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Cristina Morató: “Me cansan los libros de viajes escritos por hombres”

Lunes, Diciembre 4th, 2017

La periodista, reportera y escritora Cristina Morató (Barcelona, 1961) presentó Divina Lola en el Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras del Puerto de la Cruz, edición que se desarrolló la última semana de octubre con gran éxito de público.

Cristina Morató se ha especializado en la literatura de viajes, por lo que rescata en sus obras el papel como viajeras de las mujeres, especialmente en el siglo XIX.

En Divina Lola escribe sobre una de las mujeres más fascinantes de su época, la irlandesa Elizabeth Rosanna Gilbert, una artista y cortesana que para sobrevivir se creó otra identidad, la de Lola Montes, una supuesta baila sevillana de madre noble y padre matador de toros.

- ¿Cómo fue su encuentro con Lola Montes?
“Mis anteriores libros, salvo Divas rebeldes y Reinas malditas, recogen hazañas que realizaron mujeres que han sido olvidadas por la Historia, sobre todo las grandes viajeras del siglo XIX, así que llegué a Lola Montes investigando para un libro cuando la descubrí en una imagen de 1853 vestida de hombre en la que se leía: la célebre artista española Lola Montes, pero no le di mayor importancia pese a que la imagen se me grabó en la cabeza en un momento en el que no sabía que se trataba de una impostora con mucho garbo y gracia, y que no era española sino irlandesa. Y la incluí en el libro Viajeras intrépidas y aventureras porque recorrió medio mundo en un siglo, primera mitad del XIX, donde las señoras no hacían esto, y quien lo hacía como ella era tachada de dama poco honorable”.

- ¿Y cómo es la Lola Montes que hasta entonces refleja la literatura?
“La retratan como una cortesana y aventurera aunque a mi lo que de verdad me interesaba del personaje era explotar su vena viajera”.
- Primero se llamó Elizabeth Rosanna Gilbert y más tarde Lola Montes. ¿Por qué?
“Porque en un momento de su vida tiene que crearse una falsa identidad para sobrevivir. Desaparece como Elizabeth Rosanna Gilbert y renace como Lola Montes. Tiene veinte años y es una mujer divorciada en un siglo en el que el divorcio marcaba y estigmatizaba a la mujer, aunque sale adelante aprovechando su belleza y debuta en 1844 como bailarina andaluza en un teatro de Londres. Y llama la atención por su voluptuosidad y fuerte carácter y el público se entusiasma con esa andaluza fogosa de ojos azules”.

- ¿Divina Lola es una biografía o un libro de viajes?
“Divina Lola es un libro de viajes. Elizabeth Gilbert con tan solo dos años se traslada a vivir a La India colonial donde permanece cinco años que le marcaron. Al morir su padre, su madre vuelve a casarse y la envía a un internado y no la ve hasta que cumple once. No justifico su temperamento y lo manipuladora que fue en algunos momentos de su vida pero tuvo que ser muy duro tener una madre que no quiso saber nada de ella y que incluso guardó luto cuando supo que su hija se ganaba la vida en Londres como bailarina, así que hablamos de una mujer, Lola Montes, que explotó su mejor arma para sobrevivir completamente sola en el mundo: la seducción. Y entre los seducidos, el compositor Franz Listz y durante dos años Luis I de Baviera. El rey tenía entonces sesenta años y Lola 24″.

- ¿Cómo se conocieron?
“Lola llegó a Munich dispuesta a actuar en el teatro y lo conseguí gracias al rey aunque su debut fue un estrepitoso fracaso, tanto que fue solo el rey quien aplaudió aquella representación. Pero Luis I ya tenía su virgen de Botticelli en carne y hueso, tan prendado quedó de ella, más incluso cuando supo que era española. Le regala un palacio y hasta le concede un título, el de condesa de Landsfeld, que es falso por supuesto, pero no entendió nunca que Lola, Lola Montes no era una cortesana cualquiera, sino una mujer dispuesta incluso a intervenir en los asuntos de Estado, una actitud que sella finalmente su destino en Munich, una gota más que colmó el vaso del descontento de los muniqueses que se levantan en la revolución de 1848”.

