Archive for the ‘Colorines’ Category

Una breve historia de los cómics en Canarias

Lunes, Diciembre 19th, 2011

Todo comenzó a principio de los años ochenta cuando un grupo de estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de Tenerife integrado por Héctor Vera, Juan Saturno, Ignacio Manuel, Paco Acosta y Luis Cañete unieron esfuerzos y entusiasmo para editar Hormiga de pan, una fanzine tirado a fotocopias y con una tirada de cien ejemplares que, según relataba Cañete en la sección Gotham Cómics de La Gaceta de Canarias (domingo 13 de diciembre de 1992) “se vendieron el mismo día, lo que nos obligó a reeditar otros cien que se pusieron a la venta al día siguiente.”

Ante el éxito de público, los responsables de Hormiga de pan en colaboración con Marcelo Pinto, responsable de la librería especializada Tótem, editan el número dos en imprenta, así como el tercero y el cuarto –que alcanzó una tirada de quinientos ejemplares– en el mismo formato profesional aunque el efecto Hormiga de pan desaparece en 1982, para formar parte de la leyenda.

Paralelamente a la aparición de Hormiga de pan había nacido en Gran Canaria Un fanzine llamado Camello, una revista de cómics de temática de ciencia ficción que llegó a incluir en sus páginas la historia completa de Thunda del legendario Frank Frazetta.

Las diferencias más llamativas entre estas dos pioneras experiencias –al margen también de sus temerarias coincidencias– es que mientras La hormiga se vuelva más por la historieta en clave undergound, los Camellos apuestan por otros géneros. Vistas desde la distancia, ambas revistas se han convertido en codiciados objetos de culto y sorprende aún que bastantes de sus historietas continúen respirando una desarmante frescura.

La fecha que supone un punto y aparte hacia una posible profesionalización de las revistas de cómics en Canarias es 1985, cuando aparece Punto Kaliente, publicación de carácter bimensual dirigida por Luis Cañete.

Punto Kaliente contó con el respaldo del Gobierno de Canarias y otras instituciones que aportaron “una teórica cantidad” a esta experiencia. Entre otras condiciones, relataba Cañete en La Gaceta de Canarias, su promotor impuso que se pagara a cada colaborador que participase en la revista la nada desdeñable cantidad de tres mil pesetas de aquel entonces.

El primer número de Punto Kaliente estuvo respaldado por Alternativa ’85. Gobierno de Canarias, la Consejería de Cultura, la Dirección General de la Juventud, el Cabildo Insular de Tenerife, el Ayuntamiento de La Laguna y el Parlamento de Canarias aunque, como razona Cañete, el milagro de la revista fue conseguir que distintas administraciones “se comprometieran a dignificar esta profesión” aunque la inevitable demora en los pagos y el continuo ir y venir por los despachos de las instituciones implicadas reclamando seriedad ante el compromiso alcanzado anunció su temprana desaparición tras sacar a la calle el segundo número.

Otras experiencias comiqueras de aquellos años fue McGuffin, publicación que apoyó el Cabildo de Gran Canaria.

Cocainc

El panorama de revistas prácticamente desapareció en los años siguientes hasta que a principios del siglo XXI un grupo de entusiastas por los tebeos presenta bajo el nombre de Cómic Canarios Incorporados (Cocainc) una revista con el mismo nombre. La idea era convertirse también en editorial aunque no pudo ser.

Se editaron dos número de Cocainc, que incluyeron historietas firmadas por Alberto Hernández, Roberto Burgazzoli y Enrique Cichosz, entre otro otros, y más tarde La papelera, una historia larga de Eduardo González pensada para ocho número que, lamentablemente, se quedó en dos, así como la divertida Las chicas de Perry Polla de Ángel Marrero.

Los responsables de este curioso invento fueron Patricio G. Ducha, Roberto Burgazzoli, Eduardo González y Ana de Belén González, quienes pretendieron que Cocainc se convirtiera en algo así como una plataforma de lanzamiento para dibujantes y guionistas canarios o residentes en Canarias.

