Lecturas con acento de aquí

Jueves, Abril 11th, 2019

El Pacto de las viudas (Siete islas, 2¡19) es una novela de Víctor Álamo de la Rosa en la que recrea un mundo en el que las mujeres han logrado manejar los hilos del poder aunque ahora ese universo vive una pandemia de suicidios en la que Danilo Porter, un investigador privado, buscará la verdad de lo que está ocurriendo, adentrándose en una realidad distópica en la que el planeta está gobernado por las esposas de los más célebres dictadores del siglo pasado. El escritor, cuya última novela publicada obtuvo en 2013 el premio Benito Pérez Armas, despliega la historia de amor de Danilo Porter y Eleonore para demostrar que hay amores que no cura el paso del tiempo. Danilo Porter se niega a aceptar su divorcio y se dedica a espiar a su exmujer, convencido de que el tiempo no cura las heridas, de que hay amores que no se olvidan. Las viudas intervendrán para ayudarle. La trama, ambientada en Madrid, Río de Janeiro y en una extraña isla inventada llamada Calibán, describe las peripecias de Danilo Porter y sus investigaciones al mismo tiempo que reconstruye su fallido matrimonio y su obsesión por recuperar a Eleonore.

Santiago Gil es el autor de El Gran amor de Galdós (Ediciones La Palma, 2019), un libro en el que relata la historia del primer amor que vivió y sufrió el autor de, entre otras grandes novelas, Los episodios nacionales. En la contraportada se avisa que “Benito Pérez Galdós fue un hombre con muchos amores que, sin embargo, renunció siempre a la convivencia marital y al compromiso. Se encerró a escribir como un galeote y creó personajes en los que fue dejando rastros de su propia biografía. En sus memorias insiste en que no hay nada reseñable antes de 1864, pero quienes conocen su vida hablan de un primer amor con María Josefa Washington Galdós Tate que marcó toda su existencia”. La publicacion de esta novela se inserta en las conmemoraciones del denominado Bienio Galdosiano, comprendido entre 175 aniversario de su nacimiento, que se celebra desde mayo de 2018, y del centenario de su muerte, en enero de 2020.

Todo bien (Círculo Rojo, 2019) es una divertida novela de Gregorio Duque en la que repasa la actualidad que han vivido las islas que forman el archipiélago canario en los últimos años. El libro se plantea asì y entre otras cuestiones ¿podemos sustraernos a todos los hechos negativos de la vida o, por el contrario, se convierten en condicionantes y elementos que marcan la vida, la forma de pensar, la ética, la ideología y sus aficiones? A esta pregunta responde el autor mediante una novela peculiar, a través del humor, y de una serie de personajes que hablan en presente del pasado más reciente, encabezados por Antonio, fiscal sordo que llega a Santa Cruz de Tenerife una semana antes de incorporarse a su destino, y un grupo coral en el destacan Rafael, Jesusa y Chano.

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordernador

‘Dos’, una novela de Santiago Gil

Lunes, Noviembre 27th, 2017

“No todo el mundo quiere fingir que es feliz”

(Dos, Santiago Gil, Editorial siete islas, 2017)

Santiago Gil es un escritor que se mueve muy bien en las historias sentimentales incómodas. Basta con rastrear en su ya más que copiosa producción literaria para encontrarse con obras donde más que el relato, lo que importa es la indagación en el lado más oscuro de sus personajes, personajes a los que desdobla en Dos, historia en la que cuenta la vida de dos hermanas gemelas que buscan su lugar en el mundo y su pequeño cachito de amor.

Narrada en primera persona y escrita con frases breves como hachazos, Dos hurga también en otros temas que van paralelos a una historia que explora las raíces del sufrimiento y el desamor, que podrían ser lo mismo en manos de un escritor que, como Santiago Gil, se muestra más preocupado en recrear situaciones que rozan con lo dantesco para mostrarnos hasta donde es capaz de llegar el ser humano.

