La afoto

Agosto 17th, 2022

No le he prestado demasiada atención al dicho que dice que la cara es el reflejo del alma pero basta ver la fotografía que días pasados se sacaron el alcalde La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, y sus dos cuates junto al director de cine Álex de la Iglesia para darse cuenta que, carajo, pues va a ser que es una aplastante verdad. Verdad esa de que la cara es el reflejo del alma.

Los hechos tuvieron lugar hace unas semanas en Aguere, donde rueda el director de El día de la bestia la segunda temporada de 30 monedas, una serie, dicho sea de paso, que me parece un borrón negro negrísimo en la filmografía del cineasta pero nadie, ya lo dijo Dios, “es perfecto”.

Al parecer el alcalde y sus cuates, que son la concejala de Cultura y presidenta del Organismo Autónomo de Actividades Musicales (OAAM) del Ayuntamiento de La Laguna y compañera sentimental de Luis Yeray, ay, Yaiza López Landi y el concejal de Fiestas, Badel Albelo Hernández, se colaron en el trajín del rodaje para sacarse una afoto con De la Iglesia y colgarla más tarde en redes sociales para que los laguneros y los que no lo son descubriéramos que el primer edil de la antaño y hoy casposísima ciudad universitaria se codea no sé si con los famosos, pero sí con un director y guionista que cuenta ya con una larga relación de películas que, sospecho, no creo que ninguno de los tres que aparecen en la afoto conozca. Imaginemos el diálogo:

- Álex, Álex –porque el tuteo es imprescindible en este tipo de personas que no saben que este abuso de confianza delata que no conoce de nada al famosete de turno, en el caso de Álex de la Iglesia medio famosete sobre todo por sus primeras películas y porque su novieta es una chica muy guapa de Tenerife- a mi es que me encantó un montón Los otros y esa de Franco, que no sabía yo que un militar…

Como me escribe quien me envía el whatsapp con la fotografía del chiste, del alcalde y de sus cuates con Álex de la Iglesia, la jeta del cineasta es más que un poema. Yo diría que casi se trata de una declaración de guerra. De quita tus sucias manos de encima, mono asqueroso que es lo que le dice Taylor (Charlton Heston) cuando los gorilas lo atrapan en aquella ciudad de monos para nada monos de la película…

Me cuentan que el alcalde Yeray, la concejala Yaiza y el concejal Badel casi se ponen de rodillas delante de algunos miembros del equipo de rodaje para poder sacarse la afoto con el director de cine que, resignado y ya que estamos rodando aquí no vayamos a tener problemas, aceptó la invitación de quedar plasmado para la eternidad en una imagen que vale más que mil palabras.

Así que aquí lo dejo, a Yeray pasándole el brazo por encima a un Álex de la Iglesia que parece que está a punto de jiñar (hacer de vientre) y dos concejales que logran que me explique, por otro lado, que la cultura en La Laguna se haya replegado a sus cuartales de invierno porque ante este panorama… como que no, que resulta imposible… que mejor tirar la toalla o abrazar si no queda otra opción al maguerío que define en la actualidad la antigua ciudad de los Adelantados, título, por cierto, que hoy debería ser de los Retrasados. Por ir siempre detrás, por apuntarse a tomarse una afoto con el famosete de turno (te tocó, Álex, es lo que pasa por venir a rodar a provincias tan alejadas) sin tener en cuenta que lo que hacen es molestar a un tipo que está haciendo su trabajo pero esta esa es una de las cruces que lleva soportando La Laguna no solo por Yeray y sus cuates, la pandi que se sacó esa afoto en la que noto en falta a Santiago Pérez, que es probable que no pasara por ahí para quedar inmortalizado en la imagen.

Una imagen, ya se dijo, que a veces sí que vale más de mil palabras.

Saludos, el horror, el horror, desde este lado del ordenador

El teatro en medio del océano, una novela de Francisco Juan Quevedo

Agosto 16th, 2022

En los años 70 se puso muy de moda en España las novelas del escritor norteamericano Harold Robbins, un autor de éxito en su país desde la década de los 40, y con una vida personal bastante parecida a la que reflejó en algunas de us historias. Si hay un elemento común en las mayoría de los libros que escribió está la de contar con un personaje que ha nacido en un entorno hostil que poco a poco y a medida que se avanza en el libro alcanza un desproporcionado poder económico.

