Archive for the ‘Libros’ Category

Risas y escalofríos con acento canario (ojo con los ‘guanigeis’)

Jueves, Enero 12th, 2012

Además de Víctor Conde, que es nuestro gran nombre del fantástico nacional, en estas islas desparramadas del Atlántico hay otros escritores adictos a contarnos historias en clave tenebrosa aunque en el caso de Ángel Luis Marrero Delgado empapadas de un sanísimo sentido del humor en las novelas La extraordinaria narración de Peter Pendulum (Colección Arcanum Insulae, Ediciones Idea, 2006)  y El vampiro de La Puñeta (Colección Cajón Desastre, Ediciones Idea, 2009) en las que además de rendir homenaje a Washington Irving, E. T. A. Hoffman, Edgar Allan Poe y H.P. Lovecraft propone también un entretenido itinerario por archipiélago tan aplatanado como en el que vivo.

Marrero Delgado, que está a punto de ultimar su tercera novela, consiguió con sus dos títulos precedentes equilibrar con verdadera pericia de escritor algo tan difícil como humor y terror, con un estilo llano y directo, de fácil digestión en el que se aprecia, sin embargo, sus profundos conocimientos sobre un género como es el de la fantasía en todas sus acepciones y tan maltratado últimamente por esos vampiros adolescentes que quieren renunciar a la carne para convertirse en vegetarianos (¡!) .

Merece la pena leer estas dos piezas escritas sin trascendencias ni innecesarios chirridos, y meterse en el irónico universo que el autor sugiere porque son novelas puras. Puras porque solo quieren generar en el lector sano entretenimiento.

La extraordinaria narración de Peter Pendulum –que incluye sobresalientes ilustraciones del autor– comienza tras el hallazgo, en “alguna oscura y recóndita librería de viejas reliquias” de un lugar indeterminado de Inglaterra, de un manuscrito en el que se cuenta el extraño viaje que inicia su protagonista a una isla de Tenerife que cuenta en uno de sus pueblos con una extraña raza de habitantes que, para los que somos iniciados lovecraftianos, recordarán inevitablemente a los Profundos. Ya saben, aquellos seres mitad hombres y mitad peces que adoraban a unas deidades ominosas y oscuras. Y que en la novela de Marrero Delgado se llaman, no sin cierta sorna, como los guanigeis.

Lo mejor de este libro, sin embargo, no es el encuentro de su protagonista con esta raza mutante sino las descripciones que da a través de sus ojos de una ciudad, como pudo ser Santa Cruz de Tenerife a finales del XVIII, que llaman la atención por su perspicacia y exquisita flema británica.

He aquí algunos ejemplos:

“Preso de una vivísima curiosidad, desesperaba por lanzarme a la aventura por las calles de aquella ciudad desconocida y mezclarme con sus gentes, afamadas por su amabilidad con los extranjeros, incluidos los ingleses.”

“Según las apreciaciones de mi viejo amigo, Santa Cruz había crecido de manera considerable desde la última vez que la visitara (¡no hacía poco tiempo de aquello, nada menos que cuarenta años!), aunque en poco había dejado de ser el ploblezuelo que fuese antaño. Su aspecto, desde luego, distaba mucho de asemejarse al de una ciudad de verdad, pero lo menos que esperaba encontrar en aquella isla era una metrópolis al estilo de las naciones modernas. Su estructura, por lo general desordenada y caótica, recordaba a un villorrio medieval, en apariencia deshabitado por alguna epidemia, pues aun teniendo en cuenta su reducido tamaño, no podría decirse que fuera bulliciosa ni siquiera en la zona portuaria.”

La extraordinaria narración de Peter Pendulum es un libro que hay que entender como una inteligente y brillante reinterpretación de los mitos lovecraftianos, aquellos que aún alimentan el alma de Cthulhu, así como un atractivo cuaderno de viaje escrito, supuestamente, por un caballero británico que, si viviera en nuestros días, descubriría horrorizado que al final los guanigeis tomaron por completo la isla que en aquellos ya lejanos tiempos visitó.

La segunda novela de Ángel Luis Marrero, El vampiro de La Puñeta, mantiene el mismo tono que la primera solo que en esta ocasión su autor está notablemente influenciado por el estilo literario de, entre otros, Washington Irving, para contarnos un extraño caso de vampirismo en un apartado caserío de Anaga (Tenerife), de nombre La Puñeta, y ubicado en el siniestro paraje de La Hoya del Diablo.

