Platón, una película de Iván López

Julio 10th, 2018

Dirección y guión: Iván López. Intérpretes: Leandro González, Alba Tonini, Vicente Ayala, Carmen Mª Hernández, Patricia Álvarez, Sofía Privitera, Ken Appledorn, Carlos de León García, Lioba Herrera, Abián Díaz, Javier Mezkia, Domingo de Luis García, Irene Álvarez, Julián Estornell, Aarón Gómez. Ayudantes de dirección: Lamberto Guerra, Jonathan González y Ruth Angielina Fuentes. Producción: JuanMa Villar Betancort. Director de Fotografía: Javier Arias Afonso (JA Doria). Música original: Dan Silva. Dirección de arte: Miriam Cruz Rufino. Duración: 116 minutos.

Platón es una película insólita en el panorama actual del cine que se rueda en Canarias. Insólita porque narra visualmente una historia, historia de y con personajes que se bifurca en otros relatos que complementan al principal, además de contar con una factura técnica y artística estimable.

La película cuenta la historia de un adolescente, Arián, con problemas (qué adolescente no los tiene) que vive con su madre en una modesta casa en la periferia de Santa Cruz de Tenerife. Las relaciones entre los dos son tirantes ya que Arián cree que ella es la responsable de que su padre los abandonara cuando era pequeño. Arián carece así de referentes masculinos y sufre continuas humillaciones de otros jóvenes del barrio.

A Arián le gusta una chica que estudia en la biblioteca y su única amiga es otra chica, Milena, que le muestra rincones desconocidos de la ciudad en la que viven (bunkers, piscinas vacías y en estado de abandono, tanques de petróleo vacíos….) que está secretamente enamorada de él.

La segunda parte de la película se centra en el viaje, ciertamente iniciático, que emprende Arián para conocer a su progenitor, que fue una estrella de rock local y que ahora vive alcoholizado en una caravana que está detenida en un paisaje desértico a orillas del mar.

Platón no cuenta nada nuevo pero es cómo lo expresa cinematográficamente Iván López lo que le da agradecido aroma social a una película que, pese a sus trampas sentimentales, se sigue con atención porque está rodada con el corazón y, como apuntó el cineasta la noche del estreno, resulta “honesta”.

Honesta con sus personajes y honesta con el público que es quien recibe un filme realizado con mucha dignidad y que pese a su presupuesto de risa cuida con gracia la puesta en escena y las interpretaciones de sus protagonistas.

Los actores de Platón son de hecho los que contribuyen a que la película sepa a verdad. Todos ellos asumen con credibilidad a sus personajes, aunque destaquen por su protagonismo la pareja de adolescentes que interpretan Leandro González (Arián) y Alba Tonini (Milena), quienes asumen con desarmante naturalidad gran parte de la responsabilidad de una historia que tiene ecos de redención así como el objetivo de radiografiar el turbulento proceso de hacerse mayor.

Consciente o inconscientemente, se detecta la sombra de Guardián entre el centeno de J.D. Salinger en la película, novela en la que su joven protagonista inicia también un viaje, aunque a la ciudad de Nueva York, que no tiene retorno.

No hemos visto además y hasta la fecha una película que haya sabido aprovechar y retratar con tanta sensibilidad los rincones y paisajes de Santa Cruz de Tenerife y otras partes de la isla, paisajes que fotografía Javier Arias Alonso y escenarios que se funden con unos personajes que se encuentran ante la peligrosa prueba de madurar y otros, los adultos, de aceptar su destino.

En este aspecto, resulta llamativo que los adolescentes vivan en un barrio de la ciudad, un Santa Cruz de Tenerife más cinematográfico que nunca y cuyas calles, plazas y canchas de baloncesto se muestren asfixiantes y en otras con tanto aire.

El paisaje sirve también para marcar la geografìa interior de los personajes: se presenta a la madre en su puesto de trabajo y en sus ratos de ocio, hace ejercicio y se relaja en una piscina cubierta; el padre, por otro lado, vive en un paraje desértico a orillas del mar que simboliza la ruina existencial en la que se encuentra.

