Archive for the ‘Literatura’ Category

Anoche soñé que todo sigue igual

Jueves, Enero 26th, 2012

Apenas dos o tres narradores asisten, entre otras personas del público, al debate organizado por la Cátedra Pedro García Cabrera en el Ateneo de La Laguna y en la que intervienen, bajo la moderación de Alfonso González Jerez, Ángeles Alonso, por Baile del Sol; Miguel Ángel Rábade, profesor universitario y socio de la librería Mistério, y quien ahora escribe estas líneas.

Su título: A propósito del puchero narrativo canario: ¿caldo con sustancia o vapores volátiles.

Me llegan, no obstante, mensajes de algunos escritores que disculpan su ausencia. Otro cuelga en Facebook la razón que podría ser clave para que no estén ni como fantasmas: el partido de fútbol que enfrenta más o menos a esa misma hora al C. F. Barcelona con el Real Madrid. ¿Por qué –lamenta– se ha escogido la cita a la misma hora en la que esos veintidós multimillonarios juegan sobre el césped del Camp Nou?

Comienza el debate, un debate con más blanco que negro, con ligero retraso.

Por cierto, hace un frío del carajo en La Laguna.

Entre las muchas cosas que se habla, se habla sobre todo de la antología Generación 21: nuevos narradores canarios. Y se habla y se habla de este librito que ha puesto de nuevo en órbita a algunos de los doces autores seleccionados. También de la ausencia de crítica en este archipiélago desvertebrado donde la crítica, se apunta, ha terminado por transformarse en artículo laudatorio salpicado de referencias literarias. Es más que probable que muchas de ellas, las referencias, mal digeridas.

Alguien apunta que en Canarias se necesita crítica que diga la verdad.

¿La verdad?

La misma persona apunta que ello contribuiría a que mejore el trabajo del escritor.

Bueno, reflexiono mientras me arropo con el abrigo, bueno…

Puede que sea justo en ese momento cuando cualquiera de los veintidós multimillonarios mete un gol en la portería del equipo contrario.

¿Hace falta un Mourinho de la crítica en Canarias?

La charla continúa y los temas se cruzan.

Y entiendo que detesto la palabra crítico.

Soy un lector. Un lector algo compulsivo. Me encanta el puchero porque lleva un poco de todo. Verdura y carne. Cuando lo disfrutas no sabe qué pieza vas a masticar. Si Forrest Gump puede decir que la vida es como una caja de bombones porque nunca sabes cuál le va a tocar, yo digo que la narrativa canaria es como un puchero porque como le pasa con los bombones a ese tonto genial que es Forrest, nunca sabes si lo que te vas a meter dentro es una batata o un pedazo de ternera. O unos garbanzos con habichuelas.

Alguien dice que la diferencia entre los narradores canarios de los 70 y los de esta G21 –ambas ¿generaciones? no dejan de resultar un recurso promocional cuya eficacia habrá que estudiarla dentro de unos años–  es que aquellos contaban con mayor bagaje intelectual tras sus espaldas. Es probable que no le falte razón, pero su obra, la de muchos de los 70, no ha sabido superar la prueba del tiempo. No voy a mencionar autores, pero a mi la mayoría de sus libros se me caen de las manos en la actualidad.

En mi intervención prefiero ir más allá de la G21, y hablo sobre escritores nacidos o residentes en las islas a partir de los 60 hacia acá. Con la mayoría de ellos comparto las mismas influencias artísticas y culturales que nos han definido como personas. Es decir, que somos criaturas que nos alimentamos viendo cine, leyendo colorines, escuchando la misma música y probablemente consumiendo las mismas sustancias tóxicas.

Con esto quiero decir que cuando leo sus relatos y novelas encuentro signos que son mis signos. Me hablan de paisajes que reconozco. Sea el escritor grancanario o palmero, sea el escritor conejero o tinerfeño.

A toda esta gente, y no solo a los doce de G21, les une pasiones e inquietudes en las que me reconozco. Noto sus influencias, que suelen ser las mías.