En esta historia, más humorística y desenfada que La extraordinaria narración de Peter Pendulum, un enviado del Tribunal del Santo Oficio tendrá la misión –tras muchas y divertidas aventuras–  de descubrir al oscuro personaje que se dedica a drenar de sangre los cuerpos de las señoras y señoritas del lugar.

Son estas dos novelas, reitero, viento fresco para la literatura que en estos momentos se está cocinando en Canarias. Historias que cuentan, precisamente, historias que saben capturar la atención del lector y sorprender al iniciado en los arcanos de las ficciones fantásticas.

Estos títulos deben ser considerados, también, como excelentes ejemplos de lo que puede dar de sí esta tierra cuando sus novelistas apuestan por los géneros con chispeante fondo intelectual y, en el caso de Ángel Luis Marrero Delgado, una extraordinaria capacidad de parodiarlos con todo el respeto del mundo.

Dos novelas, en definitiva, que no están escritas desde el ombligo. Y sí con el corazón y la cabeza.

A la espera de la tercera aventura que nos depara el autor, en la que abandona el territorio fantástico para explorar los límites de la novela histórica –se desarrollará durante el asalto del contraalmirante Horatio Nelson a la capital tinerfeña a finales de julio de 1797–, solo cabe recomendar estas dos pequeñas aportaciones a una literatura canaria que nace con vocación de saltar fronteras.

Saludos, Necronomicón en mano, desde este lado del ordenador.

Hollywood ¿es un tigre de papel?

Miércoles, Enero 4th, 2012

Novelas sobre el mundo del cine se han escrito muchas. Probablemente demasiadas. Algunas de ellas, sin embargo, me enseñaron a conocer desde lejos las amargas entrañas de una industria basada en el entretenimiento que, como cualquier novela que se precie, trasciende la página escrita para tocarte ese pedazo de alma que debes de tener en alguna parte.

La mayoría de los títulos que comento a continuación han sido recopilados consultando mi librería, así que estoy seguro que se me escapan un montón de extraordinarias obras que, por una u otra razón, no encontré en mis atestadas y polvorientas estanterías.

Así que como cualquier tipo de lista que quiere ir de lista no es para nada fiable y mucho menos objetiva.

Dejo, entre otros títulos, Traficantes de sueños, de Harold Robbins porque no fue de las que me marcó en su momento aunque no se trate de una mala novela sobre el mundo del cine.

Omito también la serie que Stuart Kaminsky dedicó a su divertido y hollywoodiense investigador privado Toby Peters y los extraordinarios recuerdos de guionistas como Ring Ladner Jr. (Me odiaría cada mañana); William Goldman (Aventuras de un guionista en Hollywood) y Budd Schulberg (Memorias de un príncipe de Hollywood), entre otros tantos, porque, entre otros, se merecen un post aparte.

Una advertencia:

Las novelas que se citan no llevan orden ni concierto de ningún tipo.

Me han salido, sencillamente, ansí.

EL ÚLTIMO MAGNATE.- Fue la última novela (incompleta) de Francis Scott Key Fitzgerald. Fitzgerald, que mantuvo una relación tormentosa con Hollywood y que desgranó con un notable sentido del humor trágico en Las historias de Pat Hobby, rinde su particular homenaje al cine en esta magistral historia de amor entre un productor inspirado en Irving Talberg, y de nombre Monroe Stahr, con una aspirante a actriz. Lo mejor de la novela, además del inevitable y agridulce romance, es la relación que un hombre de cine como Sthar mantiene con sus escritores. He aquí un ejemplo:

- Se trata de buenos escritores –explicó Sthar al príncipe Agge–, y aquí no tenemos buenos escritores.

- ¡Pero si usted puede contratar a quien desee!- exclamó, sorprendido, el visitante.

- Lo hacemos; solo que cuando llegan aquí dejan de ser buenos escritores y entonces trabajamos con los que tenemos.

- ¿Y cuáles con ésos?

