Fallece Angélica Castellano Suárez, directora de la Sociedad Científica del Museo Canario

Marzo 8th, 2019

Lo primero que pienso es que no es verdad, que no es verdad que ya no esté entre nosotros, que ya no me la vuelva a tropezar y a disfrutar de su generosa compañía, de su conversación, de todos esos ratos que iluminaba con su presencia y que supieron abrirse en mi corazón y ordenar de paso el laberinto de mis ideas.

Para mi era sencillamente Chiqui, aunque su nombre era el de Angélica Castellano Suárez, directora de la Sociedad Científica El Museo Canario desde 2016.

La conocí en septiembre del año pasado en la primera edición del Festival Hispanoamericano de Escritores que se celebró en Los Llanos de Aridane y volví a coincidir con ella en diciembre en Las Palmas de Gran Canaria, ciudad que acogió el II Congreso de Museos de Canarias, jornadas en las que coincidimos en varias ocasiones y en las que tuvimos tiempo de conversar sobre lo divino y lo humano. Recuerdo de aquellos días de intenso trabajo una cena en un restaurante que antaño, me dijeron, había sido lugar de tenidas de masones. En ella estábamos con Chiqui, el escritor Santiago Gil, su compañero sentimental al que le envío un gran abrazo desde esta orilla y el también escritor Andrés Trapiello, entre otros.

Apenas alcanzo a recordar lo que hablamos aunque probablemente el tema dominante fuera el literario por la calidad de los comensales. Horas antes, me había tropezado con Chiqui en el Museo Canario en la inauguración de una exposición de fotografías que intentaban poner de manifiesto que el aborigen que todos llevamos dentro se conserva en muchos casos racialmente. Como siempre que me la encontraba, cruzamos las bromas habituales porque la vida nos parece eterna hasta que llega alguien y nos demuestra lo contrario. El problema es cuando se lleva a una persona con la que mantienes una complicidad que me resulta milagrosa y por milagrosa tan poco dada a que se reproduzca todos los días.

Chiqui se nos fue demasiado joven, y eso da mucha más rabia cuando escribo estas líneas apresuradas y a modo de liberar la pena profunda que siento ante el anuncio de su ausencia. No es fácil querer a una persona nada más conocerla, pero con ella fue así. Y sé que el sentimiento fue mutuo.

Conocerla, conocerte, fue un milagro.

No puedo decir más, salvo que te envío miles de besos, querida amiga, y el aviso de que tarde o temprano nos veremos…

Los clarines del miedo, una novela de Ángel María de Lera

Marzo 8th, 2019

La vida de Ángel María de Lera reúne los elementos suficientes para convertirla en una serie de televisión o un largometraje con el objetivo de mostrar lo que pasó con aquellos militares republicanos que, tras cumplir condena, se incorporaron como buenamente pudieron a la España del nuevo régimen, aquel contra el que habían luchado y que, finalmente los condenó y más que rehabilitados los soltò en la calle porque ya no eran tiempos de juicios sumarios y paredones de fusilamiento.

El miedo que pasó durante la guerra, asumido por ser soldado, y el miedo que larvó en las prisiones franquista es una constante en muchas de sus obras, aunque palpita por encima de la mayoría, en Los clarines del miedo.

Tras desempeñar varios oficios en la España de la postguerra como el de peón de albañil, barrendero, agente de seguros y contable de una pequeña fábrica de licores, Ángel María de Lera publica su primera novela Los olvidados en 1957 y más tarde otros libros de ciorte autobiográfico como Las últimas banderas, novela por la que obtuvo el premio Planeta en 1967 y en la que recrea la constitución del Consejo o Junta del coronel Casado (ese estrafalario golpe militar y político que se produce en Madrid en 1939), así como la entrada triunfal y los días inmediato a la ocupación de la capital de España por el ejército nacional.

No obstante, si hay un título a reivindicar en este autor con el alma partida es Los clarines del miedo, una, si no la mejor, novela que se ha escrito sobre el mundo del toreo, y novela que fue llevada al cine por Antonio Román en 1958, el mismo años de su publicación, y que cuenta con Francisco Rabal como el Aceituno, el veterano y cobarde muletilla que trabaja a las órdenes deel Filigranas, torero joven al que le vence también el pánico en las corridas que ofrecen por los pueblos de provincia.