En esta novela, encarnado por dos niñas, jóvenes y pronto mujeres, que atraviesan un peculiar calvario en busca de una redención que parece que se les escapa de entre las manos.

La anorexia, la bulimia, se abren paso en estas páginas con el mismo empuje de un toro bravo, y las situaciones que se narran se introducen en el ánimo de un lector que pasa por varias fases a medida que avanza en su contenido.

Primero se encuentra ante una situación de desconcierto, interpretando unos hechos dolorosos que empujan su espíritu para hacerse totalmente con sus sentimientos y, en segundo lugar, propone reflexiones que el autor imbrica con inteligencia narrativa para dotar de espesor un relato que se caracteriza por su aplastante sencillez estilística, casi como si Santiago Gil deshuesara la complejidad de temas y situaciones que aborda en la novela.

El sufrimiento, el aislamiento, vivir en el seno de una familia desestructurada, dar amor sin recibir nada a cambio son solo algunas de las situaciones que se deslizan por una narración que, difícilmente, dejará indiferente a nadie aunque, éste, y no otro, es uno de los mayores retos de un libro que, como Dos, no es solo un libro sino muchos libros concentrados en uno mismo.

Sorprende la capacidad que tiene el escritor para contar sentimientos y eriza la piel cuando los escenarios en los que se desenvuelven sus protagonistas se tiñen de una oscuridad que en ocasiones perfila con la crueldad.

Pero así es la vida, un camino de desencuentros en el que por casualidad a veces uno se encuentra con su alma gemela. U otra persona que comete los mismos errores en ese espejo en el que ocasionalmente se transforma la existencia. Ese rato de luz antes de caer en la más absoluta de las tinieblas.

Santiago Gil es un autor que no deja de sorprender, en este aspecto. Es un escritor necesario porque nos recuerda sin camuflajes genéricos que todos somos cómplices de las miserias humanas.

Con todo, y pese al drama, existe un rayo de luz al final del túnel si quien ha pasado por todas esas pruebas al final aprende a sacar fuerza de sus debilidades, a no caer en la trampa de ahogarse en su miedo al fracaso.

El caso es que en este particular descenso a los infiernos, a este peculiar mundo hostil que nos presente con desarmante sencillez el escritor, Dos completa de alguna manera lo que ya anunciaba Santiago Gil en su anterior novela, Gracias por el tiempo, también publicada este año y en la que el autor experimenta con el doble, no el uno, que todos llevamos dentro.

Dos es una novela notable y potente, equilibrada y precisa en su número de páginas, no supera las 150, y hermosa y terrible a partes iguales.

No, la lectura de Dos no va a dejar indiferente a nadie, o gustará o disgustará. En nuestra caso, ha gustado y mucho, se aprecia en sus páginas al mejor Santiago Gil, ese escritor empeñado en mostrar sentimientos a flor de piel, en hacer pelear a sus protagonistas consigo mismo y con el mundo y en transportar al atribulado lector a un universo donde el diferente es objeto de burla por parte de quienes le rodean.

Dos está publicada por la editorial Siete islas, casa que ha cuidado con mucho mimo la edición de este extraño relato infantil para adultos. La imagen de la portada resume de hecho el contenido de la obra: bombones cuyo sabor debe ser amargo.

Saludos, ¡¡¡NO AL CIERRE DEL TEATRO TIMANFAYA!!!, desde este lado del ordenador

Santiago Gil: “Casi todo lo que escribo lo encuentro en la calle”

Lunes, Junio 26th, 2017

Gracias por el tiempo (Mercurio Editorial, 2017) es una nueva novela de Santiago Gil (Guía de Gran Canaria, 1967), y en la que cuenta la historia de un padre y su hijo a los que la vida parece que casi nunca les ha sonreído. En el texto dejan rastro muchas de las constantes de la producción literaria de un autor que cuenta, entre otros libros de narrativa y poesía, con Queridos reyes magos, Las derrotas cotidianas y El motín de Arucas. El autor adelante que tras Gracias por el tiempo, se publicará en breve La extraña suerte, un libro de poemas que editará Gas Edition.

