Archive for the ‘Literatura’ Category

Denominación de origen: libros canarios 2011

Jueves, Diciembre 29th, 2011

INTRO

Solo faltan tres días para celebrar el ritual de las uvas y recibir un anunciado y catastrófico 2012 con una sonrisa. Aunque la sonrisa resulte torcida y probablemente inducida por las sustancias espirituosas que uno lleve dentro del cuerpo.

Hago un repaso literario a este 2011 que agoniza recordando primero a los escritores ausentes que nos dejaron un poco más huérfanos. Recuerdo emocionado a mi amigo Ezequiel Pérez Plasencia, a Orlando Cova y a los veteranos María Rosa Alonso y Manuel González Sosa. Incluyo entre los que se me fueron a Enrique Cichosz, guionista y dibujante de cómics. Y un creador con mucho talento.

Y decido confeccionar una lista con solo diez títulos que escojo (¿es coja usted, es coja, efectivamente)  de la obra escrita en narrativa que ha sido publicada por canarios o residentes en Canarias por editoriales canarias o de fuera de Canarias este año que vive ahora sus últimos días en la UCI.

Dejo muchas novelas y antologías de lado, algunas de ellas títulos que lograron entusiasmarme como Copi Luwak, de Antonio Cabrera Cruz; El chef ha muerto, de Yanet Acosta; La nación de los olvidados (antología de escritores universalmente desconocidos), del misterioso y sospecho que hermafrodita Omar Salle; El círculo platónico, de Mariano Gambín; Murmullo de hojarasca de José Luis Correa; Construcción, ¿trabajo o esclavitud?, de J. M. Quizembo y de la inclasificable La leyenda de Fukaeri, de Antonio Lorenzo Gómez Charlín.

Y otras tantas que igual necesitan de una relectura para que me entusiasmen.

O no.

Dudé, aunque al final descarté, incluir en esta lista la afortunada recuperación que Ediciones Escalera hizo este año de Él y Ella, novelas de la aguerrida y turbadora Mercedes Pinto. Espero que los dioses me perdonen.

Sí me he dejado llevar, por el contrario, por mis gustos (y disgustos) genéricos aunque no comento la última de Víctor Conde, Hija de lobos, aunque sé que caerá si continuo en este plano existencial porque Conde no decepciona.

Con ello quiero justificar las razones de estas diez recomendaciones, cuatro de las cuales son títulos negro criminales escritos y ambientados en esta rara, rara, rara y cada día más pobre, pobre, pobre Canarias.

Y género, el de lo negro criminal, en el que los canariones siguen ganando por enojosa goleada a los chicharreros.

¿POR QUÉ ESTOS TÍTULOS?

LA CASA DE LAS FLORES ROTAS (Editorial Gato Rojo).-  Porque Juan Andrés Herrera Perdomo consigue con su primera novela inaugurar lo que me gusta denominar como gótico canario. Porque su autor sabe describir muy bien ambientes y dotar a sus personajes de contradicciones tan humanas que hacen creíble un relato que incide una y otra vez con sana y machacona insistencia que todo pueblo chico es, efectivamente, un infierno grande.

 

EL CASO DEL CLIENTE DE NOUAKCHOTT (Oristán y Gociano Editores).- Porque, para quien les escribe, es uno de los títulos mayúsculos de la literatura canaria en los últimos veinte años. Porque fue pionero en explorar en esta tierra los límites del género negro criminal con un sentido del humor que no ha envejecido y legó un personaje, Jeque, que solo podía nacer en una capital de provincias llamada Santa Cruz de Tenerife. Capital, Santa Cruz de Tenerife con un aroma pestífero –aunque esporádico afortunadamente–  que sale de las  inquietantes chimeneas de la refinería. Su autor es Jaime Mir. Nuestro J. D. Salinger a este lado del Atlántico.

 

EL FONDO DE LOS CHARCOS (Editorial Baile del Sol).- Porque pese a la sospechosa tendencia que tiene su autor, Javier Hernández Velázquez, de engordar sus novelas con páginas prescindibles, tuvo el coraje de retratar tres momentos del siglo XX fundamentales para la capital tinerfeña. Lo mejor de esta novela –más de misterio que negro criminal– es su audaz recreación de los años treinta y el retrato –entre emocionado y distante–  que describe de la brillante generación que hizo posible el sueño de Gaceta de arte. También, la reivindicación que el escritor hace de la figura de Domingo López Torres, el único de aquella revista que desapareció por culpa del ignominioso pronunciamiento militar.

