La novela ‘tinerfeña’ de Vicente Blasco Ibáñez que se adelantó a la polémica del MV Hondius

Mayo 11th, 2026

“Tenerife. Miró Fernando por entre las cortinillas, y sólo vio un mar azul y tranquilo: las aguas unidas y luminosas de una bahía en calma. La tierra estaba al otro costado del buque. Y como conocía la isla, por haber bajado a ella en anteriores navegaciones, volvió a acostarse para gozar despierto del regodeo de la pereza, mientras en los camarotes inmediatos chocaban puertas, se cruzaban llamamientos en distintos idiomas, y sonaba en los corredores un trote de gentes apresuradas, atraídas por el encanto de la tierra nueva.”

Los argonautas, una novela de Vicente Blasco Ibáñez

La polémica desatada estas últimas semanas con el MV Hondius, el crucero de bandera holandesa fondeado en el puerto de Granadilla, Tenerife con varios pasajeros infectados de hantavirus, y que ya ha causado la muerte de tres de ellos, me hizo recordar lecturas que más allá de El barco de las ratas, del hoy noticioso muy a su pesar Alberto Vázquez Figueroa por ese disparate que pretende el Cabildo de Tenerife de hacerle entrega de la Medalla de Oro de la Isla ¿por los servicios prestados a nuestro querido pero sin embargo maltratado País canario?) y Epidemia a bordo, que forma parte de la colección Episodios insulares y que firma Mercedes Arocha hace necesario recuperar una novela que a mi, personalmente, me parece un clásico que encaja mucho mejor con la triste actualidad que nos ocupa (al margen de las acusaciones que se cruzan el Gobierno central con el canario y viceversa) y que escribió el escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez con el título de Los argonautas (1914), una historia que cuenta además con algunas de las más hermosas descripciones que, literariamente, se han hecho de la capital tinerfeña hasta la fecha.

La historia es el relato de un grupo de pasajeros encerrados por cuarentena en un trasatlántico que fondea frente al puerto de la capital de la isla, y navío que a modo de microcosmos emplea el autor de Cañas y Barro para presentar a una galería de personajes –multimillonarios europeos y nuevos ricos americanos, emigrantes italianos y españoles– que se mueven arrastrados por folletinescas ambiciones y anhelos.

Domingo Pérez Minik, un entusiasta de la obra de Blasco Ibáñez, a quien apodaban el comecuras, escribe en Blasco Ibáñez no ha llegado al valle de Josafat, texto incluido en su Entrada y salida de viajeros: “la gente que ha vivido a orillas de este puerto de Santa Cruz de Tenerife estaremos en deuda con Vicente Blasco Ibáñez”.

En deuda, matiza Pérez Minik, precisamente por la colorida descripción que hace de la vida del puerto de la capital tinerfeña apenas iniciado el siglo XX:

“Alzaba la isla en el fondo su escalonamiento de montañas volcánicas, con cuadriláteros de tierra cultivada moteados de blancas casitas. En la parte inferior, junto a la masa azul del mar, extendían las fortificaciones españolas sus viejos baluartes, rematados los ángulos por garitas salientes de piedra. La ciudad era de color rosa, y sobre ella se erguían los campanarios de varias iglesias con cúpulas de azulejos. Cuatro torres radiográficas marcaban en el espacio las líneas de su cuerpo casi inmaterial, dejando ver el cielo a través del férreo tramaje.

Más arriba de la ciudad, en una arruga de la montaña, ondeaba la bandera de un castillo moderno: un hotel elegante al que venían a respirar los tísicos septentrionales. Entre el muelle y el trasatlántico, un anchuroso espacio de bahía con gabarras chatas para el transporte del carbón abandonadas sobre su amarre y cabeceando en la soledad; vapores de diversas banderas, en torno de cuyos flancos agitábase el movimiento de la carga con chirridos de grúas y hormigueo de embarcaciones menores; veleros de carena verde, que parecían muertos, sin un hombre en la cubierta, tendiendo en el espacio los brazos esqueléticos de sus arboladuras; rugidos de sirenas anunciaban una partida próxima y otros rugidos avisaban desde el fondo del horizonte la inmediata llegada; banderas belgas que en lo alto de un mástil iban a las desembocaduras del Congo; proas inglesas que venían del Cabo o torcían el rumbo hacia las Antillas y el golfo de Méjico; buques de todas las nacionalidades que marchaban en línea recta hacia el Sur, en busca de las costas del Brasil y las repúblicas del Plata; cascos de cinco palos descansando en espera de órdenes, de vuelta de la China, el Indostán o Australia; vapores de pabellón tricolor en ruta hacia los puertos africanos de la Francia colonial; goletas españolas dedicadas al cabotaje del archipiélago canario y las escalas de Marruecos.”

Pérez Minik se pregunta, como nosotros, las razones por las que Blasco Ibáñez continúa considerándose en España “un mediano narrador regionalista, mientras que Baroja, Pérez de Ayala o Zunzunegui, por citar tres ejemplos indiscriminados, adquieren una valoración extraordinaria”.

