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Pilar Carreño: “TEA fue el único centro que me cerró las puertas para consultar documentación para este libro”

Lunes, Febrero 4th, 2019

El triángulo de las artes. Barcelona-Madrid-Tenerife de Pilar Carreño Corbella puede entenderse como la segunda parte de un ambicioso proyecto en el que la investigadora estudia el arte de los años treinta en Canarias. Este volumen complementa así a Los surrealistas en Tenerife, publicado en 2015, obra en la que se hacía eco de la primera exposición surrealista de Tenerife, la de 1935, y de la visita de André Breton, Jacquiline Lamba y Benjamin Péret a la isla. Ahora, con El triángulo de las artes estudia la rocambolesca historia de la segunda exposición, la de 1936, en la que además de exhibirse obra surrealista se expuso abstracta en los salones del Círculo de Bellas Artes y muestra que, como en el primer libro, se recrea en 3-D.

- El triángulo de las artes se ocupa de la exposición de arte contemporáneo Adlan-Gaceta de arte que se expuso en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife en 1936, un año después de la exposición surrealista que acogió el Ateneo de Tenerife. ¿Qué distingue esta exposición de la anterior?, ¿cuáles considera que son sus características más destacables?

“Son varias las diferencias entre una y otra muestra: La primera, la que tuvo lugar en el Ateneo de Santa Cruz en 1935, toda la exposición vino seleccionada desde París por Breton y Éluard, y retornó al completo. La de 1936 fue una tarea personal de Eduardo Westerdahl y contó con las obras de su colección personal, la de Gaceta de arte y las obras que los artistas regalaron o cedieron para que la revista pudiese superar el bache económico que le había supuesto la prolongada estancia de los surrealistas en la anterior exposición; además Óscar Domínguez solicitó obras en el círculo de sus amigos surrealistas en la capital francesa y trajo consigo estas creaciones plásticas. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el estallido de la Guerra Civil provocó que la inmensa mayoría de esas obras permanecieran en Tenerife. En segundo lugar, la exposición del Ateneo solo contó con producciones surrealistas pero en la de 1936 hubo tanto obras surrealistas, además de objetos surrealistas que fueron creados expresamente para esta exposición como libros, revistas, catálogos y fotografías de obras de arte moderno, como abstractas. Por tanto, lo más novedoso es que coexisten las dos tendencias artísticas imperantes en el panorama internacional de ese momento: el surrealismo y la abstracción”.

- El título del libro, El triángulo de las artes, recupera el de la conferencia que impartió Manuel Abril en Madrid en diciembre de 1935.

“Lo del título fue una coincidencia ya que inicialmente el libro se titulaba El triángulo de la cultura aunque al leer en un catálogo sobre el pintor García Lamolla donde se referenciaba la conferencia de Manuel Abril dictada en la inauguración de su exposición en 1935, me pareció el más adecuado”.

- Comenta que, en contra de la primera, esta exposición exhibió además de obra surrealista, abstracta, ¿cómo casaron los organizadores ambas tendencias?

“Son bastante difusas aunque en el montaje de la muestra se observa claramente que en la sala principal del Círculo de Bellas Artes se instalaron las obras surrealistas y en el vestíbulo las abstractas”.

- ¿Qué autores participaron en esta segunda exposición, y qué obras destacarías de las expuestas?, ¿cuántos artistas canarios, además de Óscar Domínguez, participaron en ella?

“De todos los artistas que participaron destacaría por su importancia a Óscar Domínguez con sus cuadros La Máquina de coser electro-sexual, Cueva de guanches y Mariposas perdidas en la montaña, entre otros; Joan Miró, Bañistas y Dos libélulas y Willi Baumeister, Fútbol. El único artista canario que estuvo en ambas muestras fue Óscar Domínguez si bien en esta segunda exposición se incluyeron dos obras del pintor tinerfeño Juan Ismael”.

- ¿Cuál fue el impacto de la exposición en la sociedad tinerfeña?

“Debió de ser bastante impactante pero son escasos los testimonios que nos han llegado salvo las cartas de Westerdahl y Domínguez y algún artículo en prensa”.

