Archive for the ‘Literatura’ Category

Los Llanos de Aridane acogerá el Festival Hispanoamericano de Escritores

Miércoles, Junio 6th, 2018

La Fundación SGAE acogerá el próximo martes, 12 de junio, la presentación del Festival Hispanoamericano de Escritores, promovido por la Cátedra Vargas Llosa y el Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane (Isla de La Palma), con la colaboración del Instituto Cervantes, la Fundación Universidad de Guadalajara, Canarias Cultura en Red, el Instituto de Astrofísica de Canarias, el CIT Tedote y el Hotel Hacienda de Abajo. 

En el acto intervendrán el senador Mariano Hernández Zapata, J.J. Armas Marcelo (director de la Cátedra Vargas Llosa), Charo González Palmero (concejal de Cultura de Los Llanos de Aridane) y Nicolás Melini (director del Festival Hispanoamericano de Escritores).

El Festival Hispanoamericano de Escritores pretende el desarrollo de la cultura en español a través de una de sus principales manifestaciones, la literaria. Además, quiere convertirse en un encuentro entre escritores españoles y americanos, con la particularidad de que concederá espacio a los escritores españoles del conjunto de las Islas Canarias.

Al acto de presentación asistirá el Premio Cervantes Jorge Edwards, el escritor e historiador José Esteban, la escritora argentina Valeria Correa Fiz y los escritores Juan Carlos Méndez Guédez, Jorge Eduardo Benavides, Olvido García Valdés, Ernesto Pérez Zúñiga, Fernando Rodríguez Lafuente, Carmen Posadas, Juan Carlos Chirinos, el crítico Willy Corral y Francisco Javier Pérez, secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua, entre otras personalidades de las letras hispanas e hispanoamericanas.

(*) En la imagen los escritores Jorge Edwards y Mario Vargas Llosa

Saludos, a la expectativa, desde este lado del ordenador

Que tengan todos ustedes un buen Día del Libro

Lunes, Abril 23rd, 2018

Saludos, ya saben, desde este lado del ordenador

Réquiem por Philip Kerr

Sábado, Marzo 24th, 2018

El pasado 22 de febrero había cumplido 62 años y continuaba al pie del cañón, escribiendo novelas de género –esas que desprecia tanto la crítica casposa como sus lectores mal acostumbrados– entre las que destacaban la que protagonizaba el policía y más tarde detective Bernie Gunther primero durante la Alemania nazi y después, camuflado con otro nombre, en un mundo devastado tras la II Guerra Mundial.

Su nombre era Philip Kerr y muere demasiado joven como para justificar mi enfado.

Recuerdo que llegué a su obra por Una investigación filosófica, que no tiene nada que ver con la saga Gunther, y profundicé en ella gracias a su trilogía berlinesa (en la que Gunther sí que tiene mucho que ver, de hecho es su protagonista) y otras novelas en la que el escritor demostraba su talento para la novela popular, esa que despreciativamente se dice que se compra en los kioscos de los aeropuertos.

Cultivó además del policíaco –una de sus últimas series se desarrolla en el mundo del fútbol– la ciencia ficción y el thriller de espionajes con resultados más que aceptables aunque los puristas no opinen, quizá, lo mismo.

A mi me entretuvo Esaú, una curiosa incursión en la leyenda del abominable hombre de las nieves, y en la estupenda A tiro, donde propone una inquietante fantasía de atentados que tiene como protagonistas a J.F.K y Fidel Castro. También escribió y publicó cosas muy malas, material alimenticio con el que mantuvo cierto nivel de vida antes del éxito arrollador de las novelas dedicadas a Bernie Gunther, un personaje que ya ocupa un espacio de honor en esa amplísima galería de investigadores privados que decora el salón de la fama de la novela negra. O negra y criminal, como ustedes gusten.

Me conmueve la pronta desaparición de este escocés al que califican de hombre abierto y simpático quienes le conocieron. Como lector, solo me queda como consuelo conocer que faltan por publicar en España dos novelas más de la serie Gunther, material que iba creciendo con el paso de los años aunque se notara que el escritor estaba cansado de recrear su pasado al servicio del Mal, ese mal absoluto que encarna el nazismo por muchas vueltas y despedidas a la francesa que hiciera el protagonista en estas historias.

