El tesoro del corsario, una novela de Jorge Rojas

Septiembre 10th, 2021

El tesoro del corsario es la undécima novela en la producción literaria de Jorge Rojas, un escritor que no se considera escritor sino relator. Así que como relator trataremos al autor de un libro singular, autoeditado y subido a la plataforma de Amazon que es el océano en el que ahora navega una aventura en la que el protagonista, que es quien narra en primera persona la historia, va tras las huellas de un legendario hombre de mar tinerfeño que desarrolló su carrera varios siglos atrás, León Padilla Romero, inspirado en Amaro Pargo aunque las carreras de ambos, el ficticio y el real, no resulten muy parecidas salvo el mito que desdibuja la realidad de uno y agiganta la del otro
.
Se dice de ambos, además, que tras su muerte dejaron un fabuloso tesoro escondido en una de las casas que tenían en propiedad en Tenerife, su isla natal. En la novela esa casa ahora en ruinas se encuentra en un barrio de los altos de Arafo, en el sur de la isla, y lugar en el que acaba yendo el narrador principal de la historia que, tiempo al tiempo, dará voz también al corsario.

El protagonista descubre que la casa de Padilla Romero se encuentra en un estado lamentable e inicia una investigación no para hacerse con el tesoro sino para conocer un poco más sobre la vida de este fabuloso personaje cuya vida ha quedado desdibujada por la leyenda. Gran parte de la narración procurará ir desentrañando su rastro. Rastro que se pierde en los meandros de la historia aunque en su labor de búsqueda, de encuentro de pistas, hila una madeja que invita al lector a que acepte el reto de enfrentarse a un misterio que no pierde el tiempo en divagaciones sino que va directo al grano. Funciona así con precisión ya que todos los elementos del relato se vuelcan en un mismo objetivo: saber más del corsario y de paso averiguar dónde pudo enterrar el tesoro que, al pasar a ser un secreto a voces, se convierte en leyenda.

La apuesta literaria de Jorge Rojas funciona. Funciona como producto de entretenimiento como funcionaron en el pasado la mayoría de sus otras diez novelas. Todas ellas, como ésta misma, escritas sin muchas complicaciones y bien armada en cuanto al misterio se refiere.

Cuenta en el libro el escritor –o relator como prefiere que lo llamen– que el corsario hizo fortuna abasteciendo primero a los barcos piratas de agua y alimentos, en especial del bucán o carne ahumada, en alta mar. De esta palabra, bucán, deriva bucanero.

Las andanzas de Padilla bajo el pabellón de la calavera y las tibias cruzadas se desarrollan en las cálidas aguas del mar Caribe y hay batallas sangrientas a las que pone fin para retirarse, como el personaje de la novela El pirata de Joseph Conrad, a su isla natal donde quiere comenzar una nueva vida. Sin embargo, son demasiados los cadáveres que guarda celosamente en los armarios de su memoria.

Construida a base de diálogos y con muy pocas descripciones, Jorge Rojas se mantiene leal al estilo que ha ido marcando una producción literaria que no decae así pasen los años. De hecho, sorprende la vitalidad y el entusiasmo que empuja mar adentro El tesoro del corsario, otros de sus libros que desarrolla parte de la acción en Tenerife y que cobra en sus manos una dimensión “realista” interesante para estudiosos de la presencia, no solo de la isla sino también de sus ciudades y pueblos, en la literatura escrita aquí como desde fuera.

Se aprecia leyendo el libro que Jorge Rojas tuvo que pasárselo muy bien escribiéndolo y esa sensación se transmite al lector que en apenas unos pocos días devorará el apenas centenar de páginas con que cuenta la novela o narración como reitera en recordar Jorge Rojas.

Solo una objeción a esa voluntad por publicar historias entretenidas, misterios que parecen imposibles de resolver pero que se resuelven con sorpresa final, y es que el autor debería de poner más cuidado a la edición de sus obras que, no sé si son cosas de Amazon, ensombrece la puesta de largo de El tesoro del corsario porque no es demasiado inspirada.