- La historia está basada en un hecho real. Nos gustaría que nos contara que le inspiró para escribirla y hasta que punto hechos reales condicionan su trabajo literario.

“Casi todo lo que escribo lo encuentro en la calle, en la mirada de la gente, en los cruces de caminos y en todas esas vivencias, aparentemente sin importancia, en las que creo que se encuentran las historias que luego terminamos inventando. La furgoneta de esta novela fue real, aparcó en mi calle durante unas semanas, aunque en lugar de un padre y un hijo había un hombre y una mujer más o menos de mi edad, también fuera del foco de lo exitoso y de lo que nos cuentan. Todo lo que tenían lo llevaban en aquellos asientos. Así vive mucha gente ahora mismo. También conozco a muchos viejos que están solos en las residencias y que echan de menos la visita de sus familiares, o que no encuentran ese paraíso que les prometieron cuando estuvieron madrugando toda su existencia.”

- La novela se estructura en tres partes y está narrada en primera persona por los dos protagonistas, padre e hijo, que casi parecen ser la misma persona.

“Los dos pierden, los dos echan de menos a alguien y los dos viven con esa sensación de ser intrusos en un mundo que no les ha invitado nunca a la fiesta que viven otros. Fui cada uno de ellos cuando escribía, por eso opté por la primera persona, me siento cómodo en la primera persona cuando escribo porque puedo ser, sentir y vivir como el personaje. Al final te das cuenta de que también vivimos la vida que quisieron vivir nuestros padres; ese hijo, por ejemplo, no era más que una proyección de las frustraciones de su propio padre.”

-  ¿Y por qué ese título, Gracias por el tiempo?

“Porque aun en las peores circunstancias la vida merece la pena, porque al final el tiempo, el que vivimos, el que nos acompaña, es una gran novela en la que no se agotan nunca los argumentos. Esos personajes agradecen ese tiempo, sobre todo el tiempo en que fueron amados.”

- Sus novelas están caracterizadas por explorar más o menos las mismas constantes. Hay dolor y melancolía, pero en algunas también reseñable sentido del humor. ¿Por qué estas constantes?

“Así es, lo descubro cuando corrijo las galeradas. Pero es que yo escribo de lo que veo y de lo que imagino más allá de la mirada, y lo que veo se escora casi siempre  hacia la melancolía o la derrota. Quien me conoce sabe que soy un tipo jovial, casi diría que optimista y alegre, pero cuando escribo y me acerco a los personajes que casi nadie cuenta o que queremos esconder debajo de las alfombras se asoma esa infinita tristeza que uno a veces ni siquiera sabe que lleva dentro.”

- ¿Escribe Santiago Gil para exorcizar sus demonios?

“Escribo para entender este paso efímero por la existencia, porque si no lo hiciera entendería aún menos mi vida. No concibo la vida sin la literatura, sin leer y escribir para inventar otras preguntas y otras respuestas. Creo, sobre todo, en la belleza,  en la emoción, es lo único que nos permite soñarnos eternos de vez en cuando.”

-  Aprecio cierta preocupación por la fortuna, eso que podría llamarse los caprichos del azar.

“Yo he estado dos veces muerto. Me ahogué de niño y me quedé sin conocimiento tras un accidente de bicicleta con dieciséis años, cómo no voy a creer en el azar. Para mí estar vivo es un milagro, y cada día me sorprenden más los caminos del azar y del destino. Claro que buena parte de lo que somos depende de nuestras decisiones y de nuestro esfuerzo, pero luego está ese bendito orden del universo que no deja de sorprenderme y de regalarme nuevos amores y nuevos argumentos.”

- ¿Cómo define su autor a los protagonistas de Gracias por el tiempo?