Y es probable, añadimos, que por ser un tipo cuyos libros interesaron más allá de un país que está acostumbrado a humillarse a sí mismo. Y lo que es peor, a humillar (como ha pasado estos días con Canarias) a sus regiones ultraperiféricas, como maltrata una madre a su hijo menos deseado.

Las novelas Los cuatro jinetes del Apocalipsis (Rex Ingram, 1921) y Sangre y arena (Fred Niblo, 1922) contribuyeron al estrellato de su protagonista, Rodolfo Valentino, dos historias que han contado con otras versiones cinematográficas que reflejan con mejor o peor fortuna el espíritu internacional que tuvieron las novelas del celebrado escritor valenciano.

Escribe Pérez Minik: “No sabemos exactamente cuál fue el motivo de su fama internacional, ya bien asentada antes de las películas de algunas de sus novelas; si la representación de una España distinta de los otros países europeos, que hay que reconocer no se les ofreció nunca como una España de pandereta, si sus personales valores de escritor progresista que sabía mezclar trágicamente arte y política, o si el mensaje de su creación fue de tal naturaleza que supo elevar el provincianismo nacional a una escala media de valores, inteligible para todo el mundo, incluso para las clases más humildes. Este valor medio o popular ha sido en toda ocasión la brecha por donde le atacaron todos sus enemigos, los hidalgos, los popes, los señoritos de nuestra historia literaria. Porque en este aspecto de nuestra vida intelectual también ha habido castas.”

Lo que no resuelve, pero sí hace más atractivo, el enigma Vicente Blasco Ibáñez, quien describe con palabras en Los Argonautas este bello retrato de Tenerife:

“La isla, risueña e indolente en mitad de la encrucijada de los grandes caminos que llevan a África y América, parecía contemplar impasible este movimiento de la navegación mundial, mientras proporcionaba por unas horas el alimento negro del carbón a los organismos humeantes, que llegaban y partían sin conocerla; festoneada en su costa por una áspera flota de chumberas y pitas; guardando tras las volcánicas montañas de su litoral el secreto de sus ocultos valles tropicales; escalando el cielo con una sucesión de cumbres sobre las cuales flotaban las blancas vedijas de las nubes, y ostentando sobre esta masa de vellones el pico del Teide, un casquete cónico estriado de nieves, que era como la borla o botón de este inmenso solideo de tierra emergido del Océano.”

Saludos, he dicho, desde este lado del ordenador

Luis Sala: “No puedo escribir algo que no me obsesione”

Mayo 7th, 2026

La historia de dos hombres que se aman pero a los que separa la guerra es el eje a través del que cual se articula La Última Frontera (Stefano, 2026), escrita por Luis Sala (Alicante, 2002), un escritor que pese a su juventud ha sabido transmitir con palabras la pasión de una relación que se da en tiempos tan revueltos como fueron el fin de la Guerra Civil y el inicio de la II Guerra Mundial. La línea temporal continúa hasta los años sesenta del pasado siglo XX, un ambicioso recorrido por un tiempo de ira y cólera, salpicado de personajes con dimensión de gigantes y otros mediocres y pequeños, que son siempre los peores.

- ¿La Última Frontera está inspirada en un hecho real?

“No es un hecho real. No creo que nadie pudiera soportar lo que les pasa a Pablo y Hugo a lo largo de la novela. Pienso, en todo caso, que la forma de contar esta historia, fue la de dar voz a dos personajes que pertenecen al colectivo LGTBI y que viven la caída de Cataluña durante la Guerra Civil y la II Guerra Mundial. La idea era que a través de ellos hablaran un número indeterminado de homosexuales que se encontraron en esa misma situación”. 

- Pero cuando escribe la novela ¿tenía clara la historia que quería contar?

“Sí, sí, totalmente. Quería contar esta historia porque es una novela histórica, lo que la diferencia de mi novela anterior porque cuando estudias para escribir una novela actual o basada en tu experiencia, evitas la labor de búsqueda, de documentación que sí emprendí con La Última Frontera, en la que me empapé de unas épocas de las que llegué incluso a obsesionarme porque no puedo escribir algo que no me obsesione. Otra cosa es cuando se publica el libro, libro que has leído ya tantas veces para contrastar la información que te lo sabes de memoria. De todas formas, esta es la historia que quise contar. La novela es sobre dos personajes que se quieren, pero debido a la presión de la época y a la mirada que existía sobre su condición sexual son perseguidos en unos tiempos en los que Europa y el mundo están en plena convulsión”. 

- La novela comienza al terminar la Guerra Civil española, y de ahí se pasa a una Europa en la que se instalan las dictaduras. ¿Por qué escogió a estos personajes y hace que se muevan justo en este periodo tan inquietante de la historia?

