Archive for the ‘Colorines’ Category

Sumergiéndome ‘Dentro de la noche’

Sábado, Julio 24th, 2010

La gente con talento no presume que lo tiene. Va por la vida como uno más, asumiendo su destreza como algo natural, imaginando que esa veta que explota la tienen también quienes le rodean. El dibujante y guionista de cómics Eduardo (así, a secas, sólo un nombre) es una de estas personas. Un tipo de desarmante sencillez y humildad. Y un genio que no va de loco por la vida.

Aunque la cosa todavía está en fase de cuarentena, es más que probable que Dolmen Editorial en su línea Siurell (que sólo publica a autores españoles) presente un tebeo del dibujante y guionista tinerfeño que bajo el título Dentro de la noche, recoge once historietas de seis páginas cada una muy abracadabrantes, de esas que te dejan congelado sin que apenas te hayas percatado de cómo el húmedo viruje iba paralizando tu cuerpo.

Sobre este proyecto que edita Dolmen (una curiosa alianza astur-mallorquina que está despuntando no sólo en la geografía de los colorines sino también en la edición de libros de temática histórica y fantástica) da cumplida información el blog desdemimundo de Jorge Iván Argiz, quien confiesa que considera este trabajo como “uno de los más ilusionados me tienen por su excelente guión, lo sólido del concepto y por su estupenda resolución final”.

He tenido la oportunidad de leer algunas de estas historias de Dentro de la noche, y sólo puede decir de ellas que son inquietantes, que producen malestar y esa necesidad imperiosa de echar un vistazo por la espalda no vaya a ser que…

A mi modesto entender, Eduardo ha conseguido además actualizar las claves de la que fue y es la mejor serie de televisión de todos los tiempos: En los límites de la realidad, al proponer historias donde realidad y fantasía se fusionan de manera maestra, y siempre narradas a través de dos protagonistas, lo que ofrece una doble perspectiva sobre los sucesos que expone y plantea así inquietantes lecturas y relecturas: ¿quién tiene razón? ¿qué es verdad y que deja de serlo en cada una de estas extrañas aventuras?

Eduardo no sabe ubicar estas historias, así que me atrevo a sugerir que su cóctel explosivo es una suerte de mestizaje entre el viejo Franz Kafka y Rod Serling, el creador de la ya citada y admirada serie En los límites de la realidad. Con esto quiero decir que sumergirte en sus páginas da lo que se suele decir muy mal rollo. 

Y todo ello sin fuegos artificiales ni tontas trascendencias. Y sí recurriendo a una misma estructura narrativa que apoya un dibujo sencillo pero tremendamente efectivo.

“Todo surge a resultas de la primera historia, que hice en dos días, de forma totalmente libre hace un par de años, por divertirme un rato, sin más. Un tiempo más tarde repetí experiencia con la segunda y me plantee hacer algo con más cuerpo” me cuenta Eduardo. Y este que es su tocayo lo mira y concluye lo que dije al principio: los genios son gente que van por la vida como uno cualquiera. Sólo que ellos ven cosas que nos están vedadas al resto de los mortales. Claro que, afortundamente, están ahí para revelárnoslas.

Ya lo saben, Dentro de la noche próximamente en su kiosco.

Saludos, con recuperada hambre tebeoadicta, desde este lado del ordenador.

¡Qué perro verde!

Jueves, Julio 15th, 2010

La Semana Negra sigue… aunque falten apenas tres días para que cierre su XXIII edición. Así que imagínense a quien les escribe penetrando una vez más en una de sus habituales depresiones, aterrado con la idea del regreso, de volver a la (a)normalidad canaria. Tan canalla ella, tan dichosamente dirigista, tan anclada en sus carroñeros valores… pero en fin, ya vomitaré mi frustración el día que el sol descienda sobre la SN y me prepare para volver a mi tierra…

Mi tierra, lo escribo con una amarga sonrisa en los labios.

No quiero hablar de la SN. Hoy quiero rendir tributo tardío al guionista norteamericano Harvey Pekar, fallecido esta misma semana, y a quien descubrí gracias al cómic que Robert Crumb dibujó sobre su mundo: American Splendor, que más tarde sería llevado al cine con Paul Giamatti interpretando a este huraño enamorado del blues.