Con todas sus virtudes y defectos, la ópera prima de Iván López en el largometraje es un eficaz entretenimiento que se sigue con atención: conmueve y encima tiene mensaje. Un mensaje que interpretamos demoledor: inevitablemente vas a crecer, y con la edad a olvidar que una vez fuiste un joven que soñó que sus fantasías podrían convertirse en realidad.

Platón nos convence y hace perdonar los topicazos de algunas de sus escenas por facilones. Afortunadamente, el cineasta no se deja arrastrar por ellos aunque sí que bordea en ocasiones y peligrosamente lo ridículo por cursi. Con todo, mantiene el equilibrio en esta especie de ensayo sobre el amor platónico y la pérdida. La pérdida del padre, del primer amor… La muerte, en definitiva, del Peter Pan que todos llevamos dentro.

Saludos, bravo, desde este lado del ordenador

De Multicines Price a Multicines Price Prime

Julio 9th, 2018

Pues parece que sí, que el cine Price, después multicines Price y más tarde Renoir Price abrirá de nuevo sus puertas. Vale, somos conscientes que llevamos anunciando esta apertura desde hace unos cuanto años pero es que esta vez es verdad, luego lo que se había convertido en leyenda urbana y posteriormente en una especie de cuento de la lechera pero en versión chicharrera se hará realidad.

Así nos lo confirma Eladio Fraga, a quien le debemos la recuperación del Cine Víctor –hoy por hoy, el último cine de pantalla única que resiste a este lado del Atlántico– que nos invita a que visitemos las entrañas del Price, un complejo que forma parte de la geografía sentimental que algunos nos hemos configurado de la ciudad que habitamos, esta capital de provincias que, como buena capital de provincias, le sobran las pretensiones…

Es una buena noticia, no obstante, que en un Santa Cruz de Tenerife donde cierran librerías y se abren peluquerías y fruterías Eladio Fraga invierta en una obra que uno no sabe bien si será rentable ya que esto de ir al cine no es lo que fue y la zona urbana donde se ubica tampoco es lo que una vez fue…

Le preguntamos por ello mientras nos invita a que recorramos las instalaciones del Price pero la respuesta queda en el aire y uno, la verdad y preso de la emoción cuando el pasado te da en las mismas narices, se olvida de la cuestión al observar la sala de proyecciones y entrar en las salas de la segunda planta para descender y echar un vistazo a las obras de las cuatro restantes… Por lo descrito, los Multicines Cines Price, que a partir de su inauguración se conocerán como Multicines Price Prime, conservará las seis salas.

Eladio Fraga dice que espera abrir a mediados de agosto ya que los trabajos van a buen ritmo pero no termina de convencernos. Hay que reformar demasiadas cosas aunque las salas aún conservan las 759 butacas originales en las que aún puede leer Renoir Price, leyenda que desaparecerá cuando el cine comience a funcionar oficialmente en, y es una suposición, septiembre y no agosto como quiere el empresario. Ese mes, en septiembre nos informa, los multicines acogerán un importante estreno nacional pero no dice nada más lo que nos deja los dientes más largos si cabe.

Los Multicines Price Prime dedicarán dos de sus salas al visionado de películas en versión original, esa es la idea, asegura Fraga, quien espera estrenar en versión doblada y original con subtítulos en españo Los invencibles 2 pero hasta que no lo veamos como que no se cree aunque Eladio Fraga parece convencido de ello.

En la parte baja de los cines y por la que se accedía a las cuatro salas, se han sustituido las escaleras de antaño por una rampa. Se habilitarán, además, dos ascensores para personas con movilidad reducida. El corazón del cine, que es su servicio de proyección, aún no ha llegado a la isla pero Fraga espera que sea pronto para poner cuanto antes en marcha el negocio.

Como cine de pantalla única, el cine Price se inauguró en 1950 en la calle de Salamanca de la capital tinerfeña por iniciativa del empresario Antonio Saavedra Carballo. Sería reconstruido trece años más tarde hasta su cierre en 1988, aunque reabrió como multicines Price bajo la dirección de Francisco Melo Junior y en 2005 como Renoir Price hasta su cierre “por quiebra técnica” el 25 de noviembre de 2013. En su día, Enrique González Macho lamentó la liquidación no solo del complejo canario sino de otros que estaban repartidos por el territorio peninsular por la falta de una política audiovisual fuerte y la subida del IVA cultural del 8 al 21 por ciento.

