David Carpenter, un Tarzán de La Orotava (África)

Cuando de la cabeza de Edgar Rice Burroughs nació el intrépido rey de los monos, Lord Greystoke alias Tarzán, poco imaginaba su autor la popularidad que pronto iba a alcanzar este blanco nacido entre simios y azote de negros con el paso de los años.

El cine, naturalmente, contribuyó en gran parte a acrecentar el mito, en especial por las películas que en las décadas de los treinta y cuarenta protagonizó Johnny Weissmuller –la primera de ellas, la estupenda Tarzán de los monos, cinta que cumple en 2012 setenta años muy bien llevados–  y más tarde, entre otros actores, por Lex Baker, Gordon Scott y Ron Ely en una serie de televisión que más de uno de mi generación recordará con el sabor amargo de la nostalgia.

Tarzán, que es uno de esos personajes que episódicamente renace de las cenizas en cintas como en la ambiciosa Lord Greystoke: La leyenda de Tarzán (Hugh Hudson, 1984), la adaptación más fiel de la primera novela de la serie firmada por Burroughs, y la nada desdeñable Tarzán y la ciudad perdida (Carl Schenkel, 1999) con el atlético Casper Van Dien como rey de la selva, ha dado lugar también a descacharrantes versiones no oficiales del personaje como las protagonizadas por la estrella del cine pornográfico Rocco Siffredi y, sin ser porno, la que el actor –seamos benignos–  David Carpenter rodó a principio de los años setenta con el título de Tarzán en las minas del rey Salomón, dirigida por (es un decir) José Luis Merino.

David Carpenter, que en realidad se llamaba Domingo Codesido Ascanio, nació en La Orotava, Tenerife, en 1951, y tuvo una activa carrera cinematográfica en unos tiempos en los que el cine español –afortunadamente–  no se tomaba demasiado en serio.

Agraciado con un notable físico moldeado a base de nadar en las frías aguas de las playas que bañan el norte de la isla que lo vio nacer, Carpenter hace del rey de los monos es la que probablemente pase a la historia del cine como una de las peores películas jamás rodadas.

No fue culpa suya.

Aunque Carpenter, como la actriz con la que comparte escena, la emperatriz del destape, Nadiuska, no destacaran precisamente por su capacidad de interiorizar personajes.

No, si hay que buscar un culpable a este chiste hecho cine es a su director (¿?), ese José Luis Merino jarto de vino que además firma el guión de la película. Una película en la que interviene además Jacinto Molina, más recordado entre los pibes que éramos pibes por aquel entonces, Paul Naschy.

O yeahhhh.

Solo he visto una vez Tarzán en las minas del rey Salomón, pero confieso que antes de animarme a escribir este post me he quemado un poco más la cabezota observando fragmentos aislados de la cinta en Youtube con el fin de retroceder a esa infancia feliz, y para nada dickensiana, en la que me reconozco.

Si no me equivoco, y es probable que me equivoque, Tarzán en las minas del rey Salomón quedó como recuerdo en mi disco duro al descubrirla inocente en una sesión a la que asistí en el hoy desaparecido Cinema Victoria, sala que se encontraba más o menos al lado del Teatro Baudet en la capital tinerfeña.

Ninguno de estos cines existe en la actualidad.

El Cinema Victoria es hoy un garaje y el Teatro Baudet un edificio cerrado donde se aloja, en uno de sus extremos, la Librería del Cabildo de Tenerife.

Sí que recuerdo, sin embargo, las sensaciones que me provocó ver aquel Tarzán.

Un aburrimiento raro.

Para un niño al que le gustaba –y le sigue gustando– perder el tiempo que le queda de vida en una sala a oscura le pongan lo que le pongan, aquel Tarzán le resultó tan tontorrón como aún me resulta estos días.

Así que pienso que la clave de que se me quedara en la memoria fue que alguien me informara entonces de que el que hacía de Tarzán, el tal David Carpenter, era de la misma isla en la que nací y habito resignado.

Por eso, y por algo más, quizá por su carácter tontorrón, de película que parece hecha por un adulto autista, reivindico desde esta atalaya al primer y probablemente último Tarzán no oficial que nació aquí. En este archipiélago africano que es Canarias.

Carpenter, que es un personaje que se merece una novela y una película, murió en extrañas circunstancia en Tailandia, rodó además de este Tarzán otras películas donde no fue protagonista.