“Me quedo con la definición que escribió Emilio González Déniz hace unos días: son los sin nombre, los hijos de esta crisis que estando dentro aún no somos capaces de valorar, pero que está arrasando con todo lo conseguido durante cientos de años. Me preocupa este tiempo que estamos viviendo. Ahora más que nunca tenemos que defender a carta cabal los Derechos Humanos. No podemos perder esa batalla que tanto costó ganar a los seres humanos que nos precedieron.”

- Imparte talleres de escritura. ¿El escritor nace o necesita de otros para hacerse?

“Todos empezamos una vez a escribir. En los talleres, como en la vida, hay mucha gente diferente. En este último que estoy impartiendo en la Casa Museo Pérez Galdós tengo la suerte de contar con un grupo con un alto nivel de lectura y de escritura. El escritor necesita de otras lecturas para ir haciéndose, mis talleres casi diría que son talleres de lecturas, de recomendaciones y estudios de los escritores que a mí me han marcado. También insisto mucho en el esfuerzo y en el oficio. Ya todo lo demás es azar o talento.”

- ¿Su experiencia como periodista ha contribuido a su manera de contar historias?

“Ha influido en todo, sobre todo en la mirada a lo cotidiano, a lo que me voy encontrando por la calle. También ha sido importante en la disciplina de trabajo, en la constancia y, por supuesto, en el propio uso del idioma, en la búsqueda de la sencillez a la hora de contar las historias.”

- ¿Y cuán es su opinión sobre el estado de la literatura en Canarias en la actualidad?

“Vivimos un gran momento. Hay mucha gente haciendo el camino, cada cual por su cuenta, pero confluyendo en el respeto hacia el lector y en la búsqueda de textos que vayan más allá de las modas pasajeras. Admiro el trabajo de muchos escritores y escritoras que están escribiendo ahora mismo en las islas. Y escribir en las islas no significa aislarse. Todos los escritores somos islas que rebuscamos en nuestros adentros. A mí lo que me gusta de lo que se está haciendo ahora en Canarias es la búsqueda de la universalidad, de que nos puedan leer en Nueva York o en Tokio, y de que en muchos casos los escenarios sean las propias islas, pero vistas como escenarios literarios al alcance de los lectores del mundo entero. Creo que en Canarias se está escribiendo ahora mismo una literatura sin complejos.”

- Pero ¿no son demasiados escritores?

“¿Cuántos son demasiados escritores? ¿Qué número debería ser el apropiado? Siempre ha habido muchos escritores, y eso está bien, siempre y cuando no nos creamos genios de andar por casa ni cabezas de ratón que no van a ninguna parte. Ya luego será el tiempo, como decía Borges, el gran antólogo que haga la criba y el que elija a los que queden. Cuantos más escribamos más difícil se lo pondremos a ese tiempo para que haga bien su trabajo dentro de unos años.”

FIRMA FOTO: Txefe Betancort

Saludos, lunes, desde este lado del ordenador.

Los caprichos de la fortuna

Martes, Junio 6th, 2017

“No sé qué haría con las velas de mis cumpleaños. Nunca le pregunté. Desde que murió mi madre las guardaba cuidadosamente en un cajón junto con mis boliches, mis estampas y las tres o cuatro piedras que yo creía milagrosas y que no eran más que callaos que habían removido miles de veces las mareas de la playa. Yo soñaba con reencontrar alguna vez a mi madre para ir soplando cada una de aquellas velas junto a ella.”

(Gracias por el tiempo, Santiago Gil. Mercurio editorial, 2017)

La literatura de Santiago Gil está teñida de melancolía. Y melancolía, y mucha, hay en las páginas de Gracias por el tiempo (Mercurio editorial, 2017), novela en la que en apenas un centenar de páginas narra la desgraciada vida de un padre y su hijo poniéndoles voz. Una voz que distingue por las experiencias que evocan y el recurso gráfico del tipo de  letra. Se recurre a la cursiva para indicar que habla el padre.

