Rafael-José Díaz revela las claves de Dos o tres labios

Septiembre 8th, 2018

El poeta y escrito Rafael-José Díaz participa este lunes, 10 de septiembre y a las 18 hjoras en el ciclo Hablando sobre libros, donde expondrá algunas de las claves de su obra más reciente Dos o tres labios, editado en Verbum. El acto tendrá lugar en el Craft Coffee Gastrobar..

Saludos, este lunes ya tienen una excusa para salir de casa, desde este lado del ordenador.

Una semana de documentales

Septiembre 6th, 2018

Esta semana ha sido una semana de documentales rodadas a este lado del Atlántico. Las dos piezas, radicalmente distinta en sus objetivos y ambiciones son El huido, largometraje de Pablo Fajardo y Brutalizzed Kids, de Carlos Pérez Martín que se exhibe esta noche, a partir de las 20 horas, en el salón de actos de TEA Tenerife Espacio de las Artes.

El huido, que pudo ver ayer, miércoles, 5 de septiembre, se centra en la vida del maestro Manuel Hernández Quintero, quien con tan solo 23 años de edad se convertiría en el alcalde más joven de la II República y que permaneció escondido en El Hierro ocho años durante la Guerra Civil.



Brutalizzed Kids
celebra los quince años de carrera de uno de los grupos de referencia en la escena del rock canario. La filmación hace un recorrido por la trayectoria de la banda, recogiendo fragmentos de conciertos, fotos y entrevistas a diversos artistas relacionados con el rock en Canarias y la península.

Saludos, para todos los gistos, desde este lado del ordenador

Luis Goytisolo cerrará el Festival Hispanoamericano de Escritores

Septiembre 5th, 2018

El escritor y académico –ocupa el sillón C de la Real Academia Española desde 1994– Luis Goytisolo cerrará el Festival Hispanoamericano de Escritores que se celebra en Los Llanos de Aridane (La Palma) del 18 al 22 de septiembre, impartiendo una conferencia sobre la Barcelona literaria de los años 60 y 70.

Luis Goytisolo es autor de novelas como Antagonía, que fue publicado en cuatro entregas sucesivas y que en 2012, por primera vez, la editorial Anagrama publicó en un solo volumen: Estatua con palomas (1992), Diario de 360º (2000), Liberación (2003), Oído atento a los pájaros (2005) y El lago en las pupilas (2012). También es autor de Fábulas y El porvenir de la palabra, recopilación de ensayos. Autor de una veintena de novelas, ha obtenido el Premio Ciudad de Barcelona, el Premio de la Crítica y el Premio Nacional de Narrativa. Por el ensayo Naturaleza de la novela recibió el Premio Anagrama (2013).

Saludos, nos vemos en Los Llanos de Aridante, desde este lado del ordenador

María Fernanda Ampuero: “La Iglesia en Latinoamérica es como una película de terror de serie B”

Septiembre 4th, 2018

Su primer libro de cuentos, Pelea de gallos (Páginas de espuma, 2018) no deja indiferente a nadie. ¿De dónde sale esta escritora ecuatoriana que pone los pelos de punta con las historias que recoge en este volumen? Su nombre es María Fernando Ampuero (Guayaquil, 1976) y suma con esta obra tres libros publicados hasta la fecha. Los dos primeros recopilatorios de sus experiencias periodísticas (Lo que aprendí en la peluquería y Permiso de residencia) y con Pelea de gallos, que presentó en la librería de Mujeres en Santa Cruz de Tenerife, un artefacto cuya lectura desconcierta y apasiona por igual ya que detrás de tanto dolor, de tanto sufrimiento se atisba una voz sincera y honesta con los infiernos en la tierra que describe.

- Su libro de relatos Pelea de gallos destaca por su violencia, sexo y un retrato para nada amable con la iglesia católica y la familia entre otros temas…

“Creo que todo acto de vivir es un acto de violencia, Vivir, ya ni siquiera sobrevivir, está plagado de actos de violencia que nos construyen como somos. Hay un momento de la vida en que tus padres dejan de hacerte caso, por lo que tienes que aprender a caminar y eso implica un duelo al que se suma otro y otro. Respecto a la familia: ¿cuál no tiene sus oscuridades?, ¿cual no guarda celosamente sus secretos, muchos de los cuales vienen heredados?… El que dice que en su familia no ha pasado nada miente porque si hurga un poquito terminará por encontrar personas rotas. Más que paz lo que hay en la vida son pequeños momentos de sosiego pero por norma general lo normal es que la vida degenere en una… En una pelea de gallos”.

- De ahí el título del libro.

