Archive for the ‘Colorines’ Category

Javier Coma, un centauro del desierto

Sábado, Febrero 18th, 2017

Javier Coma tiene la culpa de mi temprana afición por la novela policíaca, también que me educara leyendo a los clásicos del género más allá de los loados Dashiell Hammett y Raymond Chandler.

El entusiasmo del señor Coma por divulgar la obra de otros grandes del género en el ya referencial y clásico Diccionario de la novela negra norteamericana (Colección Contraseñas, editorial Anagrama, 1985) y el ensayo La novela negra (El viejo topo, 2001), y su defensa de los cómics estadounidenses y el cine de Hollywood enseñó a los que recurrieron a sus fuentes a protegerse de mentes hostiles, algunas con poses intelectuales bastante progres y macarras.

Muchas de aquellas historias negras hablaban de perdedores, y de cómo el sexo derrota al amor. Y de policías corruptos, detectives privados con mala hostia y periodistas que trabajan hasta el amanecer… Estuvo escrita por gente con mucho talento y furia de vivir.

Javier Coma falleció el pasado 14 de febrero a causa de un cáncer, que es una enfermedad que habita entre nosotros, y con él desaparece un desconocido que conocí a través de libros y artículos, la mayoría de ellos publicados en revistas de cómic cuando lo que estaba de moda era editar revistas de cómic.

Lo que me convenció del señor Coma no fue su forma de contar todo aquello que tanto nos gustaba, sino observar la fe que le ponía un adulto a cosas que, nos decían, era solo para niños.

Javier Coma fue uno de los primeros que escribió sobre temas que para la mayoría era cosa de niños, y recogió el testigo de otro grande, éste más aficionado a la ciencia ficción y el erotismo, que fue Luis Gasca. Ellos dos representan el discurso del aficionado en una época muy difícil, y son responsables de libros sin apenas análisis crítico pero sí contenedores de información que, en tiempos donde no existía Internet, resultaba muy agradecida y por eso valiosa.

Además de escribir, Javier Coma dirigió también colecciones. La más interesante fue la de coordinar Black de Plaza & Janés Editores, que entre 1990 y 1993 publicó 23 libros en maneables ediciones de bolsillo de, entre otros, Fredic Brown, W.R. Burnett, James M. Cain, Jim Thompson, Dorothy Hugh y Don Tracy.

Las novelas incluían una introducción de Javier Coma sobre el autor y las versiones cinematográficas de su obra. Autores como W.R. Burnett con Romelle, El último refugio y El hombre frío; y David Goodis con La calle de los perdidos y Fuego en la carne.

La colección se caracterizaba además por las portadas, que reproducían una plana de periódico con una imagen en blanco y negro de Jordi Bernet, un especialista en el género, el dibujante de Torpedo.

Torpedo fue otro amigo que me acompañó en mi adolescencia y primera juventud, aquellos tiempos donde lo que sobraban eran los cómics y lo que faltaban eran los libros.  Javier Coma llegó ahí y ocupó durante unos años su espacio.

Dirigió la Historia de los cómics, que editó en fascículos Josep Toutain y compiló nombres y más nombres de dibujantes, escritores negros y criminales y películas de aventuras, bélicas, western y cine negro.

Una hazaña que lo convirtió en un referente intelectual para contestar, ya digo, a los que se empeñan en pensar que estas cosas siguen siendo para niños.

Saludos, ¡presente!, desde este lado del ordenador.

El sueño de la razón produce monstruos

Jueves, Diciembre 22nd, 2016

Eduardo González es uno de los mejores narradores canarios de la actualidad. Eduardo González escribe, pero sobre todo dibuja sus relatos porque pertenece a esa república que se gobierna sola y en la que resisten, como los galos de Astérix, los artistas de la historieta en Canarias.

Curioso el caso de estos resistentes, porque su trabajo no trasciende como merece aunque ellos ocupen su espacio y puestos en pie y de rodillas defiendan su territorio como lo hizo la infantería británica contras las fuerzas francesas en Waterloo.

