Archive for the ‘Libros’ Category

En memoria de F.G. Haghenbeck

Lunes, Abril 5th, 2021

INTRO

Comenzamos la semana con la triste noticia del fallecimiento del escritor mexicano F.G. Haghnbeck, a quien tuvimos oportunidad de conocer en la Semana Negra de Gijón y a quien entrevistamos con motivo de la publicación de la novela Trago amargo, que se desarrolla en Puerto Vallarta durante el rodaje de La noche de la iguana. El protagonista es Sunny Pascal, a quien le encargan quue “haga de niñera” de la tropa de actores y del director que participaron en este largometraje, que adapta una obra teatral de Tenesse Williams.

Haghnbeck era un tipo delgado, con una barbita candado que hacía más afilado el rostro. Llevaba también gafas y le encantaban los cóckteles. De hecho, todos los capítulos de Trago amargo se abren con la receta de uno de estos brebajes. Además de ser el único mexicano que conozco de guionizar una aventura del Supermán de los cómics de visita en México, recuerdo que el último día en Gijón y cuando la guagua conducía a muchos de los invitados de vuelta a Madrid, el escritor reveló lo que creía que podía ser uno de los finales posibles de la serie que por aquel entonces estaba de moda: Perdidos. El secreto estaba celosamente guardado pero les aseguro que Haghenbeck dio en el clavo aunque los que hablaban con él sobre el futuro final de la serie no le hicieron lo que se dice puñetero caso.

LA ENTREVISTA

El escritor F. G. Haghenbeck (Ciudad de México, 1965) ha irrumpido con fuerza en el género de la novela negra y criminal con Trago amargo, editada en España por Roca Editorial, protagonizada por el detective con ecos chandleariano Sunny Pascal y cuya acción se desarrolla en pleno rodaje de un título mítico en la filmografía de John Huston, La noche de la iguana. Haghenbeck, que ya tiene casi a puntos dos títulos más de Pascal, es además el único autor mexicano que ha escrito una versión de Superman para DC Comics Time Warner.

- Trago amargo es una novela extraña. Un policiaco teñido de humor y un gran homenaje al cine.
- Siempre he sido un gran amante de la novela negra y sobre todo de Raymond Chandler que, pienso, es uno de los mejores escritores norteamericanos del siglo XX. La novela nace cuando me trasladé a vivir a Puerto Vallarte, donde conocí a uno de los biógrafos de John Huston, quien me contó que en La noche de la iguana y por órdenes del cineasta, regaló a los actores de la película una pistola de oro con cinco balas de plata a cada uno. Y eso se prestaba para escribir una novela negra que, además, transcurre en 1964, y yo soy un enamorado de los años sesenta.

- Su detective, Sunny Pascal, ¿está inspirado en alguien de la vida real?
- Es un personaje cien por cien de ficción aunque tiene muchos padres, entre otros, Phillip Marlowe. En la novela hago guiños a Marlowe al contar que Sunny Pascal antes de dar con sus huesos en Puerto Vallarta trabajaba en Los Ángeles en la agencia de detectives Carmady, que dio origen al primer gran detective privado chandleriano. También le debe un poco al Héctor Belascoarán de Paco Ignacio Taibo II porque es un detective mexicano muy distinto a los que había leído antes, así que pretendí crear a mi propio investigador privado, tarea en la que me ayudó bastante mi pasado como escritor de cómic, inventándolo incluso visualmente. Y me salió beatnick, con guayabera y barba crecida y amante de los cócteles. Todos estos elementos contribuyeron a que lo perfilara física y mentalmente.

- Sunny Pascal resulta, de todas formas, un personaje de frontera ya que su ascendencia es mexicana y estadounidense.
- Nace así por el inglés. La acción de Trago amargo se desarrolla en México todo el tiempo y en pleno rodaje de una película norteamericana, La noche de la iguana, por lo que el personaje protagonista  tenía que ser alguien que pudiera hablar con la misma facilidad los dos idiomas: el inglés y el español. Me he dado cuenta, además, que la novela funciona muy bien al ser traducida al inglés ya que está narrada en primera persona y el inglés, por su nacimiento forma parte de la personalidad del detective como el español.

- ¿Qué rasgos del carácter de Sunny destacaría como mexicano y norteamericano?

- Creo que su visión sarcástica y humorística es totalmente mexicana y en la novela esa  metáfora chandleriana teñida de humor tenía que ser objetivamente mexicana. En cuanto a su sangre estadounidense, destacaría la sangre fría del personaje. Esa combinación de euforia explosiva y frialdad son los dos rasgos que nivelan el carácter de Sunny.

