Archive for the ‘Libros’ Category

Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa, un libro de cuentos de Yolanda Delgado Batista

Lunes, Julio 30th, 2018

Yolanda Delgado Batista se mueve muy bien en el cuento. Si en su anterior libro de relatos, Puro cuento, cambiaba con facilidad de estilo y de tono, la apuesta se multiplica y sobredimensiona en Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa, ya que mezcla el cuento propiamente dicho con el microrrelato así como el artículo periodístico de carácter cultural, entre otros géneros literarios. Propuestas en las que la escritora además de seducir al lector juega en un territorio, el del cuento, que ha hecho suyo.

El volumen, que ha sido recientemente publicado por la editorial Baile del Sol en su colección Sitio de fuego, reúne 27 piezas que comienza con la que da título, precisamente, a este volumen: Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa, cuento en el que a pesar de dejar algunos cabos sueltos sabe mantener un tono irónico a lo largo de una historia que, sin noquear al lector más entusiasmado, sí que le abrirá el apetito para continuar con la siguiente historia: Cuando una tortuga y Primo Levi me salvaron, el más extenso de los relatos y, a nuestro juicio, el mejor no solo por contar con pericia la relación de una madre con su díscolo hijo, sino porque retrata situaciones y momentos de hondo calado sentimental que su protagonista supera gracias a la literatura. Como en otros de los cuentos que se pueden leer en este libro, la ironía es clave para mantener la atención de lo que se narra, una historia sobre perdedores que salen adelante gracias a su fantástico sentido del humor.

El tono del libro baja en ¡Penélope, no corras!, texto que por improvisado no nace ni va a ninguna parte, misma sensación que despierta El efecto mariposa en la psique humana y La novia, quizá porque Yolanda Delgado Batista no termina por dominar con aplomo el relato breve, formato en el que pierde fuelle, entusiasmo, capacidad para ahondar no ya solo en los personajes sino también en las relaciones de pareja que es otra de las constantes que domina este volumen.

El siguiente cuento, Solos, tiene más páginas pero apenas mantiene el equilibrio y el dibujo de los personajes resulta bastante tibio aunque cuenta con notables recreaciones de atmósferas que refuerzan la soledad de la pareja protagonista.

Escritora con un afilado sentido de la ironía, lo explota en su lado más cómico en Gastos innecesarios, fórmula que no inyecta en Aniversario de boda, un cuento construido a través de diálogos entre una madre y su hijo, experimento que prosigue, solo que ahora adaptándose como un camaleón al español mejicano en Baila la diosa en el ombligo de la luna, relato que está bien maquillado aunque no termina de cerrarse pese a su épico final.
El bello durmiente y La cartilla de leer son narraciones cortas que no acaban de convencer al lector más curtido aunque el libro toma oxígeno en Exploradores del aire, un cuento nostálgico que se desarrolla en la capital grancanaria.

Pedid y se os dará, dijo el Señor está escrito en verso y El hereje es un excelente microrrelato para alguien, como el que ahora escribe, que no es demasiado partidario de este género.

La tía y el luchador tiene, por otro lado, cierto color fitzgeraldiano aunque lo que se narre tenga lugar en las islas Canarias mientras que el recuerdo monopoliza los contenidos de La importancia de llamarse, en el que recrea la vida de uno de sus abuelos, víctima de la represión franquista en el archipiélago.

Otro de los cuentos, ¡Ay, mamá Iné!, nos muestra a una escritora que también se maneja bien en el relato de tinte costumbrista y narración que forma parte del álbum familiar de las historias que se agrupan en este volumen. Libro que incluye Almuerzo de ayuno involuntario, que resulta igual de gracioso que ¿Es la RAE?, construido también en forma de diálogo. Otro de los cuentos, Premio de relato corto apuesta más por el chiste (amargo) que por la ironía en su final.