La revista, en formato americano y blanco y negro, fue nominada por el Cabildo de Tenerife al premio a la mejor publicación en Canarias en el año 2001, galardón que finalmente recayó en la editorial tinerfeña Baile del Sol por un libro de narrativa encuadernado a mano. Esta fue la primera ocasión en que un cómic resultó seleccionado para un premio de estas características.

Ducha explicaba en un artículo publicado en Diario de Avisos:Cocainc es un proyecto consolidado. Tenemos cuatro publicaciones en el mercado y coincidiendo con el Salón del Cómic de Barcelona presentaremos dos nuevas revistas. Incluso nos estamos planteando otros formatos para editar. Es difícil y complicado, porque no nos sobra el dinero, pero hemos contado con el apoyo de muchos organismos que insertan publicidad en las páginas, lo que nos permite abaratar los costos. Además, con estos anuncios estamos consiguiendo que el precio esté al alcance de todo el mundo. Depende luego de la gente que guste o no.”

Desgraciadamente, y no fue por una cuestión de gustos, la iniciativa terminó por frustrarse y como las experiencias que brotaron en los ochenta, terminó cerrando.

Cómic histórico

En unos tiempos como fueron los noventa en los que la Dirección General de la Juventud del Gobierno de Canarias organizaba un concurso de cómics, el por aquel entonces Organismo Autónomo de Museos del Cabildo de Tenerife patrocinó La historia de Canarias en Cómic, un lujoso volumen editado por Turquesa y obra del holandés Pieter Van Arkel, un autor del que no se supo nada más. Publicado en tapa dura, esta Historia de Canarias iba dirigida a un público infantil y estaba narrado en clave de humor.

A la espera de que Juan Carlos Mora culmine la serie sobre guanches que está realizando para Ediciones Idea  (Beneharo, Mencey de Anaga; Bentor, el heredero; Beneharo, el Mencey de Taoro y Dácil la Princesa, son sus títulos), este excelente ilustrador presentó a finales de los noventa una interesante versión en cómic de la derrota del contralmirante Horacio Nelson en Santa Cruz de Tenerife a finales de julio de 1797coincidiendo con el Bicentenario de la batalla.

Este trabajo fue un encargo del Museo Militar de Santa Cruz de Tenerife al dibujante, quien en ese entonces había publicado dos historietas en la legendaria revista El Víbora.

En una entrevista con el autor y reproducida en la sección Gotham Cómics de La Gaceta de Canarias (domingo 28 de abril de 1996), Mora reclamaba que las instituciones canarias apostasen por los dibujantes canarios. “Hay muchos y muy buenos pero nadie les ha prestado la atención que se merecen.”

Recientemente, Juan Antonio Martín y Jonay Martín, naturales de La Orotava y  licenciados en Bellas Artes, son los responsables de un cómic sobre la conquista de Canarias que ellos mismos se han autofinanciado.

El primer número, Vientos de guerra, lo presentaron en septiembre en el marco de la feria de Pinolere y ya trabajan, informa el periódico El Día, en el segundo capítulo, que se titula Pactos de sangre.

“Tuvimos la idea cuando estudiábamos en la Facultad. Hace un año nos pusimos manos a la obra con la ayuda de otro amigo historiador, Zebensui López, que supervisa los guiones. Tomamos como base el libro Historia del mundo guanche, de Bethencourt Afonso, y nació la primera entrega, Vientos de guerra”.

Salones

Paralelamente a las revistas de las que apenas se conservan sus cenizas y de dibujantes y guionistas que han dejado sus herramientas de trabajo para dedicarse a otras cosas con las que ganarse la vida –aunque el grancanario Javier Pulido ha logrado hacerse un hueco en Marvel y DC –, el archipiélago ha contado con varios salones de cómics en las dos capitales canarias, así como en Santa Cruz de La Palma y cuya memoria se pierde en el tiempo.

