Anatomía de un instante

Mayo 22nd, 2026

“Recibo este premio con una emoción enorme y un profundo sentido de la responsabilidad”

El instante, diciéndolo suavemente, resultó embarazoso y hasta dio algo de pena (pero también grima). Sucedió el lunes pasado, 18 de mayo, en la cuarta edición de los Premios Talía 2026 de la Academia de las Artes escénicas de España. Si quieren pasar vergüenza ajena pinchen en este enlace y busquen el minuto 1:28, donde verán corretear como una peonza y vestido de smoking al consejero de Cultura del Cabildo y presidente del Auditorio de Tenerife, José Carlos Acha, rumbo al escenario de la sala roja Concha Velasco de los Teatros del Canal, en Madrid, donde lo esperaba el actor Rafael Castejón para hacerle entrega del premio al mejor espectáculo lírico, que recayó en Yerma, coproducido además de por el Auditorio de Tenerife por el Festival Amazonas de Ópera (Manaos, Brasil), Festival de Ópera do Theatro da Paz (Belém, Brasil) y el Teatro de la Zarzuela y trabajo –basado en la obra de Federico García Lorca– que también se llevó el premio al mejor diseño de vestuario, que recogió Ana Garay.

Si ven ese instante, Castejón le hace entrega del trofeo, que Acha recoge y le devuelve para acercarse al micrófono y leer su discurso… Y he aquí cuando de produce la guasa, el chiste, el espectáculo lamentable e involuntario.

José Carlos Acha no encuentra en la pantalla del móvil las palabras que debe de dictar, pasan los segundos a toda pastilla y el consejero balbucea hasta que suelta: “una hora menos en Canarias” para justificar su torpeza a lo que el público asistente contesta con unas risas para tranquilizarlo. Algo así como “no pasa nada pero date prisa, hostias”. Al final encuentra las palabras de agradecimiento y suelta el discurso.

Pueden sufrir el involuntario espectáculo y echarse unas risas para no llorar, que fue lo que me pasó a mi, si se animan a hacerlo. Si no lo hacen, se ahorrarán pasar un mal rato pero si lo hacen, les aseguro que reirán para no llorar aunque ser torpe no signifique vivir en unas islas que tienen una hora menos con respecto a la España peninsular, pero si tienen el mismo huso horario que Portugal, Irlanda e Inglaterra.

Es tanta la vergüenza ajena que uno solo puede pensar aquello de trágame tierra claro que, últimamente, pocas cosas son las que ya no me sorprenden de José Carlos de Acha. O Pepón o Atila porque allí por donde pasa no vuelve a crecer la hierba.

Tras ver el espectáculo me asaltaron las preguntas. La primera de ellas es qué hacía José Carlos Acha recogiendo un premio que en pruridad tenía que haberlo recogido el director de escena y escenógrafo y el director musical de Yerma, Paco Azorín y Luiz Fernando Malheiro, respectivamente. O algún miembro del equipo de producción ya puestos. Fueron ellos los responsables artísticos que hicieron posible la obra y no Acha, a quien no veo como una estrella sino más bien como alguien que se estrella día sí, día no. Pero en fin, así está el nivel.

Para calentar un poco más el ambiente, las malas lenguas van contando por ahí que el director artístico del Auditorio de Tenerife, José Luis Rivero, cuando se enteró que se iba a Madrid pero no para recoger el Premio ya que lo haría en su lugar el Consejero, decidió dar un paso atrás y que fuera en su lugar el gerente del Auditorio, Daniel Cerezo. Una mala decisión, porque ver en directo el balbuceo de Acha seguro que le hubiera provocado unas de esas carcajadas que salen del estómago y uno suelta como si fueran varios cuescos…

La pregunta del millón, sin embargo, es ¿qué hacía el presidente del Auditorio de Tenerife recogiendo el premio?, ¿por qué politizar el acto? Es como si José Carlos Acha no se hubiera enterado, en el peor de los casos, que los premios los recogen los profesionales y no los políticos, y que con su gesto se pasó por el arco del triunfo una norma no escrita en el sector como es la de “no politizar la entrega de premios relacionados con el mundillo del arte”. Craso error con un tipo como José Carlos Acha que, aficionado a salir en la foto, ahora quiere aparecer en todos los saraos.

Lo malo es que no haya nadie que le diga que lo que está haciendo es el ridículo, y que entre otras cosas le pagan (y muy bien, por cierto) para que no lo haga. El ridículo. Pero a Acha le entra por un oído y le sale por el otro. Y ahí queda para la posteridad la imagen de todo un consejero de Cultura que desde el escenario busca torpemente y durante unos minutos (la vida es eterna en cinco minutos, cantaba Víctor Jara) el discurso de agradecimiento. Instante que se ha convertido junto a la ausencia de José Luis Rivero, en la comidilla del sector. Además de caer muy mal en la república independiente del Auditorio de Tenerife. Ah, si esas paredes hablaran… Claro que si hablaran, la obra de ingeniería de Santiago Calatrava se caería a pedazos. Aunque a puntito está… Tiempo al tiempo.

En fin, que el espectáculo del consejero de Cultura pasará a la historia como uno de los instantes más descacharrantes de los Premios Talía y de los más vergonzosos para los que vivimos acá, con una hora menos. Y no por torpes, precisamente, aunque algunos como el consejero sí que lo sea. Y no me vale con “son las cosas de Acha”. Que se relaje en todo caso, porque se nota, se aprecia que todo esto le viene demasiado grande y que está muy nervioso porque tiene demasiados frentes abiertos y expedientes por cerrar. Y se le agota el tiempo. Para colmo de males, el dúo sacapuntas que lo acompaña y que son “de su absoluta confianza” están más perdidos que Chuck Norris en una película de Woody Allen y mientras tanto el tiempo parece que “galopa y corta el viento” y que lo inevitable se aproxima en ná de ná, José Carlos, en ná de ná.

