Archive for the ‘Óbitos’ Category

Alberto Uderzo (Astérix) y Juan Padrón (Elpidio Valdés), dos irreductibles

Miércoles, Marzo 25th, 2020

En estos días de confinamiento, de dar vueltas como una peonza, duchas frías si lo requiere el caso y buscar y rebuscar en la biblioteca un libro que ocupe el tedio leo que ha muerto dos tipos que me hicieron mejor persona.

Los dos eran dibujantes y a uno lo descubrí antes y en familia y al otro después con otra familia. Los dos, probablemente, pensaban distinto aunque los dos, probablemente, dibujaban con el corazón

Alberto Uderzo nació en la nación que exportó el mensaje de libertad, igualdad y fraternidad, y como la bandera tricolor transmitió parte de esta idea en sus historietas, en especial con la del personaje que le dio fama y dinero: Astérix el galo, aunque para los que llegamos a él siendo niños nos gustara más la fortachona candidez de su amigo íntimo, Obélix, que además cuidaba con mimo a Ideáfix, su perrito, aquel que lloraba cuando se derribaban los árboles…

Gracias a Astérix quise devorar un jabalí y darle de cachetones a los romanos, aquellos tipos que según Astérix estaban locos. Locos porque seguían, derrota tras derrota, intentando aplastar a la irreductible aldea de los galos, feroces guerreros que se achantaban, eso sí, ante sus mujeres. Algunas espectaculares como la de Edaddepiédrix, el anciano del pueblo.

La primera historia de Astérix que entró en casa fue la de Astérix y los normandos y desde ese entonces es uno de mis álbumes favoritos junto a Astérix legionario, La cizaña y El caldero mágico. En verdad me gustan todas las historias que Uderzo, el dibujante, dibujó con los guiones de René Gosciny, un auténtico genio. Un maestro del tebeo francés que encontró en Uderzo al compañero ideal para sacar adelante un cómic que si por algo se define es por ser tan francés.

No termina de convencerme sin embargo la historieta que transcurre en España, pero es por esa visión que ofrece de este país: tipos rudos y pendencieros, a los que les gusta bailar flamenco y torear (olé) pero al margen de esta historieta, no terminan tampoco de convencerme las que llevan a sus protagonistas a otros territorios como Gran Bretaña, Bélgica, Helvecia…, ya que salvo La vuelta a La Galia, que es una deliciosa guía turística por Francia, la visión que reflejan en clave cómica de aquellos pueblos resulta demasiado tópica.

Entre mi hermano y yo comenzamos a completar la serie cuando aquel Astérix y los normandos, que nos llegó por un regalo, uno de esos regalos que te cambian la vida que para eso están los regalos, estuvo en nuestras manos. Más tarde y como podíamos, cumpleaños, reyes, reuniendo como hormiguitas el dinero suficiente para adquirir algunos de esos libros porque estaban a un precio prohibido entonces a nuestros bolsillos, fuimos leyendo su encuentro con Cleopatra (cuando estuve en Egipto lo primero que pensé cuando vi la Gran Esfinge de Guiza fue que Obélix le había roto la nariz); su cara a cara con el mismísimo Julio César y cómo tomarse a guasa lo que dicta un adivino. Eso entre otros cómics de la serie que comencé a dejar de lado tras el fallecimiento de Gociny.

A partir de entonces los dibujos eran los mismos (continuaba Uderzo) pero los guiones no eran lo mismo. La abandoné por completo cuando el dibujante le cedió la creación a Jean-Yves Ferri (guionista) y Didier Conrad (dibujante) porque ya no me decía nada. Y eso que el mimetismo que han conseguido estos autores con el trazo de Uderzo es perfecto pero ya no me veo en ellos, ya no estoy acompañando a Astérix y Obélix en sus aventuras. Con o sin poción mágica.

Muere Uderzo en unos días terroríficos para todos. Personalmente, mis relaciones con los demás ya no son las mismas. Hablo con los que más quiero en videollamadas. Con otros a través de diálogos interminables y a golpe de whatsap. A veces quisiera, cuando termine este jaleo enfermo, que todos los que quiero nos sentemos alrededor de una mesa y no descansemos hasta el amanecer. Eso sí, con Asurancetúrix colgando de un árbol y los piratas maldiciendo su mala suerte en alta mar por haberse vuelto a encontrar con los galos.

