Archive for the ‘Colorines’ Category

Rayco Pulido prepara un cómic sobre José de Viera y Clavijo

Martes, Octubre 8th, 2019

El dibujante y guionista Rayco Pulido prepara una novela gráfica sobre José de Viera y Clavijo. Se trata de un trabajo de encargo que entregará a medios del 2020.

Rayco Pulido impartió un taller en la pasada edición del Festival Índice en el que explicó las claves de su proceso creativo, cómo se debe escribir un guión y los procedimientos que suele emplear cuando se enfrenta a una obra.

Premio Nacional de Cómic en 2017 por Lamia, Rayco Pulido es autor de otras novelas gráficas como Nela, una adaptación de la novela Marianela de Benito Pérez Galdós y Sordo, con guión de David Muñoz y cómic en el que se basó la película del mismo título dirigida por Alfonso Cortés-Cavanillas.

Para Pulido es necesario leer mucho y ver mucho cine y series de televisión para manejar trucos que enseñen a darle la vuelta a una historia. No le atrae, dice, el mercado norteamericano para el que trabaja su hermano Javier porque no maneja la historia ni los derechos de autor de la obra y admite que su vocación le vino desde pequeño al crecer en el negocio de sus padres, la librería papelería Colores, en Telde, Gran Canaria.

Esto hizo que no fuera de los que gastaban la paga del fin de semana en cómics porque “tenía de todo en la librería: El Víbora, Creepy, Astérix, Spirou… Este aprendizaje le sirvió para que a la hora de leer una historia se fijase en la manera en cómo se ha contado.

En este aspecto, cree más en el dibujo funcional. “Es idóneo para que la narración visual sea fluida”. Es partidario de un dibujo agradable y con buen acabado para que la historia fluya. “No hace falta una gran cantidad de diálogos. En los cómics lo más importante es la parte dibujada. Quiero que mis cómics presten atención a lo visual”, explica.

Lector de papel antes que de pantalla, le gusta cuidar el proyecto en el que trabaja. Considera además que la pantalla en España “no es negocio. El papel gana de momento la batalla a lo digital”.

Sobre la versión cinematográfica de Sordo, Rayco Pulido dice que cine y cómics son lenguajes diferentes. “La versión cinematográfica ha cogido el punto de partida pero nuestro personaje es distinto. El filme tiene un punto épico que no tiene nada que ver con el del cómic”, destaca el dibujante canario que utiliza tonos del expresionismo alemán para contar esta historia que transcurre en plena postguerra española.

Rayco Pulido es uno de los pocos canarios en contar con un Premio Nacional en cualquiera de sus disciplinas, y si bien admite que el factor suerte fue importante en la decisión para que le dieran el premio, el premio le ha dado un empujón a la obra ganadora, Lamia, pese a que las autoridades públicas no tengan idea de que existen los cómics. Pese a todo, ahora “te llaman para un encargo”.

Más dado al blanco y negro que al color, entre las novelas gráficas del autor se encuentra Nela y Lamia. Adaptar a Galdós fue un proyecto creativo que le surgió en la cabeza cuando en una de sus clases se dio cuenta que los alumnos leían Marianela, novela que “había leído también por obligación veinte años antes pero de la que no me acordaba de nada. La volví a leer y aluciné, se me ocurrían soluciones visuales cuando pasaba las páginas del libro porque Galdós es un escritor que emplea un lenguaje muy visual. Eso me llevó a presentar otro proyecto para adaptar Doctor Centeno, Tormento y La de Bringas, pero no me hicieron caso”, lamenta Rayco Pulido, sobre todo si se tiene en cuenta que en 2019 y el 2020 se celebra un año galdosiano que está pasando con más pena que gloria.

En cuanto a Lamia, que fue la novela gráfica que consagró al guionista y dibujante al obtener el Premio Nacional del Cómic, explica que la idea comenzó a rondarle cuando estaba metido en Nela, ya que quería hacer otra cosa con un nuevo personaje femenino. “Un personaje radicalmente diferente al de Nela”, dice.

Durante esos días, Rayco Pulido se encontraba en Inglaterra buscándose la vida mientras desempeñaba distintos trabajos “que no hacen los ingleses”. No fue una buena época, recuerda, aunque escapaba de esa gris realidad imaginado a un personaje femenino que se fue armando a medida que pasaban los días y que tomó forma de novela negra aunque, precisa, “más que de novela negra es un híbrido. Su estructura –añade– es muy rara pero funciona”.

Rayco Pulido simultanea su trabajo con los cómics impartiendo clases, encargos de ilustración y diseño gráfico.

En los raros momentos de descanso lee libros y colorines o tebeos, o chistes o como quieran llamar a los cómics, y ve series de televisión donde revela que es un clásico ya que es más de Mad Men que de Juego de tronos. Ahora trabaja en la vida del José de Viera y Clavijo, el pensador canario.