Salvando esta circunstancia (enojosa porque la obra merecía más mimo y cuidado editorial) El tesoro del corsario sabe transportar al lector y a su protagonista a unos tiempos en los que el mar lo cruzaban navíos cargados de riquezas y otros estaban dispuestos a saquearlos en las turbulentas aguas del océano. En uno de esos barcos viaja León Padilla Romero, un personaje más cercano a los corsarios del escritor italiano Emilio Salgari que a los maquiavélicos hermanos de la costa que retrató Robert L. Stevenson en su inmortal La isla del tesoro .

Saludos, más calor, desde este lado del ordenador

Antonio Martín Piñero presenta la publicación de su poemario Amarillos

Septiembre 9th, 2021

El Antiguo Convento de Santo Domingo, en La Laguna, acoge este viernes, 10 de septiembre y a las 19 horas, la presentación de Amarillos, obra por la que Antonio Martín Piñero recibió el XII Premio Bienal de Poesía Joven Emilio Alfaro Hardisson 2020, que convoca la sección de Literatura y Teatro del Ateneo de La Laguna.

Nieves Mª Concepción Lorenzo será la maestra de ceremonia de un acto en el que intervendrán el presidente y el presidente de la sección Literararia del Ateneo de Laguna, Claudio A. Marrero y
Rafael-José Díaz, respectivamente.

El poeta ganador Antonio Martín Piñero (Santa Cruz de Tenerife, 1998) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna. En 2021 termina el Máster Interuniversitario en Lingüística Aplicada, por las universidades de Vigo, A Coruña y Santiago de Compostela. Ha colaborado y publicado en revistas como Cipselas, Nexo o Cumieira. Actualmente, comienza sus estudios de doctorado en Sociolingüística en la Universidad de La Laguna.

Para el jurado, Amarillos es “un poemario muy bien ensamblado, que se preocupa por anteponer la idea de conjunto por encima de una secuencia de poemas. Se trata de un libro sólido, que remite a una voz propia, que cuida el lenguaje y que se reviste de sencillez para buscar la transparencia y no la simpleza”.

Antonio López Ortega (Caracas, 1957); Verónica Aranda (Madrid, 1982) y Yapci Bienes (Tenerife, 1982) fueron el jurado de esta edición.

El nombre del premio rinde homenaje a Emilio Alfaro Hardisson (Zaragoza, 1966-2004), quien vivió sus últimos veinte años en Santa Cruz de Tenerife. Historiador, se dedicó profesionalmente a la archivística. Realizó varias incursiones en el mundo del cómic y en el de la animación de cine junto a Santiago Alonso. En 2004 publicó el libro de relatos Ánimo, valor y miedo y el año siguiente, ya póstumamente, su poemario Ceniza en un puño.

Saludos, este mismo viernes, desde este lado del ordenador

Jorge Rojas, el relator

Septiembre 8th, 2021

Jorge Rojas Hernández, 85 años lo que se dice muy bien llevados, se define como un relator más que un escritor de historias y lo explica de la siguiente manera: “para mi un escritor es aquel que describe personajes y paisajes, todo el entorno de una novela… Yo no tengo tanta paciencia, así que dejó que sea el diálogo el que revele el carácter de los protagonistas. No soy de los que dedica una página para describir cualquier cosa, mis personajes se muestran a través de los sentimientos, sentimientos que pueden ir variando a medida que se desarrolla la novela”.

El relator de historias comenzó a escribir a finales de los años 70 del pasado siglo XX y desde ese momento no ha dejado de trabajar en su obra. Ha publicado hasta la fecha once libros. El primero publicada por el Aula de Cultura del Cabildo de Tenerife, los nueve restantes autoeditados al que habría añadirse una novela que publicó en entregas en un periódico local. Dice que tiene otras cuatro inéditas y veinte cuentos, una obra de teatro recién terminada y varios guiones para cine y televisión.

La mayoría de estos trabajos podrían calificarse de thriller, y casi todos se desarrollan si no total sí que parcialmente en Tenerife.

