Una breve historia de los cómics en Canarias
Lunes, Diciembre 19th, 2011Todo comenzó a principio de los años ochenta cuando un grupo de estudiantes de la Facultad de Bellas Artes de Tenerife integrado por Héctor Vera, Juan Saturno, Ignacio Manuel, Paco Acosta y Luis Cañete unieron esfuerzos y entusiasmo para editar Hormiga de pan, una fanzine tirado a fotocopias y con una tirada de cien ejemplares que, según relataba Cañete en la sección Gotham Cómics de La Gaceta de Canarias (domingo 13 de diciembre de 1992) “se vendieron el mismo día, lo que nos obligó a reeditar otros cien que se pusieron a la venta al día siguiente.”
Ante el éxito de público, los responsables de Hormiga de pan en colaboración con Marcelo Pinto, responsable de la librería especializada Tótem, editan el número dos en imprenta, así como el tercero y el cuarto –que alcanzó una tirada de quinientos ejemplares– en el mismo formato profesional aunque el efecto Hormiga de pan desaparece en 1982, para formar parte de la leyenda.
Paralelamente a la aparición de Hormiga de pan había nacido en Gran Canaria Un fanzine llamado Camello, una revista de cómics de temática de ciencia ficción que llegó a incluir en sus páginas la historia completa de Thunda del legendario Frank Frazetta.
Las diferencias más llamativas entre estas dos pioneras experiencias –al margen también de sus temerarias coincidencias– es que mientras La hormiga se vuelva más por la historieta en clave undergound, los Camellos apuestan por otros géneros. Vistas desde la distancia, ambas revistas se han convertido en codiciados objetos de culto y sorprende aún que bastantes de sus historietas continúen respirando una desarmante frescura.
La fecha que supone un punto y aparte hacia una posible profesionalización de las revistas de cómics en Canarias es 1985, cuando aparece Punto Kaliente, publicación de carácter bimensual dirigida por Luis Cañete.
Punto Kaliente contó con el respaldo del Gobierno de Canarias y otras instituciones que aportaron “una teórica cantidad” a esta experiencia. Entre otras condiciones, relataba Cañete en La Gaceta de Canarias, su promotor impuso que se pagara a cada colaborador que participase en la revista la nada desdeñable cantidad de tres mil pesetas de aquel entonces.
El primer número de Punto Kaliente estuvo respaldado por Alternativa ’85. Gobierno de Canarias, la Consejería de Cultura, la Dirección General de la Juventud, el Cabildo Insular de Tenerife, el Ayuntamiento de La Laguna y el Parlamento de Canarias aunque, como razona Cañete, el milagro de la revista fue conseguir que distintas administraciones “se comprometieran a dignificar esta profesión” aunque la inevitable demora en los pagos y el continuo ir y venir por los despachos de las instituciones implicadas reclamando seriedad ante el compromiso alcanzado anunció su temprana desaparición tras sacar a la calle el segundo número.
Otras experiencias comiqueras de aquellos años fue McGuffin, publicación que apoyó el Cabildo de Gran Canaria.
Cocainc
El panorama de revistas prácticamente desapareció en los años siguientes hasta que a principios del siglo XXI un grupo de entusiastas por los tebeos presenta bajo el nombre de Cómic Canarios Incorporados (Cocainc) una revista con el mismo nombre. La idea era convertirse también en editorial aunque no pudo ser.
Se editaron dos número de Cocainc, que incluyeron historietas firmadas por Alberto Hernández, Roberto Burgazzoli y Enrique Cichosz, entre otro otros, y más tarde La papelera, una historia larga de Eduardo González pensada para ocho número que, lamentablemente, se quedó en dos, así como la divertida Las chicas de Perry Polla de Ángel Marrero.
Los responsables de este curioso invento fueron Patricio G. Ducha, Roberto Burgazzoli, Eduardo González y Ana de Belén González, quienes pretendieron que Cocainc se convirtiera en algo así como una plataforma de lanzamiento para dibujantes y guionistas canarios o residentes en Canarias.
La revista, en formato americano y blanco y negro, fue nominada por el Cabildo de Tenerife al premio a la mejor publicación en Canarias en el año 2001, galardón que finalmente recayó en la editorial tinerfeña Baile del Sol por un libro de narrativa encuadernado a mano. Esta fue la primera ocasión en que un cómic resultó seleccionado para un premio de estas características.