- Con todo este perfil, ¿cuál es su visión de Lola Montes?
“Lola Montes es una mujer con sus luces y sombras por lo que no me corresponde juzgarla sino narrar lo que vivió. Lola escapa de Munich pero es una decisión personal porque podía haber continuado como la amante del rey y vivir cómodamente el resto de sus días… Pero Lola se aburría en Munich”.

- En la bibliografía que maneja incluye alguna de las cartas que se cruzó con el rey.
“Y son cientos. Muchas se conservan en los archivos estatales de Munich pero no está permitido acceder a ellas porque se quiere seguir manteniendo la imagen de buen rey de Luis I. Un buen rey, por otro lado, que hizo mucho por su pueblo. En una de las cartas que pude conseguir, el monarca escribe a Lola que ya no puede más, que necesita un pedazo de tela que haya estado en contacto con su cuerpo para dormir con él, lo que hace imaginar que esta correspondencia contiene un elevado erotismo. El rey se entregó a ella, tanto que encargó a un escultor la reproducción exacta y en mármol de su pie para tenerlo en su alcoba y en una de esas cartas describe cómo todas las noches acaricia y besa sus dedos para sentirla cerca. Fue una relación que ni la reina Teresa ni nadie pudo imaginar, y menos las consecuencias que iba a acarrear porque hasta ese momento todos pensaban que esa mujer iba a ser otra más de las muchas conquistas del rey”.

- Y tarda dos años y medio en escribir este libro.
“Ha sido un libro difícil de escribir porque Lola Montes es una impostora y el mito que la sustenta se sustenta en mentiras y ella lo sabía. Miente cuando asegura que ha nacido en Sevilla de madre aristocrática y padre matador de toros, así que no escribo una novela de Lola Montes, sino una biografía novelada de Lola Montes”.

- En su biografía novelada Lola Montes llega a América del Norte.

“Tras abandonar Munich se traslada a Norteamérica en 1859 donde ya es toda una celebridad. La prensa ha seguido sus escándalos en Europa y ocupa tantas portadas en periódicos y revistas como la reina Victoria, pero de su etapa americana lo que más me interesa es que vuelve a estar sola y se levanta de nuevo para montar una compañía de teatro con la que recorre los escenarios con la obra Lola Montes en Baviera, en la que se interpreta así misma y que resulta un éxito en Broadway. Como actriz, es la mejor pagada de su tiempo y me encanta esa Lola a la que no se le caen los anillos y se reinventa continuamente. Tanto, que se saca de la manga La danza de la araña que es anterior al Baile de la pulga de la Bella Otero”.

- Y se traslada al oeste.
“Se entera que hay mucho dinero en los pueblos mineros y llega en diligencia a Nevada City o Sacramento y actúa en escenarios improvisados donde interpreta La danza de la araña y gana una fortuna. Hay que recordar que en aquella época todas las grandes estrellas de Europa habían actuado en escenarios similares porque los mineros que iban al saloon llevaban su bolsita de pepitas de oro y si les gustaba el espectáculo las lanzaban sobre el escenario”.

- Pero regresa al este, donde imparte conferencias…
“Cuando empieza a dejar de funcionar La danza de la araña Lola Montes regresa a Nueva York pero ya no es la hermosa mujer de antes y apenas le queda dinero porque no supo administrar todo lo que ganó. Le comentan que dé una serie de charlas sobre lo que ha vivido y se va de gira por las ciudades más importantes de Norteamérica y la apodan como La Reina de la oratoria en América y llega a ganar más dinero que Charles Dickens, que también estaba de gira como conferenciante. Tuvo que ser una gran oradora, sobre todo con su charla de más éxito Las heroínas de la Historia, en la que hablaba de Cleopatra, Catalina la grande y… Lola Montes… aunque en estos discursos se refería a ella misma en tercera persona. Fue tal el éxito que en 1858 un editor de Nueva York le pidió que escribiese un libro, y ese libro es Las artes de la belleza o consejos de tocador de Lola Montes, condesa de Landsfeld, en el que ofrece una serie de consejos caseros y anima a las mujeres a que hagan ejercicio y mantengan una dieta equilibrada.”