Estos dos personajes son aparentemente opuestos, el primero se deja arrastrar por las emociones mientras que el segundo es más cerebral, pero les une una misma experiencia: la más absoluta indigencia. Son víctimas del azar. Ese mismo azar que parece que obliga a mezclar las voces, y que tanto uno como el otro hablen de una mujer, Marina.

Gracias por el tiempo está estructurada en tres partes más que capítulos, y son versiones de la misma historia que enmaraña el pasado de sus dos protagonistas, quienes con sus voces relatan su vida de penurias con una resignada melancolía. Una melancolía fruto de un pasado cuajado de sacrificio. Es como si el mundo hubiera conspirado para hacerlos infelices, una infelicidad que pese a la pobreza, a la falta de afecto y al vacío en el que han terminado por convertirse sus vidas, no los desanima para vivir.

Santiago Gil escribe dos relatos que terminan por minar todas las resistencias del lector, que se hace testigo de dos existencias que viven para esperar a la muerte. Hay mucha poesía contenida en este libro, una luz poética que caracteriza la literatura de su autor y pálpito al que recurre para desenredar el alma de sus protagonistas.

Dos personajes errantes, y de errantes está plagada la literatura de Santiago Gil.

Gracias por el tiempo narra un viaje a ninguna parte. Y como tal, presenta personajes a la deriva, restos de un naufragio, un territorio en el que se mueve muy bien un escritor que no ha traicionado su literatura, tan llena de espinas y en ocasiones con tan conseguido aroma envenenado.

En la novela, el escritor recurre a demoledoras frases cortas para contar estas historias, y con esa música explora dentro del espíritu de dos personajes que mienten o dicen su verdad mientras buscan un lugar donde vivir y un amor perdido que debería estar muerto, sepultado por la arena del tiempo.

Saludos, la esperanza me mantiene, desde este lado del ordenador.

Novedades

Miércoles, Abril 19th, 2017

Matar al padre (Alrevés) es el título de la nueva novela de Yanet Acosta, quien recupera como protagonista a Ven Cabreira tras Matar al chef. El libro relata como a raíz de la desaparición del padre de la nueva gastronomía peruana, sus familiares contratan los servicios del ex agente de Cesid Ven Cabreira, viudo y coleccionista de Barbies, aficionado a la fabada en lata y a los gatos y “con una enfermedad que le provoca la pérdida ocasional del sentido del gusto”.

Y continuamos con detectives. Está previsto que a comienzos de mayo se ponga a la venta El detective nostálgico (Alba), una novela de José Correa que hace ya la novena de la serie protagonizada por el detective privado Ricardo Blanco.

Gerardo Pérez Sánchez regresa a la arena literaria con Las tormentas interiores (Verbum), novela en la que cruza las vidas y los destinos de cuatro personajes que se quedan atrapados en el aeropuerto de Barajas, Madrid, cuando una repentina tormenta se cierne sobre la capital de España.

Santiago Gil presenta también novela, Gracias por el tiempo (Mercurio editorial), su libro más desgarrador y que, revela, está basado en un hecho real. En esta obra, reflexiona sobre “los sueños de los artistas que se quedaron en el camino y la vulnerabilidad de la niñez y, a veces, también de la vejez”,  se lee en la contraportada.

Saludos, están avisados, desde este lado del ordenador.

¿Por qué estos diez títulos?

Lunes, Enero 2nd, 2017

Resulta complicado escoger solo diez títulos de la más que copiosa producción literaria que se escribió en Canarias en 2016. Somos conscientes que para gustos, colores, pero sirvan estas líneas a modo de orientación sobre diez trabajos que, a nuestro juicio, merecen la pena leerse porque entretienen, están bien escritos y en la mayoría de los casos no sobrepasaron la barrera de las trescientas páginas.