Entre de las constantes de este libro se encuentran trambién los escritores. Encontramos escritores en De hombres sin pantalones; al mismísimo James Joyce en Entrevista con Joyce y al Quijote y en cierto modo a Miguel de Cervantes por ser su creador en Homenaje a un entreverado loco. Escritores, en este caso travestidos en escritoras, aparecen en el lúcido y vindicativo ¿Escritoras españolas?, y lo críptico por ciertamente hermético en textos como Cuestión de género que aún intentamos descifrar.

Los dos últimos relatos que contiene Antes de arrojarse al mar, la señora Brown fue a misa son Comunicado urgente a la nación y El tablero imperfecto del mundo, narración esta última que junto a Cuando una tortuga y Primo Levi me salvaron nos parece de lo mejor de un libro que no termina de ser redondo como Puro cuento pero en el que se observa el talento y la capacidad que tiene Yolanda Delgado Batista para contar toda clases de historias con independencia del género al que se circunscriban

Saludos, lunes, desde este lado del ordenador

Aquellos españoles que se fueron a Hollywood

Jueves, Julio 19th, 2018

La vida de la actriz Conchita Montenegro es resumida en la novela Mi pecado del escritor Javier Moro, quien dedica la mayor parte de sus páginas y en un ingenioso flash back narrativo, a la experiencia de la actriz en Holywood durante los años 30 del pasado siglo XX. El relato de sus andanzas y también de sus amores en la Meca del Cine resulta de lo más atractivo en un libro escrito con estilo neutro, en el que apenas hay descripciones y mucho menos indagación psicológica de los personajes, ya que tiene como fin el de contar a modo de biografía novelada la vida de una mujer española que estuvo adelantada a su tiempo.

La fauna de españoles que se reunió en Hollywood en los años treinta no da para una sola historia sino para muchas. Javier Moro intenta recrear cómo fue aquel universo con acento castizo (reuniones en las playas californianas para comer la tradicional tortilla española) y la amistad que algunos de ellos mantuvieron con actores que representaban la aristocracia del cine norteamericano como Charles Chaplin, íntimo amigo del cineasta y escritor Edgar Neville y Ramón Novarro y Greta Garbo de la misma Conchita Montenegro que tuvo tiempo, además, de enamorarse del actor británico Leslie Howard.

Mi pecado se lee con velocidad aunque no se encuentre literatura en sus páginas. Es un producto literario diseñado para vender en el que además de narrar las peripecias de la estrella española en la capital del cine se detiene para ilustrar al lector sobre su relación con Howard y otros actores y ejecutivos de aquellos años así como su regreso a España finalizada la Guerra Civil, país destrozado anímica como físicamente y en el que además de rodar un puñado de películas terminó finalmente retirándose de la interpretación tras casarse con el diplomático franquista Ricardo Jiménez Arnau, aliadófilo y responsable en parte –lo resalta la novela– de que Francisco Franco se entrevistara con Leslie Howard en Madrid, a quien admiraba después de verlo actuar en Lo que el viento se llevó, película curiosamente prohibida en la España de aquellos años por presión de la Alemania nazi.

Deja un regusto amargo Mi pecado en la memoria lectora. Se aprenden cosas, la mayoría de ellas anécdotas, muchas de ellas teñidas de color rosa, pero no se aprecia interés en profundizar en la psicología de una mujer que tuvo que ser alguien realmente especial no solo en Hollywood, donde apareció como un torbellino cien por cien español, sino tras su vuelta a España, país que en plena postguerra no estaba dispuesto a lidiar con una señora que además de conducir y pilotar avionetas, defendió con uñas y dientes a lo largo de su vida su independencia.

El libro de Javier Moro se permite un tímido acercamiento psicológico cuando retrata la relación de la actriz con sus dos hermanas, pero no va más allá de la envidia que suscita en una el triunfo arrollador de la primera o la indiferencia que le provoca su éxito a una tercera que se queda en España al cuidado de su madre cuando Conchita Montenegro decide marcharse a Hollywood.