Las historias de crímenes de Agatha Christie tienen gran parte de la culpa de su temprana vocación literaria, a la autora de Diez negritos le debe su gusto por los finales inesperados y darle “vueltas a las cosas”. Comenta con entusiasmo que el final de su obra de teatro, aún fresca y bien guardada en el disco duro del ordenador, se caracteriza por un final que “nadie se puede imaginar” así que no se lo preguntamos pero sí que estamos a la espera de que se represente una pieza que recupera a una pareja de policías que son los protagonistas de trece guiones que escribió en su día para una serie de televisión.

Sus libros, teñidos de misterio, están perfectamente alambicados, apunta, porque no le gusta improvisar. Y eso que es habitual que mezcle varias historias en sus novelas. Todas son reflejo de notas que ha ido tomando a medida que trabaja en cada uno de ellos. Reconoce, no obstante, que con La fuga la cosa se le complicó un poco más que en otras novelas.

¿La técnica que emplea? Jorge Rojas dice que una vez tiene el hilo del relato piensa en su desarrollo y un final que, si no le sorprende primero a él, no le sirve. Las historias, por otro lado, nacen de noticias que lee en los periódicos o que le sugieren la lectura de otros libros. Historias que le obligan a veces a documentarse y pedir asesoramiento en toda clase de temas. Por ejemplo, cuando aparece algún tipo de veneno en sus novelas llama a un amigo farmacéutico, “mi asesor de asesinatos”, para que le explique sobre estas sustancias.

En cuanto a las historias que demandan documentación no duda en empaparse del asunto leyendo todo lo que llega a sus manos. Se trate de historias sobre nazis que huyeron de Alemania tras el declive del III Reich, espías occidentales “captados” por la antigua URSS o, como es el caso de El tesoro del corsario, en quiénes eran y cómo actuaban aquellos forajidos del mar.

Las once novelas que tiene publicadas son radicalmente distintas unas de otras aunque casi siempre aparezca como paisaje Tenerife y Santa Cruz. Son de hecho muy pocas las historias que transcurren en otro sitio que no sea la isla. “Bueno, tengo una que se desarrolla en Barcelona y en un pueblo del sur de España”. Y una más en una pequeña ciudad que, imaginamos, si existe es solo en su imaginación y en la de los lectores que llegan a ella.

Sus libros de todas formas transcurren también en otros sitios, en otros escenarios como Berlín, Washington o Bruselas, que aparece en Convergencia su primera novela y ciudad que no había visitado hasta después de la publicación de la obra y en la que descubrió que una de las calles que menciona en el libro no era de libre acceso de personas y vehículos sino solo de personas. Una vía peatonal.

Las ideas, explica Jorge Rojas, están bullendo siempre en su cabeza, tanto, que incluso cuando se despierta por la noche toma lápiz y papel para anotar las que en ese momento piden permiso para ser reproducidas.

Jorge Rojas fue aparejador en los años 70 aunque a partir de 1976 dejó este trabajo por el de gerente de Harinas de Tenerife. Pasó, comenta con humor, “del polvo del cemento al polvo de la harina”. En 1978 escribió su primera novela, Convergencia, que obtuvo el premio Agustín Espinosa que concedía el Aula de Cultura del Cabildo de Tenerife. Este reconocimiento fue el detonante que continuara con una carrera literaria que siempre se tomó como un descanso de su actividad profesional. “Una vía de escape”, dice. Como vía de escape le supone la lectura. Además de Agatha Christie y Arthur Conan Doyle, le gusta la obra de Somerset Maugham, Benito Pérez Galdós, Javier Marías, Antonio Muñoz Molina y Arturo Pérez Reverte aunque no ha leído ninguna de las novelas de la serie Alatriste. De todos ellos y de muchos otros siempre le queda algo cuando los lee.