Descubrí a Juan Padrón tarde y en un viaje a Cuba. Estaba charlando con una familia en su casa y mientras tomábamos café cuando en la pantalla del televisor apareció Elpidio Valdés.

Las aventuras del bravo mambí se desarrollan durante la guerra de independencia con España.

En ella, los villanos pero villanos simpáticos, son los españoles que hablan con acento peninsular solo que en cubano, lo que da más gracia a los personajes. Me asombró la agilidad de aquel episodio y el amor que los niños que había en la casa tenían con el bueno de Valdés.

Disfruté con otros episodios de la serie que vi más adelante y ahora lo sigo haciendo de tanto en tanto gracias a Internet. No dejen pasar uno de sus últimos largometraje, aquel en el que los españoles dejan de ser los villanos, papel que asumen los yanquis, los gringos, los norteamericanos que son los malos, malos de verdad. El final de esta película es muy esclarecedor y resume el espíritu de una serie muy cubana pero abierta al mundo. A toda clase de públicos.

Si se conoce fuera a Juan Padrón no es, sin embargo, por Elpidio sino por Vampiros en La Habana que es una película deliciosa sobre un grupo de no muertos de chiste que llegan a la capital cubana en los locos, locos, locs años 30.

El filme recoge bien el ambiente que había entonces en esa ciudad que sedujo a Gabriel García Infante, su mejor cronista, hay fiesta y gangsterismo a partes iguales y en ese escenario de clubs nocturnos y de mala nota aparecen los vampiro y ¡ay, asere, q’ bolá!

Durante unos años llevé en mi llavero, ese en el que van las llaves, una figurita de Elpidio. Me daba fuerza aquel canijo. Luego, un día, se fue en busca de otros caminos que quisieran contar con el concurso de sus modestos esfuerzos y espero que lo haya conseguido porque un tipo como ése se lo merece todo.

Me pregunto, si existe algo más allá de esto que conozco, si Uderzo y Padrón se habrán visto. Y si se han visto qué se habrán dicho.

Quiero pensar que los dos se habrán inclinado y que después (porque en ese más allá imagino que no llega el corona virus) se habrán dado las manos y si me apuran hasta un abrazo.

Seguro que observan con preocupación el mundo que dejan. Y seguro que nos alientan a enfrentarnos al mal con arrojo y valentía. Con mucho arrojo y valentía. Ya ven, igual de irreductibles que sus dos creaciones más famosas.

Saludos, hasta la próxima, desde este lado del ordenador

Fallece el escritor y militar Juan Arencibia de Torres

Lunes, Marzo 2nd, 2020

Militar, escritor y conferenciante, el coronel Juan Arencibia de Torres ha fallecido en Santa Cruz de Tenerife, la ciudad que tanto amó y a la que dedicó numerosos libros que contribuyeron a robustecer la literatura escrita sobre la capital tinerfeña.

Este amor por sus parques, rambias, calles y plaza le hizo merecedor en 2016 del título de Hijo Adoptivo de Santa Cruz de Tenerife. El entonces alcalde de la capital tinerfeña, José Manuel Bermúdez, destacó del militar y escritor su decidida labor en la creación del Museo Militar de Canarias, con sede en el antiguo cuartel de Almeyda, y en la actualidad unos de los museos más consolidados y visitados de las islas y que dedica gran parte de su espacio a la batalla que se libró en la capital tinerfeña a finales de julio de 1797 entre británicos al mando del contralmirante Nelson y españoles al frente del general Gutiérrez.

En la obra literaria de Juan Arencibia de Torres se encuentra desde libros de carácter militar a deportivos, y numerosos artículos en prensa ya que durante años fue columnista del Diario de Avisos.

Premio Ejército 1978 por El jefe y sus cualidades, es autor de libros históricos como Victoria del general Gutiérrez sobre el almirante Nelson, Hechos y personajes de los Ejércitos de España y Canarias y los militares.

El coronel fue director de la revista Atlántida, posteriormente denominada Hespérides, y del programa radiofónico La hora del soldado, en Radio Nacional de España. Entre 2001 y 2008 dirigió y presentó el programa de contenidos históricos Canarias Siglo XX, en Canal 7 del Atlántico.