“El final de la Guerra Civil me parece un momento tremendo, es el final de algo que acaba y el comienzo de un proceso muy duro que implicó la persecución de parte de la población no solo por lo que pensaba sino también por lo que amaba. Es un periodo muy interesante que obligó a mucha gente a reinventarse. Creo que mis siguientes novelas continuarán investigando estos años porque 1938 y 1939 son literariamente muy agradecidos. La magnitud de la tragedia fue enorme porque al final se termina con un régimen de libertades para imponer uno de terror en España. Mucha gente se exilió y los que no se fueron, los que se quedaron, optaron por un exilio interior. Luego están los que se conocen como topos, gente que se ocultó en las paredes de sus casas y aguantaron hasta que mejoraron las cosas y a mí ese momento me da como la idea de construir historias. De rescatar esa memoria del exilio y contar cómo estas personas tuvieron que reinventarse. Está también el caso de los que llegaron a París y se toparon con el nazismo y los que lograron cruzar el océano para llegar a América”.

- Al margen del fin de la guerra y de los primeros años de la Segunda Guerra Mundial me llama la atención la sexualidad de los protagonistas porque no encuentro, y es abundante la literatura que se ha escrito sobre la Guerra Civil y también de la Segunda Guerra Mundial, que se ocupe de la persecución y del asesinato que emprendieron los nazis con homosexuales y lesbianas.

“Creo que al final la magnitud de la tragedia hacia los judíos es tal que ya responde la pregunta aunque te confieso que es un asunto en el que no me gusta meterme porque es algo así como introducirte en tierras pantanosas. En todo caso, lo que pasa en la literatura es que la memoria LGTBI tampoco ha explorado lo suficiente este periodo de la historia pero se han escrito cosas en los últimos años como El barracón de las mujeres de Fermina Cañaveras, sobre las mujeres españolas que fueron prostituidas en los campos nazis porque en esos campos, algunos realmente grandes, contaron con prostíbulos pero no se había recogido la memoria de las mujeres españolas que fueron obligadas a trabajar en ellos. No se sabe exactamente el número, pero muchas personas del colectivo LGTBI fueron enviados a los campos y otros al frente. Ignoro la razón, pero no hay una novela o yo por lo menos no la conozco, en la que sus protagonistas sean homosexuales. Era un mundo muy loco. Sin embargo, esa tendencia a silenciar a ciertos colectivos se está terminando, lo que explica que se publiquen ahora novelas que los visibilizan prácticamente a todos”.

- Hubo algún capítulo del libro que le resultara especialmente difícil de escribir?

“Cuando estás escribiendo una novela los personajes los sientes propios pero cuando se publica ya no son tuyos sino de los lectores. En la novela está documentado por supuesto todo el horror de la guerra pero lees las cartas de Leo Classen, que sobrevivió a uno de los campos de exterminio, y a las torturas a las que fue sometido y cuando lees que llevar un triángulo rosa le hacía públicamente homosexual, entiendes que fuera más vulnerable incluso entre la población reclusa y reflejar esas sensaciones en las novela me resultó muy difícil. En el libro, uno de los personajes termina en la Unión Soviética y allí el ambiente también es represor con los homosexuales. A mi me pareció muy difícil contar lo terrible que debe ser salir de una dictadura nazi para caer en otra comunista y darte cuenta que al final los extremos se tocan”.

- Los protagonistas de la novela son la pareja que forman Hugo y Pablo pero hay una serie de personajes que orbitan a su alrededor. ¿Tiene alguno de los que se sienta especialmente satisfecho?

“La novela atraviesa muchas épocas, años y escenarios pero a mí me gusta bastante el personaje de Carmen, que es la abuela de Hugo y por la que ellos consiguen salir adelante. Mucha gente lo perdió todo en la guerra, tuvo que vender lo que tenía y buscar comida donde no la había. Así que la imagen de esa mujer catalana que quiere salvar a su nieto me procuró ternura. Hay otros personajes, como unas bailarinas que también me generaron mucho cariño por su juventud y a las que ponen a hacer otra cosa para que resultaran útil a la revolución”.

- ¿La Última Frontera?

“Es por ese muro que recorrió Europa y que se materializa en Berlín. Para mi representa además una frontera que separa amar o no a alguien porque la novela habla sobre todo del amor y del recuerdo o sea, del recuerdo para poder salvarte en ese momento en el que estás cautivo por el peso la historia, de la historia con mayúsculas. A mi me queda la inquietud de que todo esto se pueda repetir porque sin bien vivimos en contextos que son radicalmente distintos, tengo la sensación de que evolucionamos muy lentamente nuestra manera de pensar. Los pensamientos se han radicalizado y eso es un problema porque al final cuando todo está muy opuesto la polarización tiende a generar situaciones muy violentas. La polarización muchas veces trae violencia y situaciones muy difíciles de evitar”.

- Antes me comentaba que regresará a la novela histórica.

“Sí, sigo escribiendo y documentándome que es lo que más me gusta y volveré a la novela histórica porque me da para poder crear situaciones más que íntimas, de amor, en marcos a veces muy extremos”.