- Lo preguntamos porque la exposición contó también con objetos surrealistas. ¿Cómo fueron recibidos por el público? ¿y que pasó con ellos? Cabe recordar que un mes después estallaría la Guerra Civil española.

“Sí, el público los recibió con gran desconcierto y, por lo que se cuenta en la prensa, con cierta indignación; de todo ello da cuenta Westerdahl en una carta a Guillermo de Torre. Sin duda, son los objetos los que movieron al público a visitarla, pues se convirtió en un tema recurrente de todas las conversaciones. Los objetos, en su mayoría realizados con materiales variopintos, se destruyeron así que solo contamos con las descripciones de algunos de ellos”.

- Este libro, como el anterior, hace una reconstrucción en 3-D de la exposición ¿cómo fue este trabajo?

“Fue un trabajo muy complejo ya que no existía ningún plano del antiguo edificio del Círculo de Bellas de Tenerife por lo que tuvimos que recurrir al Catastro, las fotos de Eduardo Westerdahl, otras imágenes de época de las salas del Círculo así como algunas fotografías de las obras participantes tomadas por Westerdahl y las medidas de las obras. En primer lugar, conté con la inestimable ayuda del arquitecto José Manuel Hernández Gómez que no ha llegado a ver el resultado final de la obra y que fue quien realizó los bocetos de la reconstrucción virtual de las salas de exposiciones y del montaje de las obras. En segundo lugar, mi agradecimiento al arquitecto Jaime Viguri, quien realizó la reconstrucción virtual cuyas imágenes figuran en el libro”.

- Si la primera exposición se realizó en el Ateneo de Tenerife ¿por qué se decide hacer la segunda en el Círculo de Bellas Artes?

“No hay documentos que aclaren esta decisión aunque creo que tuvo que ser un problema de última hora ya que la solicitud para la sala del Círculo se realizó muy tarde”.

- ¿A quién destacaría de los miembros que formaron parte del grupo de Gaceta de arte?

“Sin duda alguna a Eduardo Westerdahl. Eduardo Westerdahl es el principal activo y la persona que entabló las relaciones con el exterior y supo aglutinar al grupo de Gaceta”.

- En este libro publica además materiales inéditos, ¿cuáles señalaría?

“No se había trabajado en profundidad sobre esta segunda exposición. Se la confunde muchas veces, de hecho, con la de 1935. En cuanto a la documentación más relevante que se reproduce en el libro, destacaría los artículos publicados en la prensa y, especialmente, la correspondencia mantenida entre Eduardo Westerdahl y Óscar Domínguez en relación con este momento. También reseñaría todo el material fotográfico que se conserva de la muestra y que ha sido digitalizado a partir del negativo”.

- ¿Y con que colaboraciones contó para la elaboración de la obra?

“Este libro, en definitiva, es un trabajo de un equipo, desde su gestación hasta que ve la luz. Conté como la vez anterior con el catedrático de Literatura y amigo, Nilo Palenzuela, que se leyó el manuscrito y mejoró notablemente el original. Con los arquitectos José Manuel Hernández Gómez y Jaime Viguri que reconstruyeron en 3-D el espacio arquitectónico y la instalación de las obras. El diseñador Paco Lozano que dio forma y vida al libro con su maquetación y a todo el grupo de Brizzolis que ha trabajado intensamente y con gran profesionalidad en la impresión y acabado final del trabajo. Al margen de todos ellos, hubo también una serie de personas e instituciones que colaboraron facilitándome información y materiales”.

- Sin embargo, creo que no tuvo acceso directo a la correspondencia de Óscar Domínguez con su amante. Cartas en las que le informa sobre esta segunda exposición, ¿por qué?

“Lamentablemente Tenerife Espacio de las Artes, TEA, fue el único centro que me cerró sus puertas de acceso para consultar la documentación adquirida con fondos públicos; al margen de cualquier explicación que pueda resultar convincente, no creo que haya justificación alguna, salvo que me haya caracterizado a lo largo de mi trayectoria como investigadora por mi total independencia”.

- Se lo preguntaba porque parece que pasó lo mismo con el segundo número de la revista Índice.