Ha llovido mucho desde entonces. Santa Cruz de Tenerife ya no es la misma después de cinco años y a sus habitantes, nos consta, les pasa lo mismo. Con todo, deseamos lo mejor a Eladio Fraga en esta nueva aventura empresarial que inicia y los mayores éxitos con unos cines que para muchos forman parte inolvidable del paisaje de su memoria…

(*) La segunda imagen del post está sacada del facebook de los Cine Renoir Price

Saludos, vuelven los Price, desde este lado del ordenador

Voluntad, una novela de Jeroen Olyslaegers

Julio 6th, 2018

Voluntad cuenta la historia de un policía belga que, en plena ocupación nazi, mantiene dos caras. No desea servir a los alemanes pero tampoco llevarse mal con ellos, por lo que las circunstancias lo empujarán a adaptarse al nuevo orden ejerciendo la represión y la tortura.

Firma esta novela Jeroen Olyslaegers, libro en el que no deja muy bien parado a los habitantes de Amberes, incluso hasta los que protegieron a judíos escondiéndolos en sus casas ya que no fue por altruismo y solidaridad sino a cambio de dinero.

El protagonista de la novela Wilfried Wills narra la historia a su bisnieto, un relato en el que intenta justificarse por el papel que jugó durante la ocupación al mismo tiempo que mantiene una ambigua relación con su cuñado, también policía pero dentro de tan especiales circunstancias honesto ante la situación que vive su país y la ciudad en la que vive.

Ciudad que se ha convertido en un nido de víboras en el que los alemanes solo hacen hipócritamente de protectores de los belgas, hombres y mujeres que en su mayoría trabajan para ellos.

Los temas en los que pivotea el libro de Olyslaegers son la culpa y la necesidad de perdón pero sobre todo es un análisis bastante certero sobre la banalidad del mal, ya que la novela plantea preguntas cómo ¿qué hace que personajes normales y corrientes terminen convirtiéndose en torturadores y asesinos…?

El escritor recuerda que estos hechos sucedieron en otro tiempo, “tiempos de ambigüedad y desprecio” pero que esta circunstancia “no difiere de otros tiempos, lo que significa que no es pasado. O que el pasado sigue entre nosotros”, lo que resulta más inquietante si cabe.

El protagonista es poeta además de policía y tras un episodio de coma por una meningitis, pasa a llamarse (y a ser) inconscientemente, Angelo, desdoblamiento de la personalidad que le ayuda a sobrevivir en una sociedad en la que todos llevan máscaras y en la que se desconfía del vecino por miedo.

No, no resulta para nada benévolo Jeroen Olyslaegers con sus personajes y la actitud que adoptó su país durante la ocupación, esa para nada simbólica bajada de pantalones ante un ejército entrenado que contagió de su absurda visión del mundo a un puñado de belgas que, como Barbita Feroz, solo piensa en acabar con los judíos que viven en Bélgica, a los que hace responsable de sus desgracias.

Novela lírica y trágica y con una voz que recurre al monólogo, Voluntad no desdeña situaciones surrealmente cómicas como eróticas en un escenario que ha sido tomado por la corrupción. Wilfrid Wils, que al final de la guerra logra publicar su primer libro de poemas, titulado significativamente como Confesiones de un farsante, intenta justificarse en este largo diálogo interior con su descendiente aunque igual… Por sus ambiciones y tenacidad, por su brutal sinceridad, Voluntad es una de los libros más interesantes que hemos leído este año que ya superó su ecuador, y un título por lo tanto absolutamente recomendable para todos aquellos lectores que no le hagan ascos a una novela densa pero muy bien escrita, con ecos del Céline de Viaje al fin de la noche en clave flamenca, una mirada teñida de ironía que hace más soportable y creíble, por paradójico que resulte, su lectura.

Saludos, lean, lean, criaturas, desde este lado del ordenador

Hollywood, la ciudad de los sueños rotos

Julio 4th, 2018

Hollywood ha dado origen a numerosas novelas y cuentos en los que se intenta contar la verdad de la llamada Meca del Cine.