- Cada capítulo del libro se inicia con la receta y la historia de un cóctel, ¿por qué?
- Se debe a que soy un amante de la cultura que gira alrededor de los cócteles, de la mixiología, de saber de dónde viene, cómo se sirven, qué tipo de copas hay que utilizar por esa nostalgia que arrastro de los años sesenta. Nostalgia que hago extensiva a su música, que también es un elemento importante en la novela, donde siempre hablo de música. Pienso, además, que los cócteles están unidos a la novela y al cine negro. Se me quedó grabada la escena de El sueño eterno en la que Humphrey Bogart y Lauren Bacall toman un Martini. Los cócteles forman parte de la novela negra así que pensé que sus recetas y sus historias podrían servir de segunda lectura a una narración que se organiza como una especie de muñecas rusas. Eso fue lo que me decidió a iniciar cada capítulo con un cóctel, funciona como introducción y segunda lectura porque está relacionado con lo que pasa en cada capítulo.

- Esta no será la última novela de Sunny Pascal. ¿Está trabajando ya la continuación?
- Mi idea es que se convierta en una serie. La segunda transcurrirá en el Festival de Acapulco que fue un certamen muy importante en los años sesenta. Entre otros personajes reales parecerá Johnny Weissmüller y el mafioso Sam Giancana. La tercera novela se desarrollará durante el rodaje en Almería de Por un puñado de dólares, donde Sunny buscará a la hija desaparecida de una maquilladora.

- Como en Trago amargo, donde mezcla personajes reales con ficticios, ¿cómo se pone en la piel de gente como Richard Burton, Elizabeth Taylor, Sue Lyon, Ava Gardner y John Huston, entre otros?
- Mi forma de trabajo con ellos es sencilla: todas las frases que dicen en el libro las dijeron de verdad. Para ello investigo y reproduzco sus palabras aunque descontextualizadas para poder armar un diálogo literario. Pero todas las frases de Ava Gardner, John Huston, Elizabeth Taylor, Sue Lyon, Richard Burton las dijeron en algún momento de sus vidas. Lo hice así porque creo que era la mejor manera de meterme en sus personajes.

- ¿Cuál cree que de todos ellos resulta el más negro y criminal?
- John  Huston, director de una de las mejores películas policíacas de la historia, El halcón maltés. John Huston es un prototipo de novela negra aunque lo que más me gusta de Trago amargo es que he procurado demostrar que pese a su aureola de estrellas también fueron seres humanos.

- Huston rodó también en México El tesoro de la Sierra Madre y sentía, como otros cineastas y escritores anglosajones una profunda fascinación por México. ¿Por qué fascina tanto México?
- Quizá sea el paisaje y su clima. México es un país muy hermoso y quién sabe, quizá fue eso los que llevó a que muchos de ellos se fueron a vivir allí en los años sesenta. En México no existe el invierno, su clima es como el del verano en Europa. También está la parte exótica, la  música, la comida e incluso la cultura mexicana que tiene un halo de magia.

- Es autor de otras novelas que, desgraciadamente, no se han publicado en España.

- Es un fenómeno extraño que la industria literaria en español sea local cuando la literatura debería de ser universal. Tenemos que quitarnos de la cabeza la idea de que vivimos en aldeas pequeñas porque a mí, como lector, me gustaría conocer más y mejor literaturas como la colombiana por poner un ejemplo. Sí, es verdad que nos llegan los grandes éxitos,  pero no es suficiente. Es un grave problema editorial las decisiones que les llevan a apostar a lo seguro cuando, a mi juicio, se tendría que ser más abierto y generar lectores universales.

- Su literatura, de todas formas, está como anclada en el pasado. ¿No le llama la atención los tiempos que vivimos?
- La verdad es que me siento incapaz de entender la realidad. No puedo entender la realidad que vivimos no solo en México sino en todo el mundo. Que la extrema derecha tenga la mayoría en los países más poderosos de la tierra es algo que no entiendo, así que prefiero no complicarme la vida y dedicar mis esfuerzos literarios a tiempos no sé si más sencillos pero sí que más transparentes.

- Igual era tiempos más inteligentes.
-No lo sé. No puedo decir eso porque, pese a todo, soy de los que piensan que el mejor tiempo es el de mañana porque ahí debe estar la esperanza.

- Usted se inició en la escritura a través de los comías, para muchos un arte menor.
- No sé si es un arte menor, en todo caso es otro medio. Es como decir que la radio es un apéndice del cine cuando son medios distintos. El cómic es un medio visual y tiene mucho que ver con  el cine y la literatura. Es verdad que en cómic lo visual es lo más importante y que el artista es el dibujante pero eso no quita que sea un medio tan bueno como cualquier otro. Con sus cosas buenas y malas. Para adultos y para niños. Su abanico es muy grande, tan grande como el que ofrece el cine y la literatura.

