Tres películas basadas en novelas de Ed Bunker

Abril 21st, 2017

Los escritores con pasado criminal tienen tirón en el mercado. La historia no es nueva ya que viene de atrás. Algunos de estos tipos se hicieron millonarios contando sus experiencias como ladrones tenaces, Henri Charrière lo hizo con Papillón o malvivieron de sus historias policíacas con la intención de enterrar un pasado muy turbio. Pienso en el escritor José Giovanni, uno de esos hampones de derechas que se cebó mientras duró la ocupación de la Alemania nazi en Francia.

Pero calidad como escritor, el saber mostrar la rabia de vivir que tienen los que se han curtido en las cloacas, es una característica en la literatura de Edward Bunker, un delincuente que como escritor se ganó su puesto en la sociedad mostrando cómo vive y cómo son esos ejemplares al margen de la ley.

Las novelas de Bunker, no dejó muchas, seis más un libro de memorias, son relatos de una huida hacia adelante extremadamente amargas y protagonizadas por personajes con pasado equivocado y adictos la mayoría a cualquier sustancia. Hombres, porque el universo Bunker es extremadamente masculino, que conocen mejor la cárcel que la calle, y que en libertad intentan abrirse paso en ambientes  que los tolera pero que los mira con sospecha. Eso los empujará a volver a ser lo que fueron, a delinquir para sobrevivir.

Es la crónica desesperada de los que viven el día a día, para los que no existe futuro sino solo un presente depredador y tremendamente malvado. Sin alma.

Las novelas de Edward Bunker están editadas en España por Sajalin, lo que incluye sus memorias que, previamente, publicó Alba Editorial con el título de La educación de un ladrón, relato en el que narra como terminó siendo guardaespaldas de uno de los grandes magnates de Hollywood y sus primeros pasos en el mundo del cine.

Bunker trabajó en el cine, donde además de escribir guiones como El tren del infierno, hizo pequeños papeles como actor. Para el cine adaptó también varias de sus novelas, aunque los resultados fueron muy desiguales.

Libertad condicional (Ulu Grosbard, 1978).- Protagonizada por Dustin Hoffman y Theresa Russell adapta No hay bestia más feroz y continúa siendo la mejor película basada en una novela de Edward Bunker. Profunda y directa, expone el retrato de un criminal que, recién salido de la cárcel, y no ver futuro, vuelve a robar bancos. El filme respira cierto espíritu fatalista muy de los setenta así como una estética muy de aquellos años. Merece mucho la pena volver a verla o descubrirla si se da el caso.

Animal Factory (Steve Buscemi, 2000).- Se trata de una rareza. Rareza porque la dirige y es uno de sus actores protagonista, Steve Buscemi. También porque acertó en su reparto, que forma gente como Willem Dafoe, Tom Arnold y Edward Furlong. También  Mickey Rourke, que interpreta a un preso travestido y que pone el espíritu “femenino” al mundo cerrado de una cárcel masculina. Animal Factory no mantiene el tono sin embargo a lo largo de toda la cinta, aunque sí que resulta realista su mirada sobre un mundo violento donde solo sobreviven los más fuertes. Relato de iniciación, aunque todas las novelas de Bunker son de una u otra manera iniciáticas, Animal Factory tiene chispa pero su fuego no es suficiente para encender la pantalla.

Como perros salvajes (Paul Schrader, 2016).- Reunía todos los elementos para  provocar un incendio. Por un lado, se combinaba el desprecio de Bunker y el cine  con aureola de redención de Paul Schrader, un cineasta que cuenta con excelentes películas cuando no se la va el baifo y se pierde por los cerros de la fe calvinista. Como perros salvajes, aunque el título original es Perro come perro, funciona a ratos laaargos y no ayudan a animarla Nicholas Cage y Willem Dafoe que vuelve a repetir en una película basada en una novela de Edward Bunker, aunque sí que está muy bien Christopher Matthew Cook, un tipo con un físico imponente. La película trata sobre la amistad entre bandoleros, otro tema recurrente en las novelas del escritor, y sobre la traición. Cuenta, no obstante, con un final kitch y religioso de pena.