Sus novelas recrean el sueño americano, que no es otro que hacerte pensar que en un país como los Estados Unidos cualquiera con mucho esfuerzo puede alcanzar sus… sueños. Reivindica al triunfador pero muestra también la cara B de los que alcanzan el éxito con mucho sacrificio: un reguero de cadáveres, reales y ficticios, que deja diseminados a lo largo de este camino y las consecuencias internas y externas que provoca dejar tantos muerto, reales y ficticios, detrás.
Recordé mis anteriores lecturas de novelas de Harold Robbins leyendo El teatro en medio del océano (Destino, 2022), de Francisco Juan Quevedo, escritor grancanario que fue finalista con esta novela al Premio Nadal de este año, ya que cuenta la historia de un hombre que nace en la indigencia y que gracias sobre todo a sus malas artes para hacer negocios se convierte en uno de los hombres más poderosos de Gran Canaria a finales del XIX y principios del XX.

El teatro en medio del océano esta dividida en tres grandes partes que siguen el recorrido cronológico de la vida de su protagonista, Feliciano Silva, apodado El Guirre. Una primera (1867-1890); una segunda (1891-1918) y una tercera (1918-1921) que permite al escritor recorrer la profunda transformación de una ciudad a través de uno de sus grandes símbolos: la construcción e inauguración del teatro Pérez Galdós, tan llena de drama y sacrificio como la existencia de su personaje principal, al que rodea el escritor de una amplia galería de secundarios que con mayor o peor acierto dan sostén a lo que intenta construir: un gran fresco en el que se confunden los géneros (tiene mucho de western fronterizo así como de cine de gángster esta novela) que con sus toneladas de ficción le dan un atractivo inicial que, desgraciadamente, lastra con un estilo ampuloso y con muy pocos puntos y seguidos. La forma de contar la historia, además, se empequeñece por un lenguaje abusivamente soez, innecesario porque el relato no está narrado en primera persona.

Lo que me ha parecido más atractivo de esta novela es su vocación por historiar (sembrando de cadáveres el camino, eso sí) un pedazo de la historia de la capital grancanaria que me ayuda a entender mejor esa ciudad y esa isla que navega justo enfrente de la isla en la que vivo, y me hace pensar con cierto tímido entusiasmo de momento, que estamos asistiendo al nacimiento de una nueva literatura escrita en estas islas con fines e intenciones similares, la de viajar al pasado en clave de ficción pero cuidando mucho el paisaje histórico en el que se mueven los personajes. Este tipo de literatura la cultiva con mucho empuje Ana García-Ramos del Castillo, sobre todo en Sueños rotos en la baja verde (Baile del Sol, 2022). En este aspecto, ambos escritores se sirven de la Historia para contar historias con el fin de observar el pasado para intentar explicar el presente

En la novela de Francisco Juan Quevedo tiene que venir un personaje de fuera, Miguel de Unamuno, para revelar a los canarios el origen de sus males como región desestructurada que es:

“Desde que llegué aquí, desde que hice otra escala en mi viaje, estoy oyendo hablar del problema local. Perdonad a un forastero un poco rudo os diga que yo no he visto hasta ahora en ese problema sino querellas domésticas, luchas por distinciones, algo de vanidad colectiva, escapes del aplatanamiento y rencillas cabileñas” aunque este tipo de reflexiones, que aparecen de vez en cuando en otras partes de la novela y centradas en otros asuntos con cierta enjundia en las islas no marcan constantemente el discurso de un libro que en su parte final recuerda a El padrino, novela y película porque se trata, como se dijo, de una obra dividida en etapas. Personalmente, considero la mejor la primera, con un tono salvaje y algo paródico en clave western.

Feliciano Silva comienza su fortuna con una sala de fiestas, Berlín, que se dispara cuando entra a trabajar una prostituta irlandesa de rabioso pelo rojo que a mi me hizo recordar a Maureen O’Hara solo que no en una película de John Ford sino de Sergio Leone.

El teatro en medio del océano se trata de una novela que pese a su estilo, pesado, muy pesado se hace en ocasiones, contiene una manera de enfrentarse al pasado de una capital y de una sociedad incapaces de reaccionar ante un hombre que no le guarda ninguna clase de respeto ya que si tiene una ambición en la vida es ganar dinero y más dinero. Destacaría porque me hizo gracia cómo se mete en el bolsillo al señor obispo de la Diócesis, entro otros prohombres de una ciudad que comienza a expandirse.