Afortunadamente, han recuperado en la actualidad la bandera por los tebeos los responsables de las librerías Krypton Cómics y la Cómic-Sería a través del Salón del Manga de TenerifeLanParty, un encuentro que ha oxigenado el panorama comiquero con interesantes exposiciones y mesas redondas. Cabe destacar, además, la I Semana del Cómic de La Laguna, que se desarrolló del 5 al 9 de diciembre en el Café 7 y en el que participaron, entre otros, Manuel E. Darias, quien ha convertido su página dominical en Diario de Avisos en la decana de la prensa española dedicada a informar sobre cómics, tebeos, historieta o colorines.

Hasta pronto, hermano

Jueves, Diciembre 8th, 2011

A Enrique Cichosz no le hubiera gustado que lo recordara con lágrimas.

A un tipo grande y bueno como Kiko hay que recordarlo con una sonora carcajada.

Lo veo ahora en mi cabeza dibujando, escribiendo, tuneando objetos, dando rienda suelta a una imaginación que hacia de la nada pura y desbordante fantasía.

Me he pasado casi todo el día evocando aquellos tiempos en los que el grupo nos reuníamos en su casa, un piso ubicado en la Rambla de Pulido de la capital tinerfeña, para dejar que el tiempo pasara mientras ojeábamos sus libros, sus comics. Mientras hablábamos de cualquier cosa y examinábamos sus extraordinarias ilustraciones, muchas de las cuales dignificaron Historias Extrañas, el fanzine que contra viento y marea sacamos adelante una pandilla de adolescentes presos del veneno lovecraftiano.

Recuerdo un inolvidable y psicodélico viaje al Médano y también cuando Kiko se trasladó con su familia a vivir a La Laguna. A una casa rodeada de magia.

También las formidables meriendas que nos preparaba su madre mientras el grupo hablaba y hablaba e intentábamos pasar a la historia creando al primer súper héroe canario.

Un héroe patoso que adquiría los poderes de una cucaracha para enfrentarse al infernal doctor Vulcano, que tenía su laboratorio dentro de las faldas del Teide.

Aquella historieta no llegó a nada. Pero Kiko moldeó un muñeco del personaje que nos hizo soltar a todos una estruendosa carcajada que todavía resuena en mi cabeza.

Enrique Cichosz fue lo que se dice un pedazo de artista. Un genio con todas sus letras. Un hombre, además, con una extraordinaria capacidad de magisterio. Y con una humildad que desarmaba fruto de un sentido del humor heredado que convertía cualquier tragedia en un chiste.

Kiko es sinónimo de talento. De talento de verdad.

Tuvo una asombrosa capacidad para conectar con su generación a través de sus dibujos y, en los últimos tiempos, a través de sus agudas e ingeniosas reflexiones blogueras en una bitácora virtual que cerró harto de la esclavitud que impone. Afortunadamente, nos regaló lecciones de vida que me llevaré ese día en el que estaré junto a él para dar forma definitiva a nuestro súper héroe con poderes de cucaracha. 

En los últimos tiempos sabíamos de nosotros a través de facebook y de los comentarios ocasionales con los que participaba en este blog en el que ahora escribo estas pobres y resignadas líneas para honrarlo con una torpeza que no se merece.

Me quedo tranquilo pensando que, pese a las adversidades, pese a las piedras gigantescas que se le pusieron en el camino, Kiko (o Ike Janacek, como se hacía llamar últimamente)  tuvo una buena vida y que todos los que lo conocimos lo quisimos.

Solo lamento que no se dieran las condiciones necesarias para que se reconociera su genio. Un genio en el que no creía porque le era innato.

No lo fabricó para medrar como sí hacen los mediocres.

Le fue natural.

Quizá por eso nunca se lo tomó demasiado en serio.

Y quizá por eso su extraordinaria y desbordante generosidad.

De dar sin pedir nada a cambio.

Kiko/Ike era, fue, es un prodigio.

Uno de esos amigos, y hago extensivo este sentimiento a su familia, a su formidable madre y a sus formidables hermanas, que me hacen pensar que está bien vivir si conoces a gente como ésta.

Hecha de buena pasta, sin estúpidas dobleces.

Saludos, hasta pronto, hermano, desde este lado del ordenador.

