Archive for the ‘Libros’ Category

Berlinale, una novela de Elio Quiroga

Lunes, Enero 3rd, 2022

“Los gobiernos son tratados como intrusos en los mercados del cine, siempre ha sido así, porque este es un negocio en el que los inversores privados se juegan mucho dinero, y los Estados, sus burocracias bienintencionadas y sus películas de “arte” no son precisamente bienvenidos. Averiguar eso no requiere de demasiadas neuronas, pero así son las cosas. Nuestro querido gobierno aún no lo sabe, a pesar de que cada año vuelven a España con el rabo entre las piernas”.

(Berlinale, Elio Quiroga, colección Narrativa, Baile del Sol, 2021)

Escritor y cineasta en el que confluye una sorprendente capacidad de adaptación, Berlinale (Baile del Sol, 2021), su más reciente novela, nos revela también a un autor políticamente incorrecto, que sabe jugar con la sátira sin caer en la parodia.

Berlinale es el relato de una investigación en clave negra y criminal pero con un fondo de chiste. O mejor, de comedia bufa. Hay que saber leer lo subtextos que Elio Quiroga plantea en su nuevo libro y entender con una sonrisa que a veces termina en carcajada que todo cuanto cuenta puede resultar, nos tememos, verdad.

La novela se plantea así como una sátira inteligente no solo sobre el mundo del cine y sus zonas oscuras, que son aquellas en las que se hace negocio, sino por su refrescante tendencia a la provocación primero presentando a un personaje francamente repugnante, y que sin embargo cae bien porque demonios, él mismo es quién nos cuenta la historia; segundo porque sobre todo la parte que da inicio a este enredo de altos vuelos con muertos por en medio, le sirve al escritor y cineasta para criticar cómo nos las gastamos a este lado del Atlántico, Canarias, el tan cacareado archipiélago eje de una tricontinentalidad que más parece un trabalenguas que otra cosa, y el país al que pertenece, esta Expaña nuestra que cada día que amanece, amanece de una manera distinta.

Al margen de los argumentos de los que se sirve el autor para demoler todo lo que encuentra a su alrededor, la farsa de un sistema que ya evidencia signos de caducidad, Berlinale es también una novela policiaca al uso, solo que quien inicia y desarrolla página tras página la investigación es un personaje ruinito, un detective privado, mitad agente del CNI, que busca y rebusca en la capital alemana algo que como pasa en casi todas las grandes novelas del género negro sirve más bien como gancho que otra cosa. En este aspecto, y más allá de la resolución de las diversas tramas que se van desplegando en la novela a medida que se avanza hacia su final, lo mejor de este libro salpicado de referencias cinéfilas, es, precisamente, seguir los pasos de un personaje, Delfino Almeida, llamado a convertirse en socio honorario de ese club que cuenta entre sus miembros con tipos como Eladio Monroy, Mat Fernández, Jeque, Ricardo Blanco y José García Gago, por mencionar solo a sus más ilustres compañeros del archipiélago. Esa rama canaria que ya mira cara a cara a sus compañeros peninsulares sin renunciar a su acento.

Hacía tiempo, y es algo de agradecer, que no leía un libro y mucho menos un libro escrito en estas tierras insulares, con una sonrisa casi perpetua dibujada en los labios. Una sonrisa, cabe añadir, en ocasiones algo inquieta porque los callejones en los que se mete Almeida son tan inescrutables como el caso en el que se mete de cabeza.

El libro, al modo de Sebald pero sin las pretensiones de Sebald, incluye fotografías que ilustran los escenarios en los que se introduce nuestro más que héroe, anti héroe, y cuenta con partes realmente antológicas, sobre todo cuando en ellas se habla de cine, de cine de verdad. Sobre todo el que no supo hablar, el mudo, el silente, ese que aprendió a contar historias sin necesidad de palabras sino de imágenes.

Poesía imposible de imaginar hoy, y testimonio de un pasado que pasen los años se antoja si no más interesante sí que más emocionante. Una clave que el propio Elio Quiroga deja en boca de uno de los personajes de la novela, quien aporta además un queja, y es lo poco que nos ha llegado de aquel cine que no supo hablar. No supo o no quiso, mejor dejémoslo, así.

La novela recorre las entretelas de la industria cinematográfica actual en el marco de uno de los festivales de cine europeos más importantes del mundo y bucea en el mercado que confluye en el European Film Market (EFM), lo que aclara un poco más los tiras y aflojas que intervienen en la compra y venta de películas. Toda esta información no es baladí y refuerza los contenidos de una novela que se toma más en serio de lo que parece porque como dejó escrito nuestro admirado Boris Vian, la risa es la única manera que tenemos de tomarnos las cosas en serio.

Una mujer, como ya nos ha acostumbrado la novela policiaca, o la novela que se inspira en la policiaca para contar una historia, tendrá un protagonismo especial a medida que se van desatando algunos de los nudos que Elio Quiroga ha ido dejando amarrados a lo largo de la novela. Una historia que salvo su final, un final que no termina de convence, me revela a un escritor dotado si no para la comedia sí que para la sátira feroz que no necesita de palabras inapropiadas para ridiculizar lo que se quiere ridiculizar.

A la espera de una nueva incursión del escritor y cineasta en las procelosas y oscuras aguas del género, recuerdo que a este hombre más apegado a las incontinencias del fantástico que a reflejar nuestra realidad bajo la mirada de la literatura negra y criminal, cuenta en su haber con la adaptación al cine de la que sigue siendo a mi juicio la mejor novela de Alexis Ravelo, La estrategia del pequinés, y de un puñado de películas y novelas que transitan desde lo terrorífico a la ciencia ficción con –afortunadamente- denominación de origen. Es decir, que pese a sus irregularidades y algún que otro desacierto, ahí detrás late, se percibe y se encuentra un escritor y también un cineasta con estilo y mirada tremendamente personal. Cien por cien Elio Quiroga.