En cuanto a las novelas que ha escrito, este es un breve resumen de diez de las que ha publicado:
Convergencia cuenta la historia de un hombre que trabaja en la OTAN pero que espía para la URSS. Tras se descubierto, escapa y recala por azar en Tenerife donde su relato converge con el de un natural de la isla.

Impacto trata sobre el tráfico de drogas, solo que una droga nueva, fruto de su imaginación y que en el libro se denomin a Dutchi y que se extrae de un helecho de su invención también.

La fuga se basa en una visita que hizo el autor al museo de Pérgamo donde le asombró las medidas de seguridad de la instalación museística. El libro transcurre en Berlín, un Berlín que el Muro divide en dos mitades. En el relato, un canario de ascendencia alemana descubre que tiene un hermano gemelo que vive en la zona oriental y tras hablar con él en el mismo Museo de Pérgamo, le propone que se pase al lado occidental diseñando un complicado plan de fuga.

Diluvio se trata de la obra que más le ha costado escribir hasta la fecha, en ella relata cómo empieza el fin del mundo día a día…

La riada se basa en los tristes hechos que ocurrieron con la tromba de agua que cayó sobre las islas el 31 de marzo de 2012. Es la única novela de Rojas publicada por entregas en un periódico de la isla. En la misma, el autor aprovecha para añadir algo de suspense como la aparición en distintos puntos de Tenerife de unos gánigos a los que se suma el brutal asesinato de tres mendigos.

El linchamiento narra la historia de un pedófilo que tras asesinar a una joven es descubierto y está a punto de ser linchado por una masa de ciudadanos indignados.

El último nazi propone el relato de un químico que escapa de Alemania los últimos días de la II Guerra Mundial y que se queda a vivir en Tenerife cuando el barco que lo lleva a Argentina hace escala en el puerto de Santa Cruz. En la isla continuará con sus experimentos hasta descubrir un compuesto capaz de acabar con la gasolina. Los sudafricanos quieren comprar su producto mientras el Mossad, los servicios secretos israelíes, planifican la manera de secuestrarlo y llevarlo a Israel para que sea juzgado.

El mensaje se desarrolla en la actualidad y la acción arranca cuando se descubre en una vieja casa de la calle de San Francisco en la capital tinerfeña el esqueleto de un hombre que fue asesinado el 25 de julio de 1797, el mismo día de la firma de la rendición de las tropas británicas tras su frustrado ataque a Santa Cruz de Tenerife, iniciado el 22 de ese mismo mes.

La novela menos thriller en esta relación de títulos es Un soplo divino, novela en la que cuenta la historia del hombre más guapo del mundo. Y su condena también.

El tesoro del corsario
, publicada este mismo año, es de momento su último libro aunque no sería de extrañar que próximamente publicara uno nuevo y si las cosas van espera que se estrene incluso esa obra de teatro que cuenta, insiste, con un final inesperado.

Saludos, mañana más, si los dioses quieren, desde este lado del ordenador

Malasangre, una novela de Michelle Roche Rodríguez

Septiembre 7th, 2021

“- Dígame: ¿qué le parece la sangre? –dijo él cerrando la revista.
– ¿La sangre?
- Sí, ¿qué opinión le merece?- Papá jugaba con su taza, como si fuera una conversación banal, a la cual no valía la pena prestar atención.
Pensé un poco y respondí que nos daba energía. Eso interesa a todos, dijo. No me quedó claro si ese genérico se refería a las personas con nuestra condición o a la humanidad entera”.

(Malasangre, Michelle Roche Rodríguez. Narrativas hispánicas, Anagrama, 2020)

Se está hablando y mucho en los últimos años de una nueva corriente genérica que recorre como un fantasma la última novela que nos viene de Hispanoamérica. Este género se ha acuñado como gótico andino y su principal defensora es la narradora y poeta ecuatoriana Mónica Ojeda, quien ha obtenido un meridiano éxito en España con novelas con títulos algo tremebundos como Nefando y Mandíbula.

