Archive for the ‘Óbitos’ Category

Fallece el escritor y poeta José Carlos Cataño

Viernes, Agosto 9th, 2019

El escritor y poeta José Carlos Cataño (La Laguna, Tenerife, 1954) falleció en la madrugada de hoy, viernes, 9 de agosto. Cataño, que desde hace años había fijado su residencia en Barcelona, viajó en junio a la isla para presentar un nuevo libro, Obra poética (1975-2007), editado en Pre-Textos y con prólogo de Ana Arzoumanian, por lo que la noticia de la muerte coge a todos los que le conocieron por sorpresa.

En una reciente entrevista publicada en Diario de Avisos, el escritor y poeta manifestaba que era “un poeta sin libros”, aunque apuntaba que siempre estaba escribiendo, poemas en su mayor parte que guardaba en el interior de una gaveta. O cajón.

José Carlos Cataño se había convertido al judaísmo en Marruecos, y mantuvo siempre una relación de amor y odio con Tenerife y por extensión con Canarias.

En su producción literaria se mezcla la novela, con la poesía y el ensayo aunque si se le preguntaba, solía decir que se sentía más poeta que otra cosa. Entre sus poemarios se encuentran títulos como Disparos en el paraíso, El cónsul del mar del Norte, El amor lejano. Poesía reunida, 1975-2005, Lugares que fueron tu rostro y en 2019 Obra poética, 1975-2007, libro que como ya se dijo presentó en Tenerife el pasado junio en un acto que fue presentado por el también poeta y escritor Iván Cabrera Cartaya.

Como narrador fue autor de Madame y De tu boca a los cielos. También de la novela El exterminio de la luz, que escribió junto a Carlos Eduardo Pinto y que firmaron con el heterónimo Pórfido Santos Johns, que obtuvo el premio de edición Benito Pérez Armas en 1974.

Como ensayista destacan los textos Cien de Canarias. Una lectura de la poesía insular entre 1950 y 2000, Casi tal cual. La fotografía de Humberto Rivas y Algunas mínimas de José Carlos Cataño frente al volcán de la isla de Corvo.

José Carlos Cataño fue autor también de una colección de diarios que inició con Los que cruzan el mar. Diarios, 1974-2004 y que continuó en De rastros y encantes, La próxima vez (2004-2007) y La vida figurada (2008-2009).

Lo entrevisté, y quiero pensar que lo conocí, a raíz de la publicación del segundo de estos diarios. La noche anterior había presentado la obra y después del acto se había ido de cena con un grupo de amigos, por lo que, confesó, se sentía con resaca lo que no fue obstáculo para que se explayara a lo largo de una conversación en la que se habló de literatura, de amistades que él creía traicionadas y de judaísmo, religión que profesaba desde finales de los años setenta.

Respecto a su visión de las islas desde la distancia apuntò que a veces las observaba “con mucho dolor por su nivel político, los casos de corrupción en las instituciones, el falso nacionalismo canario” pero también con agrado “por lo que está haciendo mucha gente joven que desde el punto literario escribe muy bien y cuenta con una formación muy bien armada. Me fastidia mucho que no se conozcan fuera de Canarias el trabajo que hacen. Como me fastidia que no se conozca en la península a poetas como Maccanti y Padorno, entre otros”.

Abro al azar su ya último libro publicado en vida, Obra poética, 1975-2007, y me aparece un poema que en parte sintetiza al poeta y al hombre que fue José Carlos Cataño:

El resentimiento

El resentimiento
No es más que el goce de un anticipo,
Tocar ahora lo postergado.
Entonces no era el momento.
Lo único tangible
La penuria de la carne,
Que vuelve plena en la creencia
De un futuro ya asestado.