Con todo y pese al regusto amargo que produce su lectura por liviana y floja, Mi pecado abre una veta que, espero, insistan otros escritores más preparados para explorar la presencia que toda aquella tropa de españoles y mayoritariamente gente de derechas, practicó en Hollywood. Ciudad que se abrió al talento extranjero en aquellos años hasta que volvió a ser el pueblo de provincias de sus orígenes con el estalló la II Guerra Mundial y el Gobierno federal ordenó la repatriación de muchos de aquellos artistas extranjeros que, como Enrique Jardiel Poncela o el ya mencionado Edgar Neville, probaron con un arte que estaba alcanzando aquellos años todo su esplendor.

Jardiel Poncela resumiría su etapa en Hollywood escribiendo que en aquel lugar: “me he pasado la mitad del tiempo tumbado sobre la arena y mirando las estrellas, y la otro mitad tumbado sobre las estrellas y mirando la arena”.

La vida de Conchita Montenegro según Javier Moro fue algo así, aunque carece de la chispa y el sentido del humor del celebrado inventor del cine en verso y de los celuloides rancios.

Saludos, entonces el cine era otra cosa, desde este lado del odenador.

Víctor Ramírez, candidato al Premio Internacional de Literatura Carlos Fuentes 2018

Miércoles, Julio 18th, 2018

El escritor Víctor Ramírez ha sido postulado oficialmente al Premio Internacional Carlos Fuentes 2018, galardónque convoca cada dos años la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y la Universidad nacional mexicana. En ediciones anteriores resultaron ganadores Mario Vargas Llosa, Sergio Ramírez de Nicaragua o el mexicano Eduardo Lizalde. El premio consiste en doscientos cincuenta mil dólares y una escultura del artista Vicente Rojo.

Por primera vez un autor canario es considerado como candidato por una universidad mexicana, la postulación del autor de libros como Nos dejaron el muerto ha sido formulada desde el Instituto de Bellas Artes de la Universidad Juárez del Estado de Durango en el norte de México, por representar la obra literaria de Víctor Ramírez” un exponente singular de la narrativa en español desde la condición de la insularidad bajo un anclaje tricontinental entre África, Europa y América!.

La obra literaria de Víctor Ramírez se encuentra reconocida como una de las voces de la Generación del 70, siendo destacable la aparición de varias tesis en Italia y Senegal sobre su novela Nos dejaron el muerto, de la cual se realizó la película La caja en 2007, dirigida por Juan Carlos Falcón.

Víctor Ramírez, nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1944 y es miembro de la Academia Canaria de la Lengua.

Saludos, ya sabe, desde este lado del ordenador

Retratos ‘algo’ macabros sobre la condición humana

Martes, Julio 17th, 2018

Juan R. Tramunt es un escritor que se preocupa por dar carácter a sus personajes y crear atmósferas aunque no cuida tanto el sentido de la historia, lo que a larga puede descompensar las expectativas que como lector despierta la colección de relatos que reúne en Nunca más la noche (Baile del sol, 2018) seis narraciones (Betsabé, La habitación abuhardillada, La fiesta, Zapador, Aurora y Relato inconcluso) en las que indaga en las fuerzas de la naturaleza humana con resultados regulares.

En casi todas las historias cobra vida cierto vampirismo existencial. Las relaciones entre sus protagonistas son resultado de inquietantes aunque familiares juegos de poder y la acción se desarrolle en escenarios cotidianos pero diferentes donde los personajes que intervienen apenas tienen que ver unos con otros en los seis relatos que contiene un libro que incluye más que un cuento una novela corta, Betsabé, que no termina por definir demasiado bien sus intenciones y que deja en el aire mucho de los planteamientos que propone.

No sucede así con La habitación abuhardillada que, en nuestra modesta opinión, es uno de los mejores cuentos del libro no solo por sus intenciones metaliterarias ni su inquietante homenaje más que a Poe, al universo lovecraftiano por el escenario en el que se desarrolla, sino por los personajes que en él intervienen, una pareja y un extraño dibujante de historietas que además de escribir y dibujar sus tebeos, colorines, chistes, cómics, cuenta con una prodigiosa biblioteca en la que se encuentran clásicos y modernos del noveno arte.