No sé si entra en los planes de su autor darle continuación en otro libro, podría aunque ya no pudiera aparecer como protagonista Feliciano Silva, pero si así fuera, le recomendaría que fuera más elástico con el estilo y que se preocupara por dotar a sus personajes de sustancia ya que al final parecen, como dicta Unamuno en su discurso, solo seres atrapados “en su aplatanamiento y rencillas cabileñas” .

99 variaciaciones en torno a la barra, relatos de Virginia González Dorta

Agosto 12th, 2022

No todos los cuentos más que cortos, cortísimos, o mircorrelatos como los denominan ahora, son notables pero solo por algunos merece la pena sumergirse en la lectura de 99 variaciones en torno a la barra, de Virginia González Dorta, un libro que publica Aguere/Idea y que plantea situaciones diversas, todas ellas con un mismo comienzo: “Se acerca a la barra”, que marca con un estilo cercano y sin complicaciones el todo del casi un centenar de relatos que contiene este libro que se nota que está escrito con pasión pero también mucha cabeza.

Esa sed que castiga no solo el alma sino también el cuerpo de la víctima. Y víctimas, algunas conscientes, la mayoría no, son los protagonistas de este libro que se lee casi como si uno devorara con hambre cada una de las historias pequeñas y pequeñitas que contiene la obra y que revelan el talento de la autora para moverse en espacios cerrados, bares que apenas describe pero que cada lector imagina en su cabeza.

También la parroquia que los habita, gentes que son más que los bares donde se encierran los protagonistas de este curioso experimento literario que muestra además de personajes al borde del arroyo, situaciones donde la desesperación casi termina como una broma pesada ya que, pese a que estas instantáneas, diapositivas como las conocíamos hace años, concentran lo que se cuenta y revela a una escritora que tiene la habilidad que en cada uno de estos retratos existenciales y tremendamente emocionales, en apenas unas líneas describa por dentro y por fuera lo que sienten sus personajes y, al mismo tiempo, el escenario en el que se encuentran. Bares, garitos para solitarios, ecosistemas donde sus protagonistas viven momentos que trascienden la anécdota y en los que salen a relucir emociones encontradas, llamadas que solo esperan una respuesta ciega, muy parecida a la que cantaban las sirenas para hacer naufragar a Odiseo y a sus marineros.

Esta característica hace que los relatos de 99 variaciones en torno a la barra resulten experiencias lectoras más que satisfactorias. Historias compactas, que empiezan y terminan donde debían empezar y terminar. Se intuye que las narraciones no necesitaban más y tampoco menos. Que hizo bien al dejarlo tal y como aparecen en el libro porque el libro todo, todo el libro, es lo que anuncia en su título: variaciones sobre un mismo tema. Interpretaciones en un mismo marco que a veces resultan dramáticas y otras extremadamente irónicas. La mirada no es única e indivisible, sino que la autora juega con muchas perspectivas y situaciones con las que va componiendo este interesante universo de almas perdidas, se podrían decir.

Todas las pequeñas historias que contiene la obra cuentan historias diferentes aunque, personalmente, encuentro que hay una especie de unidad en todas ellas. Y no solo porque los cuentos se desarrollen en un mismo espacio, los bares, sino por la clientela que los habita.

Gentes con sus idas y venidas. Con sus problemas, al borde de un ataque no sé de nervios pero sí de necesidad por descansar del mundanal ruido que hay más allá de las puertas del establecimiento en el que se encuentran. Esa vida que los que están dentro del bar no quieren –o sí, según se interprete– recuperar sino olvidar, precisamente, sentados ante la barra de un bar.

Saludos, algo de brisa, desde este lado del ordenador

Se hace camino al andar

Agosto 10th, 2022

El Puerto de la Cruz lleva desde hace ya bastante años una intensa actividad cultural que se multiplicó con el nombramiento del socialista Marco González como alcalde de la primera ciudad turística de Canarias. A ello, es importante sumar la implicación de la sociedad civil portuense a través de la Plataforma Ciudadana en la mayoría de las iniciativas culturales que se desarrollan en el municipio, iniciativas que tras el parón que sufrimos todos por el confinamiento, reinició cuando se pudo detener al virus que nos cambió la vida.