Entre sus libros sobre la ciudad publicados en las últimas cuatro décadas sobresalen La Victoria del General Gutiérrez sobre el Almirante Nelson (1995), Calles y Plazas de Santa Cruz de Tenerife: Su historia y sus nombres (1996), Conozca Santa Cruz de Tenerife (2005), Acontecimientos notables de Santa Cruz de Tenerife (2011),
Historia del Fútbol en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, dividida en dos tomos e Historia de Santa Cruz de Santiago de Tenerife y otros referidos a sociedades del municipio como el Círculo de Amistad XII de Enero (1992) o el Real Club Náutico de Tenerife (2002).

Fallece el escritor y viajero José L. González-Ruano

Lunes, Enero 27th, 2020

“La insularidad es una práctica salvaje, un sentimiento compartido, porque desde las islas el horizonte es una llamada. El límite del mundo para el isleño está al final de un relato que se cuenta a los hijos para que no se pierda en la inmensidad del océano y del tiempo”.

(El archipiélago nómada. Un viaje libre y salvaje por las islas Canarias, José L. González-Ruano, Azulia Editorial, 2018)

Una muy mala noticia para quienes lo conocimos. Me entero que ha muerto el escritor y viajero José L. González-Ruano (Telde, Gran Canaria, 1957) con quien hace apenas dos semanas contacté para que me dijera cuáles eran sus cinco novelas favoritas de Benito Pérez Galdós, escritor del que había publicado en su editorial, Azulia, La casa de Shakespeare.

El año pasado y en esta editorial, José Luis recuperó el texto La condición humana del insular, de Domingo Pérez Minik y presentó a finales de octubre del año pasado, 2019, el libro El archipiélago nómada en Periplo Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras del Puerto de la Cruz, donde sostuvo un diálogo con el periodista Salvador García Llanos.

José Luis ya había visitado unos años antes el Festival para presentar Donde anidan los albatros, diario poético de viaje por varias islas repartidas por el mundo.

El escritor y viajero deja sin concluir un nuevo proyecto al que estaba dando forma, algo imantado por lo que vio en la isla (siempre la isla) de Lampedusa (Italia), una realidad que, intuyo, estaba dando forma en su cabeza

Estuvo al frente de la Librería de Viaje Azulia, localizada en la capital grancanarias, y entre los libros recientes que había publicado con el sello de su editorial estaba El río que desafía al desierto y otras crónicas africanas, de José Naranjo.

Antropólogo ambiental y economista, José L. González-Ruano fue un defensor del medio ambiente y un hombre que invitaba a la buena conversación.

Quien les escribe lo echa ya mucho de menos. Gente así es la que hace grande el territorio que pisamos

(*) La imagen está tomada de Digital Faro Canarias

Cuatro ausencias en el cine español

Jueves, Diciembre 5th, 2019

La noticia la recibo el mismo día, la muerte del cineasta Javier Aguirre, el actor Manuel Tejada, la actriz Azucena Hernández y el actor de doblaje Claudio Rodríguez, la voz en español de Charlton Heston. Abro y cierro los ojos, una buena parte del cine español desaparece con ellos pero no su legado, que ahí está para descubrirlo si se da el caso.

Javier Aguirre cuenta con tres películas que, personalmente, ocupan un espacio privilegiado en la videoteca de mi memoria. La primera la quise ver desde que era un infante pero que no me dejaban ver precisamente porque era un infante. El largometraje que protagoniza Paul Naschy en el que probablemente sea su mejor trabajo es El jorobado de la morgue, una historia en la que se mezcla de todo, comenzando por un siniestro laboratorio y terminando con un foso repleto de ratas hambrientas. De fondo, el eco de ancestrales dioses lovecraftianos y un jorobado solo ante el peligro… Recuerdo que una escena tras otra era puro y descacharrante entretenimiento, solo que muy bizarro.

No he vuelto a ver la película y ya va siendo hora porque a veces merece la pena liquidar cosas de tu pasado aunque algo me dice que eso no va a ocurrir con Javier Aguirre que también es director de otra de esas películas que iluminaron mi adolescencia y continúa haciéndolo hasta ahora: El astronauta (1970), una españolísima comedia españolísima en la que Tony Leblanc está como siempre, sembrado.

