Archive for the ‘Óbitos’ Category

Fallece el escultor Martín Chirino

Lunes, Marzo 11th, 2019

Martín Chirino falleciió a la respetable edad de 94 años en Madrid. Escultor y nacido en Las Palmas de Gran Canaria con él desaparece uno de los grandes artistas canarios que trascendieron las fronteras insulares para ser universal.

Miembro del grupo El Paso, su estilo se convirtió en una seña de identidad, seña que en sus esculturas al aire libre se transformaron pronto en símbolo de la ciudad que las acoge. Pienso ahora en su Lady Tenerife, ubicada en la plaza del Arquitecto Alberto Sartoris en la capital tinerfeña y en El sueño de los continentes, en la plaza de Europa y pieza que permaneció mutilada antes de la celebración, ironías de la vida, de unos carnavales aunque más tarde fue restaurada ante la presión popular.

Como la mayoría de los artistas isleños que se volvieron continentales mirando siempre hacia su lugar de origen, Martiín Chirino fue un hombre entregado a su arte, así como uno de los grandes referentes nacionales que le valió que recibiera en 1980 el Premio Nacional de Artes Plásticas al mismo tiempo que su obra se exhibía en el Metropolitan Museum Art, Guggenheim de Nueva York, el Reina Sofía o en el MACBA de Barcelona.

Dicen que se definía como un “herrero” y que ejerció una poderosa influencia en el uso del hierro forjado como medio de expresión plástica, un trabajo artesano de tradición española, que, como señaló otro artista, Antonio Saura, supo sintetizar con las más actuales preocupaciones espaciales.

La galería Marlborough de Madrid presentó su última antológica, que incluyó alguna obra del moibiliario de su casa. Fue, al margen de escultor, presidente del Círculo de Bellas Artes entre 1983 a 1990 y cuenta con una Fundación de Arte y Pensamiento que lleva su nombre.

En cuanto a su trabajo, Martín Chirino solía decir que mantenía “un diálogo con el arte primitivo y los materiales y el paisaje nativo de las Islas Canarias” solo que visto a través de los ojos de “la evocación imaginativa y la memoria” de un artista adolescente que “soñaba con mover el horizonte de su playa”. Este sueño supo materializarlo en geometrías espaciales, por lo general espirales, con las que quiso “iluminar el espacio que las rodea y ser a la vez, para quien las contempla, enigma y revelación”.

* En la imagen Martín Chirino presenta la restauración de la escultura Lady Tenerife en julio de 2015

Fallece Angélica Castellano Suárez, directora de la Sociedad Científica del Museo Canario

Viernes, Marzo 8th, 2019

Lo primero que pienso es que no es verdad, que no es verdad que ya no esté entre nosotros, que ya no me la vuelva a tropezar y a disfrutar de su generosa compañía, de su conversación, de todos esos ratos que iluminaba con su presencia y que supieron abrirse en mi corazón y ordenar de paso el laberinto de mis ideas.

Para mi era sencillamente Chiqui, aunque su nombre era el de Angélica Castellano Suárez, directora de la Sociedad Científica El Museo Canario desde 2016.

La conocí en septiembre del año pasado en la primera edición del Festival Hispanoamericano de Escritores que se celebró en Los Llanos de Aridane y volví a coincidir con ella en diciembre en Las Palmas de Gran Canaria, ciudad que acogió el II Congreso de Museos de Canarias, jornadas en las que coincidimos en varias ocasiones y en las que tuvimos tiempo de conversar sobre lo divino y lo humano. Recuerdo de aquellos días de intenso trabajo una cena en un restaurante que antaño, me dijeron, había sido lugar de tenidas de masones. En ella estábamos con Chiqui, el escritor Santiago Gil, su compañero sentimental al que le envío un gran abrazo desde esta orilla y el también escritor Andrés Trapiello, entre otros.

Apenas alcanzo a recordar lo que hablamos aunque probablemente el tema dominante fuera el literario por la calidad de los comensales. Horas antes, me había tropezado con Chiqui en el Museo Canario en la inauguración de una exposición de fotografías que intentaban poner de manifiesto que el aborigen que todos llevamos dentro se conserva en muchos casos racialmente. Como siempre que me la encontraba, cruzamos las bromas habituales porque la vida nos parece eterna hasta que llega alguien y nos demuestra lo contrario. El problema es cuando se lleva a una persona con la que mantienes una complicidad que me resulta milagrosa y por milagrosa tan poco dada a que se reproduzca todos los días.

Chiqui se nos fue demasiado joven, y eso da mucha más rabia cuando escribo estas líneas apresuradas y a modo de liberar la pena profunda que siento ante el anuncio de su ausencia. No es fácil querer a una persona nada más conocerla, pero con ella fue así. Y sé que el sentimiento fue mutuo.