Saludos, ¡viva el señor Azul!, desde este lado del ordenador.

Seguimos dando la nota

Abril 20th, 2017

* La Fundación CajaCanarias acoge la exposición Carlos Saura fotógrafo. España, años 50, en el Espacio Cultural de La Laguna (Plaza del Adelantado, 1). La muestra, producida por Círculo del Arte, reúne una amplia muestra compuesta por más de noventa de aquellas imágenes históricas que Saura realizó a lo largo de esa década, y es una atractiva crónica visual del país. De entrada gratuita, Carlos Saura fotógrafo. España, años 50 podrá visitarse de lunes a viernes (11 a 14 y 17 a 20 horas), así como los sábados (10 a 14 horas), hasta el próximo 24 de junio. Los domingos y días festivos, la muestra permanecerá cerrada.

* El espacio del Ateneo Miraflores 3, en Santa Cruz, acoge este jueves, 20 de abril y a las 19.30 horas, la presentación del libro de Jaime Izquierdo Vallina: La gestión creativa del cabreo. Jaime Izquierdo, experto en Desarrollo Rural, intenta discernir cómo ser capaces, como comunidad, de gestionar de forma creativa el cabreo permanente que nos genera este sistema, y convertirlo en una herramienta efectiva de cambio. Junto a él, Juan (Nany) Sánchez, que prologa el libro y que está íntimamente ligado con su génesis, ya que todo surge de una conversación entre amigos. Y Toño Hernández, profesor de psicología de la Universidad de La Laguna. El libro se presentará, así mismo, el viernes 21 en el Liceo Taoro de La Orotava, a cargo de Ben Magec, Ecologistas en Acción.

Saludos, a las armas, desde este lado del ordenador

Novedades

Abril 19th, 2017

Matar al padre (Alrevés) es el título de la nueva novela de Yanet Acosta, quien recupera como protagonista a Ven Cabreira tras Matar al chef. El libro relata como a raíz de la desaparición del padre de la nueva gastronomía peruana, sus familiares contratan los servicios del ex agente de Cesid Ven Cabreira, viudo y coleccionista de Barbies, aficionado a la fabada en lata y a los gatos y “con una enfermedad que le provoca la pérdida ocasional del sentido del gusto”.

Y continuamos con detectives. Está previsto que a comienzos de mayo se ponga a la venta El detective nostálgico (Alba), una novela de José Correa que hace ya la novena de la serie protagonizada por el detective privado Ricardo Blanco.

Gerardo Pérez Sánchez regresa a la arena literaria con Las tormentas interiores (Verbum), novela en la que cruza las vidas y los destinos de cuatro personajes que se quedan atrapados en el aeropuerto de Barajas, Madrid, cuando una repentina tormenta se cierne sobre la capital de España.

Santiago Gil presenta también novela, Gracias por el tiempo (Mercurio editorial), su libro más desgarrador y que, revela, está basado en un hecho real. En esta obra, reflexiona sobre “los sueños de los artistas que se quedaron en el camino y la vulnerabilidad de la niñez y, a veces, también de la vejez”,  se lee en la contraportada.

Saludos, están avisados, desde este lado del ordenador.

Triste, solitario y final

Abril 18th, 2017

“La quería a ella, por supuesto. La quería en ese mismo momento, de hecho, en esa cama. Y si se las arreglaban sin que los pillaran –¿por qué no iban a poder?–, le habría gustado seguir viéndola unas cuantas veces al mes hasta que su unión fuera tan intensa que le encontraran sentido a la posibilidad de dar un paso atrevido y escapar, o bien descubrieran que su pasión era como una planta de invernadero y la flor se estaba pudriendo ya.”

(Ese mundo desaparecido, Dennis Lehane. Traducción. Enrique de Hériz, Salamandra, 2017)

Tras la catastrófica adaptación al cine de Vivir de noche, segunda entrega de la trilogía del clan Coughlin que inició Dennis Lehane con Cualquier otro día, el escritor norteamericano cierra ahora el ciclo con Ese mundo desaparecido, una historia con la que finaliza su atractivo retrato histórico sobre el crimen organizado en la costa Este en las décadas de los años treinta y cuarenta.