“Que fue intencionado. Los gallos si no es por la acción de hombre no se pelearían entre ellos y mucho menos con cuchillas atadas en sus espuelas y si bien se tratan de animales peleones, muy territoriales no se matan unos a otros. Las peleas de gallos es una invención del hombre y me pareció un buen título para resumir los contenidos de las historias que se incluyen en el libro y en las que desfilan personajes que, como el gallo ganador, no descansa sino que se enfrenta a una nueva lucha hasta que muere mientras acumula cicatrices. No hay momento para el afecto sino para la pelea, aprendes a ser una persona egoísta mientras el resto observa desde una platea y a gritos apuesta dinero por tu éxito o fracaso”.

- No tiene ninguna fe en el ser humano.

“Ninguna”.

- ¿Por qué?

“Yo no tuve una vida desgraciada pero veo. Y al ver pienso que nadie es feliz del todo. Las personas cuando hacen un recuento de sus vidas obvian muchas cosas con el único fin de que su existencia tenga cierto sentido. La religión en latinoamérica hace apología del sufrimiento en la tierra aunque, y lo quiero dejar muy claro, este libro no es autobiográfico así que no importa si he tenido una vida miserable, que haya sido una persona abandonada, lo que realmente importa son las cosas que veo y que materializo en historias, en cuentos”.

- La mayoría de los cuentos del libro no están ubicados en un sitio específico. ¿Fue intencionado?

“Sí, fue muy intencionado. El mal es ubicuo y no responde a una clase social determinada lo que procuro poner en evidencia en este libro. No niego, por otra parte, que se detecten elementos latinoamericanos en mi uso del lenguaje ni que muestre ciertas relaciones de desigualdad social típicas de allá pero se trata en general de temas universales por lo que leer Pelea de gallos en clave latinoamericana es equivocado”.

- Muchos de los cuentos resultan ser hermosos pese a su alto grado de violencia. Se intuye una apuesta personal por dar salida a sus demonios personales.

“Creo que si careces de ira tienes un problema porque eres un egoísta de mierda o un tonto y un ciego. No me interesa ese tipo de gente y mucho menos sus posturas morales que no encajan ante la situación mundial que estamos viviendo y que parece fruto de una pesadilla o de una novela distópica. Se pasa mucha hambre en el mundo. Hay pueblos donde no llega el agua, la gente muere salvajemente en muchos sitios, se levantan muros, se separan brutalmente a los niños de sus padres. Esto no se sostiene y va a peor… En este estado de las cosas ser positivo me parece un acto de ingenuidad que no admito”.

- ¿Cuál fue el cuento que le resultó más difícil de escribir de los que incluye en Pelea de gallos?

“Siento mucha ternura por casi todos los personajes porque creo que los comprendo, a los buenos y a los malos que son entre comillas los monstruos aunque si hay uno que me da mucha pena por lo que le sucede y me llena de tristeza es el protagonista del cuento Persianas, un niño que descubre en su pubertad que eso significa que van a aparecer ciertas responsabilidades que se simbolizan en el movimiento de la persiana. El niño además de verse inmenso en una situación hiperbólica de incesto al final este sufrimiento no es tan importante como sí lo son su soledad y desesperación. No es un macho, por lo que esa criatura se queda atrapada en ese lugar horrible rodeado de unas mujeres que son muy machistas”.

- Siente ternura por un personaje masculino…

“Y hay gente que me dice que no tengo personajes masculinos en mis cuentos y si los hay, que estos son muy crueles pero no lo entiendo porque las mujeres de mis relatos también son así, mujeres crueles que en esa vorágine por atrapar a un hombre no quieren a nadie. Le tengo también mucho cariño a otro personaje del libro, Magdalena, que se encuentra en el cuento Pasión y que se trata de una bruja que tiene poderes y que se enamora de un profeta”.

- En algunos de los cuentos propone una reinterpretación interesante de las historias que se reúnen en la Biblia.

“¿Por qué una mujer se convierte en estatua de sal cuando mira atrás? Una mujer que se menciona mucho es María Magdalena pero no sabemos mucho de ella, no conocemos bien su vida, ni lo que siente… Es más bien un ser silencioso y silenciado. Luego está Marta y María, que son las hermanas de Lázaro, hombre a quien resucita Jesús, y mujeres que tampoco tienen la palabra. Marta y María representan –y ese es el mensaje– a una mujer frívola y a un ama de casa pero nadie se ha planteado ¿quiénes eran realmente? Es como si no tuvieran importancia sus sufrimientos, así que le doy vueltas a ciertas historias bíblicas”.

- La religión es otro de los grandes temas de este libro.

“Yo crecí en una Iglesia. En una iglesia latinoamericana que es como visitar una película de terror de serie B si tienes cuatro o cinco años y solo observas a tu alrededor imágenes de hombres clavados en la cruz y de mujeres sometidas a todo tipo de vejaciones y bañadas en sangre. Si eso no altera tu pensamiento, que esas imágenes dolientes a las que rezas son las que te van a proteger y cuidar, es que eres de hierro porque a esa y a otras edades dan mucho miedo”.

