentará el poeta y editor Ánghel Morales, un grupo de amigos y familiares del escritor recitarán algunos de sus versos y recordarán su figura y su obra.

José Rivero Vivas, Jesús Rodríguez Castellano, Marcelino Marichal, Antonio Arozena, Fernando Senante, Rubén Díaz, Lourdes Hernández, José Marrero, Francisco Padilla, Antonio Carmona o Alfonso García, entre otros, son algunas de las personas que formarán parte de este homenaje. 

Saludos desde este lado del ordenador.

Fallece el poeta y escritor tinerfeño Orlando Cova

Jueves, Octubre 6th, 2011

La república de las letras en Canarias pierde al poeta y escritor Orlando Cova, nacido en el pueblo de San Andrés en 1957.

Para el también escritor y editor Ánghel Morales, la obra de Cova se caracteriza por su compromiso social. También por su vinculación con el mar y San Andrés.

Algunos libros del autor son Cosas del Lago Rojo y Pueblo, ambos series de tres libros;  La Espera, Un punto de la Costa, Pedazos de Tiempo, Verbo Amar en Voz Activa y Latidos.

En las afueras del Balayo fue su primera obra de narrativa y Hospital Principal del Norte, su segundo libro de cuentos. Otros trabajos suyos son: De Círculos y espectros, Tras la Enorme Hilera de Casas Amarillas, Del Minuto que transcurre, Manifiesto y La última fuerza. Así como la novela Nadie contó los días exactos.

Su último poemario publicado fue Como saliva de balas.

Amigos del poeta esperan rendirle homenaje el último martes de octubre en la Librería del Cabildo de Tenerife, en la capital tinerfeña.

Saludos desde este lado del ordenador.