Protagonizada por Joe Coughlin, Ese mundo desaparecido mantiene el tono de las anteriores novelas e insiste en casi todas sus constantes, aunque en esta ocasión el paso del tiempo resulta más denso en los personajes, la mayoría de los cuales culminan con su muerte la trayectoria vital que Lehane les dio en la anterior novela, Vivir de noche, aunque el escenario en el que se desarrolla es casi el mismo, Tampa, Florida.

Pesa también en la obra la traición. Lehane escribe que en un mundo como el que vive Joe, la traición está a la orden del día por lo que es necesario ser un duro y olvidar las emociones. En el hampa se sobrevive todos los días no con el corazón sino con el cerebro y eso implica a que estés dispuesto a sacrificar lo que más amas.

No, en ese mundo es imposible educar a un niño. Y Joe Coughlin que es un tipo duro pero organizado, tiene un hijo. Su talón de Aquiles.

En Ese mundo desaparecido Dennis Lehane no se pone del lado de nadie, y mucho menos de su protagonista. Narra en tercera persona el declive de un hombre que ya no encaja en los nuevos tiempos, y que Joe Coughlin materializa en el fantasma de un niño que pudo ser él.

La infancia es un tema clave en la literatura de Lehane. Ha abordado este asunto en varias de sus novelas. La violencia que siendo niño sufrió uno de los protagonistas de Mystic River servirá como desencadenante del relato; en Cualquier otro día, Vivir de noche y Ese mundo desaparecido es determinante para entender las reglas en las que se mueve Coughlin, y la extraña relación que mantiene con Tom, su hijo.

La ausencia de la madre hace que se expliquen muchas cosas de ese mundo cerrado y extremadamente masculino que es el que define a los hampones de esta novela que transcurre cronológicamente durante los años cuarenta, con un país en guerra en el que continúan lucrándose los mafiosos.

Mafiosos que al final lograrán la libertad del jefe de los jefes, Luciano, al aliarse con el gobierno norteamericano y trabajar bajo su bandera durante la guerra.

Novela complejísima pero armada con desarmante sencillez, Dennis Lehane es uno de los grandes escritores con que cuenta el género negro y criminal en los últimos años. Un escritor que saber contar historias y transportar al lector a un tiempo violento.

Y eso solo lo consiguen los grandes.

Dennis Lehane es más que un escritor de género.

Saludos, solo es un aviso, desde este lado del ordenador.

“Creo en mirar desde un rincón muy chiquitito, que soy yo”

Abril 17th, 2017

Nicolás Melini (Santa Cruz de La Palma, 1969) se ha convertido en una de los más notables escritores de relatos de la literatura española actual. No transitan los escritores españoles por este género, aunque es un recelo que poco a poco se va desmontando en un país que, hasta el día de ayer, le gustaba tanto vivir del cuento. Bromas aparte, Nicolás Melini cuenta con una obra consolidada a sus espaldas, libro tras libro en lo que evoluciona a una síntesis del lenguaje en lo que importa, al menos así lo parece, es lo que se cuenta y no la forma de contarlo, que también.

Africanos en Madrid (Reino de Cordelia, 2017), el nuevo libro de Nicolás Meilini, reúne relatos y conferencias en los que adentra al lector en la vida cotidiana de un grupo heterogéneo de personas en la capital de España. ¿Cuáles son su miedos?, ¿sus relaciones con los demás? son solo algunas de las preguntas que este libro procuro responder con hondo acento literario.

-La línea narrativa que propone en Africanos en Madrid se separa de la de anteriores libros suyos. ¿Cómo se planteó esta obra que, finalmente, edita Reino de Cordelia?