Saludos, colorín colorado…, desde este lado del ordenador

Ángel de la Calle: “Las palabras no son inocentes”

Martes, Mayo 28th, 2019

Escritor,ilustrador, crítico de cómics, Ángel de la Calle (Molinillo de la Sierra, Salamanca, España, 1958) es también director de contenidos de la Semana Negra de Gijón, uno de los mayores festivales que se celebran en el mundo sobre literatura de géneros con la particularidad de haber fusionado cultura con ocio, una fórmula que se ha imitado pero sin el éxito de un encuentro que este año celebra su XXXII edición.

Como dibujante y guionista de cómics, Ángel de la Calle es autor de Tina Modotti. Una mujer del siglo XX y Pinturas de guerra así como de los ensayos Hugo Pratt. La mano de Dios y El hombre enmascarado: En el sendero.

- La Semana Negra de Gijón cumple este año su XXXII edición, ¿cómo nace el mayor encuentro con la literatura que se celebra en España?

“Nace por una casualidad. En aquel entonces se había creado la Asociación Internacional de Escritores Policíacos cuyo vicepresidente, Paco Ignacio Taibo II, un hijo de la inmigración política y económica de los años 50 que llega a México y que procede de una familia muy arraigada en Asturias con una tradición cultural y política muy importante desde el siglo XIX, viene a España para intentar poner en marcha junto a Manuel Vázquez Montalbán en Barcelona el tercer encuentro internacional de escritores policíacos cuando el por aquel entonces alcalde de Gijón, Vicente Álvarez Areces, les preguntó que por qué en Barcelona y no en Gijón, ya que los catalanes estaban más centrados entonces en los Juegos Olímpicos”.

- ¿Cómo se plantea un festival que combina, y tan bien, lo cultural con lo lúdico?

“Porque pensamos que un encuentro solo con escritores era lo más aburrido del mundo así que se maduró la idea de hacer otra cosa. Taibo II, que acababa de vivir seis años en Nueva York, dijo entonces que se tenía que hacer algo espectacular y lo consiguió porque es un genio. En aquel entonces, los géneros populares no estaban en la centralidad de la literatura –lo que no ocurre ahora– por lo que en aquellas primeras ediciones de la Semana Negra, a la que asiste Jean Patrick Manchette, dice algo que me parece clave para entender este fenómeno: los escritores de novela negra corren el riesgo de convertirse en respetables así que lo mejor es dedicarse a escribir novela pornográfica, una reflexión que en aquel momento sonó a marciano en España. La idea del Festival fue desde sus inicios hacer de la lectura una fiesta por lo que pensamos que lo mejor era crear una fiesta alrededor de la literatura porque leer es diversión. Una diversión que conduce a la reflexión”.

- Esa mezcla de cultura y fiesta ha sido clave para el éxito del Festival.

“Y entonces parecía una locura porque hablamos de algo que sucedió hace 32 años. El escenario fue el puerto industrial de Gijón ya que la Semana Negra tenía que tener atracciones de feria y un circo, y así se fueron sumando cosas y la gente respondió.Sin embargo y pasado todo este tiempo y convertido en lo que se ha convertido la Semana el objetivo por el que nació sigue siendo el mismo: el fomento de la lectura”.

- ¿Qué tipo de públicos busca el Festival?

“Buscamos públicos accidentales porque son los que nos interesan. Es decir, los que no leen, los que han ido a la Feria solo a tomarse una cerveza y subir a la noria pero que de repente se sienta y escucha como un escritor promociona su libro y decide llevárselo con la firma de su autor. Ese es el tipo de público que tratamos de capturar”.

- El Festival ha defendido desde sus orígenes la literatura de géneros.

“Porque evadirse no es malo. Te evades de la realidad que desprecias y nos interesa que los jóvenes pierdan el miedo a la lectura porque es fundamental formar ciudadanos críticos”.

- Ya son 32 ediciones.

“Gracias a las sinergias que se crean. La historia, a veces, también te ayuda. Cuando Ángel González dice que quiere leer poesía por la noche, celebrar una velada poética después del concierto de Mano Negra y antes de que se vaya la gente a los puestos de alrededor para tomar copas, Ángel González se trae a Sabina y a Retamar a leer poesía a la una de la madrugada y esa misma gente que está de copas se detiene a escuchar a los poetas. Y ahora se suman más poetas. Es probable que esto pase porque España es un país de poetas sociales lo que explica que en este momento tengamos más poetas sobre el escenario de la Semana Negra que nunca y que arrastran a quinientas personas para escucharlos a la una de la madrugada. Se ha ido creando la sinergia de que la literatura es democrática”.

- ¿Cree que ha sido clave que la Semana Negra se celebre en Gijón?