La muerte de Philip Kerr como la de todo escritor (de género o no) que desaparece tan pronto, demasiado pronto, la asumo como la pérdida de un buen amigo aunque me quede como recuerdo un puñado de libros que solo dejaría en el asiento de un avión para que mi sustituto de fatigas viajeras olvidara el trayecto que le espera con la lectura de relatos con tramas bien hilvanadas en la que se cuentan historias potentes, esas que enganchan y te hacen olvidar la grisura de la realidad…

Por eso aquí y ahora y con el sabor amargo de, precisamente, la realidad, solo nos queda decir gracias señor Kerr, lo vamos a echar muchísimo de menos.

Saludos, demasiado negros, desde este lado del ordenador

Miguel Delibes escribe y reflexiona con acento paternal sobre Tenerife

Lunes, Febrero 12th, 2018

La relación de Miguel Delibes Setién. (Valladolid, 17 de octubre de 1920 – Valladolid, 12 de marzo de 2010) con Canarias estuvo en manos del destino, y como tal, el canto del archipiélago parece el de una sirena. Llegaba, se iba, volvía a llegar… casi el movimiento de las olas cuando mueren en la arena y en las rocas de la playa.

Castilla, y con honra, es el escenario de la mayoría de sus libros. Así como los hombres y mujeres nacidos y que se han forjado en este paisaje. La Castilla profunda y fría, hermosa pero dura tanto por dentro como por fuera.

Durante la Guerra Civil española prestó servicio, precisamente, en el crucero Canarias, experiencias que recoge en la excelente novela 377A. Madera de héroe y más tarde porque dedicó al archipiélago, y concretamente la isla de Tenerife, uno de los capítulos de Por esos mundos. Sudamérica con escala en las Canarias, y con el que concluye un relato de viajes por Brasil, Argentina y Chile escrito más con nervio periodístico que literario.

Con todo, su visión de Tenerife y por extensión Canarias no deja de resultar interesante sobre todo porque se trata de un retrato de la isla a finales de los años 50.

El paisaje tinerfeño se ha transformado y mucho desde ese entonces, aunque aún conserva ciertos elementos reconocibles sobre todo para los que nacieron en ese Tenerife sin autopista al sur y que en el momento del arribo del escritor y periodista castellano era la zona más pobre y abandonada de la isla.

En el texto, Miguel Delibes pretende en todo momento mantener una mirada distante pero inevitablemente paternal así comoresultar condescendiente con los insulares, carácter que intenta definir en capítulos como El isleño no llora ni aplaude, frase apunta que toma prestada del abogado y erudito tinerfeño Tomás Cruz.

Y escribe: “ese apaciguamiento que descubrimos en el isleño –y que posiblemente para el americano, especialmente para el americano tropical pasa inadvertido– es, cómo no, otro fruto del clima. El clima del litoral tinerfeño es, ya lo hemos dicho, benigno, de una blandura enervante.Todo el que arriba a la isla queda, automáticamente, influido por él. A algunos, incluso, les produce un desequilibrio febril”.

Hasta concluir, más adelante que “el tinerfeño es un ser más bien deprimido, apagado, muy alejado de la exaltación. Mi buen amigo isleño Alfredo Reyes Darias, que se conoce el país de pe a pa (…) me decía en cierta ocasión: El tinerfeño no roba, ni mata; se suicida”,

Es una pena que no sepamos nunca las reflexiones que le sugeriría la isla y Canarias del siglo XXI. Muchas cosas han cambiado para mejor aunque otras parece que para peor.

Miguel Delibes anota también la manera en como tienen los canarios de llamar a España, Península aunque entiende que “este amor es tanto más emocionante cuanto mayor es el desapego del peninsular Hacia sus islas. Si uno, en el curso de la conversación, dice España por Península, el isleño sonreirá comprensivo, pero en lo hondo se dolerá de nuestra ligereza”.

