
Farsante cuenta la historia real de una joven falangista tinerfeña que el 5 de enero de 1939 se presentó en el juzgado municipal de Santa Cruz de Tenerife para solicitar su inscripción fuera de plazo en el Registro Civil pero ¿cómo era que el reputado don Bruno, padre de aquel joven, tenía un hijo cuarentón de nombre Juan Carlos del que nadie había oído hablar nunca? La verdad se supo poco después, el que decía ser Juan Carlos era en realidad Margarita Beese Rodríguez, nacida en la capital tinerfeña el 27 de junio de 1896. Su padre era Bruno Beese, alemán, y su madre Juliana Rodríguez, canaria. Una vez descubierta la farsa, Margarita alegó en su defensa que había pretendido hacerse pasar por un hombre para combatir con la Wehrmacht en las tierras de Europa pero no coló. Ingresó en la cárcel de mujeres en el barrio del Toscal hasta ser juzgada a vista cerrada pero si quieren conocer como terminó la historia y lo que se conoce de la vida de su protagonista lean Farsante. Una historia queer en la Falange (Libros del K.O:, 2026), que firma la periodista Andrea Momoitio (Ortuella, 1989), ya que saca a la luz unos hechos que dio a conocer la investigadora Yanira Hermida y en los que ahora profundiza Momoitio, quien agradece la generosa información que Hermida compartió con ella aunque tras la publicación de Farsante: “compruebo que me he dejado bastantes cosas sin resolver, por lo que estoy deseando que venga una tercera persona y quiera seguir con la historia”.
- ¿Cuál es su retrato de Margarita Beese Rodríguez?
“Lo único que puedo decir tras publicar el libro es que me quedo con muchísimas dudas y con más curiosidad de la que tenía al inicio porque a pesar de que podía haber mucha documentación, ha sido complicado tener acceso a ella, tanto la pública (archivos, hemerotecas) como privada, la de su familia, a la que he podido acceder por su sobrino Bruno. Tengo que reconocer que con toda esa documentación Margarita sigue siendo un misterio para mí porque hay un montón de años de su vida que quedan de alguna manera desconocidos, hay información a la que no he podido acceder y sobre todo una respuesta a la gran pregunta: ¿por qué se atrevió a acercarse al juzgado municipal de Santa Cruz de Tenerife para pedir ni más ni menos que la registraran bajo el nombre de Juan Carlos? ¿Por qué lo hizo?, sigue siendo una incógnita”.
- ¿Se conocen cuáles eran sus gustos sexuales?
“No tenemos ni idea, ¿estamos ante la estrategia de una persona trans que quiso en algún momento materializar su identidad haciendo este trámite o estamos ante una lesbiana que de alguna manera quiso utilizar una identidad masculina para quizás poder vivir con mayor libertad su sexualidad? Esto último si es que necesitaba un cambio de identidad. Todo esto queda sin resolver porque aunque durante el proceso judicial se dan diferentes versiones sobre por qué lo hizo, al cambiar tantas veces de versión no voy a decir que sus palabras carezcan de valor pero no nos sirven para entender el por qué real aunque ella en un primer momento dice que es porque quería ir a luchar con el ejército nazi y más adelante argumenta que tenía un aspecto tan masculino, que la gente se burlaba de ella. Y podría ser algunas de estas razones, pero podrían ser otras también”.
- Me ha llamado mucho la atención en el libro la relación que mantiene con su padre. Es muy especial.
“Sí, sí que lo fue, porque su padre, por lo que he podido ir indagando y deduciendo, es una persona muy conservadora que sin embargo le permitió a su primera hija vivir con ciertas libertades que luego no le permitió al resto de sus hijas. Libertades con las que no comulgaba. Le permitió a Margarita que se fuera a Madrid, donde le financió sus estudios. Creo que de alguna manera sabía que Margarita era una persona muy inteligente y con ansia de libertad. Que quería vivir de otra manera y su padre la apoyó, pese a que se quejara y, seguramente, se arrepintiera de haberle permitido tanta libertad. Por las cartas que he podido leer, tenía mucha estima por Margarita, y confiaba en su opinión y le preguntaba cosas. Sabía que estaba ante alguien muy inteligente y especial”.