 

GENERACIÓN 21: NUEVOS NOVELISTAS CANARIOS (Ediciones Aguere/Ediciones Idea, página web en construcción).- Porque este volumen que cosecha relatos de doce escritores nacidos en la década de los sesenta en Canarias ha sido algo así como un punto y aparte. Un, ojo, estamos aquíííí. Porque Ánghel Morales, el padre de la criatura, logró un imposible: reunir en un mismo libro a narradores de casi todas las islas que cultivaban estilos y en algunos casos géneros radicalmente distintos. Porque Generación 21 es una formidable carta de presentación para decirle al mundo que en las islas de la presunta discordia y el recelo también hay gente que está por encima de esas cosas y que solo piensa en escribir. Incluye relatos de Víctor Álamo de la Rosa, David Galloway, José Luis Correa, Alexis Ravelo, Santiago Gil, Álvaro Marcos Arvelo, Javier Hernández, Cristo Hernández, Anelio Rodríguez Concepción, Nicolás Melini, Pablo Martín Carbajal y Víctor Conde. Imprescindible.

 

EL GUANCHE EN VENECIA (Artemisa Ediciones).- Porque Juan Manuel García Ramos se atreve con una historia que todavía despierta extraños miedos en estas islas que no han aprendido a reconocerse en su pasado. Es una lástima, no obstante, que el escritor no escorara su relato hacia los territorios de la capa y espada, al estilo del maestro Dumas y sí, desafortunadamente, por una historia en la que solo hay un bueno y demasiados malos. Sin grises. Con todo, cuenta con una deliciosa primera parte.

 

HARRAGA (Editorial Zech).- Porque se trata de la feliz reedición de la primera novela de Antonio Lozano, que este mismo año publicó también La sombra del minotauro (Almuzara), libro en el que recupera a su detective privado José García Gago. Porque a Harraga apenas se le nota el arañazo del tiempo y porque se trata de una obra pequeña pero muy ambiciosa y excelentemente alambicada en la que su autor da voz a los que no tienen voz.

 

MAREAS Y MARMULLOS (Tropo Editores).- Porque Víctor Álamo de la Rosa es de los escritores de su generación que cuenta con una obra más que respetable y ejemplar descansando en sus espaldas y porque en estos relatos (algunos publicados y otros inéditos) continúa exprimiendo el jugo de su peculiar universo literario de Isla Menor. El volumen cuenta con relatos excelentes, en los que Álamo sabe moverse como pez en el agua entre un realismo mágico con acento que para nada resulta irritantemente canario.   

 

SI LE DIGO LE ENGAÑO (Hora antes Editorial).- Porque supone el regreso de un escritor, Carlos Álvarez, que se prodiga poco literariamente hablando pero que cuando lo hace tiene la capacidad de hacer increíble lo creíble y creíble lo increíble. Si le digo le engaño es una historia corta que apenas supera el centenar de páginas, pero su lectura resulta hipnótica y absorbente, de esas que demoras en el tiempo porque no quieres llegar a su inevitable punto y final. Se trata también de una novela en la que el lector no termina de saber si lo que lee es una novela negro criminal o una fábula sobre ganadores y perdedores. El final es desarmante. Viene a decir algo así como “a paseo los hipócritas convencionalismos.”

 

LOS TIPOS DUROS NO LEEN POESÍA (Anroart Ediciones).- Porque visto desde la distancia he descubierto que Alexis Ravelo es un extraño cruce entre Jim Thompson y Dashiell Hammett si estos dos grandes escritores hubieran nacido a la orilla de la playa de Las Canteras. También porque la última novela de su detective, Eladio Monroy, con todos su peros, suda soledad y en ocasiones una épica sobre y de perdedores que descoloca y conmueve. Porque Ravelo ha sabido consolidar a su personaje, de darle entidad, de convertirlo en un pájaro urbano sin nido posible. Espero así que algún día el escritor decida pagarle un billete de avión o barco (¡lo mismo da!) a Eladio Monroy para que nos saque las castañas del fuego a los que vivimos en la isla que tiene justo delante de las narices. 

 

LA TRAMA DEL ARQUITECTO (Tropo Editores).- Porque Juan José Delgado es un escritor que se prodiga poco. Y cuando es poco es poco. Se toma demasiado en serio aunque en su obra flota un desconcertante sentido del humor. Porque La trama del arquitecto es una novela aparentemente densa y exquisitamente anudada que escupe mensajes a medida que se pasas las páginas del libro. Porque Juan José Delgado sabe crear un universo propio –Nubada– que también es el nuestro. Por eso violenta y hasta mosquea.