- Los que aceptan el sistema y consiguen mantenerse más o menos sobrios. Tenemos toda clase de gente: poetas frustrados, dramaturgos de un solo éxito, chicas universitarias… Los ponemos a trabajar en una idea; si no funcionan, ponemos a otra pareja a trabajar en lo mismo. He llegado a tener tres parejas trabajando de forma independiente en una misma idea.

- ¿Y eso les gusta?

- Cuando se enteran, no. No son genios…  ninguno podría rendir más trabajando con otro método.

 (*) El último magnate cuenta con una adaptación cinematográfica dirigida por Elia Kazan.

 COMO PLAGA DE LANGOSTA.- Nathaniel West es uno de los escritores menos conocidos de lo que se conoce como generación perdida. Generación en la que se encentran, entre otros, el ya citado Fitzgerald y Ernest Hemingway. Entre otras novelas, West es autor de la deliciosa Miss Loneyhearts y de Como plaga de langosta, un crudísimo retrato de una pareja de extras en la Meca del Cine.

 (*) Como plaga de langosta cuenta una adaptación cinematográfica dirigida por John Schlesinger.

UN ESTILO DE VIDA COMO CUALQUIER OTRO.- Escrita Por Darcy O`Brien, hijo del actor George O’Brien y la actriz Marguerite Churchill, estrellas del cine silente, en esta novela el escritor ofrece una deliciosa sátira sobre Hollywood desde dentro. Un estilo de vida como cualquier otro es además una ácida historia sobre el éxito y el fracaso, así como una descarnada radiografía sobre la descomposición de la familia y del matrimonio. Un párrafo entre otros muchos: “Ella quería ser rica para ir a las discotecas y a cualquier sitio que se le antojase en cualquier momento. Le dije que mi padre había sido una estrella de cine y que mi madre había hecho películas y obras de teatro y que había trabajado con John Wayne antes de que nadie hubiera oído hablar de él. Ella no había oído hablar de mis padres y no me creyó, pero luego sí lo hizo.”

LUCES DE HOLLYWOOD.- Escrita por uno de los más grandes escritores de novela negra de todos los tiempos, Horace McCoy, Luces de Hollywood es el descarnado retrato de unos extras que intentan por todos los medios hacer que sus sueños se hagan realidad. McCoy, autor también de la magistral ¿Acaso no matan a los caballos?, fue un escritor que trascendió fronteras genéricas y probablemente uno de los mejores que supo retratar el desánimo que empapó a los Estados Unidos durante la Depresión. Quizá por eso, las miserias y humillaciones que sufren sus personajes no resulten tan ajenas en estos tiempos que vivimos. McCoy es un maestro en mostrarnos a perdedores y sus sueños rotos. Pero aún con esas, parece querer decirnos que siempre habrá un espacio para su redención. ¡Comunista!

EN UN LUGAR SOLITARIO.- Es una novela de Dorothy B. Hughes, una escritora de novelas policíacas por encima del bien y del mal. Cuenta la historia de un guionista con mal carácter al que acusan de asesinato. Pero lo mejor no es el misterio en sí, que el lector averigüe si, efectivamente, el protagonista cometió el crimen por el que cae bajo sospecha, sino como sus amigos de toda la vida y en especial la mujer de sus sueños se van alejando de él porque dudan, precisamente, de su inocencia. Nicholas Ray dirigió la adaptación de esta novela al cine. Un clásico, desde ese entonces, de lo que se conoce como séptimo arte. Entre sus protagonistas: Humphrey Bogart y Gloria Grahame en estado, lo que se dice, de gracia.

¿POR QUÉ CORRE SAMMY?- Budd Schulberg cuenta la vida de Sammy Glick, un tipo que tiene un solo objetivo en su vida: ser un ganador. Agresivo, despiadado, extraordinariamente egocéntrico, Sammy no tiene principios. De chico de los recados termina por convertirse en magnate del Hollywood de los años treinta. ¿Por qué corre Sammy? Es la historia de un arribista. De un mierdecilla que consigue su objetivo aplastando cabezas. A mi juicio es un título revelador. No ya por la descripción que ofrece de Hollywood como territorio de tiburones sino porque a lo largo de mi vida me he encontrado con sujetos como éste sin necesidad de trasladarme a la Meca del cine. Schulberg es autor de otra gran novela sobre esta ciudad donde casi todo lo que reluce es oro falso: El desencantado.