“Sí, y en nota a pie de página lo indico. El domingo 19 de enero de 2019 se publicó en la prensa de las islas que se van a organizar unas jornadas, ediciones, etc., y al lunes siguiente el conservador de TEA me informa en un correo que puedo acceder a la consulta, casualmente cuando mi libro ya estaba en la calle”.

- Al margen de estos inconvenientes ¿cómo fue la redacción de la obra?

“Fue un largo proceso en el tiempo y muchas veces tuve que insistir una y otra vez, consciente de que siempre, siempre puede aparecer algo nuevo e insospechado por el camino. El libro recoge todas las fuentes consultadas, fundamentalmente en los Fondos Westerdahl, Pérez Minik, López Torres, García Cabrera, Emeterio Gutiérrez Albelo; la documentación sobre Adlan (Col.legi d’arquitectes de Catalunya, Barcelona y archivo José Corredor Matheos, etc.), documentos localizados en MNCARS y BNE, entre otros muchos”.

- ¿Piensa que esta exposición dejó huella en las generaciones que vinieron después?

“Curiosamente la huella ha sido más por el eco que por un conocimiento real de lo ocurrido”.

-Me ha llamado la atención que el libro además de estar patrocinado por la Consejería de Turismo, Cultura y Deportes, haya contado con el apoyo de la Dirección General de Patrimonio pero no de la Viceconsejería de Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias, que era lo más razonable. ¿Por qué?

“Me entrevisté tanto con el viceconsejero de Cultura, Aurelio González, como con el director general de Patrimonio, Miguel Ángel Clavijo; si bien ambos me mostraron su apoyo, fue este último el que acogió el proyecto con gran entusiasmo, en su línea de rescate y difusión de todo nuestro patrimonio, y es por eso que he conseguido publicarlo en tiempo récord”.

- ¿Habrá un tercer tomo de su investigación El arte de los años treinta en Canarias?

“Tengo en proyecto un tercer tomo que abarcaría desde 1947 a 1977. Es un período que ya traté en mi tesis doctoral y que he ido completando a lo largo del tiempo”.

- ¿Y qué importancia tiene para usted el arte en esas décadas en las islas?

“En principio los primeros grupos (PIC y LADAC) se nutren de los ecos de la vanguardia de los años treinta y LADAC de los acuerdos de la Escuela de Altamira (Santander) de la mano de Eduardo Westerdahl; más tarde, en los años sesenta, se abren al panorama nacional e internacional (Espacio y Nuestro Arte), liderados por dos figuras claves, Felo Monzón y Pedro González; y por último, el arte se contamina con la política (Contacto-1 o Contacto canario), liderado por Tony Gallardo”.

Saludos, loado sean los dioses, desde este lado del ordenador

Canary Books desaparece de la calle de Porlier

Sábado, Febrero 2nd, 2019

La capital tinerferña pierde otra librería ubicada en el que antaño fue el corazón de la ciudad: la calle de Porlier. Casi a la altura de la rambla de Tenerife, en el pasado conocida como rambla del general Franco, se encontraba en el número 79 Canary Books, especializada en libros de idiomas aunque también contaba con una secciòn en español en la que se vendía toda clase de literatura en español.

Si pasan por este céntrica calle, encontrarán que en donde antes hubo una librería ésta ahora ha sido sustituida por una ferretería. Cosas de la vida, y de lo mal que está el sector aunque nos informan que Canary Books se ha trasladado a los almacenes que dispone en la calle de Las Pirámides, La Cuesta, San Cristóbal de La Laguna.

Saludos, malos tiempos para la lírica, desde este lado del ordenador

Serotonina, una novela de Michel Houellebecq

Jueves, Enero 31st, 2019

“Yo había dicho una semana por decir algo, mi único proyecto era liberarme de una relación tóxica que me estaba matando, mi proyecto de desaparición voluntaria había sido un éxito absoluto y ahora yo era un hombre occidental de edad mediana, al abrigo de la necesidad durante algunos años, sin parientes ni amigos, desprovisto tanto de planes personales como de verdaderos intereses, profundamente decepcionado por su vida profesional anterior , y que había vivido en el ámbito sentimental experiencias diversas cuyo denominador común era su interrupción, desprovisto en el fondo tanto de razones para vivir como para morir”.