Les recomiendo con el corazón en la mano la lectura de sus historias (traducidas en historietas por distintos dibujantes tras el debut con Crumb) para que se hagan una idea de que el tebeo, los colorines, la historieta es un arte con las mismas mayúsculas que el cine o la literatura. Sumergirse en el univero de Pekar es como sumergirse en el sueño equivocado del sueño americano. Su vida, excéntrica, no deja de ser puro costumbrismo gringo, o el retrato de un friqui cincuentón demasiado acostumbrado a vivir solo.

Pese a este retrato tan demoledor, sus historias no dejan de provocar carcajadas. Carcajadas porque su visión del mundo es bastante similar a la de la gente que va de normal por la vida. Enterarme que este perro verde ya no está entre nosotros supone para el disco duro de mi memoria un doloroso golpe, aunque siempre me quedarán sus fabulosos historias, esas reflexiones de un viejo en calzoncillos que, diablos, se convirtió para muchos de sus lectores en todo un filósofo. Una especie de Diógenes de nuestro tiempo.

No sé si habrá otra vida, pero si la hay, seguro que Pekar se pasea por ella buscando a un dibujante para buscarle las cosquillas a quien lo administre…

Saludos, pekarianos, desde este lado del ordenador.

Reflexiones de un viejo que no pretende ser decente

Viernes, Julio 2nd, 2010

I was born under a wand’rin’ star…

COMPARACIONES ODIOSAS

Entre las muchas cosas que me fastidian (será cosa de la vejez, leñe) es que se compare a un tal Kaká con fulano o mengano. O que se diga algo así como: He vendido eso como un Ferrari cuando se trataba de un 600.

¿Qué pretenden?

Cuando uno de mis nietos me informa de las idioteces que tiene que soportar por esto en su puesto de trabajo me pregunto porque ninguno de sus iluminados jefes recurre a otras comparaciones. A mi, por ejemplo, me gustaría que el gritón de turno y que lo tiene agarrado literalmente por los cojones (laboralmente hablando) le soltara “joder, tío, es que pensé que eras como John Ford y al final has resultado ser Ed Wood”. O “pensé que contrataba a Ray Bradbury y me has salido un Ray Barbry”. Para quienes no lo sepan, cabestros, lo de Ray Barbry es un pseudónimo al que recurrió uno más de aquellos escritores fantasmas que en los años cincuenta y sesenta del pasado siglo se ganaban la vida con su literatura de todo a cien camuflando sus verdaderos y castizos nombres por Clark Carrados, Silver Kane o ese mismo Ray Barbry que, como habrá observado el atento lector, nacía con el espíritu de despistar al personal haciéndole creer que se trataba del mismísimo Ray Bradbury.

Tal y como están las cosas y dando ya por inútil que quienes recurren a los símiles culturicen su lenguaje, debo de confesar que a mí esto de las comparaciones con jugadores galácticos o automóviles que no cortan carreteras sino vuelan me pone los pelos de mi arrugada piel de punta. Será porque cuando oigo que lo suelta el jefe o quien tiene el parné lo que amenaza es tormenta. O una manera nada elegante de señalarle la puerta y enviarle a  la puta calle para que forme parte del equipo de parados que tanto crece y se multiplica en este país llamado España.

UN FELIZ DESCUBRIMIENTO

Leo con bastante agrado un libro la verdad que inclasificable: Fuck America. Lo hago contagiado por las elogiosas críticas que leí el sábado pasado en algunos suplementos culturales y su recomendación, afortunadamente, no es equivocada. Con Fuck America de Edgar Hilsenrath te partes de la risa y también te partes con las lágrimas.

Sus capítulos finales son de aquellos que ponen la piel de gallina. Busco desesperadamente otra novela del mismo autor publicada en castellano, El nazi y el peluquero, pero me avisan en la librería en la que suelo recalar cuando no tengo nada mejor que hacer (casi todos los días) que está descatalogada. En fin.