- Fue guionista de una historieta sobre Superman en México. ¿Cómo se planteó este trabajo?
- Espero que algún día los pecados se borren de la memoria. Superman es un icono de los cómics. Es un personaje de cómics por excelencia pero también un símbolo del imperialismo norteamericano. Su actitud de boy scout, esa parte que trata de explicar –y no sé si con buenos resultados– la inocencia de un súper héroe que pretende salvar el mundo a  través de una visión inequívocamente estadounidense pero que nunca se detiene a preguntarse si el mundo quiere ser salvado… No sé. Entiendo a Superman como un redentor que nunca se cuestiona si quiere ser un redentor. Cuando escribí el guión la editorial norteamericana no me dio muchas libertades, y eso que es un personaje que da juego por su tono mesiánico, es casi un Moisés que conduce al pueblo elegido –el norteamericano pese a que se trata de un extraterrestre que crece entre los hombre—cuyo único fin en la vida es rescatar a su pueblo de adopción. Esa alegoría, que fue creada por dos emigrantes judíos, me pareció muy interesante pero fue precisamente la parte que se quedó en el aire porque los editores norteamericanos cuidan con mucho mimo esta franquicia.

- ¿Pero cómo planeó su historia de Superman en México?
- Se titula Los hijos de la tierra. Superman se encuentra en México para salvarlo de un acto terrorista y ahí conoce a una serie súper héroes mexicanos que le vienen a decir que no quieren ser salvados, que ellos se arreglan  por sí mismos. Esa es la metáfora que pretendí transmitir.

- ¿Esos súper héroes mexicano están inspirados en personajes del cómic mexicano, como Kalimán?

- No. Cada uno de ellos procede de estratos sociales diferentes. Está el que trabaja para el gobierno y tiene su equipo de gadgets; otro que es anárquico, un ácrata que comulga con la izquierda y se mueve entre las sombras, que también es una alegoría; y un tercero que representa al pueblo. El hombre muerto que falleció en el temblor de ciudad de México pero ha revivido y ahora es inmortal.

- También ha escrito para cine y televisión.
- Me encuentro más cómodo escribiendo para televisión. Y eso que mi primera experiencia fue trabajando en una televisión muy barata en un programa concurso que espero que también algún día se borre de mi currículum, pero había que comer. En México no se hacen series, solo telenovelas. La televisión sigue siendo una herramienta de entretenimiento popular y de manifestación política y no tiene los niveles de otros países. 

- ¿Y proyectos?
- Estoy retornando al cómic con una serie de biografías de personajes poco conocidos en la historia mexicana. También escribo una historia muy negra ambientada en los tiempos del Renacimiento para una editorial suiza, una historia gótica. Y finalizando la escritura de las dos novelas de Sunny Pascal, con quien me siento cómodo. Ojalá pueda seguir mucho tiempo con Sunny.  

Saludos, descanse en paz, desde este lado del ordenador

Reaparece Nectarina Editorial

Miércoles, Marzo 31st, 2021

Tras la publicación en 2010 del libro de cuentos Riqui-Raca 1.0, Ayoze Suárez recupera el sello Nectarina Editorial con seis libros en los que hay un poco de todo, poesía y narrativa, escrito por autoras y autores de las islas, todos ellos reconocibles en el panorama de la república de las letras canarias.

Los siete libros, sin contar Riqui-Raca 1.0 que fue el que lo inició todo hace diez años, están cuidadosamente editados, su formato es de bolsillo y el color blanco de las portadas, con ilustraciones de Íñigo Franco Benito, distinguen una iniciativa que dirige una persona que sabe mucho de libros, Ayoze Suárez.

La editorial planea rescatar del silencio obras que por una u otra razón pasaron desapercibidas en su momento o bien se conocieron en su tiempo pero no habían vuelto a ser reeditadas. Los seis primeros títulos son:

Las terribles historias, de Cecilia Domínguez Luis

El hombre que perdía las palabras, de José Luis Correa

Los bufones de Dios, de Pedro Flores

Marabulla, de Silvia Rodríguez

El corazón de los pájaros, de Elsa López

Teneyda y otros relatos, de Alfonso García-Ramos

La editorial se presentará oficialmente el 9 de abril a las 20,30 horas en el teatro Chico de Santa Cruz de La Palma y contará como maestro de ceremonias con el escritor Anelio Rodríguez Concepción, quien hablará con Elsa López de El corazón de los pájaros, novela que fue una de las diez obras seleccionada para el Premio Plantea en 2001.

Si ya es de por sí un milgaro la reaparición de una editorial en estas islas abandonada de las manos, se agradece el oficio y el mimo que hay detrás de cada uno de estos libros. Los colmillos se ponen más largos si cabe cuando se conocen los próximos títulos que anuncia Nectarina Editorial:

El sueño de Oslo, de Juan Cruz

Por mil millones de dólares, de Alberto Vázquez Figueroa

Juan Latino, José Vicente Pascual

Óscar & Óscar, de Balbina Rivero

Rarefacta, de Tina Suárez

Cinco mil años, de Ernesto Delgado Baudet.