Ducha explicaba en un artículo publicado en Diario de Avisos: “Cocainc es un proyecto consolidado. Tenemos cuatro publicaciones en el mercado y coincidiendo con el Salón del Cómic de Barcelona presentaremos dos nuevas revistas. Incluso nos estamos planteando otros formatos para editar. Es difícil y complicado, porque no nos sobra el dinero, pero hemos contado con el apoyo de muchos organismos que insertan publicidad en las páginas, lo que nos permite abaratar los costos. Además, con estos anuncios estamos consiguiendo que el precio esté al alcance de todo el mundo. Depende luego de la gente que guste o no.”
Desgraciadamente, y no fue por una cuestión de gustos, la iniciativa terminó por frustrarse y como las experiencias que brotaron en los ochenta, terminó cerrando.
Cómic histórico
En unos tiempos como fueron los noventa en los que la Dirección General de la Juventud del Gobierno de Canarias organizaba un concurso de cómics, el por aquel entonces Organismo Autónomo de Museos del Cabildo de Tenerife patrocinó La historia de Canarias en Cómic, un lujoso volumen editado por Turquesa y obra del holandés Pieter Van Arkel, un autor del que no se supo nada más. Publicado en tapa dura, esta Historia de Canarias iba dirigida a un público infantil y estaba narrado en clave de humor.
A la espera de que Juan Carlos Mora culmine la serie sobre guanches que está realizando para Ediciones Idea (Beneharo, Mencey de Anaga; Bentor, el heredero; Beneharo, el Mencey de Taoro y Dácil la Princesa, son sus títulos), este excelente ilustrador presentó a finales de los noventa una interesante versión en cómic de la derrota del contralmirante Horacio Nelson en Santa Cruz de Tenerife a finales de julio de 1797coincidiendo con el Bicentenario de la batalla.
Este trabajo fue un encargo del Museo Militar de Santa Cruz de Tenerife al dibujante, quien en ese entonces había publicado dos historietas en la legendaria revista El Víbora.
En una entrevista con el autor y reproducida en la sección Gotham Cómics de La Gaceta de Canarias (domingo 28 de abril de 1996), Mora reclamaba que las instituciones canarias apostasen por los dibujantes canarios. “Hay muchos y muy buenos pero nadie les ha prestado la atención que se merecen.”
Recientemente, Juan Antonio Martín y Jonay Martín, naturales de La Orotava y licenciados en Bellas Artes, son los responsables de un cómic sobre la conquista de Canarias que ellos mismos se han autofinanciado.
El primer número, Vientos de guerra, lo presentaron en septiembre en el marco de la feria de Pinolere y ya trabajan, informa el periódico El Día, en el segundo capítulo, que se titula Pactos de sangre.
“Tuvimos la idea cuando estudiábamos en la Facultad. Hace un año nos pusimos manos a la obra con la ayuda de otro amigo historiador, Zebensui López, que supervisa los guiones. Tomamos como base el libro Historia del mundo guanche, de Bethencourt Afonso, y nació la primera entrega, Vientos de guerra”.
Salones
Paralelamente a las revistas de las que apenas se conservan sus cenizas y de dibujantes y guionistas que han dejado sus herramientas de trabajo para dedicarse a otras cosas con las que ganarse la vida –aunque el grancanario Javier Pulido ha logrado hacerse un hueco en Marvel y DC –, el archipiélago ha contado con varios salones de cómics en las dos capitales canarias, así como en Santa Cruz de La Palma y cuya memoria se pierde en el tiempo.
Afortunadamente, han recuperado en la actualidad la bandera por los tebeos los responsables de las librerías Krypton Cómics y la Cómic-Sería a través del Salón del Manga de TenerifeLanParty, un encuentro que ha oxigenado el panorama comiquero con interesantes exposiciones y mesas redondas. Cabe destacar, además, la I Semana del Cómic de La Laguna, que se desarrolló del 5 al 9 de diciembre en el Café 7 y en el que participaron, entre otros, Manuel E. Darias, quien ha convertido su página dominical en Diario de Avisos en la decana de la prensa española dedicada a informar sobre cómics, tebeos, historieta o colorines.