Escritores como Francis Scott Fitzgerald y Budd Schulberg han contribuido con sus novelas y relatos a engrandecer literariamente una industria en la que arte y negocio se mezclan. También los protagonistas que viven y aman en un territorio que convierte los sueños en celuloide. Eso al menos es lo que ocurría en el pasado, hace años, cuando el cine todavía era cine aunque estuviera encadenado a un sistema de producción en el que sus ejecutivos eran los señores absolutos de una geografía que, tal y como la retrata Schulberg en su novela El desencantado (Acantilado, 2004), fue campo minado para escritores con talento.

La novela relata un hecho real, tal real que le costó a F. Scott Fitzgerald prosperar como guionista en Hollywood tras una borrachera histórica que relata con todo lujo de detalles Aaron Latham en Domingos locos (Anagrama, 1971) y en la que Schulberg fue testigo privilegiado.

Esta tragedia norteamericana le inspiró El desencantado, novela en la que realidad y ficción se mezclan con mano maestra.

El desencantado cuenta la historia de un gran escritor olvidado, Manley Halliday, y un joven guionista que son contratados por un productor para que escriban el guión de una película de ambiente universitario. Pese a las humillaciones y sentirse desubicado en Hollywood, Halliday continúa manteniendo el talento que lo convirtió en una estrella de la literatura en la década de los años veinte. Se ha divorciado de su mujer, el amor de su vida, y ahora vive con una montadora de películas que no le pide demasiado. Manley Halliday confía en volver a ocupar las primeras planas de los periódicos gracias a una novela en la que trabaja aunque por desgracia su dependencia al alcohol, del que lleva varios meses alejado, se convertirá en su maldición.

Retrato feroz de Hollywood, El desencantado tiene otras lecturas que enriquecen una novelas que también habla de la nostalgia, el amor, envejecer sin que uno se dé apenas cuenta, la iniciación y el talento, entre otros temas que Budd Schulberg, hijo de uno de los fundadores de la industria cinematográfica, conocía muy bien.

La novela está narrada en tercera persona y se centra en la relación de camaradería que poco a poco va brotando entre el viejo y joven escritor, así como fragmentos del pasado en los que observamos momentos esplendorosos y no tan brillantes de la vida de Manley Halliday, un hombre que se quedó colgado en una época que ahora resulta incómoda por extravagante y derrochadora.

El retrato que ofrece Schulberg de Halliday, un trasunto de Scott Fitzgerald, es generoso y tierno, aunque no por ello oculta las contradicciones de un escritor con enorme talento que no supo enfrentarse a los nuevos tiempos.

El desencantado es literatura de verdad, una novela que enciende emociones y que a ratos conmueve y en otros enfurece. Los personajes están excelentemente diseñados, tienen cuerpo y resultan reales, y la atmósfera, el glamour de Hollywood se refleja con extraordinario realismo. Detrás de toda esa lluvia de serpentinas y confetis de colores no hay absolutamente nada, la industria del cine la dirigen productores sin alma, gente que no ha leído un libro en su vida y que se permite el lujo de explotar a sus autores, escritores a los que paga generosamente aunque no sean guionistas.

Son muchas las voces que han dado su visión de Hollywood pero no conozco a casi ninguna que tenga la fuerza literaria de Scott Fitzgerald y, naturalmente, Budd Schulberg, autor este último de otra novela sobre Hollywood, la notable ¿Por qué corre Sammy?, una poderosa y descarnada autobiografía y de obras tan sobresalientes como Más dura será la caída, Un rostro en la multitud y La ley del silencio, todas ellas llevadas al cine.

Saludos, cámara y acción, desde este lado del ordenador

Reeditan la primera novela de un antihéroe canario: Eladio Monroy

Julio 3rd, 2018

La primera novela de Eladio Monroy, un ex jefe de máquinas de la marina mercante y residente en la capital grancanaria, se publicó en una pequeña editorial en 2006 con el título de Tres funerales para Eladio Monroy. El libro, gracias al boca a boca, se convirtió primero en un fenómeno a escala insular y poco a poco, de prisa pero sin pausas, regional y, finalmente, nacional e internacional.