Ángel María de Lera cruza en este relato una historia de amor, aunque ésta pasa a un segundo plano porque pone elacento en la relación paterno/filial que se da entre los dos grandes protagonistas masculinos de la novela, hombres que fingen una valentía que no tienen en el ruedo, y también fuera de la arena.

El retrato que ofrece el escritor de aquella España caverníciola que se resiste a desaparecer es otro de los grandes temas de una novela que tuvo que torear con la censura para reflejar la dura mollera que caracteriza el españolito que viene al mundo con agradecido tintes neorrealistas. La visión descarnada de un pueblo acostumbrado a los cambios (cambios sangrientos) para que las cosas continúen igual.

El mismo apodo de los protagonistas, el Filigranas y el Aceintuno, define a dos personajes que, a su manera, representan a la España de aquellos años. Por un lado, una vencidad y con el espíritu maltratado por la cobardía. Por otro, una juvenil que no encuientra referentes ni en sus padre ni en sus abuelos. Una generación que intenta abrirse camino en un país desvastado aunque en proceso de lenta transformación.

Somos conscientes que el nombre del escritor apenas es recordado en la actualidad, pero sí que disfrutó de cierto predicamento en los años 50 y 60 en los ambientes literarios del franquismo porque sus novelas estaban muy pegadas a la realidad de su tiempo así como profundamente ligadas a su memoria de derrotado. Esto no explica que su nombre resulte todavía el de un desconocido para todos aquellos que presumen de vocación lectora con acento cañí y que sus mejores obras, como Los olvidados y Los clarines del miedo, no se reivindiquen como se merecen. Sirvan estas modestas líneas a modo de reconocimiento, en especial a la que, a nuestro juicio, es su obra maestra o al menos su trabajo más redondo: Los clarines del miedo, libro en el que además de describir con conmovedor realismo el mundo de toreo de feria, destaca por unos personajes bien trazados, sólidos y convincentes, en especial la pareja masculina de profesionales de la capa y el estoque y a través de los cuales se desencadenará el drama.

La llamada fiesta nacional es vista desde el punto de vista de los toreros, desde las entrañas del hombre que en traje de luces salta al ruedo para desafiar al toro bravo, ese gigantesco y poderoso animal que no parece de este mundo, solo que el retrato, perlado de gotas de sudor y olores en los que se mezcla la sangre con el vino y que parece que anuncia la misma muerte, es el de una pareja de perdedores que trabajan en esto más que por vocación por supervivencia. No han perdido, sin embargo, sus sueños de salir por la puerta grande en Las Ventas.

Mientras tanto y como pueden, viven historias de amores fugaces en los pueblos donde trabajan, localidades donde tienen mucho cuidado en esquivar a los jóvenes garrulos de la zona, siempre pendientes en que no se líen –y desgracian– a las mozas del pueblo.

Ángel María de Lera falleció en 1984. Su muerte puso fin a la carrera de un brillante escritor social que cuenta con su propio ciclo de novelas sobre la Guerra Civil española. Ciclo que inició con Las últimas banderas y que continuó con Los que perdimos, La noche sin ribera y Oscuro amanecer. Fue también uno de los primeros escritores en estudiar y publicar sobre los hijos de la viuda en la España de la Transición, La masonería que vuelve aunque si aún es recordado por unos pocos es por, precisamente, Los olvidados y Los clarines del miedo, un díptico muy interesante a través del cual se observa con mirada de cronista la crudísima realidad de un país, España, que aún late dispersa por esa geografía que parece, ya ven, la piel de un toro. De un toro bravo dispuesto a morir matando.