Entre otras destaco Una gota de sangre para morir amando porque está realizada por mi apreciado Eloy de la Iglesia. También El asesino no está solo porque en ella aparecen la faraona, Lola Flores, y Teresa Rabal, hija de don Paco Rabal y más tarde famosa por su amor al circo y su baboso y murguero repertorio de canciones infantiles.

Junto a José Antonio de la Loma, un extravagante y vindicable cineasta español empeñado en filmar películas de acción con ambiciones en este país de ombligos sucios que es la Celtiberia, participó en Metralleta Stein y Las alegres chicas del Molino.

Volvería a repetir con Merino en Juegos de sociedad y también se le puede ver en Yo soy fulana de tal (Pedro Lazaga, 1975), adaptación de la novela del escritor Álvaro de Laiglesia, un hombre que pese a ser hombre del régimen –fue uno de esos tantos españoles que se enrolaron en la División Azul en respuesta al grito de ¡Rusia es culpable!–  a mi me sigue pareciendo un excelente humorista, digno para recuperar en estos tiempos tan escasos de sentido del humor.

Sea del signo que sea.

Carpenter trabajó en otras películas pero al final tiró la toalla y regresó a Tenerife para poner punto y final a su carrera como actor.

Esta misma  mañana hablé con alguien que dice que lo conoció y con el que, asegura, se corrió varias juergas pero no pudo aclararme más sobre un hombre que quiero entender supo vivir con sus sueños rotos tras su regreso a la isla.

Y quizá sea eso, que regresara a la isla y aprendiera a vivir son sus ilusiones hecha cenizas lo que me ha animado a escribir este modesto post para rendirle homenaje a su memoria.

David Carpenter después se marchó a Tailandia.

Y allí, como Manuel Vázquez Montalbán, se encontró con la inevitable Señora de la guadaña.

Saludos, Domingo –David Carpenter– Codesido Ascanio ¡veinte premios Canarias!, desde este lado del ordenador.

15 Responses to “David Carpenter, un Tarzán de La Orotava (África)”

  1. Víctor Conde Says:

    Esa infancia que todos recordamos daba cancha para alojar muchos sueños en envases que hoy en día nos parecerían poco menos que infumables. Pero cumplieron su función en su momento de hacernos soñar. Yo recuerdo, por ejemplo, ir a ver a un cine situado en la calle de La Rosa una película que se llamaba “la ciudad de oro del capitán Nemo”, que me encantó y se me quedó grabada para siempre. Hoy en día la he vuelto a conseguir a través de Internet, y… bueno, qué vamos a decir. Que era un truño infumable, sí, pero uno tenía seis años y es la edad en la que no te pones a analizar con lupa lo que estás viendo.
    También fue la época en la que los listos americanos nos colaban en Europa sus episodios piloto de series de TV como películas de cine. Recuerdo haber ido a ver con mi abuela el piloto de “la masa” (sí, la de Lou Ferrigno) al cine Rex, y el de Battlestar Galactica al Baudet.

  2. Fran González Says:

    Conoci a Domingo como socorrista en la playa de Los Patos y te aseguro que más que Tarzán era un autentico aborigen. Verlo apaecer caminando por las rocas con un bidón lleno de basura en el hombro a una mano, una pala en la otra y por supuesto sin tapa rabos. Al llegar a la arena con la pala hacia un profundo hoyo donde enterraba la basura y el bidón quedaba listo. Después un bañito con el mar como un diablo, desapareciendo y apareciendo por el fuerte oleaje. Ya en la playa tocaba sesión de gimnacio con sus pesas, flexiones a una mano, se recorria la playa a cuatro patas con las manos agarradas a un palo con una rueda en medio. Escalaba el acantilado a la velocidad de una cabra y lo bajaba corriendo levantando polvareda y algún que otro tonique.
    No hay que decir que te sentías muy tranquilo en la playa con Domingo salvo que viera tu piel manchada por el sol con lo que te aplicaba con la brocha las dos capas pertinentes de aceite bronceador que tenía dentro de una botella de plástico recortada de 5 litros.
    Yo no he visto o que recuerde películas de David Carpenter, pero Domingo al que conocí hace más de veinte años, daba la sensación de ser libre y feliz, un autentico Tarzán de La Orotava (Africa).

  3. admin Says:

    Genial, Fran, genial tu comentario… Un abarzo fuerte.