YO, FATTY.- El obeso Fatty Arbuckle fue una de las primeras estrellas del cine silente en Hollywood. Un actor adorado por el público que tuvo la generosidad de respaldar a un por aquel entonces desconocido Buster Keaton cuando éste se iniciaba en el mundo del cine. La carrera de Arbuckle quedó trucada, sin embargo, al ser acusado de la violación de una aspirante a actriz en una fiesta loooca regada de alcohol. El escritor Jerry Sthal dio voz a Fatty en esta novela en la que pretendió redimir a un gordito que se creyó algo así como Dios. Yo, Fatty es así un relato vertiginoso, intenso, poblado de claros y oscuros…

MOVIOLA.- Estamos ante una novela sobre el comienzo, esplendor y decadencia de Hollywood. Escrita por el guionista Garson Kanin (La costilla de Adán), Moviola resulta interesante sobre todo en su primera parte, cuando narra como dos muertos de hambre se asocian en un negocio que llaman cine. Kanin nos cuenta la vida de estos dos hombres sin caer en excesos, y ofrece un interesante retrato sobre los inicios del cine como industria.

HOLLYWOOD.- Charles Bukowski nos da su visión de Hollywood. Su álter ego, Henry Chinaski, cuenta la descacharrante historia del rodaje de una película basada en sus relatos de juventud. Hollywood es la versión de Bukowski del rodaje de Barfly, filme dirigido por Barbet Schoerder e interpretado por Mickey Rourke que, hoy por hoy, sigue siendo una de las mejores películas sobre el universo borracho del escritor que hizo del alcohol su delirante musa.  

Saludos, ¿esto es todo?, desde este lado del ordenador.

¡Viva el ‘western’, malditos bastardos!

Lunes, Enero 2nd, 2012

Como bien apunta Alfredo Lara –que fue faneditor de una de las mejores revistas dedicada a la novela de aventura en España, Opar–  en la presentación del primer volumen de la colección Frontera que inicia Valdemar, las novelas sobre el lejano oeste no han disfrutado en este país de buena prensa. Por un lado, porque este género literariamente hablando se asocia con las dignísimas novelitas de a duro. Por otro, porque las adaptaciones al cine terminaron por difuminar el interés que sus historias escritas reclamaban con justicia en este país de borregos intelectuales que es España.

La colección Frontera se inicia con el volumen de relatos Indian Country, de la escritora norteamericana Dorotyh M. Johnson, autora, entre otros cuentos, de La muerte de Liberty Valance, Un hombre llamado caballo –que recoge este volumen– y El árbol del ahorcado, material literario que inspiró una de las obras maestras de John Ford, la antropológica y violenta cinta de Elliot Silverstein y la también obra maestra de Delmer Daves, respectivamente.

Indian Country recopila más relatos de Johnson, algunos magistrales como La camisa de guerra y Viaje al fuerte, en los que su autora además de una sobresaliente capacidad para describir caracteres y visualizar escenarios, se caracteriza por una extraordinaria capacidad de elipsis a través de las cuales redondea todas sus historias. Historias que, como en los mejores western cinematográficos, cuentan la historia de hombres y mujeres en continúa lucha contra un paisaje y paisanaje que les es hostil.

Los cuentos que integran este volumen, al que probablemente se añadirá un segundo con otras historias de esta prodigiosa y hasta el día de hoy desconocida escritora para quien firma estas líneas, destacan también por su crudo y violento realismo.

En Viaje al fuerte, por ejemplo, se narra el rescate de una mujer blanca en manos de los Sioux que prefirió sacrificar a su hija de siete años antes de que cayera en mano de la que probablemente –junto a los Apaches– sea la tribu de los primeros pobladores de los Estados Unidos más conocidas por el gran público.

Pero que no se alerten los lectores, porque en los relatos de Dorotyh M. Johnson sobre el salvaje oeste los indios no son salvajes sino pueblos complejos que han sabido construir una cultura en perfecta sintonía con la tierra que habitan.

En Camisa de guerra, a mi juicio el mejor relato de esta afortunada antología, un hombre blanco busca en territorio indio a su hermano desaparecido, un aventurero expulsado de la casa paterna y cuyo rostro lleva la marca de Caín.