Saludos, no se lo pierdan, desde este lado del ordenador

El zoo de papel, una película de Daniel León Lacave

Marzo 6th, 2019

Dirección y guión: Daniel León Lacave / Productor ejecutivo: Ignacio Manuel Bello Moreno / Producción: Luis Alberto Serrano, Françoise Philippart y Rolando González / Ayudante de dirección: Lamberto Guerra y Moneiba Bolaños / Director de fotografía: Ulises A. Morales / Sonido: Daniel Mendoza y Néstor Medina / Arte y vestuario: Estrella Santana y Yaiza Mederos / Jefa de vestuario: Arantxa Arenas / Maquillaje: Ana Rodríguez Liria y Elisa Moretti / Música: Jonay Armas / Ayudante de cámara: Job Alejandro Gil / Auxiliar de cámara: Alejandro Carnicer / Jefe de eléctricos: Paco Perdomo / Foto Fija: Sergio León / Intérpretes: Yazmina Guerra (Elena joven), Borja Texeira (Antonio joven), Pino Luzardo (Elena mayor), José Antonio González (Antonio mayor), Lamberto Guerra (comisario), Iván Álamo (hijo joven), Víctor León (niño), Cristo Quintana (guardia)

Que me venga a la memoria y salvo Guarapo (Teodoro y Santiago Ríos, 1989) no se ha prodigado demasiado el cine de esta tierra en contar historias ambientadas durante y después de la Guerra Civil española, no resulta así extraño para quienes están más o menos iniciados en su cine que el cineasta Daniel León Lacave asumiera el reto en El zoo de papel, un cortometraje que, en contra de otras películas de su autor, cuenta con el respaldo de una producción bastante sólida que obliga a especular por donde podría ir la cinematografía de un director hoy tan estajanovista y militante del cine leve, o un cine de indigencia no falto de imaginación y entusiasmo.

El zoo de papel como las otras películas del cineasta, es un trabajo de personajes luego su carácter es intimista, muy personal, para aproximar al espectador a un drama familiar que tiene final feliz, sí, pero también amargo.

Esta es la historia de un hombre con fuertes convicciones que ha sido preso por las autoridades franquistas . Uno supone que en los años cincuenta del pasado siglo. Pese a la presión de sus carceleros y las amenazas veladas y no veladas de pasar a mayores, el hombre se resiste a perder lo último que le queda, una dignidad que transmite a su mujer y a su hijo, hijo al que renuncia ver mientras continúe al otro lado de los barrotes.

Sin caer en el chantaje emocional ni en un maniqueísmo extremo, El zoo de papel se preocupa más que en denunciar en mostrar cómo se mantiene de pie una persona a la que se le ha privado de libertad por lo que piensa y en cómo transmite sus valores a los seres que quiere, su esposa e hijo.

El empleo de la elipsis para narrarnos un relato que dura al menos dos décadas, es otro de los hallazgos de la cinta, ya que se tratan de figuras de animales de papel que el padre hace llegar a su hijo a medida que pasa el tiempo.

Esta no es la primera película de ambientación histórica de Daniel León Lacave, ya lo hizo en el pasado con Los pechos de Paula, aunque sí se revela a un cineasta mucho más seguro de sus posibilidades, además de ser uno de los pocos artistas que apuesta por un cine que sin renunciar a su carácter personal, cuenta historias a través de los personajes ya que, al margen de su cine leve, que también, el director y guionista sostiene sus creaciones cinematográficas en un clasicismo tanto escrito como visual digno de elogio. Su filmografía, muy respetable hasta este momento, muestra así a un cineasta con una mirada personal con la que explota las constantes que caracterizan una obra que incide, entre otros temas de calado, en la infancia, la pareja y en unos valores, como es la dignidad como último asidero al que aferrase cuando todo parece perdido.

Con estos elementos y otros más, Daniel León Lacave ha ido armando una carrera que, desgraciadamente, no sale de los circuitos habituales del cortometraje y del cine que se rueda en provincias, pero que merece trascender estas fronteras y llegar a otros públicos.
Viendo El zoo de papel, una película con una esmerada producción, me preguntaba de lo que podría ser capaz este autor, así con todas sus letras, si contara con suficiente presupuesto para narrar las historias que estoy seguro tiene escritas pero que actualmente le son inviables por problemas presupuestarios.