¿Qué que le dirán sus historias a las generaciones del siglo XXI? Eso nadie lo sabe, por razones obvias. Ni siquiera si alguno de esos potenciales lectores llegará a sus obras en formato tradicional –papel– o digital.

Lo que sí defiendo durante el debate es que a toda esta hornada de narradores nacidos o residentes en Canarias a partir de los sesenta ya no le hacen ascos a la literatura de género y que gracias a la literatura de género algunos de ellos ha logrado incluso ser publicados y reconocidos fuera de las islas.

Cito a Víctor Álamo, a Víctor Conde y a José Luis Correa, entre otros.

Estas voces narrativas canarias están metiendo sus pezuñas en la ciencia ficción, la novela negro criminal y el terror y la fantasía con resultados de verdad más que notables. También tantean la Historia. Otros, incluso, exploran vías experimentales e intimistas con resultados desarmantes. Se me viene a la cabeza La isla de las palabras desordenadas de Yolanda Delgado Batista, o tiran por un realismo crudo que sin renunciar a la poesía describen con pulso y mucho vigor la penosa realidad que nos rodea: el paro, el éxito y el fracaso, el dinero. Una línea en la que, a mi juicio, el escritor grancanario Santiago Gil ha escorado su producción en títulos tan recomendables como Las derrotas cotidianas o Queridos Reyes Magos. Álvaro Marcos Arvelo, por el contrario, supo fusionar Historia con su territorio mítico en Al sueño polar de golondrinas y Pablo Martín Carbajal tejer un relato urbano sobre sueños rotos en su La ciudad de las miradas.  

El debate que se mantiene en el Ateneo toca también a las editoriales canarias y su capacidad para distribuir sus libros. Alguien protesta del distingo que se hace en las librerías de aquí con la literatura de aquí. Como si la literatura canaria fuese un género en sí mismo. También se queja de la escasa presencia de muchos de estos títulos en las mesas de novedades.

Se tratan más temas pero muchos han quedado ocultos en el disco duro de mi memoria. Me quedo, eso sí, con la extraña sensación de haber dicho menos de lo que tenía que decir. La misma sensación, imagino, que le pasa al resto de los compañeros con los que comparto mesa.

Tras el turno de preguntas, termina el acto y salimos a la calle donde aprecio, una vez más, que hace un frío del carajo en La Laguna.

Cuando bajo a Santa Cruz no sé ni me importa, la verdad, como ha quedado el partido que enfrentaba a los veintidós multimillonarios en el Nou Camp.

En la capital tinerfeña, por cierto, también hace un frío del carajo.

Saludos, háganse una idea, desde este lado del ordenador.

Dando la nota

Miércoles, Enero 25th, 2012

* La Cátedra Pedro García Cabrera de la Universidad de La Laguna, que dirige el profesor Rafael Alonso Solís y en la que participa también la Fundación Pedro García Cabrera, ha tenido la generosidad de invitarme a la mesa redonda A propósito del puchero narrativo canario: ¿caldo con sustancia o vapores volátiles? Que tendrá lugar este miércoles, 25 de enero, a las 20 horas en el Ateneo de La Laguna. En el debate, que será moderado por el periodista Alfonso González Jerez, intervendrán también Ángeles Alonso, por la editorial Baile del Sol, y el doctor en Filología Clásica, actor y gestor de la librería Mistério, Miguel Ángel Rábade.

* La sede la Mutua de Accidentes de Canarias en Santa Cruz de Tenerife acoge este jueves, 26 de enero, a las 18.30 horas, la presentación de la novela Malpaís de Víctor Conde. Malpaís es el tercer título de la colección G21: Nuevos narradores canarios.

* TEA Tenerife Espacio de las Artes proyecta este jueves a las 20 horas los cortometrajes Los últimos días de Berto Plof y En mi casa todos los días son lunes, de Domingo Damián Ojeda; así como El descanso, de Cándido Pérez Armas. La sesión incluye además la exhibición de Sí o no, de Isabel Poveda, Lola, de Mónica Negueruela y A tiempo, de Guillermo Magariños.