- A lo largo del libro mantiene cierta distancia con el personaje, ¿por qué?

“Porque se tiene que enmarcar en su época, la victoriana, donde las mujeres lo tenían todo muy complicado, más las que viajaban como ella porque se las consideraba inmorales y masculinas. En ese contexto en el que la mujer es invisible, Lola Montes se convierte en un personaje subversivo”.

- ¿Qué opina de la literatura de viaje escrita por hombres?
“Me cansan un poco algunos libros de viajes donde los hombres lo único que cuentan son sus batallas. Recomiendo la literatura de viajes escrita por mujeres, vamos a llamarla así, porque es divertida y sus autoras no se dan tanta importancia. Es una literatura escrita desde la sencillez y en la que el viaje es una escuela de vida, no una competencia deportiva, como escalar la montaña más grande. Ninguna sociedad geográfica apoyó a estas viajeras y eso las diferencia también de los hombres. Las grandes escritoras de viaje, pese a las dificultades, viajan con tiempo, conviven con otros pueblos, no tienen prisa por llegar a un lugar como Livingstone. La mirada de la mujer en la literatura de viajes es complementaria pero totalmente distinta a la de los hombres, y es muy importante contar con esas dos miradas,

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Fin de guardia, una novela de Stephen King

Jueves, Noviembre 30th, 2017

“La hora más oscura es la que precede al alba”

(Fin de guardia, Stephen King. Traductor: Carlos Milla Soler, Plaza & Janés, 2017)

Stephen King concluye con Fin de guardia la trilogía que inició con Mr. Mercedes y continuó con Quien pierde paga y que protagoniza el policía jubilado Bill Hodge. Se tratan de historias independientes pero es recomendable que se lean con orden cronológico porque los personajes que repiten evolucionan, se hacen mayores y reales.

Con independencia de que Quien pierde paga me siga resultando el mejor libro de los tres, Fin de guardia cierra con nota un experimento narrativo en el que el escritor demuestra que se mueve con notable pericia en los territorios de la novela popular. Relatos hábilmente construidos y adictivos que no dejan descanso al lector. Ahonda, además, en muchas de las claves que sostiene el universo de King, quien no deja de contar la misma historia de siempre pero desde perspectivas bien diferentes.

Objetivamente, Fin de guardia es el libro más fantástico de la serie Hodges, recupera además al siniestro antagonista de la primera entrega, para el lector Brady Hartsfield, ahora hospitalizado y en esta ado vegetativo aunque ha potenciado las capacidades de su cerebro gracias a los fármacos que le suministra su médico.

Brady Hartsfield vive encerrado en un cuerpo que ya no fuinciona pero cuenta con un poder que lo hace capaz de controlar a otras personas e inducirlas al suicidio.

Fin de guardia es la novela que, seguramente, esperaba la mayoría de los aficionados de la trilogía. Se esperaba porque en ella Stephen King parece que vuelve a ser el de siempre aunque ya no lo sea. La mirada con la que observa a sus protagonistas es la que precede al alba.

A Bill Hodges se le ha diagnosticado un cáncer terminal, pero aún le quedan unos días para derrotar a su antagonista, investigación con las horas contadas que acelera una acción que, a partir de ese momento, funciona sola y sin frenos.

Como buen escritor de novelas fantásticas y terroríficas pero también como notable retratista de las clases medias, Stephen King es un moralista para el que no existen grises en el combate entre el bien y el mal.

El bien representa las cosas buenas de la vida, la familia, los amigos, mientras que el mal es su contrario, el inadaptado y resentido, tumores que en la novela Harstfield transmite a su alrededor y en especial a los héroes de la calle (un policía jubilado y enfermo y una joven con crisis de identidad) que intentan detener su perversa influencia.

El escritor propone así una inteligente revisión del vampiro, pero no del vampiro clásico que necesita de la sangre humana para sobrevivir sino del que utiliza la mente para hacerse con la voluntad de los demás.

Mr. Mercedes, Quien pierde paga y Fin de guardia no son lo mejor de Stephen King pero tampoco forma parte de lo peor, solo manifiesta el talento y el olfato para hablarnos de nuestros miedos, los reales e irreales que en Fin de guardia tienen un abrupto final con forma de aparente suicidio.