(Serotonina, Michel Houellebecq. Traducción: Jaime Zulaika, Panorama de narrativas, Anagrama, 2019)

La grandeza de leer a Michel Houellebecq es que cada uno de sus libros no deja indiferente a nadie. Su parsimonia literaria termina por penetrar en los huesos y nadar –mejor sumergirse –para reventar los conductos sanguíneos del lector. Lo que cuenta, y Michel Houellebecq cuenta muchas cosas en sus novelas, agita conciencias, obliga a reflexionar sobre nuestra pobre condición de mortales y, al mismo tiempo, plantearse la eterna cuestión de ¿qué demonios hago aquí? Preguntas de calado que, y se propone otro interrogante, obliga a pensar también cómo conecta el escritor con el sentir general de este viaje al fin de la nada al que parece conducirnos el sueño, más que proyecto, europeo, ese que vive hoy sus horas más bajas.

Porque cualquier novela de Michel Houellebecq habla de política, pero también de nuestra sociedad y de los individuos que la componen, entre otros grandes temas universales que su literatura hace tan próximos y a la vez próximo a un autor que hasta el día de ayer presumía de ermitaño.

Serotonina (Anagrama, 2019) se titula su más reciente artefacto literario, una en síntesis historia de amor, aunque de amor perdido y de su búsqueda desesperada por recuperarlo. Ahí la desgracia de su protagonista, Florent-Claude Labrouste, funcionario del Ministerio de Agricultura francés que puede ser también la de todos nosotros aunque su final, el final del relato, si se ha leído la obra de este escritor, sorprenda por su grito de esperanza. Una esperanza que emociona y hace dulce el sabor amargo que hasta ese momento ha procurado su lectura, una lectura que cuenta con momentos desgarradores que el autor diluye con un sentido del humor más que negro, digamos que perverso.

Las reacciones ante Serotonina no han resultado por ello encontradas. Michel Houellebecq continúa siendo el mismo cronista de la decadencia de occidente aunque haya dejado en el camino el conmovedor pesimismo que lo catapultó al éxito y lo consagró hace ya muchos años como el niño terrible de las letras francesas. Y todo ello, o precisamente por ello, al ser hasta ahora un escritor profundamente pesimista. Y triste. Esa tristeza que aniquila progresivamente al personaje de esta novela. “Muere usted de tristeza”, le dice el médico que le receta que tome un antidepresivo, Captorix, para que su protagonista libere serotonina pese a sus tres efectos secundarios: náuseas, desaparición de la libido e impotencia.

La vida de Florent-Claude está marcada por rutinas, rutinas tristes, tan tristes como el recuerdo que tiene de su vida solo roto por un instante de felicidad, una historia de amor que trituró ese egoísmo individualista que marcan los tiempos en lo que se conoce como primer mundo, satisfecho en cuanto a comodidades pero en franco retroceso en cuanto a la felicidad espiritual. Desaparece el grupo, que si se mantiene es virtual gracias a las diabólicas redes sociales, se nos educa para rechazar al vecino, a vivir de puertas adentro, a no salir del armario de la soledad.

El protagonista de la novela cuenta su triste historia en primera persona y como la mayoría de los otros personajes del escritor se caracteriza por intelectualizar cualquier cosa que le sucede. Sus conclusiones resultan así demoledoras, radiografías descarnadas de las miserias de un hombre corriente, un buen ciudadano del mundo desarrollado que asiste al último capítulo del sector primario francés como de la contrarrevolución que vive el individuo en una sociedad que se descompone y se devora así misma. El protagonista de esta novela puede entenderse, en este aspecto, como una metáfora de la vieja Europa, una Europa cansad a y de espaldas a la realidad, que se consume triste en su ya largo viaje hacia la nada.

Saludos, ¿a qué esperan?, desde este lado del ordenador

María José Alemán presenta el poemario Nada de lo que puedo ofrecer me pertenece

Miércoles, Enero 30th, 2019

La escritora María José Alemán Bastarrica presenta Nada de lo que puedo ofrecer me pertenece en la sede del Equipo PARA el viernes 1 de febrero. El acto tendrá lugar a las 20.30 horas en el local situado en la calle La Marina, nº 4 de Santa Cruz de Tenerife y cuenta con la participación del escritor Sergio Barreto, que comentará la obra de la poeta tinerfeña, publicada por Ediciones La Palma en su colección Ministerio del Aire.