Este relato describe muy bien la atmósfera opresiva que se respira en esa vivienda en la que recala la joven pareja en un viaje relámpago a Madrid y logra que lo imposible se haga posible a medida que se avanza en su lectura.

El tercer relato que contiene el libro se titula La fiesta y en él se mantiene ese pulso entre lo real e irreal que caracteriza a todos estos cuentos y la novela corta que incluye el libro aunque no termina de convencer, quizá sea porque pese a sugerir más que decir no se aprecia que detrás de la sugestión, de ese velo que camufla todo con forma de palabras, se transmita algo que demandaba más sustancia. Está bien escrito, como todos los relatos de esta compilación, pero le falta carne para dar solidez al conjunto final.

El vampirismo, un vampirismo metafórico que aparece y se extiende en un ambiente cotidiano y familiar, vuelve a ser protagonista en Zapador, en el que se narra una historia de dominio con aires inquietantes. Un piso de estudiantes y sus moradores son los protagonistas de un relato que sin embargo no termina de encontrar su lugar aunque está escrito con notable pulso narrativo. Por desgracia, las posibilidades que prometía terminan por disolverse probablemente por el equilibrio, no siempre conseguido, que Juan R. Tramunt intenta mantener entre lo real e irreal.

No se trata así de visiones sórdidas sobre el ser humano pero sí de explotar muchas de las contradicciones que arrastra en sus relaciones con los demás. Otros de los grandes temas del libro son, en este sentido, las obsesiones que desencadenan estropicios sentimentales y la confianza y desconfianza no ya en el otro sino en sí mismo.

El quinto cuento de Nunca más la noche, Aurora, es la descripción de un amor con tintes vampíricos que termina en tragedia. O no, eso depende de la manera en cómo se interprete una historia cuya protagonista es una magrebí que trabaja en una casa de europeos que está perdidamente enamorada de su marido, el jardinero de la casa, y hombre de respeto en su comunidad porque conoce la palabra y cuenta historias.

Lo interesante de este relato son dos mundos que conviven pero están alejados porque ninguno, magrebíes y europeos, tiene demasiado interés en conocerse. Se dan por satisfechos mientras cada uno de ellos respete los límites que marcan el territorio en el que viven en común.

Relato inconcluso es el último cuento, el que cierra un libro que no termina de ser redondo. Se trata así de un juego literario que tiene cierto interés pero que carece de hondura. La sensación que deja en el ánimo lector es que podría haberse prescindido perfectamente de este cuento que finaliza un volumen que no deja de tener el interés que caracteriza la producción literaria de uno de los escritores más interesantes que actualmente escriben y publican en las islas.

Un autor, Juan R. Tramunt que si por algo se define es por ser, precisamente, un autor que imprime de constantes su obra. Una obra que se apropia de géneros que adapta a su manera de entender la literatura. Lo hizo con el thriller en La piel de la lefaa y con la ciencia ficción en la notable Anturios en el salón.

Lo intenta, aunque con resultados irregulares con la de corte psicológico en estos seis relatos que reúne en Nunca más la noche, un título que a su manera anticipa al lector el material que se va a encontrar una vez abra las páginas del libro.

Saludos, abre los ojos, desde este lado del ordenador

Azul de prusia, una novela de Philip Kerr

Jueves, Julio 12th, 2018

Para los que somos seguidores de la serie protagonizada por Bernie Gunther la noticia de la aparición de una nueva novela del personaje es una fiesta. Una fiesta amarga este año, ya que en marzo pasado falleció en Londres su creador, el escritor Philip Kerr, aunque antes de morir dejó dos novelas de Gunther terminadas, una de ellas, Azul de Prusia, se presentó en español en junio pero no se sabe todavía la publicación de la siguiente aunque es tal el éxito del que disfrutan las novelas de Gunther en España que se espera que se produzca a finales de 2018 o inicios del 2019.