“Un festival de estas características es más fácil que funciones en una ciudad como Santa Cruz de Tenerife que en Barcelona”.

- ¿Por qué?

“Porque en una ciudad como Gijón sus habitantes lo toman como propio”.

- El Festival no escapa, sin embargo, de los vaivenes políticos?

“Hacemos un Festival enorme con un presupuesto muy pequeño. Cuando coincide con la llegada de Álvarez Cascos al Ayuntamiento perdemos tres de cada cuatro euros de ayudas públicas al Festival. El Festival es una actividad cultural y como tal es política en el buen sentido de la palabra si es que lo tiene malo. Para nosotros es fundamental que más allá de ser una actividad que pone a la ciudad en el mapa del mundo está defender el hecho de que leer es importante y te lo vas a pasar bien”.

- ¿Y qué tiene la literatura de géneros y la negra en particular para despertar tanto interés?

“Creo que la literatura criminal se convirtió en la novela social actual en el sentido de que vivimos en una sociedad muy criminalizada. Ser casi el relator te convierte en novelista negro. Ricardo Piglia decía que solo hay dos temas en una novela: o alguien sale de viaje o alguien tiene que encontrar algo. La ventaja de la intriga que se crea en la lectura es muy importante también. Una novela de referencia para una generación es Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, pero en el libro no hay detectives aunque el título te incita a creerlo. En la novela lo que hay son poetas buscando a poetas y eso significa algo. A finales de los años 70, Vázquez Montalbán escribe La soledad del mánager donde cuenta lo que va a ser la Transición en España, no lo que fue sino lo que va a ser. Trata de eso y no de un ejecutivo de una multinacional en Barcelona, que también. Lo extraño es que a día de hoy, Montalbán se encuentra en el canon de poetas porque fue uno de los nueve novísimos pero no en el de novelistas”.

- El Festival, además de la literatura negra, se ha ido ampliando a otros géneros.

“Era inevitable porque los géneros están para saltárselos. Las fronteras no existen, eso decían Taibo II y Montalbán. Y lo mismo pasa en la novela histórica como en otros géneros”.

- Otro de los aciertos del Festival son los premios que entrega, además del Hammett.

“Los premios tienen que ser dados por críticos, lectores y escritores a sus pares aunque Flaubert dijera que los honores deshonran. En nuestro caso y sabiendo que los premios no son muy fiables, quisimos que fueran justos por lo que para llegar a la final necesitas de 50 votos. 50 que dan los críticos, 50 los lectores y 50 los escritores. Además, hemos hecho que tú sepas que formas parte del jurado pero no sabes quienes son los otros hasta el día de la deliberación”.

- Cambiando de tercio, ¿no cree que está saturado el mercado del libro con tantas novedades al mes?

“Las librerías reciben medio centenar de novedades por semanas y los grandes monstruos, para qué negarlo, tienen dinero para colocar sus ejemplares en las grande superficies. Luego están las librerías independientes, que es algo que viene o va aunque si la librería es buena tiene la ventaja de generar públicos a su alrededor porque crea la idea de que la lectura es diversión, lo que no hacen las grandes superficies. Es complicado porque en la actualidad hay que elegir entre Amazon y la librería de siempre”.

- En los últimos tiempos y con la proliferación de escritoras y escritores que escriben novela policíaca creo que el género se ha hecho cada vez más conservador, con tanto guardia civil, mosso de s’quadra o ertzaintza de protagonista.

“Lo que es curioso porque este género nació desconfiando de lo que representan los agentes de la ley comenzando con las historias de Auguste Dupin, el detective creado por Poe y continuando con el Marlowe de Chandler y las novelas donde el delincuente es el protagonistas. Nunca las fuerzas del poder son confiables por lo que ver tanto guardia civil, mossos o policía floral me hace preguntar ¿por qué? ¿Qué ha pasado para que esto suceda en un país donde la policía es tan corrupta como en cualquier país del mundo?”.

- Cómic, tebeos, aquí en Tenerife colorines, en La Palma chistes, en Cuba muñequitos… ¿Con qué término se queda?

“Y en México monos. Yo uso cómic salvo que me pidan novela gráfica. No empleo tebeos por el hecho de que las palabras no son inocentes. Tampoco los llamo historietas porque el Diccionario dice que es una historia pequeña sin pretensiones y yo cuando escribo y dibujo cuento una historia con todas las pretensiones del mundo. El tebeo está ligado a la infancia aunque cuando mi generación llegó al cómic lo hizo para contar historias lo que nos diferencia de los que nos precedieron porque los dibujantes venían en ese entonces de otros medios. En Norteamérica los cómic comenzaron a publicarse en los periódicos. Un dibujante como Alex Raymond venía como ilustrador de las páginas deportivas de los diarios y como él otros tantos que fueron entrando en este espacio para crear algo nuevo. Los artistas españoles encontraron un nicho en los cómics aunque tuvieron una doble censura, la censura en sí, la del régimen y la censura porque sus obras iban dirigidas a los niños. Al final solo quedaba el producto Disney, no tenía sexo ni violencia aunque lo de la violencia habría que ver. Publiqué en la revista Star en 1977 a la que llegué con otros con la idea de contar nuestras historias en revistas. Revistas que eran de género. Star, underground, Zona 84 de contenido fantástico. En la última época ya somos parte de la cultura popular que es la que se generó en los kioscos aunque ahora se encuentra en las librerías”.