POLÉMICA CON EL RASTRO DE SANTA CRUZ DE TENERIFE

No he seguido con mucha atención la que se está montando en torno al Rastro de la capital tinerfeña porque por aquello de la edad ya no me fijo bien en las cosas, pero si leo bien las informaciones creo entender por las críticas formuladas ahora desde la Federación de Comercio de la provincia de Santa Cruz de Tenerife (Fedeco) que se pretende –una vez más– que el mercadillo cambie de ubicación.

Coño, pienso. Y sigo leyendo pegando los ojos en la pantalla del ordenador de mi nieto.

Estos señores quieren además que se vele por las mercancías que se venden en el rastrillo aprovechando la publicación del nuevo Real Decreto que regula la venta ambulante.

Cómo no, la panda de Fedeco ha planteado igualmente que la imagen que ofrece el Rastro “quizás no sea la más adecuada para un municipio como Santa Cruz, en cuanto a que no mantiene una uniformidad estética, carece de instalaciones y la mercancía se expone en innumerables casos en el suelo”.

Y esta bobería me hace pensar como abuelo que esta gente –los de Fedeco– no han puesto la suela de sus zapatos en ningún mercadillo o rastro en su puñetera vida.

Paralelamente, la presidenta del Rastro, Carmen Tejera, ha anunciado (no sé si lo habrá hecho efectivo) que dimitirá de esta responsabilidad al no estar de acuerdo con que se obligue a que todos los vendedores ambulantes tengan que pagar una licencia para poder vender.

La señora añade que “estamos en crisis y hay muchas personas que aprovechan para sacarse un dinero vendiendo cosas de segunda mano”.

Y yo me reitero, como habitual paseante del Rastro santacrucero y sin ánimo de entrar en polémicas, que los señores de Fedeco nunca han pisado un Rastro. Y les ruego, como viejuno, que me sean inteligentes. Más que sea…

Y lo reclamo enarbolando el bastón porque el Rastro santacrucero se ha convertido para mí es un lugar magnífico en el que aventurarme precisamente porque no está ordenado.

Un domingo vas y te parece más chico. Y otro vuelves y te parece más grande, lo que me permite explorar nuevos y apasionantes territorios.

Y es que un rastro, y el de Madrid es un ejemplo, no es otra cosa que eso.

Una espontánea galería comercial en la que unos se desprenden y otros aprehenden. Intentar organizar algo así, cuya existencia vive precisamente de la improvisación, es como condenarlo a muerte.

LA INCREÍBLE HISTORIA DEL PREMIO MENGUANTE

Serán los años, carajo, pero me sorprende, la verdad, que el director, guionista y presidente de la Academia de Cine, Álex de la Iglesia, haya obtenido el Premio Nacional de Cinematografía 2010, dotado con 30.000 euros y que concede el Ministerio de Cultura a los profesionales que durante el año anterior han desarrollado la labor profesional más sobresaliente.

Y cuento esta batalla porque a juicio de este achacoso espectador la obra de Álex de la Iglesia dejó de saberle a innovadora y transgresora dentro de un cine como el español tan poco innovador como trangresor desde que estrenó en la noche de los tiempos El día de la bestia.

No pretendo con estas temblorosas líneas cuestionar la decisión del jurado, pero sí la de reflejar un asombro viejuno porque si valoro el trabajo del tal Álex como cineasta no hay que tener dos dedos de frente para darse cuenta que la filmografía de este caballero se quema con la misma facilidad con que se van los días de mi ya larga existencia. ¡Cien años como estrella errante pesan!

Al margen de que el premio valore también su “clara labor” a favor “del consenso y del acercamiento entre todos los que forman parte del cine español, y de ellos con la sociedad” como presidente de la Academia, cinematográficamente lo más interesante de la Iglesia como cineasta es, a mi modesto entender, su corto Mirindas asesinas, aquella frustrada Acción mutante que más tarde degeneró en la deplorable serie para televisión Plutón B.R.B. Nero, y su El día de la bestia. El resto, incluida La comunidad, un tostón en toda regla: Perdita Durango (1997), Muertos de risa (1999) 800 balas (2002) Crimen ferpecto (2004) y Los crímenes de Oxford (2007).

La prueba del tiempo, como el algodón, no engaña. ¡Si lo sabré yo!