Y vendrán muchos más entre originales, reediciones que hacen justicia (y no otras que yo sé) e inéditos que pedían a gritos caer en mano de un editor con tanta sangre caliente como la que corre por las venas de Ayoze Suárez.

Los libros se pueden adquirir de momento en la Librería Lemus y El Águila (La Laguna); Librería Masilva (Puerto de la Cruz) y pronto en la Librería Canaima en Las Palmas de Gran Canarias.

Saludos, bienvenida sea Nectarina Editorial, desde este lado del ordenador

Isidro Hernández: “La poesía no proporciona respuestas”

Martes, Marzo 30th, 2021

Una entrevista de SERGIO BARRETO

Hacía tiempo que se esperaban los textos poéticos de Isidro Hernández (Tenerife, 1975), desde que en 2007 y 2008 publicara El ciego del alba (Pre-textos) y el libro de apuntes aforísticos El aprendiz (La Caja Literaria). Ediciones del Pampalino abre su recién inaugurada colección de poesía con La vida anterior (2021), un cuaderno de poemas de una escritura exigente y cuidada que penetra en la naturaleza misteriosa y simbólica de un estadio primario y auténtico.

- La vida anterior brinda una mirada de fascinación por el entorno natural, en especial por el macizo de Anaga. ¿Por qué la elección de esta cartografía?

“La escritura que anima este libro se nutre de anotaciones y visiones que poseen el denominador común de un mismo escenario: las cordilleras del noreste de Tenerife, lugar donde es posible experimentar un desplazamiento temporal similar al que opera en toda experiencia poética. Me refiero a la contemplación de instantes que pertenecen a tiempos remotos y a los que solo es posible acceder con la mirada sorpresiva de un niño que descubre un mundo casi intacto. Quizás porque la naturaleza en aquellos parajes se muestra envuelta en el beneficio de un ciclo biológico primitivo y porque sus rincones gozan de cierta condición mágica, cuántas veces nos hemos sentido inmersos en un tiempo primordial, lejanos y ajenos a cualquier preocupación mensurable con el pulso regular de los relojes. Y cuántas, asomados a estas magníficas cordilleras o inmersos en los senderos de Igueste, Anosma o Ijuana hemos podido participar de la misma experiencia contemplativa de alguien que recorriera aquellos parajes hace miles de años. No se me ocurre otra definición mejor de lo que se ha llamado el punto sublime; es decir, la trayectoria simbolizada por la experiencia del viaje en el que quedan abolidas las diferencias entre presente, pasado y futuro en beneficio de un presente continuo que es una dimensión real y, a un tiempo, sobrenatural”.

- ¿Hasta qué punto en su libro la acción de caminar y de escribir abordan la tentativa de cierta poesía moderna por aprehender o conocer el mundo?

“Convivo con la sorpresa cotidiana de los elementos. Participo de cierta celebración de los signos elementales del paisaje que habitamos. Muchas mañanas me encaramo a las persianas del cuarto para observar el espectáculo de la aparición del amanecer en el horizonte, y mientras participo de esa contemplación caigo en la cuenta de que ese acto ingenuo de asistir al nacimiento del día me reconcilia con aquello que Octavio Paz llama “el olvidado asombro de estar vivos”. Se trata de una sencilla fascinación compartida que establece vasos comunicantes con el mito o la explicación simbólica del mundo. Quizás por ello exista en esta escritura cierta condición meditativa y hasta, si se prefiere, religiosa, en el sentido dado por Cioran al término cuando subraya que “el sentimiento religioso reside en la conciencia del misterio, incluso más allá de cualquier tipo de fe”. Adentrarse en la imaginación poética es regresar al tiempo continuo de una vida anterior, sin nombres, sin perfiles; al tiempo sin tiempo de un pájaro que es un único y eterno pájaro, buscando con los ojos abiertos, pero a ciegas, lo inmensurable. El poema delimita el territorio de un no saber, frágil, construido con palabras que nos nombran e imágenes que nos sobrecogen, a la búsqueda de un significado intraducible. Caminar es sinónimo de reflexionar o pensar, pues esa acción sencilla está sincronizada con la velocidad del pensamiento”.

- También con ocasión de aquel libro Marianela Navarro hablaba del “disentimiento como poética”.

Trasluz fue la decimocuarta entrega de la colección Asphodel, dirigida con un exigente criterio por Ferdinand Arnold, editor de tradición suiza de una gran generosidad y de empresas “manchegas” condenadas al fracaso en medio de la normalidad del mundo editorial. La historia de las ediciones canarias tiene en Asphodel un capítulo de excepción, al margen de las mercaderías y del mal gusto que, por lo general, ha prevalecido en las colecciones de poesía publicadas en Canarias. El disentimiento significaba cierta forma de ir a contracorriente, a la manera de un paraíso cerrado para muchos o de un paraíso abierto para pocos”.