La historia es rocambolesca y roja y gualda, todo contado con humor cañí, de ese Madrid que fue alegre y juvenil. En el filme Tony Leblanc dirige un grupo de simpáticos tarados para que un español sea el primero en llegar y pisar la Luna. No les revelo el final pero podría estar a la misma altura que el de El planeta de los simios solo que en clave cómica y 100 por 100 de una “España que era y es así”.

La tercera es La monja alférez (1987) que protagonizó su mujer, Esperanza Roy, y en la que cuenta la historia de Catalina de Erauso quien se fue a probar fortuna como soldado en las Américas.

Resiente al largometraje sin embargo su raquitismo presupuestario pero resulta tan interesante lo que cuenta que hace que recuerde con afecto la película. Como el caso de El jorobado de la morgue, no he vuelto a ver esta película aunque es probable que algún día loo haga cuando las negraas tormentas que nos impiden ver se desvanezcan en el aire como por arte de magia. Y magia era mucha la que tenía un cinesta que se formó en la escuela y que aprendió a dirigir a giolpe de trabajo y más trabajo sin que le diera demasiada importancia a lo que hacía. Con todo, lo que hacía estaba realizado con mimo y oficio, el sello de un profesional de eso que llamamos cine español y que cuiajó en una época porque reunía artesanos de todo tipo y no a tanta estrella estrellada como sucede, lamento decir, en la actualidad.

Saludos, hermanos y hermanas, desde este lado del ordenador

Fallece el escritor y poeta José Carlos Cataño

Viernes, Agosto 9th, 2019

El escritor y poeta José Carlos Cataño (La Laguna, Tenerife, 1954) falleció en la madrugada de hoy, viernes, 9 de agosto. Cataño, que desde hace años había fijado su residencia en Barcelona, viajó en junio a la isla para presentar un nuevo libro, Obra poética (1975-2007), editado en Pre-Textos y con prólogo de Ana Arzoumanian, por lo que la noticia de la muerte coge a todos los que le conocieron por sorpresa.

En una reciente entrevista publicada en Diario de Avisos, el escritor y poeta manifestaba que era “un poeta sin libros”, aunque apuntaba que siempre estaba escribiendo, poemas en su mayor parte que guardaba en el interior de una gaveta. O cajón.

José Carlos Cataño se había convertido al judaísmo en Marruecos, y mantuvo siempre una relación de amor y odio con Tenerife y por extensión con Canarias.

En su producción literaria se mezcla la novela, con la poesía y el ensayo aunque si se le preguntaba, solía decir que se sentía más poeta que otra cosa. Entre sus poemarios se encuentran títulos como Disparos en el paraíso, El cónsul del mar del Norte, El amor lejano. Poesía reunida, 1975-2005, Lugares que fueron tu rostro y en 2019 Obra poética, 1975-2007, libro que como ya se dijo presentó en Tenerife el pasado junio en un acto que fue presentado por el también poeta y escritor Iván Cabrera Cartaya.

Como narrador fue autor de Madame y De tu boca a los cielos. También de la novela El exterminio de la luz, que escribió junto a Carlos Eduardo Pinto y que firmaron con el heterónimo Pórfido Santos Johns, que obtuvo el premio de edición Benito Pérez Armas en 1974.

Como ensayista destacan los textos Cien de Canarias. Una lectura de la poesía insular entre 1950 y 2000, Casi tal cual. La fotografía de Humberto Rivas y Algunas mínimas de José Carlos Cataño frente al volcán de la isla de Corvo.

José Carlos Cataño fue autor también de una colección de diarios que inició con Los que cruzan el mar. Diarios, 1974-2004 y que continuó en De rastros y encantes, La próxima vez (2004-2007) y La vida figurada (2008-2009).

Lo entrevisté, y quiero pensar que lo conocí, a raíz de la publicación del segundo de estos diarios. La noche anterior había presentado la obra y después del acto se había ido de cena con un grupo de amigos, por lo que, confesó, se sentía con resaca lo que no fue obstáculo para que se explayara a lo largo de una conversación en la que se habló de literatura, de amistades que él creía traicionadas y de judaísmo, religión que profesaba desde finales de los años setenta.