“Se separa de los anteriores en el sentido que este no es uno de mis libros de cuentos. Tampoco es una de mis novelas. También en que parece tener un tema muy definido. No tanto en cuanto a cómo cuento o cómo es la escritura. Ahí no hay separación, me parece, aunque sobre eso puedo estar equivocado. Pero de algún modo profundizo en algo en lo que ya estaba: la fragmentariedad. La composición fragmentaria, por medio de piezas diferentes. En Cuaderno de mis mayores, en Cuadros de Hopper, en Pulsión del amigo (en la medida que es un libro de cuentos), y en alguno de los inéditos también. Sobre la fragmentariedad, creo que ha sucedido algo que es interesante y relativamente reciente: en general, nos hemos vuelto literariamente muy transparentes. Ahora casi todo está en lo dicho, como en una pantalla de cine. Por tanto, para decir algo más que lo explícito, exploramos las hendiduras entre los fragmentos. El discurso entre piezas. El único resquicio que nos queda para transmitir lo no dicho es allí donde termina un fragmento y empieza otro. Yo estoy intentando todo el tiempo unir fragmentos de mis cosas a ver si funciona. Probando, probando. Haciendo manuscritos, algunos disparatados. Buscando decir algo más que lo dicho en las piezas. En el caso de Africanos en Madrid fue muy sencillo. No hubo la menor premeditación de escribir un libro sobre este tema, y mucho menos una intención abarcadora. Comencé a escribir sobre africanos por encargo, me encargaron un cuento, y luego otro, y luego otra cosa. Luego, comenzó a formar parte de —por decirlo de algún modo— mis palos. En varios de mis libros, publicados e inéditos, se coló alguna pieza, algún fragmento con representación africana. Y, de pronto, sentí la necesidad de explorar la posibilidad de juntar las piezas y ensayar algún tipo de estructura que pudiera ser idónea para que el conjunto dijera más que lo que dicen las piezas por separado. Enseguida di con la estructura (también, gracias a lo diferentes que son los capítulos entre sí). Y, finalmente, este libro ha salido antes que cualquier otro de los que he escrito últimamente, porque ha habido un buen editor que lo ha leído y se ha interesado, y el proceso de publicación de los otros va más lento.”

- ¿Y qué necesidades le animaron a hacerlo?

“Creo que la necesidad principal es la de construir un sentido, no sé si mayor, o nuevo, o distinto del que había. Soy un adicto de la combinación de piezas. Luego, además, que me parece que es un libro que en absoluto existe.”

- El libro cuenta con historias publicadas en revistas, una conferencia, relatos inéditos y, pese a todo, la impresión que saca el lector al finalizar su lectura es de unidad. ¿Es intencionado?

“Lo que es intencionado es cómo está construido. Se suma la experiencia de haber escrito libros como los antes citados y Los chinos y Adonde marchaba, mis otros libros de poemas, que sufrieron procesos fragmentarios muy similares.  Las piezas, en este caso, son muy dispares, ni siquiera coinciden en los porcentajes de combinación de géneros que hay en unas y otras. Hay breves capítulos prácticamente confesionales. Otros son cuentos. Otro un relato largo. En cada uno de ellos, la combinación de géneros es distinta: más crónica que ficción, más ficción que crónica; confesional, prácticamente ficción pura y dura. Lo maravilloso, me parece, es que pudiera funcionar y decir algo que no se pueda decir de otra manera. Pero eso lo tiene que decir el lector.”

- El escritor mantiene cierta distancia ante las historias que cuenta. ¿Cuál es la mirada de Nicolás Melini de esos Africanos en Madrid?

“Creo en mirar desde un rincón muy chiquitito, que soy yo. Aunque lo que domina en el libro es la ficción y la crónica, no he ido a documentarme a ningún sitio, no he ido a buscar estas historias, a estos personajes. Es lo que veo desde donde estoy. Prácticamente en mi casa. No hay una pretensión abarcadora, sino una pretensión de parte que signifique. Si no me hubiese emparejado con una senegalesa, jamás habría escrito algo así. Me gusta que lo que escribo se confunda en parte con mi propia vida. Yo estoy en este libro. Es una mirada familiar y entre iguales. “

- ¿Cómo cree que los observa la sociedad española?