- ¿A qué le da más importancia en un cómic, al dibujo o a la historia?

“No creo que haya dibujos malos. Los niños dibujan maravillosamente, lo que sucede es que el cómic es un lenguaje diferente aunque los que nos dedicamos también a la crítica de cómics recurrimos a palabras de otros medios como el cine cuando estamos más cerca de los libros, salen del mismo lugar. Además, el tiempo de lectura y visualización lo determina el lector mientras que en el cine eso es función del director. Son dos lenguajes diferentes que coinciden en algunas cosas como en los planos y la puesta en página, que llamamos montaje cuando no lo es. Tenemos mucho batiburrillo en los cómics. En los años 20 ya existían revistas especializadas en cine pero no en cómics, que solo aparecen en los años 60 y en las que se afirmaba que lo mejor fue lo que dieron origen a Flash Gordon, El Príncipe Valiente frente a los que defendían a Guido Crepax y Hugo Pratt. El primer cómic español que refleja la realidad de su tiempo es Love Strip, de Luis García y Víctor Mora”.

- ¿Pero cómo explica que hoy los cómics estén en librerías, muchas de ellas especializadas. Y qué opina de que haya gente que siga diciendo que es el cine de los pobres?

“Desprecio eso de que es el cine de los pobre porque es cultura de masas. No, no me gusta esa frase. En cuanto al salto a librerías no es lo mismo leer dos páginas por semana como se hacía antes que leer la aventura completa. Borges decía si me dices cómo se va a leer en el en año 2019 yo te diré que tipo de literatura se está haciendo. Ahora se lee a tu ritmo, la lectura ha cambiado mucho. Además, si leíste Los tres mosqueteros a los quince años te acordarás de ella para siempre y recordarás el uno para todos, todos para uno que tiene un mensaje político impresionante. El ritmo de lectura actual es muy diferente. El cómic ha tenido además la suerte en España en los últimos años de contar con un Premio Nacional porque antes no existía nada aunque hecho en falta la parte popular, que es fundamental y básica”.

- ¿Noveno arte?

“A mi me da igual en el sentido de que es una reivindicación muy francesa, su revista oficial teórica se llama así, Noveno Arte pero me gustaba más la otra, Les Cahiers de la Bande Dessinée. Lo de noveno arte es como lo de novela gráfica que los norteamericanos llaman Graphic Novel y en la que se da más importancia a la parte literaria que la gráfica y los franceses Roman Graphique, que da más importancia a la parte gráfica que a la literaria”.

- ¿Recuerda el primer cómic que leyó?

“Digo siempre que mi lengua materna es el cómic porque recuerdo que cuando aún no sabía leer estaba con el TBO mirando una de Coll en la que solo había texto en la viñeta final y, sin saber leer, entendí lo que me estaba contando. Más adelante lo que más me impactó fue Delta 99 y 5 por el Infinito, de Carlos Giménez y Esteban Maroto y después Dani Futuro porque mis héroes son ellos y no Flash Gordon ni El teniente Blueberry.

- ¿Y qué cómic se atrevería a recomendar al profano?

“Tratando de no ser el fan que soy: Maus y Persépolis y en cuanto a españoles uno de nuestros mejores libros es Trazo de tiza de Miguelanxo Prado que da un paso más allá en lo que a literatura dibujada se refiere. Y cómo no La balada del mar salado de Hugo Pratt. La mejor novela de aventuras del siglo XX”.

- Es autor de Modotti, una mujer del siglo XX y Pinturas de guerra.

“Modotti es en el fondo la historia de la cultura en los años 20. Tina Modotti fue una mujer que conoció a todo el mundo. Trabajó en cuatro películas en Hollywood, conoció a Diego Rivera, Pablo Neruda. Fue amante de Edward Weston, el padre de la fotografía norteamericana. Ella misma fue una de las mejores fotógrafas del siglo XX y la amante de uno de los fundadores del Partido Comunista Cubano, Juan Antonio Mella, a quien asesinaron mientras paseaba con ella del brazo. Ahora ya se sabe quien ordenó su asesinato. Modotti también fue una heroína de la Guerra Civil española, una mujer, en definitiva, que luchó muchas veces por causas justas pero en otras bajo banderas equivocadas. Estalinista feroz hasta la firma del pacto entre la Alemania nazi y la Unión Soviética, para mí Tina Modotti es una artista muy importante que te permite contar muchas cosas importantes de su tiempo”.