A lo largo del texto, apenas medio centenar de páginas estructuradas en capítulos, Miguel Delibes escribe frases contundentes y con cierto colorido de Tenerife, “isla oxidada”, y sobre el volcán: “El Teide, adormecido, presidiendo majestuoso el agrio contorno de la isla, nos habla de un pasado incierto, de un ayer incensado por el humo de los volcanes y uno comprende que esas rocas detesmpladas, de una calvicie inquietante, constituye los detritus digestivos del Teide, los despojos de su voracidad secular. Tenerife es, pues, una vomitona del Teide, una pura excrecencia volcánica; y ya por el mero hecho de que el gigante duerma, la isla puede considerarse justamente afortunada”.

El escritor y periodista castellano continúa su peregrinar por una isla que lo asombra y que lo conmueve. Una isla que sabe sacar además un sentido del humor que no pretende herir a nadie aunque llame la atención de, precisamente, el canario, objeto del análisis apresurado del viajero.

Su estampa del sur de la isla es desoladora y refleja cómo era el sur de la isla a finales de la década de los 50.

“En el sur reina el patetismo, la aridez, el drama, mas, por ello, precisamente, racata un mayor valor, un interés humano inifinitamente másvivo”. Páginas más adelante escribe que en Santa Cruz de Tenerife le han comentado que “está llegando la hora de la redención del sur y que el sur, con el tiempo, conocerá una era de prosperidad que rebasará la actual prosperidad del norte”.

Este informe más que crónica de viaje, Miguel Delibes no se detiene a describir comidas aunque sí deja arrastrar su pluma en la descripción de paisajes resulta una fotografía interesante de cómo era la isla y en conjunto las islas a finales de los 50, y sirve para darse cuenta de lo que hemos avanzado no sé si como sociedad pero sí en calidad de vida en cuanto a prestaciones técnicas. El acomodo a un sistema de vida, con todo lo que lleva implícito, no hubiera sido del gusto del escritor castellano. Y no porque fuera contrario a las comodidades de la modernidad sino por el precio que había que pagar.
En su itinerario por la isla, resulta de interés el retrato que hace de la capital tinerfeña de aquel tiempo donde las cosas se hacían con otro ritmo: “Santa Cruz da la impresión de una ciudad tropical, no solo por el número, sino por la plasticidad de sus flores”. Más adelante escribe que el sol de la isla “no quema” y que la brisa es una “brisa que no curte”.

Por último le parece llamativo, como a otros viajes anteriores y contempornáeos que las calles de Santa Cruz a las nueve de la noche estén desiertas.

Este misterio, sobre el que también reflexionó Leslie Charteris en El picnic de los ladrones, continúa siendo uno de los enigmas que forman parte del pasado, presente y todo hace sospechar de esta pequeña y agradable capital de provincias.

Saludos, lunes de carnaval, desde este lado del ordenador

Inmortales

Viernes, Enero 19th, 2018

Un 19 de enero, tal día como hoy claro, nacieron dos escritores que se han convertido en autores de cabecera, en amigos que nunca te fallan cuando los reclamas con sus novelas y cuentos. Uno de ellos fue grande, intenso, terrible y quizá por ello hoy estúpidamente incorrecto: Edgar Allan Poe.

El segundo fue una mujer que se rebeló contra el mundo, tan segura estaba de sí misma, que ha pasado a la historia de la literatura como una de las mejores retratistas de la oscura mente criminal masculina. ¿Recuerdan a Tom Ripley?, pues Ripley es uno de sus hijos…¿Y a esos dos extraños en un tren?, ¿Y ese hermoso y tórrido relato de amor que es Carol?

Por mucho que lo intento, no me imagino a nadie hoy escribiendo historias sobre esta gente. Es decir, que en estos tiempos de fascismo dulce Edgar Allan Poe y Patricia Highsmith todavía resultan irritantemente fantasiosos y degenerados.

Patricia y Edgar nacieron el mismo día en años y siglos diferentes, pero les une misma mirada amarga, ciertamente, sobre el amor rebelde.

A mi me siguen fascinando.

Esta sociedad en la que vivo, corrosiva, venenosa y mediocre hace tiempo que no.

Allá ella si no entiende de gatos negros ni de corazones delatores. Tampoco del inquietante temblor de la falsificación…

¿Tengo que decirlo?

Amo, quiero, adoro a Patricia Highsmith y Edgar Allan Poe.

