Alonso Cueto: “El pecado original de la sociedad peruana es el racismo y la discriminación”
Octubre 5th, 2026Esta es la tercera entrevista que le planteo al escritor Alonso Cueto (Lima, 1954), y la primera en la que por razón de las distancias se hace con un cuestionario que tuvo la amabilidad de contestar unos pocos días antes de que participara en el Festival Hispanoamericano de Literaturas, que se desarrolló la semana pasada en Los Llanos de Aridane (La Palma) y que este año contó como país invitado con Perú.
Escritor y periodista, Alonso Cueto es autor de novelas y ensayos, entre los que se encuentran títulos como Francisca. Princesa del Perú (2023); La Perricholi. Reina de Lima (2019) y La hora azul (2005), que quizá se trate de su libro más conocido y que dio origen a una película del mismo título.
- Presenta estos días Memorias de una limeña, una novela en la que una mujer decide escribir su vida para descubrir que la memoria nunca reproduce el pasado: lo reinventa. ¿Reinventa?, ¿para qué sirve la memoria entonces?
“Siempre me ha interesado el papel que el recuerdo tiene en nuestras vidas. En su origen la palabra “recuerdo” viene del uso de la raíz “corde” que se refiere al corazón pero también a la inteligencia. “cordura” tiene el mismo origen. En ese sentido el recuerdo significa volver a pasar las experiencias pasadas por el corazón pero también por la inteligencia. Es un ejercicio de fidelidad pero también de invención. Es por eso que la diosa de la memoria, Mnemòsine, es la madre de las musas, es decir de la creatividad”.
- Entre sus últimas novelas se encuentran varios títulos de género histórico cuyas protagonistas son mujeres también. ¿Qué atractivos tiene para usted los personajes femeninos?
“Las mujeres me interesan como personajes porque creo que en general, tienen un sentido de las relaciones humanas más intensa y compleja. Los hombres, en general, estamos más encerrados en nosotros mismos. Es por eso que las mujeres son buenas profesoras, buenas periodistas y buenas trabajadoras en empresas. Hace unos años, dije esto en una entrevista radial donde había un periodista hombre y una mujer. El hombre me dijo que eso no era cierto porque los soldados en la guerra luchaban por sus compañeros. Ante eso, la periodista acotó que las mujeres son las únicas que se acuerdan de los aniversarios y de los cumpleaños, acotó la periodista. Me he dado cuenta de que soy un escritor feminista, algo que no sabía. Veo que mis mujeres son independientes, emprendedoras y también profundamente emotivas. Son capaces de hacer un viaje con tal de seguir a un hombre, tal como lo hace la protagonista de Memorias de una Limeña”.
- ¿Y cuál es la razón que algunas de estas novelas se ambienten en el Virreinato del Perú?, ¿cómo definiría el Virreinato del Perú?, ¿qué destacaría de su historia y cuál piensa que fue el papel de la mujer en este periodo de la historia?
“En el Virreynato y en todas las épocas, las mujeres han sido silenciadas y reprimidas. Eso ha hecho precisamente que su mundo interior sea tan complejo y vasto. Las mujeres que me han interesado, es decir la Perricholi y Francisca Pizarro cumplieron un papel muy importante en su fuero privado. Una logró que el virrey del Perú, el estricto y disciplinario Manuel Amart, se tendiera a sus pies. Francisca por su lado fue una de las mujeres mas ricas de su tiempo. Nació atravesada por la historia, siendo hija del conquistador del Perú y de la hermana del último inca. Toda su vida se dedicó a administrar esa identidad en una serie infinita de aventuras en el Perú y en España”.
- Cuenta además con varias novelas que se desarrollan en su país en los 80 y 90, los tiempos del terrorismo de Sendero Luminoso y del oscuro gobierno de Fujimori y su mano derecha Vladimir Montesinos, ¿hasta que punto estos momentos de la historia de su país han condicionado su literatura?
“El Perú es un paraíso para los escritores porque es un escenario de personajes siniestros y violentos, que actúan a la sombra de sus designios. El personaje de Montesinos me fascinó desde un comienzo porque era un tipo que se sentía predestinado a poseer el mundo. En uno de sus sueños infantiles, Montesinos soñaba que el mundo era una manzana y que él se la comía. Trató de realizar ese sueño toda su vida. Su consigna era que el ser humano está esencialmente corrompido y que solo hace falta administrar esa perversión para sus fines”.
- ¿Qué recuerda de aquellos años y de qué manera cree que afectó a la sociedad y a la cultura de su país?
“Arguedas definió al Perú como el país de todas las sangres. Todas las etnias del mundo confluyen en nuestra nación. Las inmigraciones europeas, africanas y asiáticas se confundieron con una gran riqueza indígena precolombina. Eso produjo una sociedad llena de contrastes y de racismo y discriminación. Este es el paraíso para un escritor que se alimenta siempre de conflictos y contrastes. Nadie imagina una novela escrita sobre una sociedad armónica, donde todos se llevan bien y respetan las reglas. La violencia del Perú está inscrita en su esencia histórica y cultural”.
- De El tigre blanco a Memorias de una limeña ¿qué ha cambiando y qué continúa igual en sus producción literaria?
“Siempre me ha interesado un asunto esencial. Qué es lo que hace que los seres humanos sigan con sus vidas aún cuando todo está en contra de ellos. Me ha interesado contar las historias de personajes en estados extremos, cuando no pueden echar mano de ninguna ideología o doctrina. Este instinto de fe en la vida es un misterio que quisiera explorar en mis historias”.
