
David Baute (Garachico, Tenerife, 1974) se ha convertido en uno de los protagonistas del cine que hacen canarios en su tierra tras recibir el Goya a la Mejor Película de Animación por Mariposas negras en la 39 edición de estos premios. Sin embargo, antes de este largometraje, Baute ya contaba con una trayectoria consolidada como cineasta y pionera en el terreno de la coproducción de proyectos independientes de documental y animación a través de Tinglado Film, reforzando alianzas y compromisos con profesionales de África e Iberoamérica. David Baute asumió además la dirección de MiradasDoc, un festival que puso a Guía de Isora en el mapa pero que por falta de visión política del actual equipo de gobierno municipal, se le puso fin sin dar explicaciones.
Por fortuna, el mismo espíritu que alimentó este certamen alimenta DOCanarias. Festival Internacional de Cine de Realidad que a partir del 8 hasta el 12 de septiembre desarrolla su segunda edición en el teatro Timanfaya del Puerto de la Cruz con una apretada programación en la que destacan estrenos canarios, como El mapa para tocarte y La Berma, de Mercedes Afonso y Agustín Díaz Cordero, respectivamente; documentales de Cabo Verde, país invitado de esta edición, así como foros, mercados y charlas en las que se abordarán, entre otros temas, 20 años de cine de realidad en Canarias.
- ¿Cuál ha sido el planteamiento de la segunda edición de DOCanarias?
“Estamos muy contentos que el Festival vaya avanzando en el Puerto de la Cruz. Creo que es un espacio ideal para la cultura pero también para el cine. Vamos a ver si logramos generar una cierta estabilidad y a partir de ahí rearmar este encuentro en Canarias en un espacio donde el cine vea la vida porque el cine de realidad es un cine que conduce a la reflexión, al pensamiento, a conocer otros mundos con un lenguaje crítico y que tiene su público en Canarias”.
- ¿Y en cuánto a la programación?
“Hemos diseñado una programación para este año vinculada a la que trabajamos en MiradasDoc, con África y Latinoamérica y Canarias en medio. Y hemos encontrado grandes películas que programaremos este año como Che Guevara: the last companions, que se estrena por primera vez en España, lo que es muy importante para nosotros y en la que se mezcla animación con documental, una manera de rodar que hemos tratado de trabajar en este Festival. Se exhibirá además El Partido, que es una película que dialoga entre lo que sucedió entre Inglaterra y Argentina en el Estadio Azteca, en la Ciudad de México, ese famoso mundial de 1986, y el conflicto que hubo detrás. También veremos Un hijo propio,de Maite Alberdi, cineasta que el año pasado fue premio Narrativa Personal-DOCanarias y directora que cuenta con una cinematografía muy interesante de cine documental pero también de falso documental ya que se abre a otras experiencias dentro del cine de realidad. Destacaría otras películas, como Kikuyu Land, que es otro estreno de DOCanarias y que habla de cuestiones que tienen que ver con lo colonial, una constante en nuestro Festival. En cuanto a películas canarias, el Festival estrena El mapa para tocarte, de Mercedes Afonso, que fue galardonado como Mejor Documental en el Festival de Cine de Málaga, y que para nosotros es muy estreno muy especial porque venimos acompañando esta película desde sus inicios, hace ya muchos años, cuando comenzó a germinar el proyecto en uno de los laboratorios que se desarrollan en este encuentro. Hemos estado con Mercedes en todo ese proceso, por lo tanto es una película que sentimos un poco nuestra también y para todos nosotros es muy importante que Mercedes haya querido estrenarla en DOCanarias y participar en la charla que habrá a continuación que creo que va a ser muy intensa. Se estrena también La Berma, de Agustín Domínguez Cordero, película que pasó con nosotros varios procesos de desarrollo y que se trata de un filme que cobra mucha relevancia hoy en día ya que habla de la situación del pueblo saharaui, el conflicto que mantiene con Marruecos y en cierta manera con España. La película cuenta la historia de una mujer que se dedica a desactivar minas de las cientos de miles que hay sembradas en el desierto. Ella es la protagonista de un filme complejo y difícil pero muy poético también”.