“Esto es muy difícil de saber y de enunciar. Seguramente hablan más las anécdotas. En el libro hay bastantes. Pero sí me gustaría decir algo: España es un país que está relativamente bien en términos de trato al inmigrante negro. El tema racial lo hemos aprendido de la cultura estadounidense, que es también la nuestra. Lo que pasa es que, mientras ellos hacen películas y literatura sobre conflictos raciales porque tienen abierta una herida racial importantísima (desde la esclavitud), que se traduce en muertes demasiado frecuentes, nosotros hemos recibido los discursos de tolerancia de manera limpia, sin tener que enfrentar ningún problema de ese tipo. Nos ha alcanzado el discurso positivo, y aquí no había debate, no había quien se opusiera a ese discurso positivo. Creo que es algo muy bueno que nos ha llegado, indirectamente, del problema racial estadounidense.”

- Y los africanos, ¿cómo observan a los españoles?

“Los que yo conozco son muy respetuosos, y se parten de risa con Aquí no hay quien viva y con Aída, ese tipo de series, es decir, lo costumbrista español. Les encanta. Luego hay cosas que les chocan mucho: por ejemplo, el trato que dispensamos a nuestros mayores. Los sienten abandonados. No les cabe en la cabeza. Son infinitamente más familiares y comunitarios que nosotros, que somos más individualistas. Alguno me ha contado las conversaciones que ha tenido con señores españoles en el banco de alguna plaza. Los adoptan, porque hablan con ellos y se interesan por sus problemas. Se pueden imaginar lo que les cuentan. “Si volviese para atrás, no tendría hijos. ¿Para que ni vengan a verme?”

- ¿Cuánto hay de realidad y ficción en Africanos en Madrid?

- En este libro hay realidad, lo que pasa es que, a menudo, la realidad se obtiene mediante mecanismos de la ficción. Salvo los dos o tres textos casi confesionales, que son fáciles de reconocer, todo lo demás tiene algún grado de ficción. A veces un grado muy alto.”

- ¿Piensa que es correcta la información que los medios de comunicación transmiten sobre los africanos que viven en España?

“Correcta sí. Otra cosa es el sesgo que toman las informaciones sobre inmigración cuando hay debate político sobre ello. Por otro lado, hay bastantes momentos en los que, me parece, los principales medios han silenciado cuestiones relevantes que se estaban produciendo, básicamente, por no concordar con los relatos que estaban ofreciendo los partidos políticos. Cosas que no se pueden decir y hacer debate sobre ellas porque influiría en la intención del voto de los ciudadanos de una manera quizás drástica. Ni siquiera creo que se haga por maldad, sino por conducir el debate según conveniencia política y de la élite económica, por estabilidad, por priorizar aspectos que se consideran más relevantes para el futuro del conjunto del país. La damnificada suele ser la verdad. Los inmigrantes que no votan también se pueden dar por damnificados, porque aún viéndose seriamente perjudicados por determinadas políticas, su perjuicio no suele contar. Ese desfase entre cómo se ha contado en los medios y lo que en realidad ha sucedido debería poderse dilucidar a través de algunos pasajes del libro.”

- Entre los relatos que incluye en el libro, ¿hubo alguno que le resultó especialmente difícil de escribir?

“Quizás el más sencillo, y por eso me acuerdo, fuese Mis padres susurran, sobre la mutilación genital femenina en el África del oeste. Lo escribí a mano, de un tirón, con mi hija al lado, leyendo en la terraza de una cafetería, y deprisita porque tenía que volver a casa a hacer la comida. Ese momento fue sencillo, pero llegar a ese momento, haber madurado todo lo que era necesario madurar para estar preparado para ese momento, fue un proceso largo, posiblemente de bastantes años.”

- ¿Cómo definiría a los africanos que conoce?, ¿Qué características destaca de su experiencia en España?