- ¿Y Pinturas de guerra?

“Es la historia de los años 60 y 70, que es cuando se hace el mejor cine y el mejor cómic, la mejor música y pintura. La época en la que la gente salió a la calle en París, Milán, Berkeley, Praga. Es como un ya está bien al que acompaña una revolución en las costumbres que ahora mismo se discu y a la vez es historia del arte”.

- ¿Del arte?

“Me gusta mucho el arte contemporáneo. Siempre digo que es algo que no te llevas a casa sino que es algo que sucedió y deja rastro. No es una cosa que se pueda poner en un sitio. La obra de arte contemporáneo más importante del siglo XX es una fotografía en la que unas señoras con un pañuelo blanco en la cabeza sostienen una fotocopia que reproduce una foto de alguien que te mira. Es la imagen de un desaparecido que puede ser su hijo, su nieto, su sobrino. Esas mujeres exponen lo que mejor expone el arte contemporáneo, el cuerpo. Y para contar lo que significó para una generación me baso en una actriz, Jean Seberg, que fue como Tina Modotti muchos años después. Y lo cuento como si fuera una autoficción y a partir de dos libros que parea mi son básicos: Rayuela y El hombre en el castillo, de Julio Cortázar y Philip K. Dick”.

La imagen está tomada del periódico El Paìs y esta firmada por DANIEL MORDZINSKI

Saludos, Asturias, patria querida…, desde este lado del ordenador

Un clásico de nuestro tiempo

Lunes, Mayo 20th, 2019

Joel Kupperman fue un niño prodigio que en los años 40 y 50 se convirtió en toda una estrella de la radio y la televisión. Explotado por los adultos que se movían a su alrededor, entre otros su propia madre, a Kupperman le robaron la infancia como a tantos otros niños y niñas sabelotodos. No obstante, lo que hace especial una novela gráfica como Niño prodigio (Blackie Books, 2018) es que todo cuenta su autor, el escritor y dibujante Michael Kupperman es verdad ya que narra la vida de su padre, también las difíciles relaciones que mantuvo con él y el lento y trabajoso momento en que quiso conocer su pasado como estrella de la radio y la televisión, tiempo que su progenitor había borrado de su memoria.

Los cómics son literatura dibujada. O gráfica que lo mismo da. Un libro como Niño prodigio respalda unas palabras que en un principio podría parecer de un aficionado a los colorines, que también.

Hacía tiempo que no me conmovía tanto leyendo una obra de estas características, donde lo que se nos cuenta es una interpretación de la realidad que hace un hijo de la vida de su padre. Una investigación cuajada de incidentes y en la que su protagonista principal ha perdido memoria de todos aquellos hechos que ahora el descendiente convierte en textos y viñetas, tres por página en inquietante y por eso mismo adictivo blanco y negro.

La novela gráfica es una creación que alguien inventó para que los lectores adultos que una vez fueron niños sigan leyendo cómics solo que para mayores. La verdad es que esta cuestión me la trae al pairo porque solo le pido a una novela sea gráfica o no que me seduzca, que me conmueva, que consiga que solo le preste atención porque a través de sus páginas me evado de la despreciable realidad.

Aunque sea consumiendo un relato tan triste como este Niño prodigio. Una historia en la que además de indagar en el mundo de la radio y la televisión norteamericanos en los años 40 y 50, habla también de un tema común a la mayoría de los mortales como son las relaciones de familia, la incomunicación entre padres e hijos, cómo puede marcar a unos y otros el silencio.

Hay muchos más temas que aborda esta obra de manera tangencial y todos ellos están tan bien urdidos que hacen consistentes una historia que además de estar inspirada en hechos reales no niega su influencia autobiográfica, la de propio dibujante y escritor y que aparece como personaje secundario a medida que va reconstruyendo la infancia robada de su padre.

No resulta difícil soltar la lágrima a medida que se avanza en la lectura de Niño prodigio, una lágrima para nada fácil. Es inevitable que la tristeza invada al lector mientras pasa las páginas de un cómic que está llamado a ser una de las grandes obras del noveno arte de los últimos años. Una novela gráfica feroz pero a la vez sensible a la que respalda un dibujo que no resulta dinámico pero que estremece precisamente por su inmovilidad. El texto, mientras tanto, narra el devenir de un niño que cuando se hizo mayor no pudo ser feliz.

Precisamente los textos que acompañan a cada una de las viñeta merecen ser, por otro lado, enmarcados. La mayor parte de las veces no dejan de decir sino verdades como puños:

Cuando evitas hablar en familia de un asunto obvio, enseguida dejas de hablar de cualquier otro tema obvio. Es una forma de putrefacción”.