Estas y otras cuestiones se plantean y desarrollan en un libro que, aparentemente, es otro más de Stephen King, ese fabricante de best seller que tras el atropello que sufrió hace unos años y que casi le cuesta la vida se ha vuelto un escritor mucho más oscuro y pesimista.

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Busca y quizá encuentres…

Miércoles, Noviembre 29th, 2017

* DelMedio Ediciones publica Don Quijote en Tenerife, de Tomás de Armas Schmölzer, en las que invita al lector a redescubrir la isla a través de la mirada del loco de La Mancha. La novela se presenta este jueves, 30 de noviembre, en el Real Club Náutico de Tenerife a partir de las 19.30 horas por el autor de la obra y el también escritor Sinesio Domínguez Suria.

* Este jueves, 30 de noviembre, se presenta en el teatro Municipal de Telde Juan Ramón Jiménez Naufraga en tu piel, un libro y una exposición de Irma Ariola. El acto comenzará a las 20 horas y en el mismo intervendrán la poeta y narradora Rosario Valcárcel y el escritor, periodista y director de Ediciones Aguere, Anghel Morales. La exposición permanecerá abierta desde el 30 de noviembre hasta el 12 de diciembre, todos los días de lunes a viernes y en horario de 8 de la mañana hasta las 20.00 horas

* El Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife acoge este viernes, 1 de diciembre, la presentación de la novela La última sospecha del maestresala, de Enrique Carrasco. El acto comenzará a las 19.30 horas y contará además de con la presencia del escritor, con la del periodista José Gregorio González.

* La librería La Isla en Santa Cruz de Tenerife será el escenario este jueves, 3o de noviembre, y a partir de las 18.30 horas de la presentación de La ternura (colección Blackbirds, Alfaguara), una novela intimista en la que se cuenta la historia de Gata, una adolescente que se cuestiona los relatos que su madre, profesores o la propia sociedad tratan que acepte sin más. El libro cuenta con ilustraciones de Alexis Bukowski. Acompaña al escritor en esta presentación la periodista Beatriz Rodríguez.

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‘El peor de los tiempos’, una novela de Alexis Ravelo

Jueves, Noviembre 23rd, 2017

“Los tipos como Dorta siempre salen indemnes. Sobre todo si no hay pruebas. Si ha pasado ya un año y medio desde que llegaron al jodido fondo de la infamia. Si los únicos testigos de su vileza son dos fulanillas que han desaparecido del mapa y que, en caso de reaparecer, estarán lo suficientemente asustadas como para no dar testimonio. Un testimonio que, además, se pondría en duda, porque ¿quién va a creer a una puta en un caso así? Ellas, en realidad, nunca son víctimas. Siempre pretenden otra cosa. No hay que fiarse de ellas. Ese era el subtexto que se había podido leer en muchos medios de comunicación en casos similares”.

(El peor de los tiempos, Alexis Ravelo. Editorial Alrevés, 2017)

Alexis Ravelo es un escritor con todas sus letras. Lo demuestra una producción literaria en la que ha probado muchos palos con oficio sin perder un átomo de carácter. Carácter hay, y mucho, en sus novelas criminales pero también en La otra vida de Ned Blackbird y Los milagros prohibidos, donde explora otros géneros con elaborada pericia. O, lo que es lo mismo, con el talento suficiente para contar historias que enganchan, relatos que se leen con adicción porque despiertan el interés del lector.

El escritor regresa a la novela negra y criminal con El peor de los tiempos, donde recupera a Eladio Monroy, un personaje que en esta su quinta entrega se ha vuelto más oscuro, quizá sea cosa de la edad, y cínico y brutal con sus enemigos. Enemigos que no busca pero encuentra en los casos donde mete el hocico.

Estructurada en cinco partes (La chica desaparecida, Palas, La chica muerta, Los dueños de todo esto y La cuartería) Eladio Monroy sigue siendo el mismo Eladio Monroy de siempre aunque ha tenido tiempo suficiente tras Morir despacio, publicada en 2012, de reconciliarse con muchas de las penas que arrastraba desde entonces. El personaje se nos presenta cómodamente instalado en su refugio. Ha hecho una rutina en la que no le falta cariño ni comprensión.