Saludos, yermo más que yerma, desde este lado del ordenador

Los impostores, una novela de Timothy Balding

Mayo 21st, 2026

“Las chicas pueden ser terribles a la hora de olisquear e interrogar a sus amigas cuando tienen problemas, pueden ser como la maldita Gestapo. En cualquier caso, ¿por dónde iba? Sí; así que, ¿qué es mejor para estas mujeres abandonadas, aparecer solas para que las frían a preguntas o se burlen de ellas o despierten lástima o se vean arrinconadas, o parecer osadas y orgullosas en una habitación y verses admiradas por ir del brazo del joven, apuesto y fornido Will Power? No hay más preguntas, su señoría”.

Los impostores, Timothy Balding. Traducción: Eva Cruz. Colección: Narrativa, Baile del Sol, 2025)

Escrita por el periodista Timothy Balding, es muy probable que una novela como Los impostores despiste en un principio a los lectores en español aunque una vez se ha pulverizado esa barrera se lea este libro como lo que es, un divertimento, una historia que cuenta cosas (alguna de ellas muy serias) en clave de humor. De humor británico, que es ese que cuenta cosas divertidas con una aparente seriedad que, los que vivimos en el sur de Europa, no terminamos de entender aunque cuando se encuentra la clave, no deja de hacernos reír, en especial en el momento en el que la risa propone un juego intelectual que obliga a un esfuerzo –vamos a decir que mental–, con lo que se nos cuenta. Si cuenta algo.

Es tan larga la tradición de la literatura de humor británica como la española. Son dos universos afortunadamente ricos, y en algunos casos ambos mundos abordan (con el mismo valor que un pirata un barco de cualquier bandera) temáticas que reinterpretan géneros diversos. En el caso de la novela de Balding, la novela de misterio y la negra y criminal porque Los impostores es eso mismo, una historia de gente que interpreta papeles, juega a las apariencias. La idea puede resultarle lejanamente familiar a los que vieron en su día Familia (Fernando León de Aranoa, 1996), en la que un hombre solitario contrataba los servicios de un grupo de actores de distintas edades para que fingieran ser los miembros de su familia. En la novela de Timothy Balding, Janet, la esposa de un acaudalado banquero muerto aparentemente por suicidio, contrata a través de la agencia Extra! los servicios de uno de sus miembros para que interprete al mejor amigo del difunto, misión que recaerá en Will Power, un actor fracasado que descubre que si tuvo talento alguna vez fue para hacerse pasar por otra persona. Ponerse en la piel de un desconocido y presentarse ante los amigos del finado para que se olviden de investigar si la muerte del banquero fue voluntaria o no…

Además de Janet y Will Power, orbitan una serie de personajes a cada cual más delirante, entre otros, otro de los empleados de Extra!, o no, y que adopta (o no) los modos de un profesor centroeuropeo. Las pistas del circo se van multiplicando a medida que se avanza en la historia, relato que se confunde al final al con otras historias, pero todas ellas están muy bien hilvanadas por el escritor que, como se explicó al inicio, maneja muy bien las claves del humor con acento británico. El exquisito, el que dirige la comedia a la cabeza y no al estómago. Una delicia que pese a que ocasionalmente raye con la excentricidad, no deja de divertir o, lo que es mejor, que una sonrisa perenne se dibuje en los labios mientras se lee esta caprichosa odisea de identidades verdaderas y falsas que terminan por confundirse porque “tras la agitada fiebre de la vida, duerme la paz; ya nada podrá alcanzarlo”. La frase entrecomillada pertenece a William Shakespeare, un autor por el que Janet siente auténtica devoción y al que no deja de recitar cuando la ocasión se lo permite.

Que aparezca con citas Shakespeare revela otro elemento que explica porque insistimos que se trata de una novela de humor inglés en el sentido más clásico de la palabra. O como entiende el humor inglés dirigido a la cabeza quien escribe estas líneas apresuradas tras la lectura de este libro que está estructurado en 23 capítulos y que no llega a las doscientas páginas. Lo que se agradece en unos tiempos donde las novelas suelen rebasar las 400 y los cuentos un número inferior aunque no tan inferior como uno quisiera.

Los impostores ofrece no lo que anuncia el título, imposturas, sino más bien todo lo contrario. Encuentro en ella una interesante mezcla de géneros y unas poderosas ganas de reírse de cualquier asomo de seriedad. Eso se aprecia en el tono que mantiene la historia (las historias) a lo largo de todo el relato, y en el manejo que tiene Balding al presentarnos a todos sus personajes. Principales y secundarios. Antes mencionaba a un profesor vienés que puede ser de verdad o mentira, pero también nos encontramos con Mike Fielding, que es el jefazo de Extra!, un canalla muy divertido que está dispuesto a cualquier cosas dentro de los límites de la ley. Fielding asume el papel de Philip Marlowe, el detective privado de las novelas de Raymond Chandler, aunque le queda muy largo cualquier otro parecido con el mítico investigador.

La conclusión es que me lo he pasado muy bien con Los impostores, y que a ratos me he reído con las peripecias ante las que se enfrentan sus protagonistas. Shakespeare y filosofía se cruzan como si nada en esta deliciosa y disparatada comedia de hombres y mujeres que vienen a estar igual de solos que el finado, ese acaudalado banquero que, suicida o no, pone en marcha una novela que recomendaría leer a todos los que desean reírse o al menos sonreír mientras leen un libro.