- Con ocasión de El ciego del alba escribió que la escritura poética se reduce “al juego enigmático de responder a una pregunta que deja sin respuesta otra, en un oscilar dialéctico e infinito”. Entonces, ¿cuál es su sentido o utilidad?

“La poesía no proporciona respuestas sobre nada. De ella aprendemos la utilidad de lo inútil o la inutilidad de lo útil, pues permanece al margen de todo uso práctico del lenguaje. Formula constantemente interrogantes sobre un mundo del que desconocemos las respuestas más esenciales y al que solo llegamos a aproximarnos a través del destello de un poema o de una pintura en cuya extrañeza nos reconocemos y contemplamos. Por la poesía damos cuerpo de palabras a aquello que solo intuimos; que está siempre por nombrar y solo se hace tangible a través de la intuición”.

- ¿Qué siente o piensa cuando escribe?

“En mi caso, un estado musical del ánimo o de gracia. Un impulso creativo y de una inestable tensión entre decir y callar, entre saber e ignorar; un estado de concentración fruto del esfuerzo y del trabajo”.

- ¿En qué medida la visión metafísica del paisaje resulta válida actualmente?

“No me interesa la actualidad; sí el presente. Una vez entrevisté a un poeta que se consideraba “oriental” porque en sus textos aparecían elementos naturales y se alejaba de la realidad urbana. A mí me pasa lo mismo. Además, no me interesa la anécdota; de ahí mi natural impericia para con el relato o la novela. Varias generaciones de escritores y pintores han pensado Canarias desde esa tradición metafísica a la que se refiere, y de ella se ha nutrido lo mejor de la poesía escrita en las últimas décadas en Canarias. La conciencia elegíaca de la erosión del medio (el hacha del leñador en el poema de Tomás Morales) no implica una renuncia a la tradición canaria que siente y piensa la naturaleza en su condición ontológica. No se trata de un mero decorado exterior, puesto que el poema se deja atravesar por ella a la manera de un cordón umbilical que por momentos nos devuelve a la tierra del origen. Si fuera un dadaísta compulsivo sentiría la necesidad de quemar las bibliotecas y empezar desde cero, pero cuánto mejor sentirse parte de esa tradición en lo que aporta como valor de convergencia. Esto es una obviedad, en la medida en que, por ejemplo, no es posible hablar sobre la pintura de Luis Palmero sin hablar tácitamente de Jorge Oramas; ni tampoco leer a Eugenio Padorno sin atisbar a Saulo Torón o Domingo Rivero”.

- Hay pasajes en su libro cargados de simbolismo de los que resulta difícil comprender enteramente su significado.

“Estoy con el poeta Fernand Dumont en que solo lo que se escribe con el impulso del automatismo posee la autenticidad de una revelación. Yo soy el primer sorprendido del lugar al que me han llevado algunas estancias de este libro. El hábitat natural de lo poético, como el de la pintura, es el territorio de lo simbólico, en la medida en que un buen poema nunca es enteramente explicable. Creo que buena parte de este cuaderno permanece a resguardo de toda interpretación racional. Nuestra vida está llena de fórmulas demasiado previsibles. La poesía busca, en cambio, el sentido de lo imprevisto, aun cuando se nutra de la fuente inagotable de la tradición. Reivindico la función visionaria de la poesía. Me pregunto cuándo llegará, como diría un conocido escritor francés, la hora de los filósofos durmientes.

- Lo imprevisto nos lleva a pensar en Domingo López Torres, asesinado en la bahía de Santa Cruz en 1937, y cuyo trágico final vuelve a estar de lamentable actualidad.

“Lo que importa de López Torres es la excelencia de su legado y su ejemplo de escritor comprometido con el tiempo que le tocó vivir. El poeta fue el más radical de los escritores de Gaceta de Arte. Su compromiso fue muy claro; no necesitaba de ningún “delator”. Bastaba el carácter decididamente marxista de muchos de sus textos. Sobran novelas o teorías conspiranoicas que buscan difamar la figura de un hombre cabal como Domingo Pérez Minik. Lo demás, diría Cairasco, son pasatiempos frívolos. Sorprende que un acontecimiento como la aparición de la segunda entrega de la revista Índice (1935), editada en facsímil por el Cabildo pase un tanto inadvertida, y no así ciertos relatos de ficción sobre el destino aciago del poeta, propios del rancio cainismo vesánico insular”.

- ¿A qué se debe su silencio desde 2008?