Saludos, más, queremos más, desde este lado del ordenador

Un cuento para niños y niñas de 9 a 99 años

Jueves, Diciembre 30th, 2021

Cinco años después de su primera colaboración, la periodista Eva Castillo Reyes y la ilustradora Verónica García Gómez se han vuelto a unir para crear una historia, esta vez dirigida “a niños y niñas de 9 a 99 años” contra el acoso escolar y el abandono animal. Publicado por Algani Editorial y distribuido por Atlántida Distribuciones, Un perro callejero cuenta cómo un animal abandonado presencia un acto de acoso escolar y decide ayudar a “un chico muy alto”. Para ello, le pedirá ayuda a una niña “que se ha quedado chiquita para su edad pero que es muy valiente”. En esta historia infantil, las ilustraciones, de estilo moderno, buscan luchar contra estereotipos raciales y corporales, acompañando una narración que huye de las definiciones cerradas de buenos y malos.

Un perro callejero está ya en las librerías y, en fechas próximas, podrá también adquirirse en Atlántida Distribuciones (atlantidadistribuciones.com). Varias librerías, como Islátika en Santa Cruz de Tenerife y El Águila y Papelería Pebe en San Cristóbal de La Laguna, están llevando a cabo estos días firmas con la autora de la historia, Eva Castillo Reyes.

Saludos, anotado queda, desde este lado del ordenador

Un año de literatura en Canarias

Lunes, Diciembre 27th, 2021

Ha sido un año complicado. Por un lado, la pandemia que no se va y, por otro, el volcán que despertó en la isla de La Palma y nos hizo recordar a los que habitamos este territorio que pisamos un suelo que emergió hace millones de años gracias, precisamente, a su actividad desatada.

Ha sido un año extraño. Y por raro, ese fantasma que recorre el archipiélago también alcanzó a un sector editorial que tras anunciar crisis los meses que permanecimos en casa pareció recobrar el entusiasmo en 2021 con una avalancha de títulos muchos de los cuales han coincidido en aparecer las últimas semanas del año.

La noticia triste es que tuvimos que lamentar las ausencias de, entre otros, el semiólogo y catedrático de Teoría de la Información en la Universidad Complutense de Madrid, Jorge Lozano, nacido en La Palma en 1955 y que falleció en marzo de este año. También nos dejaron el escritor Justo Jorge Padrón y la poeta Olga Rivero Jordán y el arquitecto Vicente Saavedra, uno de los impulsores de la primera y segunda Exposición Internacional de Esculturas en la Calle.

En cuanto a la celebración de centenarios, que es una manera de recordar a los que ya no están, pasó sin pena ni gloria el de Maud Annette Bonneaud (Limoges, 4 de enero de 1921 – Madrid, 13 de noviembre de 1991) aunque Tenerife Espacio de las Artes TEA prepara una amplia retrospectiva el próximo año comisariada por la historiadora del arte Pilar Carreño y el poeta Manuel González Sosa (Guía, Gran Canaria, en 1921 – Las Palmas de Gran Canaria, 25 de octubre de 2011) y se recordó con una serie de charlas a Isaac de Vega (1920-2014), quien pese a nacer en Granadilla de Abona en 2020, se le recordó en 2021 con una serie de actos que podrían culminar en 2022 con la reedición de algunos de sus títulos más significativos.

Una inmensa minoría recordó el décimo aniversario de la muerte del escritor y periodista Ezequiel Pérez Plasencia (Santa Cruz de Tenerife, 1957-Cartagena, 2011) y se celebró que el Día de las Letras Canarias estuviera dedicado a Natalia Sosa.

No hubo entrega del Premio Canarias de Literatura (se concederá en 2022) pero sí que lo recibieron en las modalidades de Investigación e Innovación, Patrimonio Histórico-Acervo Histórico y Bellas Artes e Interpretación, Dolores Covadonga Corbella Díaz, María del Rosario Álvarez Martínez y María Dolores Nazco Hernández, respectivamente.

En cuanto a nombramientos, premios y otras distinciones, el escritor Fernando Delgado fue designado presidente del Patronato del Museo de Bellas Artes de València y Juan Jesús Armas Marcelo fue nombrado académico de la Academia Mexicana de la Lengua Española y formó parte de la recién constituida Orden Galdosiana de La Palma junto al ex presidente del Gobierno de Canarias y ex ministro de Educación y Ciencia, Jerónimo Saavedra Acevedo. Alexis Ravelo obtuvo, por otro lado, el premio Café Gijón por Los nombres prestados; Elio Quiroga el Premio de Novela Policía Nacional por Tiempo Sucio y Antropófagos, de Saúl Cepeda, se hizo con el Benito Pérez Armas de Novela así como Jorge Ortiz Robla con el de Poesía Pedro García Cabrera que concede la Fundación CajaCanarias por M.A.O. [Carta a un padre]. Este año, Javier Hernández Velázquez recibió también el I Premio Internacional de Novela Policial Adarve Negra po r Indivisa Manent.

Andrea Abreu, autora del libro sorpresa del 2020, Panza de burro, representó a las islas junto a Fernando Delgado y Andrés Sánchez Robayna en la Feria del Libro de Frankfurt y consiguió con su novela el XVI Premio Dulce Chacón de Narrativa Española que concede el Ayuntamiento de Zafra (Badajoz) a la mejor obra en castellano impresa y editada el año anterior.

La escritora tinerfeña fue una de las autoras seleccionadas por la revista Granta como una de las mejores narradoras jóvenes en español y se constituyó la Junta Directiva de la Nueva Asociación Canaria de Escritores en la capital grancanaria, donde fue designado presidente Aquiles García Brito y José Antonio Luján Henríquez, vicepresidente.
Por otro lado, la profesora de la Universidad de La Laguna Teresa Arozena (Tenerife, 1973) fue la directora artística de las exposiciones y actividades paralelas que conformaron la Sección Oficial de la XVI edición de la Bienal Internacional de Fotografía Fotonoviembre.

La Feria del Libro no se celebró este año en la capital tinerfeña sino en La Laguna, instalándose las casetas en la plaza del Adelantado de la ciudad. Contó con una respetable presencia de público y su programa fue interesante.