Si uno se detiene delante de un mapa del archipiélago no me arrugo al decir que si alguna ciudad o pueblo de estas islas mereciera el título de capital cultural de Canarias señalaría sin dudarlo al Puerto de la Cruz. La ciudad cuenta con festivales de profundo calado como, entre otros, el de teatro en la calle,Mueca, Phe y también Periplo, dedicado a las literaturas de aventuras y viajes, pero es que al margen de estas joyas de la corona, y ya relativamente veteranos no solo en el Puerto de la Cruz sino en el resto del archipiélago, este mismo mes de agosto se han desarrollado una serie de encuentros que obligan a observar con la atención que se merece un municipio que está demostrando cómo debe de hacerse las cosas en cultura.

Las comparaciones son odiosas pero si uno compara lo que se hace en esta pequeña pero bellísima ciudad del norte de Tenerife con lo que se hace en materias culturales en Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna, antaño ciudad universitaria con todo lo que implica esta palabra: universitaria, el panorama resulta desolador. Y en cuanto a actividades y desarrollo de políticas culturales no es que no supere, es que ni siquiera ninguna de las tres le llega a los tobillos en la apuesta que el alcalde portuense junto a su equipo ha hecho por la cultura.

Una apuesta que no solo va dirigida a apoyar y promocionar grandes festivales y conciertos (que también) sino a implementar políticas culturales y a contar con herramientas que consoliden lo que ya es una realidad. En este aspecto, recomendaría al Gobierno regional, los cabildos insulares y al resto de los municipios de Canarias que estudiaran con detenimiento lo que ha hecho posible el Puerto de la Cruz, un municipio que, gracias a sus técnicos de Cultura y al respaldo del primer edil va siempre dos pasos por delante.

Este mismo martes, 9 de agosto, se presentó un libro que recoge las estrategias para el desarrollo de la cultura en la ciudad. El trabajo lleva el título de Bases para un Ecosistema Cultural y Creativo de Puerto de la Cruz, y sus destinatarios son los profesionales de la cultura pero también la ciudadanía.

El documento se puso en marcha en 2019 y tras reflexiones diversas pero sobre todo mucho trabajo, llega ahora a todos los interesados gracias al apoyo que han prestado instituciones como el Instituto Canario de Desarrollo Cultural (ICDC) del Gobierno de Canarias, el Área de Innovación, IT y TCB de Turismo de Tenerife y la Cátedra de Gestión y Políticas Culturales de la Universidad de La Laguna-Federación Canaria de Municipios.
 
Los detalles de esta publicación lo dio a conocer el alcalde del Puerto de la Cruz, Marco González, el que estuvo acompañado por el director general de Cultura del Gobierno de Canarias, Rubén Pérez Castellano; y el director de la Cátedra de Gestión y Políticas Culturales Universidad de La Laguna–Federación Canaria de Municipios, José Antonio Ramos Arteaga.

El libro recoge “un nuevo modelo de políticas culturales”, se destaca en una nota informativa, “más flexible, resiliente y sostenible. Se trata de una continuación del trabajo que se viene realizando en la ciudad en los últimos años en un proceso que ha contado con la participación de agentes, instituciones y entidades del ámbito público y privado”. Son palabras del alcalde portuense, Marco González, quien celebró la participación del Área de Innovación de Turismo de Tenerife, “con la que contaremos en breve para presentar un proyecto específico incluido dentro de este Ecosistema Cultural y Creativo que se llama Josity, todo un laboratorio del desarrollo que las políticas culturales tienen en Puerto de la Cruz en relación con el visitante”.
 
El resultado de este trabajo participado y colaborativo ha sido el marco teórico para el desarrollo estratégico de la cultura en la ciudad que el Ayuntamiento adapta a las propuestas que marcan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y la Nueva Bauhaus Europea.

El objetivo de las Bases para un Ecosistema Cultural y Creativo de Puerto de la Cruz es aportar valor a toda la sociedad desde la cultura,” posicionar a Puerto de la Cruz como catalizador de los procesos de creación e innovación social, así como facilitar nuevas fórmulas para el intercambio de ideas y conocimientos, su desarrollo y transformación en proyectos que generen beneficios a la ciudadanía desde un punto de vista social. Los profesionales encontrarán recursos sobre los que construir sus proyectos y la ciudadanía podrán usarlo como un instrumento que les ayude a tener una visión completa del panorama al que mira la cultura en Puerto de la Cruz”.
 