ABRAN LOS OJOS

Ojo porque también me incluyo entre los que forman parte de esta odiosa estadística que revela que la venta de libros descendió en el primer semestre de este año un cuatro por ciento con respecto al mismo período de 2009.

No sé las razones de los demás, pero la mía es francamente objetiva: los libros que me gustan resultan demasiado caros para un bolsillo que por aquello de la pensión que percibo no puedo permitirme, aunque haya días en los que mi santa señora me permite un homenaje.

Espero, no obstante, que editores y libreros lean con atención este  descenso en ventas para que vayan planteándose otras políticas con respecto al libro dichoso. De hecho, y pese a mi fobia con los adelantos tecnológicos, uno de mis nietos ya me está dando clases para que aprenda a bajármelos por la Internet.

Y palabrita que aprenderé.

Y UN ÓBITO

Se nos ha muerto el dibujante Víctor de la Fuente. Dijo adiós al mundo conocido a la edad de 83 años en la localidad francesa de Le Mesnil Saint Denis. En su producción como historietista destacan series como Los Gringos, La siberiana y Los Ángeles de acero.

¡Descanse en paz, maestro!

Saludos, en esto que llaman la tercera edad, desde este lado del ordenador.

En memoria de Harry Beuster (por Patricio Ducha)

Lunes, Junio 21st, 2010

NOTA: El pasado domingo falleció a la edad de 78 años en la ciudad de La Laguna el caricaturista Harry Beuster. Muchos los recordarán por la página que el periódico El Día publicaba todos los domingos con sus personalisísmas recreaciones de personajes populares de las islas y también fuera de ellas. A continuación reproduzco un emocionado artículo que el especialista en historieta Patricia Ducha –probablemente una de las personas que más sabe de cómics a este lado del Atlántico– le ha dedicado para rendir homenaje a su memoria.

“Nos ha dejado Harry Beuster. El gran Harry Beuster. Caricaturista, dibujante, humorista gráfico, pintor, artista. Un grande de Canarias, de España, del Mundo. Con su estilo geométrico, abstracto, cubista, se empeñó en cambiar las concepciones que sobre la caricatura figurativa se tenían en un país en el cual cualquier atisbo de innovación era mal recibido y cualquier rebeldía estética era automáticamente condenado por las normas decimonónicas oficialmente establecidas.

Eso no le importó, perseveró y con su estilo consiguió un gran reconocimiento, además de muchos galardones en certámenes nacionales e internacionales. Espero que sean otros los que glosen sus muchos trabajos, sus muchos méritos, sus muchos galardones, porque a mi me gustaría recordarle emocionado, muy emocionado, cuando recibió el homenaje, junto a Juan Galarza, que le dedicó el primer ciclo de humor gráfico que organizó el Club La Opinión en Santa Cruz de Tenerife. Los dos integrantes de la Agrupación Vanguardista Canaria de Caricaturistas Personales recibieron el aplauso, el cariño y muchas palabras de reconocimiento del público y de sus compañeros de profesión.

En esas fechas, en julio se hubieran cumplido dos años, Harry Beuster se encontraba ya delicado de salud y tuvo que realizar grandes esfuerzos para acudir al acto. Quizás por eso se encontraba especialmente sensible al afecto que recibió de muchas personas y de los humoristas gráficos allí presentes que se declaraban discípulos y seguidores de su obra. Espero que ese día, por una horas, Harry Beuster sintiera la mucha admiración que sentíamos por su trabajo, por ser capaz de conseguir unos parecidos extraordinarios entre sus caricaturas y sus caricaturizados mezclando apenas unos círculos y unos cuadrados. Puede sonarles sencillo, pero créanme que no lo es.

Cuando volvía a casa, después de enterarme del fallecimiento de Harry Beuster, intenté ver la realidad como la veía él. Convirtiendo los rostros en figuras geométricas, las esquinas en ángulos, viendo curvas donde hay círculos. Harry Beuster lo conseguía porque era un maestro. Y espero que sea verdad que Dios es un triangulo equilátero. Seguro que a Harry le gustará.”

Saludos, libando en honor del maestro, desde este lado del ordenador.