Entre otros mensajes, y la novela disemina algunos mensajes, me llevo el mismo que cantó La Lupe en una de sus inmortales interpretaciones: la vida es puro teatro, y los que la viven actores. Impostores para que nos entendamos.

Saludos, garantiza buenas carcajadas, desde este lado del ordenador

La historia de la falangista tinerfeña que en 1939 quiso hacerse pasar por un hombre

Mayo 20th, 2026

Farsante cuenta la historia real de una joven falangista tinerfeña que el 5 de enero de 1939 se presentó en el juzgado municipal de Santa Cruz de Tenerife para solicitar su inscripción fuera de plazo en el Registro Civil pero ¿cómo era que el reputado don Bruno, padre de aquel joven, tenía un hijo cuarentón de nombre Juan Carlos del que nadie había oído hablar nunca? La verdad se supo poco después, el que decía ser Juan Carlos era en realidad Margarita Beese Rodríguez, nacida en la capital tinerfeña el 27 de junio de 1896. Su padre era Bruno Beese, alemán, y su madre Juliana Rodríguez, canaria. Una vez descubierta la farsa, Margarita alegó en su defensa que había pretendido hacerse pasar por un hombre para combatir con la Wehrmacht en las tierras de Europa pero no coló. Ingresó en la cárcel de mujeres en el barrio del Toscal hasta ser juzgada a vista cerrada pero si quieren conocer como terminó la historia y lo que se conoce de la vida de su protagonista lean Farsante. Una historia queer en la Falange (Libros del K.O:, 2026), que firma la periodista Andrea Momoitio (Ortuella, 1989), ya que saca a la luz unos hechos que dio a conocer la investigadora Yanira Hermida y en los que ahora profundiza Momoitio, quien agradece la generosa información que Hermida compartió con ella aunque tras la publicación de Farsante: “compruebo que me he dejado bastantes cosas sin resolver, por lo que estoy deseando que venga una tercera persona y quiera seguir con la historia”.

- ¿Cuál es su retrato de Margarita Beese Rodríguez?

“Lo único que puedo decir tras publicar el libro es que me quedo con muchísimas dudas y con más curiosidad de la que tenía al inicio porque a pesar de que podía haber mucha documentación, ha sido complicado tener acceso a ella, tanto la pública (archivos, hemerotecas) como privada, la de su familia, a la que he podido acceder por su sobrino Bruno. Tengo que reconocer que con toda esa documentación Margarita sigue siendo un misterio para mí porque hay un montón de años de su vida que quedan de alguna manera desconocidos, hay información a la que no he podido acceder y sobre todo una respuesta a la gran pregunta: ¿por qué se atrevió a acercarse al juzgado municipal de Santa Cruz de Tenerife para pedir ni más ni menos que la registraran bajo el nombre de Juan Carlos? ¿Por qué lo hizo?, sigue siendo una incógnita”.

- ¿Se conocen cuáles eran sus gustos sexuales?

“No tenemos ni idea, ¿estamos ante la estrategia de una persona trans que quiso en algún momento materializar su identidad haciendo este trámite o estamos ante una lesbiana que de alguna manera quiso utilizar una identidad masculina para quizás poder vivir con mayor libertad su sexualidad? Esto último si es que necesitaba un cambio de identidad. Todo esto queda sin resolver porque aunque durante el proceso judicial se dan diferentes versiones sobre por qué lo hizo, al cambiar tantas veces de versión no voy a decir que sus palabras carezcan de valor pero no nos sirven para entender el por qué real aunque ella en un primer momento dice que es porque quería ir a luchar con el ejército nazi y más adelante argumenta que tenía un aspecto tan masculino, que la gente se burlaba de ella. Y podría ser algunas de estas razones, pero podrían ser otras también”.

- Me ha llamado mucho la atención en el libro la relación que mantiene con su padre. Es muy especial.

“Sí, sí que lo fue, porque su padre, por lo que he podido ir indagando y deduciendo, es una persona muy conservadora que sin embargo le permitió a su primera hija vivir con ciertas libertades que luego no le permitió al resto de sus hijas. Libertades con las que no comulgaba. Le permitió a Margarita que se fuera a Madrid, donde le financió sus estudios. Creo que de alguna manera sabía que Margarita era una persona muy inteligente y con ansia de libertad. Que quería vivir de otra manera y su padre la apoyó, pese a que se quejara y, seguramente, se arrepintiera de haberle permitido tanta libertad. Por las cartas que he podido leer, tenía mucha estima por Margarita, y confiaba en su opinión y le preguntaba cosas. Sabía que estaba ante alguien muy inteligente y especial”.

- En Farsante. Una historia queer en la Falange usted indica que no queda constancia en los archivos que Margarita fuera falangista.