- El país invitado es Cabo Verde.
“En Cabo Verde se está posicionando un tipo de cine muy combativo y con un discurso muy político. Se exhibirán Amílcar y Nós Povo das Ilhas, de Miguel Eek y Lara Sousa, películas que nos acercan al pasado reciente de este país a nivel político y social, y sesiones en las que contaremos con la asistencia de ambos cineastas, quienes participarán en un debate con el público tras la proyección”.
- A lo largo de la entrevista habla de cine de realidad. ¿El cine de realidad es lo mismo que el cine documental?
“Hay opiniones diversas, el cine documental, el cine de no ficción, el cine de realidad, convergen siempre más o menos en una misma línea pero sí que intentamos que quede claro que no es documental televisivo, que para nosotros viene siendo más un reportaje. Por eso intentamos diferenciarlo con el cine de realidad o cine de no ficción. El cine de realidad tiene unos inicios muy interesantes en Francia y en ciertos países africanos y se trata de un cine que está vinculado al trabajo de lo real, del día a día, de la cotidianidad, pero con un discurso muy cinematográfico, muy cuidado con el lenguaje. En la actualidad, vemos una película de ficción que tiene parte documental o viceversa. O que tiene imagen real y de animación porque las fronteras se han quedado diluidas. En DOCanarias mantenemos una mirada abierta a un cine que es un poco híbrido dentro de lo que es el documental ya que explora otros géneros como el de animación y el de ficción. El cineasta es libre en plantear sus historias pero en nuestro caso desde un hecho real”.
- ¿Cómo se seleccionan y valoran las películas que entran en la programación del Festival?
“Lo primero es que la historia de alguna manera nos atraviese. Es decir, que algo te conecte con esa historia y ahí se produce una primera barrera. Luego el valor cinematográfico, la propuesta, que la película trate algo nuevo en la manera de construir capas, de generar montajes que hagan dialogar a todas esas secuencias porque a veces las películas documentales se construyen a través de un retrato familiar o de una historia social o política o un material de archivo. Más o menos todo está creado y muchas temáticas ya las hemos visto, entonces ¿qué aporta esa película de novedad en lo cinematográfico?, ¿cómo se construye ese relato, ese tratamiento literario y visual?, ¿plantea cuestiones que te sorprenden? Y es muy bonito porque seguimos encontrando películas por suerte todos los años que dan respuestas a esas preguntas y que cuentan con un discurso que, lógicamente, respalda de alguna manera la línea del festival, o sea, me refiero a la temática de África, de Latinoamérica, las cuestiones que tienen que ver con el colonialismo, temas sociales….”.

- DOCanarias se celebra desde el año pasado en Puerto de la Cruz, ¿cómo cree que ha permeado en una ciudad que, por otro lado, se preocupa tanto por la cultura?
“Creo que ha encontrado un espacio ideal, porque es cierto lo que dices, Puerto de la Cruz es un lugar donde se ha ido construyendo poco a poco espacio a la cultura. Tenemos esa referencia de la ciudad turística pero sin embargo debajo de todo eso existe un armazón cultural, con varios encuentros que se han convertido en referentes y que todos conocemos, y que son festivales internacionales a los que acude mucho público pero es que aparte de todo eso la ciudad mantiene un diálogo cultural con la sociedad. Me encuentro muy cómodo también con la parte que tiene que ver con la administración pública, con los técnicos. Mantenemos un diálogo cercano, lo que no siempre pasa cuando tratas con las administraciones. En el Puerto de la Cruz te encuentras dentro de tu ambiente, y eso ya genera como una base sólida para trabajar, y luego también las facilidades, porque esto también a veces es difícil encontrarlo en otros lugares, y aquí como que se generan facilidades para que todo salga bien”.
- ¿Cuál cree que es el nivel del documental en Canarias?