El estrellato precoz de mi padre se convirtió en carne de cultura general. Un hecho curioso que en realidad no significa nada, a pesar de que influyó en todos los aspectos de nuestras vidas”.

Mi padre se encerró en sí mismo en esta casa concebida para parecer vieja, rodeado de arte antiguo y libros vetustos. En muchos sentidos dijo “no” al futuro”.

Funciona también como escenario de esta historia de desarraigo familiar el universo de la radio y la televisión en dos décadas fundamentales del siglo XX. Una porque durante su primera mitad mantuvo al planeta al borde del suicidio colectivo con la II Guerra Mundial, la siguiente porque significó el inicio de lo que se conocería como Guerra Fría, la que lidiaron los dos bloques en los que se dividió el mundo tras la derrota de la Alemania nazi y el Japón imperial.

Programas como Quiz Kid, que catapultó a la fama siendo un niño al padre del escritor y dibujante de esta obra singular, redonda y por lo tanto de recomendable lectura, es que todo lo que parecía verdad, las preguntas, la fama que adquirieron algunos chavales que asistieron como concursantes a este concurso, resultó ser falsa cuando se descubrió que muchos de los ganadores lo decidían los patrocinadores porque les resultaba más agradable un chico o chica que los otros que tenía como rivalesa. Fueron ellos, los concursantes, las primeras víctimas de esta decisión ya que ninguno sabía que todo era un montaje, una falsedad cuya único objeto era vender más y más el producto del anunciante mayoritario del programa.

No es nueva la historia. Robert Redford denunció la manipulación de los concursos de preguntas y respuestas en la sobresaliente Quiz Show (1994) y un niño prodigio al que le robaron la infancia lo interpreta William H. Macey en Magnolia (1999), probablemente una de las mejores películas en la notable filmografía de Paul Thomas Anderson.

Al final de Niño prodigio solo queda una pregunta sin resolver y es la que se plantea el propio autor de la obra. Revelar la historia del padre “¿hace de mi un buen hijo, o un mal hijo?”.

Planteada la cuestión, es turno del lector que escoja la respuesta que le parezca más acertada.

Saludos, un clásico de nuestro tiempo, desde este lado del ordenador

Una historia (gráfica) de perdedores

Martes, Enero 15th, 2019

Llega a mis manos una novela gráfica, que así llaman ahora a los colorines, tebeos, chistes, cómics, y disfruto con su lectura un rato largo. Tan largo que me da tiempo para pensar que los colorines, tebeos, chistes, cómics son una obra de arte cuando el dibujo y la historia contraen matrimonio, un matrimonio feliz y bien avenido. Me pasa con muchas hsitorietas pero como decía me sucedió recientemente con Joe Schuster. Una historia a la sombra de Supermán (dibujante Thomas Campi/escritor Julian Voloj, dib-buks, 2018) que relata en viñetas la historia de uno de los creadores del hombre de acero, probablemente el súiper héroe más famoso con permiso de las criaturas enmascaradas de la Marvel.

Me pregunto, mientras leo y observo cada página, como a nadie se le había ocurrido antes rendir justicia como se debe a estos dos creadores que se adelantaron a su tiempo. El otro, además de Shuster, que se encargó de los dibujos fue Jerry Siegel, y que convirtieron los coloriones, tebeos, chistes, cómics en lo que son hoy aunque ello significara pactar con el diablo,. Y pactar con él fue lo que hicieron precisamente cuando cedieron sus derechos a un grupo de empresarios que actuaron más que como empresarios como auténticos piratas.

La historia de estos dos perdedores comienza a finales de los años 30 y es además de la triste crònica de un robo legal, la de una amistad que pasó, como todas las amistades por sus buenos como malos momentos. Es además una historia que rinde homenaje a muchos profesionales de la historieta y pone los puntos sobre la ies con determinados artistas que no supieron estar a la altura de la circunstancias y se vendieron al diablo como Bob Kane, el primer dibujante del primer Batman.

Joe Shuster es la historia de un buen chico, de una demasiado buena persona a la que no se le reconoció su firma hasta que a raíz del estreno del Superman de Richard Donner se puso de nuevo en órbita al hombre de acero, el primer súper héroe disfrazado, el primero en tener súper poderes, el primero en robarle el corazón a millones de niños y adolescentes norteamericanos y del resto del planeta.

Leyendo esta historieta uno descubre la otra historia de un personaje de papel que casi deja en la indigencia a sus verdaderos padres, dos jóvenes judíos que recrearon a su manera algunas de las historias del Viejo Testamento para moldear un personaje que todavía vuela por el firmamentio de los colorines, tebeos, chistes, cómics…

Leo, decía, Joe Shuster y hago constar que como decía el viejo Toutauin, ¿o fue Javier Coma?, a veces, solo a veces, los colorines, tebeos, chistes, cómics son un arte.