* Ediciones Aguere y Ediciones Idea acaban de publicar el nuevo libro de Francisco Rodríguez Medina, titulado La grama, una novela costumbrista que refleja la vida cotidiana de algunos hogares de la isla de La Palma. El volumen se presenta el viernes, 27 de enero, a las 18.30 horas, en el Exconvento de Santo Domingo de La Laguna. En el acto, intervendrán junto al autor, el abogado, escritor y prologuista de la obra, Miguel Ángel Díaz Palarea, y el editor y escritor Ánghel Morales García.

Saludos, cambio y corto, desde este lado del ordenador.

Solo para iniciados: 150 aniversario del nacimiento de M. R. James

Domingo, Enero 22nd, 2012

En unos tiempos donde el cine se ha acostumbrado a cebarnos con fantasmas cursis o ebrios de venganza contra los vivos siempre nos quedará el refugio de la literatura para encontrarnos con esos espíritus dolientes y en ocasiones bromistas como vía de escape ante tanta idiotez.

¿Qué no me creen?

Lean el todavía desternillante El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde, o el fascinante Cuento de Navidad de Charles Dickens, escritor de quien este año se celebra el 200 aniversario de su nacimiento, un 7 de febrero de 1812 en Pormouth, Inglaterra, por citar solo dos historias a las que el cine no ha sabido hacerle justicia y que se me vienen ahora a la cabeza.

Sin embargo, si hay un escritor nacido en la pérfida Albión que llevó a su apogeo las historias con espectros y aparecidos fue Montague Rhodes James en plena era victoriana.

Un autor, M. R. James, de quien los que cultivamos el fantástico como género celebramos con invocaciones prohibidas el 150 aniversario de su nacimiento en este 2012 apocalíptico para los fondos de la cuenta corriente del Primer Mundo.  

James, a quien no hay que confundir con el estadounidense Henry James, autor por otra parte de una excelente novela corta de aparecidos que aún hace estremecer los huesos como es Otra vuelta de tuerca, es un escritor que pese a caer en un enojoso olvido supo sembrar semilla y generar influencia pese a que muchos de sus pupilos lo obviaran en sus inevitables capítulos de autores que “me marcaron.”

Ese oscuro pero rebelde gigante que fue H. P. Lovecraft lo reivindica sin embargo en su recomendable ensayo El horror en la literatura.

Escribe el creador de Los mitos de Cthulhu acerca de James: “En el polo opuesto al genio de lord Dunsany, y dotado de una fuerza diabólica para invocar suavemente el horror, partiendo del centro mismo de la prosaica vida diaria, se encuentra Montague Rhodes James, preboste del Eton Collage, arqueólogo de renombre, y reconocida autoridad en manuscritos medievales  e historia de la catedral.”

Y añade más adelante: “En los relatos de M. R. James encontramos a menudo maliciosas escenas humorísticas, retratos de género y caracterizaciones muy naturales que en sus manos contribuyen a aumentar el efecto global, más que estropearlo, como ocurriría si los manejase un escritor menos experto.”

Para Lovecraft, James creó un nuevo tipo de fantasma que se aparta de la tradición gótica al representarlo como “una abominación perezosa e informal de la noche, a medio camino entre la bestia y el hombre, a la que llega a tocarse antes que verla. A veces, este espectro tiene una constitución de lo más excéntrica: es un rollo de franela con ojos de araña, o una entidad invisible modelada con las ropas de una cama cuyo rostro lo forma una sábana arrugada.”

Por razones obvias, llegué a James de la mano de H. P.

Por razones que no son tan lógicas me pasé una gran parte de mi adolescencia buscando una antología de relatos del escritor publicada por Alianza Editorial que encontré, coincidencias fantasmales de la existencia que nos guía, en la casa de un amigo de Santander.

En la siempre verde Cantabria.

Y fue descubrir el volumen –Trece historias de fantasmas, con un magnífico estudio de Rafael Llopis–  y ponerme literalmente de rodillas mientras veía como de las páginas de aquel volumen flotaban nubecillas doradas con vago resplandores plateados.