1.- La otra vida de Ned Blackbird (colección Nuevos tiempos, Siruela, 2016).- Pues porque Alexis Ravelo deja de escarbar en las abisales aguas de la novela negra y criminal para narrar, con una sencillez que desarma, varias historias que en otras manos hubiera requerido más número de páginas para contar lo mismo. Con todo, esta incursión literaria de Ravelo en otra literatura pone de manifiesto algo que ya sabíamos los lectores iniciados, hoy por hoy es una de las mejores voces narrativas con que cuenta este archipiélago abandonado de la mano de los dioses.

2.- La costa de los ausentes (Anroart Ediciones, 2016).- Porque Santiago Gil, otra de esas voces narrativas que ennoblece el arte de la escritura en Canarias, juega, experimenta y hace viajar al lector por la extraordinaria aventura personal que vive la protagonista de un relato en el que se detecta, además, el poeta que lleva dentro. Historia con momentos conmovedores, de esos que saben grabarse al rojo en tu memoria, La costa de  los ausentes es una novela que poco a poco te va, más que dominando, seduciendo.

3.- Asamblea ordinaria (Libros del Asteroide, 2016).- Porque Julio Fajardo centra su atención en esa enfermedad social que es la crisis económica que ha devorado como la carcoma las esperanzas de muchos de los habitantes de este país. En su novela, contado a través de tres retratos  cuyos protagonistas, con mejor o peor fortuna, sobreviven como pueden en medio del caos y la nueva rutina que impone estar parado.

4.- Tal vez Dakar (M.A.R. Editor, 2016).- Porque Pablo Martín Carbajal escribe una ambiciosa pero bien sostenida novela sobre el continente africano y la vinculación de su arte, anónimo, entre algunos de los miembros de las vanguardias artísticas europeas de las primeras décadas del siglo XX.

5.- Sangre vieja (Mercurio, 20916).- Porque se trata de una extraña y fascinante a ratos novela de más que vampiros, inmortales que arrastran el peso de su longevidad con desarmante resignación. El autor de este prodigio es Jonatahan Allen, escritor que conoce muy bien los senderos que siempre se bifurcan de la literatura fantástica para adultos.

6.- Vs. (Salto de Página, 2016).- Porque ser trata de una novela arriesgada –y a su manera rompedora–, en la que Sergio Barreto mezcla sin pudor alguno géneros que, presuntamente se encuentran en las antípodas para fusionarlos sin que apenas se noten las costuras de un relato en el que se reflexiona sobre el territorio, el desarraigo, la amistad e incluso el amor con descarnada ironía.

7.- Anturios en el salón (Baile del sol, 2016).- Porque Juan R. Tramunt propone una curiosa novela de anticipación subgénero catástrofe, situando a su personaje en una isla, Gran Canaria, prácticamente desabitada tras un desastre ecológico. Se lee muy bien porque engancha y mantiene en vilo a un lector que, como fue nuestro caso, se pregunta cómo terminará una ficción que, sospecha, no está tan alejada de la realidad.

8.- La sonrisa Duchenne (Verbum).- Porque Gerardo Pérez Sánchez, en un no va a más, propone una historia de amor ambientada en el sórdido mundo del espionaje. En este relato hay pues un poco de todo: operaciones especiales, relaciones casi imposibles y secretos que deben de estar bien guardados.

9.- Los amores perdidos (Plaza y Janés, 2016).- Porque el debut literario de Miguel de León anuncia el nacimiento de un escritor al que convendría seguir la pista. En su primera y voluminosa novela propone una historia en las que dos amantes de familias muy distintas, como si fueran Montescos y Capuletos, se aman y se odia en los durísimos años de la postguerra en Canarias.

10.- El santo al cielo (Dos bigotes, 2016).- Porque pese a su número de páginas –unas seiscientas– y no terminar por afinar, se trata de una novela en la que Carlos Ortega Vilas se  presenta a dos personajes  llamados a protagonizar una serie que, esperamos, no decaiga en su llamativo empleo del humor y el misterio.

Saludos, pórtense mal, desde este lado del ordenador.