“Lo que pasa con eso es que hay también un montón de versiones contradictorias porque hay varios documentos oficiales donde se la nombra como militante falangista. Por ejemplo, cuando le abren el expediente de depuración como trabajadora de Correos y un expediente de depuración genera mucha documentación de diferentes organismos donde, de alguna manera, va explicando quién era esta persona y por qué tenía que ser depurada o por qué no y en esa documentación se dice que es una militante falangista. Ella misma lo afirmó en muchas ocasiones y Pilar Primo de Rivera la consideraba como una militante más de la Sección Femenina que fue la rama de mujeres de la Falange o sea que todas las militantes de la Sección Femenina eran de Falange. Sin embargo, es verdad que cuando acaba todo este proceso judicial y se pronuncia la sentencia definitiva del Tribunal Supremo, se envía a Falange desde el departamento de Justicia un resumen de la sentencia para que estén al tanto de lo sucedido y ahí contestan diciendo que Margarita ni es ni ha sido nunca militante falangista. También nos queda la duda de si el resto de la documentación es falsa porque parece ser que en ese momento no fueron conscientes de la gravedad de lo sucedido y quisieron de alguna manera desvincularse de ella. Mi sensación es que sin lugar a dudas fue una militante falangista pero que la Falange en algún momento quiso desprenderse de ella después de lo ocurrido”.

- Pero ¿cree que ideológicamente se sentía falangista?

“Sí, sin duda. Creo que además fue una gran defensora de los ideales de la Falange porque eso se interpreta en todos sus textos. Margarita tuvo una gran producción periodística y se nombra a sí misma como poeta. Es verdad que de su desarrollo literario más artístico no nos ha llegado nada hasta hoy o nada que haya conseguido encontrar pero sí que de alguna manera como columnista tuvo una trayectoria de cierta relevancia tanto en la prensa canaria como también en Madrid sobre todo en la revista Héroes, revista que incluso dirigió durante un tiempo. Sin duda era una persona muy conservadora que apostaba por los ideales retrógrados de la Falange. De las poca cosas que tengo en claro de Margarita es que fue falangista”.

- ¿Cómo calificaría su labor como periodista?

“Sobre todo escribía de cuestiones de actualidad. Estaba muy atenta a qué estaba ocurriendo. Por ejemplo, una de sus grandes preocupaciones tuvo que ver con la guerra de Marruecos durante varios años pero no solo por cuestiones puramente de actualidad. Un tema que atravesó mucho su escritura fue lo relacionado con el feminismo que, para una falangista muy conservadora como ella, consideraba no como sufragista, se manifestaba en contra, pero de lo que más escribió fue de feminismo o lo que ella y otras falangistas entendían como feminismo como, por ejemplo, que las mujeres pudieran acceder a la educación y a algunos empleos pero sobre todo a la educación con el fin de convertirlas en mujeres mejor formadas para seguir cumpliendo lo que entendían que era su principal función: el matrimonio y la maternidad. Margarita escribe sobre lo importante que es estar formadas para dar conversaciones interesantes a sus maridos y para educar con más rigor a los hijos e hijas sin embargo nunca se casó, ni tuvo hijos igual que otras muchas dirigentes de la Sección Femenina aunque de cara hacia afuera y en su discurso más público y mediático apostaba por una manera de vivir que nada se parece a la que eligió para sí misma”.

- ¿Y cómo cree que pudo afectarle el hecho de haber nacido aquí, en Santa Cruz de Tenerife?

“Margarita hablaba mucho de su patria chica, estaba muy orgullosa de Santa Cruz y decía que por su sangre corría al cien por cien sangre española porque a pesar de que su padre era alemán, su madre era tinerfeña, de Güímar. Estaba muy orgullosa de sus raíces aunque sí que tengo la sensación que la ciudad se le quedaba pequeña y que tenía necesidad y ganas de vivir en un territorio donde poder encontrar más oportunidades aunque trabajando en Correos pedía continuamente permisos para poder regresar a Santa Cruz. De alguna manera, estaba apegada a su tierra, pero eso nos pasa a muchas con nuestros territorios de origen pese a que mantengas con ellos cierta ambivalencia, cierta sensación de amor-odio. De todas formas y probablemente por mi prejuicio peninsular yo me imaginaba ese Santa Cruz donde vivió Margarita como un espacio donde quizás los avances sociales habían llegado más tarde aunque me llevé una sorpresa al descubrir que no era así. Existe un libro que es un clásico de la literatura lésbica española que se llama Oscuro Sendero de Elena Fortún y que releí durante esta investigación, y en el que se narra con mucho detalle como a finales de los años 20 hubo en Santa Cruz una comunidad lésbica bastante importante. Ciertos círculos lésbicos donde las mujeres lesbianas podían vivir con cierta tranquilidad su identidad. Esos ambientes eran permitidos o al menos no se castigaba demasiado esta forma de vivir”.

- Me sorprende lo que dice más en una capital de provincias que se resiste a que se despiece un monumento que tiene dedicado a Franco.

“Elena Fortún, seudónimo de Rosa María Castaño, vino con su esposo a la isla en 1918 tras perder a su hijo en Madrid, y permanecieron hasta 1920. Creo que el hermano de su marido vivía aquí y es en Santa Cruz donde se produce el despertar lésbico de la escritora y donde mantiene por primera vez relaciones con mujeres. La casa de una de ellas era la de una pintora donde se reunían muchas lesbianas, algunas extranjeras. Hay otro libro que trata este asunto pero no me acuerdo de su título”.

- ¿Se conoce si tanto Margarita como su padre desarrollaron algún tipo de actividad política en Tenerife?

“Su padre sí estuvo vinculado a Falange haciendo donaciones de dinero de manera recurrente y hay varios documentos donde solicita al jefe de la Falange que vaya a su casa porque quiere dar información de alguien. Participó al menos dándoles dinero de manera bastante asidua”.

- ¿Qué episodios de la vida de Margarita le parecen fundamentales?