Desde ese día, M. R. James se ha convertido en uno de mis autores de cabecera. En uno de esos escritores que te pertenecen porque al abrir por primera vez el libro sentí como una especie de radiación mística que además de satisfacer una de esas búsquedas bibliófilas que los imbéciles como quien les escribe hace con determinados libros, significó, tras leerlo con inquietante adicción, una causa que mereció la pena.

Una victoria que me llevaré a la tumba cuando solo sea ceniza y, ¿quién sabe?, igual me transforme en uno de esos abominables espectros que imaginó James.

Si así son las cosas, ya sé a quien me apareceré para amargarle con una sonrisa lo que le quede de vida. A más uno y de una se le caerían las gafas al suelo si lo descubre.

Permitid, por lo tanto, una cómplice y siniestra carcajada.

Mientras, espero a que algún editor español se le ilumine la bombilla para editar los relatos de James aprovechando el 150 aniversario de su nacimiento.

Recomiendo a los aprendices que se inicien con ¡Silba y acudiré!, Panorama desde la colina o Una historia escolar.

Sabrán entonces que, efectivamente, los fantasmas existen.

Y que no son cursis, ni vengativos.

En todo caso espíritus caprichosos, extraños y en ocasiones algo gamberros.

Y esos, créanme, sí que dan miedo.

Háganse la pregunta: ¿Por qué me atormentan?

(*) La primera imagen corresponde a La noche del demonio (Jacques Tourneur, 1957), inspirada en el relato de M. R. James El maleficio de las runas. Argumento y película de la que a su manera bebe la terroríficamente estrafalaria Arrástrame al infierno (Sam Raimi, 2009).

(**) M. R. James.  

Saludos, noto una inquietante presencia invisible…, desde este lado del ordenador.

Sí están y se les espera

Sábado, Enero 21st, 2012

ISLAS NEGRAS EN BARCELONA

Mientras el futuro de la 25 edición de la Semana Negra de Gijón permanece aún en el aire, el primer encuentro del año que se celebra en España dedicado a la literatura negro criminal, BC Negra (del 4 al 11 de febrero), ha hecho público el programa de sus jornadas. Jornadas entre las que destacan, entre otros escritores invitados, Anne Perry y Petros Màrkaris.

Esta semana, que se celebra en distintos espacio de la ciudad Condal, se ocupará también de la novela negra escrita en Canarias el 10 de febrero.

Bajo el título de Islas Negras, los gancanarios Alexis Ravelo y José Luis Correa bajo la moderación de José Luis Ibáñez expondrán las claves de la novela policíaca a este lado del Atlántico. Género, por cierto, en el que los grancanarios ganan hasta el día de hoy y por histórica goleada a sus vecinos tinerfeños.

JOYCE, JAMES JOYCE

Ediciones Escalera presenta Escritos breves, de James Joyce, una edición bilingüe y crítica de varios textos del reconocido escritor irlandés traducidos por Mario Domínguez Parra.

El libro contiene textos poco transitados por los lectores de habla española, como son Epifanías, Un retrato del artista y Giacomo Joyce.

Saludos, esto es to-to-todo por hoy, desde este lado del ordenador.

Hollywood ¿es un tigre de papel?

Miércoles, Enero 4th, 2012

Novelas sobre el mundo del cine se han escrito muchas. Probablemente demasiadas. Algunas de ellas, sin embargo, me enseñaron a conocer desde lejos las amargas entrañas de una industria basada en el entretenimiento que, como cualquier novela que se precie, trasciende la página escrita para tocarte ese pedazo de alma que debes de tener en alguna parte.

La mayoría de los títulos que comento a continuación han sido recopilados consultando mi librería, así que estoy seguro que se me escapan un montón de extraordinarias obras que, por una u otra razón, no encontré en mis atestadas y polvorientas estanterías.

Así que como cualquier tipo de lista que quiere ir de lista no es para nada fiable y mucho menos objetiva.

Dejo, entre otros títulos, Traficantes de sueños, de Harold Robbins porque no fue de las que me marcó en su momento aunque no se trate de una mala novela sobre el mundo del cine.