Saludos, el orden de los factores no altera el producto, desde este lado del ordenador.

‘Stoner’, de la editorial tinerfeña Baile del Sol, entre los mejores libros 2011 del ‘ABC Cultural’

Martes, Diciembre 27th, 2011

El sábado pasado –24 de diciembre de 2011– el ABC Cultural, suplemento del periódico ABC, incluía en la lista que sus colaboradores han elaborado sobre lo mejor y los mejores de 2011 la novela Stoner del escritor norteamericano John Williams, publicada en castellano por la editorial tinerfeña Baile del Sol.

Stoner, traducida por Antonio Díaz Fernández, ya mereció en su momento críticas elogiosas. Entre otras, la del escritor Rodrigo Fresán, quien vuelve a recomendar en el ABC Cultural del sábado pasado esta novela.

Fresán escribe: “No es fácil elegir un solo título en lo que hace a la calidad y el genio; pero la empresa se simplifica si buscamos ese “algo más” que distingue y hace la diferencia. De ahí que, en tiempos en los que se habla tanto del futuro del libro (cuando en realidad se parlotea del libro del futuro, de efímeros artefactos en constante mutación) y se antepone envase a contenido, ilumina con luz propia esta novela clásica y única y más allá de modas y modelos y modales. Así, un autor poco conocido (el texano John Williams, 1922-1994), una pequeña editorial insular (Baile del Sol, Tenerife, y un título firme y duradero: Stoner.”

Otros de los doce títulos seleccionados por el ABC Cultural como lo mejor de este año son Libertad, de Jonathan Franzen; Los enamoramientos, de Javier Marías, Cuentos completos, de Evelyn Waugh y La muerte de Montaigne, de Jorge Edwards.

Saludos, esperando que alguien coja recorte, desde este lado del ordenador.

Leánse ‘El caso del cliente de Nouakchott’

Lunes, Diciembre 12th, 2011

Jaime Mir me entregó a finales de los años ochenta el original de una novela que había estado escribiendo en sus ratos libres con la idea de que la leyera. El trabajo llevaba el título de El caso del cliente de Nouakchott y la dejé reposar unas semanas porque estaba metido en otras cosas. Fruto del azar, me llevé el manuscrito a Icod de Los Vinos cuando un buen amigo me invitó a pasar unos días en la casa de unos familiaresy fue allí, bajo la metafórica sombra del Drago Milenario, cuando empecé a leer un original que primero me soprendió, más tarde me hizo reír y, finalmente, sumergir en un relato muy bien alambicado en el que Jaime Mir, por primera vez en la historia de las letras que se escriben en esta región desestructurada, narraba en clave policíaca.

Al jurado del Benito Pérez Armas debió de sucederle igual, ya que El caso del cliente de Nouakchott obtuvo en 1990 el premio de Edición, lo que posibilitó que su publicación y que se transformase en una especie de novela de culto cuyos lectores reclamaban más y más títulos de su protagonista, el más que cínico, irónico detective privado Carlos Alberto Rico, Jeque para amigos y enemigos, sin resultado alguno.

Por razones que no merecen la pena explicar, Jaime Mir renunció a continuar escribiendo. Y cuando digo escribiendo me estoy refiriendo a que Jaime Mir se apartó del mundo de la creación literaria para dedicarse a otros menesteres, por lo que el fenómeno de El caso del cliente de Nouakchott se diluyó con el paso implacable de los años.

En septiembre de este año, me reuní con los responsables de la editorial Oristán y Gociano porque tenían que darme una agradable noticia. Quedamos en una cafetería próxima al teatro Guimerá y allí se me comunicó que iban a reeditar El caso del cliente de Nouakchott. Para resumir solo puedo decir que esa soleada y calurosa mañana de septiembre los de Gociano y Oristán me alegraron el día.

Veintidós años después, la nueva edición de El caso del cliente de Nouakchott se presenta este martes, 13 de diciembre, en la sala de actos de la Mutua de Accidentes de Canarias (MAC, Robayna, 2) en Santa Cruz de Tenerife, a las 19.30 horas, acto en el que se me ha honrado para que esté en la mesa junto a los escritores Mariano Gambín y Javier Hernández.