- Dos libros que recogen sus experiencias periodísticas y ahora uno de cuentos, Pelea de gallos, ¿para cuándo el salto a la novela?

“No me siento novelista y no me gusta ese cliché que dice que el cuento es la antesala de la novela porque el cuento es un género muy, pero que muy difícil que requiere de todo tu talento, que demanda todo lo que eres. Ahora mismo preparo dos libros de cuentos. Uno de ellas es volver a visitar la Biblia, lo que me ronda de manera obsesiva por la cabeza; el otro son relatos de ciencia ficción pero en la línea de la serie de televisión Black Mirror, en la que la tecnología nos hace ser más de lo que somos. Si somos buenos más buenos pero si somos malos, más malos”

Entre la poesía y el feminismo

Antes que cuentista María Fernanda Ampuero quiso ser poeta aunque pronto se convenció que no servía ante el género literario que considera “más difícil”. Tanto que, dice, “es casi un milagro encontrarte con un buen poeta”.

Sus inicios como escritora fueron entonces rellenando y rellenando cuartillas con poemas que se han perdido en la noche del olvido, lo que no fue obstáculo para que continuara leyendo a sus poetas favoritos y enriqueciéndose con su visión del mundo. Una visión siempre personal y plástica. Algo de eso se le ha pegado en su narrativa de alto voltaje donde pese a cultivar historias que no son para todos los gustos, no dejarán indiferente a nadie.

El autor más importante en la memoria literaria de la autora de Pelea de gallos es César Vallejo, después viene una retahíla de grandes cuentistas latinoamericanos cuya influencia mezcla con las corrientes feministas que, en la actualidad, se mantienen muy activas en sus historias. En este sentido, resalta que le debe “mucho a las escritoras feministas y sobre todo a la poesía”

Periodismo

María Fernanda Ampuero es autora de dos libros en los que se recogen una selección de sus trabajos periodísticos. El primero lleva el título de Lo que aprendí en la peluquería y consta de artículos que publicó en una revista para mujeres en Ecuador. “Nunca me censuraron”, recuerda cuando evoca algunas de aquellas historias donde describe experiencias de una peluquería, ese sitio “donde las niñas aprendemos cosas de mujeres”. En esta obra pueden leerse relatos de una recién divorciada, de una embarazada y de una mujer que acaba de superar un cáncer… El segundo libro, Permiso de residencia son textos más duros ya que se trata de crónicas sobre inmigrantes en España y lo que cuesta hacerse con el papel “que te da permiso para vivir”.

FOTO: Isabel Wagemann

Saludos, september song, desde este lado del ordenador

Icaria, el mundo (in) feliz según Uwe Timm

Septiembre 3rd, 2018

Los extremos se tocan. No hace falta comprobarlo leyendo Icaria, una novela del escritor alemán Uwe Timm pero sí que resulta necesaria su lectura para armarse de argumentos con los que silenciar a los que dicen permanecer a un lado u al otro de las derechas y las izquierdas…

Icaria comienza con la investigación que emprende un militar norteamericano de origen alemán en el Berlín devastado de 1945. Sus averiguaciones giran en torno a la eugenesia y la escuela de seguidores que generó a lo largo de los años por lo que el material que vaya encontrando será altamente sensible para los que continúan defendiendo sus argumentos. La sociedad ideal, esa Icaria que, curiosamente como otras comunas que se prodigaron en el siglo XIX y comienzos del XX se establecieron en los Estados Unidos de Norteamérica, dice que los sueños sueños son, y que las obras que comienzan de buena fe suelen torcerse cuando hay un grupo humano por medio. Más cuando ese grupo humano busca la igualdad.

¿Igualad en un entorno donde se cuece la división porque hay miembros que llevan relojes y otros no?

Uwe Timm pone el dedo en la llaga al contarnos como la mayoría de estas comunidades fueron fundadas por comunistas y como posteriormente muchos de estos comunistas, pasados los años, terminaron militando en el partido nacionalsocialista. El método científico de los nazis casaba muy bien con el que habían seguido hasta la fecha ideólogos de la muerte por la ciencia. Sus experimentos contaron el respaldo de Adolf Hitler, quien apoyó con entusiasmo el exterminio de hombres y mujeres deficientes física y mentalmente. Para Hitler las teorías del profesor Alfred Ploetz se adaptaban a su ideario de un mundo ario y Ploetz no dudó en pactar con el sistema que representaba y que lo trató y cuidó como un premio Nobel.