Los olvidados: Curzio Malaparte

Miércoles, Diciembre 27th, 2017

Probablemente uno de los escritores italianos más leídos y conocidos en España en los años 40 y 50 fue Curzio Malaparte, quien cuenta con una obra de necesaria recuperación para entender los tiempos que vivimos.

Autor de tres libros que ya son de referencia para estudiar los precedentes, la II Guerra Mundial y sus catastróficas desgracias en Técnica del golpe de Estado, Kaputt y La piel, el resto de su producción literaria es igual de interesante aunque no se trate de obras tan definitivas ni crueles como las tres anteriormente citadas.

Como muchos italianos de su época, Curzio Malaparte se hizo fascista y como muchos italianos de su época terminó cambiándose de bando para servir como traductor de los aliados al finalizar una guerra que asoló medio planeta. En Kaputt da sus impresionantes impresiones de la Guerra, un conflicto en el que participó como periodista comprometido con su país, la Italia fascista, y en el que procuró actuar como testigo y afilado cronista.

En el libro recorre media Europa del Este ocupada por la Alemania hitleriana, territorio en el que describe a su paisaje humano que vive sometido a una paz que mantiene la violencia y la muerte. Para reflejarlo, Curzio Malaparte mezcla ficción y realidad en una serie de episodios cotidianos que muestra con la distante mirada de un observador.

A lo largo de las páginas de Kaputt, Curzio Malaparte asiste al derrumbe de un sistema que, entre sus características, incitó a su población a una degeneración moral que describe con estupor conradiano, el horror, el horror de nuestro corazón de las tinieblas.

El escritor cuenta, por poner un ejemplo, cómo tras sostener una entrevista con el dictador croata Ante Pavelic, éste le muestra una colección de ojos humanos que guarda en uno de los cajones de la mesa de su despacho.

Kaputt propone un descenso a los infiernos, la crónica despiada y sin artificios de una realidad que no tuvo que haber existido nunca y tambén de cómo los pueblos se acomodan a la corrupción y la iniquidad al creer que están más allá del bien y del mal.

En este recorrido por media Europa, Curzio Malaparte apenas deja títere con cabeza, aunque si hay uno que se salva de la quema y al que el periodista y escritor italiano trata con respeto y amistad a lo largo de la obra es a Agustín de Foxá, otro de esos grandes escritores olvidados por razón de sus ideas.

El libro cuenta con numerosos episodios dantescos y da una idea bastante aproximada de cómo debían de gastársela en la retaguardia los jerarcas nazis.

Y todo este horror normalizado por el régimen lo narra Curzio Malaparte con mirada distante, consciente que esa es la única manera de caminar entre lobos. El relato, su relato de estos acontecimientos, está descrito así con refinado sentido de la ironía, el único posible para hacer soportable este itinerario por el infierno.

Son muchos los momentos que sobresalen en el libro y que se quedan grabados al rojo vivo en el disco duro de la memoria. Entre otros, es demoledor el encuentro del escritor con el gobernador general de Polonia, Hans Frank, quien le explica con entusiasmo su idea de crear cuando finalice la guerra un parque de atracciones en el que se exhiban los últimos ejemplares de las razas humanas que los nazis planean exterminar.

Curzio Malaparte, que en verdad se llamó Kurt Erich Suckert, escogió el apellido Malaparte, de mal lugar, como escritor. Y de mal lugar, lugares, son los temas y los escenarios en los que se desarrolla su literatura, libros la mayoría de ellos autobiográficos.

En La piel relata su colaboraciòn con el ejército norteamericano en Nápoles mientras comienza la reconquista del ejército aliado enl territorio italiano.

El libro contiene, al igual que Kaputt, escenas demoledoras y no ofrece un retrato benigno de los estadounidenses, más que fuerzas de liberación de ocupación de una ciudad, Nápoles, que se ha entregado a ellos con el mismo desenfreno que pudo haberlo hecho antes con los alemanes.

Técnica del golpe de Estado es un libro técnico en el que entre otros análisis incluye notables observaciones de la toma del poder en Rusia por la facción bolchevique y la que llevó adelante Benito Mussolini junto a los camisas negra en su marcha sobre Roma. Estudia, además, el fracasado putch de Hitler en Munich.

Saludos, descúbranlo, desde este lado del ordenador.