- ¿Cómo se plantea las historias, qué hace que una historia termine convirtiéndose en una novela para Alonso Cueto?
“Siempre parto de una escena que creo que siembra una serie de preguntas. Una novela es una casa que necesita de unos cimientos firmes que nos estimulen a seguir recorriéndole. Es lo que percibo en las novelas que me gustan más. ¿Qué va a pasar cuando el Quijote salga a cabalgar? ¿Realmente Ambrosio actuó solo cuando mató a la Musa? ¿El capitán Ahab acaso encontrará a la ballena?”
- ¿Que motivó su aproximación a la literatura y cuáles fueron sus primeras lectura?
“Cuando perdí a mi padre, a los catorce años, descubrí la poesía de Vallejo. Por entonces todos me decían frases banales como “Te acompaño en el sentimiento” o “Mi más sentido pésame”. Sin embargo, las palabras que realmente me acompañaban eran las de los poemas de Vallejo. En ellas estaba graficado un mundo a la deriva, “como un dado roído y ya redondo a fuerza de rodar a la ventura”, como dice en Los Dados Eternos. Fue entonces cuando descubrí para siempre el poder de la literatura para encontrar una permanencia en medio de la fugacidad de la vida”.
- Detecto en su literatura cierta preocupación por indagar en el mal y en la venganza. ¿La venganza es un instrumento del mal o una manera poco ortodoxa de hacer justicia según quien la aplique?
“Si, siempre me ha interesado la venganza como un modo de luchar contra las consignas del tiempo. Es una manera que tienen los seres humanos de rebelarse frente al destino”.
- ¿Qué temas piensa que son constantes en sus historias?
“Creo que el poder que tiene el pasado en nuestras vidas y en el modo como podemos manejarlo. Por eso es que mi primer libro se llamó La batalla del pasado”.
- Ha tanteado varios géneros, entre otros, el negro y criminal. Sin embargo, no es usted un escritor de género. ¿Qué le interesa de los géneros?, ¿en cuál de ellos se siente más cómodo y cómo hace para que en sus historias los géneros literarios pasen a un discreto segundo plano?
“No creo en los géneros. Creo que las novelas siempre incluyen más de un género. Las historias de amor se confunden con las policiales y las novelas existenciales con las de aventuras. En realidad, me interesa contar historias. Es lo más difícil de lograr. Una novela tiene que ser una exploración en las identidades de los personajes pero también debe ser entretenida. El entrenamiento es una virtud olvidada para muchos. En el siglo XIX hubiera sido imposible concebir una novela que no fuera entretenida. Pero por desgracia en el siglo XX el aburrimiento ganó prestigio. Muchas veces se descalifica a una novela porque tiene el “defecto” de ser entretenida”.
- Algunas de sus novelas son muy críticas contra el clasismo y el racismo que, pese a los avances realizados, todavía continúan vigentes en Perú. ¿Sigue planteándose preguntas en torno a estos temas?
“Si, creo que el pecado original de la sociedad peruana es el racismo y la discriminación. Es una consecuencia y una causa de la violencia que está inscrita en el sistema de la sociedad”.
- Tras el realismo mágico, la literatura en América se ha ubicado en el polo opuesto al intentar reflejar su realidad actual. ¿Por qué cree que se produce esta transformación?
“Creo que el realismo mágico también puede servir para reflejar la realidad, al menos en manos de maestros como Carpentier o García Márquez. En el caso del Perú, es un país tan influido por su historia, que hemos producido una literatura mas bien realista”.
- ¿Y a qué elementos les da prioridad en su literatura?, ¿la forma, el estilo, el argumento, los personajes?
“Me parece que la literatura es cuestión de forma. Ninguna otra virtud cuenta para un gran libro”.
- Ha dicho que todo escritor es esquizofrénico, ¿esquizofrénico?
“Si, porque un escritor tiene que identificarse con varias personalidades, en vista de que debe meterse en la cabeza de muchos personajes y lograr que todos sean creíbles”.
- Es miembro de la Academia Peruana de la Lengua, ¿podría hablarnos del trabajo que realizan?
“Creo que la Academia de la Lengua es una institución subversiva. Le interesa proteger la importancia del lenguaje verbal, lo que en estos tiempos es una declaratoria de guerra”.
- ¿Continúa siendo la sombra de Mario Vargas Llosa demasiado alargada en las literaturas que se escriben en Perú?
“Es una figura estimulante y generosa que nos influye a todos”.
- ¿Qué momento están viviendo las literaturas que se escriben en Perú?, ¿qué tipo de libros cree que son los que demanda la sociedad peruana?
“No lo puedo saber. Pero creo que en realidad estamos interesándonos cada vez más por nuestra historia”.
- ¿Qué autores/as le influenciaron? En cierta ocasión me dijo que Henry James pero imagino que habrá otros muchos, ¿por qué?
“Si hay un autor por el que he estado dispuesto a discutir con alguien, e incluso a romper una amistad alguna vez, es Henry James. No soporto que alguien me diga que es moroso o aburrido. Mis amigos saben que deben andarse con cuidado cuando hablan de él. Pero Flaubert, Borges, Victor Hugo, son otras figuras venerables”.
- Cultiva la narrativa, el ensayo, los artículos, pero no la poesía por lo que he indagado. ¿Qué temas son los que le gusta reflexionar en el ensayo?
“En el ensayo me interesa sobre todo tratar de desentrañar los misterios en una gran novela. Es difícil entender el milagro que produce un gran relato”.
FIRMA FOTO: © Luis Rodríguez.
Saludos, día con muchas sorpresas, desde este lado del ordenador