Philip Kerr dejó antes de fallecer trece novelas sobre su peculiar investigador. Un hombre, Bernie Gunther acostumbrado a nadar a contracorriente y a trabajar para los malos. Los malos son los nazis ya que el personaje es alemán y vive e investiga antes, durante y después de la II Guerra Mundial, periodo el de la postguerra en el que tiene que huir tanto de los aliados como de sus propios compatriotas porque puso su talento deductivo al servicio de Reinhard Heydrich, el temido jefe de la Oficina Central de Seguridad del Reich (RSHA) –organismo que agrupaba a la Gestapo, a la KriPo, y al SD– y más tarde Reichsprotektor del Protectorado de Bohemia y Moravia, la actual República Checa hasta el atentado que puso fin a su vida en junio de 1942.

Azul de prusia (RBA, 2018), como otras novelas de la serie, transcurre en dos tiempos: 1939 y 1956. De hecho, son unos acontecimientos que transcurren en 1956 lo que hace viajar al pasado al intrépido e irónico protagonistas de la novela, y año en que su jefe, Heydrich lo envía a la segunda residencia de Adolf Hitler, el Berghof y para ponerse a las órdenes de Martin Bormann con el fin de resolver un caso de asesinato antes de que el mismísimo Fhürer llegue para celebrar esta residencia su cumpleaños.

Gran parte de la novela se desarrolla así en el Berghof, situado en los Alpes bávaros, y en los alrededores de Berchtesgaden, la idílica ciudad que se encuentra muy próxima a Austria y que durante los años de gobierno del nacionalsocialista se convirtió en un centro de poder que hizo palidecer a Berlín, ciudad en la que nació Bernie Gunther y que detestaba tanto Hitler como muchos de sus seguidores, la mayoría de ellos naturales de provincias.

A medida que avanza la novela su capacidad adictiva se multiplica no ya solo por llegar a conocer quién es el asesino de un nazi al que no quiere casi nadie sino también por el ambiente en el que tiene lugar la acción, montañas nevadas y mansiones de invierno, y el retrato que hace de algunos de los jerarcas nazis que aparecen en la novela, comenzando por Martin Bormann, a quien describe como un hombre profundamente corrupto moral y físicamente hablando.

En este escenario y rodeado de enemigos, Bernie Gunther hace su trabajo de policía. Es un buen agente de la ley en un país, Alemania, gobernado por un partido que tiene, entre otras prioridades, la de declarar la guerra a Polonia.

El lector iniciado en la serie apreciará que Philip Kerr conocía muy bien el universo en el que se desarrollan las novelas de Gunther por lo que el retrato de muchos de los personajes reales que se cruzan en estos relatos y pese a estar vistos a través de la mirada de Bernie, resultan muy cercanos por personales. Kerr no pierde además el sentido del humor que equilibra el tono entre el horror y la diversión de estas novelas, donde –se insiste– lo que interesa más que la trama detectivesca es la fotografía que hace de unos tiempos donde la gente se acostumbró a vivir con el miedo en el cuerpo. A desconfiar también de su vecino e incluso de su familia por lealtad a un hombre, Adolf Hitler, que embaucó y se metió en el bolsillo a los alemanes.

La parte que trascurre en 1956 en Azul de Prusia se limita a contar una huida, la de Bernie Gunther de unos agentes de la Stassi que lo buscan tras negarse a asesinar a una espía de la RDA que se ha refugiado en Francia. No se va a revelar en estas líneas el final de ninguna de estas dos historias paralelas pero sí se puede decir ambas que ambas terminan por confluir. Se aprecia que Philip Kerr se sentía muy cómodo escribiendo historias de y sobre Bernie Gunther.
A la espera de la publicación de la última entrega que escribió sobre el personaje solo cabe ahora releer las anteriores para atenuar, si cabe, la sensación de adicción que implica introducirse en el turbulento y complejo mundo de un policía y más tarde investigador privado a su pesar que puso su talento al servicio de los monstruos.