Al margen de su calidad, e invito a su lectura para que se compruebe, el gótico andino cubre un espacio tan amplio como la cadena montañosa que recorre de norte a sur esa parte del continente, y sus historias, por norma cerradas, no evitan añadir componentes fantásticos que, al contrario de lo que se conoció como realismo mágico, tiene mucho de realista y menos de mágico, volcándose más por el lado tenebroso de las cosas.

No sé si es correcto decir que Malasangre, de Michelle Roche Rodríguez podría adscribirse a ese gótico andino al que nos referíamos con anterioridad pero sí que se trata de una obra que, objetivamente, presenta lo fantástico como sustancia real. Y el resultado es una novela renovadora dentro de un género, el fantástico y si quieren eso que llaman gótico andino, que me hizo evocar durante su lectura filmes también latinoamericanos que en su momento fueron además de cintas de éxito, propuestas que planteaban interesantes y novedosos discursos sobre criaturas tan populares dentro del género como los vampiros. El largometraje que de alguna manera sentó la semilla y que probablemente hizo que algunos se plantearan la existencia “real” de ese gótico fuera andino o no, fue Kronos (Guillermo del Toro, 1993) aunque la sangre y los bebedores de sangre sean humanos o no, cuentan en las literaturas americanas con notables precedentes como el fantástico autor de relatos Horacio Quiroga.

Michelle Roche Rodríguez plantea en Malasangre una historia de y sobre vampiros pero no al uso. Se trata de hecho la hemotofagia que padece la protagonista de la novela de una herencia que le viene por línea paterna, un momento en el que su cuerpo lo asalta la necesidad de beber sangre humana.

En la novela tanto la protagonista como su padre están perfectamente instalados en la corrupta sociedad venezolana de los años 20, un periodo caracterizado políticamente por una violenta dictadura que dirige con mano de hierro el general Juan Vicente Gómez. El libro se desarrolla así en otro tiempo que, curiosamente e intencionadamente, es un reflejo de las constantes contradicciones que viene sufriendo Venezuela en los últimos años.

La novela está escrita en primera persona por la protagonista, Diana, una joven de catorce años bastante madura para su edad y será a través de sus ojos cómo observaremos la decadencia de una sociedad en el que participan algunos de los miembros de su propia familia. Entre ellos su padre, un rico hacendado que se ha acostumbrado a cobijarse bajo la sombra de quien gobierna los destinos de su país aunque esté sujeto a los caprichos de las distintas familias conservadoras que un día son influyentes y al otro han caído en desgracia.

A través del relato iremos conociendo la realidad de la Venezuela de aquellos años, un país que comenzaba a ser nación sobre todo cuando entendió la riqueza que escondía su suelo en forma de petróleo, sangre negra, por otro lado; y la corrupción que trajo pareja la explotación de este recurso natural que hizo millonarios a demasiados pocos. Las “vampiras” y los “vampiros” de Malasangre en este sentido más que amenazas son víctimas de un sistema que no solo se ha acostumbrado a envenenar la tierra sino también el alma de una élite obsesionada por el dinero y el poder. Pecados que sin embargo no combate una iglesia igual de envilecida por el preciado oro negro, aunque rechace, como rechaza la madre de la protagonista a su propia hija por llevar Malasangre, pero no al padre que continúa ejerciendo con total normalidad su doble vida.

La novela está atravesada también por un discurso radicalmente feminista, ideas que se amplifican mucho más al desarrollarse el libro en unos tiempos marcados por un machismo que nace ya desde la familia y que contribuyeron a fomentar mujeres “piadosas” como la madre de Diana, personaje que por cierto tiene nombre de diosa de la caza.. ¿Una ironía de la autora? Será cuestión de preguntárselo si visita, como se prevé, la próxima edición de Tenerife Noir en octubre de este año.

El libro se lee con rapidez, apena supera las 230 páginas, y ha sido para quien les escribe una pequeña sorpresa en un año que no se está caracterizando por grandes sorpresas y un título que invita a conocer próximas obras de una escritora que, sin caer demasiado en un retorcido barroco, no renuncia a un estilo que gusta de la descripción de escenas y en recrear atmósferas. Su literatura en este sentido resulta bastante hipnótica y hace sospechar una carrera prometedora no solo en las letras venezolanas que se escriben hoy dentro y fuera de su convulso país sino también en las que se escriben en español.