Muchos se preguntarán porque no estará en la mesa Jaime Mir y la respuesta, no me he cansado de explicarla estos días por activa y por pasiva, es que Jaime se toma demasiado en serio su trabajo como escritor. Trabajo que, afortunadamente, ha vuelto a recuperar porque ahora mismo está armando una nueva historia protagonizada por Jeque. Un Jeque jubilado. Y el asunto promete por lo que he podido leer.

Jeque, que es un detective privado que preferiría pasarse la vida tumbado a la bartola, aparece también en otro relato que se publicó en los volúmenes de ganadores y accésit del Félix Francisco Casanova. No hay más Jeque vivito y coleando en otras páginas. Así me lo confirmó el propio Jaime, bastante abrumado por la reedición de El caso del cliente de Nouakchott, una novela que no me cansaré de calificar de culto y pionera de lo que más tarde se ha producido del género negro criminal escrito en Canarias.

Es probable que esté mal que lo diga, pero con la nueva edición (corregida) de este excelente relato que hace reír y llorar, que despierta emociones y que se lee con asombrosa facilidad porque despierta la atención del lector, todos los interesados en la novela policíaca y también en la literatura sin prejuicios intelectuales, debería de devorar para darse cuenta que la novela de género puede ser también sinónimo de alta literatura. Que no hay que recurrir a lenguajes herméticos ni experimentalismos tontorrones cuando lo que se quiere es contar algo tan difícil como una buena historia.

Y Jaime Mir lo consigue. Lo consigue no ya por la feliz creación de ese detective privado al que le gusta comer, entre otros platos, un ración de tollos con sus papas arrugadas, sino también porque está poblada de personajes creíbles a los que apenas ha arañado el paso del tiempo.

Jaime logra, además, una acertada descripción de la enfermiza vida de una capital de provincias en una década, los ochenta, que no resultó para nada prodigiosa; y tuvo buen oído para reflejar en papel el argot que utilizábamos algunos en aquel entonces.

No es, en contra de lo que haya podido leer por ahí, El caso del cliente de Nouakchott una obra cínica. Se equivoca quien así lo piense. El caso del cliente de Nouakchott es una novela demoledoramente irónica. Pero sin abusar. También el retrato de un perdedor que no hace sangre de su derrota.

Por todo esto y muchas cosas más, no se la pierdan.

Saludos, es solo un consejo, desde este lado del ordenador.

Confesiones de un hippie: ¡Indignado pero con casco de acero!

Miércoles, Diciembre 7th, 2011

Entre mis libros de cabecera se encuentra Las aventuras del valeroso soldado Svejk, del escritor checho Jaroslav Hasek. El personaje, todo un icono en la República Checa post comunista, desarma la rígida disciplina militar no sabe uno si porque es demasiado idiota o, por el contrario, demasiado inteligente.

El caso es que el valeroso soldado Svejk siempre se sale con la suya, lo que lo convierte en una especie de héroe de nuestro tiempo. O así quiero verlo.

Las aventuras del soldado Svejk han inspirado de una u otra forma otras literaturas que con mejor o peor fortuna presentan también a hombres sencillos y tremendamente individualistas enfrentados a una implacable maquinaria de la Historia que ha terminado por vestirlos de uniforme.

En esta línea, una novela muy recomendable que sigue la estela Svejk es Las aventuras de Wesley Jackson, de William Saroyan. Un inteligente y cómico relato de la vida militar de un soldado del ejército de los Estados Unidos en plena II Guerra Mundial cuyo aprendizaje para hacerse hombre resulta aún hoy desarmante.

Y desternillante.

Arthur Conan Doyle, que es uno de los grandes escritores británicos del último XIX y principios del XX, también ofreció un divertido retrato de un caballero arrogante, vividor, mujeriego y por lo tanto majadero, en su reivindicable Las hazañas del brigadier Gerard, historias que quizá inspiraron al inclasificable George MacDonald Fraser para una de las creaciones más atrevidas y felices de la literatura de humor de todos los tiempos como es Harry Flashman. Un personaje, el tal Flashman, que describe en unas supuestas memorias como siendo un cobarde y repugnante arribista se convirtió por golpe de la fortuna y su don de lenguas y atractivo, en sir del Imperio Británico. Un Imperio, cuenta Fraser con notable sentido del humor y rigor histórico, construido por brillantes y necios desalmados.

En esta amplia galería de excelentes y también mediocres narradores destaca el escritor de origen prusiano Hans Hellmut Kirst. Quien en los años posteriores a la II Guerra Mundial pretendió con una serie de novelas mostrar con notable sentido del humor el otro lado del ejército alemán en ese periodo nefasto de la Historia de esta hoy nuestra Europa que se nos pierde por estar construida por mercaderes.