“Desde luego yo creo que su paso por las diferentes prisiones en las que estuvo porque gran parte de su condena la cumple en la cárcel de mujeres de Santa Cruz pero estuvo también en Ventas y pasó un par de noches en la de Cádiz mientras esperaba el barco. Me imagino que a nivel personal su paso por prisión tuvo que impactarla mucho. A nivel político, su momento de mayor relevancia fue cuando estuvo en Málaga. En concreto cuando fue nombrada delegada femenina del sindicato vertical. Aparece más en prensa porque imparte discursos, mitines y viaja por la provincia de Málaga, reuniéndose allí con diferentes colectivos de mujeres”.

- ¿En qué círculos se movía Margarita?

“Estaba vinculada en Madrid al hispanoamericanismo, una corriente que promovía que, pese a que España había perdido sus últimas colonias en América, siguiera manteniendo vínculos con ellas. La idea de la madre patria y América como territorios que son casi hijos de España. Ella vivió esto con mucho orgullo y participó en esos círculos que pretendían la recuperación de los vínculos con las excolonias. Llegó, de hecho, a ser vocal de una federación de estudiantes universitarios que apostaban por esta corriente, federación de la que hay muy poca información y de la que es muy sorprendente que ella pudiera participar porque no era universitaria en ese momento así que lo más probable es que mintiera a la hora de acercarse a este colectivo”.

- La vida de Margarita Beese fue la de una farsante. Y Farsante es el título de su libro.

“ Sí, sí, por eso lo de Farsante aunque podía haber dicho Mentirosilla pero Farsante es mucho más contundente y duro”.

- Y una historia queer de la Falange ¿Conoce más historias queer de yugo y flechas“

“No, no conocemos ninguna más de momento pero seguro que las hay porque yo creo que la disidencia sexual y de género se ha dado de diferentes maneras pero en todos los ámbitos de la vida y en todos los momentos. Hay un rumor que se repite muy a menudo y es que muchas militantes de la Sección Femenina, en concreto de quien más se ha dicho es de Pilar Primo de Rivera, es que eran lesbianas pero no sé hasta qué punto esto responde a una intuición histórica o simplemente se trata de lesbofobia, o una manera de la izquierda por deslegitimar a estas mujeres”.

-¿Sentía simpatía por el régimen hitleriano el padre de Margarita?

“En sus cartas escribe siempre un heil Hitler y hay fotos de Hitler y banderas nazis en su casa. Se trata de una persona que desde luego contribuyó, como mínimo, con la Falange haciendo aportaciones económicas”.

- No deja de resultarme triste el destino final de Margarita porque no se sabe muy bien si fallece en un bombardero aliado en Alemania mientras trabajaba en un hospital.

“El certificado de defunción no deja lugar a dudas que murió mientras atendía a los pacientes de un hospital. Sucedió en 1945, en concreto el 29 de enero de 1945”.

- ¿Cree que se pueden aplicar las etiquetas de género de hoy a la posguerra española? Y entiendo que era muy consciente al subtitular el libro Una historia queer en la Falange. Funciona muy bien como reclamo pero ¿podemos hablar de la categoría queer en esos años?

“No tiene sentido e intento explicarlo en el libro. Es decir, no tiene sentido utilizar esas categorías pero sabemos que algo hubo en Margarita que no respondía al orden habitual establecido en cuanto a su identidad de sexo, de género. Hubo algo ahí que hizo que ella viviera de otra manera pero decirlo queer es mucho decir, es una llamada que ha funcionado porque llama mucho la atención”.

- ¿Se puede reconstruir un enigma como el de Margarita después de 80 años?

“Se pueden rellenar algunos huecos pero otros quedan sin rellenar. Tras el primer trabajo que hizo Yanira Hermida y ahora el mío, hemos avanzado bastante y me encantaría que alguien lo continuara porque creo que queda Margarita para rato”.

- Me llamó la atención que el libro no incluyera ninguna fotografía de la protagonista. ¿No hay?

“Sí que hay varias pero fui, por mi parte, renuente a publicarlas porque hay mucho en su propia explicación. ¿Por qué hizo lo que hizo? ¿Por qué cambia de versión como ya hemos hablado? Habla mucho de su aspecto, que si tenía un aspecto masculino que si por eso se reían mucho de ella y me parecía que enseñar sus imágenes solo iba a contribuir a alimentar ese morbo. No me gustaba imaginarme a nadie mirando su foto y valorando si tiene un aspecto masculino o no. Y si efectivamente se reían de ella por machorra o si en eso también estaba mintiendo. Pienso que da igual como fuera”.

- ¿Y cuál fue su sensación al verla en fotografía?

“Es complicado porque hay que situarla en su contexto. La forma de vestir, el peinado, eran otros. No me atrevería a dar ninguna conclusión al verla en fotos”.

- Entiendo que a raíz del escándalo tuvo que irse de Tenerife.

“Me imagino que más que escándalo fue un rumor muy grande en la capital. La prensa de la época no publicó nada al respecto pero me imagino que siendo ella y sus padres personas tan conocidas se sabría. Así que no tuvo que ser fácil seguir viviendo aquí. Además, sus intereses políticos desaparecerían durante sus años de cárcel así que creo que salió con pocas ganas de quedarse y que hablaran de ella. Seguramente todo esto la animó a marcharse”.

Saludos, arriba Expaña, desde este lado del ordenador

Se hacen públicas las bases del I Premio Internacional de Novela Negra Ángeles Alonso

Mayo 19th, 2026

El Premio Internacional de Novela Negra Ángeles Alonso lo convocan la editorial Baile del Sol, Producciones Mirmidón y Wine&Cheese Bar

1. Participantes

Podrán participar personas mayores de edad, de cualquier nacionalidad, que presenten una obra original e inédita escrita en lengua castellana, que no haya sido publicada total ni parcialmente en ningún formato (impreso, digital, redes sociales o autopublicación), ni se encuentre pendiente de fallo en otro concurso. No podrán participar miembros del jurado, personal de la editorial organizadora ni sus familiares directos.