Bases para un Ecosistema Cultural y Creativo de Puerto de la Cruz se centra en tres aspectos: Trasfondo; Visión y fines; y Líneas de trabajo y acciones y es una las acciones que se desarrollarán en el marco del Ecosistema Cultural y Creativo con el objetivo de mostrar distintos aspectos de la realidad cultural en el municipio.

Este documento concibe a la ciudad “como un ecosistema cultural y creativo donde se producen relaciones de valor y le aportan identidad como un territorio diferenciado. Así, Puerto de la Cruz ha apostado por la creación de entornos físicos y virtuales donde conectar a personas y organizaciones, un proceso colectivo que ha requerido de una activación a través de cinco ejes de trabajo: las nuevas narrativas, el diseño e innovación social, el desarrollo audiovisual, las infraestructuras y los festivales y programación cultural estable”.

En la nota de prensa se recuerda que el Puerto de la Cruz tras la crisis de la Covid-19 demostró al público que la cultura en sana y que durante el confinamiento reforzó y apoyó al sector creativo, “convirtiéndose en un referente en el ámbito insular, regional y nacional en el fomento de la cultura”.
 
Coincide con esta publicación,la actualización de la página web del Área de Cultura del Ayuntamiento portuense, en la que se recoge y ofrece la información “tanto de las diferentes actividades y proyectos que integran la cultura en Puerto de la Cruz, como aquellos orientados al desarrollo más eficiente de una cultura sostenible e igualitaria”.

Dicho todo esto, y si antaño Tenerife tiene seguro de sol, a partir de ahora habrá que reconocer y al mismo tiempo cantar que el Puerto de la Cruz es… pues sí, la capital cultural de Canarias.

FOTO: En la imagen y de izquierda a derecha el director de la Cátedra de Gestión y Políticas Culturales de la Universidad de La Laguna-Federación Canaria de Municipios y el director general de Cultural del Gobierno de Canarias, Rubén Pérez Castellano.

Saludos, mirard al Puerto de la Cruz, desde este lado del ordenador
 
 
 

Dando caña

Agosto 9th, 2022

* La banda de trance psicodélico, trip hop y música industrial Juno Reactor, que ha colaborado en las bandas sonoras de películas como Matrix Reloaded, Matrix Revolutions, Once Upon a Time in Mexico o Mortal Kombat y de numerosos videojuegos, participará este año en los dos conciertos sinfónicos del Festival Internacional de Música de Cine de Tenerife (FIMUCITÉ), dedicados al cyberpunk, bajo la batuta del compositor y director de orquesta Diego Navarro, director del festival.

Los programas contarán con una parte común y otra exclusiva para cada repertorio: una centrada en el anime, en la que sonarán composiciones para Akira o Alita: Angel de combate; y otra más cercana al cine, Robocop o Tron. En sendos recitales también participarán los compositores invitados Brad Fiedel (Terminator) y Vince DiCola (Transformers).

Las localidades, disponibles a 30 y 40 euros, pueden adquirirse en la página web de Auditorio de Tenerife, en taquilla o por teléfono (902 317 327). FIMUCITÉ ofrece un abono para aquellas personas que quieran disfrutar de los dos conciertos, con un descuento de 10 euros.

* La editorial digital BGR, de Alicante, anuncia la publicación dentro de la colección Poesía en línea de un libro que recoge una selección de la poesía de la poeta Dulce Díaz Marrero. La obra lleva el título de El ser de Dulce.

BGR es una editorial que preside la poetisa colombiana nacionalizada española Beatriz Giovanna Ramírez mientras que Antonio Arroyo Silva es el responsable de la colección Poesía en línea.

Saludos, y colorín, colorado…, desde este lado del ordenador

Adiós mundo cruel

Agosto 8th, 2022

“Pienso que las notas de suicidio están escritos en esta lengua que menciona Améry y por esa razón su lectura comparada es muy pertinente para avanzar en las contradicciones irresolubles del suicidio, para dejar constancia de cómo estos hombres y mujeres llegaron a ese momento, a ese instante previo a la muerte en la que escribieron sus últimas palabras”.

(Notas de suicidio, Marc Caellas)

No me atrevería a decir (aunque otros sí que lo hagan) que existe un género o subgénero literario que tira a lo excéntrico con forma de ensayo. Un género que estudia y propone reflexiones sobre temas que no son del agrado de la mayoría.