José Carlos Cataño: “Si pretendo ser algo es poeta”

Viernes, Agosto 9th, 2019

José Carlos Cataño (La Laguna, 1954) presentó a finales de diciembre en Tenerife La próxima vez (2004-2007), segunda entrega de los diarios que inició con Los que cruzan el mar (1974-2004), y que constarán de dos entregas más si el entusiasmo por esta fórmula en la que puede ser poeta y narrador a la vez, no se extingue en un escritor marcado por un doble, y probablemente premeditado, exilio. Cataño, que además de cultivar la poesía, la narrativa y el ensayo, también ha celebrado exposiciones individuales de dibujos y fotocollages, es autor de El cónsul del mar del Norte, A las islas vacías y Lugares que fueron tu rostro (poesía) y las novelas El exterminio de la luz, que escribió junto a Carlos Eduardo Pinto y que firmaron con el heterónimo Pórfido Santos Johns, que obtuvo el premio de edición Benito Pérez Armas en 1974; Madame y De tu boca a los cielos, entre otros títulos. Desde enero de 2009 es miembro honorario de la Academia Canaria de la Lengua.

- Poeta, escritor…

- Yo creo que soy poeta. Un poeta que ha hecho incursiones en narrativa y la novela donde he sintetizado mi relación con la isla aunque la pulsión por la prosa la tengo ahora encauzada hacia los diarios porque es un género que te permite la reflexión psicológica, el poema y el pequeño relato ya que un diario no deja de ser pequeñas historias de un día. No creo que sea novelista por lo que en todo caso, y si se me permite, soy narrador.

- En los diarios que lleva publicados añade algo de ficción o solo reflejan su percepción de la realidad.

- Creo que toda escritura es subjetiva así que mis diario son una reflexión de lo que me pasa pero no diariamente porque hay días que resultan insulsos. Quiero decir con esto que no soy una persona que anota algo todos los días porque muchos de esos días y muchas de esas notas carecen de interés. Mis diarios recogen las vivencias de un día que pasa a convertirse en algo en el que cualquier lector puede verse reflejado y que en principio es mi vida. Sí admito que en Los que cruzan el mar hablo de cosas más cotidianas pero con la edad hay días en los que no saco nada porque no me dicen nada, pero en estos diarios no hay ficción sino el esfuerzo por buscar una estructura en la que existe un principio, un desarrollo y un final.

- ¿Qué le animó a publicarlos?

- Cuando publiqué Los que cruzan el mar me sentía bastante aislado los primeros años en Cataluña y yo siempre he estado muy vinculado al paisaje de las islas porque soy canario, así que cuando escribo el diario es para resarcirme de los ninguneos, del hecho de estar solo, lo que hace evocar y que hable constantemente de las islas. Estas impresiones me la transmitieron además algunos lectores, que me preguntaban la razón de que escribiera tanto sobre Canarias y de ese empeño por recrear sus paisajes, aunque con los diarios reunidos en La próxima vez me he vuelto más correcto.

- ¿Más correcto?, ¿por qué?

- Hay un poeta de aquí que no sale muy bien parado en mis diarios, aunque éste no se ha dado cuenta que un diario es una impresión y no son dogmáticos. Cuando se publicó Los que cruzan el mar se me criticó no por el lado literario sino personal y más tarde me fui enterando de algunas cosas que ese mismo poeta estaba haciendo como impedir que se publicase mi poesía reunida porque ese poeta dijo que Cataño no existe y hacer lo que se ha hecho conmigo es de mafiosos.

- Y todo esto viviendo usted en Cataluña.

- Sí, vivo en Cataluña pero estoy al margen porque no soy catalán ni hablo catalán, por lo que no existo. También en España aunque en Canarias, y de momento, digamos que aún estoy pero eso no evita los vetos que recibo de las editoriales y que por ello a veces me sienta como un personaje de Kafka.

- ¿Es tan poderoso ese veto?

- Mucho. Y entiendo que esa persona tiene derecho a la réplica pero una réplica a nivel literario pero no a pasar la consigna a sus secuaces de aquí, Madrid y Barcelona de que a Cataño ni agua porque eso es para denunciar y pienso hacerlo en un libro porque me parece tremendamente fuerte.

- No he tenido la oportunidad de leer lo que escribió sobre ese poeta pero imagino que tuvo que ser muy duro.