- Y que las ambientaría en el mismo momento histórico en el que transcurre La última frontera.

“Me parece un momento muy atractivo para contar una historia. A principios de 1939 la II República se da cuenta que se acaba y que ya no hay forma de resistir porque se han agotado las vías y los apoyos internacionales. Es un periodo muy interesante, rescatar la memoria del exilio, de los que tuvieron que irse para sobrevivir y cuya vida cambió radicalmente a partir de entonces”.

- ¿Y cuál es su proceso de creación literaria?

“Soy muy desordenado y no tengo tiempo para escribir pero voy desarrollando la historia conforme voy sintiendo que tiene sentido aunque a veces terminas por borrarlo y vuelves a escribirla pero la historia la voy componiendo conforme me va un poco llamando la atención y tiene sentido que pase porque no tengo un manual que me diga hazlo así, no tengo una escaleta ni una guía de los personajes. Los personajes en todo caso se van tropezando con los protagonistas y es bonito que sea así porque al final es como ir creando”.

- Usted estudió diseño.

“Estudié diseño porque siempre me ha interesado la moda pero no me gustaba cortar patrones, me iba más el lado de las bellas artes pero la parte de la escritura me viene porque soy lector desde pequeño”.

- Además de La Última Frontera tiene dos libros más.

“ No, este es el cuarto porque todo empezó con Vestidos Soñados que es una retrospectiva de la moda española y luego llegaron Supermodelos, en la que cuento historias de las supermodelos de los 90 españolas y Sobre nosotros, que fue mi primera novela”.

- Los protagonistas de esta novela son homosexuales como los de La Última Frontera, aunque el periodo histórico es muy diferente. ¿Dónde se sintió más cómodo, recreando un momento histórico que no vivió o uno que sí ha vivido?

“Para mí escribir una novela que se desarrolla en los tiempos actuales es mucho más fácil, pero la labor de investigación es necesaria también. Es verdad que la parte histórica me ha gustado mucho, porque es muy enriquecedora ya que al final aprendes cuando te estás documentando. Escribir este libro fue un reto”.

- ¿Es La Última Frontera una novela escrita con rabia?

“No, y eso que los personajes pasan por un calvario pero más que escrita con rabia está escrita con ganas de denuncia y de reivindicar la vida. A mi me parece muy fuerte que en el siglo XXI no contemos con más testimonios del triángulo rosa porque no hubo interés por contar su historia, y eso sí que me genera mucha rabia y desesperación”.

- ¿Qué fue lo que le resultó más difícil cuando escribía la novela?, ¿la ambientación histórica?

“Creo que lo más difícil es intentar recrear la época con la mayor exactitud. En mi caso, al menos, fue intentar ser lo más exacto posible con el momento en que estaba contándola. Y diría que más que los personajes. La novela retrata una Barcelona al final de la guerra que no aguanta más, y París con la llegada los alemanes. Después los campos de concentración y exterminio. Contar la historia de ese momento es lo que me ha resultado más difícil”.

Ocho miembros de la Junta de Gobierno del Círculo de Bellas Artes de Tenerife dimiten por diferencias con su presidente e instan a que se convoquen elecciones

Mayo 5th, 2026

No, las cosas no andan bien en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife aunque esta realidad no la admita su actual presidente, José Jiménez Valladares. Dicen sus próximos que se trata de un tipo que mira hacia arriba y no hacia abajo, que es donde pisa. Desde aquellas elecciones (abril de 2024) en la que la lista de Nuevo Círculo se hizo contra todo pronóstico con la dirección por un estrecho margen de votos ante la que defendía Dulce Xerach Pérez, todo parecía ir sobre ruedas pese a que nadie quisiera percatarse de las señales de alerta. Por delante, un futuro lleno de ilusiones hoy perdidas, y una serie de retos entre los que se incluía dar contenidos a la costosa reinauguración de la sede y diseñar una programación de actividades para celebrar el centenario de la sociedad en 2025.

Pero algo pasaba y pasa. De la candidatura inicial, integrada por diez personas en abril de 2024, renunciaron primero a formar parte de la Junta de Gobierno tres de sus miembros (Román Hernández, Sira García y Alfonso García, que además era vicepresidente 2°) aunque aún así se conservaba la mayoría al contar con siete integrantes, lo que garantizaba que la dirección continuara funcionando y procediera a reponer con nuevos candidatos los tres huecos dejados. Así que se procedió a una reestructuración y se incorporaron Lola Camprubí, que pasó a ser tesorera, y Ricardo del Castillo, vocal. La Junta contaba ahora con nueve personas aunque a lo largo del año pasado dimitieron Ricardo del Castillo, Celestino Hernández, Isabel Genovard, Lola Camprubí y Blanca Carnicero, cinco personas que con los tres anteriores suman un total de ocho individuos.