Tras los cómic de encargo de la Colección Guanche (Candelaria Cómics) y su debut en esa obra redonda e inquietante que es Dentro de la noche (Dolmen Editorial), Eduardo González presenta Autobiopsia, una edición especial limitada gracias al entusiasmo del más que aficionado, iniciado Santi Suárez.

Autobiopsia, tal y como indica el título, reúne una compleja intervención quirúrgica que explora la cabeza de su creador a través de una serie de historias inspiradas en la vida real. Estas autobiopsias operan a modo de recuerdos, unos recuerdos que Eduardo González  refleja en impresionante blanco y negro.

Nervio pero también desarmante serenidad se muestra en cada uno de los trazos que componen las viñetas de esta obra gráfica. Unas historias que transmiten emociones, emociones con la que su autor recrea recuerdos que lo marcaron y en los que pesa el asombro y cómo ese asombro transforma al personaje protagonista de estos cuadros sobre nuestra no tan grisácea y rutinaria existencia.

La vida, ya se sabe, la vemos como queremos. Y la lente que emplea Eduardo González en vez de mirar hacia afuera lo hace hacia adentro. Parece que buscara en sus rinconces más oscuros y se autopsicoanalizara para superar las derrotas, la sombra de fracaso que muchas de estas experiencias sirvieron para modelar su carácter de hombre relativamente tranquilo.

Deja un regusto amargo la lectura de Autobiopsia, pero ese sabor es producto de la sacudida de emociones, y volvemos con las emociones, que transmite el trabajo de un artista (que dibuja y que escribe sus historias) que resiste, ya dije, porque forma parte de esas extraña república en la que todavía habitan hombres libres.

Por cierto, y a modo de llamamiento de comiqueros del mundo, ¡uníos!, este viernes 23 de diciembre y de 18 a 20 horas, Rayco Pulido presenta y firma en la Comicsería, en Santa Cruz de Tenerife, su nueva novela gráfica: Lamia.

Saludos, dicho queda, desde este lado del ordenador.

Eduardo González presenta su ‘Autobiopsia’ este viernes en la librería Lemus

Viernes, Noviembre 11th, 2016

Eduardo González además de ser un excelente dibujante y guionista es mejor persona si cabe. Si Carlos Puebla cantaba que los vietnamitas son pequeñitos, son pequeñitos sí pero con unos corazones así de grandes así, así de grandes así, podríamos decir lo mismo de Eduardo, solo que Eduardo no es vietnamita hasta donde sabemos pero sí que contiene dentro un corazón gigantesco y una generosidad y humildad que no está impostada, que no es falsa y que por ello no provoca náuseas.

El hecho de nacer en Canarias y el hecho de que las historietas ya no vivan la edad de oro que sí vivió como arte en este país hace unos años, y que Eduardo González se haya apartado de las modas porque se trata de un autor a contracorriente, de un dibujante y guionista que imprime el sello de autor a su obra, hace unos años la editorial Dolmen publicó su bello e inquietante Dentro de la noche, narraciones cortas que forman una estupenda novela gráfica que exigió a quienes nos encontramos con su mundo –un mundo oscuro, repleto de sombras pese a que tenga un corazón igual o más grande que los vietnamitas– más historias contadas por él.

No defraudó, en este sentido, con su realista, pero siempre eduardiana interpretación del mundo aborigen en la colección Guanches, cada volumen un pedazo de historia escrita por Quique Ramos pero que por desgracia nació bichado por factores externos en los que no vamos, y no vamos porque no queremos, entrar. No obstante, nadie puede dudar de la altísima calidad de estos cuadernos que se sumaron a Las historias de guanches que Juan Carlos Mora publicó bajo el sello de Idea.

Pasó el tiempo, y los aficionados que conocemos y queremos a Eduardo González notábamos en falta más trabajos de un ilustrador que hace arte con la viñeta, y que se encuentra en su mejor elemento cuando trabaja tanto el blanco y negro como el color, porque lo suyo es lo que los expertos llaman como arte secuencial.