Conocerla, conocerte, fue un milagro.

No puedo decir más, salvo que te envío miles de besos, querida amiga, y el aviso de que tarde o temprano nos veremos…

Fallece el escritor Antonio Lozano

Domingo, Febrero 10th, 2019

Comienza el 2019 con noticias amargas para la república de las letras. Si hace un mes nos hacíamos eco del fallecimiento del artista y agitador cultural Alfonso Delgado, este domingo 10 de febrero anunciamos la triste noticia del fallecimiento del escritor Antonio Lozano (Tánger, Marruecos, 1956-Las Palmas de Gran Canarias, 2019).

Con Antonio Lozano desaparece una de las voces más destacadas de la literatura escrita desde las islas en los últimos años, así como uno de los introductores más entusiastas de la literatura africana en España y de los primeros autores canarios en apostar por la novela negra y criminal con títulos como Preludio para una muerte y La sombra del minotauro, ambas protagonizadas por el detective privado José García Gago; Harraga, su primera incursión en el género y obra por la que obtuvo el Premio Novelpol a la mejor novela negra publicada en España en 2002 y el Prix Marseillais du polar 2008.

Antonio Lozano fue el autor también de El caso Sankara, por la que recibió el Premio Internacional de Novela Negra Ciudad de Carmona en mayo de 2006; Las cenizas de Bagdad, que obtuvo el XXIII premio de novela Benito Pérez Armas, Donde mueren los ríos y Un largo sueño en Tánger, que dedicó a Tánger, ciudad en la que nació y ciudad a la que tanto amó. Fue autor además del relato de viaje Issa Ver, un viaje por el río Níger.

El escritor cultivó la literatura infantil, intentando que en libros como Me llamo Suleimán y Nelson Mandela. El camino a la >libertad los jóvenes recibieran en primera persona una visión diferente del continente africano. La biografía que dedicó al líder sudafricano puede considerase como su último libro publicado, una obra que presentó en la sexta edición del Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras del Puerto de la Cruz en octubre del año pasado, y encuentro en el que formaba parte de su consejo asesor.

Profesor, escritor y amante de las letras, la palabra y el intercambio cultural, Antonio Lozano estudió Magisterio en Granada y trabajó en las escuelas españolas de Uxda y Nador.

En 1984 se trasladó a Agüimes (Gran Canaria) y se licenció en Traducción e Interpretación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. En 1987 se incorporó al equipo de gobierno municipal como concejal de Cultura y Desarrollo Local, donde inició el Festival del Sur-Encuentro Teatral Tres Continentes y puso en marcha el Festival Internacional de Narración Oral Cuenta con Agüimes, el de mayor antigüedad de cuantos se celebran en España.

Antonio Lozano fue también traductor y autor de teatro, fue autor de la adaptación de Me llamo Suleimán y junto a Alexis Ravelo de El crimen de la perra Chona aunque al margen de su impresionante currículum lo recuerdo personalmente por los fuertes abrazos que nos dábamos cuando nos volvíamos a encontrar ya que con Antonio tuve siempre la sensación del reencuentro.

Los que los conocimos echaremos en falta su sentido del humor y el placer de su conversación y su más que enorme, gigantesca generosidad.

Lo vi por última vez en octubre del año pasado en Periplo, ese milagroso festival literario que se celebra en el Puerto de la Cruz, y nos despedimos con ese abrazo fuerte con el que sellábamos el nos volveremos a ver que, como un bucle, repetíamos año tras año.

Nos queda ahora el consuelo de su obra y el homenaje que un hombre de su altura merece.

Antonio Lozano, fue un privilegio conocerte.

Fallece Alfonso Delgado, escritor, pintor, perfomance, escultor y agitador cultural canario

Lunes, Enero 28th, 2019

La semana comienza con una noticia muy triste para la república del arte en Canarias. Ha muerto el polifacético artista Alfonso Delgado (Santa Cruz de Tenerife, 1955), pintor, perfomance, agitador cultural, poeta y escritor de una sobresaliente novela, Queda la broza, publicada el año pasado en la editorial de Canarias3puntocero.

Alfonso Delgado comenzó su formación artística en la Escuela de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, realizando su primera exposición individual en el Ateneo de La Laguna en 1976. Tras licenciarse de sus estudios universitarios, dirigió el programa Alternativa para la sala de arte Los Lavaderos y diseñó y dirigió para el Ayuntamiento de la capital tinerfeña un ciclo de innovaciones artísticas, Nuevas Formas.

Como artista plástico realizó numerosas exposiciones no solo en las islas sino también en Francia, Alemania y Méjico. Su última individual, hace dos años, se exhibió en la sala MAC de la Casa Elder en Santa Cruz de Tenerife, colección que llevó por título Puerto Olvido.

