La suerte está echada…
La suerte está echada. El director general de Cultura del Cabildo de Tenerife, Cristóbal de la Rosa, anunció ayer la programación de cine difícil –aunque estudiando los título de la nueva temporada creo que hasta le gustará a Ángel Llanos– que comenzará a exhibirse en Tenerife Espacio de las Artes (TEA) tras el cierre anunciando de nuestro querido Cine Víctor a partir de enero de 2009. Me consta que no ha sido un trago fácil el que ha tenido que tomar de la Rosa para asumir desde su cargo la muerte de la última sala de verdad que le queda no sólo a Tenerife sino al archipiélago, pero así están las cosas, e historias cómo éstas comienzan a ser habituales en la vida cultural de Canarias. Hoy más curtural que nunca. El Cabildo se desprende de la gestión del Víctor y a partir de ahora, cual Poncio Pilatos redivido, se limpia las manos ajeno al futuro del cine que tanto contribuyó a hacernos la vida más feliz.
En fin, ellos sabrán. Son ellos los que pasarán a ocupar una de las páginas más negras de la Cultura en las islas, porque abandonar su gestión en los tiempos que corren significa su cierre para siempre. No nos engañemos. ¿O engañémonos? La verdad es que estoy harto de engaños y de las torpezas de quienes gestionan mis dineros. Eso se suma a la pena enorme que siento porque mi sala, mi cine, mi templo oscuro muere pese a la indignación del puñado de aficionados que han puesto el grito en el cielo, ese ¡¡¡NO AL CIERRE DEL CINE VÍCTOR!!! que espero que resuene cuando se inicie el nuevo año.
Escribo estas líneas con la sensación de que me han robado algo delante de las narices. También con la lógica frustración de quien esperaba mucho más de Cristóbal de la Rosa. Su figura se me ha quedado pequeña porque creo que no ha tenido ni astucia ni valor para capear esta crisis. La crisis del cierre.
Las cosas no se arreglan prometiendo que habrá cine independiente en el TEA, y que la programación la seguirá llevando Emilio Ramal, a quien habría quen preguntarle (si le dejan, que creo que no) qué opina de esta decisión. No me gustaría estar en la piel de ninguno de los dos. Del primero porque su equivocada decisión ya empaña una de las páginas recientes de la vida cultural canaria; y del segundo porque continuará con una labor que ya no volverá a ser la misma.
No sé qué diablos pasará con el Cine. Ni qué piensan hacer sus propietarios con la sala. Mucho me temo que cerrará a cal y canto, y que pronto formará parte del siniestro paisaje de las grandes salas de cine muertas pero no enterradas de Santa Cruz de Tenerife. Ved el Teatro Baudet, ved esa bolera en la que se transformó el Rex, imaginad ya el cartel de cerrado en la fachada del Víctor…
Demonios, que son muy malos tiempos para la lírica en Canarias.
¡Qué bueno vivir aquí!
Diciembre 13th, 2008 at 16:26
100.000 euros que se ahorran desde el cabildo al cerrar el Víctor
100.000 euros que irán a parar a dónde?
100.000 euros se gastan las arcas públicas en un solo día del Carnaval Chicharrero…
100.000 euros en romerías, merengazos, misses tenerife, chayannes…
100.000 euros por una palmadita en la espalda a Cristobal de la Rosa de parte de su jefe por “ahorrar”…
100.000 euros y el último cine de la isla se muere…
Que avanzados, sabios, modernos e inteligentes gestores culturales tenemos.
Diciembre 13th, 2008 at 21:26
Estimado Pedro, sin comentario.
Diciembre 15th, 2008 at 23:48
Este cierre es el colofón de tantos cierres de salas de cine emblemáticas de las islas. Ya vivimos el cierre del Cinematógrafo Yaiza Borges en su momento, sin que ningún organismo oficial saliera a su rescate como con los bancos, y del que ha quedado un testimonio imprescindible plasmado en el mediometraje The end. En La Laguna también nos quedamos sin cine, ha quedado demostrado que el Cine no es cultura para ellos, o por lo menos no es Cultura con mayúsculas, si nadie hubiera adquirido el Teatro Leal o el Teatro Circo de Marte en La Palma, espacios que también se utilizaron como sala cinematográfica, ¿qué quedaría de ellos? Nuestos hijos no tendrán ningún referente para entender la historia del siglo XX.