Excelente escritor de novelas policíacas de temática militar como La noche de los generales, su obra maestra es, a mi juicio, la serie de historia que escribió sobre el primero cabo, más tarde sargento y después teniente Asch.

Estos libros, que afortunadamente la Editorial Berenice está recuperando en castellano, son literatura más que recomendada para los que quieran entender cómo funcionó aquella maquinaria que fue capaz de merendarse media Europa a través de un personaje, Asch, que en el primer título de la entrega viste uniforme y sirve a un sistema, el nacionalsocialista, al que detesta.

La serie Asch, que se publicó en España por primera vez en Ediciones Destino en los años cincuenta, comienza con la desconcertante La original rebelión del cabo Asch, libro que se desarrolla a finales de los años treinta, justo antes del inicio de la II Guerra Mundial.

Se trata La rebelión del cabo Asch del entretenido retrato de un hombre que solo quiere vivir y que lo dejen vivir en paz. Su vida como militar resulta así una divertida e inteligente lección de cómo minar el sistema actuando desde dentro aprovechando las debilidades que tiene ese mismo sistema. Un sistema aferrado a normas rígidas pero muy endeble y absurdo. Que no tolera reinterpretaciones.   

La original rebelión del cabo Asch cuenta más cosas, claro está, pero lo interesante, la grasa que alimenta y anima a continuar leyendo otras novelas que Kirst dedicó a Asch es observar cómo se lo monta un individualista para continuar siendo él mismo dentro de una cadena que no quiere gente pensante sino engranajes que hagan funcionar la maquinaria de la estupidez.

O disciplina.

Las novelas que Kirst dedicó a Asch, y en contra de lo que pudiera parecer, son historias de personajes. Personaje que si bien pueden resultar de una pieza y de una dignidad e indignidad digamos que tópica, sirven para desmontar todo una mecanaria que nos quiere uniformes, iguales. Y éste, precisamente éste, es uno de los mayores hallazgos de estas novelitas presuntamente escritas para entretener.

El segundo volumen de la serie, Las aventuras bélicas del sargento Asch no es, como promete su título, un relato bélico de nuestro héroe de casco de acero. Y ello pese a que Asch se encuentra en el frente ruso sirviendo en una batería artillera.

La guerra, en esta extraordinaria novela, es solo el telón de fondo de una historia en la que Asch pasa a un ligero segundo plano para dar más protagonismo a secundarios de la primera entrega.

El autor no descuida por ello su peculiar y contenido sentido del humor. Humor que sin llegar a vitriólico derrama sobre arribistas, militares con ganas de ganar medallas y soldados que buenamente intentan pasar desapercibidos para llegar sanos y salvos a la patria. Al Fatherland.  

Kirst continuó explotando la serie Asch, muy popular en la República Federal Alemana entre los cincuenta y sesenta del siglo XX, en La original rebelión del teniente Asch y Qué fue del soldado Asch.

Y yo, que solo he leído las tres primeras, espero que Berenice cierre la tetralogía para irme con una extraña, y si quieren inquietante sonrisa a la tumba.

Asch no es Svejk, cierto.

Pero Asch respira el mismo aire que Svejk.

Y solo con eso, ya ven, me basta.

(*) En la imagen John Lennon y Yoko Ono dando la ¿nota? ¡Haz el amor y no la guerra, machango!

Saludos, en la trinchera, desde este lado del ordenador.

Lo leyeron en ‘El Escobillón’

Lunes, Diciembre 5th, 2011

¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?

Tras publicar en 2008 un interesante trabajo sobre el cineasta norteamericano Oliver Stone, el especialista tinerfeño Jorge Fonte pareció que dormía como investigador cinematográfico –tras sus recomendables volúmenes sobre Walt Disney y  Speilberg–. Afortunadamente fue eso. Un sueño. Fonte, de palabra, anuncia que romperá en 2012 no con un nuevo libro sino con tres ambiciosos estudios sobre cine. El primero de los títulos que aparecerá analizará la literatura en los filmes del neurótico Woody Allen y lo editará La Página. El segundo se trata de un estudio sobre Robert Zemeckis (Cátedra), el hombre que nos regaló la trilogía de viajes temporales más divertida de los últimos años, Regreso al futuro, así como de la entrañable crónica sentimental de las últimas décadas de Estados Unidos en Forrest Gump. Pero eso no es todo porque aún hay más. Fonte anuncia también para el próximo y apocalíptico año que se nos viene encima un libro sobre la vida y obra del estrafalario y subversivo Russ Meyer (JC). Director que cuenta en castellano con una espléndida monografía firmada por Pedro Calleja (Meyerama: la película y las supermujeres, Midons Editorial, S.L, 1995).