Mientras tanto, y como el personaje central de El zoo de papel, Daniel León Lacave continúa realizando películas con las que planta cara a gigantes que no son molinos de viento. Su empeño, si se quiere denominar así, ha dado como resultado algo que no parece sino que es CINE.

Saludos, un miércoles de ceniza, desde este lado del ordenador

Teatro de sombras, una película de Josep Vilageliú

Marzo 4th, 2019

Producción: Laly Díaz / Guión y Dirección: Josep Vilageliú / Ayte. dirección: Daniel León Lacave / Fotografía: Facundo Pérez / Edición: Daniel León Lacave / Maquillaje: Marisa Parsons / vAytes producción: Adela Valentín, Lorenzo Delgado, Irene de Henar Delgado, Mari Carmen Díaz / Fechas de rodaje: agosto-septiembre 2018 / Duración: 20 minutos / Rodada en Candelaria (Tenerife) / Intérpretes: Cristina Piñero, Norberto Trujillo, Cathy Pulido, Verónica Galán, Miguel Batista n

Teatro de sombras es una de las más perturbadoras películas en la ya larga y perturbadora filmografía de su realizador, Josep Vilageliú, a quien se puede considerar como padre fundador junto a Daniel León Lacave del cine leve, o cine pobre en acertada definición de este último aunque en el caso de Vilageliú y de otra manera aunque con similares miradas por el mismo Lacave, lo de pobre o indigente se obvie por un preciso y hasta elegante trabajo de producción y de un acerado ojo artístico de quien se encuentra detrás de la cámaras, en el caso de Josep Vilageliú, un cineasta que parece estar viviendo un período de estado de gracia con sus últimas propuestas cinematográficas, trabajos todos ellos en los que se ha desprendido de un cripticismo inicial y balbuceante para cristalizar ahora en un cine de agradecido calado poético y, ocasionalmente, extraño.

Se dice que Teatro de sombras es una película atípica, pero película al fin y al cabo de y sobre fantasmas. No les falta razón a quienes lo aseguran aunque los espíritus o entes que desfilan alrededor del personaje protagonista de la película y que interpreta la actriz Cristina Piñero, tienen más vida que la supuestamente habitante– ¿real o ficcional?– de la vivienda en la que se desarrolla la historia o historias a las que asiste el personaje central sin pronunciar palabra: los encuentros y desencuentros de dos parejas que hacen vida en común junto a ella, aunque no perciban su presencia ni de la de los otros.

Rodada en blanco y negro y prácticamente en elegantes planos secuencias, produce cierta desazón contemplar esta película donde no queda muy claro quienes son los espectros, ya que se trata de una decisión que debe de asumir el espectador, así que quien ahora les escribe ha escogido quizá el razonamiento más retorcido, el más difícil todavía: el único fantasma de esta historia es ella, la mujer solitaria, la que se asoma a la ventana y espera escuchar una voz humana pero incorpórea en su estación de radioaficionado.

Teatro de sombras se desarrolla prácticamente en interiores aunque se inicia y se cierra con un plano de la antena de radio instalada en el techo de la vivienda. El crepitar de las ondas se confunde con el devenir de dos parejas que celebran o lamentan su unión, el espectáculo de cualquier relación sentimental al que asiste con conmovedora y resignada sorpresa la habitante –¿real o ficcional?– de una casa de la que conocemos el dormitorio, el salón y la cocina, los escenarios en los que se desarrolla un drama que ha sabido transmitir cierta angustia, cierta necesidad por escapar de esa mirada casi muerta –¿de marioneta?– con la que Cristina Piñero asiste a unos lances amorosos que, parece ser, les han sido negados que disfrute.

Se masca en el ambiente no el signo de la tragedia sino el sino de la soledad más absoluta, que es aquella que se vive rodeado de personas aunque estos sean ¿fantasmas? que actúan en tiempos distintos aunque hay un plano en el que aparecen los cuatro y la protagonista, el quinto elemento, en el que, personalmente, considero uno de los momentos más terroríficos de esta película que debe estar llamada a otros méritos y elogios. Y se escribe “terrorífico” porque tiene una lectura que traduzco como el vacío y la condena de estar solo. Ya lo escribió Calderón de la Barca: “¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.