Estén atentos a su nombre: Michelle Roche Rodríguez.

Saludos, calor, desde este lado del ordenador

“La Cultura puede mancomunar municipios y conectarlos a un proyecto cultural común”

Septiembre 6th, 2021

La Cátedra de Gestión y Políticas Culturales de la Universidad de La Laguna nace con la idea de clarificar y enderezar el actual y caótico mapa cultural que domina los 88 municipios de Canarias. Su trabajo será en todo caso orientativo, también de asesoramiento con los ayuntamientos de las islas, medida que se tradujo el pasado 10 de junio con la firma de un convenio de colaboración entre la presidenta de la Federación Canaria de Municipios (FECAM), María Concepción Brito, con la rectora de la Universidad de La Laguna, Rosa Aguilar.

Al frente de la Cátedra se encuentra José Antonio Ramos Arteaga (director) y Alejandro Martín Perera y Tomás Antonio Afonso González (codirectores) quienes preparan entre otras actividades que en octubre de este año imparta una conferencia en la capital grancanaria “un ex ministro de Cultura” así como la publicación de una revista en la que expondrán algunas de las conclusiones del primer mapa del sector que toma el pulso a la gestión y las políticas culturales que desarrollan los municipios de Canarias.

- ¿Qué anima y espera hacer la Cátedra de Gestión y Políticas Culturales de la Universidad de La Laguna?

JOSÉ ANTONIO RAMOS ARTEAGA (JARA): “La Cátedra es, básicamente, resultado de un convenio que se firmó entre la Universidad de La Laguna (ULL) y La Federación Canaria de Municipios (FECAM) que se inspira en un encuentro que mantuvimos los que trabajamos cuestiones culturales en la Universidad. Tomás viene de la administración pública, donde trabaja políticas culturales y de gestión mientras que Alejandro representa a la empresa privada, siendo un activo muy importante en la gestión cultural en las islas. Tras ese encuentro, nos dimos cuenta que era necesario crear un espacio en el día a día en las agendas culturales ya que están marcadas por los actos sí, pero apreciamos que faltaba un espacio para reflexionar sobre lo que se está haciendo ahora mismo en cultura en Canarias. Este espacio de reflexión necesitaba también de un anclaje concreto y pensamos en los municipios porque son las entidades que más invierten en cultura y están presentes en todas las islas. Por último, y es donde la gestión cultural lo tiene más duro, el objetivo es trabajar para concretar medidas específicas e idóneas para la idiosincrasia de cada municipio”.

- La Cátedra se puso en marcha…

Alejandro Martín Perera (AMP): “La Cátedra empezó a funcionar en junio, el 10 de ese mes la Universidad de La Laguna firmó el convenio con la FECAM y su primera acción fue la de elaborar un mapa, una pequeña cartografía de los municipios y a partir de ahí seguir las necesidades que todos ellos entienden que hay que cubrir de manera urgente. La Cátedra no es organizadora de actividades pero este mapa sí que nos ha permitido detectar muchos de los déficit que caracterizan a los municipios de las islas”.

- ¿Y qué carencias han detectado en cuanto a gestión y políticas culturales se refiere en los municipios de Canarias?

TOMÁS A. AFONSO GONZÁLEZ (TAG): “Este mapa fue un primer acercamiento para conocer la realidad de los 88 municipios canarios por lo que se solicitó que participaran los ayuntamientos respondiendo a un conjunto de preguntas que planteaban cuáles eran sus necesidades y qué aspectos demandarían a una Cátedra como la nuestra. Esta muestra nos permite aproximarnos a su realidad local a nivel insular y a sus maneras de entender la realidad del ámbito cultural porque no es lo mismo el desarrollo de las políticas culturales en municipios, pongamos por caso, como El Pinar y El Paso, así como las relaciones que mantienen los municipios de las islas con sus respectivos cabildos y el Gobierno de Canarias”.