Se aprovechó el año para solicitar al Ayuntamiento el cambio de nombre a una de las calles de Santa Cruz de Tenerife, si antes era del Perdón a partir de ahora se denomina de Domingo Pérez Minik y nació sin alharacas y con vocación de trabajo la Fundación Debrigode para impulsar la obra de uno de los escritores populares más reconocidos de la literatura pulp nacional. El escritor, nacido en Barcelona, pasó más de la mitad de su vida en Tenerife, isla que protagonizó dos novelitas de uno de sus personajes más populares, El pirata negro, y ambientó la primera parte de su novela semibiográfica Luchar por algo digno.

En el seno de la Universidad de La Laguna se presentó la Cátedra de Gestión Cultural, que contó en uno de sus primeros actos públicos con una charla que impartió el ex ministro de Cultura, José Guirao.

En cuanto a la política editorial del Gobierno canario continúa su línea de publicaciones aunque por desgracia no publiciten sus novedades. El Cabildo de Tenerife anunció que apoyaría al sector editorial con un respaldo económico muy tímido mientras su librería permanece cerrada y todo indica ya que definitivamente. Se habló de organizar unas jornadas dedicadas al escritor José Carlos Cataño (1954-2019) pero la idea continúa en el aire.

Por último, cabe señalar que la Editora BGR anunció que enfocaría su línea en las ediciones digitales, presentando la colección Poesía Móvil, que dirige Antonio Arroyo Silva. En su página web anuncia que próximamente apostará por la narrativa.

En cuanto a festivales literarios, a causa del volcán no se celebró el Festival Hispanoamericano de Escritores, que iba a estar dedicado a México, pero sí que tuvieron lugar dos encuentros en clave negra y criminal, Aridane Criminal, que se desarrolló en enero, cuando nadie sospechaba que el volcán iba a despertar; Tenerife Noir, que contó entre otros invitados con el actor y escritor Carlos Bardem y Antonio Mercero, uno de los tres autores que se esconden tras el pseudónimo de Carmen Mola, el último premio Planeta. Se celebró el festival Épica, Encuentro de Poesía Intergeneracional Canaria, que se desarrolló en Tacoronte, Granadilla de Abona, Las Palmas de Gran Canaria y Puerto del Rosario (Fuerteventura); Puerto de Letras, que contó entre sus invitados con el escritor rumano Mircea Cartarescu y el Festival de Novela Histórica Ciudad de Tacoronte, en el que participaron entre otros autores Gonzalo Giner y Mayte Uceda. El Puerto de la Cruz acogió una nueva edición del Festival Internacional de Literatura de Viajes y Aventuras Periplo, así como llenó de espectáculo sus calles y plazas con Mueca, respetando en todo momento los protocolos para frenar el avance de la Covid-19.

Nació, en un año de ceniza, el Observatorio Domingo Pérez Minik, que presenta una publicación homenaje al crítico y escritor tinerfeño pero continúan cerrados el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, en la capital tinerfeña, y el Ateneo de La Laguna. Se habló también de la recuperación del parque Viera y Clavijo, en la capital tinerfeña, cuyos actuales edificios en ruinas podrían acoger la sede del tercer Museo Rodin.

Libros

Una advertencia, ya clásica en este tipo de revisiones antes de que acabe el año, no están todos los títulos que son pero sí, al menos, aquellos de los que tuvimos noticia. Pedimos así disculpas a los que no se encuentran en el presente texto y, al mismo tiempo, los animamos a que se pongan en contacto con nosotros para dar noticia de lo que se publica, se presenta y sobre todo se lee con acento de aquí a este lado del Atlántico.

Entre los libros que llegaron a nuestras manos se encontró El wendigo de las estrellas (Idea), de Ángel Marr; Idealistas (la secta del orgasmo) (Baile del sol) Eduardo Montelongo; Mediodía eterno (Cabildo de Gran Canaria y Casa Museo Benito Pérez Galdós), de Santiago Gil y El niño de la tienda de telas (Puentepalo), de Jesús Ibrahim Chamali, entre otros.

El primero de los títulos propone una aproximación al universo de pesadilla de H.P. Lovecraft y el segundo una ambiciosa novela sobre el pasado y presente de Canarias. En cuanto a la novela de Santiago Gil, obra por la que obtuvo el premio internacional Benito Pérez Galdós, recrea los últimos días del pintor Jorge Oramas. Con igual registro histórico, resultó finalista de este mismo concurso A orillas del Guiniguada (Mercurio), libro en el que Juan José Mendoza cuenta la vida del sacerdote y teólogo vasco Antonio Pildain, obispo de la Diócesis de Canarias entre 1936-1966. Por último, El niño de la tienda de telas recoge un puñado de relatos de carácter autobiográfico.

Escrita en clave de novela de aventuras sin renunciar al rigor histórico pudimos leer en 2021 novelas que pueden encasillarse en el género como Llevadme a ver el mar (Idea), de Jorge Fonte; Orgullo ancestral (Idea), de Andrés Martín Peinado; Cherfe. Anhelos de justicia (Eride Ediciones), de Jesús Alberto Reyes Cornejo y El último viaje del Valbanera (Bilenio), de Carlos González Sosa, Lordemano (Ediciones B), de José Zoilo y Atis Tirma (Baile del sol), de Ulises Martín Hernández.

Se pudo leer la novela ganadora del Premio Benito Pérez Armas 2019, El último vándalo, de Alicia Ramos, y del 2020, El salón de los espejos mudos, de Sergio Constán y Mariano Gambín presentó ya en diciembre nueva novela, El oro de Mauritania (Oristán Ediciones).

Otras novedades fueron Después de los setenta (poesía) y Reembolsos (artículos y ensayos) de Lázaro Santana en la editorial Una hora antes; Deja ver, artículos de Caco Senante publicados entre 2015-2016 (Fundación Diario de Avisos); 99 madrugadas de alarma (Fundación Diario de Avisos), que recoge crónicas y reflexiones del periodista Juan Carlos Mateu sobre los días que permanecimos encerrados, un tema que inspiró también Historias de intramuros de Román Delgado y días que dieron origen a El año en que no viajé a Buenos Aires (Ediciones Menguantes), de la periodista Saray Encinoso.

