Fallece el galestista Gonzalo Díaz, Conco, el gran impulsor del arte en Canarias en los años 70 y 80
Conocí a Gonzalo Díaz, Conco, en 2010. Recuerdo que lo entrevistamos en la cocina de su casa, casa en donde tenía instalada también su sala de exposiciones.
Recuerdo que uno tenía que atravesar patios y pasillos repletos de esculturas y de cuadros que te observaban de manera abstracta desde las paredes. El Conco estaba entonces muy disgustado ya que parecía que iba a cerrar definitivamente la sala y quería desprenderse de las obras que acumulaba ofreciéndosela, no recuerdo bajo que precio, y sin resultados prácticos al Ayuntamiento de La Laguna y otras administraciones públicas canarias con motivo del 40 aniversario de la apertura de su espacio expositivo. Deseaba, nos dijo, ante la amenaza de colgar el cartel de cerrado, que estos organismos “al servicio del pueblo” respaldaran un magno proyecto a través del cual mostrar por distintas salas de La Laguna casi todo el material que a lo largo de esos años Conca había ido exhibiendo y guardando en sus depósitos aunque la idea no llegó a buen puerto.
Cabe recordar que a lo largo de esos cuarenta años, Conca había reunido algo más de 9.000 piezas, algunas de ellas firmadas por autores como Miró, Pablo Serrano, Tápies, Millares, Saura, Guinovart, Claude Viseux, José Hernández, Luis Mayo, Rábago, Juan Bordes, Bellver, así como a artistas canarios como Pepe Abad (recientemente fallecido); Chirino, Ildefonso Aguilar, Cándido Camacho, Pedro González y Gonzalo González, y extranjeros como Kurt Mikula, Eve María Zimmerman, Gothart Kuppel y Walter Meigs…
La sala Conca se inauguró el 16 de marzo de 1971 en la plaza Doctor Olivera de La Laguna, organizando desde entonces exposiciones de artistas de primera línea, tales como los anteriormente citados. Fue tanto el éxito, que tras su inauguración, Sala Conca 1 en La Laguna, Gonzalo Díaz amplió sus límites, abriendo Sala Conca 2 en Vegueta en Las Palmas de Gran Canaria, La Sala Blanca en Costa del Silencio, Tenerife, La Sala Amarilla en Maspalomas, Gran Canaria y La Sala Negra en el Puerto de La Cruz, Tenerife.
Aquella expansión sin embargo no duró demasiado, lo que le obligó a cerrarlas todas menos la sala original, la que abrió en La Laguna para dar a conocer a toda una generación de artistas de las islas en los setenta y a repetir el esfuerzo a mediados de los ochenta con creadores que recién comenzaban en aquel entonces y que bajo el nombre de “pibes 85” reunía a gente como Hugo Pitti, Paco Acosta, Sema Castro, Manolo Cruz, José del Hierro, Antonio del Castillo, Leandra Estévez, Alberto Fernández, Cristóbal Guerra, Narciso Hernández, Fernando Larraz, Vicente López, Juanjo Peceño, Pilar Redondo, Cristóbal Ruiz, Alfonso Toral, entre otros muchos.
El caso es que si no hubiera sido por Gonzalo Díaz, con todos sus peros, de acuerdo, pero también con todos los elogios, la historia del arte en Canarias sería muy distinta. Como señaló el galerista Fernando Pérez, que dirige la sala de arte Bibli en la capital tinerfeña: Conco abrió el concepto de coleccionista en el archipiélago. Estas declaraciones las vertió con motivo del 50 aniversario de Conca, ya con el legendario espacio lagunero cerrado, motivo más que suficiente para que Bibli apostase por una gran exposición en la que rendir homenaje a una figura “decisiva para el desarrollo del arte contemporáneo en Canarias, su galería indiscutiblemente forma parte de uno de los episodios más destacados del arte contemporáneo. Hizo que el mercado del arte no fuese tan pequeño, y eso no se ha valorado lo suficiente. Gonzalo es una figura olvidada y no lo suficientemente entendida. Sin él no se entendería el auge del arte contemporáneo en Canarias. Su galería fue un escenario destacado en el arte contemporáneo que contribuyó al proceso de democratización y modernización. Hoy Gonzalo Díaz es un mito y la Sala Conca un lugar histórico que confunde la persona con la galería”.
La aparición de Gonzalo Díaz el día de la inauguración de esta exposición, exposición que reunió obra de Cándido Camacho, Juan Hernández, Ernesto Valcárcel, Gonzalo González, Juan Bordes, Fernando Álamo, Ildefonso Aguilar y José Antonio García Álvarez, fue una de las últimas que hizo en público aunque el 17 de noviembre de 2023, recibió un homenaje por parte de artistas, coleccionistas y amigos entre los que se encontraba Elena Morales, autora del libro Los Lenguajes de la Conca. Arte para tocar el alma. El homenaje contó también con la colaboración de Eliseo G. Izquierdo, director del Museo LM Arte Colección y comisario de la muestra temporal Colección Conca. Cuatro décadas de arte en Canarias.
Un año antes, TEA Tenerife Espacio de las Artes, había adquirido el fondo bibliográfico y documental de Conca, alrededor de 10.000 documentos que desde entonces se guardan en esta institución y entre los que se encuentran carpetas de artistas, catálogos, libros, revistas, periódicos, ediciones Conca, archivadores y algunos de los míticos carteles de Conca, entre otros significativos objetos.
La última vez que vi a Gonzalo Díaz fue en un centro de mayores ubicado por Guamasa. Estábamos saliendo del confinamiento así que aún llevábamos aquellas mascarillas que nos tapaban la nariz y la boca. Para colmo, tuve que hablar (la idea era hacerle una entrevista) con una pantalla de cristal de separación, así que todo fue muy extraño.
El estado de salud de Gonzalo estaba muy deteriorado y no terminaba por articular bien lo que le pasaba por la cabeza. Recuerdo que dejé de tomar notas porque la conversación no terminaba de avanzar. Conco iba por otros derroteros o se quedaba en silencio prolongado mientras te miraba con una medio sonrisa, casi cómo si estuviera descifrando quién demonios era pero sin que me diera cuanta aunque me diera cuenta de su preocupado despieste. Antes de marcharme le pregunté por qué había llamado Conca a su ya mítico espacio expositivo (Conca, en los setenta, se hizo famoso por sus inauguraciones a las 23 horas) y me miró de repente con una cordura que desarmaba, ampliando esa sonrisa que ahora, entendí, era real y no un disimulo.
“Cuenca”, respondió a secas.
Alguien nos avisó que se terminaba la charla y lo despedí a través del cristal. No lo volví a ver nunca más.
Muere Gonzalo Díaz, Conco, y con él, un buen trozo de la historia reciente de las artes plásticas en Canarias.
Descanse en paz.