SANGRE NUEVA

La colección G21 Narrativa Canaria Actual que dirige Ánghel Morales, probablemente el más visionario de los editores con que contamos en estas islas desafortunadas, anuncia nuevos títulos tras la publicación de Biografía reciclada de Manolito el Camborio y Murmullo de hojarasca de Cristo Hernández y José Luis Correa, respectivamente. Las nuevas novelas que se suman a este proyecto que ha sido como una especie de maremoto en las habitualmente empantanadas y envidiosas aguas literarias canarias son Cucarachas con Chanel, de Dr. R (JR Ramallo); Malpaís, de Víctor Conde y No es la noche, de Carlos Cruz.

UNO DE LOS NUESTROS

Yo sigo sosteniendo, aunque los idiotas digan lo contrario, que uno de nuestros mejores escritores es Carlos Álvarez, con quien no puedo estar de acuerdo en muchas cosas pero en otras tantas sí. El caso es que  Álvarez acaba de presentar su última novela,  Si le digo le engaño, una historia sobre dos jóvenes que salen a pescar en la costa noroeste de Gran Canaria y se encuentran con cien kilos de cocaína flotando en el mar y no saben que hacer con ella. La historia está narrada en clave de novela negra. Si le digo le engaño es el primer título de Hora Antes, la editorial de la que es socio, y que proyecta especializarse en ediciones digitales en formatos para e-book y tablet. Álvarez es autor de la absorbente La Pluma del Arcángel (Premio Benito Pérez Armas, 1998) y Negra hora menos (Premio Narrativa Santa Cruz de Tenerife, 1991). En la actualidad trabaja en una novela histórica, la biografía de una mujer adelantada a su tiempo como fue Beatriz de Bobadilla. En cine le debemos ser co-guionista de Mararía y la co-dirección y el guión del fallido  documental Ciudadano Negrín. Trabajos ambos que fueron finalistas a los premios Goya. Al parecer, y junto a Sigfrido Monleón, proyecta un documental sobre César Manrique y Lanzarote.
 
DANKE, NICOLÁS

Nicolás Melini me recomienda Chulapos Manbo. Y como de Melini pongo la mano en el fuego en cuanto a recomendaciones literarias se refiere, intento hacerme con ella. La escribe el venezolano Juan Carlos Méndez Guédez y esta es la descripción de uno de sus personajes: “Candelaria apareció junto a él. Hola, mi niño. Alejandro contó hasta quince. Cada vez que le decía “mi niño”, él sentía que las uñas se le llenaban… de patatas, le parecía que en la cabeza le aparecía un sombrero de mago tinerfeño. Tantos años en Madrid y a ella no se le quitaba ese puto acento. ¿Por qué no podía hablar normal, como él había aprendido a hacerlo, como tantos miles, millones de madrileños lo hacían, sin todas esas eses, sin esos cantaditos insulares?”. Y pienso con una inevitable y resignada sonrisa: ¿En quién se habrá inspirado?

Y AQUÍ NADIE SIN ENTERARSE

El pasado miércoles, 30 de noviembre, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) entregó en Casa América los premios nacionales de teatro Tirso de Molina y Margarita Xirgu que convoca cada año.  En la convocatoria de 2010, un autor canario, Antonio Tabares, obtuvo el XXXVIII premio Tirso de Molina por la obra La punta del iceberg ex aequo con Fernando Epelde García por Ud. No está aquí. Manuel Ismael Serrano recibió el galardón de Teatro Radiofónico Margarita Xirgu por El oscuro túnel de la Mirilla.

VALE LA PENA SUBIR LOS 39 ESCALONES

Ediciones Escalera es una pequeña pero inquieta editorial fundada por dos canarios en la capital de España que se ha especializado en la recuperación, entre otros autores, de escritores a los que el sistema no termina por instalar. Tras la presentación reciente de la magnífica novela corta Piercing, de Ryu Murakami, los de Escalera anuncian publican ahora la traducción de un nuevo título de la extensa pero irregular bibliografía de Jack Kerouac como es Tristessa. El Cultural del periódico El Mundo se hizo eco de ella. Pinchen enlace y pónganse al día.