Tras la publicación en 2010 del libro de cuentos Riqui-Raca 1.0, el editor y poeta Ayoze Suárez recuperó el sello Nectarina Editorial con la publicación de los libros de cuentos Las terribles historias, de Cecilia Domínguez Luis y El hombre que perdía las palabras, de José Luis Correa así como de las novelas El corazón de los pájaros, de Elsa López y Teneyda y otros relatos, de Alfonso García-Ramos y los libros de poemas Marabulla y Los bufones de Dios, de Silvia Rodríguez y Pedro Flores, respectivamente. Seis libros a los que ahora se añaden dos más, Cenizas sobre un mar de agosto y Mil novecientos 75, de Ángela Martín del Burgo y Miguel Ángel Contrera Betancor, que son los primeros títulos de una colección dedicada a la novela negra y criminal. Pero si hubo una novela que dio que hablar aunque el debate que suscitara adquiriera un tono tristemente guerracivilista fue El delator (Mercurio), de Juan Manuel García Ramos.

Otros libros fueron Ciudadano Polanco. Los hechos de una vida (Debate), de Juan Cruz; El sueño de Texas (Kolima Books), de Alberto Vázquez Figueroa; Traficantes de historias (Editorial Siete Islas), de Juan R. Tramunt y Veneno en el paraíso (Mercurio), de Domingo Luis Hernández y El informe Silvana (Mercurio), de Sabas Martín. A finales de diciembre del 2020 aparece Cuentos de otoño, libro de cuentos de Agustín Díaz Pacheco. Alianza Editorial publicó El hilo del collar, selección de la correspondencia de Gustave Flaubert, con traducción y notas del tinerfeño Antonio Álvarez de la Rosa, que presentó también la versión en español de Muertes imaginarias (E.D.A. Libros) de Michel Scheneider.

La editorial Betania puso en circulación la segunda edición de Entrevistas a Gastón Baquero y el libro La mítica ciudad llamada Habana (El Lobei Ediciones) que recopila artículos del escritor cubano. En Idea se dio salida a Buenas y malas palabras, de Antonio Lorenzo; Carlos Marrero Expósito dio rienda suelta a sus recuerdos de infancia y adolescencia en La Palma en Ñameland (Awwa Art). Otra novela fue Veinticinco días de agosto, de Santi López.

La actividad editorial de Baile del Sol a finales de este año fue intensa ya que llegó a las librerías con novedades canarias como Atis Tirma, de Ulises Martín Hernández; Garajado, de Ernesto Rodríguez Abad; Berlinale, de Elio Quiroga, Casa cerrada, de Ángela Ramos; Micropsia, de Ángeles Jurado Quintana y Tragedia de flor de vidrio o destrucción del paredón de Alejandría, de Ignacio Gaspar, entre otras. Maca Martinón aprovechó el año para presentar El cuarteto del sur (Ediciones Aguere/Idea), un arriesgado homenaje al Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell y en la editorial grancanaria Puentepalo publicaron libros como Intervalo abierto, poemas de Irina-Roxana Georgescu. Poemas son también los que se reúnen en los volúmenes Azul Ultramar y Soles amarillos (ambos en Ediciones El Drago), de Carmen del Puerto.

Isidro Hernández propuso La vida anterior (Ediciones del Pampalino); Roberto Toledo Palliser el libro Fulgor sin lastre (Mercurio) y Rafael José Díaz los libros Bajo los párpados de quien se aleja (Pre-Textos) y De un modo enigmático (Ediciones Franz, Colección Cráneo), relatos en los que establece un diálogo poético con la obra gráfica del artista Jesús Hernández Verano. La editorial Mercurio publicó el primer tomo de Trabajar en los vientos, que recoge la poesía completa de Víctor Álamo de la Rosa en una edición con estudio preliminar de Sabas Martín y al cuidado de Victoriano Santana Sanjurjo y Ediciones Remotas recuperó algunos relatos de Elsa López para Ella quiere ser sorda.

Leímos un estupendo libro de cuentos, Entre el agua y el suelo (Idea/Aguere), de Cristi Cruz y Réquiem por un escritor desconocido (El Salto Editorial), de Antonio Lorenzo Gómez Charlín. La Sección de Audiovisuales del Ateneo de La Laguna presentó en el Aguere Cultural la publicación Retina y Pablo Sergio Alemán Falcón el poemario Este cosmos de raíces, premio Pedro García Cabrera. Otros libros fueron Nosotras somos humanas, de Carmen de la Rosa, por la que recibió el Premio de Relato Corto Isaac de Vega 2020.

Llegó a librerías Última parada (Cazador), edición especial de Última parada: la casa de muñecas, una novela que Miguel Aguerralde publicó en 2012 y que en esta edición reúne en un solo volumen los textos que durante estos años ha protagonizado su detective Matt el Rojo, investigador implicado en casos de desapariciones en Las Palmas de Gran Canaria. Alfredo Moreno Santana, que firma como Víctor Conde, publicó este año que se nos va: Barcos a la deriva (Mainstream, SAGA Edgemont, 2021); El hombre del momento (Mainstream, SAGA Edgemont, 2021) y
Dana y el teorema del vacío (Mainstream, SAGA Edgemont, 2021).

Nicolás Melini publicó en Ediciones Franz, Talón, y Antonio Flórez Lage Gancho ciego en Siruela. Alexis Ravelo publicó una nueva entrega protagonizada por Eladio Monroy en Si no hubiera mañana (Alrevés). Javier Hernández Velázquez Un país en llamas (M.A.R. Editor) e Indivisa Manent (Adarve).

Tras varios años de silencio, Jorge Rojas, uno de los primeros escritores canarios en escribir thriller, regresó en Amazon con la novela El tesoro del corsario y se presentó Amarillos, obra por la que Antonio Martín Piñero recibió el XII Premio Bienal de Poesía Joven Emilio Alfaro Hardisson 2020, que convoca la sección de Literatura y Teatro del Ateneo de La Laguna.