- En Farsante. Una historia queer en la Falange usted indica que no queda constancia en los archivos que Margarita fuera falangista.
“Lo que pasa con eso es que hay también un montón de versiones contradictorias porque hay varios documentos oficiales donde se la nombra como militante falangista. Por ejemplo, cuando le abren el expediente de depuración como trabajadora de Correos y un expediente de depuración genera mucha documentación de diferentes organismos donde, de alguna manera, va explicando quién era esta persona y por qué tenía que ser depurada o por qué no y en esa documentación se dice que es una militante falangista. Ella misma lo afirmó en muchas ocasiones y Pilar Primo de Rivera la consideraba como una militante más de la Sección Femenina que fue la rama de mujeres de la Falange o sea que todas las militantes de la Sección Femenina eran de Falange. Sin embargo, es verdad que cuando acaba todo este proceso judicial y se pronuncia la sentencia definitiva del Tribunal Supremo, se envía a Falange desde el departamento de Justicia un resumen de la sentencia para que estén al tanto de lo sucedido y ahí contestan diciendo que Margarita ni es ni ha sido nunca militante falangista. También nos queda la duda de si el resto de la documentación es falsa porque parece ser que en ese momento no fueron conscientes de la gravedad de lo sucedido y quisieron de alguna manera desvincularse de ella. Mi sensación es que sin lugar a dudas fue una militante falangista pero que la Falange en algún momento quiso desprenderse de ella después de lo ocurrido”.
- Pero ¿cree que ideológicamente se sentía falangista?
“Sí, sin duda. Creo que además fue una gran defensora de los ideales de la Falange porque eso se interpreta en todos sus textos. Margarita tuvo una gran producción periodística y se nombra a sí misma como poeta. Es verdad que de su desarrollo literario más artístico no nos ha llegado nada hasta hoy o nada que haya conseguido encontrar pero sí que de alguna manera como columnista tuvo una trayectoria de cierta relevancia tanto en la prensa canaria como también en Madrid sobre todo en la revista Héroes, revista que incluso dirigió durante un tiempo. Sin duda era una persona muy conservadora que apostaba por los ideales retrógrados de la Falange. De las poca cosas que tengo en claro de Margarita es que fue falangista”.

- ¿Cómo calificaría su labor como periodista?
“Sobre todo escribía de cuestiones de actualidad. Estaba muy atenta a qué estaba ocurriendo. Por ejemplo, una de sus grandes preocupaciones tuvo que ver con la guerra de Marruecos durante varios años pero no solo por cuestiones puramente de actualidad. Un tema que atravesó mucho su escritura fue lo relacionado con el feminismo que, para una falangista muy conservadora como ella, consideraba no como sufragista, se manifestaba en contra, pero de lo que más escribió fue de feminismo o lo que ella y otras falangistas entendían como feminismo como, por ejemplo, que las mujeres pudieran acceder a la educación y a algunos empleos pero sobre todo a la educación con el fin de convertirlas en mujeres mejor formadas para seguir cumpliendo lo que entendían que era su principal función: el matrimonio y la maternidad. Margarita escribe sobre lo importante que es estar formadas para dar conversaciones interesantes a sus maridos y para educar con más rigor a los hijos e hijas sin embargo nunca se casó, ni tuvo hijos igual que otras muchas dirigentes de la Sección Femenina aunque de cara hacia afuera y en su discurso más público y mediático apostaba por una manera de vivir que nada se parece a la que eligió para sí misma”.
- ¿Y cómo cree que pudo afectarle el hecho de haber nacido aquí, en Santa Cruz de Tenerife?