El 22 de diciembre de 2025, transcurrido tan solo un año y medio desde su elección, la Junta de Gobierno del Círculo de Bellas Artes quedó solo con cuatro personas: José Valladares, presidente, Samuel Cabrera, vicepresidente 1°, María José Peraza, secretaria, y Ana Isabel Lorca, que había pasado de tesorera a vicepresidente 2º. Es decir, que “de las doce personas que formaron parte de la Junta –diez iniciales más dos incorporaciones por sustituciones–, ocho son los que han salido voluntariamente. El 66,66 por ciento en tan solo un año y medio”, informan fuentes cercanas al caso.

Esto ha generado que la Junta de Gobierno se haya quedado sin posibilidad de reconstrucción y por consiguiente abocada a convocar elecciones, como señala el Articulo 23 c) , que especifica que los cargos directivos serán elegidos entre los asociados mediante sufragio libre, directo y secreto y que se procederá a la convocatoria de elecciones en caso del cese de la mayoría de los miembros de la Junta Directiva, que es lo que ha ocurrido.

Esta espantada la explican los dimisionarios al considerar que “el devenir del funcionamiento interno de la Junta se ha alejado progresivamente de los principios” por los que apostaron formar parte de su equipo , lo que deja a la actual en clara minoría, lo que afecta a su capacidad operativa ya que solo puede gestionar asuntos ordinarios y urgentes, pero no asumir decisiones estratégicas. Los estatutos del Círculo son claros al respecto.

Para empeorar la situación de la actual y reducida Junta de Gobierno, las vacantes no pueden cubrirse a dedo porque vulneraría la democracia interna de la institución y la Ley Orgánica 1/2002, por lo que para poner fin a esta situación se tiene que convocar una Asamblea General Extraordinaria ya que es la única vía posible para restablecer “la totalidad de los órganos de gobierno”.

Los afectados explican en una carta dirigida al presidente y a los socios y socias del Círculo de Bellas Artes de Tenerife las razones de su dimisión. Por un lado, lamentan la dificultad en el ejercicio de sus funciones, lo que ha reducido que se desarrolle un trabajo colegiado en condiciones de “respeto mutuo”. Y critican su preocupación “por la total falta de transparencia en la toma de decisiones”. En especial en lo relativo a la planificación y ejecución de las actividades culturales desde el inicio de este mandato.

En este aspecto, y es significativo, denuncian la ausencia de mecanismos participativos destinados a la creación de secciones o comisiones que permitieran evaluar, seleccionar y proponer “proyectos culturales de manera abierta y democrática” y lamentan la imposición de decisiones sin contar con procesos deliberativos suficientes “ni criterios compartidos”. Esta actitud por parte de la dirección ha “debilitado la confianza interna y el espíritu colectivo que entendíamos esencial para el funcionamiento de la entidad”. Y una actitud que terminó por socavar la confianza que tenían depositada en el actual presidente del Círculo de Bellas Artes, José Valladares.

En el escrito, los firmantes manifiestan una especial preocupación por el trato que han recibido los que mantienen posiciones discrepantes con la cúpula, y denuncian que la respuesta en muchas ocasiones ha estado tan alejada del respeto personal e institucional, que ha cristalizado en un clima interno que hizo inviable “la continuidad de nuestra participación”.

Mientras tanto, y en el ecuador de su mandato, José Valladares sigue mirando arriba y no abajo, como si no quisiera ver la realidad. Los dimisionarios esperan que recobre la sensatez y en un ejercicio de responsabilidad que recobre los principios con los que él y otros formaron parte de la candidatura de Nuevo Círculo en unas elecciones donde pocos esperaba que ganasen.

Nadie pone en duda que han sido años difíciles pero bajo el mandato de José Valladares el Círculo de Bellas Artes cuenta con una sede que tiene que ser la casa de todos.

Por lo que hemos podido saber, la Asamblea que se celebró hace unas semanas fue tensa. En ella se abordó, entre otros puntos, la previsión de gastos para 2027 y se habló de posibles actividades para un año que, si es como el 2026, se caracterizará por el número de exposiciones inauguradas pero no por otra cosa. Parece que se ha obviado el hecho de que el Círculo de Bellas Artes de Tenerife fue en su día un importantísimo motor del teatro insular, y que cuenta con otras secciones al margen de la de arte, sección que se ha confiado a Octavio Zaya, que posee un atractivo currículo profesional aunque los socios discrepan y se preguntan si hacia falta contratar sus servicios.

Entre las novedades, se ha creado un espacio expositivo a pie de la calle del Castillo (La Ventana) en el que han intervenido hasta la fecha artistas como Fernando Álamo, Gonzalo González, Luis Palmero, José Herrera, Cristina Maya y Laura Mesa, propuesta que no ha evitado que muchos de los socios exijan la convocatoria de elecciones y otros, unos pocos, que otras instancias resuelvan la situación en que ha quedado su Junta Directiva, muy dañada tras la dimisión de ocho de sus miembros.