Solo se admitirá una obra por participante y no se admitirán obras escritas por varias personas.

Las obras deberán ser fruto de la creación personal de quien concurra al certamen. No se admitirán textos generados sustancialmente mediante herramientas de inteligencia artificial.

2. Obra y presentación

La obra deberá ajustarse al género de novela negra en cualquiera de sus vertientes (policial, noir, thriller, suspense o criminal). La obra deberá tener una extensión comprendida entre 40.000 y 90.000 palabras. Formato: DIN A4, fuente Times New Roman, tamaño 12 puntos, interlineado doble.

Las obras se enviarán exclusivamente por correo electrónico a la dirección: premioangelesalonso@bailedelsol.org, indicando en el asunto del correo: “I Premio Internacional de Novela Negra Ángeles Alonso Español”. El correo deberá incluir dos archivos adjuntos:

Archivo 1: La novela completa en formato PDF, identificada con seudónimo.
Archivo 2: Documento con la plica, que contendrá: título de la obra y seudónimo, nombre completo del autor o autora, dirección postal, teléfono y correo electrónico, breve nota biográfica y declaración jurada de que la obra es original, inédita y de su exclusiva autoría.

3. Plazo de admisión

El plazo de recepción de originales se abrirá el 15 de junio de 2026 y finalizará el 1 de octubre de 2026, a las 23:59 h.

4. Jurado

El jurado estará compuesto por entre tres y cinco miembros, profesionales de reconocido prestigio en el ámbito literario, la crítica o la edición, designados por Baile del Sol Editorial. El fallo será inapelable y se hará público el 23 de abril de 2027 en la página web y redes oficiales de la editorial. La entrega del premio se celebrará en un acto público organizado por Baile del Sol, donde se rendirá homenaje a Ángeles Alonso Español.

5. Premio

El premio conlleva una dotación económica de 3.000 euros brutos, cantidad sujeta a las retenciones fiscales vigentes. La publicación de la obra ganadora será realizada por la Editorial Baile del Sol dentro de su colección de narrativa negra. El importe del premio tendrá la consideración de anticipo a cuenta de los derechos de autor derivados de la primera edición.

El premio podrá declararse desierto si el jurado considera que ninguna obra reúne la calidad suficiente.

Si con posterioridad al fallo se comprobara que la obra incumple las bases, el premio podrá ser retirado.

La obra será publicada el día 15 de junio del año 2027.


6. Derechos de edición y explotación

1. Cesión de derechos. La persona autora de la obra ganadora cede en exclusiva a la Editorial Baile del Sol los derechos de edición, publicación, distribución y comunicación pública, tanto en formato impreso como digital, conforme a los artículos 17 y siguientes del Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril).

2. Duración y ámbito. La cesión se otorga por un plazo de cinco (5) años, y con ámbito mundial, para todas las lenguas y territorios.

3. Modalidades de explotación incluidas. La cesión comprenderá, entre otras, las siguientes modalidades: publicación impresa (rústica o tapa dura), publicación digital (ePub, PDF, Kindle), audiolibro, reimpresiones, reediciones, recopilaciones, traducciones y adaptaciones teatrales, audiovisuales o de cualquier otra naturaleza, sin necesidad de autorización adicional ni de contrato específico posterior por parte de la persona autora, si bien la editorial se compromete a informar previamente de dichas explotaciones.

4. Compensación. El importe del premio (3.000 €) se considerará anticipo a cuenta de los derechos de autor generados por la primera edición. A partir de las sucesivas ediciones y reimpresiones, el autor o autora percibirá los porcentajes de regalías que se establezcan conforme a lo establecido en el contrato editorial y en la legislación vigente.

5. Garantía de autoría. El autor o autora garantiza que la obra es original, inédita y de su exclusiva creación, y que no infringe derechos de terceros. En caso de reclamación, asumirá toda responsabilidad derivada.

7. Contrato editorial

Una vez fallado el premio, la editorial y la persona ganadora suscribirán un contrato de edición que regule de manera detallada las condiciones de publicación, tirada inicial, regalías, liquidaciones y cesión de derechos conforme a la Ley de Propiedad Intelectual.

8. Obras no premiadas

Las obras no galardonadas serán eliminadas de los archivos digitales de la editorial tras el fallo del jurado. No se mantendrá correspondencia con las personas participantes.

9. Protección de datos personales

De conformidad con el Reglamento (UE) 2016/679 (RGPD) y la Ley Orgánica 3/2018 (LOPDGDD), los datos personales facilitados por las personas participantes serán tratados por Editorial Baile del Sol con la finalidad exclusiva de gestionar la presente convocatoria. Los datos se conservarán únicamente durante el tiempo necesario para dicha gestión y no serán cedidos a terceros, salvo obligación legal. Las personas participantes podrán ejercer sus derechos de acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación del tratamiento y portabilidad mediante escrito dirigido a info@bailedelsol.org o a la dirección postal de la editorial.


10. Aceptación de las bases

La participación en este certamen implica la plena aceptación de las presentes bases. Cualquier controversia derivada de su interpretación será resuelta conforme a la legislación española y sometida a los Juzgados y Tribunales de Santa Cruz de Tenerife.