Los escenarios por los que se mueve Monroy vuelven a ser los mismos, aunque bajo una atmósfera invernal y lluviosa que refleja también el devenir errático de un país incapaz de navegar con decencia por estos tiempos que ha tocado vivir, “el peor de los tiempos”, reza el título de una novela que recupera a un hombre que solo quiere que lo dejen vivir en paz, inmerso por amistad (encontrar a la desaparecida hija menor de uno de sus mejores amigos) en una investigación que salpica a una de las familias más acomodadas de la capital grancanaria.

Si en las anteriores novelas de Eladio Monroy se repartía justicia, en El peor de los tiempos Eladio Monroy reparte su peculiar sentido de la justicia. Un sentido de la justicia brutal pero sin dobleces. Bastante canalla si quieren, pero creíble en un personaje que a medida que va descubriendo la sórdida verdad transmite su asco y su necesidad de hacer justicia a los parias de la tierra, a todas esas flores que sí sangran en el silencio de la noche.

No están, precisamente los tiempos, para inclinar la cabeza, y eso hace que el lector empatice con la ácrata ira que invade al personaje a medida que avanza la acción. Un milimétrico y elaborado relato en el que se mezcla miseria, violencia y muerte y en el que se relega a un segundo plano los discursos morales.

Aunque apenas hay moral en la mierda en la que se mete Monroy.

Todo esto y más contiene El peor de los tiempos, una novela que obliga a que nos preguntemos por donde irán a partir de ahora los derroteros del personaje en futuras entregas.

En ésta, las cosas no le han podido ir mejor pero también peor al jefe de máquinas retirado de la marina mercante. Ese tipo capaz de salir de su retiro ante la llamada de un amigo a quien no ve desde hace veinte años y por el cual vuelve a hurgar en las tripas de una ciudad donde nada es lo que parece y a forzar las puertas de los armarios de algunas de sus grandes fortunas, esos vertederos “con clase” donde esconden a sus cadáveres.

El peor de los tiempos es una novela directa, que no se detiene en naderías, por lo que aguanta muy bien el ritmo en sus más de trescientas páginas. Páginas donde Eladio Monroy, muy a su pesar, sale de su refugio para volver a navegar en la inmundicia humana. Una inmundicia que el dinero hace todavía mucho más inmunda.

Más que leerse, El peor de los tiempos se devora porque conmueve y hace posible que por una vez se haga justicia, nuestra justicia que es la de los parias de la tierra. Lo que se agradece en unos tiempos, ya ven, donde lo que se quiere es justo lo contrario.

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Premios y premiados porque no todos van a resultar ‘desiertos’

Miércoles, Noviembre 22nd, 2017

* La escritora Fátima Martín (Santa Cruz de Tenerife, 1968) y la asturiana Ana Rivera Muñiz (Pola de Lena, 1972) son las ganadoras de la XXIX edición del Premio Torrente Ballester en lengua castellana, dotado con 25.000 euros y la edición de la obra por El ángulo de la bruma y Lo que callan los muertos, respectivamente.

El jurado del certamen, presidido por la vicepresidenta y responsable de Cultura de la Diputación, Goretti Sanmartín e integrado, entre otros, por el ganador de la edición anterior, Vicente Luis Mora, destacó de la obra de Fátima Martín “la alquimia de la tradición y su vocación literaria a través de un pasado sabiamente construido”.

En este XXIX edición del Premio Torrente Ballester de narrativa en lengua castellano, participaron un total de 411 obras inéditas, elaboradas por autores de más de 18 países.

* El poeta Pedro Flores (Las Palmas de Gran Canaria, 1968) ha obtenido el 28º Premio Nacional de poesía José Hierro por el poemario Coser para la calle.

El jurado estuvo formado por Pureza Canelo, Antonio Hernández, Ángel García López, Olvido García Valdés y Joaquín Benito de Lucas.

Este premio coincide con la presentación del poemario de Pedro Flores Diario del Hombre Lobo y otros poemas carnívoros, publicado en Ediciones Tragacanto.