Icaria más que una novela de personajes es una larga novela sobre la investigación que inicia este militar norteamericano a través de largas entrevistas con hombres que conocieron a Ploetz. Paralelamente, Uwe Timm esboza una historia de amor en la que se ve inmerso el protagonista con una alemana en esa ciudad devastada por el cáncer de la guerra aunque es consciente que lo que interesa es lo que va descubriendo a medida que se avanza en las páginas.

La sombra de la utopía es oscura y enfermiza. Más cuando quienes la dirigen se reconocen como hombres de ciencia con corazón de hierro. Así lo defendió Darwin, y así influyó en generaciones de investigadores que dejaron en algún lugar de su recorrido vital esa parte que conocemos como humanidad.

Si hay una novela necesaria para leer en estos tiempos confusos y con mala memoria es Icaria, una novela valiente, dura en ocasiones, que dice las cosas por su nombre: cuidado y vigilad a los que prometen una vida mejor.

Saludos, justicia, no venganza, desde este lado del ordenador
Ellos son los asesinos

Tal día como hoy…

Agosto 30th, 2018

“Pronto –concluyó con apesadumbrado y solemne entusiasmo– moriré a mi vez y dejaré de sufrir como lo he hecho hasta ahora. Pronto se extinguirá el fuego que me atormenta. Ascenderé, triunfante, a mi pira y exultaré de júbilo en la tortura de las llamas. Lentamente su brillo se irá apagando y el viento esparcerá mis cenizas por el mar. Mi espíritu descansará en paz allí donde, si es todavía consciente, todo habrá sin duda cambiado”. (Frankenstein, el moderno Prometeo, Mary Shelley. Edición Manuel Serrat Crespo, colección Libro Amigo, editorial Bruguera, 1980)

La primera vez que leí Frankenstein de Mary Shelley me di cuenta que la novela no tenía nada que ver con las películas que, hasta ese entonces, había visto sobre el personaje y la torturada criatura que nace en su laboratorio. El libro que tenía en mis manos era una edición, sospecho que abreviada, de la obra y estaba editada en Molino. Conservaba el ejemplar hasta hace unos años y en muy mal estado por las continuas relecturas que, desde entonces, hice. Lo mismo pasa con la edición del Drácula de Bram Stoker que en su día publicó la misma editorial, famosa por editar y reeditar las narraciones de Agatha Christie.

Pasado los años, volví a leer Frankenstein en la versión que Manuel Serrat Crespo realizó para la colección Libro Amigo de la editorial Bruguera. Quiero creer que fue uno de los primeros volúmenes editados en España donde aparecía por primera vez el nombre del traductor en portada, lo que daba realce al autor de la traducción o interpretación de este clásico de la literatura británica. El caso es que fue como descubrir de nuevo la novela porque la sensación que me rodeó fue que todo lo que allí se me contaba no tenía nada que ver con lo que había digerido en el legendario libro de Molino.

Releo esa misma edición estos días en los que se celebra el doscientos aniversario de la publicación de Frankenstein y soy consciente que, pese a su tono romántico, la novela sigue respirando la misma emoción que cuando la descubrí. Y que Mary Shelley fue la primera de dar voz al monstruo. Un monstruo que es resultado de centenares de cadáveres cuyas partes se han cosido a su piel. Esa monstruosidad tiene, sin embargo, alma, y resulta a medida que avanzamos la lectura de la obra, más humano que el padre, el doctor Víctor Frankenstein, quien tras renunciar al hijo se niega a entregarle una compañera con la compartir su inevitable marginalidad.

La novela comienza y termina en tierras heladas y está construida, salvo el largo relato de su protagonista, con cartas y diarios. Fórmula que años más tarde imitaría Stoker para escribir la inmortal Drácula, que es el libro que más miedo me ha dado desde que descubrí mi afición por este tipo de literatura. El Frankenstein se Mary Shelley más que miedo lo que me provocó fue pena. Una pena inmensa por ese gigante hecho de retales que comprende que su existencia va a ser la de vagar solo por los campos y páramos de la tierra. O la de perderse en las frías geografías del polo.

Frankenstein o el moderno Prometeo debe ser una novela de lectura obligada para los que sienten atractivo por lo extrañó y sobrenatural, aunque sea ligero ya que todo en esta obra pretende ser real aunque sea mentira su ciencia, esa que explica lo necesario para regresar a la vida después de la muerte, que es la gran obsesión que arrastra Víctor Frankenstein, una obsesión que terminará por volverlo completamente loco.

Dicho esto, rcuerden que hoy, como cualquier día, es una buena ocasión para conocer al personaje a través de la palabra. Las versiones cinematográficas, incluso las pretendidamente fieles como la de Kenneth Branagh, no tienen nada que hacer frente a este clásico de la literatura.

Fantástica o no. He ahí la clave.

Saludos, tres hurras por Mary Shelley, desde este lado del ordenador