El Círculo espera este año ser anfitrión del Primer Encuentro de Círculos de Bellas Artes de España, en el que participarán el Círculo de Bellas Artes de Madrid y el Círculo de Bellas Artes de Palma, pero es de momento una iniciativa que parece que quiere ocultar una cruda realidad: que el equipo directivo de la organización tinerfeña está seriamente dañado.

Una de las fuentes consultadas dice que José Valladares y los que quedan “deberían de tomar nota y convocar elecciones” con el fin de comprobar si los socios revalidan una gestión que ha terminado por convertirse en los últimos tiempos en una jaula de grillos en la que además de conceder a artistas de reconocido prestigio la oportunidad de exponer pero a otros no, según los criterios de valoración de Zaya, no se ha esforzado por hacer más por la Cultura en todas sus vertientes.

Al paso que va, el Círculo de Bellas Artes de Tenerife parece que aspira a convertirse en una especie de sucursal no oficial de TEA Tenerife Espacio de las Artes, pero ha olvidado el espíritu filantrópico por el que abrió sus puertas hace ahora más de cien años, concluyen las fuentes consultadas.

FOTOS:

1.-
La imagen primera muestra a los miembros de la Junta de Gobierno poco tiempo después que su lista ganase la elecciones. Apenas dos años depués, ocho de sus miembros ya no forman parte del órgano directivo, ahora solo con cuatro personas.

2.-
Fachada del Círculo de Bellas Artes de Tenerife, en la calle del Castillo de Santa Cruz.

Saludos, cambios ya, desde este lado del ordenador

Un día (otro más) de infamia para la cultura en Tenerife.

Mayo 1st, 2026

Es que son más brutos que un arado. Me refiero al consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha, a quien ya se conoce en los mentideros de la isla como Pepón, y sus lugartenientes Javier Hernández, aka Mr. Ego/ Señor Yo porque para él solo existe yo, yo y nadie más que yo; y Conrado Álvarez Fariña, que recientemente fue nombrado Director Insular de Cultura, a un año apenas de elecciones. En fin.

Lo de que son más brutos que un arado se observa si uno repasa la trayectoria de Acha desde que llegó a desempeñar la responsabilidad de la dirección de Cultura insular, aunque se ha desatado en los últimos tiempos al contar con el señor Ego y Conrado que, elegidos a dedo, deben de reírle todas las gracias como se la reían a Calígula.

La última broma, aunque vendrán muchas más antes de que despidan a Acha y su equipo, sucedió ayer en la inauguración de la reapertura de la Librería del Cabildo, que llevaba cerrada desde hace seis años y que desde hace seis años reivindico en este su blog porque abriera sus puertas no en el mismo sitio, se encuentra en uno de los laterales del Teatro Baudet, teatro que está en un estado ruinoso, sino en otro lugar de esta capital de provincias aunque Acha jure y rejure (cosa mala porque nadie se toma en serio la palabra de Pepón) que un día de estos comenzarán las tareas de rehabilitación del que fue antiguo cine aunque no creo que ni el actual consejero, nis sus cuates ni quien ahora les escribe vivamos para verlo.

El caso es que como contaba, este jueves 30 de abril, se inauguró la nueva Librería del Cabildo que prácticamente sigue siendo la misma pero con menos libros. Hubo fotos, allí por donde pasa Pepón tiene que haber fotos, y un ambiente grisáceo y casposo que son las nuevas señas de identidad de José Carlos Acha y sus dos muchachitos, así que lo que pudo haber sido un día de celebración para la cultura en Tenerife terminó por convertirse en un acto en el que se invitó además a los escritores (si hubo escritoras no quisieron salir en esas fotos que tanto le gustan a Acha) que casi parecen del régimen.

Hay una foto que escojo para ilustrar estas líneas en las que pueden verlos a todos reunidos. La mayoría con esa sonrisa falsa que ponemos cuando dispara la cámara. Otros luciendo una expresión que parece más cercana a un funeral que a un acto se suponía que festivo. Pero si en algo coinciden los pocos escritores reunidos es que no representan a nada ni a nadie, ni siquiera a ellos mismos.

Veo además que faltaron poetas, y no digamos ya a los jóvenes escritores que han conseguido lo que ninguno de los que aparece en esa imagen oficial: ser leídos en casa como en territorio peninsular.

Me consta quien asesoró a Pepón, quién le recomendó “hay que llamar a éste y al otro...” Y así aparecen los que están. Los más dignos con sonrisa de circunstancia, otros porque no se pierden un sarao oficial, los menos porque esperaban que la inauguración iba a ser otra cosa. Una fiesta, porque siempre tiene que ser una fiesta cuando abre una librería, y no en lo que terminó siendo: un acto que da puta pena. No veo a Cecilia Domínguez Luis, Premio Canarias de Literatura, ni al escritor y profesor Juan Manuel García Ramos ni a Nilo Palenzuela, los cito porque son referentes, pero claro, qué va a conocer Acha y sus adláteres.