Es verdad que estos libros tienen mucho de provocador pero también nacen para normalizar actitudes frente a fenómenos que no resultan muy agradables.

Hace mucho tiempo atrás, apenas unos cuantos días después de que los dinosaurios dejaran de dominar la tierra, leí un libro de tapas grises publicado por Tusquets Editores en la colección Cuadernos Ínfimos con el nombre de Nuestras hermanas las ratas en la que su autor, Michel Dansel, proponía y con argumentos de peso una defensa encendida de estos animalitos con los que convivimos y con los que apenas nos cruzamos sea de día o de noche. El libro, que fue elogiado entre otros por el cineasta Luis BuñueL, me hizo cambiar mi forma de ver a estos simpáticos e inteligentes animales que disfrutan de mucha popularidad en cuentos infantiles y películas de dibujos animados. De hecho, la primera gran estrella del cine de dibujos animados fue un ratón, Mickey, Mickey Mouse, y más adelante Speedy Gonzales entre otros roedores de animación que han pasado a formar parte del género.

Estas series de televisión y películas sin embargo no han hecho demasiado esfuerzo para que nuestra forma de percibir a las ratas y a los ratones sea distinta. O más positiva sino todo lo contrario. Ratas y ratones siguen siendo vistos por la mayoría como detestables alimañas. Bichos indeseables a los que solo se tolera (y el que tolera, desprecia) porque no se dejan ver. Viven bajo tierra, en las alcantarillas.

Recordé la grata lectura que me produjo Nuestras hermanas las ratas leyendo Notas de suicidio (Ediciones La uña rota, colección Libros robados, 2022), un libro de Marc Caellas en el que hace un recorrido escueto, apenas supera el centenar de páginas, sobre la última voluntad de los que deciden, por razones en la que no vamos a entrar ahora, decir adiós a este mundo cruel.

Hace unos años germinó en mi centro de operaciones la idea de escribir un libro que recogiera las últimas palabras de los que están a un paso de morir. Casi todo el mundo conoce lo que dicen que dijo Goethe antes de marchar al otro mundo, por si existiera otro mundo, “Más luz, más luz”. O la desarmante y dramáticamente terribles palabras que pronunció Charlotte Bronte en su lecho de muerte: “No voy a morir, ¿verdad?”. William Burroughs escribió un atípico guión de cine que tituló, precisamente, Las últimas palabras de Dutch Schultz. El Holandés fue un gángster que traficó con licores durante la Ley Seca que se impuso en los Estados Unidos de Norteamérica en la década de los años veinte y que fue ametrallado hasta la muerte en un bar…

Con esto lo que pretendo decir es que antes de despedirnos de este valle de lágrimas cualquiera, por norma general, desea poner su punto y final con una frase que sea definitiva de todo lo que fue un proyecto de vida que ahora se disuelve; un epitafio que resuma lo que fue y lo que espera sea el tránsito de lo que vendrá. Si viene algo…

Lo interesante del libro de Marc Caellas además de la recopilación de varias notas de suicidas famosos es la reflexión que propone sobre el suicidio que sigue siendo una manera de despedirnos del mundanal ruido que todavía provoca recelo por emplear una palabra no demasiado redundante. El escritor y autor teatral se atreve a tomar el pulso del suicida antes de que adopte su trágica decisión y a través de un inteligente análisis de las últimas notas que escribieron asegurar que ninguna de estas líneas escritas bajo tanta tensión “deben tomarse en balde”.

En este aspecto, Notas de suicidio es un libro que pese a tocar un tema digamos que tan poco agradable logra, al menos fue nuestro caso, que miremos esa realidad con otra mirada. Con otros ojos.

Me imagino que como a muchos, cuento con una serie de amigos que se fueron al otro barrio voluntariamente. En todos los casos fue la desesperación y estar sumidos en una depresión de caballo lo que les llevó a tomar esta fatal decisión. Uno de ellos tuvo incluso la sangre fría de atiborrarse de pastillas para quedarse dormido con los cables del equipo de música rodeándole el cuello. Mi amigo, una persona especial y muy querida, no dejó una nota de suicidio pero si que escribió unas palabras en el espejo del cuarto de baño en la que se leía: “Te quiero, mamá. Te quiero, papá”. Sus padres fueron, precisamente, los que encontraron el cadáver y no creo que se hayan recuperado desde entonces de la muerte de su hijo pese a que su última voluntad fuera la de expresarles su cariño.