Saludos, hasta la vista, señor Kerr, desde este lado del ordenador

Hollywood, la ciudad de los sueños rotos

Miércoles, Julio 4th, 2018

Hollywood ha dado origen a numerosas novelas y cuentos en los que se intenta contar la verdad de la llamada Meca del Cine.

Escritores como Francis Scott Fitzgerald y Budd Schulberg han contribuido con sus novelas y relatos a engrandecer literariamente una industria en la que arte y negocio se mezclan. También los protagonistas que viven y aman en un territorio que convierte los sueños en celuloide. Eso al menos es lo que ocurría en el pasado, hace años, cuando el cine todavía era cine aunque estuviera encadenado a un sistema de producción en el que sus ejecutivos eran los señores absolutos de una geografía que, tal y como la retrata Schulberg en su novela El desencantado (Acantilado, 2004), fue campo minado para escritores con talento.

La novela relata un hecho real, tal real que le costó a F. Scott Fitzgerald prosperar como guionista en Hollywood tras una borrachera histórica que relata con todo lujo de detalles Aaron Latham en Domingos locos (Anagrama, 1971) y en la que Schulberg fue testigo privilegiado.

Esta tragedia norteamericana le inspiró El desencantado, novela en la que realidad y ficción se mezclan con mano maestra.

El desencantado cuenta la historia de un gran escritor olvidado, Manley Halliday, y un joven guionista que son contratados por un productor para que escriban el guión de una película de ambiente universitario. Pese a las humillaciones y sentirse desubicado en Hollywood, Halliday continúa manteniendo el talento que lo convirtió en una estrella de la literatura en la década de los años veinte. Se ha divorciado de su mujer, el amor de su vida, y ahora vive con una montadora de películas que no le pide demasiado. Manley Halliday confía en volver a ocupar las primeras planas de los periódicos gracias a una novela en la que trabaja aunque por desgracia su dependencia al alcohol, del que lleva varios meses alejado, se convertirá en su maldición.

Retrato feroz de Hollywood, El desencantado tiene otras lecturas que enriquecen una novelas que también habla de la nostalgia, el amor, envejecer sin que uno se dé apenas cuenta, la iniciación y el talento, entre otros temas que Budd Schulberg, hijo de uno de los fundadores de la industria cinematográfica, conocía muy bien.

La novela está narrada en tercera persona y se centra en la relación de camaradería que poco a poco va brotando entre el viejo y joven escritor, así como fragmentos del pasado en los que observamos momentos esplendorosos y no tan brillantes de la vida de Manley Halliday, un hombre que se quedó colgado en una época que ahora resulta incómoda por extravagante y derrochadora.

El retrato que ofrece Schulberg de Halliday, un trasunto de Scott Fitzgerald, es generoso y tierno, aunque no por ello oculta las contradicciones de un escritor con enorme talento que no supo enfrentarse a los nuevos tiempos.

El desencantado es literatura de verdad, una novela que enciende emociones y que a ratos conmueve y en otros enfurece. Los personajes están excelentemente diseñados, tienen cuerpo y resultan reales, y la atmósfera, el glamour de Hollywood se refleja con extraordinario realismo. Detrás de toda esa lluvia de serpentinas y confetis de colores no hay absolutamente nada, la industria del cine la dirigen productores sin alma, gente que no ha leído un libro en su vida y que se permite el lujo de explotar a sus autores, escritores a los que paga generosamente aunque no sean guionistas.

Son muchas las voces que han dado su visión de Hollywood pero no conozco a casi ninguna que tenga la fuerza literaria de Scott Fitzgerald y, naturalmente, Budd Schulberg, autor este último de otra novela sobre Hollywood, la notable ¿Por qué corre Sammy?, una poderosa y descarnada autobiografía y de obras tan sobresalientes como Más dura será la caída, Un rostro en la multitud y La ley del silencio, todas ellas llevadas al cine.

Saludos, cámara y acción, desde este lado del ordenador