Un encuentro entre un jefe indio de la tribu Cheyenne y el hombre blanco resuelve el conflicto. Caín ha encontrado su lugar en el mundo en un pueblo acosado por los representantes de una civilización cuya maquinaria solo piensa en avanzar y aplastar a sus habitantes originales.

Escritos sin barroquismos estilístico sino con una abrumadora y aparente sencillez a la que contribuye la excelente traducción de José Menéndez-Manjón, Indian Country es un volumen absolutamente recomendable para no solo aficionados al género que por excelencia hizo grande al cine norteamericano sino también para los que disfrutaron con la lectura de una literatura como es la de la aventura que, cuando está bien escrita, trasciende cualquier tipo de fronteras.

Los once relatos que contiene este libro son piezas que respiran lirismo, épica y honestidad. Historias que conmueven, y que hacen evocar en el lector esas lecciones de vida que todavía siguen transpirando las obras maestras que Ford, Hawks, Mann, Daves, nos legaron en lo que llaman como séptimo arte.

La aparición de un libro como Indian Country pone de manifiesto, además, que el western literario fue una de las vetas que explotaron muchos de estos cineastas para construir sus inmortales historias en imágenes.

Un género que va más allá de la novela western que tanto me distrajo en mi adolescencia y primera juventud con la firma de Zane Grey, Jack London, Oliver Curwood y, demonios, el alemán Karl May. Sino un género en el que también exploraron escritores como Ambrose Bierce, Charles Dickens (lean su magnífico relato Historia de un correo a caballo); Walt CoburnO’Henry, Stephen Crane o Francis Bret Harte, por citar solo algunos.

Sin olvidar, claro, está, las titánicas Jubal, de Paul Wellman, Warlock, de Oakley Hall, y Meridiano de sangre, de Cormac McCarthy…

Nombres, en definitiva,  de los gigantes que me han permitido descubrir desde la cómoda soledad de mi casa cuanta sangre, sudor y lágrimas cuesta conquistar la tierra prometida.

Saludos, ¡viva el western, malditos bastardos!, desde este lado del ordenador.

Pero nada es verdad

Domingo, Enero 1st, 2012

Si una novela comienza con una cita de Jim Thompson hay muchas probabilidades para que esa novela no sea mala. Si esa misma novela está escrita como un extraño cruce entre la literatura rabiosa de Thompson y la empapada de alcohol de Charles Bukowski, para los que somos seguidores de ambos escritores –más del primero que del segundo– esa novela se irá transformando a medida que la lees en una rareza que logra mosquearte.

Y escribo moquearte porque aún preguntándote donde demonios está el relato que su autor quiere contarnos, mantienes los ojos apuntando fijamente a las páginas del libro. Luego entiendo que has encontrado en esa novela algo que late pero sospechas que al final el escritor optó por meterse en el camino fácil. O el callejón sin salida.

Estas y otras sensaciones son las que recojo de Libro del cuervo, de Jesús R. Castellano, un relato que comienza muy bien. Y digo muy bien porque el escritor presenta a su personaje (¿álter ego?, lo mismo da) como una especie de Lou Ford perdido en una ciudad –Gijón–  que a través de su mirada se convierte en algo parecido al infierno de la mediocridad y de la desesperación.

Libro del cuervo son sensaciones que recoge su protagonista, un hombre gris que desarrolla un trabajo gris sobre un puñado de personajes igual de grises.

Lo mejor de esta novela que, a mi juicio, se desparrama en sus capítulos finales, es precisamente las asombradas pero crudas reflexiones que hace el narrador en primera persona sobre esa esa fauna con la que tiene que lidiar todos los días.

Un zoológico poblado de bestias con apariencia humana por lo que el personaje y obviamente el lector no sentirá simpatía alguna.

Jesús R. Castellano va desgranando a sus secundarios con un lenguaje que nada entre lo divertido y lo trágico, pero no sabe –o no quiso– que estos contribuyeran a dar ritmo una acción que, leídas las primeras cien páginas, comienza entonces a resultar reiterativa.

En mi caso, porque supuse que al autor no le interesaba contar una historia sino describir una serie de situaciones que, francamente, ya no resultaban tan sorprendentes porque las había contado antes de otra manera.

Lo mejor de este libro, que tiene su puntito cínico, es el frío distanciamiento del personaje protagonista, quien narra a modo de monólogo el calvario de no ser nada.