¡VIVAN LOS COLORINES!

Aplaudo la iniciativa de Lagenda, en colaboración con aficionados al tebeo, para celebrar la I Semana del Cómic de La Laguna, aunque no entienda –por mucho que me esfuerce, lo que ya es decir– en que la celebren del 1 al 10 de diciembre por aquello del puentazo que caracteriza estos días de poco vino y menos rosas. Así las cosas, el Café Siete acoge una exposición de originales de Francisco Medina, Pedri Autero, Oliver Berhmann y Luis Suárez, y se presentarán trabajos de la editorial palmera Ediciones Alternativas. El miércoles, además, se darán a conocer a las 20 horas álbumes de Eduardo González y Jorge García, quienes han editado recientemente en Dolmen y Edicions de Ponent los álbumes Dentro de la noche y Los dientes de la eternidad, respectivamente.  El jueves se proyectarán en el Café Siete los dos capítulos de la serie de animación La Herencia Valdemar.

Saludos, va por tí, Enrique Cichosz, el mejor de todos nosotros, desde este lado del ordenador.

Mon Dieu, estas islas siguen siendo ’sugealistas’

Viernes, Noviembre 25th, 2011

INTRO

Recordamos que en febrero de este año el Parlamento de Canarias votó por unanimidad dedicar el Día de las Letras Canarias a Blas Cabrera, reputado físico conejero con escasa producción de creación literaria en su haber. Sin que los diputados de la Cámara regional admitieran su error, se presentaron entonces propuestas alternativas para que el reconocimiento recayera en alguien que sí contara con una consolidada trayectoria como escritor. Se barajó entonces reconocer los méritos de Pancho Guerra. La cosa quedó en tablas, sin embargo. Aunque sus señorías (¿?) continuaron empeñados en dedicar el Día al al pobre Blas, quien mientras tanto se partía de la risa en su tumba al percatarse como se ponía de manifiesto –una vez más– el escaso interés hacia y por la Cultura en esta Comunidad Autónoma de pacotilla. Escaso interés que ha confirmado el Gobierno de Canarias con su anunciado y brutal recorte a la Viceconsejería que, entre otras funciones, imagino que está ahí para que cosas así no sucedan.

Aunque sucedan…

Pero eso es otra historia

I.- EN EL LADO ESTE  DE LA PLAYA

Un ángel ataviado con túnica tricolor (blanca, azul moteada de siete estrellitas verdes, y amarillo limón) desciende sobre una playa de arenas negras.

André Breton, jarto de vino de Tacoronte, se restriega los ojos mientras escucha como juegan entre las rocas Eduardo Westerdahl, que lleva sombrero; Domingo López Torres, con gafas oscuras; Emeterio Gutiérrez Albelo, Agustín Espinosa, que con un cuchillo de plástico hace que busca lapas, y Domingo Pérez Minik, un tanto alejado de la pandilla y con un vaso de whiskie escocés en la mano.

ANDRÉ BRETON (con voz lastimeramente aguardentosa): Tengo las manos manchadas de sange de lagagto.

El ángel pasa a su lado sin mirarlo.

ANDRÉS BRETON (intentando levantarse sin fortuna): ¡Un..!

El ángel mueve sus alas y revolotea sobre las cabezas de Westerdahl, Torres, Albelo, Espinosa y Minik.

ÁNGEL (con voz aflautada): ¡Escuchad, oh gente, la buena nueva que traigo!

La pandilla mira al hombrecillo con alas que vuela sobre sus cabezas. Breton se frota los ojos y busca la botella de vino que tiene a su derecha.

Emeterio Gutiérrez Albelo se encoge de hombros y salta a la arena seguido por López Torres.

ÁNGEL (agitando las alas): ¿Dónde está Pedro?

DOMINGO PÉREZ MINIK (dando un sorbo largo al escocés): Guardando las puertas del cielo.

ÁNGEL (confundido, luego sonríe beatíficamente): No, jijiji, no me refiero a ese Pedro, jijiji.

AGUSTÍN ESPINOSA (lazando una laja redonda al ángel): Búscalo en la orilla, cucaracha con alas.

ÁNGEL (tras recibir el golpe en la mejilla): ¡Ayyyyy!

Minik, Albelo, Westerdahl y Torres se inclinan para recoger piedras del suelo. El ángel con los ojos desorbitados se aleja de la lluvia de belillos que cae sobre él. Esquiva como puede los dardos dando grititos lastimeros.