Omito también la serie que Stuart Kaminsky dedicó a su divertido y hollywoodiense investigador privado Toby Peters y los extraordinarios recuerdos de guionistas como Ring Ladner Jr. (Me odiaría cada mañana); William Goldman (Aventuras de un guionista en Hollywood) y Budd Schulberg (Memorias de un príncipe de Hollywood), entre otros tantos, porque, entre otros, se merecen un post aparte.

Una advertencia:

Las novelas que se citan no llevan orden ni concierto de ningún tipo.

Me han salido, sencillamente, ansí.

EL ÚLTIMO MAGNATE.- Fue la última novela (incompleta) de Francis Scott Key Fitzgerald. Fitzgerald, que mantuvo una relación tormentosa con Hollywood y que desgranó con un notable sentido del humor trágico en Las historias de Pat Hobby, rinde su particular homenaje al cine en esta magistral historia de amor entre un productor inspirado en Irving Talberg, y de nombre Monroe Stahr, con una aspirante a actriz. Lo mejor de la novela, además del inevitable y agridulce romance, es la relación que un hombre de cine como Sthar mantiene con sus escritores. He aquí un ejemplo:

- Se trata de buenos escritores –explicó Sthar al príncipe Agge–, y aquí no tenemos buenos escritores.

- ¡Pero si usted puede contratar a quien desee!- exclamó, sorprendido, el visitante.

- Lo hacemos; solo que cuando llegan aquí dejan de ser buenos escritores y entonces trabajamos con los que tenemos.

- ¿Y cuáles con ésos?

- Los que aceptan el sistema y consiguen mantenerse más o menos sobrios. Tenemos toda clase de gente: poetas frustrados, dramaturgos de un solo éxito, chicas universitarias… Los ponemos a trabajar en una idea; si no funcionan, ponemos a otra pareja a trabajar en lo mismo. He llegado a tener tres parejas trabajando de forma independiente en una misma idea.

- ¿Y eso les gusta?

- Cuando se enteran, no. No son genios…  ninguno podría rendir más trabajando con otro método.

 (*) El último magnate cuenta con una adaptación cinematográfica dirigida por Elia Kazan.

 COMO PLAGA DE LANGOSTA.- Nathaniel West es uno de los escritores menos conocidos de lo que se conoce como generación perdida. Generación en la que se encentran, entre otros, el ya citado Fitzgerald y Ernest Hemingway. Entre otras novelas, West es autor de la deliciosa Miss Loneyhearts y de Como plaga de langosta, un crudísimo retrato de una pareja de extras en la Meca del Cine.

 (*) Como plaga de langosta cuenta una adaptación cinematográfica dirigida por John Schlesinger.

UN ESTILO DE VIDA COMO CUALQUIER OTRO.- Escrita Por Darcy O`Brien, hijo del actor George O’Brien y la actriz Marguerite Churchill, estrellas del cine silente, en esta novela el escritor ofrece una deliciosa sátira sobre Hollywood desde dentro. Un estilo de vida como cualquier otro es además una ácida historia sobre el éxito y el fracaso, así como una descarnada radiografía sobre la descomposición de la familia y del matrimonio. Un párrafo entre otros muchos: “Ella quería ser rica para ir a las discotecas y a cualquier sitio que se le antojase en cualquier momento. Le dije que mi padre había sido una estrella de cine y que mi madre había hecho películas y obras de teatro y que había trabajado con John Wayne antes de que nadie hubiera oído hablar de él. Ella no había oído hablar de mis padres y no me creyó, pero luego sí lo hizo.”

LUCES DE HOLLYWOOD.- Escrita por uno de los más grandes escritores de novela negra de todos los tiempos, Horace McCoy, Luces de Hollywood es el descarnado retrato de unos extras que intentan por todos los medios hacer que sus sueños se hagan realidad. McCoy, autor también de la magistral ¿Acaso no matan a los caballos?, fue un escritor que trascendió fronteras genéricas y probablemente uno de los mejores que supo retratar el desánimo que empapó a los Estados Unidos durante la Depresión. Quizá por eso, las miserias y humillaciones que sufren sus personajes no resulten tan ajenas en estos tiempos que vivimos. McCoy es un maestro en mostrarnos a perdedores y sus sueños rotos. Pero aún con esas, parece querer decirnos que siempre habrá un espacio para su redención. ¡Comunista!