El acto de ayer parece sacado de un No-Do, que es lo que mejor conoce Pepón y El señor ego. Inflados como pavos reales e inconscientes del daño que le están causando a la cultura en Tenerife. Sobre todo a la literatura, que no termina de convencer al consejero y mucho menos a su segundo, uno que dice que escribe y al que no invitan a ningún lado porque lo que hace no es, precisamente, escribir sino sembrar la semilla de la discordia, que para eso sí que tiene talento.

Si lo que se pretendía con la foto era decirle a la sociedad tinerfeña y canaria por extensión, “mirad, contamos con el respaldo de estos escritores”, haría falta recordarles que salvo muy pocos, ninguno cuenta con una reconocida trayectoria porque otra cosa es publicar y que nadie te lea, que de eso sabe mucho uno de los que aparece en la foto, Míster Ego.

Entiendo que estos escritores y otros que no lo son asistieron a la inauguración porque fueron invitados, pero me consta que más de uno se arrepintió nada más cruzar el umbral al darse cuenta que se prestaban a colaborar en un circo más próximo a los que reflejaban las imágenes de los antiguos No-Do, que en la reapertura de un espacio que este que ahora les escribe lleva reivindicando, reitero y que conste en acta, que se abriera desde mucho antes que Pepón ocupara la jefatura de Cultura para no hacer nada. Bueno, salir en la foto.

Para que quede constancia que el nuevo modo de hacer Cultura en el Cabildo de Tenerife es ser más brutos que un arado, dedican uno de los dos escaparates de la librería a Alberto Vázquez Figueroa –Acha y sus cuates han presentado una propuesta para que se le de la medalla de oro de Tenerife– pero son tan rematadamente ignorantes que las obras que aparecen del escritor en ese mismo escaparate son las últimas de Vázquez Figueroa. Osea, las peores de un escribidor que disfrutó de un éxito enorme en los ochenta del pasado siglo XX y que con una sinceridad aplastante, que es la que le falta a Acha y sus cuartes, reconoce que no es escritor sino un contador de historias que son dos cosas bien diferentes. Y eso define el desinterés que siente por la literatura un hombre que en octubre cumple (que los dioses lo quieran) 90 años.

Así que la foto si representa algo es el raquítico poder de convocatoria que tiene Pepón y sus cuates con los poetas y narradores de la isla. En la imagen solo veo sonrisas más falsas que un baifo volador. Incluso detecto alguna que intenta camuflar la vergüenza ajena que siente al ser inmortalizado junto a un consejero que, definitivamente, ha perdido el norte. “¿Dónde vas, José Carlos?, ¿dónde vas tan zumbón? Voy a la librería del Cabildo porque así de tosco soy…

Me da mucha tristeza que un proyecto por el que tanto aposté en el pasado haya terminado convirtiéndose en lo que es: un sumidero de miserias. Para enlodar más la cosa, se estudia la creación de un premio que llevará el nombre de Nicolás Estévanez (un hombre por el que siento un enorme respeto pero un terrorista para gente como Acha y sus cuates, claro que no deben de saber que don Nicolás se vio implicado en el intento fallido de atentado a Alfonso XIII, bisabuelo de Felipe VI) y no recuperar el Alfonso García Ramos que fue, estimado Pepón y adláteres, consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife. Claro que el autor de Guad fue socialista. Un rojo. Pero ¿y don Nicolás, almas de cántaro?

En definitiva, que Pepón y sus camorristas han sido incapaces de reunir a escritores y poetas. A escritoras y sobre todo a autoras jóvenes que tanto han hecho por dar a conocer las literaturas canarias fuera de las fronteras insulares, lo que pone de manifiesto que no se enteran. Que no saben porque no han leído y que en manos de todos estos impresentables está la dirección (la no dirección, mejor) de la Cultura en Tenerife. Así que con profunda desazón lo de ayer solo puede ser certificado como un día (otro más) de infamia para la cultura en la isla de Tenerife.

Saludos, nos vemos en el infierno, desde este lado del ordenador

El festival de cine Lo que viene regresa a Tenerife del 1 al 4 de junio

Abril 29th, 2026

El festival de cine y series Lo que viene, organizado por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España (impulsores de los Premios Feroz) y con el apoyo un año más del Cabildo de Tenerife, junto al Gobierno de Canarias, a Turismo de Islas Canarias y la colaboración del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, se celebrará de nuevo en la capital tinerfeña del 1 al 4 de junio. Los actos tendrán lugar en La Recova y en el TEA – Tenerife Espacio de las Artes.

Durante cuatro días la prensa especializada y la industria audiovisual se reunirán para conocer lo más destacado de la producción española que está por llegar, analizar el momento del sector y para compartir con el público algunos de los estrenos más esperados de los próximos meses.