Alfonso Delgado participó también con sus obras en varias colectivas, practicó con éxito el arte urbano, transformó ropas y zapatos en “objetos mágicos”, realizó esculturas e intervino en perfomance como Nepenthes y Tú eres azul cobalto junto a Pablo Martín Carbajal.

Dirigió Inter-Lab, el Laboratorio Intercultural de Creación y Comunicación de Ideas, una iniciativa que contó con el respaldo de la Universidad de La Laguna y en la que participaron también Paloma López-Reillo y Eduardo Negrín. En 2017 fue premiado por el programa de la Unión Europea Intercultural Cities, que reconoció su trabajo como innovador y de interés social.

Formó parte del grupo Los Novísimos y fue autor de los poemarios Calle del aire, Oceana, Laberintia y El guerrero de Riace, entre otros y de la novela Queda la broza, una hermosa historia de amor que se desarrolla a caballo entre Santa Cruz de Tenerife y París a principios de siglo XX y que ahora queda como testamento de un artista que amó la ciudad en la que nació y en la que recorrió sus calles. En los años setenta junto a su buen amigo el también poeta Félix Francisco Casanova.

Estoy seguro, si existe un más allá, que se habrá reencontrado con el autor de El don de Vorace para perderse en el laberinto del firmamento con la idea de tomar un café, ir al cine y trabajar luego, después, en un arte que desde ayer ha perdido en Canarias a uno de sus más señeros referentes.

Saludos, hoy muy tristes, desde este lado del ordenador

Bernardo Bertolucci… eran otros tiempos

Lunes, Noviembre 26th, 2018

Eran los ochenta y la pibada con la que me movía se había vuelto como muy cinéfila. La capital de provincias en la que vivo disfrutaba, además, de numerosos cines, algunos de estreno y otros de reetrenos, así que contábamos con cierta cultura cinematográfica. Una cultura inquieta, que uno aumentaba leyendo revistas especializadas y libros.

Eran otros tiempos.

Fue en una de estas salas, concretamente el cine Rex, donde me encontré con Bernardo Bertolucci, cineasta italiano que hoy dijo al mundo: ahí te quedes, joder.

Deja detrás una llamativa filmografía. La que me acercó a él fue Novecento, retrato ambicioso, con algo de lustre viscontiano, de Italia durante la primera mitad del siglo XX.

Dividida en dos partes, aún recuerdo aquella sesión como si fuera ayer. También el impacto, y el odio desatado al fascismo que despertó en la mayoría de los que que la vimos por aquel entonces.

La he revisado años después, de hecho me hice con el dvd, y salvo la media hora final del disco dos, repleto de una extravagante simbología marxista, topo incluido, la primera parte sigue siendo la mejor ya que la segunda, la que retrata la Italia fascista resulta demasiado maniquea. Osea que todos los fascistas fueron malos, servidores de la patronal y de la aristocracia. Asesinos de niños y viciosos. Donald Shuterland interpreta al camisa negra Attila y ya por el nombre uno conoce sus aviesas intenciones. Recuerdo que en una escena los campesinos lo embadurnan de mierda de vaca y caballo. Todo muy terrestre. En otra como de un cabezazo aplasta a un gato y asesina a un niño dando vueltas y vueltas. Bertolucci y sus símbolos.

Novecento cuenta con un reparto internacional. Destacados actores del nuevo y viejo Hollywood. Burt Lancaster interpreta a un príncipe de Salina de El gatopardo pero más viejo y cansado, aunque se lo hace con las criadas que eso era de rico. Al otro lado los campesinos, los herederos de la tierra. Sterling Hayden, un actor con pasado comunista, interpreta al patriarca del clan. El papel de sus nietos descansa en Robert de Niro y Gérard Depardieu, respectivamente.

El caso es que uno salía del cine con ganas de matar fascistas y maldiciendo el capitalismo. Ese sistema que había hecho posible el largometraje. En cuestiones de dinero, viva el mal, viva el capital. Que Novecento funcionara como una especie de lo que El viento se llevó rojo no hizo temblar el pulso a sus productores.

El último tango en París había hecho dinero, así que valía la pena confiar en ese cineasta italiano que iba de comunista por la vida.

Bernardo Bertolucci se movía como pez en el agua en el cine político, un subgénero que se puso de moda en los años setenta. Ahí van dos películas polticas del cineasta: La estrategia de la araña y El conformista. En estas dos películas vuelve a hablar del fascismo pero el tono, igual de radical, va más allá del buenos y malos, de los que van descamisados y con camisas negras.

