¡Vividores!

Si el año pasado fue un gigante este 2010 se ha transformado en un coloso. Me refiero a la Semana Negra, que ha crecido de manera descomunal.

Paseo por la feria y compro libros rezando a los dioses porque me dé tiempo de leerlos casi todos. Me cruzo con una familia que lleva en la mano una bolsa repleta de volúmenes y en la otra un paquete de churros gigantes porque, reitero, en esta semana todo es un poco más grande. El olor de pulpo (ya podrían cocer al dichoso y profético Paul) y carnes se entremezcla con el del papel. Las presentaciones y mesas redondas analizan lo habido y por haber en eso que aquí llaman literatura de géneros, y que concentra a cantidad de friquis de todas las edades (incluido quien les escribe) con gentes responsable.

Me entretengo oyendo a Joe Haldeman, un americano para nada impasible que me hace recuperar la fe en esa inteligente y siempre generosa izquierda estadounidense que para nada huele a socialista. Habla de Robert A. Heinlein con un cariño distante que desarma. Casi lo mismo que me pasa con la lectura de Tropas del espacio y la novela más famosa de Haldeman, La guerra interminable.

Me encuentro con un libro que recopila cuentos de ciencia ficción escritos por un español el siglo pasado, pero dejo escapar la oportunidad y continuo navegando por este mar infinito de personas que se dan una vuelta por la feria mientras me digo que Gijón podría resultar una ciudad perfecta si no fuera tan cara (lo es) y si asomara el sol más veces a lo largo del año en estos lares. Claro que esto lo escribe alguien acostumbrado al calor africano y al azul de un océano que me hace lamentar el desteñido de este Cantábrico.

Dicen que hay crisis, pero en esta capital todo el mundo sale a la calle y llena los bares, locales que te encuentras cada dos por tres repletos de gente que toma la sidra, el vino o la cerveza. Mejor que no hable de cómo se come. Porque comer, comer, los jodidos nos ganan por clara ventaja a los que somos de más allá del sur.

Gijón me provoca reacciones adversas. Te invita pero también se resiste. Ayer, cuando el tren negro nos dejó en la estación, un grupo de manifestantes despedidos de la fábrica Chupa Chups llamó a los que desembarcábamos ¡vividores! Lo mejor del caso es que ninguno de los escritores se molestó por el calificativo sino el grupo de periodistas que venía conmigo. Pensé, resignado, que el que se pica es porque ajos come.

 Llevo dos días en la Semana Negra y tengo la sensación de que han pasado ya las siete jornadas. El tiempo no corre sino vuela.

Un aviso, me entero que Bilbao acogerá del 22 al 26 de septiembre el Festival de la risa, y que asistirán, entre otros, Tom Sharpe, Martin Amis (ese mismo autor del que quemé un libro hace una semana), Forges y Michel Houellebecq. Le pregunto a quien lo organiza si habrá una mesa redonda sobre la literatura española de humor (que hay mucha y de calidad, Jardiel Poncela, Azcona, Neville) pero me sale por peteneras, quizá sea porque en este país los mejores cultivadores de la risa literaria fueron gente de derechas. Pero no sé. Y tampoco tengo tiempo para romperme la cabeza con estas cosas.

Me duele la barriga, no me curo el catarro que he pillado y la noche, aquí siempre una hora por delante de Canarias, cubre esta ciudad del norte que durante una semana quiere amanecer y atardecer muy negra. Por el momento lo está consiguiendo.

Saludos, pensando muy seriamente lo de dejar de fumar, desde este lado del ordenador.

4 Responses to “¡Vividores!”

  1. leo Says:

    Me sorprende lo de Sharpe, vive en cataluña pero estaba, además de muy mayor, un poco pachucho hace poco. Por cierto, ¿no será eso cosa de Ludovic Assemat?

  2. Leo Says:

    Ahí lo tiene, es usted un vividor sin trabajo. Y los escritores y demás culturetas que han recibido ese apelativo, unos vividores a los que se les ha recortado entre el 20% y el 30%, mucho más de lo que esta crisis ha recortado a las personas de otros sectores. Aquí tiene el dato en un estudio realizado por la Fundación Contemporánea (La Fábrica).

    http://www.lafabrica.com/notas_prensa/notas_prensa.php?ola=628

    Como ve, mientras algunos se dedican a decir que los de la cultura no deberían de protestar, sino estar bien calladitos, y mientras otros llaman vividores a cualquier escritor en congreso o festival, los culturetas son precisamente los peor parados de la crisis con diferencia, y los que deberían protestar más que nadie por su situación. No protesten, mis niños, no digan nada, todo va bien, el 20% o 30% de recorte es algo absolutamente normal. Cállense las bocas y no digan nada. Paguemos la crisis más, pero mucho más que nadie. Que no se diga.

  3. admin Says:

    No, la iniciativa es del escritor Juan Bas.

  4. Leo Says:

    Cuenta, cómo y dónde vivieron el partido de España los invitados a la semana negra…

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