“Margarita hablaba mucho de su patria chica, estaba muy orgullosa de Santa Cruz y decía que por su sangre corría al cien por cien sangre española porque a pesar de que su padre era alemán, su madre era tinerfeña, de Güímar. Estaba muy orgullosa de sus raíces aunque sí que tengo la sensación que la ciudad se le quedaba pequeña y que tenía necesidad y ganas de vivir en un territorio donde poder encontrar más oportunidades aunque trabajando en Correos pedía continuamente permisos para poder regresar a Santa Cruz. De alguna manera, estaba apegada a su tierra, pero eso nos pasa a muchas con nuestros territorios de origen pese a que mantengas con ellos cierta ambivalencia, cierta sensación de amor-odio. De todas formas y probablemente por mi prejuicio peninsular yo me imaginaba ese Santa Cruz donde vivió Margarita como un espacio donde quizás los avances sociales habían llegado más tarde aunque me llevé una sorpresa al descubrir que no era así. Existe un libro que es un clásico de la literatura lésbica española que se llama Oscuro Sendero de Elena Fortún y que releí durante esta investigación, y en el que se narra con mucho detalle como a finales de los años 20 hubo en Santa Cruz una comunidad lésbica bastante importante. Ciertos círculos lésbicos donde las mujeres lesbianas podían vivir con cierta tranquilidad su identidad. Esos ambientes eran permitidos o al menos no se castigaba demasiado esta forma de vivir”.
- Me sorprende lo que dice más en una capital de provincias que se resiste a que se despiece un monumento que tiene dedicado a Franco.
“Elena Fortún, seudónimo de Rosa María Castaño, vino con su esposo a la isla en 1918 tras perder a su hijo en Madrid, y permanecieron hasta 1920. Creo que el hermano de su marido vivía aquí y es en Santa Cruz donde se produce el despertar lésbico de la escritora y donde mantiene por primera vez relaciones con mujeres. La casa de una de ellas era la de una pintora donde se reunían muchas lesbianas, algunas extranjeras. Hay otro libro que trata este asunto pero no me acuerdo de su título”.
- ¿Se conoce si tanto Margarita como su padre desarrollaron algún tipo de actividad política en Tenerife?
“Su padre sí estuvo vinculado a Falange haciendo donaciones de dinero de manera recurrente y hay varios documentos donde solicita al jefe de la Falange que vaya a su casa porque quiere dar información de alguien. Participó al menos dándoles dinero de manera bastante asidua”.
- ¿Qué episodios de la vida de Margarita le parecen fundamentales?
“Desde luego yo creo que su paso por las diferentes prisiones en las que estuvo porque gran parte de su condena la cumple en la cárcel de mujeres de Santa Cruz pero estuvo también en Ventas y pasó un par de noches en la de Cádiz mientras esperaba el barco. Me imagino que a nivel personal su paso por prisión tuvo que impactarla mucho. A nivel político, su momento de mayor relevancia fue cuando estuvo en Málaga. En concreto cuando fue nombrada delegada femenina del sindicato vertical. Aparece más en prensa porque imparte discursos, mitines y viaja por la provincia de Málaga, reuniéndose allí con diferentes colectivos de mujeres”.
- ¿En qué círculos se movía Margarita?
“Estaba vinculada en Madrid al hispanoamericanismo, una corriente que promovía que, pese a que España había perdido sus últimas colonias en América, siguiera manteniendo vínculos con ellas. La idea de la madre patria y América como territorios que son casi hijos de España. Ella vivió esto con mucho orgullo y participó en esos círculos que pretendían la recuperación de los vínculos con las excolonias. Llegó, de hecho, a ser vocal de una federación de estudiantes universitarios que apostaban por esta corriente, federación de la que hay muy poca información y de la que es muy sorprendente que ella pudiera participar porque no era universitaria en ese momento así que lo más probable es que mintiera a la hora de acercarse a este colectivo”.

- La vida de Margarita Beese fue la de una farsante. Y Farsante es el título de su libro.
