Francisco Javier Hernández Pérez: “Descubrí otra Canarias gracias a María Rosa Alonso”

Francisco Javier Pérez Hernández (Caracas, 1959) es lexicógrafo, historiador de la lingüística y ensayista. También es autor de una cuidada edición de Residente en Venezuela de la filóloga tinerfeña María Rosa Alonso, un libro publicado por la Universidad de la Laguna que consta de un estudio preliminar en el que revela algunas de las claves que su autora dedicó sobre sus impresiones del país que la acogió con los brazos abiertos y su forma de entender ciertos temas literarios y culturales, y su preocupación por destacadas figuras del pasado venezolano.

María Rosa Alonso vivió quince años en este país latinoamericano, y siempre dijo que fue a Venezuela “a aprender”.

Francisco Javier Pérez Hernández vive en Madrid, y es secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) desde 2015 y miembro del consejo asesor de la Fundación del Español Urgente (Fundeu) y del Patronato y del Consejo de Administración del Instituto Cervantes.
Ha escrito más de veinte libros sobre lexicografiía, historia de la lingüística y literatura como Historia de la lingüística en Venezuela, Diccionario del habla actual de Venezuela, Diccionario venezolano para jóvenes. Estudios de lexicografía venezolana y El insulto en Venezuela.

- ¿Cómo llega a María Rosa Alonso y hasta que punto cree que su obra ha dejado huella en Venezuela?

“La obra más divulgada de María Rosa Alonso está relacionada con el lenguaje y se tratada de un libro que la autora publicó en la Universidad de Los Andes y que se titula, precisamente, El español que se escribe en Venezuela, obra en la que da una visión de una estudiosa del lenguaje que entiende que hay unas particularidades que hace del español en Venezuela un hecho susceptible de ser evaluado. Este libro continúa apareciendo en todas las bibliografías sobre lingüística venezolana”.

- Hablemos de Residente en Venezuela. ¿Qué particularidades destacaría de esta obra?

“María Rosa Alonso durante los quince años que residió en Venezuela publicó artículos en periódicos como revistas, entre otras la Revista Nacional de Cultura, El Universal y El Nacional, muchos de los cuales forman parte del texto de Residente en Venezuela. Cuando descubrí este libro, que también fue publicado por la Universidad de Los Andes, pensé en un principio que solo se trataría de un testimonio de su estancia en el país pero cuando me di cuenta que el grueso de la obra además de la memoria, que ocupa la primera , está dedicado al estudio de importantes obras literarias y culturales venezolanas, y de ensayos sobre pintura, educación, naturaleza, enseñanza y literatura tanto de autores como de procesos, empecé a sentir una fascinación especial por su figura que fue creciendo a medida que pasó el tiempo y la conocía mejor como pensadora e intelectual- Gracias a los viajes que realicé a Tenerife donde comencé a indagar y a adquirir textos suyos en librerías como la colección que se editó con motivo del centenario de su nacimientos que recoge lo fundamental de sus produucción literaria pero no todo lo que escribió al dejar de lado dos libros extraordinarios en los que se recoge prácticamente sus artículos de prensa sobre escritores canarios, muchos de los cuales habían estado en Venezuela- Estos escritores componen, a mi juicio, un entramado y un vínculo entre ese país y las islas que a mi, personalmente, me interesa bastante”.

- ¿Por qué?

“Probablemente por mi propia situación personal ya que soy hijo de canarios en Venezuela, por lo que lo canario y lo venezolano siempre ha estado ahí, conviviendo y no solo en casa en una armonía perfecta. Conozco muchas palabras canarias gracias a mis padres, palabras que entiendo perfectamente aunque no las utilizaba en Venezuela pero que ponen de manifiesto esa armonía de la que antes hablaba entre lo canario y lo venezolano que fue crucial en el pensamiento de María Rosa Alonso”.

– ¿Cómo aprende María Rosa Alonso a conocer Venezuela?