Saludos, bravo, desde este lado del ordenador

Inés Sainz: “Los certámenes de belleza dan para escribir muchas novelas”

Febrero 28th, 2019

Modelo, actriz, presentadora de televisión y Miss España en 1997, Inés Sainz se pasa ahora al terreno literario con una divertida novela, Con la Miss en los talones (Versátil) que ha escrito junto Víctor Blázquez según una idea original de Cristina Ballesteros.

Inés Sainz presenta este jueves, 28 de febrero, en el Colegio de Abogados de Tenerife y a las 18 horas esta novela en un acto en el que estará acompañada por el presidente de los Jóvenes Empresarios de Tenerife, Agoney Melián.

- ¿Cómo se escribe una novela a cuatro manos?, ¿cómo se repartieron las tareas a la hora de la escritura de la obra?

“Es mucho más sencillo de lo que parece. Víctor es escritor y guionista, y él es el responsable del estilo de la novela. Yo aporté mis anécdotas y el contexto del mundo de la moda, los eventos y tantos años de photocalls y las alfombras rojas”.

- ¿Cómo fue el encuentro? Sabemos que la idea de la novela parte de la mujer de Blázquez, ¿cómo fue trabajar con él?

“Muy sencillo, la verdad. Ya nos conocíamos personalmente de una grabación que hicimos juntos. Además tenemos un gran amigo en común, Alexis. Él estaba convencido que formaríamos una gran pareja literaria y así fue. Además Víctor quería dar el salto a la comedia y tenía la idea que le había dado Cris, su mujer. Solo que le pasaba un poco como a mí. Le daba miedo hacerlo solo. En equipo siempre se trabaja mejor”.

- Me pregunto que lleva a una ex miss España a emprender una nueva carrera como escritora…

“Era un sueño que quería cumplir. Siempre me ha gustado muchísimo escribir y también leer. Y siempre quise escribir una novela pero me daba mucho pudor. Cuando Víctor llegó con la idea, además de gustarme mucho, pensé que era el momento y el compañero perfecto”.

- La novela cuenta la historia de una mujer abandonada por su expareja, ahora liado con una es miss España. Además de muchos ex, ¿ha vivido usted una situación similar a la que se narra en la historia?

“Jajaja, la verdad es que no. Pobre Mar Tillo. Le pasa de todo a la mujer. Pero en ese aspecto no tenemos mucho en común. Me gusta estar en pareja si estoy bien pero si no, soy feliz estando sola y disfrutando de mi vida, que ya de por si es bastante complicada”.

- Me consta que la novela no profundiza en los concursos de miss pero ¿hasta que punto es literario un encuentro de estas características?

“Los certámenes de belleza dan para escribir muchas novelas e incluso películas como la de Sandra Bullock en Miss Agente Especial. Es una experiencia inolvidable que solo algunas afortunadas podemos vivir y además están llenos de anécdotas divertidas”.

- No obstante, ¿qué puede decirle a las personas que critican estos concursos porque degradan a la mujer?

“Una sola palabra. Envidiosas. Las mujeres que nos presentamos a este tipo de certámenes lo hacemos libremente. Nadie nos obliga. No veo nada de malo en ello y mucho menos degradación. Yo hice grandes amigas que a día de hoy aún lo son. Para mi el mundo de la belleza es algo más que ser guapa o no serlo. Además es como si criticaran el desfile de Victoria Secret cuando es uno de los espectáculos más vistos del mundo porque las modelos desfilan en bañador. Tengo clarísimo que esas críticas son producto de la envidia”.

- Volvamos al libro, ¿con cuáles de los personajes de Con la miss en los talones se quedaría?

“Mar Tillo es todo un personaje, desde luego. Todos nuestros lectores, en su mayoría mujeres, se sienten súper identificadas con ella. Con que no paren de pasarle desgracias, una detrás de otra y que siga soñando con que su ex volverá con ella algún día. Todas sabemos lo que es eso. En algún momento seguro que hemos sentido el amor no correspondido y se pasa francamente mal. A Irene, la Miss España le tengo cariño. No podía ser de otra forma. Me caen genial las locas amigas de Mar, que sospechosamente me recuerdan a las mías y me encanta Metálica una mujer macarra y sincera que aparece casi al final, en uno de los capítulos más divertidos del libro”.