- ¿Por qué?

TAG: “Porque condiciona todo el entramado del edificio cultural. La estadística de consumo de hábitos culturales y gastos públicos en cultura indican que los municipios son los que más invierten y gastan en cultura por su proximidad con el ciudadano pero, curiosamente, ese dinero no procede en parte de los municipios sino de los apoyos que reciben de los cabildos y el gobierno autónomo”.

- Pero ¿qué busca entonces la Cátedra?

TAG: “El nacimiento de la Cátedra viene a buscar los cómo y por qué, plantea preguntas. Parte de la Cátedra está formada por profesionales del sector pero no estamos para competir con nadie. Intentamos en todo caso detectar las carencias en políticas culturales no solo en Canarias sino en el resto de España. No pretendemos sustituir a las consultoras. Nuestro trabajo pone en valor cómo se debe empezar a formular políticas culturales modernas”.

- ¿Políticas culturales modernas?

TAG: “Estamos anclados un poco en el pasado por lo que hemos detectado que el comportamiento de algunos de los responsables de políticas culturales de los ayuntamientos de Canarias actúan más como directores artísticos que como actores que formulan políticas culturales”.

- ¿Qué otros déficit han detectado?

TAG: “El estudio manifestó modernizar la gestión cultural municipal ya que es notable la ausencia de profesionales en las concejalías de Cultura. Existe una especie de vacío metodológico y discursivo y sobre todo un problema que no hay que achacar a la situación actual que vivimos sino al propio ordenamiento jurídico español: todos intervenimos en el mismo asunto y de la misma manera. Como las políticas culturales son concurrentes, intervienen en un mismo territorio la comunidad autónoma, los cabildos, el ayuntamiento y el sector privado y asociativo. Pero el pastel y sus trozos son cada vez más pequeños. Se está parcelando cada vez todo un poco más lo que genera un problema muy complicado siempre desde la perspectiva del municipalismo. Desde la defensa de los municipal creo que se tienen que desarrollar políticas culturales que tienden más hacia la modernidad”.

- ¿Y hay voluntad por parte de los municipios de asumir esa modernidad?

TAG:
“Por parte de la FECAM hay un interés manifiesto. Está predispuesto a participar y seguir colaborando en los próximos años con la Cátedra. Los mismos municipios nos han ofrecido datos muy relevantes a través de la encuesta que les propusimos”.

- ¿Cómo cuál?

TAG: “Este primer mapa nos ha demostrado en primer lugar la realidad actual en la que se encuentran los municipios en cuanto a gestión y políticas culturales como la carencia de recursos humanos y el déficit de actualizar información en cuanto a normativa y legislación (contrataciones, convocatorias) se refiere. Realidades que trabajaremos desde la Cátedra”.

- ¿Cuáles son las prioridades de la Cátedra para 2021-2022?

AMP: “Crear una revista que sirva para reflejar las políticas culturales exitosas y que consideramos más importantes y modernizadoras que se están realizando en Canarias”.

- ¿Cómo cuáles?

JARA: “Hemos recomendado, y la FECAM no lo ve con malos ojos, reforzar la falta de profesionales en el ámbito de la cultura en bastantes de los municipios del archipiélago con una serie de propuestas como es la de mancomunar servicios como ya se hace en otras áreas municipales”.

- ¿Cómo?

JARA: “La cultura puede mancomunar zonas y conectarlas a un proyecto cultural común, que no recaiga todo en un solo municipio que cuenta con un buen técnico sino demandar ayudas solidarias y colaborativas. Generar una mancomunidad de servicios culturales lo que, a nuestro juicio, sería un avance muy importante porque además de reforzar el aspecto local, subsanaría el déficit de técnicos y sobre todo daría una idea más solidaria de lo que es la cultura”.

- Creo que ya se puso en marcha esta idea.

