El libro Silos de cuentos 2025 celebra el 30 aniversario del Festival de Cuentos de Los Silos

La publicación de Silos de Cuentos 2025 tiene que ser celebrada con parabienes porque la obra lo merece así como el Festival que lo hace posible y que no es otro que el Festival de Cuentos de Los Silos, posiblemente uno de los encuentros más veteranos que se celebran en Canarias y que cumple este año por todo lo alto (como tiene que ser) treinta años repartiendo ilusiones y estimulando la imaginación del público en esta localidad del noroeste de Tenerife, a la que ha puesto en el mapa de los acontecimientos de carácter cultural que se celebran en las islas.

En este aspecto, no deja de ser harto curioso la apuesta que por la cultura hacen algunos municipios del norte como Los Silos, Garachico y el Puerto de la Cruz, que se han convertido en referentes, mientras que Santa Cruz de Tenerife y La Laguna se entierran en los topicazos, en una continua y tan poco rentable manía de pensar más en los protagonistas que pueden traernos de fuera que con los que contamos dentro a los que se ningunean precisamente por ser de esta tierra. Canarias se convierte así en un territorio donde nadie es profeta en su tierra ya que si lo es, o tiene la pretensión de serlo, lo más probable es que termine siendo devorado si no por todos, sí que por casi todos sus paisanos.

Silos de cuentos 2025 reúne treinta cuentos y poemas originales, todos ellos escritos por treinta cuentistas (en el mejor sentido de la palabras) y escritores que han participado en el Festival a lo largo de estos años. Los autores han cedido estas pequeñas obras en señal de agradecimiento hacia el impulsor de este encuentro, Ernesto Rodríguez Abad, así como dar una muestra pública de su satisfactoria experiencia dentro del Festival y el excelente recibimiento de las gentes del lugar que lo acoge.

Como en toda obra colectiva hay historias mejores que otras pero el nivel en general es bastante alto más si se tiene en cuenta que esta obra, de cuidada edición, nació para que los invitados elogiaran el trabajo de un Festival que comenzó muy modestamente pero que ha ido creciendo edición tras edición sin perder el espíritu original que alimentó el inicio de una andadura que tampoco es que se haya convertido en un camino de rosas. Por el camino han quedado amigos, aunque los recuerdos de todos ellos permanecen vivos en un encuentro que celebra la palabra. Y el acto de contar historias con el único fin de entretener y abrir, sobre todo abrir, la mente de los que las escuchan.
Es muy difícil, y más en estas tierras, consolidar un Festival. Y más con estas características, pero Ernesto Rodríguez Abad lo ha conseguido a base de tesón y una confianza en sí mismo que resulta muy envidiable. Su capacidad de trabajo es también sorprendente aunque hablamos de un director que sabe compartir tareas y, lo que más difícil, crear equipos y que estos equipos funcionen con la misma precisión que la maquinaria de un reloj de fabricación suiza.

Han colaborado en este libro, que edita se insiste con gusto exquisito el Festival Internacional del Cuento de Los Silos uno sospecha que con la colaboración de Diego Pun, escritores y poetas, también narradores que hablan y cantan. El resultado final es un compendio de brillantes agradecimientos al esfuerzo realizado, a los que han hecho posible este pequeño gran milagro en Los Silos. Los textos van acompañados además de ilustraciones que firma Nareme Melián en un libro cuya edición estuvo a cargo del ya citado Ernesto Rodríguez Abad y Benigno León Felipe, profesor de la Universidad de La Laguna y el otro responsable de lograr que este encuentro con la palabra siga creciendo de la manera en como está creciendo. ¿Y cómo está creciendo? Pues con mucha calma y al mismo tiempo sin perder la vista en lo que se hace y en lo que prima en la narración oral aunque el Festival ha ido creando edición tras edición otras actividades además de las que ofrecen los cuentistas.

El caso es que durante esos días (la 30 edición se celebra del 14 de noviembre al 8 de diciembre) Los Silos se convierte en un oasis para los que buscan entretenimiento sin que se lo tomen a broma. Y divertirse al mismo tiempo que aprende a ser mejor persona.

Como explica el mismo Ernesto Rodríguez Abad en la introducción de Silos de cuentos, llegó un momento en el que “aprendí también historias que contaban los pescadores, los carboneros, los camelleros que arrastraban a dromedarios cargados de arena por las calles de adoquines”, lo que hizo que aprendiera que

“las palabras parecían quedarse detrás cuando pasaban… Temblando entre las yerbas que salen en invierno entre el empedrado.

Las robaba todas y las guardaba.

Siempre voy sisando palabras en silencio. Luego las echo al vuelo”.

En este libro homenaje a 30 años apostando por el cuento participan autores canarios como peninsulares, de Etiopía, Argentina, México, Colombia, Venezuela Marruecos, Francia, Ecuador, Italia, Costa Rica y Brasil, un rico crisol de culturas y de formas muy peculiares de entender la narración oral. El repertorio de colaboradores del libro pone de manifiesto además el carácter internacional de un encuentro que por fortuna llegó para quedarse.

Participan con sus textos el mismo Ernesto Rodríguez Abad, autor del prólogo; Antonio Rodríguez Almodóvar, Marina Colasanti, Liliana Cinetto, Paula Carballeira, Maryta Berenger, Adolfo Córdova, Cecilia Domínguez Luis, Verónica Murguía, Yolanda Reyes, María Teresa Andruetto, Toño Malpica, Gustavo Martín Garzo, Juan Cruz, Fanuel Hanán Díaz, Hohamed M. Hammú, Pépito Matéo, Rosalía Arteaga, Ilaria Rigoli, Emilio Lome, Antonio Lorenzo, Humberto Hernández, Juan Madrigal, Pepa Aurora, Eliana Yumes, Ana Cristina Herreros, Francisco Hinojosa, Félix Hormiga, Paola Tena, Héctor Abad Faciolince, Care Santos, Benigno León Felipe y Nareme Melián Mahugo.

Saludos, muchas felicidades, desde este lado del ordenador

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