  4. pipey Says:

    … También yo lo recuerdo en Los Patos y en El Bollullo, varando “a pecho” unas olas que daban miedo, subiendo el acantilado con una mochila cargada de piedras, desenterrando las pesas que escondía en la arena y recorriendo la playa a cuatro patas.

    En otra época más cercana le dio por el piragüismo. Quitó todos los asientos (excepto el del conductor) de su Opel Astra ranchera y ahí metió su colección de piraguas. Uno lo veía empezar a remar desde el muelle del Puerto en dirección norte y al rato desaparecer por el horizonte.

    Poco antes de que falleciese en Tailandia hizo un viaje a Tenerife. Me lo encontré en un Mercadona y estuvimos un rato hablando de deporte y de las nadadas que nos metíamos en Los Patos. Estaba delgado; no exagero si digo que pesaba 15 kilos menos que cuando vivía en Tenerife.

  5. Carmelo abrante Says:

    Yo conoci a Domingo cuando me entere de su muerte me dio muchisima pena.La vida es asi.Descanse en paz.Era un muchacho excelente!!Saludos cordiales

  6. Kirsten Says:

    Lo que Domingo me ha dejado es esto: tener siempre una mochilla y unas botas preparados para andar y caminar. Y es lo que sigo haciendo. Nos hemos amado. Pero el no estaba de este mundo. Kirsten

  7. Scout Says:

    Kirsten, me he acordado mucho de tí, aunque era un mico la última vez que te ví. Si lees este post escribeme a scout2002@hotmail.com Un abrazo muy fuerte

  8. Scout Says:

    Domingo Codesido fue muchas cosas en su vida, y David Carpenter no significó más que una etapa de tantas, que cerró por su propia voluntad para vivir otras aventuras que le atrajeron más.
    Quien lo haya conocido sabe que era único, con todo lo incomprendido que eso puede hacer a alguien sentir, pero que a él poco importaba.
    Domingo me enseñó una forma de vivir: la de ser libre; un gran lujo que derrochaba intensamente.
    Tarzán es una anécdota más, la persona de Domingo en su totalidad es la verdadera pieza artística.

  9. Kirsten Says:

    Hola Scout,

    endonde nos hemos conocido/encontrado en esta epoqua ?
    Voy a Tenerife unos dias.

    Un fuerte abrazo

    Kirsten

  10. juan pedro Says:

    ….Fui amigo de la infancia de Domingo, se dice que su cuerpo lo hizo en la natación…mentira… él desde los tres años su familia le instalo un gimnasio en su casa y alli fue donde se curtió. Es verdad que nadando nadie le ganaba, ya visitaba el gimnasio cosa que no me gustaba. Cuando vino o se retiró nos vimos, y hablamos largo y tendido sobre su retirada. Resumo: me dijo que queria mucho esta tierra canaria, sus playas y su gente. Conocidos muchos, amigos casi ninguno

  11. Vicente Says:

    He llegado a este comentario buscando información sobre David Carpenter: Domingo. Yo sí lo recuerdo como Tarzán, actor español de mi infancia, también de “Yo soy fulana de tal”… recuerdo que por aquel entonces le hicieron una entrevista en TV, para promocionar la película (protagonizada por Concha Velasco), y me sorprendió que no era un simple guaperas, y sabía lo que decía. Ahora buscaba saber de él, y encuentro que ha muerto; cuando más leo, y por vuestro comentarios, comprendo que no era una persona cualquiera. Descanse en paz.

  12. Judith Says:

    Gracias por recordarlo con tanto cariño, era mi primo y era una persona maravillosa y con un corazón inmenso

  13. admin Says:

    Muchas gracias, Judith. Un abrazo.

  14. dominic Says:

    Una anéctoda muy graciosa: Yo me lo encontraba mucho en los patos donde practicaba su peculiar rutina de ejercicio. Nunca me olvidaré de un día que estábamos un grupo de amigos sentados en las rocas cuando observamos que se acercaba él caminando a cuadrupedia y desnudo por la arena. Al pasar por delante de nosotros una amigo le preguntó por qué caminaba así. Domingo se paró unos instantes, giró la cabeza mirándonos y respondió: -pa que va ser, pa coger sol en el culo! Nos partimos todos de risa y el sonrió, volvió la cabeza y siguió con su rutina. Gran tipo el Domingo!

  15. salva Says:

    Conocia a Domingo, buen amigo, le encantaba la mar como a mi, coincidiamos mucho en la playa del barco o bullullo, reserbado pero muy buena gente, D.E.P amigo.

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