“Por lo general gente muy tranquila. Muy pendiente de su familia, de enviar dinero. Se sacrifican mucho. El sentido de su emigración fue el de encontrar una salida a sus vidas. Cuestión de dignidad, de tener una vida digna. Poder casarse, poder tener hijos. Los hombres, incluso algunas mujeres, suelen casarse con personas que se encuentran allá. Algunas veces, allá se quedan sus parejas. Allá tienen a sus hijos. Aunque en esto hay casos de todo tipo. Luego está la religión, que también es importante. En mi círculo conviven personas que son musulmanas muy creyentes, musulmanas creyentes pero de hábitos nada fervientes (muy similares a cómo son la mayoría de creyentes en España), africanos católicos y africanos ateos o agnósticos. Sin conflicto religioso alguno. Sin discusión religiosa. Sin criticarse entre ellos. Sin censurar las costumbres de unos o las de otros. Más bien con humor sobre las costumbres de unos y otros. Los musulmanes van a celebrar la primera comunión de la hija del que es católico y los católicos pueden participar en la Fiesta del Cordero (yo mismo, que no tengo religión y que soy pues como solemos ser por aquí respecto de estas cosas, puedo participar de todo con absoluta naturalidad). Supongo que en su caso hay algunos aspectos que los une por encima de cualquier consideración religiosa o cultural. Tampoco me parece que sean especialmente críticos con lo de los españoles. Y no es por que no sepan o no entiendan: generalmente saben bastante bien qué es lo que sucede. En un año o dos han aprendido la mayoría de los códigos sociales. Políticos, personajes públicos de diferentes ámbitos, discursos de los partidos…”

- En el libro queda muy bien reflejado que se mantienen fieles a su cultura y a sus tradiciones.

“Pues, es curioso, pero no tengo la sensación de haber pretendido mostrar que se mantienen fieles a su cultura y tradiciones. Déjame reflexionar. No estoy seguro de que lo que se describe en el libro… Sí es verdad que, cuando escribimos, solemos fijarnos en momentos o aspectos que son especiales, llamativos o elocuentes. Claro, no podía no mencionar la comida. Cuando se hace una celebración, por supuesto, se hace lo que mejor se sabe y, también, lo que mejor recupere de la nostalgia. En estos días he conocido en Francia, en Aix-en-Provence, a una española que emigró hace unos 10 años. Ahora tiene una tienda en la que vende productos de España: vino, queso, jamón, fuet…. Le digo, “ah, ¡entonces traficas con la nostalgia!”. “¡Exacto, eso es, no lo podías haber dicho mejor!”, me responde y echamos unas risas. Posiblemente, mucho de lo que se cuenta en el libro y pasa porque “se mantienen fieles a su cultura y tradiciones” no es más que eso. El español que odia los domingos de paella, emigrado a Australia es quien los organiza (y el grupo de españoles que se junte, todos encantados, cómo no). Yo no definiría a eso, un domingo de paella en Australia, mantenernos fieles a nuestra cultura, aunque, debido a nuestra nostalgia de paellas, tortilla española y jamón de Jabugo, habrá más de un australiano que piense que los españoles conservan sus costumbres y a su cultura. Creo que son mecanismos para sobrellevar el desarraigo. Me parece que es algo inevitable cuando se emigra y que nos pasa a todos. “

- Los africanos que protagonizan las historias del libro son senegaleses. Imagino, no obstante, que habrá diferencias con otros hombres y mujeres que proceden de otros países africanos. ¿Conoce también esas realidades?

“Este es un libro contado desde la familiaridad. Negros del África del oeste. Sobre todo senegaleses y gambianos. Pero creo que cualquier africano negro que viva en Madrid, sea del país que sea, puede sentirse reflejado de alguna manera. Lo concreto, a veces, puede ser extraordinariamente universal. He tratado a una familia de refugiados mauritanos, a un solicitante de asilo de Sierra Leona, a algún nigeriano, a algunos etíopes de los que llegan a España después de haber estudiado en Cuba, por supuesto a unos cuantos guineanos, marroquíes, argelinos, etc., etc. Me parece que se puede titular Africanos en Madrid a un libro que habla de una comunidad de negros africanos en Madrid. Y luego, en efecto, hacer la aclaración de a qué africanos nos referimos. En cualquier caso, este ni es ni podría ser un libro abarcador de los africanos que hay en Madrid. Pero eso, ¿tendría sentido? Y me parece que se entiende que es un libro sobre “unos” Africanos en Madrid. Y que es literatura, no un atlas para niños, en el que sí tendrían que estar todos representados.”