“No ha habido silencio alguno; sí otras ocupaciones. Participé entre 2011 y 2018 de la dirección artística colegiada que el Consejo de Administración de TEA encomendó a los conservadores del centro, y eso significaba, prácticamente, convertirse en gestor y renunciar a metas personales en beneficio de un proyecto colectivo. Y la escritura necesita esfuerzo y concentración”.

- Su libro incluye un texto de José Corredor-Matheos, y varios comentarios críticos de Sánchez Robayna y Melchor López.

“Estoy muy agradecido a estos escritores fundamentales en mi formación como lector y como escritor. La lección de la conciencia extrema del lenguaje está presente en todos ellos, aunque de distinta manera. Me confieso “seguidor” del José Corredor-Matheos de El don de la ignorancia. Y, por supuesto, del Sánchez Robayna de Sobre una piedra extrema; y del Melchor López de Altos del sol. El magisterio y ejemplo de estos dos últimos ha sido crucial en mi trayectoria como escritor, como lo ha sido para muchos otros poetas de las islas”.

- ¿Qué otros cinco libros de escritores canarios de las últimas décadas escogería?

Si dudarlo, Arras, de Luis Feria; y Óxidos, de Arturo Maccanti. Entre otros títulos más actuales, escogería el Diario romano, de Bruno Mesa; Para un dios diurno, de Alejandro Krawietz; y La función de la magia en el mundo, de Francisco León. Todos ellos son títulos memorables. ¿Quién podría dudarlo?”

Saludos, sol, desde este lado del ordenador

Ernesto Giménez Caballero, el ‘euromoro’

Lunes, Marzo 29th, 2021

“También Manuel Halcón me dedicó un generoso comentario y el malogrado Agustín Espinosa, que por seguir desde sus islas Canarias mi surrealismo le costaría disgustos en Salamanca”.

(Memorias de un dictador, Ernesto Giménez Caballero, colección Espejo de España, 49, editorial Planeta, 1979)

Uno de los intelectuales más llamativos del bando rebelde fue Ernesto Giménez Caballero, un personaje bufonesco y eurudito a la vez. Un visionario demasiado adelantado a su tiempo que se movió como una anguila por los siniestros pasillos del poder franquista hasta la llegada de la democracia, esto que tenemos como democracia, tras la muerte del general en noviembre de 1975.

El tiempo no ha sido benévolo con el estilo barroco de Ernesto Giménez Caballero, tampoco con los contradictorios mensajes que intenta transmitir tras toneladas y toneladas de adjetivos que disemina por sus elaboradísimos textos. Lo interesante del personaje no es pues lo que piensa (una mezcla ardorosa entre fascismo italiano, cenetismo cien por cien español y un chute de doctrina jonsista más que falangista) sino lo que deja entrever en lo que escribe. Especial atención, en este sentido, a su libro Memorias de un dictador, título con ganas de polémica aunque como explica lo de dictador es porque son unas memorias dictadas a su secretaria.

El pasado de Giménez Caballero está marcado –como el de muchos de sus compatriotas– por una España que fue y ya nunca será; también por el inicio y derrota truculenta en el protectorado de Marruecos e, inevitablemente, por una Guerra (in)Civil en la que asegura jugó un papel protagonista al reunir por iniciativa suya en el Movimiento todas las tendencias de derechas que se aliaron con Franco, y que dieron como resultado ese monstruo de cien cabezas conocido como Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista, partido único con el que sostener un régimen al que en plena Guerra Civil, Giménez Caballero sirvió en la organización de prensa y propaganda a las órdenes de Millán Astray. Más tarde se licenciaría como alférez provisional, fue el número uno de su promoción, cuando las bombas aún caían sobre la superficie de España con independencia de donde se encontrara uno en aquel país que los hunos y los hotros estaban haciendo pedazos.

Sus memorias se leen de un tiròn pese a su tiránica verborrea y adquieren especial interés cuando narra sus experiencias bélicas primero como soldado en Marruecos, y que diio origen a un libro Notas marruecas de un soldado, que le costó cárcel y los elogios de escritores e intelectuales de la España de aquel entonces como don Miguel de Unamuno; su actividad como pionero de la literatura surrealista en España con la publicación de Yo, inspector de alcantarilla y su paso inevitable, y se escribe inevitable porque es resultado de tan volcánico carácter, a un fascismo más próximo a Ramiro Ledesma Ramos que a José Antonio Primo de Rivera. Vamos, que estuvo más cerca de la palabra revolucionaria de los jonsistas que de la poética que cantaba Falange Española antes de que comenzaran a caer “camaradas” de camisa azul en los pueblos y ciudades de España.