La lectura del libro de Marc Caellas es tremendamente amena y genera preguntas. Estructurado en capítulos muy cortos, en todos ellos intenta estudiar escuetamente esas notas que se encuentran junto al suicida “para consolar a los padres”; las que están dedicadas al “marido/esposa”, “el suicido en pareja”, que es una variante curiosa porque acompaña por decirlo de alguna manera un acto tan solitario; la nota de suicidio “escueta”, “inmadura, “avergonzad” y un largo, largo etcétera de lo que podríamos pensar que escrito así se trata de casi un género o subgénero literario.

Por el libro desfila además una serie de gente famosa que recurrió a adelantar el final de su vida a través del suicidio. Algunos de los que aparecen en la obra de Marc Caellas son el escritor norteamericano Robert E. Howard, el creador de Conan, el bárbaro, que se voló la tapa de los sesos cuando conoció la muerte de su madre: “Todo voló, todo acabó / Por tanto levantadme sobre la pira / El festín ha terminado / Y la lámpara ha expirado” o la actriz Jean Seberg, que dejó escrito a su hijo “Diego, mi hijo querido, perdóname / No podía vivir más. / Compréndeme. / Sé que puedes hacerlo y sabes que te quiero. / Sé fuerte. / Tu mamá que te quiere”.

Se puede entender como paradójica y sí, se admite también como contradictoria, la nota que escribió Yukio Mishima antes de su final: “La vida humana es breve, pero yo quisiera vivir siempre”. O la que garabateó en letras mayúsculas Syd Vicious: “HICIMOS UN PACTO DE MUERTE, YO TENGO QUE CUMPLIR MI PARTE DEL TRATO. POR FAVOR, ENTERRADME AL LADO DE MI NENA. ENTERRADME CON MI CHAQUETA DE CUERO, VAQUEROS Y BOTAS DE MOTERO. ADIÓS”.

Hay más notas escritas por escritores, músicos, artistas que decidieron marcharse de este mundo cruel escribiendo unas pocas líneas en las que más que justificar su huida, aspiran con unas pocas frases no a explicar su decisión sino a poner el punto y final a una existencia amarga o, en algunos de los casos, adelantarse a la propia muerte.

No sé quien dijo que el suicidio es un acto de libertad suprema y que por su alcance muy pocos se deciden a tomar quizá porque estamos aferrados a una existencia que se acaba cada día que pasa, pero la esperanza es lo último que se pierde aunque en este caso todos los suicidas la han perdido.

El caso es que tras leer este libro mi idea sobre asunto tan delicado y polémico ha cambiado. Tanto, que ahora entiendo que la mayoría de los que se van al otro mundo busquen procedimientos para coger el pasaporte definitivo de la manera más fácil y menos indolora.

El autor del libro asegura que así se muere –rápido y sin dolor– quien quiere morirse voluntariamente en un centro especial localizado en Suiza. Basta con pagar 10.000 euros para que el suicida que no busca el sufrimiento antes de la muerte diga adiós definitivamente. No especifica el libro si se le permite estar rodeado de los suyos.

Durante la lectura de este libro singular, extraño y con un poder de agitación que más desarrollado sería capaz de hacer mover montañas recordé una excelente novela de Gore Vidal titulada Mesías y en la que propone cómo un iluminado termina por convencer a la humanidad que lo mejor que puede hacer es suicidarse. Pronto, esta nueva religión cosechará millones de adeptos hasta dejar el planeta prácticamente sin seres humanos. Y no les cuento más con el ánimo de que alguno de ustedes se atreva a leer una novela que como otras de su autor toca el corazón y la cabeza.

Pero despidámonos ya, que es hora de irnos aunque de momento no sea al otro barrio, con un pequeño fragmento de Notas de suicidio, un libro de Marc Caellas:

“El suicidio es un a perfomance de la que su artista desaparece, dejando a los que siguen vivos la tarea de limpiar las ruinas, resolver los conflictos, gestionar los trámites. El cuerpo, el entierro y la culpa caen sobre los demás, que se ven forzados a cerrar la representación tras la salida de escena repentina del causante de todo el show”.

Escrito así solo cabe pensar que como muy bien cantó La Lupe la vida es, decididamente, puro teatro.

Telón.

Saludos, a los que fuimos educados en la violencia y en la muerte, desde este lado del ordenador