Lo peor es que la novela la cierra de manera apresurada, dando la sensación que Castellano pone el punto y final porque no supo como cerrarla.

Con todo, se trata Libro del cuervo de un a ratos interesante relato que se lee bien, reitero, en su primera parte. Hace sonreír con amargura, y sientes el desprecio que alimenta el corazón de su antihéroe.

Un antihéroe para el que no cabe ningún tipo de redención porque no sabe, o quizá sea consciente, de que está irremisiblemente hundido en el barro.

Libro del cuervo es una novela escrita con una sencillez (y por lo tanto con una brillante complejidad) que recuerda al mejor Thompson y al mejor Bukowski entre otros grandes que se hicieron grandes haciendo literatura en y desde el arrollo.

Así que si Castellano asumiera el riesgo de contarnos una historia o bien tener claro lo que quiere narrar, estoy prácticamente seguro que encontraríamos en su trabajo al escritor que, a mi juicio, desearía leer.

Y lo pienso porque en las páginas de Libro del cuervo he descubierto una honestidad que no suelo descubrir en las literaturas de nuestros confusos tiempos. Pero sobre todo porque ha dado vida a un personaje que a mí me ha recordado a los que te golpean y trituran el alma como son los de Jim Thompson.

Ya saben los iniciados del Asesino dentro de mí a lo que me refiero.

A un tipo gris y sin aparentes ambiciones que esconde, sin embargo, a un despiadado depredador.

Claro que como dice la cita del maestro Thompson que emplea Castellano en su novela:

“Pero nada es verdad.”

Así que todo resulta una mentira.

(*) Libro del Cuervo (Ediciones Aguere/Ediciones Idea) cuenta con un prólogo de José María Lizundia y un epílogo firmado por J. Ramallo.

Saludos, madre del amor hermoso ya es 2012, desde este lado del ordenador.

Denominación de origen: libros canarios 2011

Jueves, Diciembre 29th, 2011

INTRO

Solo faltan tres días para celebrar el ritual de las uvas y recibir un anunciado y catastrófico 2012 con una sonrisa. Aunque la sonrisa resulte torcida y probablemente inducida por las sustancias espirituosas que uno lleve dentro del cuerpo.

Hago un repaso literario a este 2011 que agoniza recordando primero a los escritores ausentes que nos dejaron un poco más huérfanos. Recuerdo emocionado a mi amigo Ezequiel Pérez Plasencia, a Orlando Cova y a los veteranos María Rosa Alonso y Manuel González Sosa. Incluyo entre los que se me fueron a Enrique Cichosz, guionista y dibujante de cómics. Y un creador con mucho talento.

Y decido confeccionar una lista con solo diez títulos que escojo (¿es coja usted, es coja, efectivamente)  de la obra escrita en narrativa que ha sido publicada por canarios o residentes en Canarias por editoriales canarias o de fuera de Canarias este año que vive ahora sus últimos días en la UCI.

Dejo muchas novelas y antologías de lado, algunas de ellas títulos que lograron entusiasmarme como Copi Luwak, de Antonio Cabrera Cruz; El chef ha muerto, de Yanet Acosta; La nación de los olvidados (antología de escritores universalmente desconocidos), del misterioso y sospecho que hermafrodita Omar Salle; El círculo platónico, de Mariano Gambín; Murmullo de hojarasca de José Luis Correa; Construcción, ¿trabajo o esclavitud?, de J. M. Quizembo y de la inclasificable La leyenda de Fukaeri, de Antonio Lorenzo Gómez Charlín.

Y otras tantas que igual necesitan de una relectura para que me entusiasmen.

O no.

Dudé, aunque al final descarté, incluir en esta lista la afortunada recuperación que Ediciones Escalera hizo este año de Él y Ella, novelas de la aguerrida y turbadora Mercedes Pinto. Espero que los dioses me perdonen.

Sí me he dejado llevar, por el contrario, por mis gustos (y disgustos) genéricos aunque no comento la última de Víctor Conde, Hija de lobos, aunque sé que caerá si continuo en este plano existencial porque Conde no decepciona.