Giménez Caballero cuenta con otros libros que solo recomiendo a los seguidores de cosas raras con acento celtibérico. Aunque sus revelaciones (pese a que todo lo que revela haya que ponerlo en cuarentena) quieran ser tan escandalosas. Una de ellas es que recuerda a Rafael Alberti como al primer español que vio saludar la romana y gritando viva Italia. Alberti fue aquel marinero en tierra que más tarde se afiliaría al Partido Comunista de España. Otra de sus revelaciones fue la de proponer en matrimonio finalizada “nuestra guerra civil” a Pilar Primo de Rivera (hermana del Ausente) con el mismísimo Adolfo Hitler. Iluminación, narra en estas memorias que no hay que tomarse mucho en serio, que hizo a Magda Goebbles, esposa del ministro de Propaganda del Reich.

Culminado este viaje caótico por la autobiografía del escritor, la idea que uno se hace de este personaje es que fue un payaso a las órdenes de una siniestra cúpula de generales que solo obedecían órdenes de un gallego de voz atiplada, pequeño en estatura pero un valiente en combate. Esto último lo aseguran tanto amigos como enemigos. Lo recuerda más o menos así Arturo Barea en La forja de un rebelde, otras memorias pero serias de aquel momento trascendental para la historia de España, país castigado, hundido en la miseria y el miedo. Tan acostumbrado a pasar hambre.

Nombrado primero como asesor cultural y más tarde embajador en Paraguay, donde intimó con un verdadero dictador, militar como Franco, llamado Alfredo Stroessner, Ernesto Giménez Caballero continuó escribiendo aunque los libros posteriores que publicó tras la guerra que enfrentó a todas las Españas no tienen a mi juicio el interés ni la espontaneidad de sus obras de preguerra. Destacaría de este grupo su Genio de España y Manuel Azaña (profecías españolas), dos libros delirantes, confusos, pero tan abiertos al debate y a la polémica que todavía respiran algo que los hace diferente. Probablemente sea su audacia, muy inocente como toda la obra de un escritor al que le gustaba polemizar y sobre todo, escucharse a sí mismo.

En estas Memorias de un dictador insiste en varias ocasiones en la vocación mora pero también europea del pueblo español. Une esos dos conceptos en euromoro y si uno se para a pensarlo no le falta razón a este personaje que jugó con la muerte durante su juventud y más tarde con la vida en la senectud. No se le puede acusar de traidor a su causa, por muy caótica que fuera, ya que más que ideas creo que lo que buscaba para seguir el autor de Julepe de menta eran hombres. No lo encontró en José Antonio Primo de Rivera porque lo mataron cuatro meses después de haber estallado el golpe militar pero sí en Franco, jefe al que contribuyó a dibujar como cruzado. A él y la España que le siguió durante el conflicto, la postguerra, los años sesenta y mediado de los setenta. Ese país que conocí siendo pequeñó y que ahora me cuesta tanto reconocer.

Si la memoria no me falla, creo que vi en una ocasión a Ernesto Giménez Caballero. Iba cogido del brazo de uno de sus hijos y me sorprendió lo bajito que era. Su voz era atiplada como la de su admirado Franco y los ojos se le movían como peonzas detrás de sus gafas de cristales grandes y cuadrados. Desapareció de mi vista como apareció, una exhalación.

Un genio de España, diría él.

Saludos, se ha escrito, desde este lado del ordenador

Nace la Orden Galdosiana de La Palma con el fin de impulsar la cultura

Viernes, Marzo 26th, 2021

El ex presidente del Gobierno de Canarias, ex ministro de Educación y Ciencia y ex ministro de Administraciones Públicas además de ex alcalde de Las Palmas de Gran Canaria y ex Diputado del Común, Jerónimo Saavedra Acevedo, preside la recién creada Orden Galdosiana de La Palma, una asociación cultural sin ánimo de lucro que pretende impulsar la cultura “en las islas y en el ámbito internacional”, se lee en una nota informativa.

La Orden Galdosiana de La Palma cuenta también con dos vicepresidencias: vicepresidente primero, José Esteban; vicepresidente segundo, J.J. Armas Marcelo. El secretario es José Jaubert y el tesorero Nicolás Melini. La junta fundadora la integran cuatro vocales, que son: Yolanda Arencibia, Elsa López, Valerie Miles y Anelio Rodríguez Concepción.

En la nota de prensa se indica que la elección de Benito Pérez Galdós para la denominación de la orden “se debe a que es un autor nacido en Canarias, uno de los más relevantes de las letras españolas de todos los tiempos, y un autor universal que bien merece el honor de encontrarse siempre entre las firmas de los autores contemporáneos del ámbito de toda la lengua española”.

Saludos, calima, desde este lado del ordenador

Entre el agua y el suelo, un libro de de Cristi Cruz Reyes

Miércoles, Marzo 24th, 2021

“Salió de la isla con una maleta casi vacía y regresó con ella tan abarrotada de muertos que apenas podía cerrarla”.