Respecto a su visión de las islas desde la distancia apuntò que a veces las observaba “con mucho dolor por su nivel político, los casos de corrupción en las instituciones, el falso nacionalismo canario” pero también con agrado “por lo que está haciendo mucha gente joven que desde el punto literario escribe muy bien y cuenta con una formación muy bien armada. Me fastidia mucho que no se conozcan fuera de Canarias el trabajo que hacen. Como me fastidia que no se conozca en la península a poetas como Maccanti y Padorno, entre otros”.

Abro al azar su ya último libro publicado en vida, Obra poética, 1975-2007, y me aparece un poema que en parte sintetiza al poeta y al hombre que fue José Carlos Cataño:

El resentimiento

El resentimiento
No es más que el goce de un anticipo,
Tocar ahora lo postergado.
Entonces no era el momento.
Lo único tangible
La penuria de la carne,
Que vuelve plena en la creencia
De un futuro ya asestado.

José Carlos Cataño: “Si pretendo ser algo es poeta”

Viernes, Agosto 9th, 2019

José Carlos Cataño (La Laguna, 1954) presentó a finales de diciembre en Tenerife La próxima vez (2004-2007), segunda entrega de los diarios que inició con Los que cruzan el mar (1974-2004), y que constarán de dos entregas más si el entusiasmo por esta fórmula en la que puede ser poeta y narrador a la vez, no se extingue en un escritor marcado por un doble, y probablemente premeditado, exilio. Cataño, que además de cultivar la poesía, la narrativa y el ensayo, también ha celebrado exposiciones individuales de dibujos y fotocollages, es autor de El cónsul del mar del Norte, A las islas vacías y Lugares que fueron tu rostro (poesía) y las novelas El exterminio de la luz, que escribió junto a Carlos Eduardo Pinto y que firmaron con el heterónimo Pórfido Santos Johns, que obtuvo el premio de edición Benito Pérez Armas en 1974; Madame y De tu boca a los cielos, entre otros títulos. Desde enero de 2009 es miembro honorario de la Academia Canaria de la Lengua.

- Poeta, escritor…

- Yo creo que soy poeta. Un poeta que ha hecho incursiones en narrativa y la novela donde he sintetizado mi relación con la isla aunque la pulsión por la prosa la tengo ahora encauzada hacia los diarios porque es un género que te permite la reflexión psicológica, el poema y el pequeño relato ya que un diario no deja de ser pequeñas historias de un día. No creo que sea novelista por lo que en todo caso, y si se me permite, soy narrador.

- En los diarios que lleva publicados añade algo de ficción o solo reflejan su percepción de la realidad.

- Creo que toda escritura es subjetiva así que mis diario son una reflexión de lo que me pasa pero no diariamente porque hay días que resultan insulsos. Quiero decir con esto que no soy una persona que anota algo todos los días porque muchos de esos días y muchas de esas notas carecen de interés. Mis diarios recogen las vivencias de un día que pasa a convertirse en algo en el que cualquier lector puede verse reflejado y que en principio es mi vida. Sí admito que en Los que cruzan el mar hablo de cosas más cotidianas pero con la edad hay días en los que no saco nada porque no me dicen nada, pero en estos diarios no hay ficción sino el esfuerzo por buscar una estructura en la que existe un principio, un desarrollo y un final.

- ¿Qué le animó a publicarlos?

- Cuando publiqué Los que cruzan el mar me sentía bastante aislado los primeros años en Cataluña y yo siempre he estado muy vinculado al paisaje de las islas porque soy canario, así que cuando escribo el diario es para resarcirme de los ninguneos, del hecho de estar solo, lo que hace evocar y que hable constantemente de las islas. Estas impresiones me la transmitieron además algunos lectores, que me preguntaban la razón de que escribiera tanto sobre Canarias y de ese empeño por recrear sus paisajes, aunque con los diarios reunidos en La próxima vez me he vuelto más correcto.

- ¿Más correcto?, ¿por qué?

- Hay un poeta de aquí que no sale muy bien parado en mis diarios, aunque éste no se ha dado cuenta que un diario es una impresión y no son dogmáticos. Cuando se publicó Los que cruzan el mar se me criticó no por el lado literario sino personal y más tarde me fui enterando de algunas cosas que ese mismo poeta estaba haciendo como impedir que se publicase mi poesía reunida porque ese poeta dijo que Cataño no existe y hacer lo que se ha hecho conmigo es de mafiosos.

- Y todo esto viviendo usted en Cataluña.