Saludos, va por Ángeles, desde este lado del ordenador

El zorro de Izu, una novela de Fermín Higuera

Mayo 18th, 2026

El zorro de Izu (Palabras al límite, 2026) es una novela de Fermín Higuera que además de poner el acento en su protagonista, Esteban, lo hace entre los personajes que orbitan a su alrededor y en torno a una ciudad que está ahí pero que nunca se nombra pero que reconocerán los que la habitan como es Santa Cruz de Tenerife. Se trata además de un libro que se preocupa por desmenuzar la vida de un barrio, el de Salamanca, a través de la mirada y sobre todo las emociones de su protagonista, un niño rodeado de mujeres que observa la relación de amor y cariño que se teje primero entre su hermana mayor, Lucinda, y su nodriza, Vicenta, que desata los celos de una madre, doña Sura, demasiado ocupada e “inmadura”, nos cuenta el narrador que uno sospecha que se trata del mismo autor de la presunta novela, Fermín Higuera. Porque El zorro de Izu tiene mucho de autobiográfico, de explorar las tripas del alma con una intención que sospecho va más allá de lo literario.

Hay mucha literatura en El zorro de Izu. No solo en el estilo pausado, algo lento que emplea el escritor y poeta para contar esta historia familiar, pero como las viejas novelas de antaño si se aceptan las reglas del juego el lector se irá adentrando en un relato que se bifurca en otros relatos y en los que se compartimentan historias de otros personajes que, como el bello Toribio, uno tiene la sensación de haber conocido aunque es probable que así sea porque gran parte de mi infancia y adolescencia transcurrió, precisamente, en el barrio de Salamanca y más tarde, explorando una capital de provincias cuyos límites eran tan pequeños al estar encajonada entre montañas.

La novela plantea una radiografía bastante certera de una ciudad donde las rutinas, las mentiras y las traiciones de aquellas familias burguesas se repetían y se repiten aunque los escenarios, los barrios, fueran otros. Tiene en este sentido un acento chicharrero bastante singular, y casi me atrevería a decir que pionero en la literatura que ha tomado a Santa Cruz de Tenerife como protagonista. No es la historia de una saga pero sí una historia familiar donde las mujeres juegan un importante papel protagónico y los hombres un rol secundario. Criadas, asistentas, madres, hijas y hermanas se suceden así en un libro que me desconcierta no solo por el estilo que tiene el autor por diseccionar el carácter de una sociedad que vive asentada en una hipocresía clasista en las que se desprecia a los hermanastros y que mira a otro lado los deslices sexuales de los mayores, figuras paternas que viven instaladas en otro mundo, y a las que rodean un aire viciado de respeto que no tiene nada que ver con el amor ni con el cariño.

Bien pensado, el retrato que dibuja Fermín Higuera de esa familia y de esa ciudad resulta bastante desolador y casi sórdido aunque el cuadro resultante a mi me haya parecido muy atractivo por interesante, tan próximo y a la vez tan revelador porque saca los cadáveres que guardan en los armarios muchas familias en esta y otras ciudades pequeñas, provincianas, que no terminan de creerse a sí mismas y que prefieren vivir espiando la existencia de los demás. El dicho lo confirma: pueblo chico, infierno grande, aunque el infierno, la pesadilla que se desata sea precisamente porque se reprime, se vive de puertas adentro, no se deja salir a la calle. Se prefiere antes que formar parte de uno de los miles de rumores que se reproducen en una sociedad acostumbrada a espiarse a sí misma.

El protagonista de la novela es un niño sensible que vive rodeado de mujeres y como le pasó a su hermana mayor, será una criada quien cuide y sobre todo lo mime y lo ame. Su nombre es Verónica, que no “cumplía con el perfil ideal de la solterona ideal que se realiza como madre ejerciendo una labor tutelar de institutriz, pero tenía un gran carácter que podría plantarle cara a cualquiera”. Verónica se convertirá en “lo que antes fue Vicenta para Lucinda”, una persona que se ocupará de él, casi una segunda madre por no decir la primera en esta historia de endogamias que encierra un algo sórdido inevitable.

Tiene proximidad el relato, reitero, porque forma parte del pasado de una ciudad portuaria que en vez de estar abierta al mar prefirió vivir de espaldas a él. Las calles, las avenidas, las plazas, son el escenario en el que se desarrollan estos dramas familiares que en el caso de la novela de Fermín Higuera sofocan en un principio la crónica familiar cuando irrumpe un elemento fantástico que no rompe la línea narrativa sino que da aire fresco a estas desventuras de cariños compartidos como si se trataran de mercancías sentimentales a las que apenas se le da valor salvo para quien lo recibe cuando encuentra en un armario una prenda, un cuello hecho con la piel de n zorro “al que le habían curtido el pelaje y disecado la cabeza”, que le habla y le dice que se llama Akemi y procede de una aldea de Japón. Lo fantástico vuelve a irrumpir cuando el protagonista visita el templo masónico de la calle de San Lucas y observa como el compás y la escuadra inician una danza que, caprichosamente, imaginé como el episodio de El aprendiz de brujo de la película Fantasía.

Se cuentan muchas cosas en esta novela a la que, probablemente, Fermín Higuera tenía que haber recortado algunas páginas, pero cuenta con momentos que me hicieron viajar a un pasado entiendo que común, aunque los contrabandistas y la prostituta que pasea por las calles del barrio no la conociera en mi caso como La Bolígrafo como así la reconocen en el barrio en el que va creciendo Esteban, que recorre las calles de una ciudad en la que habita un enorme poeta al que llaman don Pedro, los afiladores avisan de su llegada soplando “la flauta de pan”, y en la que se puede avistar el mar cuando se baja la enorme cuesta.