- Fue una opinión del día tal y del año tal en unos diarios donde muestro también mis miserias y me expongo con la carne abierta aunque hay una serie de autores como ese poeta por ejemplo, que me parece un impresentable en muchos aspectos porque es un trepador que incluso ha traicionado los principios que defendía cuando lo conocí en Barcelona, cuando contaba con unos principios que estaban muy bien armados pero con su evolución posterior me dije a mi mismo que la poesía no era eso. No era eso me refiero a necesitar que te aplaudan o que te den un premio o que te hagan hijo adoptivo. Así que lo que me fastidia es que esa persona que va de puro haga precisamente eso. A mi no me digas que solo te interesa la literatura y la poesía cuando estás todo el día trajinando con la agenda para escalar e incluso vetar, como ha sido mi caso.

- ¿Esa explica que en La próxima vez se haya vuelto más correcto políticamente hablando?

- He madurado. Es decir, para que voy a perder el tiempo con esas cosas. En el segundo y tercer volumen volveré de todas formas a los orígenes aunque ya no tengo la inquietud de la juventud.

- Algunos dirán que se ha vuelto más cauto.

- No, no es cautela, es que ya no estoy tan pendiente de determinadas personas. Soy consciente de la cultura en la que vivo porque en una cultura como la francesa o la alemana unos y otros se pueden decir cosas y hay libertad para opinar pero en España, y recomiendo la lectura de El cura y los mandarines, de Gregorio Morán, no. Yo mientras tanto escribo diarios, unos diarios donde creo que debo decir cosas y si eso me granjea enemigos a estas alturas de mi vida no me importa. Es más, me fortalece.

- Pero publicar sus diarios, algo tan personal, revela que usted es una persona sin demasiado pudor.

- En La próxima vez me he cansado de hablar de las noches locas que ya conté en un libro anterior. Así que no son diarios íntimos en el sentido estricto de la palabra sino una mezcla de varias cosas. En La próxima vez escribo más sobre literatura, mi vida, los paisajes que me rodean, por lo que más que una falta de pudor son un grito, solo que ahora he decidido silenciar ciertas cosas porque ya las he contado muchas veces.

- El título de Los que cruzan el mar tiene algo de exilio…

- Me marché de Tenerife en 1974 para estudiar en la península por lo que ahora, es cierto, me siento desarraigado aunque descubrí en el judaísmo de la diáspora no en el sionista, un sistema de vida que se ajustaba a mi, y por eso me hice judío, un judío de la diáspora porque si bien amo a Canarias, aquí ya casi nadie me conoce y en Barcelona, que es una ciudad en la que me siento muy a gusto, no siento que pertenezca a ella. Y ese sentimiento lo conjugo con la filosofía judía que dice que el judío es alguien que se desplaza constantemente y que está en todas partes aunque, por otra parte, defiendo el sionismo porque defiendo Israel aunque no me gustaría vivir en Israel.

- ¿Cómo ve a las islas desde la distancia?

- A veces con mucho dolor por su nivel político, los casos de corrupción en las instituciones, el falso nacionalismo canario, pero también gratamente sorprendido por lo que está haciendo mucha gente joven que desde el punto literario escribe muy bien y cuenta con una formación muy bien armada. Me fastidia mucho que no se conozcan fuera de Canarias el trabajo que hacen. Como me fastidia que no se conozca en la península a poetas como Maccanti y Padorno, entre otros.

- ¿Y por qué no se los conoce?

- Porque lo que no pasa por Madrid no existe. Luis Feria, Juan Pedro Castañeda en narrativa; Isaac de Vega, son tantos los nombres y seguimos siendo como una gente extraña, que no existe más allá de las islas.

- Si no me equivoco, usted intentó poner solución a esto organizando una serie de encuentros de escritores canarios en Barcelona. ¿Qué sucedió con aquella iniciativa?