Historias para no dormir

Martes, Diciembre 6th, 2011

La historieta, los colorines, los tebeos, el cómic a secas, no ha terminado por germinar en las floridas cabezas de los llamados creadores y especialistas en la cosa artística. Los miembros de esta tribu se han apresurado a relegar este arte secuencial a un limbo remoto donde es adorado por legiones de aficionados y expertos como una deidad que no necesita buscar su reino en este mundo.

Expertos, discutibles, nadie lo pone en duda, como Umberto Eco o los españoles Román Gubern y Javier Coma sí que han intentado reivindicar con sesudos ensayos su grandeza. Grandeza que todo aficionado a la historieta no necesita defender porque el mal llamado noveno arte cuenta con obras que, a juicio de quien ahora les escribe, son absolutas obras maestras.

Eduardo González es un guionista y dibujante tinerfeño que lleva una década trabajando en comics desde Canarias. Es probable que muchos lo reconozcan por sus excelentes tiras de prensa en La opinión de Tenerife, donde, entre otros, trabajos, fue autor de La venta de Floro y Becarios. Este miércoles, 7 de diciembre, y a las 19.30 horas, presenta en el Café 7 de La Laguna su primera historieta publicada por una editorial nacional, Dolmen. Su título es Dentro de la noche, y se tratan de once ajustados relatos en blanco y negro que sencillamente sorprenden.

Dentro de la noche es buena, es más, es muy buena literatura convertida en tebeo. Se nota que además de ser un excelente dibujante, que sabe manejarse entre las luces y las sombras, al Eduardo guionista le interesan sus personajes. Personajes de carne y hueso, gente corriente que se adentra en un atractivo laberinto de inquietud en el que apenas hacen falta las inevitables palabras.

Las historias de Dentro de la noche derraman ecos. Y atrapan. Y si bien no me gusta la expresión, es un cómic de autor cuya mayor pretensión es la de contar historias. Buenas historias. Todas ellas ambientadas en la noche, territorio en el que puede pasar de todo.

Los personajes de Eduardo González, porque reitero que estamos en una historieta en lo que importa son los personajes, son una curiosa galería de solitarios a los que la casualidad o no, llevan a una serie de situaciones que en ocasiones rozan lo extraño. El autor, sin embargo, y con bastante inteligencia, deja que sea el lector quien saque sus propias conclusiones. Que resuelva, si quiere, el qué pasó…

El también guionista y dibujante Quim Bou destaca en el prólogo de Dentro de la noche, que Eduardo González “es un profesional del cómic. Solo hace falta leer unas pocas páginas de este cómic para darse cuenta que sabe lo que quiere contar y sabe como hacerlo.”

Dentro de la noche explora nuestros miedos. Y los explora con una inteligencia que hace de este volumen un trabajo con alto tonelaje intelectual y artístico. Un tonelaje intelectual y artístico que su autor expone con un sentido del entretenimiento que desarma, afortunadamente, cualquier pretensión ombliguista. O esa necedad tan dada entre los creadores que empiezan y los que ya cuentan con suficiente carrera, para demostrar que ellos están por encima de un buen y de un mal que solo anida, me temo, en sus cabezas.

Con este estupendo álbum –bien escrito, bien dibujado y apto a toda clase de públicos–  Eduardo González se consagra como uno de los mejores y más interesantes profesionales de la viñeta en España de los últimos tiempos. Sus historietas se leen con grato interés, sus relatos desconciertan y notas la caricia de tus miedos tocándote tu pedazo de alma.

Una obra muy recomendable. Sobre todo para todos aquellos que siguen mirando de reojo un arte que nació, como el cine, para contar historias.

 Saludos, cae la noche, desde este lado del ordenador.

Lo leyeron en ‘El Escobillón’

Lunes, Diciembre 5th, 2011

¿QUÉ HAY DE NUEVO, VIEJO?