OTROS GÉNEROS

Las editoriales canarias han hecho un esfuerzo en presentar novedades de diversa temática a lo largo del 2021. Entre los libros recibidos destacan, entre otros, los tres volúmenes de La masonería española en Marruecos (Idea), de la historiadora Valeria Aguiar Bobet.

Para conmemorar el centenario de la campaña del Rif en la década de los años 20 del pasado siglo, y bajo la coordinación de Andrés de Souza, se presentó La campaña del Rif y Canarias. Centenario de la Batería de Montaña de Tenerife en África (1921-1922) y se rescató del olvido Apuntes de viajes. Excursiones en las costas de Marruecos y las islas Canarias durante los años 1877, 1878, 1879 y 1881 de Arthur Jean-Philibert Grasset, en una edición de la profesora Nathalie Le Brun, de la Universidad de Estrasburgo y editado por el Instituto de Estudios Canarios, que también presentó Primer tesoro del teatro en Canarias, a cargo de José Antonio Ramos Arteaga, Adán Rocío Palmero y Fermín Domínguez Santana; Correspondencia galdosiana de José Pérez Vidal (1907-1990) (Gobierno de Canarias y Cabildo de La Palma), con introducción y notas de María Remedios González Brito y el sexto tomo de Amaro Pargo. Documentos de una vida, en la que trabajan Daniel García Pulido, Carlos Rodríguez Morales y Manuel de Paz Sánchez. En Idea se publicó también Resistencia y adaptación. La pugna del campesinado guajiro isleño del occidente de Cuba contra la sacarocracia, 1670-1817 (Idea) y en la misma editorial Los ocho monstruos de Monteverde, de Manuel Hernández González. También circuló en 2021 La institucionalización del abandono. La Real Casa de Maternidad de La Habana (1830-1898), de Desireé Cristóbal Querol.

Llanoazur Ediciones con el respaldo de el Ayuntamiento de Arona presentó Rosalía Gómez (1801-1874). La última esclava de la isla de Tenerife, de Nelson Díaz Frías y Damián Marrero Real Piel de papel, semi-ensayo bibliófago (Ediciones Mesturadas).Ángeles Alemán fue la autora de Maud Bonneaud-Westerdahl. La creadora surrealista (Mercurio), biografía que coincidió con el centenario del nacimiento de la artistra.

En 2021 se pudo leer un ensayo político, Acotaciones para la independencia (Círculo Rojo), de Jaime Afonso y el profesor Domingo Gari dio a conocer Estados Unidos en la guerra del Sáhara occidental (La Catarata).

La editorial Los 80 pasan factura publicó La sonrisa en el páramo, de Carlos Catana y Pablo Espantaleón, así como Rock, entre volcanes, de Vicente Martín Abreu. En el territorio de lo mágico y misterioso, se publicó en 2021 la tercera edición de Canarias misteriosa (CSB Ediciones), de José Gregorio González y Misterios y mitos del pasado (Delfos), de David Suárez Dorta.

El rey de la octava isla. Canarias antes Chávez y la Revolución bolivariana (Idea), de Ángel Dámaso Luis León; el libro educativo Crea como las artistas canarias del siglo XX (Modo Cultura) y El Hierro. La isla al principio (Ediciones Remotas), de Alexis W. y Víctor Álamo de la Rosa fueron otros de los libros que se presentaron en 2021.

Y CÓMIC

El cómic también dio de sí este año. Publicados por la Fundación Canaria Cine más Cómic, aparecieron Terror & Underground, de Ángel Marrero; Mitologink, de Elvira Piedra; Morgan by Morgan, de Morgan (Juan Jesús Verdú Medina); Nuestro viaje al bosque (Hugo Nylun [Elisgardor] ) y los volúmenes colectivos Ilustradoras & Ilustradas y Los autores del Salón. Muchos de estos trabajos se presentaron durante el desarrollo del XVIII Salón Internacional del Cómic y la Ilustración de Tenerife. También hubo jornadas sobre la historieta en La Laguna. Se sumó a esta lista de historietas Isaco y sus aventuras. La cueva de los muertos (Tibicena Publicaciones) con guión y dibujos de Alberto Hernández Rivero.

Traducir a Mircea Cărtărescu

Miércoles, Diciembre 22nd, 2021

La voz de Mircea Cărtărescu en español tiene acento femenino. Lo pone su traductora, Marian Ochoa de Eribe, quien acompañó al escritor rumano y candidato al premio Nobel de Literatura a Tenerife para clausurar hace ya algunas semanas el ciclo Puerto de Letras. Escritura en diálogo, una actividad que organiza Antonio López Ortega, Nela Ochoa y Rafael José Díaz con la colaboración del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz.

Doctora en Literatura comparada, la carrera como traductora de Marian Ochoa se ha decantado por la literatura rumana. Además de Mircea Cărtărescu, a esta mujer le debemos las versiones en español de novelas escritas por otros compatriotas de Cărtărescu como Mircea Eliade y Dora Pavel, entre otros.

Marian Ochoa de Eribe hizo de traductora del escritor en Tenerife no solo para el diálogo que se desarrolló en el Lago Martiánez sino también para los periodistas que entrevistaron al escritor rumano durante su estancia en la primera ciudad turística de Canarias.

Fue eso lo que nos animó a plantearle al inicio del encuentro que mantuvimos con Cărtărescu ¿cómo era su trabajo con él? Y al mismo Cărtărescu ¿cómo era trabajar con Marian Ochoa de Eribe?

Estas fueron sus respuestas.

Marian Ochoa de Eribe destacó “la libertad absoluta” que el escritor rumano le permite cuando trabaja sus textos y recordó que alguna vez él mismo ha manifestado que confía en todos sus traductores “ciegamente” porque los considera los mejores que puede tener un autor.

Respecto a las dudas que pudieran asaltarle cuando traduce los libros de Cartarescu dijo que éstas han sido pocas ya que no tienen tanto que ver con el rumano como lengua sino en cómo poder decirlo en español.

Lo difícil, aseguró, es cómo salvar todo el sentido de su mensaje literario “en nuestro idioma”, ya que se trata de un territorio en el que Mircea Cărtărescu “no puede ayudarme”.