- Pues que fracasó por razones políticas. El ciclo se denominó El papel de Canarias y tuvo una buena acogida porque se quería conocer nuestra literatura y llevé a Barcelona a escritores como Manuel Padorno, Arturo Maccanti e incluso a Isaac de Vega con la finalidad de presentar la literatura canaria. El ciclo duró tres años pero tras un cambio de gobierno se decidió quitarlo aunque resultara barato, justo en el momento en que estaba suscitando el interés porque el invitado canario lo entrevistaba un escritor catalán. Con todo, pienso que fue una experiencia muy positiva.

- Pero hablemos de resultados, ¿cómo entendían esos escritores catalanes a los escritores canarios?

- Pues me decían que estaban sorprendidos y celebraban su nivel poético y se preguntaban por qué sus libros no estaban distribuidos en la península. Claro que la distribución es uno de los grandes problemas de las islas.

- ¿Y qué son las islas para usted?

- Las islas forman parte de mi ser y si bien decía antes que el Mediterráneo era un charco comparado con el Atlántico, ahora ya no pienso igual porque el mar es igual en todas partes, es universal. Aún así, yo crecí aquí y veo los riscos y se me ponen los pelos de punta porque forman parte de mi educación estética.

- Antes comentaba que habrá nueva entrega de sus diarios tras La próxima vez…

- Está pendiente publicar la tercerea entrega, La vida figurada, que corresponde al 2008-2010 que están esperando un editor…

- ¿Purga mucho sus diarios antes de publicarlos?

- Mucho pero eso es porque cuentan con una estructura novelística y si hay observaciones que a mi no me dicen nada, entiendo que menos para el lector. Hago anotaciones muy primarias y subjetivas que a veces decido eliminar porque no son diarios en el sentido estricto. Los reescribo y me detengo en frases, cambio los verbos.

- Graham Greene decía que no se veía reflejado en ninguna de sus novelas. Que cuando las releía, tenía la sensación de que habían sido escritas por otra persona. ¿Le pasa a usted igual aunque se traten de diarios?

- Hay momentos en que sí, y luego me digo si no será eso atrevido pero un diario no es la vida de un autor porque los diarios parten de tu vida pero no es tu vida. Hay fragmentos en los que no me reconozco, en los que pienso ¿qué he escrito ahí?, pero hay otros en los que me reafirmo y sostengo y si es preciso vuelvo a insistir pero eso sucede incluso en un libro de poesía porque en la medida en que el libro se conforma en un objeto ya deja de ser tuyo y sigues por otro lado.

- Leyendo La próxima vez entiendo que más que un diario son observaciones subjetivas. Que intenta dar razón a su vida, emoción a la rutina.

- Eso es muy bonito. Cuando me fijo en alguien y aprecio que está cansado me llama la atención pero no tanto por la persona sino por lo que entiendo que hay detrás. Igual es un espejo de uno mismo, ¿no? Soy muy pesimista aunque ha vivido muy bien, intensamente, pero tengo una visión –si quieres como la de Pessoa– de tristeza, de que las cosas son inevitables, de que el tiempo pasa y que los amigos se mueren, que te vas quedando solo, la edad… y me pregunto si me queda poco y es inevitable que todo eso se refleje en lo que escribo.

- ¿Cuándo retomará la poesía?

- Por ahora no, pero espero retomarla. Mi último libro de poemas, Lugares que fueron tu rostro, se publicó en 2008 aunque a veces escribo poemas y me gustaría abrir esa gaveta virtual y enfrentarme a ellos porque si pretendo ser algo es poeta.

- ¿Y relatos, novelas?
- Lo he intentado algunas veces pero requiere un esfuerzo que no siento con los diarios porque son microhistorias y hacen que me sienta más cómodo. Tengo, no obstante, una novela pendiente que contar y esa novela es la de mi familia, una novela de iniciación.

(*) Entrevista publicada en las páginas de El Perseguidor, suplemento cultural del Diario de Avisos, el 29 de diciembre de 2014

Fallece el escritor y pintor Enrique Cichosz Heuschkel

Martes, Junio 11th, 2019

El pasado 21 de marzo fallecía en Tenerife el pjntor y escritor Enrique Cichosz Heuschkel. Nacido en Barcelona en los estertores de la Guerra Civil pronto se trasladó con su familia a Canarias, donde se formó y educó.