En palabras de Barreto, Nada de lo que puedo ofrecer me pertenece es “un viaje al núcleo, sin alardes, de la memoria y la contemplación” que desvela “el paisaje interior de una poeta que se ve a sí misma desde una lejanía suficiente como para fundirse con el mundo, aunque sin renegar al dolor, al peso de la nostalgia y al cansancio del cuerpo”.

Según el encargado de la presentación de la obra de Alemán, para los lectores de Nada de lo que puedo ofrecer me pertenece será una consecuencia lógica, inevitable, “considerar que estos poemas nos pertenecen, que han sido escritos para iluminarnos”. La autora ofrece en su libro más reciente una serie de aforismos y poemas que revelan, al paso de la lectura de sus palabras, una inquietud movida por la pulsión de mirar el mundo y hacerle preguntas.

Premio de poesía Ciudad de La Laguna en 1985, María José Alemán escribe poesía y aforismos. Entre sus publicaciones más recientes destacan Plasmario y Mirador, publicada por el Ayuntamiento de La Laguna en 2005; Una familia completa, en Ediciones Idea, 2009, y Desaparecer es empezar en otro sitio, Fundación Mapfre Canarias en la colección Letras, 2015. Ha coordinado la sección de literatura del Ateneo de La Laguna. Aparece en la antología Poesía canaria actual (a partir de 1980), de Miguel Martinón (Ediciones Idea, 2010) y en la antología Poesía canaria actual (1960-1992), editada y seleccionada por Cecilia Domínguez Luis (La manzana poética, 2016).

Saludos, ya lo saben, desde este lado del ordenador

Coriolano González Montañez obtiene el premio Julio Tovar por el poemario Mapa de la nieve

Martes, Enero 29th, 2019

Coriolano González Montañez obtiene el premio de poesía Julio Tovar por Mapa de la nieve, una obra en la que la memoria se convierte en hilo conductor de unos versos que “ajustan cuentas con el yo poético y el recuerdo”.

El fallo del premio se dio conocer este martes, 29 de enero, en un acto que contó con la participación del tercer teniente de alcalde y concejal de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, José Carlos Acha.

El Julio Tovar está dotado con 3.000 euros que serán destinados a la edición de la obra, que consta de dieciséis poemas que se distribuyen en seis secciones. Este certamen, que recupera el Organismo Autónomo de Cultura, lleva el nombre del escritor y ensayista Julio Tovar, y llevaba años sin convocarse al igual que el de relatos cortos.

El jurado acordó conceder una mención especial a Juan José Alcolea Jiménez por Y el cielo sabe a cal y estuvo formado por los poetas Alejandro Krawietz Rodríguez, Bruno González Mesa, Cecilia Domínguez Luis e Iván Cabrera Cartaya.

Saludos, hijos de la noche, desde este lado del ordenador

Vargas Llosa y Le Clézio asistirán al 2º Festival Hispanoamericano de Escritores

Martes, Enero 29th, 2019

El Festival Hispanoamericano de Escritores contará en su segunda edición con dos premios Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa y Jean-Marie Le Clézio, anunció este lunes, 28 de enero, el director de la Cátedra Vargas Llosa, el escritor J.J. Armas Marcelo.

El Festival Hispanoamericano de Escritores se celebrará la segunda semana de septiembre en Los Llanos de Aridane, y promete potenciar sus actividades con los IES de la Palma avanzó el director de este encuentro, el también escritor Nicolás Melini.

Este lunes se avanzaron sus contenidos en una rueda de prensa en la que estuvieron presentes además de Armas Marcelo y Melini, el senador por la isla de La Palma, Mariano Hernández Zapata, y la alcaldesa de Los Llanos de Aridane, Noelia García Leal.

En la primera edición, celebrada el pasado mes de septiembre, el Festival Hispanoamericano de Escritores contó con importantes figuras de las letras, como Luis Goytisolo, Patrick Deville, Juan Manuel Bonet, los mexicanos Mónica Lavín, Alberto Ruy Sánchez, Hernán Lara Zavala y Gonzalo Celorio, entre otros.