Alexis Ravelo, el creador de Eladio Monroy, lleva escritas hasta la fecha cinco novelas con el personaje, la última de ellas, El peor de los tiempos, se presentó en 2017 en la editorial Alrevés, sello que a partir de este año, 2018, se ha comprometido a reeditar todas las que protagoniza Monroy comenzando, era lo lógico, por la primera, Tres funerales para Eladio Monroy que cuenta además con un prólogo de Alexis Ravelo en el que explica los orígenes del personaje y un relato inédito, Desde un país cercano a la tristeza, protagonizado por el cliente del bar Casablanca y vecino de la calle La Murga en Las Palmas de Gran Canaria.

Resulta atractivo para los iniciados en las peripecias de Monroy como para los que lo conocerán gracias a esta reedición, encontrarse con un personaje que en esta primera entrega presenta sin titubeos los elementos que, posteriormente, darían consistencia y coherencia a su universo. Universo que forma una atractiva galería de personajes secundarios que volverán a aparecer en las otras novelas como el carácter de un hombre, Eladio Monroy, que se transforma en protector de los más débiles para repartir lo que entiende como justicia.

Los poderosos, como en toda novela de género que se precie, resultan los villanos de la serie y Eladio Monroy una especie de ángel vengador de izquierdas, aunque más que de izquierdas lo que defina a este personaje sea su conciencia social así como la urgente necesidad de reconstruir una relación inexistente con su hija, pieza que es determinantes –aunque ésta aparezca físicamente en la novela– para que se dispare la acción de la primera novela de Eladio.

En Tres funerales para Eladio Monroy aparece su nueva compañera sentimental, Gloria, la parroquia del Casablanca, bar en el que se refugia el ex marinero para leer la prensa nacional y la local si no queda más remedio, y se perfilan algunas de las aficiones que Alexis Ravelo irá desarrollando en otras entregas como es su afición por la cocina y los libros.

Hay otros ingredientes todavía sin madurar desparramados en Tres funerales para Eladio Monroy, pero muchos de ellos se irán cocinando a fuego lento en las nuevas entregas de un personajes cuyas historias resultan adictivas no solo por lo que cuentan y que por una vez se haga justicia en favor de los parias de la tierra, sino por la forma en que está narrada y el protagonismo que ocupa, siempre en un discreto segundo plano, la capital grancanaria, que es la geografía en la que normalmente se mueve el personaje y que en estas novelas es descrita como una suerte de ciudad de provincias que ha ido creciendo con el paso de los años y reproduciendo, solo que con acento de aquí, las mismas enfermedades de otras grandes ciudades en las que el mal coexiste en las novelas de Eladio Monroy en archipiélago que hace años perdió su seguro de sol.

Saludos, ya saben, desde este lado del ordenador

Jaime Siles: “La poesía es la lavandería y la tintorería del lenguaje”

Julio 2nd, 2018

TEA Tenerife Espacio de las Artes acoge hasta el 9 de septiembre la exposición Enigmas exactos: Carlos Chevilly y la naturaleza muerta moderna, una muestra que no pretende ser una antológica sobre la obra del artista canario pero sí un reconocimiento a su vida y su obra.

En este escenario y sobre su vida y su obra habló el poeta y catedrático de Filología Clásica Jaime Siles (Valencia, 1951) en la conferencia A propósito de Carlos Chevilly.

Confeso poeta metafísico, razones que explica en la siguiente entrevista, Siles es autor de una obra poética que cuenta con libros como Poemas al revés, Semáforos, semáforos, Colección de tapices y Tardes de Salamanca.

- ¿Qué le ha parecido la obra de Carlos Chevilly?

“La impresión que me produce su trabajo es la de un gran pintor metafísico, capaz de dar cuenta de una historicidad muy concreta como es la que le cuesta vivir. Su padre, masón y republicano, fallece en los años 40. Su hermano cae en la batalla del Ebro y él regresa a las islas tras combatir en el ejército nacional –porque es como lo movilizan– durante la Guerra Civil española, hecho que le permite ser profesor numerario y más tarde director de la Escuela de Artes y Oficios. Carlos Chevilly es un espíritu que nos cuenta en su pintura una infinita soledad. Es un hombre que dialoga con los objetos más que que con seres humanos y es un pintor que, siendo originariamente de género, de retratos y bodegones, convierte el retrato en bodegón y el bodegón en retrato. Es decir, que la cosificación del individuo que hacen todas las dictaduras la traslada a la pintura. Me llama la atención además la relación que mantiene con la poesía del momento, especialmente la insular. Ese mundo queda cortado sin embargo en 1936 pero no en su memoria, por lo que se pasa media vida pensando a dónde habría conducido todo aquello si no se llega a interrumpir. Me gusta también su parte teorética, es un hombre culto, que se ha formado bastante bien en la historia del arte y el taller”.