Todo esto viene a colación porque Eduardo González presenta este viernes, 11 de noviembre, a las 20 horas y en la librería Lemus (calle Trinidad, 59, La Laguna) su último cómic. Un cómic de 32 páginas que se llama Autobiopsia y que va de “pequeños capítulos de mi vida”, explica.

Ese gigante que es Santiago Suarez, y lo de gigante no es por su afición al noveno arte sino porque promueve felices uniones con el vino y los tebeos y apoya encuentros comiqueros en este Tenerife sordo y ciego ante sus héroes, héroes que en esta ocasión se han calzado los zapatos de editor para apostar por esta Autobopsia que ya nos sabe a cómic de culto y de la que pronto, muy pronto, hablaremos.

Así que ya lo sabe, Eduardo González andará firmando ejemplares de esta obra si no maestra casi maestra en la librería Lemus este viernes, 11 de noviembre.

¿Te lo vas a perder?

Saludos, felicidades, amigo, desde este lado del ordenador.

Uno de los nuestros

Jueves, Agosto 18th, 2016

Me mezclo en un grupo de gente con vistosos disfraces. No están alegres, la tristeza se refleja en sus caras.

Observo como las lágrimas resbalan por las mejillas de una atractiva rubia, demasiado nórdica para que la blancura de su piel soporte los rayos solares que caen en estas islas del sur…

Me atrevo a preguntar a un tipo con toga y lira entre las manos ¿por qué lloran? y sin apenas mirarme, rasga el instrumento y canta con voz desafinada que ha muerto Víctor…

¿Qué Víctor?

- El que ahora mora en Thule – responde con los ojos anegados en lágrimas.

Entonces me doy cuenta. 

Se fue Víctor Mora.

Recuerdo más allá de El capitán Trueno y Jabato, su Corsario de Hierro… aquellas historietas de piratas que me acompañaron durante unos años donde todavia el mundo era mundo.

Con Víctor Mora muere uno de los más importantes autores de la cultura popular en España. Un escritor que creó series y entretuvo a generaciones de niños, jóvenes y adultos que hoy han amanecido un poco más huérfanos. 

El responsable de tantas horas felices y perdidas deja detrás a sus personajes, el sheriff King, Roldán sin miedo, Dani Futuro, solos y desamparados y casi parecen que demasiado adultos, sin ganas de pelea y sin amigos con los que enfrentarse a formidable enemigos.

Pero esto solo lo saben los que están enrolados en la tripulación de un barco pirata que navega por el mar de los Sargazos. 

Aquellos que son un corsario más de Hierro.

Se lo debo, se lo debemos, a Víctor Mora.

(*) El corsario de Hierro rodeado de sus amigos en una viñeta del irrepetible Ambrós

Saludos, hasta la próxima, desde este lado del ordenador.

El maestro de claroscuro del cómic español, Keko, visita Tenerife

Viernes, Junio 10th, 2016

El maestro del claroscuro del tebeo español, José Antonio Godoy Keko, visitará los días 16 y 17 de junio de 2016 la comarca vitivinícola Tacoronte-Acentejo con motivo de su participación en el programa Extra de Verano Tacoronte-Acentejo en La Laguna, donde firmará ejemplares de su obra en la lagunera librería Lemus.

Ganador de distintos premios nacionales e internacionales en el mundo del cómic, Keko comenzó su andadura en las míticas revistas Madriz y Metal Hurlant. Entre sus obras con guión y dibujo propio podemos citar: La isla de los perros, La casa del muerto, Perros y Pistolas, Ojos que ven y 4 Botas. Además ha dibujado guiones de Mique BeltránLivingston contra Fumake–, Ramón de España –-Brenda Beckett: el amor duele–, Felipe Hernández CavaBob Deler– y Antonio Altarriba Yo, asesino--.

(*) La ilustración que acompaña estass líneas pertenece al álbum Yo, asesino.

Saludos, como siempre de nada, desde este lado del ordenador.