Estos casos abordan, advirtió, cuestiones puntuales como “nombres de personajes, juegos de palabras que plantea en el texto y que una vez que resuelvo lo consulto con él para ver si está de acuerdo”.

Por su lado, Mircea Cărtărescu reveló que se siente “un afortunado” porque trabaja desde hace más de veinte años con “los mejores traductores de lengua rumana”.

“Somos un grupo, mejor dicho, somos ya como una familia. Nos conocemos muy bien, somos amigos y tengo por eso una confianza absoluta en todos ellos”, comentó el escritor, quien añadió que no siente la necesidad de controlar el trabajo que realizan sus traductores porque sabe desde un principio que “va a salir bien”.

Tan bien en el caso de Marian Ochoa de Eribe que “ayer mismo”, afirma Mircea Cărtărescu, “un lector me dijo que mi libro El levante parece escrito directamente en castellano y el caso es que estoy plenamente convencido de que es así”.

¿Y por qué?, ¿por qué está plenamente convencido de que es así?

“¿Por qué? –responde el escritor rumano– “porque suena espléndidamente en español”.

Las traducciones que ha realizado Marian Ochoa de Eribe de la obra de Cărtărescu y de otros escritores rumanos se han publicado mayoritariamente en la editorial Impedimenta, un sello editorial que cuida no solo las traducciones sino también el libro como objeto. En estos momentos, la traductora se encuentra traduciendo El ala derecha, una novela que forma parte de la trilogía Cegador y que comenzó con El ala izquierda, una obra que propone “una incursión tan fascinante como excesiva por el sanctasanctórum de la imaginación gótica de Cărtărescu”, anuncia en su página web la editorial, y trilogía que se completará con El abdomen.

En una entrevista que concedió a Traidoras, Marian Ochoa de Eribe declaró que la traducción, la buena traducción, es “un trabajo de orfebrería con la palabra poética” y que no le agrada mantener distancia con sus traducciones. Respecto a las traducciones que más disfrutó de Cărtărescu menciona El ala izquierda y también Solenoide y en cuanto a las más difíciles, Travesti y El levante.

Y concluye: “Cuando traduzco a Cărtărescu, por ejemplo, tengo en cuenta expresiones castellanas equivalentes a lo que hubiera dicho Cărtărescu en rumano, ya sea un refrán o una simple frase. Aunque procuro que no sean expresiones que solo se escuchen, por ejemplo, en mi pueblo. Si sé que en el País Vasco decimos tal expresión, pues voy a intentar buscar una expresión lo más ecuménica posible, para que resulte grata a los oídos de todos los lectores en todas las variantes del castellano. Es una búsqueda continua del equilibrio”.

Saludos, nubes oscuras y calor, desde este lado del ordenador

Mircea Cărtărescu: “El Nobel no está en mi mente”

Martes, Diciembre 21st, 2021

Llegó, vio y convenció, este podría ser el resumen de los días que pasó en el Puerto de la Cruz el candidato años va y año viene al Premio Nobel de Literatura Mircea Cărtărescu (Bucarest, 1956), que estuvo en la isla como invitado del ciclo Puerto de letras. Escritura en diálogo, y al que acompañó durante su estancia la traductora de sus textos al español, Marian Ochoa de Eribe.

El escritor rumano, un confeso lector compulsivo, se encuentra en estos momentos trabajando en la que será su nueva novela. Una novela que anuncia será diferente a las anteriores que ha escrito porque se trata “de una falsa novela histórica”. Mientras tanto, continúa leyendo a los clásicos en latín, que son los autores que sedimentaron la literatura de un autor que se hace preguntas. Muchas de ellas sin respuesta posible.

- ¿Cuándo se despierta en usted la necesidad de escribir?

“Tengo una memoria extraordinaria así que todo lo que escuchaba en verso de pequeño lo aprendía de memoria. Mi madre recuerda que cuando era un niño reunía a mi alrededor a los amigos para recitarles poemas. Después vino la lectura. No sé si soy un buen autor pero me considero un gran lector. La lectura ha sido la pasión de mi vida. No puedo verme en ningún momento del pasado sin un libro entre las manos. Al igual que Mallarmé tengo la sensación de que he leído todos los libros y al leer tanto, sentí la necesidad de escribir. Esto vino a suceder cuando tenía los catorce años, que es la edad en la que comencé a escribir mis primeros poemas y relatos que eran muy ingenuos y poco profesionales. En el instituto tuve la suerte de tener acceso a un círculo literario muy bueno y cuando llegué e la universidad empecé a escribir de verdad. Éramos un grupo de jóvenes escritores que queríamos revolucionar la literatura rumana y en cierto sentido lo conseguimos. Entonces eran los años 80, al final de la dictadura rumana, y las condiciones de vida eran extraordinariamente malas pero nosotros amábamos la literatura por encima de todo, sobre todo la poesía, así que pasamos esa etapa de una manera digna”.

- ¿Cuáles fueron sus primeras lecturas? ¿Y cuáles son las actuales?

“Soy un lector omnívoro y no solo en lo literario ya que me interesan todos los ámbitos, todo el conocimiento, la filosofía, las matemáticas, la teología, las ciencias y, por supuesto, mi favorita, que sigue siendo la poesía. No puedo imaginarme sin leer, tengo siempre libros conmigo y quizá los que más me han influenciado en mi personalidad y mi literatura sean los clásicos. Leo mucha literatura griega y latina –puedo leer en latín– así que algunos de mis autores favoritos son Petronio, Apuleyo y como poetas Catulo y Safo, que son mis grandes favoritos. Después de ellos hay escritores de todas las épocas que han influenciado en mi literatura pero es la modernidad anglosajona la que ha sido más determinante. Ahí están Virginia Woolf, Ezra Pound y otro tipo de modernidad como la vienesa con escritores como Kafka y Musil, entre otros. Para mi, todos ellos son los escritores más importantes así que me considero su modesto discípulo”.

- En esta relación no cita a ningún escritor rumano.