- Algunos lo califican de artesano.

“Eso es una barbaridad porque todo el grupo de Pintores Independientes Canarios (PIC) siendo buenos artesanos fueron unos pintores muy conscientes y con una poética plástica que la sociedad burguesa del momento no estaba dispuesta a apreciar. Por eso, y en el caso de Carlos Chevilly, éste desconfía de la línea y apuesta por el color y la desaparición del paisaje. Casi toda su pintura es de interiores”.

- ¿Es significativa la proyección de su obra?

“Es un pintor todavía desconocido ya que desde los años 70 no se había hecho una exposición. Esta exposición debería de hecho no quedarse solo en TEA Tenerife Espacio de las Artes sino viajar a Las Palmas de Gran Canaria, visitar el Reina Sofía y el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) ya que Carlos Chevilly es un pintor muy digno de atención y de estudio. Un estudio del que se pueden aprender muchas cosas. No soy historiador del arte pero intento comprender su trabajo desde una perspectiva poético filológica. Me conmueve la absoluta soledad y el silencio de su pintura. El silencio de sus objetos”.

- Al margen de la obra de Carlos Chevilly, en algún lado hemos leído que usted se considera un poeta metafísico e intelectual.

“La poesía metafísica es una poesía grave frente a la poesía ligera, más de chanza, más de juerga. La poesía metafísica es una poesía elegíaca y satírica. Se trata de una poesía del tiempo que medita sobre el lenguaje y que resulta necesariamente al final una poesía del pensamiento”.

- ¿Una poesía de minorías?

“La poesía es de minorías y no depende, como dice Carlos Chevilly del fracaso o el éxito de un cuadro o de un poema. El éxito o el fracaso se determina cuando se termina el poema o el cuadro”.

- Otros géneros literarios como la novela tienen más recepción entre el público que la poesía.

“Y no debe de importarnos porque en literatura la poesía, que se diferencia entre muchas cosas de la novela, se diferencia en una que creo que es fundamental en la sociedad de consumo y es que la novela tiene público mientras que la poesía tiene lectores. La poesía es lo que mantiene viva las propiedades del lenguaje. Hablamos gracias a la poesía, cantamos gracias a la poesía y narramos gracias a la novela pero si podemos cantar y tener precisión en un término lingüístico es gracias a la poesía”.

- Pero para usted ¿qué es la poesía?

“La poesía es la lavandería y la tintorería del lenguaje ya que cada generación deja el lenguaje sucio y la siguiente tiene que limpiarlo para que le sirva. Para mi, esta renovación constante del material lingüístico es la misión fundamental de la poesía”.

- No se muestra muy partidario de la novela.

“Es que en este sentido soy borgiano: la novela es un hecho del XIX que termina en la primera mitad del XX. Entre los últimos grandes novelistas están Thomas Mann, William Faulkner y Albert Camus. Ernest Hemingway es un gran autor de cuentos, género que tiene una temperatura próxima a la de la poesía pero soy, en general, mal lector de novela. De Miguel de Cervantes me gustan más las Novelas ejemplares que el Quijote”.

- Hablando de malos lectores, usted defiende que los hay buenos y malos.

“El buen lector es aquel que no va con una idea preconcebida de nada y se pone ante un poema e intenta comprender el punto de partida del autor y a dónde quiere llegar y si lo logra o no. El lector es un colaborador siempre de la obra como el espectador lo es de un cuadro y de hecho es él quien realiza el sentido de un poema o de una pintura. Creo que el protagonista de la literatura no es nunca el autor sino los lectores”.

- ¿Hay buenos lectores en España?