Tras una estancia en Australia, tierra a la que emigró, recorrió más de cuarenta países hasta que se estableciò definitivamente en Icod de Los Vinos, tierra en la que se dedicó a su producción artística, sobre todo la pintura y la literatura. Es autor, en este aspecto, de varios murales y de dos novelas, la última de ellas titulada Leyenda del Mencey esclavo (Punto Rojo, 2016), que reùne en un mismo volumen tres novelas cortas que llevan los nombres de Ghummara, Achinet e Hispalis. Al parecer, el Ayuntamiento de Icod de los Vinos podría publicar una tercera.

Como pintor, el artista estuvo presente en varias exposiciones individuales y colectivas, en la que exhibió una pintura realista en la que solía mezclar elementos fantásticos.

Padre del guionista y dibujante de cómics, Enrique Cichosz Díaz, fallecido demasiado pronto en 2011, la ausencia de Cichosz Heuschkel se suma este año a la de, entre otros, el profesor de Historia Julio Hernández García y el poeta Juan Jiménez.

Saludos, gimamos, gimamos, gimamos, desde este lado del ordenador

Fallece el artista tinerfeño Juan Pedro Ayala

Domingo, Junio 2nd, 2019

El martes pasado, 27 de mayo, fallecía en su domicilio el artista Juan Pedro Ayala (Tenerife, 1972), una ausencia que deja un poco más huérfano el arte en Canarias y suscita la pregunta de hacia dónde estaba escorando su creatividad, más en un pintor del que no se supo mucho artìsticamente entre 2014 a 2017.

Entre los últimos trabajos de Juan Pedro Ayala, que datan de 2018, se encontraba Castillo 58, junto a Maribel Nazco dentro del proyecto A dos de la galería Magda Lázaro y Globo Rojo Sonda, que expuso en el Centro de Arte La Regenta en la capital grancanaria y en el que retornaba a la pintura “tras tres años de exilio. Huida justificada por dos grandes batacazos: la exposición Azul, realizada en el CICCA, Las Palmas de Gran Canaria. Y la muestra 15 años no es nada, llevada a cabo en el Espacio Cultural de Guía de Isora, Tenerife. Las fechas las he conseguido olvidar…”

Otras exposiciones de Juan Pedro Ayala fueron Día de perros (2011); Las once mil, Bestiarios y Árboles de ciudad.

Pintor que procuraba intentar “no pensar cuando estoy pintando”, sus primeras obras parten del arte pop y la ilustración expresionista para, más tarde, investigar el erotismo desde una perspectiva naturalista.

En su exposición El Jardín para Marián , dedicada a su compañera sentimental, Juan Pedro Ayla compartiò su trabajo “para regenerarse la sangre y para que no se marchite nunca la flor que pintó en su adolescencia. Un símbolo del amor donde nunca se mueren ni las flores, ni las manos, ni las ganas de explotar, ni de explorar para crear y recrear”, apuntaba en una nota informativa de la agencia Europa Press,

Fallece el escultor Martín Chirino

Lunes, Marzo 11th, 2019

Martín Chirino falleciió a la respetable edad de 94 años en Madrid. Escultor y nacido en Las Palmas de Gran Canaria con él desaparece uno de los grandes artistas canarios que trascendieron las fronteras insulares para ser universal.

Miembro del grupo El Paso, su estilo se convirtió en una seña de identidad, seña que en sus esculturas al aire libre se transformaron pronto en símbolo de la ciudad que las acoge. Pienso ahora en su Lady Tenerife, ubicada en la plaza del Arquitecto Alberto Sartoris en la capital tinerfeña y en El sueño de los continentes, en la plaza de Europa y pieza que permaneció mutilada antes de la celebración, ironías de la vida, de unos carnavales aunque más tarde fue restaurada ante la presión popular.