- ¿Y cuál le resulta especialmente antipático?

“Santi no me cae especialmente bien, aunque tampoco mal. Simplemente me parece muy soso, que no merece a una mujer ni como Mar ni como Irene (Doña Perfecta) en su vida porque le dan mil vueltas”

- ¿Qué cree que va a encontrar el lector en Con la miss en los talones?

“Una comedia divertidísima, muy femenina o femenista según se quiera ver, con un mensaje de fondo que reconoce lo difícil que resulta ser mujer en algunas ocasiones. Tiene algunas frases que seguro que los lectores han repetido alguna vez en la vida como “ni Mamá ni Momó” “no me da la vida” y una que a mi me hace mucha gracia “un informe de la Universidad de Sus Santos Cojones”. Se lee muy rápido y creo que te quedas con ganas de mas. ¡Los lectores ya nos están pidiendo una segunda parte!”

- La novela contiene mucho humor, ¿cómo hicieron para mantener este ritmo a lo largo de la novela para que no cayera en la parodia?

Como te comentaba Víctor es muy bueno, tiene una forma de construir y deconstruir las historias de forma muy original. Y al escribirla en dos partes creo que fue más sencillo poder mantener el tono cómico”.

- En este aspecto, ¿habrá una nueva novela con Víctor Blázquez?

“Seguro. Espero que una segunda parte de Con la miss en los talones y tenemos en mente otro que tendrá más de novela negra que de comedia. Pero poco a poco. Los dos tenemos familia y trabajos que mantener. Así que no le podemos dedicar todo el tiempo que nos gustaría”.

- Por último y tras esta incursión literaria, ¿cuáles son sus proyectos inmediatos?

“Sigo al frente de Back Up Comunicación y Prensa, mi empresa de comunicación, ayudando a mis clientes con sus relaciones con los medios y organizando sus eventos. También colaboro con varios medios como freelance escribiendo sobre moda, belleza y emprendimiento. Estoy muy centrada en mi marca personal como escritora, modelo y conferenciante, y resulta que soy uno de los clientes más rentables de mi empresa. Así que aunque suena raro, tengo que cuidarme para sacarme el máximo partido tanto físico como intelectual. Seguro que además habrá más novelas y ¡quien sabe! quizás una serie o una película”.

Saludos, más allá, desde este lado de ordenador

Retropectiva sobre el trabajo cinematográfico de David Pantaleón

Febrero 27th, 2019

* TEA Tenerife Espacio de las Artes dedica un monográfico al cineasta David Pantaleón (Gran Canaria, 1978) que, bajo el denominador común de Los sueños lúcidos de David Pantaleón, comienza este jueves, 28 de febrero y a partir de las 20 en el Salón de Actos con la proyección de once de los trabajos del realizador.

A este pase asistirá el mismo David Pantaleón, quien mantendrá un coloquio con el público asistente. La entrada para poder ver Los sueños lúcidos en el Salón de Actos es libre, previa retirada de las invitaciones en la taquilla del centro.

Este mismo programa se podrá ver en El Cuarto Oscuro de TEA desde el viernes 1y hasta el domingo 31 de marzo de martes a domingo de 10 a 20 horas.

Las obras que se incluyen en el ciclo son Perro Rojo (2009), Apostasía (2009), Por la puerta grande (2013), Modismos 3D (2010), Fondo o forma (2012), A lo oscuro más seguro (2013), La pasión de Judas (2014), Fiesta de pijamas (2015), Tres corderos (2015), El polinizador (2016) y El becerro pintado (2017).

* David Baute es el director del documental Antonio González, un hombre de ciencia y de conciencia que se estrenó recientemente en Tenerife. El trabajo aproxima al espectador a la biografía del científico canario de prestigio internacional, profundizando en su vida a través de los relatos de las personas que lo conocieron.

Saludos, feligreses, desde este lado del ordenador