Tras publicar en 2008 un interesante trabajo sobre el cineasta norteamericano Oliver Stone, el especialista tinerfeño Jorge Fonte pareció que dormía como investigador cinematográfico –tras sus recomendables volúmenes sobre Walt Disney y  Speilberg–. Afortunadamente fue eso. Un sueño. Fonte, de palabra, anuncia que romperá en 2012 no con un nuevo libro sino con tres ambiciosos estudios sobre cine. El primero de los títulos que aparecerá analizará la literatura en los filmes del neurótico Woody Allen y lo editará La Página. El segundo se trata de un estudio sobre Robert Zemeckis (Cátedra), el hombre que nos regaló la trilogía de viajes temporales más divertida de los últimos años, Regreso al futuro, así como de la entrañable crónica sentimental de las últimas décadas de Estados Unidos en Forrest Gump. Pero eso no es todo porque aún hay más. Fonte anuncia también para el próximo y apocalíptico año que se nos viene encima un libro sobre la vida y obra del estrafalario y subversivo Russ Meyer (JC). Director que cuenta en castellano con una espléndida monografía firmada por Pedro Calleja (Meyerama: la película y las supermujeres, Midons Editorial, S.L, 1995).

SANGRE NUEVA

La colección G21 Narrativa Canaria Actual que dirige Ánghel Morales, probablemente el más visionario de los editores con que contamos en estas islas desafortunadas, anuncia nuevos títulos tras la publicación de Biografía reciclada de Manolito el Camborio y Murmullo de hojarasca de Cristo Hernández y José Luis Correa, respectivamente. Las nuevas novelas que se suman a este proyecto que ha sido como una especie de maremoto en las habitualmente empantanadas y envidiosas aguas literarias canarias son Cucarachas con Chanel, de Dr. R (JR Ramallo); Malpaís, de Víctor Conde y No es la noche, de Carlos Cruz.

UNO DE LOS NUESTROS

Yo sigo sosteniendo, aunque los idiotas digan lo contrario, que uno de nuestros mejores escritores es Carlos Álvarez, con quien no puedo estar de acuerdo en muchas cosas pero en otras tantas sí. El caso es que  Álvarez acaba de presentar su última novela,  Si le digo le engaño, una historia sobre dos jóvenes que salen a pescar en la costa noroeste de Gran Canaria y se encuentran con cien kilos de cocaína flotando en el mar y no saben que hacer con ella. La historia está narrada en clave de novela negra. Si le digo le engaño es el primer título de Hora Antes, la editorial de la que es socio, y que proyecta especializarse en ediciones digitales en formatos para e-book y tablet. Álvarez es autor de la absorbente La Pluma del Arcángel (Premio Benito Pérez Armas, 1998) y Negra hora menos (Premio Narrativa Santa Cruz de Tenerife, 1991). En la actualidad trabaja en una novela histórica, la biografía de una mujer adelantada a su tiempo como fue Beatriz de Bobadilla. En cine le debemos ser co-guionista de Mararía y la co-dirección y el guión del fallido  documental Ciudadano Negrín. Trabajos ambos que fueron finalistas a los premios Goya. Al parecer, y junto a Sigfrido Monleón, proyecta un documental sobre César Manrique y Lanzarote.
 
DANKE, NICOLÁS

Nicolás Melini me recomienda Chulapos Manbo. Y como de Melini pongo la mano en el fuego en cuanto a recomendaciones literarias se refiere, intento hacerme con ella. La escribe el venezolano Juan Carlos Méndez Guédez y esta es la descripción de uno de sus personajes: “Candelaria apareció junto a él. Hola, mi niño. Alejandro contó hasta quince. Cada vez que le decía “mi niño”, él sentía que las uñas se le llenaban… de patatas, le parecía que en la cabeza le aparecía un sombrero de mago tinerfeño. Tantos años en Madrid y a ella no se le quitaba ese puto acento. ¿Por qué no podía hablar normal, como él había aprendido a hacerlo, como tantos miles, millones de madrileños lo hacían, sin todas esas eses, sin esos cantaditos insulares?”. Y pienso con una inevitable y resignada sonrisa: ¿En quién se habrá inspirado?