El zorro de Izu es una novela que pese a sus vicios, esas páginas y páginas en las que se desgranan personas y cosas, a mi al menos supo llegarme al corazón. Respira vida y además de estar muy bien escrita, de contaminar con su cadencia santacrucera la lectura, me hizo reconciliarme con una capital de provincias que ha encontrado en este escritor y poeta a un autor que la respeta y lo que es mejor, la ama pese a sus males.

Saludos, callejeando, desde este lado del ordenador

El príncipe lagarto, una novela de Marcos Dosantos

Mayo 14th, 2026

El príncipe lagarto (Plasson & Bartleboom, 2026) es la primera novela que leo de Marcos Dosantos, relativamente conocido en el mundo de las letras por ser el escribidor de las memorias de la activista transexual Carla Antonelli, que publicó Plaza & Janés hace dos años y que tuvieron un buen recibimiento. Dosantos es autor además de Cuaderno del Subrópico Norte y colaboró en la antología Te pondrán flores en el estómago. Con El príncipe lagarto propone una delirante fábula me temo que sin moraleja alguna que comienza muy bien pero que termina de forma irregular y demasiado precipitada.

Más próxima a esa literatura excéntrica que en su día cultivaron cineastas como Ed Wood y Pedro Almodóvar con títulos como La drag asesina y Patty Difusa y otros relatos, respectivamente, que a los cuentos de autores del calibre de Hector Hugh Munro (Saki) e incluso Raúl Damonte (Copi), a este último se le menciona en la contraportada junto a Terenci Moix, la novela de Marcos Dosantos es bastante irregular. Es probable que recibiera esta sensación porque lo escrito me parece demasiado improvisado, y esa improvisación lo arrastra a unos callejones donde no termina de salir como entiendo que tenía que haber salido el puñado de ideas, algunas muy interesantes, que dispersa en el texto.

La novela tiene un comienzo potente: la historia de un joven que trabaja como camarero en un bar donde comete un error de incalculables consecuencias, aunque es ese error, precisamente, la primera piedra de una historia que a partir de entonces no sabe que rumbo tomar.

El protagonista al que bañan las luces de neón es Rayco Bethancourt, “migrante y actor”, que trabaja como buenamente puede y con un salario miserable en la ciudad de Gara, una suerte de gran capital, una especie de Madrid ficticio. Ah, ese Madrid que dejó de serlo hace tiempo aunque es verdad que respiró en un lejano pasado un sabor loco y febril que Dosantos intenta representar en este frenético a ratos, viaje al fin de la noche aunque su trayecto no resulte ni tan loco ni tan cómico aunque es verdad que deja cierto regusto amargo, cierta sensación de fracaso que arrastra su protagonista, un tipo que “más allá del espejo roñoso me hice puma de provincia resuelto y radiante. Un amigo al que acudir, un actor al que acariciar. Y un camarero lleno de rencor”.

La novela está estructurada en tres partes (Crimen, El Disparate y El Abismo son sus títulos), de la que la primera me parece la mejor. Quizá porque el personaje calienta motores y cuando parte de la salida, uno espera un recorrido mucho más intenso, polémico y provocador pero por desgracia no se produce ni una cosa ni la otra. Es como si Dosantos hubiera preferido coger por el camino de en medio, sumergiéndose a continuación en un proceso electoral en el que las distintas fuerzas políticas que concurren llevan el nombre de Pasado y Futuro. No es difícil imaginarse quiénes son los conservadores y los progresistas pero lo que parece que se va a convertir en una sátira política no está bien armada, así que el castillo organizado se desmorona con facilidad al no contar con elementos que lo sujeten para darle una agradecida consistencia.

Con todo, ya digo que la primera parte me ha parecido brillante y divertida, sobre todo porque soy muy agradecido con las novelas y cuentos que me hacen si no reír, sí al menos sonreír. Y algo de esto me pasa con El príncipe lagarto aunque a la larga su mayor lastre sea que quiere, y lo es demasiado, frívola y tontorrona. Si el escritor no hubiera escogido ese lado, el de la frivolidad pura y dura, la novela hubiera resultado más auténtica, y más cercana al universo de Saki y Copi que al de Almodóvar y Ed Wood, pero otra vez será si el próximo itinerario literario de Marcos Dosantos declina en una nueva novela cuyo objetivo sea ir por otros derroteros. De momento, y el que propone en El príncipe lagarto a mi no me termina de convencer. Y eso que algunas risas no sonrisas solté con muchas de sus páginas, el primer plato de una odisea que lamentablemente se perdió al escuchar sus cantos de sirenas.

La lecturas de la novela es sencilla ya que está escrita sin alharacas experimentales, pero le falta sustancia y sobre todo colmillo si lo que pretendía era dibujar un retrato distorsionado de nuestra cada día más lamentable clase política. Al margen de estos errores, conscientes o no eso solo lo sabe el autor, la novela se lee pero no incomoda, cuando debería de haber incomodado o por lo menos cargar las tintas sobre un proceso electoral y lo que conlleva de carrera de ratas que emprenden los partidos con ojo más demoledoramente crítico. Pero Marcos Dosantos prefiere la sátira sin hacer sangre y la parodia antes que el humor con todas sus letras.
Con todo, quedo a la espera de nuevos trabajos del autor ya que me interesa una mirada narrativa que detecto en algunas de las páginas de un libro que quiere ser libre pero que termina encadenado a sus contradicciones.

Saludos, se dijo, desde este lado del ordenador