- Sí, vivo en Cataluña pero estoy al margen porque no soy catalán ni hablo catalán, por lo que no existo. También en España aunque en Canarias, y de momento, digamos que aún estoy pero eso no evita los vetos que recibo de las editoriales y que por ello a veces me sienta como un personaje de Kafka.

- ¿Es tan poderoso ese veto?

- Mucho. Y entiendo que esa persona tiene derecho a la réplica pero una réplica a nivel literario pero no a pasar la consigna a sus secuaces de aquí, Madrid y Barcelona de que a Cataño ni agua porque eso es para denunciar y pienso hacerlo en un libro porque me parece tremendamente fuerte.

- No he tenido la oportunidad de leer lo que escribió sobre ese poeta pero imagino que tuvo que ser muy duro.

- Fue una opinión del día tal y del año tal en unos diarios donde muestro también mis miserias y me expongo con la carne abierta aunque hay una serie de autores como ese poeta por ejemplo, que me parece un impresentable en muchos aspectos porque es un trepador que incluso ha traicionado los principios que defendía cuando lo conocí en Barcelona, cuando contaba con unos principios que estaban muy bien armados pero con su evolución posterior me dije a mi mismo que la poesía no era eso. No era eso me refiero a necesitar que te aplaudan o que te den un premio o que te hagan hijo adoptivo. Así que lo que me fastidia es que esa persona que va de puro haga precisamente eso. A mi no me digas que solo te interesa la literatura y la poesía cuando estás todo el día trajinando con la agenda para escalar e incluso vetar, como ha sido mi caso.

- ¿Esa explica que en La próxima vez se haya vuelto más correcto políticamente hablando?

- He madurado. Es decir, para que voy a perder el tiempo con esas cosas. En el segundo y tercer volumen volveré de todas formas a los orígenes aunque ya no tengo la inquietud de la juventud.

- Algunos dirán que se ha vuelto más cauto.

- No, no es cautela, es que ya no estoy tan pendiente de determinadas personas. Soy consciente de la cultura en la que vivo porque en una cultura como la francesa o la alemana unos y otros se pueden decir cosas y hay libertad para opinar pero en España, y recomiendo la lectura de El cura y los mandarines, de Gregorio Morán, no. Yo mientras tanto escribo diarios, unos diarios donde creo que debo decir cosas y si eso me granjea enemigos a estas alturas de mi vida no me importa. Es más, me fortalece.

- Pero publicar sus diarios, algo tan personal, revela que usted es una persona sin demasiado pudor.

- En La próxima vez me he cansado de hablar de las noches locas que ya conté en un libro anterior. Así que no son diarios íntimos en el sentido estricto de la palabra sino una mezcla de varias cosas. En La próxima vez escribo más sobre literatura, mi vida, los paisajes que me rodean, por lo que más que una falta de pudor son un grito, solo que ahora he decidido silenciar ciertas cosas porque ya las he contado muchas veces.

- El título de Los que cruzan el mar tiene algo de exilio…

- Me marché de Tenerife en 1974 para estudiar en la península por lo que ahora, es cierto, me siento desarraigado aunque descubrí en el judaísmo de la diáspora no en el sionista, un sistema de vida que se ajustaba a mi, y por eso me hice judío, un judío de la diáspora porque si bien amo a Canarias, aquí ya casi nadie me conoce y en Barcelona, que es una ciudad en la que me siento muy a gusto, no siento que pertenezca a ella. Y ese sentimiento lo conjugo con la filosofía judía que dice que el judío es alguien que se desplaza constantemente y que está en todas partes aunque, por otra parte, defiendo el sionismo porque defiendo Israel aunque no me gustaría vivir en Israel.

- ¿Cómo ve a las islas desde la distancia?

- A veces con mucho dolor por su nivel político, los casos de corrupción en las instituciones, el falso nacionalismo canario, pero también gratamente sorprendido por lo que está haciendo mucha gente joven que desde el punto literario escribe muy bien y cuenta con una formación muy bien armada. Me fastidia mucho que no se conozcan fuera de Canarias el trabajo que hacen. Como me fastidia que no se conozca en la península a poetas como Maccanti y Padorno, entre otros.

- ¿Y por qué no se los conoce?