Saludos, ¿es un pájaro, es un avión?, desde este lado del ordenador

De Historias olvidadas, El capitán Pío Pío y El Turkan

Lunes, Diciembre 10th, 2018

No cuenta Canarias con una historia holgada en cuanto a ediciones de colorines o cómic se refiere aunque la tendencia está cambiando sin demasiadas estridencias en los últimos años, conscientes quizá de que los tebeos o cómics son arte y una forma de entretenimiento que va mucho más lejos de aquel cine para los pobres que acuñara en su día el especialista Javier Coma.

Que en las islas hay interés por los chistes o cómic es algo que casi nadie puede poner en duda. Si se rebusca en las hemerotecas no creo que otra prensa local haya dejado tanto espacio en sus páginas a la crítica y el comentario de y sobre cómics. Lo inició Manuel Darias en La Tarde y continúa su entusiasta labor en la actualidad en Diario de Avisos. Quien escribe ahora mismito estas líneas lo hizo en La Gaceta de Canarias testigo que recogió Patricio Ducha para continuar con semejante labor más tarde en La Opinión de Tenerife.

Santa Cruz de Tenerife recupera este año un Salón del Cómic que se salda con un gran éxito de público y en el que se presentó una nueva colección de coloriones, chistes, tebeos que bajo el genérico de Los archivos de la Fundación Cine + Cómics presenta tres cuadernos con historietas escritas y dibujadas por canarios. Insólito, porque que sepamos, precedentes hubo pero son muy escasos. Se editó una revista de cuyo nombre ahora no puedo acordarme y los álbumes Dirección general y La venta de Floro que recopilaban las tiras de prensa que en su día se publicaron en un periódico de la isla de Tenerife.

Esta nueva colección, la que abandera los Archivos de la Fundación Cine + Cómics sale al mercado a medirse con los gigantes y recopila lo que considero curiosidades del chiste, tebeo, colorín escrito y dibujado en la tierra en la que nací: Historias olvidadas, de Eduardo González; El Turkan, del tándem Pedro Carballido y Alberto Hernández y Las aventuras del capitán Pío Pío, de Pedro Carballido.

No son historietas nuevas, novedosas, recientes sino trabajos realizados hace ya unos cuantos años pero que no han perdido su ciencia o mejor su valor. Se tratan de cómics en toda la extensión de la palabra. Lo que implica, a mi juicio, que no han perdido actualidad por lo que hoy se pueden leer igual que ayer aunque probablemente contemos con una perspectiva no sé si mejorada pero seguro que sí más madura y por lo tanto capaz de enfrentarnos con cierta objetividad “a lo nuestro”.

De Eduardo González conocía además de sus tiras de prensa, la historieta Dentro de la noche y Atobiopsia. También alguno, no todos, de los volúmenes de la colección Guanche, álbumes donde trabaja con resultados más que aceptables el color porque se trata de un autor, así, con todas sus letras, que gusta más del blanco y negro porque da prioridad a los personajes más que al decorado, principios que se amoldan muy bien a sus inquietudes artísticas que visualiza en relatos muy personales, extraños si se quiere, que no dejarán indiferente a nadie. Sus Historias olvidadas recuperan viejas historias aunque en todas ellas se mantienen las mismas constantes que han robustecido el talento de un artista que quizá si se encontrara en otros territorios dedicaría todos sus esfuerzos a un oficio que, en su caso, obliga al lector a levantar los ojos de lo que nos cuenta y pensar qué le han dado de comer a este muchacho (¡chacho!) para escribir y dibujar lo que escribe y dibuja sin recato alguno.

Pedro Carballido prescinde de lo raro y apuesta por el humor vitriólico con Las aventuras del capitán Pío Pío, un súper héroe canario que en clave paródica marveliana desata sus poderes en un archipiélago que me resulta demasiado conocido. En estas historietas se mezcla un poco de todo y se disfrutan con una sonrisa en los labios que, a veces, degenera en una sonora carcajada porque Carballido, como Boris Vian, se toma su colorín, tebeo, chiste con agradecido sentido del humor consciente de que es la mejor manera de asumir las cosas en serio. Así que no falta demoledora crítica a esa entelequia del ser canario, del canario canarión frente al canario chicharrero sin olvidar el aporte del godo, el penínsular en este curiosísimo y divertídisimo puchero que se cocina él solo en torno a este archipiélago tan alejado de la mano de los dioses.

El Turkan, del binomio Carballido/Hernández es una parodia del subgénero de la espada y brujería, historias que tiene su epígono en el Conan y otras criaturas que se fraguaron en la cabeza del escritor norteamericano Robert E. Howard. Tiene su gracia si es seguidor de este tipo de relatos aunque molesta, es un juicio particular, tanto bocadillo o globo, una tendencia que puedo disculpar en Las aventuras del capitán Pío Pío por su origen, la serie se publicó en un suplemento juvenil del periódico Canarias 7.