ÁNGEL: ¡Bestias!, ¡más que bestias!

Minik, Albelo, Westerdahl y Torres recogen las plumas que ha dejado

AGUSTÍN ESPINOSA: ¡Pájaro!, ¡cucaracha con alas!

II.- EN EL LADO OESTE DE LA PLAYA

El ángel, planeando irregularmente, se aproxima a un caballero de rodillas en la orilla del mar.

ÁNGEL (desconfiado y mirando a todas partes): ¿Es usted Pedro García Cabrera?

El hombre se levanta mientras se limpia las manos de arena negra.

PEDRO GARCÍA CABRERA: El mismo.

ÁNGEL (suspirando aliviado): Le traigo un mensaje.

El autor de Líquenes se queda un buen rato mirando al… pájaro y se quita la boina para darse aire.

ÁNGEL: Le anuncio que el Consejo de Gobierno ha aprobado la propuesta de la Consejería de Cultura, Deportes, Políticas Sociales y Vivienda de dedicar el Día de las Letras Canarias del año 2012 a…

El autor de Transparencias fugadas continúa abanicándose con su boina.

ÁNGEL: A ¡¡¡Pedro García Cabrera!!!

El autor de Elegías muertas de hambre se coloca la boina sobre la cabeza.

ÁNGEL (confuso): A ¡¡¡Pedro García Cabrera!!!

PEDRO GARCÍA CABRERA: ¿Y quién es ese?

ÁNGEL (más confuso si cabe): Usted. ¿Usted?

Pedro García Cabrera se rasca la nariz.

PEDRO GARCÍA CABRERA: ¿Y quién es usted?

ÁNGEL: Un ángel.

Pedro García Cabrera se inclina sobre la orilla y hunde las manos en la húmeda arena.

ÁNGEL: Soy un ángel…

Pedro García Cabrera hace señas a dos figuras que nadan en el mar.

PEDRO GARCÍA CABRERA (haciendo bocina con las manos): ¡Blas, Pancho, acercarse!

Blas Cabrera y Pancho Guerra salen del agua.

BLAS CABRERA Y PANCHO GUERRA (a la vez): ¡Brrrr, qué frío!

PEDRO GARCÍA CABRERA: El pájaro este dice que me dedican el… ¿el que me dedican, pájaro?

ÁNGEL (incómodo): El Día de las Letras Canarias.

BLAS CABRERA: Eso me suena.

ÁNGEL (agitando las alas mientras observa como los dos Cabreras y Guerra buscan no ya lajas redondas sino toniques desparramados por la arena): Caballeros yo, ejem, soy un emisario… Ya saben, un pobre hombre que se busca la vida… Un mandado que se pone a sus pies para transmitir un inocente mensaje…

PEDRO GARCÍA CABRERA (imitando la posición del Discóbolo con el tonique): Pues transmita que por mi parte tengo cosas más importantes que hacer.

ÁNGEL (tragando saliva): ¿Pero que es más importante que el puñetero Día de las Letras Canarias?

PEDRO GARCÍA CABRERA (¿bromista?): Pues ir a la mar en busca de naranjas.

ÁNGEL: ¿Y los plátanos?

BLAS CABRERA: ¡Vamos con los tonicazos!

ÁNGEL : ¡Ay!, ¡Ay!, ¡Ay!

III.- EN EL LADO ESTE DE LA PLAYA

ANDRÉ BRETON (cabreado): Pegez Minik ¿no hay más vino?

DOMINGO PÉRES MINIK: No, don Andrés. Ya no queda vino.

ANDRÉ BRETON: Pues entonces quiego matag lagartos.

DOMINGO PÉREZ MINIK: Tire al pájaro, don Andrés, tírele al pájaro.

ANDRÉ BRETON (eructando): Ahhh, mon Dieu, estas islas siguen siendo sugealistas

 INFO:

Día de las Letras Canarias 2006.- José de Viera y Clavijo.

Día de las Letras Canarias 2007.- Bartolomé Cairasco de Figureroa.

Día de las Letras Canarias 2008.- Benito Pérez Galdós.

Día de las Letras Canarias 2009.- Mercedes Pinto.

Día de las Letras Canarias 2010.- María Rosa Alonso.

Día de las Letras Canarias 2011.- Tomás Morales.

Día de las Letras Canarias 2012.- Pedro García Cabrera.

Saludos, ¡baila, baila morena!, desde este lado del ordenador.