“En mi mente la literatura rumana y la universal están en compartimentos distintos. En la literatura rumana me siento como pez en el agua y de hecho la mayoría de los autores que me gustan son rumanos y aunque no sean conocidos en occidente para mi son fundamentales. Hablo de Mihai Eminescu y Nichita Stănescu, entre otros. Actualmente ya se han traducido autores que han alcanzado cierta fama como Max Blecher, al que han llamado el Kafka rumano, o Mihail Sebastian que fue una especie de revelación en todo el mundo gracias a su diario. Soy profesor universitario y he dado clases de literatura rumana a lo largo de todas sus etapas, desde la medieval hasta la contemporánea”.

- ¿Y qué es lo que siente cuándo escribe?

“En primer lugar soy autor de un diario, un diario personal, íntimo, así que prácticamente escribo todos los días. Ya he publicado varios volúmenes de este diario y de este diario han surgido las diferentes ramas de mi escritura. Para mi la escritura tiene motivaciones muy complejas. Es una necesidad diaria y una gran alegría pero también una gran tortura. Creo que todo escritor verdadero siente lo mismo porque cuando escribes estás al mismo tiempo en el paraíso y en el infierno”.

- Entiendo entonces que la literatura le sirve para expulsar sus demonios.

“Creo que estos demonios no deben ser liberados ya que son los que producen la literatura. Son necesarios para el escritor. Un poeta escribió que sabía donde tenía luz el rayo, así que todo autor necesita unas raíces de sufrimiento interno que, en cierto modo, catalizan y producen la escritura y, como los demás escritores, también tengo mis heridas interiores, heridas que odio pero que al mismo tiempo son necesarias. Todo lo que escribo está provocado por experiencias dolorosas”.

- ¿A qué experiencias dolorosas se refiere?

“Cualquier lector lo encontrará en mis textos, son recurrentes y aparecen en los libros. Debo decir que algunas son aceptables y otras inaceptables pero aparecen a través de la transparencia del texto. No puedo ni quiero señalarlas porque puede que no sea consciente de alguna de ellas. Hay varios estudios sobre mi obra que han detectado determinados complejos freudianos y de otro tipo de los que no tenía juicio pero que he tenido que aceptar”.

- ¿Cuál de sus libros recomendaría para todo aquel que quiera iniciarse en su literatura?

“Creo que en mi escritura se puede entrar a través de cualquiera de mis libros, en la poesía, la prosa, los ensayos. No obstante, recomiendo siempre que se empiece por Nostalgia, que es mi primer texto escrito en prosa y que siendo un libro de juventud, es el más sincero y genuino. Mucha gente en Rumanía considera que es el mejor de mis libros y y en cierto sentido tengo tendencia a apreciarlo pero veo sus defectos porque si lo volviera a escribir lo haría de distinta manera. Es de mis libros el más leído y traducido”.

- ¿Busca ser honesto en su literatura?, ¿y busca la honestidad en la obra de otros autores?

“La sinceridad es una cosa en la vida y otra en el arte. En el arte la sinceridad es un efecto literario, uno de los más difíciles de expresar. Por ejemplo El guardián entre el centeno, de Salinger, tiene un aire de sinceridad total pero cuando analizas el libro te das cuenta de cuánto le costó a Salinger conseguir esa honestidad porque el arte es fundamentalmente ilusión y una ilusión sincera es una paradoja. Es una ilusión elevada a la segunda potencia. Siempre he sido honesto conmigo mismo cuando escribo. No acepto modas. He escrito siempre lo que he sentido como una necesidad interior y para mi eso significa que un autor es sincero consigo mismo”.

- Ha dicho que sus mejores textos son aquellos que explotan su lado femenino. ¿Cuál es su lado femenino?

“En general el artista es un andrógino, por lo demás como todo el mundo pero tiene algo más. En mi opinión no existe dualidad masculina y femenina, hay una graduación entre los dos polos y cada uno de nosotros se sitúa en algún punto de esa graduación. Este tema lo expliqué en una novela breve, Travesti, que en España se llamó Lulú, porque en cierto sentido es una exploración de la sexualidad adolescente. Es mi única novela que es verdaderamente el estudio de un caso de psicoanálisis. El adolescente no tiene un esquema erótico bien fijado, es un ser ambiguo y el artista es un eterno adolescente donde esa ambigüedad se expresa mejor. Elliot habla en La tierra baldía de un andrógino que fue hombre y luego se transformó en mujer al que esta transformación le confiere el poder de ser profeta. Creo que el profetismo de los escritores viene de esa ambigüedad. Muchos de los personajes que hablan desde el yo en mi literatura son mujeres y esta perspectiva me gusta especialmente así como cuando era joven me gustaba escribir con la voz de un anciano. Es una provocación y un intento de explorar los propios límites”.

- ¿Qué le parece que le dieran el Nobel de Literatura a Bob Dylan?

“Traduje la obra de Bob Dylan al rumano y escribí en el prólogo que iba a ganar el Nobel de Literatura en un momento en el nadie hablaba de Dylan en esos términos y al cabo de los tres años lo recibe. No voy a comentar si lo merecía o no porque Bob Dylan merece todos los premios”.

- ¿Y qué opinión tiene de los premios literarios?

“Los premios literarios y otras distinciones forman parte del juego literario que es un juego social, y los escritores se ven obligados a participar en ese juego. Desde el punto de vista del escritor puro, el propio hecho de publicar ya es un compromiso. Siempre he soñado que el escritor no tuviera ningún tipo de compromiso sino que escribiera para sí mismo y no participara en ningún tipo de vida literaria pero este personaje es un ideal. Pocos escritores lo han conseguido. Incluso Kafka quería publicar y recibió un premio y leía con mucho placer sus textos a sus hermanos. En este sentido, hay que participar en el mundo cultural y literario y está bien recibir premios aunque a partir de un momento sientas inferioridad y te amargues, lo que no está bien. Los premios son cuestiones internas pero no carecen de importancia. En mi caso, me alegro cuando alguien que escribe recibe un premio merecido. Salté de alegría cuando Mario Vargas Llosa se llevó el Nobel”.