(Lluvia negra, Entre el agua y el suelo, Cristi Cruz Reyes, Aguere/Idea 2021)

Antes de comenzar la lectura de Entre el agua y el suelo una cita del escritor Cees Nooteboom advierte: “La mejor forma de conocer un país es perderse en él”. Y esto es lo que procura la también escritora Cristi Cruz Reyes en este pequeño y compacto libro de cuentos que transcurren en diferentes geografías del planeta. Dinamarca, Brasil, Alemania y Norteamérica, entre otros territorios que Cruz Reyes explora en clave muy personal, ya que construye situaciones en las que asoma el asombro ante lo que rodea a los protagonistas de estas historias dispersas.

Los relatos que se reúnen en el volumen ofrecen un itinerario emocional más que didáctico así que el espacio en el que se mueven los personajes es un escenario en el que se producirán acontecimientos reveladores. En ocasiones incluso extraños y desgarradoras. Se mueve, y muy bien Cristi Cruz, por esos mundos que recrea literariamente.

Los viajes que se recogen en el libro no son guías ni siquiera reflexiones sobre los sitios que se visitan sino penetrantes observaciones de hechos, caprichosos por insólitos, que brotan en algunos de las historias.

El libro está divido en cinco secciones (Cimientos, Fugas, Resistencia, A modo de recordatorio y Pérdidas y hallazgos) pero los cuentos que integran cada una de estas partes se pueden leer de manera independiente porque ninguna de las historias tiene relación unas con otras. Son cuento en los que se mezclan, además, experiencias reales con imaginarias.

Canarias cuenta con notables escritores de literatura de viajes. Sin ánimo de hacer un amplio listado, si recordaría al viajero José de Viera y Clavijo como a los recientes pero por desgracia ya ausentes Antonio Lozano y José Luis González Ruano, fundador este último de Azulia, la primera librería y también el primer sello editorial dedicado íntegramente a la literatura de viajes en Canarias.

No se tratan los libros de viajes de postales turísticas ni de descripciones de los lugares que se recorren sino de un género en el que hay mucho de aventura y fascinación por descubrir. También de un laborioso proceso de transformación de sus protagonistas. Personajes que ya no están en su zona de confort sino en un espacio absolutamente desconocido. La manera en cómo decida entenderlo (integrándose en él, no rehuyendo a sus habitantes, explotar su capacidad de asombro ante todo lo que le rodea) hará que la experiencia resulte provechosa.

Por Entre el agua y el suelo desfilan historias que cuentan una visita a Londres en la que resuena el eco de un atentado terrorista; un intento de suicidio a orillas de las frías aguas del mar Báltico y la lectura de la carta de uno de los soldados aliados que intervinieron en el desembarco de Normandía, entre otros. Los cuentos mantienen un difícil equilibrio entre la ensoñación y la realidad del momento, y revelan a una escritora con altas dotes de observación.

Esta capacidad para transmitir lo que pasa a su alrededor está muy bien recogida en todos los relatos, historias que respiran en muchos de sus episodios autenticidad. Esa verdad que desgraciadamente estoy echando mucho de menos en la literatura no solo que se escribe en esta sufrida tierra sino en la escrita en español y que llega a mis manos. El libro está escrito sin estridencias, sin ganas de trascender pero logra precisamente llegar más lejos porque ese no era su fin. Su fin es en todo caso el de aproximar al lector a unos momentos vividos en tierra extraña. O no tan extraña.

Una buena parte de los cuentos de Entre el agua y el suelo se desarrollan en los Estados Unidos de Norteamérica, un país que conoce bien Cristi Cruz Reyes. Nueva Orleans aparecía ya como elemento urbano en su primera novela publicada, En el centro del viento, traducida también al inglés.

Se viaja con la autora al corazón de este gigantesco país en Alive, alive, oh, que quizá resulte el cuento más turístico de los que se reúnen en este volumen. Pero no le falta nervio ni color al relato. Ingobernable recoge por otro lado un diario de los días que pasó en la ciudad de Nueva York y Sentimientos encontrados una ¿huida? al desierto de Mojave para adentrarse en Las Vegas y empaparse del artificio de la capital del juego. De ahí, una exploración por el Gran Cañón y Monument Valley, escenarios de tantos western. De hecho, Monument Valley se conoce entre los cinéfilos como Ford Valley ya que fue aquí donde rodó el cineasta John Ford la mayoría de sus películas del oeste.

La conclusión a la que se llega con Entre el agua y el suelo es que viajar, efectivamente, nos cambia. Y que para crecer como persona ayuda mucho conocer otros países y continentes.

Se trata de un libro que invita a perderse en él y la experiencia se agradece, más en estos tiempos marcados por la pandemia.

Saludos, a leer, que son dos días, desde este lado del ordenador