Solo espero, dicho esto, que Los archivos de la Fundación Cine + Cómic continúe adelante con esta iniciativa y que no tengamos que esperar demasiado tiempo para disfrutar de la obra de otros entusiastas y entusiasmados que escriben y dibujan a este lado del Atlántico y que hacen honor con su trabajo a que uno piense si será verdá que el cómic es el noveno arte.

Saludos, excelcior, desde este lado del ordenador

Frikis del mundo ¡uníos!

Lunes, Diciembre 3rd, 2018

“Vivimos en una isla de plácida ignorancia rodeados por el negro mar del infinito” (La llamada de Cthlhu, H. P. Lovecraft)

Por razones que no vienen al caso visito el sábado 1 de diciembre el XV Salón Internacional del Cómic y la Ilustración de Tenerife, que se ubica en la Recova Vieja de la capital y en la que se concentra una variadísima fauna de frikis que van desde los locos por la Guerra de las Galaxias a los súper héroes mayoremente Marvel que de la DC, y algún otro disfrazado más que vestido de Juego de tronos.

El ecosistema friki es bastante interesante si uno se molesta en investigarlo. De hecho, nadie más autorizado que quien ahora escribe este informe porque él mismo fue, y probablemente sea, un friki, aunque para eso no se disfrace de Magneto ni de mago canario, que lo mismo da. De todas formas, ignoraba tanto frikismo pululando en la isla, y tanto especialista en colorines. Antes de entrar, no obstante, me tropiezo con un ciudadano bastante mosquiado porque para acceder al Salón, en la Recova Vieja, tiene que apoquinar tres leuros.

“Eso no los pago ni para ver el Louvre” dice el caballero sin que se le pase el enfando y mientras sortea a unos friquis galácticos y otros marvelianos.

Ya dentro, y en la vorágine del salón, presto atención a lo que dicen dos frikis acompañados de sus novias igualmente friquis, sobre algunos de los dibujantes invitados.

El diálogo gira en torno a que uno tenga que pagar “por un dibujito”, lo dice asi, “por un dibujito”.

Los precios, pesco, van desde ocho a veinte leuros, que decía aquél. Los friquis comentan que les ha parecido bastante antipático Carlos Pacheco pero me confundo entre la pibada friki como un dinosaurio despìstado en la última de Los vengadores y no llego a escuchar la razón de ese comentario. Veo, de hecho, al Pacheco y no parece así a bote pronto pues mala gente pero quién sabe con estos que se ganan la vida haciendo… dibujitos.

Una cola enooorme de firkis espera pacientemente a que David Lloyd, el de los dibujitos de V de Vendetta, dibuje o firme el álbum que lo hizo famoso gracias sobre todo al poderoso guión de Alan Moore, otro friki.

Me comenta uno al que hacía tiempo que no veía que Lloyd cobra 8 leuros por dibujo, siempre el mismo, el Guy Fawkes de V de Vendetta y nada si solo es un autógrafo. Debe de haberse sacado un buen tajo el gentleman, piensa uno mientras observa el trono de Juego de tronos y se entretiene mirando figuritas de La guerra de las galaxias o los uniformes más que trajes de algunos de los héroes Marvel.

Charlo con unos amigos sobre el fin de los tiempos y que en estos tiempos aciagos, de retroceso, de acabose universal los frikis del mundo libre, porque solo pueden haber frikis en el mundo libre, que es el primero, desfilen como tropas de La guerra de las galaxias o como mutantes ajenos a la que se nos viene encima. Que prefieran vivir un sueño que es creación de otro a la triste realidad que nos rodea y que a más de uno (levantada las manos) ya nos ahoga.

La tontuna friki es casi una filosofía. Y más que crítica lo que siento es envidia de todos ellos, tan felices en sus islas particulares, esas que rodean los negros mares de la feliz ignorancia…

El Salón del Cómic es una fiesta, y de eso se trata. No puedo ver la exposición dedicada al colorín canario, o chistes canarios que se dice también por estas tierras, y cómo se demora la mesa en la que intervendrá David Lloyd, el de los dibujitos de V de Vendetta por problemas con el sonido, aprovecho para saludar a un amigo que no lo está pasando nada bien y felicitar al organizador de todo esto. Porque este Salón es un millagro. Milagro por lo que fue y milgaro por reunir a tanto friki junto.

Puestas así las cosas, uno desempolva ese Manifiesto friki que es el comunista y grita con emoción a las afueras del recinto aquello de ‘frikis del mundo, ¡uníos!’, aunque algún tunante opine que más que frikis sean pardillos estos soñadores de sueños ajenos.

Yo-qué-sé.

Saludos, ¿orgullo friki?, desde este lado del ordenador