- ¿Y está en su mente recibir el Nobel de Literatura?

“El Nobel no está en mi mente, no tengo recursos para pensar en eso porque todos los que tengo están al servicio de la escritura. El Premio es algo exterior a mi”.

- ¿Recuerda el primer libro que le impactó?

“Más allá de los libros de la infancia cuando era alumno del instituto, a los 16 años, descubrí Dr. Fausto de Thomas Mann y me identifiqué con el personaje central, Adrian Leverkühn. Creo que nunca me ha gustado tanto un libro. Tanto, que un día vi a un compañero del instituto con el Dr. Fausto de Mann bajo el brazo y sentí celos, como si me hubieran quitado a la novia. Hasta entonces tenía la sensación de que Thomas Mann había escrito ese libro para mi. Conté esta anécdota durante el discurso de aceptación del Premio Thomas Mann de Literatura y en cierto sentido es el libro que tengo en mente cuando escribo porque Mann es uno de mis autores favoritos”.

FOTO: Fran Pallero

Saludos, Mulțumesc!, desde este lado del ordenador

Piel de papel, un ensayo de Damián Marrero Real

Lunes, Diciembre 20th, 2021

Damián Marrero Real es un hombre que ama a los libros. A los libros de papel en un mundo donde se imponen los avances tecnológicos, las virguerías que nos prometen resolvernos la vida hasta que deja de funcionar uno o dos años después de salir a la venta por aquello de la obsolescencia programada. En este universo, con el que el escritor y ensayista ya fabuló en su novela Leyeron con las botas puestas, navega Piel de papel (semi-ensayo bibliófago) (Ediciones Mesturadas, 2021), un volumen que reúne diez artículos en los que al autor defiende la supervivencia del libro de papel, el que todavía conoce la mayoría y que se puede adquirir en una librería o el usuario llevárselo en préstamo de una biblioteca cuando los elementos, las circunstancias, todo a su alrededor se transforma a una velocidad diabólica.

Afortunadamente para los que seguimos leyendo al modo tradicional, es decir, con un libro entre las manos al que pasamos lentamente las páginas cuando nos metemos de lleno en lo que nos cuenta, quedan resistentes que como Damián Marrero Real se han plantado y han dicho NO a lo que consideran una intromisión perniciosa. Esa intromisión no es otra que la que revolución de lo digital.

No recuerdo ahora quien lo dijo pero vino a decir que los tiempos actuales, estos que nos han tocado vivir, hace años que dejaron de ser de ciencia ficción. El hombre y la mujer de nuestros días apenas se ve reflejado en el de hace apenas unos treinta años atrás porque, prácticamente, han cambiado todas las herramientas que lo rodeaban. Vivir mejor implica entrar en el juego de la virtualidad y perderse en una nebulosa que no estimula nuestra imaginación sino que invita a desplazarnos por un complicado entramado de cables que maneja lo que se conoce como inteligencia artificial.

En torno a estos temas y otros muchos más, se compartimenta la estructura de Piel de papel, un libro de papel que además incluye sobresalientes ilustraciones de Alexander Carballo Rodríguez y un prólogo que firma Francisco Álvarez Abrante.

Los capítulos de Piel de papel despliegan un abanico de reflexiones en las que su autor desmadeja muchas de las cuestiones que a los lectores tradicionales, los que yo llamo de toda la vida, preocupan. Y mucho. Estas partes llevan por título La profecía incumplida del ebook, La Cultura se toca, Herederos, a mucha honra, de Gutenberg, El formato importa, Identidad libresca, Fetichistas del libro de papel, ¿y qué?, ¿Alimentar algoritmos?, Colonialismo digital, ¡Ay, la escuela! ¡Paren por favor!, y Volver al libro de papel, que nunca se fue, que resulta ser el más extenso de estos dardos dirigidos a quienes consideran a gente como Damián Marrero y a quien ahora mismo les escribe, dinosaurios que se resisten a abandonar el terreno de juego precisamente porque aman a los libros. A los libros de papel.

Invitaría a todos los que forman parte de esta inmensa minoría a que se leyeran una obra que nos escatima en objetivos y que no cae, gracia a Dios, en proclamas que casi siempre resultan huecas, vacías… El mucho ruido y pocas nueces que anuncia el dicho y que dio título a una de las pocas comedias escritas (o tal y como están los tiempos atribuida) a William Shakespeare, el bardo de Stratford y uno de esos autores, el otro podría ser Miguel de Cervantes, al que me cuesta imaginar leyendo en un ebook porque, damas y caballeros, no sería lo mismo. Y eso es porque el espíritu de Shakespeare y Cervantes vive dentro de las páginas de papel, la pantalla electrónica es otra cosa.

Y esa otra cosa la explica Damián Marrero Real con todos sus puntos y comas, sin faltar nunca sino dando razones que explican que el libro tradicional, el de papel, es un hallazgo que por mucho que se impongan las nuevas tecnologías será muy difícil de erradicar. De hecho, y si nos atenemos a las más recientes estadísticas, va ganando la batalla al ebook lo que garantiza que, de momento, toda la industria y los agentes que intervienen alrededor del libro que conocemos se mantenga pese a los agoreros tecnológicos.

Las claves para acercase a Piel de papel las facilita el autor en la contraportada de una obra que, no iba a ser menos, está notablemente presentada. Destaca su cuidada puesta en escena, la calidad del papel de la portada y de sus páginas interiores. Se trata más de un libro al que podríamos considerar objeto por lo bien editado que está. Imagino que Damián Marrero Real ha querido reforzar el mensaje que transmite en su interior ofreciendo al lector una obra que no solo relumbra por lo que dice sino por cómo lo dice. También por el exquisito cuidado que se presta a esta edición.

Piel de papel, ya lo advierte el autor en la portada, se trataría de un “semi-ensayo bibliófago” aunque, particularmente, lo considero más que bibliófago, bibliófilo porque está escrito por un escritor y lector al que le gustan los libros. Los libros, siempre, de papel.

Saludos, a leer, que son dos días, desde este lado del ordenador