Con ello quiero justificar las razones de estas diez recomendaciones, cuatro de las cuales son títulos negro criminales escritos y ambientados en esta rara, rara, rara y cada día más pobre, pobre, pobre Canarias.

Y género, el de lo negro criminal, en el que los canariones siguen ganando por enojosa goleada a los chicharreros.

¿POR QUÉ ESTOS TÍTULOS?

LA CASA DE LAS FLORES ROTAS (Editorial Gato Rojo).-  Porque Juan Andrés Herrera Perdomo consigue con su primera novela inaugurar lo que me gusta denominar como gótico canario. Porque su autor sabe describir muy bien ambientes y dotar a sus personajes de contradicciones tan humanas que hacen creíble un relato que incide una y otra vez con sana y machacona insistencia que todo pueblo chico es, efectivamente, un infierno grande.

 

EL CASO DEL CLIENTE DE NOUAKCHOTT (Oristán y Gociano Editores).- Porque, para quien les escribe, es uno de los títulos mayúsculos de la literatura canaria en los últimos veinte años. Porque fue pionero en explorar en esta tierra los límites del género negro criminal con un sentido del humor que no ha envejecido y legó un personaje, Jeque, que solo podía nacer en una capital de provincias llamada Santa Cruz de Tenerife. Capital, Santa Cruz de Tenerife con un aroma pestífero –aunque esporádico afortunadamente–  que sale de las  inquietantes chimeneas de la refinería. Su autor es Jaime Mir. Nuestro J. D. Salinger a este lado del Atlántico.

 

EL FONDO DE LOS CHARCOS (Editorial Baile del Sol).- Porque pese a la sospechosa tendencia que tiene su autor, Javier Hernández Velázquez, de engordar sus novelas con páginas prescindibles, tuvo el coraje de retratar tres momentos del siglo XX fundamentales para la capital tinerfeña. Lo mejor de esta novela –más de misterio que negro criminal– es su audaz recreación de los años treinta y el retrato –entre emocionado y distante–  que describe de la brillante generación que hizo posible el sueño de Gaceta de arte. También, la reivindicación que el escritor hace de la figura de Domingo López Torres, el único de aquella revista que desapareció por culpa del ignominioso pronunciamiento militar.

 

GENERACIÓN 21: NUEVOS NOVELISTAS CANARIOS (Ediciones Aguere/Ediciones Idea, página web en construcción).- Porque este volumen que cosecha relatos de doce escritores nacidos en la década de los sesenta en Canarias ha sido algo así como un punto y aparte. Un, ojo, estamos aquíííí. Porque Ánghel Morales, el padre de la criatura, logró un imposible: reunir en un mismo libro a narradores de casi todas las islas que cultivaban estilos y en algunos casos géneros radicalmente distintos. Porque Generación 21 es una formidable carta de presentación para decirle al mundo que en las islas de la presunta discordia y el recelo también hay gente que está por encima de esas cosas y que solo piensa en escribir. Incluye relatos de Víctor Álamo de la Rosa, David Galloway, José Luis Correa, Alexis Ravelo, Santiago Gil, Álvaro Marcos Arvelo, Javier Hernández, Cristo Hernández, Anelio Rodríguez Concepción, Nicolás Melini, Pablo Martín Carbajal y Víctor Conde. Imprescindible.

 

EL GUANCHE EN VENECIA (Artemisa Ediciones).- Porque Juan Manuel García Ramos se atreve con una historia que todavía despierta extraños miedos en estas islas que no han aprendido a reconocerse en su pasado. Es una lástima, no obstante, que el escritor no escorara su relato hacia los territorios de la capa y espada, al estilo del maestro Dumas y sí, desafortunadamente, por una historia en la que solo hay un bueno y demasiados malos. Sin grises. Con todo, cuenta con una deliciosa primera parte.

 

HARRAGA (Editorial Zech).- Porque se trata de la feliz reedición de la primera novela de Antonio Lozano, que este mismo año publicó también La sombra del minotauro (Almuzara), libro en el que recupera a su detective privado José García Gago. Porque a Harraga apenas se le nota el arañazo del tiempo y porque se trata de una obra pequeña pero muy ambiciosa y excelentemente alambicada en la que su autor da voz a los que no tienen voz.