EN UN LUGAR SOLITARIO.- Es una novela de Dorothy B. Hughes, una escritora de novelas policíacas por encima del bien y del mal. Cuenta la historia de un guionista con mal carácter al que acusan de asesinato. Pero lo mejor no es el misterio en sí, que el lector averigüe si, efectivamente, el protagonista cometió el crimen por el que cae bajo sospecha, sino como sus amigos de toda la vida y en especial la mujer de sus sueños se van alejando de él porque dudan, precisamente, de su inocencia. Nicholas Ray dirigió la adaptación de esta novela al cine. Un clásico, desde ese entonces, de lo que se conoce como séptimo arte. Entre sus protagonistas: Humphrey Bogart y Gloria Grahame en estado, lo que se dice, de gracia.

¿POR QUÉ CORRE SAMMY?- Budd Schulberg cuenta la vida de Sammy Glick, un tipo que tiene un solo objetivo en su vida: ser un ganador. Agresivo, despiadado, extraordinariamente egocéntrico, Sammy no tiene principios. De chico de los recados termina por convertirse en magnate del Hollywood de los años treinta. ¿Por qué corre Sammy? Es la historia de un arribista. De un mierdecilla que consigue su objetivo aplastando cabezas. A mi juicio es un título revelador. No ya por la descripción que ofrece de Hollywood como territorio de tiburones sino porque a lo largo de mi vida me he encontrado con sujetos como éste sin necesidad de trasladarme a la Meca del cine. Schulberg es autor de otra gran novela sobre esta ciudad donde casi todo lo que reluce es oro falso: El desencantado.

YO, FATTY.- El obeso Fatty Arbuckle fue una de las primeras estrellas del cine silente en Hollywood. Un actor adorado por el público que tuvo la generosidad de respaldar a un por aquel entonces desconocido Buster Keaton cuando éste se iniciaba en el mundo del cine. La carrera de Arbuckle quedó trucada, sin embargo, al ser acusado de la violación de una aspirante a actriz en una fiesta loooca regada de alcohol. El escritor Jerry Sthal dio voz a Fatty en esta novela en la que pretendió redimir a un gordito que se creyó algo así como Dios. Yo, Fatty es así un relato vertiginoso, intenso, poblado de claros y oscuros…

MOVIOLA.- Estamos ante una novela sobre el comienzo, esplendor y decadencia de Hollywood. Escrita por el guionista Garson Kanin (La costilla de Adán), Moviola resulta interesante sobre todo en su primera parte, cuando narra como dos muertos de hambre se asocian en un negocio que llaman cine. Kanin nos cuenta la vida de estos dos hombres sin caer en excesos, y ofrece un interesante retrato sobre los inicios del cine como industria.

HOLLYWOOD.- Charles Bukowski nos da su visión de Hollywood. Su álter ego, Henry Chinaski, cuenta la descacharrante historia del rodaje de una película basada en sus relatos de juventud. Hollywood es la versión de Bukowski del rodaje de Barfly, filme dirigido por Barbet Schoerder e interpretado por Mickey Rourke que, hoy por hoy, sigue siendo una de las mejores películas sobre el universo borracho del escritor que hizo del alcohol su delirante musa.  

Saludos, ¿esto es todo?, desde este lado del ordenador.

¡Viva el ‘western’, malditos bastardos!

Lunes, Enero 2nd, 2012

Como bien apunta Alfredo Lara –que fue faneditor de una de las mejores revistas dedicada a la novela de aventura en España, Opar–  en la presentación del primer volumen de la colección Frontera que inicia Valdemar, las novelas sobre el lejano oeste no han disfrutado en este país de buena prensa. Por un lado, porque este género literariamente hablando se asocia con las dignísimas novelitas de a duro. Por otro, porque las adaptaciones al cine terminaron por difuminar el interés que sus historias escritas reclamaban con justicia en este país de borregos intelectuales que es España.