“Creo que es increíble, el de los autores canarios porque hay que diferenciar. Para mí la obra cinematográfica canaria es la obra artística de un autor canario, que no tiene nada que ver, aunque ahora todo esté metido en el mismo saco, con la producción audiovisual canaria, que es el certificado que da el Gobierno de Canarias y que reconoce a una inversión seguramente, un gasto financiero, una infraestructura empresarial en Canarias, pero que para mí no tiene nada que ver con la obra artística e intelectual que se vincula al autor canario. En el caso de la obra cinematográfica canaria, la de un autor canario, estamos en un nivel muy alto, y no lo decimos nosotros sino que ves el resultado de películas que están yendo a grandes festivales de cine, a autoras y autores canarios cuyos trabajos están presentes en sesiones oficiales de grandes festivales de cine. Creo que los festivales han sido aquí como escuelas muy interesantes para generar ese tipo de autores y que muchos de estos autores nos hemos criado en ese ambiente. Citaría a Miguel Morales, Mercedes Afonso, Octavio Guerra, José Alayón, Víctor Moreno, Macu Machín, José Víctor Fuentes, David Pantaleón y otros cineastas que tienen un nivel muy alto, sobre todo en ese cine vinculado al documental o a un cine más autoral. Pienso que somos una de las regiones con mayor potencial en este sector”.
- Creo que DOCanarias se celebrará el próximo año en enero y no septiembre, ¿por qué?
“Porque septiembre es un mes muy complejo para este tipo de festivales, sobre todo a nivel europeo, ya que casi todos los encuentros se desarrollan en el segundo semestre del año, y hay un embudo terrible para que podamos traer sobre todo a la gente del mercado, o sea, las televisiones, los distribuidores, los fondos. En enero y febrero estos profesionales están más liberados así que volveremos a finales de enero del 2027. Nos encontramos ahora armando esa edición”.
- Su primera película fue Rosario Miranda, un documental cuando la mayor parte de los cineastas empiezan con películas de ficción, ¿cuál es para usted el atractivo del cine documental?
“Sí, desde mi época de estudiante me gustaba más el cine documental o a veces un cine que se vinculaba con lo documental. A mí me gustaba mucho el Neorrealismo italiano, que es mucho de lo real, de esos cineastas que decían no, yo no quiero actores, quiero a la gente del pueblo y vamos a trabajar con ellos. O sea que todo ese cine que también se dio mucho en los países del Este me encantaba. Eran películas con temáticas sociales, rodadas con luz natural. Ese tipo de cine me fascinaba y fui encaminando mis estudios hacia el cine documental. Casi todas mis películas son de cine documental y empecé con Rosario Miranda, que para mí fue como una historia de inicio en el cine pero de alguna manera también de acercamiento a personas y a lugares donde crecí y de los que tenía cosas que contar. El círculo se cierra ahora con Benigno, que es mi última película y que presentamos hace un mes en el Festival Internacional de Shanghái y que trata de una persona mayor de mi pueblo y su relación con su entorno y que para mí tiene la hermosura de ir descubriéndolo a él y a las personas y el lugar que están a su alrededor cuando te enfrentas a ellos con una cámara. Estas películas no las planteamos como un rodaje de ficción. Es decir, que el equipo no va a estar junto cuatro o cinco semanas para rodar el guion sino que vamos descubriendo. De repente estamos dos semanas con la persona, semanas en las que vemos qué es lo que sucede y a partir de ahí reflexionamos, pensamos, volvemos a ir a ese lugar y vamos construyendo una historia, una película en la que cuidamos la parte escenográfica y el diseño sonoro que al principio no veíamos bien”.
- ¿David Baute ve películas de ficción o solo documentales?
“Sí, sí, sí que veo películas de ficción, tengo además muchas amigas y amigos, compañeros, productoras que hacen un gran cine de ficción. Me gusta Sorogoyen y aquí en Canarias hay películas como La lucha de José Alayón, que me parece un trabajo muy redondo. Me gusta el cine de ficción, es verdad que veo más documental porque tengo que programar pero me gusta ver cómo a veces se rompen las fronteras y se juega a mezclar géneros”.
Saludos, a mañana mañana más, desde este lado del ordenador