 

MAREAS Y MARMULLOS (Tropo Editores).- Porque Víctor Álamo de la Rosa es de los escritores de su generación que cuenta con una obra más que respetable y ejemplar descansando en sus espaldas y porque en estos relatos (algunos publicados y otros inéditos) continúa exprimiendo el jugo de su peculiar universo literario de Isla Menor. El volumen cuenta con relatos excelentes, en los que Álamo sabe moverse como pez en el agua entre un realismo mágico con acento que para nada resulta irritantemente canario.   

 

SI LE DIGO LE ENGAÑO (Hora antes Editorial).- Porque supone el regreso de un escritor, Carlos Álvarez, que se prodiga poco literariamente hablando pero que cuando lo hace tiene la capacidad de hacer increíble lo creíble y creíble lo increíble. Si le digo le engaño es una historia corta que apenas supera el centenar de páginas, pero su lectura resulta hipnótica y absorbente, de esas que demoras en el tiempo porque no quieres llegar a su inevitable punto y final. Se trata también de una novela en la que el lector no termina de saber si lo que lee es una novela negro criminal o una fábula sobre ganadores y perdedores. El final es desarmante. Viene a decir algo así como “a paseo los hipócritas convencionalismos.”

 

LOS TIPOS DUROS NO LEEN POESÍA (Anroart Ediciones).- Porque visto desde la distancia he descubierto que Alexis Ravelo es un extraño cruce entre Jim Thompson y Dashiell Hammett si estos dos grandes escritores hubieran nacido a la orilla de la playa de Las Canteras. También porque la última novela de su detective, Eladio Monroy, con todos su peros, suda soledad y en ocasiones una épica sobre y de perdedores que descoloca y conmueve. Porque Ravelo ha sabido consolidar a su personaje, de darle entidad, de convertirlo en un pájaro urbano sin nido posible. Espero así que algún día el escritor decida pagarle un billete de avión o barco (¡lo mismo da!) a Eladio Monroy para que nos saque las castañas del fuego a los que vivimos en la isla que tiene justo delante de las narices. 

 

LA TRAMA DEL ARQUITECTO (Tropo Editores).- Porque Juan José Delgado es un escritor que se prodiga poco. Y cuando es poco es poco. Se toma demasiado en serio aunque en su obra flota un desconcertante sentido del humor. Porque La trama del arquitecto es una novela aparentemente densa y exquisitamente anudada que escupe mensajes a medida que se pasas las páginas del libro. Porque Juan José Delgado sabe crear un universo propio –Nubada– que también es el nuestro. Por eso violenta y hasta mosquea.

Saludos, el orden de los factores no altera el producto, desde este lado del ordenador.

‘Stoner’, de la editorial tinerfeña Baile del Sol, entre los mejores libros 2011 del ‘ABC Cultural’

Martes, Diciembre 27th, 2011

El sábado pasado –24 de diciembre de 2011– el ABC Cultural, suplemento del periódico ABC, incluía en la lista que sus colaboradores han elaborado sobre lo mejor y los mejores de 2011 la novela Stoner del escritor norteamericano John Williams, publicada en castellano por la editorial tinerfeña Baile del Sol.

Stoner, traducida por Antonio Díaz Fernández, ya mereció en su momento críticas elogiosas. Entre otras, la del escritor Rodrigo Fresán, quien vuelve a recomendar en el ABC Cultural del sábado pasado esta novela.

Fresán escribe: “No es fácil elegir un solo título en lo que hace a la calidad y el genio; pero la empresa se simplifica si buscamos ese “algo más” que distingue y hace la diferencia. De ahí que, en tiempos en los que se habla tanto del futuro del libro (cuando en realidad se parlotea del libro del futuro, de efímeros artefactos en constante mutación) y se antepone envase a contenido, ilumina con luz propia esta novela clásica y única y más allá de modas y modelos y modales. Así, un autor poco conocido (el texano John Williams, 1922-1994), una pequeña editorial insular (Baile del Sol, Tenerife, y un título firme y duradero: Stoner.”

Otros de los doce títulos seleccionados por el ABC Cultural como lo mejor de este año son Libertad, de Jonathan Franzen; Los enamoramientos, de Javier Marías, Cuentos completos, de Evelyn Waugh y La muerte de Montaigne, de Jorge Edwards.

Saludos, esperando que alguien coja recorte, desde este lado del ordenador.