“ Sí, sí, por eso lo de Farsante aunque podía haber dicho Mentirosilla pero Farsante es mucho más contundente y duro”.
- Y una historia queer de la Falange ¿Conoce más historias queer de yugo y flechas“
“No, no conocemos ninguna más de momento pero seguro que las hay porque yo creo que la disidencia sexual y de género se ha dado de diferentes maneras pero en todos los ámbitos de la vida y en todos los momentos. Hay un rumor que se repite muy a menudo y es que muchas militantes de la Sección Femenina, en concreto de quien más se ha dicho es de Pilar Primo de Rivera, es que eran lesbianas pero no sé hasta qué punto esto responde a una intuición histórica o simplemente se trata de lesbofobia, o una manera de la izquierda por deslegitimar a estas mujeres”.
-¿Sentía simpatía por el régimen hitleriano el padre de Margarita?
“En sus cartas escribe siempre un heil Hitler y hay fotos de Hitler y banderas nazis en su casa. Se trata de una persona que desde luego contribuyó, como mínimo, con la Falange haciendo aportaciones económicas”.
- No deja de resultarme triste el destino final de Margarita porque no se sabe muy bien si fallece en un bombardero aliado en Alemania mientras trabajaba en un hospital.
“El certificado de defunción no deja lugar a dudas que murió mientras atendía a los pacientes de un hospital. Sucedió en 1945, en concreto el 29 de enero de 1945”.
- ¿Cree que se pueden aplicar las etiquetas de género de hoy a la posguerra española? Y entiendo que era muy consciente al subtitular el libro Una historia queer en la Falange. Funciona muy bien como reclamo pero ¿podemos hablar de la categoría queer en esos años?
“No tiene sentido e intento explicarlo en el libro. Es decir, no tiene sentido utilizar esas categorías pero sabemos que algo hubo en Margarita que no respondía al orden habitual establecido en cuanto a su identidad de sexo, de género. Hubo algo ahí que hizo que ella viviera de otra manera pero decirlo queer es mucho decir, es una llamada que ha funcionado porque llama mucho la atención”.
- ¿Se puede reconstruir un enigma como el de Margarita después de 80 años?
“Se pueden rellenar algunos huecos pero otros quedan sin rellenar. Tras el primer trabajo que hizo Yanira Hermida y ahora el mío, hemos avanzado bastante y me encantaría que alguien lo continuara porque creo que queda Margarita para rato”.
- Me llamó la atención que el libro no incluyera ninguna fotografía de la protagonista. ¿No hay?
“Sí que hay varias pero fui, por mi parte, renuente a publicarlas porque hay mucho en su propia explicación. ¿Por qué hizo lo que hizo? ¿Por qué cambia de versión como ya hemos hablado? Habla mucho de su aspecto, que si tenía un aspecto masculino que si por eso se reían mucho de ella y me parecía que enseñar sus imágenes solo iba a contribuir a alimentar ese morbo. No me gustaba imaginarme a nadie mirando su foto y valorando si tiene un aspecto masculino o no. Y si efectivamente se reían de ella por machorra o si en eso también estaba mintiendo. Pienso que da igual como fuera”.
- ¿Y cuál fue su sensación al verla en fotografía?
“Es complicado porque hay que situarla en su contexto. La forma de vestir, el peinado, eran otros. No me atrevería a dar ninguna conclusión al verla en fotos”.
- Entiendo que a raíz del escándalo tuvo que irse de Tenerife.
“Me imagino que más que escándalo fue un rumor muy grande en la capital. La prensa de la época no publicó nada al respecto pero me imagino que siendo ella y sus padres personas tan conocidas se sabría. Así que no tuvo que ser fácil seguir viviendo aquí. Además, sus intereses políticos desaparecerían durante sus años de cárcel así que creo que salió con pocas ganas de quedarse y que hablaran de ella. Seguramente todo esto la animó a marcharse”.
Saludos, arriba Expaña, desde este lado del ordenador