Como la mayoría de los artistas isleños que se volvieron continentales mirando siempre hacia su lugar de origen, Martiín Chirino fue un hombre entregado a su arte, así como uno de los grandes referentes nacionales que le valió que recibiera en 1980 el Premio Nacional de Artes Plásticas al mismo tiempo que su obra se exhibía en el Metropolitan Museum Art, Guggenheim de Nueva York, el Reina Sofía o en el MACBA de Barcelona.

Dicen que se definía como un “herrero” y que ejerció una poderosa influencia en el uso del hierro forjado como medio de expresión plástica, un trabajo artesano de tradición española, que, como señaló otro artista, Antonio Saura, supo sintetizar con las más actuales preocupaciones espaciales.

La galería Marlborough de Madrid presentó su última antológica, que incluyó alguna obra del moibiliario de su casa. Fue, al margen de escultor, presidente del Círculo de Bellas Artes entre 1983 a 1990 y cuenta con una Fundación de Arte y Pensamiento que lleva su nombre.

En cuanto a su trabajo, Martín Chirino solía decir que mantenía “un diálogo con el arte primitivo y los materiales y el paisaje nativo de las Islas Canarias” solo que visto a través de los ojos de “la evocación imaginativa y la memoria” de un artista adolescente que “soñaba con mover el horizonte de su playa”. Este sueño supo materializarlo en geometrías espaciales, por lo general espirales, con las que quiso “iluminar el espacio que las rodea y ser a la vez, para quien las contempla, enigma y revelación”.

* En la imagen Martín Chirino presenta la restauración de la escultura Lady Tenerife en julio de 2015

Fallece Angélica Castellano Suárez, directora de la Sociedad Científica del Museo Canario

Viernes, Marzo 8th, 2019

Lo primero que pienso es que no es verdad, que no es verdad que ya no esté entre nosotros, que ya no me la vuelva a tropezar y a disfrutar de su generosa compañía, de su conversación, de todos esos ratos que iluminaba con su presencia y que supieron abrirse en mi corazón y ordenar de paso el laberinto de mis ideas.

Para mi era sencillamente Chiqui, aunque su nombre era el de Angélica Castellano Suárez, directora de la Sociedad Científica El Museo Canario desde 2016.

La conocí en septiembre del año pasado en la primera edición del Festival Hispanoamericano de Escritores que se celebró en Los Llanos de Aridane y volví a coincidir con ella en diciembre en Las Palmas de Gran Canaria, ciudad que acogió el II Congreso de Museos de Canarias, jornadas en las que coincidimos en varias ocasiones y en las que tuvimos tiempo de conversar sobre lo divino y lo humano. Recuerdo de aquellos días de intenso trabajo una cena en un restaurante que antaño, me dijeron, había sido lugar de tenidas de masones. En ella estábamos con Chiqui, el escritor Santiago Gil, su compañero sentimental al que le envío un gran abrazo desde esta orilla y el también escritor Andrés Trapiello, entre otros.

Apenas alcanzo a recordar lo que hablamos aunque probablemente el tema dominante fuera el literario por la calidad de los comensales. Horas antes, me había tropezado con Chiqui en el Museo Canario en la inauguración de una exposición de fotografías que intentaban poner de manifiesto que el aborigen que todos llevamos dentro se conserva en muchos casos racialmente. Como siempre que me la encontraba, cruzamos las bromas habituales porque la vida nos parece eterna hasta que llega alguien y nos demuestra lo contrario. El problema es cuando se lleva a una persona con la que mantienes una complicidad que me resulta milagrosa y por milagrosa tan poco dada a que se reproduzca todos los días.

Chiqui se nos fue demasiado joven, y eso da mucha más rabia cuando escribo estas líneas apresuradas y a modo de liberar la pena profunda que siento ante el anuncio de su ausencia. No es fácil querer a una persona nada más conocerla, pero con ella fue así. Y sé que el sentimiento fue mutuo.

Conocerla, conocerte, fue un milagro.

No puedo decir más, salvo que te envío miles de besos, querida amiga, y el aviso de que tarde o temprano nos veremos…