Y AQUÍ NADIE SIN ENTERARSE

El pasado miércoles, 30 de noviembre, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) entregó en Casa América los premios nacionales de teatro Tirso de Molina y Margarita Xirgu que convoca cada año.  En la convocatoria de 2010, un autor canario, Antonio Tabares, obtuvo el XXXVIII premio Tirso de Molina por la obra La punta del iceberg ex aequo con Fernando Epelde García por Ud. No está aquí. Manuel Ismael Serrano recibió el galardón de Teatro Radiofónico Margarita Xirgu por El oscuro túnel de la Mirilla.

VALE LA PENA SUBIR LOS 39 ESCALONES

Ediciones Escalera es una pequeña pero inquieta editorial fundada por dos canarios en la capital de España que se ha especializado en la recuperación, entre otros autores, de escritores a los que el sistema no termina por instalar. Tras la presentación reciente de la magnífica novela corta Piercing, de Ryu Murakami, los de Escalera anuncian publican ahora la traducción de un nuevo título de la extensa pero irregular bibliografía de Jack Kerouac como es Tristessa. El Cultural del periódico El Mundo se hizo eco de ella. Pinchen enlace y pónganse al día.

¡VIVAN LOS COLORINES!

Aplaudo la iniciativa de Lagenda, en colaboración con aficionados al tebeo, para celebrar la I Semana del Cómic de La Laguna, aunque no entienda –por mucho que me esfuerce, lo que ya es decir– en que la celebren del 1 al 10 de diciembre por aquello del puentazo que caracteriza estos días de poco vino y menos rosas. Así las cosas, el Café Siete acoge una exposición de originales de Francisco Medina, Pedri Autero, Oliver Berhmann y Luis Suárez, y se presentarán trabajos de la editorial palmera Ediciones Alternativas. El miércoles, además, se darán a conocer a las 20 horas álbumes de Eduardo González y Jorge García, quienes han editado recientemente en Dolmen y Edicions de Ponent los álbumes Dentro de la noche y Los dientes de la eternidad, respectivamente.  El jueves se proyectarán en el Café Siete los dos capítulos de la serie de animación La Herencia Valdemar.

Saludos, va por tí, Enrique Cichosz, el mejor de todos nosotros, desde este lado del ordenador.

Hablando claro

Sábado, Noviembre 19th, 2011

El tebeo, la historieta, el colorín, puede ser en ocasiones una eficaz herramienta autobiográfica.

No hace falta romperse mucho la cabeza para recordar como han explotado sus vivencias en las viñetas artistas del calibre de Robert Crumb y también el dibujante y guionista canadiense Chester Brown, quien tras ilustrarnos su convulsa infancia y adolescencia en Nunca me has gustado prueba ahora a contarnos sus experiencias con el mundo de la prostitución en Pagando por ello. Memorias en cómic de un putero que estoy seguro no va a dejar indiferente a nadie.

El único problema de esta historia, impecablemente editado por La Cúpula, es su precio. Prohibitivo para los tiempos que corren. Pero si son de los que prefieren alimentar la cabeza antes que el estómago están ustedes ante un trabajo que pide a gritos su lectura.

Se trata, a mi juicio, de un cómic que trasciende viñetas y que tiene pretensiones. Una de ella es la de desmontar prejuicios en torno al universo del mercado del sexo, asunto que su autor analiza en los apéndices de este volumen sin ganas de polémica, solo exponiendo sus razones como cliente así como recogiendo algunas de las manifestaciones que le brindaron las mujeres con la que tuvo relación previo pago de una cantidad de dinero.

Chester Brown, además de ser un gran narrador de historias, es un gran dibujante. Sus experiencias y reflexiones las va desarrollando en cuadros minúsculos que se caracterizan por su distancia. Distancia que no debe de entenderse como gélida sino como un objetivo trabajo que roza lo periodístico.

El autor no apuesta así por mensajes subversivos, sino que dibuja lo que sintió en cada una de las visitas esporádicas que mantuvo con estas profesionales del sexo.

Alterna los relatos con conversaciones que mantiene con amigas y amigos para exponer las ideas que tienen estos en torno a la prostitución. La mayoría de ellos coinciden en considerarlo una actividad de salvaje explotación.