“En su caso, comienza a aprender lo que es Venezuela a través de sus escritores y pintores sin que le pase desapercibido el proyecto político venezolano de su tiempo ya que entra en la esfera de estas reflexiones. María Rosa Alonso empieza a establecer una posición política cuando enfrenta la Venezuela que conoce con la España franquista que dejó aunque, básicamente, Residente en Venezuela no trata de asuntos políticos. Es inevitable, no obstante, que lo político impregne alguno de los textos ya que cobra una dimensión que va más allá de la simple memoria en su trayecto venezolano, pero toma una posición de distancia en mucho de los casos con el fin de reflexionar sobre ello. Se trata, en este sentido, de un libro donde la primera persona está muy controlada y que no pierde en ningún momento una asombrosa capacidad de observación de los canarios en Venezuela”.

- ¿Y cuáles son las impresiones que recoge de Venezuela?

“Ella llega en un momento en que Venezuela, y sobre todo Caracas, se está modernizando. Se construyen grandes edificios y obras públicas que todavía siguen siendo representativas en el país. María Rosa Alonso contrasta esta realidad con la de una España que en aquel entonces estaba muy atrasada, era muy pobre, mientras que Venezuela es un país en pleno auge que sale de la dictadura de Pérez Jiménez para entrar en un nuevo proceso democrático. Proceso democrático, salta a la vista, que a ella le entusiasma y emociona por lo que su crítica a Venezuela es una crítica nunca despreciativa sino más bien al contrario en la que los que vienen de fuera como ella tienen que contribuir con su esfuerzo al momento histórico que le ha tocado vivir”.

- ¿Cómo se distingue María Rosa como crítica de la obra de escritores y movimientos literarios venezolanos?

“Un autor al que sigue con atención e identifica como un gran novelistas es Arturo Uslar Pietri a quien no observa como figura política sino como escritor que escribe ficción. También expresa su pasión por Rómulo Gallegos que, creo, son autores que calzan con su idea de lo que es la literatura que a día de hoy puede parecer convencional, que no lo creo porque no solo se queda en ellos sino que empieza a leer a otros narradores venezolanos más de vanguardia como Guillermo Meneses y Ramos Sucre, por citar a dos”.

- Ramos Sucre es un escritor que hasta hace unos años permanecería olvidado.

“Y del que escribe María Rosa Alonso, textos que incluye en Residente en Venezuela, un libro que, cabe recordar, fue publicado en 1960. Que en 1960 alguien mirara con atención sobre un poeta de comienzos del siglo XX que escribió una literatura de jamás se hizo antes y después en Venezuela es fantástico. Ramos Sucre es una suerte de Rimbaud que escribe tres libros de poemas en prosa poética que están cargados de erudición y en los que combina referencias a la épica medieval europea con el romanticismo inglés. Encapsula en pequeñas oraciones unos fogonazos líricos que nadie en Venezuela ha hecho desde entonces. La auténtica recepción de Ramos Sucre y su ubicación en el panorama literario venezolano es sin embargo muy posterior, unos veinte años después de que María Rosa Alonso escribiera sobre él y llamara la atención de que se trataba de un poeta que debía ocupar un lugar importante como renovador de las corrientes literarias de mi país porque, viene a decir, aquí hay una suerte de tesoro que aún no ha sido descubierto”.

- ¿Qué otros libros dedicó a Venezuela?

“El más importante en Residente en Venezuela pero cuenta también con dos pequeños libros que son como notas de una profesora. Uno trata de lengua, ejercicios ortográfico y otro estudia el español que se escribe en Venezuela”.

-Da la sensación de que tanto en Canarias como en Venezuela la obra literaria y ensayística de María Rosa Alonso sigue siendo poco y mal conocida.

“Cuando hay que estudiarla más a fondo. Y si bien no es una absoluta desconocida en Canarias como en Venezuela aunque no vaya más allá de una mención, se debe reivindicar su obra como ensayista porque tiene mucho peso y hay mucho por descubrir. Personalmente, estoy fascinando por lo que escribió, libros como Pulso del tiempo además de otros trabajos que son textos de una filóloga dura como son los que dedica a El poema de Viana o a Manuel Verdugo y su obra poética. Destacaría igualmente otros ensayos y reflexiones que escribió sobre escritores y artistas canarios que son de primer nivel y en los que se aprende mucho si se los lee. Yo, de hecho, descubro otra Canarias gracias a la obra literaria y ensayística María Rosa Alonso” .

Saludos, ya se sabe, desde este lado del ordenador

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