- La crisis ha despertado en los últimos tiempos cierto sentimiento racista en la sociedad española. ¿Cree que el español es racista?

“Creo que este es un país bastante aceptable en términos de racismo. Aún así, el racismo está por todos lados en este país, por activa y todavía mucho más por pasiva, casi sin que nos demos cuenta. Aquí hay negros desde siempre. El Lazarillo de Tormes tiene que ir con el ciego porque su madre se amanceba con un negro, que debe de ser lo peor que podía hacer ella en la época, y le da un hermanito pequeño, y ahí comienza la larga historia (yo creo que de prostitución) del Lazarillo. Hace poco se ha estrenado un documental sobre la influencia de los negros de Andalucía en el origen del flamenco, algo desconocido hasta ahora. Y un caso paradigmático de ninguneo lo tenemos en Canarias. Cuando los niños que éramos veíamos Raíces en la tele, nadie nos decía que Canarias había sido pieza clave en el comercio de esclavos. África nos parecía algo lejanísimo. Nos hemos llegado a ocultar, en los mapas, la cercanía de África, hasta hace poco. No hay gesto político más racista que la negación incluso de la existencia y proximidad de África, y lo peor es que salimos perjudicados allí donde más nos duele a los canarios, en la identidad. Nos falta África, estamos cojos. “

- ¿Está trabajando en un nuevo libro?

“Tengo varios libros inéditos. Y sigo trabajando en otros varios. Este mes escribo una novela corta que se va a traducir y publicar en Francia.”

Un nonbre: El Hadji Amadou Ndoye

El Hadji Amadou Ndoye (Senegal, 1947.2013) estuvo muy vinculado a Canarias por su línea de trabajo a quien Nicolás Melini rinde homenaje en el libro reproduciendo la conferencia que dictó en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria por encargo de la cátedra Mario Vargas Llosa durante la celebración de un homenaje al hispanista senegalés Nicolás Melini dice que “no he encontrado por ahora a otro africano igual. Conocimiento. Bonhomía. Respeto. Convicción. Compromiso. Discurso. Un ser humano excepcional” aunque le llama la atención que, durante décadas, “Amadou Ndoye fuese el senegalés que se interesó por la literatura canaria, porque tengo la sensación de que los escritores estudiados no se dieron cuenta de que a Ndoye le interesa la literatura de Canarias en la medida que en esta se expresan las secuelas emocionales, sociales, identitarias, de un pasado de esclavitud. Él lo dice: casi antes que los negros, se esclavizó a muchos guanches. Y Canarias jugó un papel primordial en el comercio triangular de esclavos africanos hacia América, España, Portugal, Inglaterra, la misma élite canaria tuvo sus esclavos. Y todo esto, en cierto modo, Ndoye lo detecta en Víctor Ramírez y J.J.Armas Marcelo, por ejemplo.”

Saludos, sol, sol, sol, desde este lado del ordenador.

Noticia, noticia

Abril 12th, 2017

* Estamos de enhorabuena. Al cuidado de Manuel M. Almeida, este martes, 4 de abril, se presentó en la capital grancanaria la revista digital Dragaria, que incluye en su primer número entrevistas, reportajes y artículos de opinión sobre la realidad literaria que en la actualidad se escribe y edita en Canarias. Son colaboradores directos en esta iniciativa, Mayte Martín y Jesús Ibrahim Chamali.

* Damián H. Estévez ha comenzado a publicar una serie sobre la isla de Lotavia en su página web. La titula Imaginario lotaviano. El escritor anuncia que cada semana aparecerán algunos fragmentos de sus obras, publicadas o inéditas, en las que describe espacios de Lotavia, ilustrados con fotografías de parajes de las otras islas que guardan semejanza con aquéllos, con la idea de que, como habitante de Lotavia, el lector conozcas poco más acerca de su territorio.

Saludos, ya no hay más, desde este lado del ordenador.