“En España han habido grandes lectores, solo hay que mirar a Cervantes, Quevedo, Góngora aunque pienso que la buena o mala lectura depende de la formación que se tenga en la enseñanza secundaria y en la universidad y hay que reconocer que hoy vivimos en una sociedad muy mercantilizada que desprecia e ignora el papel social de las Humanidades que forman parte de nuestra realidad por lo que al despreciarlas ¿qué sucede? pues que el lenguaje se depaupera y los jóvenes no saben articular frases porque solo juegan con grafías desvocalizadas que al final son solo signos pictográficos. Lo que diferencia a la cultura griega de la egipcia fundamentalmente es que los egipcios tenían pictogramas y con eso no se va más allá mientras que los griegos pudieron extender su cultura porque tenían el alfabeto que habían sacado de los fenicios. Hay que entender, además, cómo se extiende en las escuelas en la época del emperador romano Augusto a través de la lectura, la escritura, la gramática, la poética y la retórica. Si nosotros renunciamos hoy a la verbalización de la realidad nuestra percepción de esa realidad será errónea y eso hay que corregirlo. Y eso se corrige leyendo y escribiendo. La cultura occidental, la griega, la latina y la judía, es una cultura de la palabra y fundamentalmente de la palabra escrita porque cuando se escribe no es lo mismo que cuando se habla. La lengua hablada es mucho más fluida y la que más futuro tiene pero tiene que estar supervisada por la escritura. Hay que hablar y escribir y solo habla bien quien escribe bien y solo escribe bien quien habla bien”.

- Usted es catedrático de Filología Clásica, ¿el griego y el latín son lenguas muertas?

“Nunca he creído que el griego y el latín sean lenguas muertas porque son las lenguas más vivas de todas. Los románticos alemanes, que fueron los primeros que pudieron leer a los griegos en griego, decían que lo que caracteriza a un texto clásico es su inagotabilidad. El problema de la enseñanza del latín y el griego es otro tema. Yo presidí durante ocho años la Sociedad Española de Estudios Clásicos y tuve que vérmelas con el ministro José Ignacio Wert y hablar con todos los grupos políticos en el Congreso de los Diputados. Conseguimos corregir la Ley Wert aunque admito que gran parte del rechazo hacia el latín y el griego es por el esfuerzo que supone su aprendizaje cuando con la mitad de tiempo se puede hablar una lengua moderna. Cuando el estudiante se enfrenta al latín o al griego no pasa de una declinación o una conjugación y piensa así que está perdiendo el tiempo sin darse cuenta que no contribuye de la misma manera pedir un refresco que leer a Aristóteles o Platón. Hemos de conseguir un método de estudio y pedagógico que no sea el clásico y que permita con una economía de tiempo que los estudiantes obtengan unos resultados importantes. Hay que encontrar un sistema similar al método con el que los alumnos aprenden una lengua moderna y creo que ahí tenemos una lucha importante a la que se tiene que sumar una lucha moral. Nuestra sociedad tiene que saber lo que quiere y a donde quiere ir y las lenguas clásicas son un ejemplo de ello, un catálogo y un modelo para formar ciudadanos críticos y democráticos”.

- ¿Como llega a la literatura?

“Publiqué mi primer libro de poemas a los 18 años así que empecé muy joven y de una manera casual, precisamente cuando tuve mi primer choque con la realidad, con la realidad amorosa. En ese momento me vi escribiendo y comprobé que aquello que me causaba tanto dolor si podía darle una expresión, esa expresión me producía un cierto tipo placer. Es decir, que darle forma de poema compensaba el dolor y al mismo tiempo me generaba un placer estético y comunicativo”.

- ¿Y su gusto por el latín y el griego?

“Era un buen alumno de latín y griego y me di cuenta que necesitaba aprender esas lenguas que, al mismo tiempo, estimulaban que me interesara por otras. He traducido libros escritos en griego clásico y moderno, latín, catalán, inglés, francés, italiano, alemán y portugués”.

- Tiene facilidad para los idiomas.

“Una facilidad relativa porque lo que me gusta son los sistemas y ver cómo estas lenguas representan la realidad de forma distinta”.

- ¿Tan distintas son esas representaciones?

“En la medida en que la muerte, por ejemplo, tiene en una u otra un género diferente lo que exige un esfuerzo para ponerse en el lugar del otro lo que, pienso, es más civilizado. Las lenguas enseñan a dialogar, aspecto que los griegos entendieron muy bien con la tragedia griega. Sabían que Homero estaba bien, que te enseñaba a combatir pero tras la lucha y con sociedades y ciudades ya establecidas, aparecen otros problemas y pensamientos como ¿la verdad es una o heterogénea?, ¿quién tiene razón, Creonte o Antígona? La tragedia ática es un sistema educativo que sigue hasta nuestros días”.

