Jesús Ferrero: “El éxito devora mucho menos que el fracaso”
Jesús Ferrero (Zamora, 1952) llegó al Festival Hispanoamericano de Escritores –es probable que a partir del año próximo Festival Hispanoamericano de Literatura– y convenció. Su primera intervención se celebró el mismo lunes, día inaugural de estas jornadas con las letras dedicadas este año a España, y que bajo el titulo de Jesús Ferrero, desde el volcán, consistió en un revelador diálogo que mantuvo con la también escritora mexicana Mónica Lavín, y en ese diálogo mantenido efectivamente bajo el volcán, Ferrero habló sobre todo de una novela que ha marcado a generaciones de lectores como es Bajo el volcán de Malcom Lowry, en la que se narra el declive y también la redención de su alcoholizado protagonista, Geoffrey Firmin, el Cónsul, durante la celebración del Día de muertos en Cuernavaca, al pie de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuat.
Jesús Ferrero saltó a la fama a raíz de la publicación de su primera novela, Bélver Yin (1981), que escribió en París, donde trabajaba como portero de noche en el Hotel Marigni mientras estudiaba Historia Antigua referida al mundo griego. Después siguieron otros títulos, como Opium, Río amarillo (poesía); Débora Blenn, El último banquete y El diablo en los ojos, entre otras. De momento, Las abismales (2019) y La posesión de la vida (2020) son su última novela y libro de ensayo, respectivamente, aunque anuncia en esta entrevista que lleva trabajando desde hace seis años en una nueva obra que “rompe con todas las demás, en la forma y en el fondo: es la historia de una colectividad”, dice. Escribió junto a Pedro Almodóvar el guión de Matador (1986).
- Desde Bélver Yin a hoy ha llovido mucho, ¿qué significó entrar por la puerta grande con su debut literario y cómo gestionó el éxito para no terminar devorado por él?
“En aquella época sólo me interesaba la creación y explorar nuevos procedimientos literarios. El éxito devora mucho menos que el fracaso. Y por otra parte, desde muy joven intenté vivir al margen de la dialéctica triunfo/fracaso por considerar, como Borges, que todo triunfo oculta un fracaso, y todo fracaso oculta un triunfo. De modo que son más ambivalentes de lo que creemos”.
- Su último libro se trata de un ensayo, La posesión de la vida, ¿qué atractivos tiene para usted este género?
“Es el género de la reflexión, y por lo tanto el género de la madurez. Me atrae cada vez más”.
- ¿Trabaja el ensayo como una novela?, ¿continuaremos leyendo nuevos ensayos de Jesús Ferrero?
“No, sé muy bien diferenciar la reflexión pura de la narración, si bien intento que mis ensayos tengan estructuras narrativas que los hagan más abordables.”
- ¿Qué asuntos son los que más le interesa explotar en sus libros?
“Me interesan los problemas fundamentales de la vida: el hecho mismo de existir, el deseo, lo nombrable, lo innombrable, la incertidumbre, la soledad, la muerte”.
- Ha escrito también poesía, teatro y literatura para niños… ¿es difícil escribir para los niños?, ¿qué historias cree que más le gusta leer a los jóvenes?
“No sé que historias les interesan a los jóvenes, lo que si creo es que hay que escribir para ellos con el mismo rigor que cuando escribes para adultos”.
- Es el creador de Agatha Black, la pregunta es si el personaje seguirá dando guerra, también la razón de que decidiese que la protagonista fuera una mujer…
“Quizá escriba una novela más. Elegí una mujer porque ya había muchos detectives masculinos”.
- Impartió clases en la Escuela de Letras de Madrid, ¿se nace o hay que formarse para escribir literatura?
“Las dos cosas a la vez: uno ha de tener una imaginación emprendedora y la necesidad de dar su visión del mundo. Luego está el aprendizaje, que se consigue leyendo y releyendo a grandes autores. En la Escuela de Letras yo enseñaba sobre todo a leer”.
- ¿Recuerda cuál fue el primer libro que leyó?
“Juraría que la primera novela que leí entera fue Ivanhoe. No me gustó, porque el héroe pasaba más de media novela en la cama, convaleciente. No me influyó en absoluto”.
- No es partidario de las novelas que son generosas en páginas y su poética la resumió en una serie de aforismos que publicó la Revista de occidente, ¿qué opina del aforismo?, ¿qué tiene contra las novelas extensas?
“No tengo nada contra las novelas extensas, he escrito tres que se podrían considerar largas, si bien prefiero la media distancia. Me siento más cómodo. Los aforismos de la Revista de Occidente sobran. He intentado borrarlos porque no representan mi verdadero pensamiento literario, pero vuelven a aparecer”.
- Los jóvenes y no tan jóvenes ya no leen tanto como antes, la crítica ha dejado de leerse también para ser escuchada y vista por lectores que ejercen de críticos en las redes sociales… La Inteligencia Artificial parece que ha llegado para cambiarlo todo… ¿Cree que estamos viviendo un periodo con demasiadas incertidumbres?, ¿nos ayuda la tecnología o solo nos domestica?
“Intento responder a esas preguntas y a otras en mis artículos de The Objetive. Creo que estamos en un tiempo fronterizo que dará lugar a mucha mutaciones sociales, políticas, artísticas. Como decía Heidegger, la tecnología nos ayudará si sabemos dominarla, de no ser así, nos absorberá y desapareceremos en ella”.
- ¿Cómo fue su experiencia como guionista?, ¿volvería a escribir para cine?
“He escrito dos guiones, uno en español y otro en francés, y si bien su escritura fue apasionante y divertida, prefiero las novelas por una razón bien simple: en el cine el lenguaje está demasiado instrumentalizado. Escribes con una camisa de fuerza”.
- En qué está trabajando ahora, ¿puede avanzarnos algo?
“Llevo seis años trabajando una novela que estoy a punto de acabar. Rompe con todas las demás, en la forma y en el fondo: es la historia de una colectividad”.
FIRMA FOTO: ©Louis-Bourne
Saludos, ozú, desde este lado del ordenador