Quien crea que va a encontrar en Pagando por ello carne con la que crucificar a Brown se equivoca. Intento explicarles que estamos ante un tebeo no va por ese sentido. El mensaje que transmite su autor no cae en sentimentalismos fáciles. Intenta demostrar en todo caso y a través de apretadas viñetas que la prostitución debe ser entendida como un trabajo cualquiera. Y que como cualquiera trabajo decente que se precie, es urgente que se legalice y descriminalice.

Por respeto a ellas, Brown no dibuja el rostro de las prostitutas que aparecen en el libro. Pero sí que recoge sus ideas sobre el trabajo que realizan.

A modo de conclusión:

Pues que hacía tiempo que no encontraba una historieta, ni un libro que estudiara con tanta honestad un tema que aún sigue levantando ampollas en sociedad tan desarrolladas e hipócritas como la nuestra.

Pagando por ello es un volumen que consta de casi trescientas páginas. Y por su carácter de tesis lo recomendaría a todos aquellos que aún piensan que el cómic no es un arte.

El prólogo está firmado por un gigante, Robert Crumb, quien afirma que Chester Brown no es de este planeta.

Leyendo Pagando por ello creo que por una vez se equivoca el genio.

A mi me parece que Brown es, en todo caso, demasiado humano.

Saludos, háganme caso que merece la pena, desde este lado del ordenador.

“Tú haz los dibujos, que yo ya pondré la guerra”

Domingo, Octubre 2nd, 2011

Las primeras historietas de Tintín –Tintín en el país de los Soviets, Tintín en el Congo y Tintín en América– son las más mediocres de la serie que creó George Remi Hergé.

Como revelaba el mismo Hergé a Numa Sadoul en el libro Conversaciones con Hergé, las aventuras del sagaz periodista con flequillo hasta ese momento se habían limitado a una serie de gags con algo de suspense en el que no había nada construido.

Nada premeditado.

Se tratan estos álbumes de las primeras historias de un personaje aún sin la congoja del fenómeno que va a suscitar.

Su lectura exige un análisis desde la distancia sin disculpar al maestro por los pobres y bufonescos retratos que ofrece de los soviets, de los negros del Congo y de los norteamericanos (indios, vaqueros, gángsters) sin dejar por ello de admirar la obra de un escritor y dibujante que trasciende.

Que va mucho más allá del colorín.

Tintín, que de tanto en tanto salta al patio de la actualidad, es una vez más noticia ante el anuncio del estreno del largometraje que dirige Steven Spielberg y que produce Peter Jackson y también por los notables esfuerzos realizados por un ciudadano de la República Democrática del Congo residente en Bélgica, Bienvenu Mbutu Mondongo, para lograr sentar en el  banquillo por racista a Tintín en el Congo.

¿Que se pide de condena? que el álbum se retire del mercado en Bélgica o que incluya en su portada una advertencia que revele el contenido xenófobo de la historieta. 

Tintín en el Congo se publicó hace sesenta años y mucho ha llovido desde ese entonces. Si usted es tintinófilo, sabe que Hergé fue madurando como artista y como persona. Como artista da un giro de 180 grados con su quinto álbum y una de sus obras maestras, El loto azul.  

Puestas así las cosas estamos, una vez más, ante el debate siempre equívoco de hasta donde nos quiere  llevar lo políticamente correcto. Y a causa, en esta ocasión, por una historieta primeriza e idiotizante que ha cumplido sesenta años.

Por esta misma razón, deberían de sentarse en el banquillo películas, novelas y tebeos tan racistas como El nacimiento de una nación, Tarzán, el Guerrero del Antifaz y El Cachorro también.

O al menos insertar en sus portadas y carteles una llamativa advertencia sobre su contenido xenófobo.

¿Por qué no se ha hecho ya? 

Un poco de historia.

William Randolph Hearst (dirigiéndose a su ilustrador, Frederic Remington, cuando éste le informa que no hay nada por lo que alarmarse en Cuba): “tú haz los dibujos, que yo pondré la guerra.”

Saludos, con una amarga noticia: Diario de un kinosofista abandona la red, desde este lado del ordenador.