TAG: “Efectivamente la mancomunidad del norte de Tenerife llegó a tener una programación cultural mancomunada y creemos que fue una labor exitosa, un ejemplo interesante de cómo poder desarrollarla. Queremos elaborar una guía de estándares y equipamientos culturales. Más ahora, que vienen de Europa los fondos de recuperación y una de las apuestas será la construcción de equipamientos culturales que habrá que ejecutar con criterio. Si no recuerdo mal, en 1988 la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) desarrolló un manual de equipamientos culturales para toda España pero no tuvo en cuenta las realidades insulares, donde tenemos problemas de suelo y conectividad. La idea es elaborar con los colegios de arquitectos de Canarias un dossier que permita –sin intervenir en la creatividad del arquitecto de cómo debe desarrollar la construcción del equipamiento para que esté acorde con el territorio– distinguir las peculiaridades de las islas que son muy distintas a las peninsulares. Preparamos sorpresas para octubre, como la visita probable de un ex ministro de Cultura para que imparta una charla motivadora que rompa la maldición de que la cultura es el último mono del municipio. Tenemos una perspectiva generalista de la cultura. Es decir que para nosotros es tan importante una biblioteca como una librería. El cierre de una librería es un drama, debemos apoyar las iniciativas privadas en cultura ya que enriquecen al municipio y generan empleo”.

- ¿Cómo es la relación de la Cátedra con los colectivos de gestores culturales?

JARA: “Hemos sido cuidadosos en el respeto a la labor que desarrollan la asociación de gestores culturales. En septiembre tomaremos contacto con los colectivos que entendemos están en la línea de la gestión cultural. La Cátedra en todo caso ha venido para acompañar y aportar documentación. También para repensar las cosas. Venimos a servir de ayuda no a competir por lo que partimos con un propósito distinto. El nuestro es ver agendas, cultivar las buenas prácticas y ayudar a los responsables políticos y técnicos de los ayuntamientos sobre cómo aprovechar las posibilidades que vienen ahora con los fondos europeos”.

Ni bien ni mal sino todo lo contrario

Los responsables de la Cátedra de Gestión y Políticas Culturales de la Universidad de La Laguna entienden que el Gobierno de Canarias, los cabildos y ayuntamientos se han encontrado ante una situación que hasta hace dos años parecía de ciencia ficción: la pandemia. La pandemia ha roto no solo al sector sino también las agendas que presentaron las distintas formaciones políticas en las últimas elecciones. “Ahora mismo cabildos, ayuntamientos y Gobierno de Canarias están haciendo bastante cosas para capear el temporal”, opina Tomás A. Afonso González. Para José Antonio Ramos Arteaga la Cátedra quiere detectar los déficit, algunos históricos y otros puntuales y estructurales, en Canarias a partir de la Covid-19. La Cátedra nace además con el fin de que “los 88 municipios del archipiélago en función de sus idiosincrasias cuenten con los mecanismo adecuados para que sus actividades culturales lleguen a buen término”, concluye.

FOTO 1: José Antonio Ramos Arteaga

FOTO 2: Alejandro Martín Perera

FOTO 3: Tomás Antonio Afonso González

Saludos, se aproxima el otoño, desde este lado del ordenador

Sergio Ramírez clausurará el Festival Hispanoamericano de Escritores

Septiembre 3rd, 2021

El escritor nicaragüense Sergio Ramítrez clausará la cuarta edición del Festivbal Hispanoamericano de Escritores, que se desarrollará en Los Llamos de Aridane la primera semana de octubre.

El autor de libros como Adiós, muchachos y Tongolete no sabía bailar, su última novela, obtuvo en 2017 el Premio Cervantes, y es autor de más de medio centenar de títulos en los que se encuentra también ensayo y cuento.

Sergio Ramírez, que fue sandinista y miembro de alguno de sus gobiernos una vez alcanzaron el poder, se encuentra en la actualidad exiliado al estar en clara oposición Daniel Ortega, sandinista también y actual presidente de Nicaragua.

Saludos, a la tercera va la vencida, desde este lado del ordenador