- Además de poeta y traductor ha ejercido de crítico…

“Un crítico digamos de apoyo ya que me interesa saber por qué me gusta un texto teatral o literario”.

- ¿Es necesaria la crítica?

“La crítica en los tiempos actuales en los que hay tal producción sirve más bien de cedazo para focalizar una novela, una obra de teatro, una película o un libro de poemas. Su misión sería entonces la de llamar la atención sobre determinadas cosas aunque en mi caso resulta más cómodo porque lo que hago es escribir sobre poesía extranjera traducida que para mi son inoculaciones en el organismo literario español de voces foráneas que ven de otra manera las cosas. Y me gusta observar cómo ha resuelto el traductor determinados problemas que posee el texto y, al mismo tiempo, me gusta comunicar al lector la calidad y las cualidades de ese poema escrito originariamente en chino, turco, inglés o alemán”.

ESCALA EN TENERIFE

Jaime Siles obtuvo la cátedra de Filología Latina de la Universidad de la Laguna en 1983, año en el que todavía se estaba instalando en España el régimen democrático, y centro en el que encontró “un puñado de tipos estupendos y grandes helenistas y latinistas como José Luis Melena y Miguel Rodríguez-Pantoja”.

En el año de la nacionalización de la empresa Rumasa por el gobierno de Felipe González y del lanzamiento por primera vez al mercado del Compact Disc (CD), el poeta y filólogo valenciano compartió veladas con poetas y profesores como Andrés Sánchez Robayna gracias al cual, destaca, conoció a los pintores jóvenes canarios de aquel momento y “a los chicos de la Leyendecker, que trajo a toda la transvanguardia italiana y el arte del pintor checo Dokoupil”. En los ochenta, además, el Colegio de Arquitectos mantenía una actividad cultural constante por lo que su estancia en Tenerife resultó fructífera y muy activa ya que “podía encontrarme en la biblioteca de la Universidad con una edición primera de los poemas de Rilke como charlar horas y horas con los amigos de arte y literatura”.

Según Jaime Siles en Canarias se respiraba entonces un aire mucho más cosmopolita que en la península “esa península de la que venía”.

Las islas parecen de todas formas desbordar a Jaime Siles, quien escribió un poema, Quisiera ser un poeta canario, porque le inspira la tabaiba, el tajinaste, el paisaje de arena negra, el picón y la roca volcánica, elementos que permanecen unidos a su pequeño pero intenso pasado insular en el que trabó amistad con Domingo Pérez Minik, “a quien traté muchísimo. Venía una vez a la semana a casa para charlar y tomarse su whisky con agua Apollinaris. Le dediqué el poema El drago de Tacoronte y asistí al entierro de su esposa”.

Conoció también al ensayista y premio Canarias de Literatura, Sebastián de la Nuez y a los escritores y periodistas Juan Cruz y Fernando Delgado, “los canarios del exterior”, dice.

Pasado el tiempo, llevó un pedazo de Canarias a Austria cuando ocupó el cargo de agregado de Cultura de la embajada de España. La fórmula fue una exposición de jóvenes artistas canarios comisariada por Fernando Castro y en la que el creador plástico más joven era Luis Palmero”, recuerda.

INFLUENCIAS

Jaime Siles cuenta con muchos autores de cabecera. Entre otros, maestros como Vicente Aleixandre, que le dedicó el libro Cartas a Jaime Siles y Antonio Tovar, porque le enseñó “lo que sé de Filología Clásica”.

Entre sus lecturas, el poeta y filólogo valenciano vuelve continuamente a la obra de Elliot, Paul Celan, Ezra Pound, Coleridge… y confiesa su querencia por el barroco, el período más grande de la cultura española. “A los ingleses les pasa lo mismo, cuando han querido dar un salto hacia adelante regresan a Shakespeare y a los poetas metafísicos. Lo mismo pasa en Italia, ya que vuelven al marinismo y un poco antes a Petrarca aunque no es así en Francia, que ha disfrutado siempre de un buen nivel con las vanguardias.

Saludos, sol, sol, sol, desde este lado del ordenador