- Porque lo que no pasa por Madrid no existe. Luis Feria, Juan Pedro Castañeda en narrativa; Isaac de Vega, son tantos los nombres y seguimos siendo como una gente extraña, que no existe más allá de las islas.

- Si no me equivoco, usted intentó poner solución a esto organizando una serie de encuentros de escritores canarios en Barcelona. ¿Qué sucedió con aquella iniciativa?

- Pues que fracasó por razones políticas. El ciclo se denominó El papel de Canarias y tuvo una buena acogida porque se quería conocer nuestra literatura y llevé a Barcelona a escritores como Manuel Padorno, Arturo Maccanti e incluso a Isaac de Vega con la finalidad de presentar la literatura canaria. El ciclo duró tres años pero tras un cambio de gobierno se decidió quitarlo aunque resultara barato, justo en el momento en que estaba suscitando el interés porque el invitado canario lo entrevistaba un escritor catalán. Con todo, pienso que fue una experiencia muy positiva.

- Pero hablemos de resultados, ¿cómo entendían esos escritores catalanes a los escritores canarios?

- Pues me decían que estaban sorprendidos y celebraban su nivel poético y se preguntaban por qué sus libros no estaban distribuidos en la península. Claro que la distribución es uno de los grandes problemas de las islas.

- ¿Y qué son las islas para usted?

- Las islas forman parte de mi ser y si bien decía antes que el Mediterráneo era un charco comparado con el Atlántico, ahora ya no pienso igual porque el mar es igual en todas partes, es universal. Aún así, yo crecí aquí y veo los riscos y se me ponen los pelos de punta porque forman parte de mi educación estética.

- Antes comentaba que habrá nueva entrega de sus diarios tras La próxima vez…

- Está pendiente publicar la tercerea entrega, La vida figurada, que corresponde al 2008-2010 que están esperando un editor…

- ¿Purga mucho sus diarios antes de publicarlos?

- Mucho pero eso es porque cuentan con una estructura novelística y si hay observaciones que a mi no me dicen nada, entiendo que menos para el lector. Hago anotaciones muy primarias y subjetivas que a veces decido eliminar porque no son diarios en el sentido estricto. Los reescribo y me detengo en frases, cambio los verbos.

- Graham Greene decía que no se veía reflejado en ninguna de sus novelas. Que cuando las releía, tenía la sensación de que habían sido escritas por otra persona. ¿Le pasa a usted igual aunque se traten de diarios?

- Hay momentos en que sí, y luego me digo si no será eso atrevido pero un diario no es la vida de un autor porque los diarios parten de tu vida pero no es tu vida. Hay fragmentos en los que no me reconozco, en los que pienso ¿qué he escrito ahí?, pero hay otros en los que me reafirmo y sostengo y si es preciso vuelvo a insistir pero eso sucede incluso en un libro de poesía porque en la medida en que el libro se conforma en un objeto ya deja de ser tuyo y sigues por otro lado.

- Leyendo La próxima vez entiendo que más que un diario son observaciones subjetivas. Que intenta dar razón a su vida, emoción a la rutina.

- Eso es muy bonito. Cuando me fijo en alguien y aprecio que está cansado me llama la atención pero no tanto por la persona sino por lo que entiendo que hay detrás. Igual es un espejo de uno mismo, ¿no? Soy muy pesimista aunque ha vivido muy bien, intensamente, pero tengo una visión –si quieres como la de Pessoa– de tristeza, de que las cosas son inevitables, de que el tiempo pasa y que los amigos se mueren, que te vas quedando solo, la edad… y me pregunto si me queda poco y es inevitable que todo eso se refleje en lo que escribo.

- ¿Cuándo retomará la poesía?

- Por ahora no, pero espero retomarla. Mi último libro de poemas, Lugares que fueron tu rostro, se publicó en 2008 aunque a veces escribo poemas y me gustaría abrir esa gaveta virtual y enfrentarme a ellos porque si pretendo ser algo es poeta.

- ¿Y relatos, novelas?
- Lo he intentado algunas veces pero requiere un esfuerzo que no siento con los diarios porque son microhistorias y hacen que me sienta más cómodo. Tengo, no obstante, una novela pendiente que contar y esa novela es la de mi familia, una novela de iniciación.

(*) Entrevista publicada en las páginas de El Perseguidor, suplemento cultural del Diario de Avisos, el 29 de diciembre de 2014