La colección Frontera se inicia con el volumen de relatos Indian Country, de la escritora norteamericana Dorotyh M. Johnson, autora, entre otros cuentos, de La muerte de Liberty Valance, Un hombre llamado caballo –que recoge este volumen– y El árbol del ahorcado, material literario que inspiró una de las obras maestras de John Ford, la antropológica y violenta cinta de Elliot Silverstein y la también obra maestra de Delmer Daves, respectivamente.

Indian Country recopila más relatos de Johnson, algunos magistrales como La camisa de guerra y Viaje al fuerte, en los que su autora además de una sobresaliente capacidad para describir caracteres y visualizar escenarios, se caracteriza por una extraordinaria capacidad de elipsis a través de las cuales redondea todas sus historias. Historias que, como en los mejores western cinematográficos, cuentan la historia de hombres y mujeres en continúa lucha contra un paisaje y paisanaje que les es hostil.

Los cuentos que integran este volumen, al que probablemente se añadirá un segundo con otras historias de esta prodigiosa y hasta el día de hoy desconocida escritora para quien firma estas líneas, destacan también por su crudo y violento realismo.

En Viaje al fuerte, por ejemplo, se narra el rescate de una mujer blanca en manos de los Sioux que prefirió sacrificar a su hija de siete años antes de que cayera en mano de la que probablemente –junto a los Apaches– sea la tribu de los primeros pobladores de los Estados Unidos más conocidas por el gran público.

Pero que no se alerten los lectores, porque en los relatos de Dorotyh M. Johnson sobre el salvaje oeste los indios no son salvajes sino pueblos complejos que han sabido construir una cultura en perfecta sintonía con la tierra que habitan.

En Camisa de guerra, a mi juicio el mejor relato de esta afortunada antología, un hombre blanco busca en territorio indio a su hermano desaparecido, un aventurero expulsado de la casa paterna y cuyo rostro lleva la marca de Caín.

Un encuentro entre un jefe indio de la tribu Cheyenne y el hombre blanco resuelve el conflicto. Caín ha encontrado su lugar en el mundo en un pueblo acosado por los representantes de una civilización cuya maquinaria solo piensa en avanzar y aplastar a sus habitantes originales.

Escritos sin barroquismos estilístico sino con una abrumadora y aparente sencillez a la que contribuye la excelente traducción de José Menéndez-Manjón, Indian Country es un volumen absolutamente recomendable para no solo aficionados al género que por excelencia hizo grande al cine norteamericano sino también para los que disfrutaron con la lectura de una literatura como es la de la aventura que, cuando está bien escrita, trasciende cualquier tipo de fronteras.

Los once relatos que contiene este libro son piezas que respiran lirismo, épica y honestidad. Historias que conmueven, y que hacen evocar en el lector esas lecciones de vida que todavía siguen transpirando las obras maestras que Ford, Hawks, Mann, Daves, nos legaron en lo que llaman como séptimo arte.

La aparición de un libro como Indian Country pone de manifiesto, además, que el western literario fue una de las vetas que explotaron muchos de estos cineastas para construir sus inmortales historias en imágenes.

Un género que va más allá de la novela western que tanto me distrajo en mi adolescencia y primera juventud con la firma de Zane Grey, Jack London, Oliver Curwood y, demonios, el alemán Karl May. Sino un género en el que también exploraron escritores como Ambrose Bierce, Charles Dickens (lean su magnífico relato Historia de un correo a caballo); Walt CoburnO’Henry, Stephen Crane o Francis Bret Harte, por citar solo algunos.

Sin olvidar, claro, está, las titánicas Jubal, de Paul Wellman, Warlock, de Oakley Hall, y Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy…

Nombres, en definitiva,  de los gigantes que me han permitido descubrir desde la cómoda soledad de mi casa cuanta sangre, sudor y lágrimas cuesta conquistar la tierra prometida.

Saludos, ¡viva el western, malditos bastardos!, desde este lado del ordenador.