A las premieres, encuentros, mesas redondas y presentaciones, se suman este año dos nuevos eventos:

A lo largo del festival tendrá lugar la sesión de pitches y las mentorías iniciales de la primera edición del Laboratorio de series Lo Que Viene-Feroz. El Laboratorio finalizará durante las actividades previas a los Premios Feroz 2027, cuando se entregarán los 5.000 euros al proyecto vencedor. Se priorizará la participación de creadores noveles (que no hayan estrenado más de una serie en plataformas de ámbito nacional) que tendrán la oportunidad de ser asesorados por los periodistas de AICE. A la vez, los socios presentes en Tenerife podrán conocer las inquietudes y tendencias de los autores y autoras nacionales pues, hasta ahora, la prensa solo es informada de los proyectos cuando ya han sido validados por la industria. El periodo de inscripciones permanecerá abierto hasta el 14 de mayo y entre los inscritos se preseleccionarán hasta seis proyectos que acudirán a Tenerife. Al terminar el festival, se anunciarán las tres propuestas que se beneficiarán de las tutorías y encuentros con profesionales de la industria que se celebrarán de junio de 2026 a enero de 2027. Bases e inscripciones en este enlace.

Además, en la noche inaugural, se entregarán por primera vez los Premios Lo Que Viene: tres reconocimientos a artistas y a iniciativas que sean apuestas para el futuro del sector. Habrá dos galardones para intérpretes con un brillante porvenir, y otro a una iniciativa innovadora que aporte oxígeno al panorama actual y al venidero.

Saludos, y digo yo…, desde este lado del ordenador

Aïda Ballmann, nombra delegada de CIMA en Canarias

Abril 28th, 2026

Aïda Ballamann, de profesión actriz y nacida en El Hierro ha sido elegida como nueva delegada en Canarias de la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA), una de las principales organizaciones nacionales dedicadas a promover la igualdad de género en la industria en España. Asume esta responsabilidad junto a la subdelegada Arima León, directora y productora audiovisual. Mientras, la actriz celebra la presentación de la película A una isla de ti en las salas de cine.

Las delegaciones territoriales de CIMA se conciben para garantizar la atención a las especificidades de cada territorio en el trabajo de la asociación por la presencia igualitaria de las mujeres en la industria audiovisual.

“Es un honor estar al frente de un grupo de mujeres y profesionales que buscan la igualdad en el sector. Ojalá esta labor ya no fuese necesaria, pero aún debemos luchar por la igualdad de oportunidades, para no tener que trabajar en precariedad a la hora de contar nuestras historias en el cine”, señala Ballmann. “El cine debe representar nuestra sociedad, donde más del 50% de la población es femenina, y esto solo será posible si más mujeres guionistas, productoras, cámaras, sonidistas, actrices, editoras, etc. somos las protagonistas de más obras audiovisuales. La sociedad debe poder ver reflejada en la pantalla nuestros relatos.”

Este nombramiento llega en un momento especialmente activo para la actriz, quien además forma parte del jurado de CIMA en la 25ª edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, que se celebra desde el 23 de abril hasta el 3 de mayo.

Estreno en cines de A una isla de ti

Aïda Ballmann celebra también el estreno en cines de la película A una isla de ti, dirigida por Alexis Morante y rodada íntegramente en Canarias. Se trata de una comedia romántica con enfoque LGTBQ+ que narra la historia de Harry, un chef al que acaban de dejar plantado en el altar y que, tras aceptar la invitación de su mejor amiga para viajar a Gran Canaria, termina enamorándose no solo de la isla, sino también de Iván, el padre de esta. Todo ello, con un reparto encabezado por Freddie Dennis, Jaime Zatarain, Toni Acosta, Julia Martínez y Carlos González, junto a los actores canarios Horacio Colomé, Leticia Etala, Alba Goya y la propia Ballmann. La película está producida por Morena Films e IPG Mediabrands Entertainment (Fuse Entertainment) y distribuida por DeAPlaneta.

Aïda Ballmann es actriz, realizadora y gestora cultural. Nacida en El Hierro, de ascendencia alemana, está al frente de El Hierro Film Commission. Como actriz participó en series como Malnombre, Operación Barrio Inglés, Una vida menos en Canarias, Endlich Witwer, Crossfire, El tiempo entre costuras, Águila Roja, Lo que escondían sus ojos y Brigada de fenómenos, así como en largometrajes como A una isla de ti, The End of It, Un hombre tras un rifle, L’Àvia i el foraster, Gleich, La metamorfosis de Narciso, Atlánticas, Die Insel, La velocidad de nuestros pensamientos, Los europeos y The Extraordinary Tale.

Fue reconocida como Mejor Actriz en Film Bizarro, Cardiff International Film Festival, Festivalito y Premios Leoncio Morales, y cuenta con nominaciones como ASECAN y VIFA. Debutó como realizadora con Sand Path, documental que visitó más de 50 festivales de cine, y fue directora artística del festival de cine Insularia Islas en Red.

FIRMA FOTO: Javier Mantrana

Saludos, a por ellos y ellas, desde este lado del ordenador