Bernardo Bertolucci se formó bajo la sombra de un genio incomprendido, Pier Paolo Passolini y escribió junto a Dario Argento el guión de Hasta que llegó su hora, una ópera western, que dice James Carpenter, que dirigió el maestro Sergio Leone.

Otras películas del cineasta que vimos aquellos años en el cine es la interesante y desapercibida Historia de un hombre ridículo, con Ugo Tognazz de protagonista y La luna, que en su día me resultó bastante indigesta. Su filme más famoso, El último tango en París, no pude por cuestiones de edad disfrutarla en un cine, aunque sí que la repasé más tarde en dvd

Aún me dura una sensación contradictoria con esta película que cuenta una historia de amor. Me gustan los personajes de Marlon Brando y Maria Schneider y el desesperado romance que viven dos desconocidos bajo el subrayado musical de Gato Barbieri.

Bernardo Bertolucci regresó al cine histórico con El último emperador, filme rodado en la China, cuyo gobierno le abrió las puertas de la Ciudad Prohibida.

El filme es bastante leeento pero fascinante –en parte gracias a la fotografía de Vittorio Storaro– pero no te pones del lado de Pu Yi, el emperador que terminó siendo un chino más cuando Mao Zedong (Mao Tse Tung) tomó el poder. Otra película de Bernardo Bertolucci, El pequeño buda, mejor no hablar, como no recordamos por piedad el Kundun de Martin Scorsese.

Con El cielo protector puso nuevo de moda la literatura de un escritor que a mi, personalmente, no termina de entrarme: Paul Bowles, y eso que tiene un cuento que se desarrolla en la ciudad que me vio nacer y en la que vivo…

Al final y a regañadientes, terminé por ver del cineasta otras dos películas: Belleza robada y Los soñadores. Son filmes en los que el cineasta retrata la juiventud, juventud las de estas dos películas que, sin embargo, no tiene nada que ver con la de nuestros aciagos días. Bernardo Bertolucci pertenece a un generación donde todavía era posible pensar que soñar es posible. Que debajo de los adoquines se encontraba la playa. Que se podía perder el tiempo leyendo y viendo películas espesas. Que la Universidad era motor de ideas y encendidos debates…

Otros tiempos.

Como el cine de Bernardo Bertolucci.

EN LA IMAGEN, Bernardo Bertolucci dirige a Gérard Depardieu en Novecento (1976)

Saludos, descansemos en paz, desde este lado del ordenador

Margot Kidder, recuerdos

Martes, Mayo 15th, 2018

Margot Kidder no tuvo una carrera cinematográfica demasiado brillante aunque sus enfermedades tampoco le permitieron desarrollarla como quisimos sus aficionados, aficionados que fuimos legión cuando la descubrimos como la atrevida periodista Lois Lane en la mejor película que sobre Superman se ha realizado hasta la fecha, y que continúa siendo el filme que Richard Donner dirigió a finales de los años setenta. Repetiría con el personaje en la más que estimable segunda entrega y en las ya degeneradas tercera y cuarta.

Quien escribe estas líneas confiesa que estuvo enamorado durante unos años de Margot Kidder. Un amor inocente, de adolescente provinciano que no dejaba escapar ninguna de sus películas por flojas que fueran.

Recuerda haber visto en el teatro Baudet Terror en Amityville, una película de casa encantada, en este caso endemoniada, que ni fu ni fa aunque mereció la pena por repescarla a ella, antes de que perdiera de vista su vida y su carrera, que continuó con el paso de los años.

Cuando dejé de amarla, porque los amores platónicos son fáciles de olvidar, no provocan dolores de cabeza ni vacíos en la boca del estómago, me olvidé de Margot Kidder hasta verla en un documental donde se comentaba, entre otras cosas, su problemas mentales.

La novia del mejor Superman del cine, que fue sin lugar a dudas Christopher Reeve, era humana, demasiada humana. Sentí lástima por ella, la misma lástima que siento por todos esos amores acabados que transcurrido un tiempo alguien te recuerda con la forma de un chisme malicioso…

Margot Kidder luchó contra sus enfermedades y fue, en este sentido, un ejemplo de valentía. Que también fue una actriz solvente no creo que nadie lo ponga en tela de juicio pero siempre, ya se sabe, hay que dejar opinar a los gansos… Su Lois Lane es una periodista que no tiene nada que ver con la de los colorines, tebeos, historietas o cómics. Es una mujer independiente, a la caza de una exclusiva. Lleva el oficio en las venas.

Vuelvo a acordarme de ella porque tal día como hoy se transmite al mundo que ha muerto mientras dormía… Y me conmociona, ya ven, la pérdida.

La pérdida de una mujer de la que estuve perdidamente enamorado.

Saludos, fundimos a negros, desde este lado del ordenador