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No leas, es perjudicial para la salud

Martes, Noviembre 21st, 2017

“No hay mierda que importe una mierda”, Jimy Gold, John Rothstein

La literatura, los escritores y el hecho de escribir son una constante en la copiosa producción de Stephen King, probablemente uno de los autores si no más leídos, sí que más vendidos por explorar sus miedos que viene a ser el de todos nosotros.

Los escritores reciben bastantes palos en novelas como Misery, en la que una enfermera secuestra y tortura a su autor de cabecera, un escritor de novelas románticas; y en La mitad oscura, donde el pseudónimo de otro escritor de éxito cobra, literalmente, la vida.

Se dibuja sin pudor así mismo y frente a la pantalla del ordenador en Mientras escribo, un interesante retrato en el que revela cómo funciona como escritor, lector y frente a sus seguidores, y habla de su amor incondicional a la literatura en la colección de relatos El bazar de los malos sueños y también en Quien pierde paga, segunda entrega de una trilogía que inició con Mr. Mercedes y culminó con Fin de guardia.

Protagonizada por Bill Hodges, detective de la policía jubilado, Quien pierde paga propone un interesante trabajo sobre los lectores que construyen altares imaginarios a sus autores de cabecera.

El escritor de la novela se llama John Rothstein, un híbrido de John Updike y J.D. Salinger, autor que dejó varias historias inéditas de Jimy Gold antes de ser brutalmente asesinado, y novelas que solo conocen de su existencia un psicópata sexagenario y un adolescente con mucho gusto por la lectura.

Quien pierde paga no es una de las mejores novelas de Stephen King pero sí un eficaz entretenimiento que hace que uno piense sobre su papel de lector y hasta que punto la adoración por un autor/a puede ser peligrosa.

Esta relación se acentúa con notable pericia en la primera parte de la novela, y en la que todavía no ha aparecido ni Hodges ni sus socios.

Stephen King se toma su tiempo para perfilar el carácter de estos dos lectores. Por un lado, presenta a un psicópata y por otro a un adolescente, los dos chiflados por la obra de Rothstein y especial por las novelas que protagoniza Jimy Gold, una especie de cruce entre Holden Caulfield y Harry «Conejo» Angstrom, un rebelde inspirador que con frases como “No hay mierda que importe una mierda”, se ha metido en el saco a los dos lectores antagonistas de esta novela.

En Quien pierde paga el chico se lleva lo mejor, aunque sufrirá, como sufren todos los personajes de King, antes de que termine la novela. En la historia, y como de una caja de Pandora se tratara, las cosas comienzan a torcerse cuando descubre un cofre enterrado que contiene dinero y manuscritos inéditos de la serie Gold que dejó escrito y sin publicar Rothstein, un ermitaño que abandonó la carrera literaria en la cima del éxito.

El cofre fue enterrado por el lector psicópata, quien obtiene la libertad tras pasar media vida entre rejas. Ya en la calle, solo tiene una idea en la cabeza, recuperar el cofre y ponerse a leer en esos cuadernos Moleskine las novelas inéditas con el fin de evadirse de su triste realidad.

Stephen King describe en la primera parte el asesinato del genio literario, quien tiene bastante genio cuando se enfrenta a su asesino, ese lector psicópata que no le perdona lo que ha hecho con Gold. Leyéndolo, uno imagina que King observa con recelo a sus seguidores, que ser reconocido no es lo suyo, que teme la pasión de sus fans.

Quien pierde paga desacelera en su segunda mitad, que es cuando aparece precisamente el protagonista de la trilogía Bill Hodges.

Bill Hodges no es un mal personaje, pero le quita cierto espesor literario a una novela que hasta ese momento exploraba esas claves con franco pesimismo. Hodges viene a ser en Quien pierde gana como la caballería en las películas de vaqueros, así que la historia toma otro rumbo para terminar en un final fantástico que augura por donde irán los derroteros de Pie de guardia, la novela que cierra una trilogía que sin ser de lo mejor de su autor, cuenta con retratos humanos muy de King, un escritor que describe personajes y ambientes que suelen salirse de lo corriente.

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