Se parece a Corto Maltés pero…

Lunes, Noviembre 30th, 2015

Hergé lo tuvo claro, aunque dejó consternado a generaciones de lectores. Tras mi muerte, dijo el escritor e ilustrador belga, se acabaron las aventuras de Tintín. Que el aficionado vuelva a las originales si desea su chute Tintín…  Ese ha sido mi caso, como imagino fue el caso de otros tantos lectores –esos tantos que no necesitan adquirir muñequitos, ni pósters, ni artefactos que conforman la mercadotecnia– para disfrutar una vez más de las historietas del periodista que no escribe y se rodea de extraños –y probablemente poco recomendables– amigos.

Hugo Pratt, que a su manera creó un Tintín para adultos como es Corto Maltés, no pensó sin embargo como Hergé cuando la señora de la guadaña llamó a su puerta. El primer resultado del Maltés post Pratt se encuentra de hecho ya en la calle y encierra lo que se dice una buena noticia para el aficionado que, como ha sido nuestro caso, buscará dinero donde no queda para hacerse con un nuevo álbum de Corto Maltés, solo que no lo escribe ni dibuja Hugo Pratt sino los españoles Juan Díaz Canales (guión) y Rubén Pellejero (dibujo y entintado).

El álbum, que se llama Bajo el sol de medianoche, se vende además en color y en blanco y negro. A color se ahorra el lector unos cuatro o cinco euros, lo que llama la atención porque antes, y cuando digo antes es antes de antes, un colorín en blanco y negro resultaba más barato que otro a todo color… Claro que los tiempos cambian, y lo que antaño iba a misa hoy ha perdido su senda, vaga errante por esos caminos por los que transita el Corto Maltés de Pratt y ahora, pero de otra manera, el de Canales y Pellejero, quienes se enfrentan al reto de recuperar a Corto respetando al maestro italiano, sobre todo en el dibujo, aunque quiebre, o se tambalee, en lo que respecta a lo que cuenta, a su relato…

Un relato que parece que es de Corto pero que no es de Corto. Y no es de Corto porque su ambientación histórica no está tan bien armada como la que caracterizó al genio italiano, quien mezclaba personajes reales con ficticios en las aventuras del Maltés hasta consagrarse definitivamente en la que, a nuestro juicio, es la obra maestra de Hugo con Corto: Siberia.

Bajo el sol de medianoche se desarrolla en 1915, hay ecos de las Célticas (lean el álbum y entenderán la razón) y de la juventud de Corto. Lo de la juventud es porque el marino que no perdió la gracia del mar viaja hasta Alaska respondiendo al llamado de su amigo el escritor Jack London.

En esta tierra inhóspita, fría, Corto Maltés conocerá inuit, los naturales de la zona; y británicos, irlandeses y alemanes que han llevado a este gélido rincón del planeta la guerra que sacude el corazón de Europa.

La novela gráfica se lee, y uno no deja de sacudir la cabeza sorprendido por la capacidad de mimetismo que tiene el trabajo de Pellejero con el de Pratt, pero a la historia le falta sustancia, y esa complejidad con la que Hugo Pratt enriquecía los relatos no solo de Corto sino de otros personajes que salieron de su cabeza.

Cabeza privilegiada para la aventura, una aventura que con Corto Maltés se puso por primera vez en el cómic pantalones largos, se arrogó de cierto progresismo con aroma de izquierda, y pretendió denunciar a través del tebeo las golferías que jalonan la Historia. Una Historia que está muy presente en las aventuras del Maltés aunque los escenarios resulten a veces extraordinariamente exóticos y la época, una época en la que todavía podía creerse en los caballeros. Y Corto Maltés es un caballero, además de un errante.

No, no termina de convencerme esta nueva entrega del Maltés. Más a sabiendas de que detrás no está quien debería de estar, pero con todo –ya ven, contradicción andante somos– sí que espero con interés nuevos álbumes en los que se recupere a un Corto que, sin ser el que conocí, sí que recuerda vagamente al que me acompañó a lo largo de este trecho errático que es la existencia.

Saludos, 1, 2, 3… ¡mambo!, desde este lado del ordenador.