Gaizka Urresti: “Eloy de la Iglesia sería hoy un cineasta de culto”

El cine de Eloy de la Iglesia sigue resultando igual o más incómodo que cuando se estrenó en cines. En sus películas se percibe una mirada que sin prestar demasiada atención a los aspectos formales y técnicos sí que se preocupa por contar historias. Historias con personajes de carne y hueso.

Cineasta de éxito, en su filmografía se encuentran películas como El diputado, Navajeros y El pico 1 y 2, que quizás sean las más conocidas de su filmografía antes de que se convirtiera en el cineasta maldito que ha llegado a nosotros.

De su vida y de su obra trata el documental Eloy de la Iglesia, adicto al cine, que dirige Gaizka Urresti (Bilbao, 1967) que se estrenó en la última edición del Festival de Cine de San Sebastián, encuentro que hace unos años organizó un homenaje que rescató la obra de Eloy de la Iglesia, un director y guionista que entendió lo de hacer películas como un acto político y reivindicativo.

- ¿Cómo llega al cine de Eloy de la Iglesia?

“Yo llegué al cine de Eloy de la Iglesia primero a través de los vídeo clubes del barrio con películas como Navajeros, La estanquera de Vallecas, El pico, El diputado… En esta última mostraba la homosexualidad y la violencia social que se vivió en España de forma tan cruda en los años 70. Ese era entonces mi conocimiento de su cine. Luego, te das cuenta que como persona no fue un ejemplo a seguir, que el personaje no fascine como dice Antonio Sacristán en el documental pero sus películas eran muy valientes y provocadoras. Le tengo respeto y admiración pero cada uno tiene su sensibilidad. Cuando me propusieron hacer esta película me pareció un proyecto interesante en especial por la parte afectiva que le tengo al personaje y sus luces y sus sombras, que lo hace muy atractivo para retratar su vida en película. Es un personaje complejo y poliédrico”.

- ¿Qué películas destacaría de su filmografía?

“Podría hablar de dos películas: El diputado, porque va más allá, es una cinta incómoda tanto para la derecha como la izquierda, y muy de Eloy de la Iglesia, y que no está en ningún bando para denunciar la homofobia de su tiempo y El pico, porque da un retrato muy especial del momento que se vivía entonces en España y de la entrada de la heroína en el País Vasco y de la generación que quedó destruida por ella. Se trata además de una película muy bien construida, que indaga en las relaciones familiares de los personajes y al mismo tiempo refleja un momento histórico muy concreto. Me gusta también La semana del asesino, un filme que me pregunto cómo pudo rodar en 1972 con Franco vivo”.

 - ¿Cómo se ve actualmente la vida y la obra de un cineasta como Eloy de la Iglesia en el País Vasco?, ¿Cree que sigue siendo un maldito en España?

 “No hay una mano negra del poder pero creo que este documental ha tenido más apoyo desde Madrid, que es una comunidad gobernada por la derecha, que desde el País Vasco. ETB dijo dos veces que no a este proyecto por criterio artístico aunque cuenta con una pequeña ayuda del gobierno vasco. Es un personaje incómodo y desde los 80, cuando cuenta en El pico la relación que mantienen el hijo de un Guardia Civil con el de un etarra, lo que escandalizó y escandaliza a unos y otros”.

- Este documental es un trabajo de encargo.

“ No inicié el proyecto, me llegó y lo que he intentado es hacerlo mío, personal”.

 - Cuando se puso a investigar sobre Eloy de la Iglesia ¿qué fue lo que descubrió del cineasta y que usted hasta entonces desconocía?

“Una persona que lo que quiso fue hacer cine, descubrí además sus primeras películas que desconocía pero en las que se aprecia un tratamiento muy personal, una mirada Eloy de la Iglesia. Además de ver sus películas, leí mucho sobre él, como el libro que publicó en su día el Festival de San Sebastián y la biografía que escribió sobre Manzano, su actor fetiche, y él mismo. Y a medida que voy investigando frente a la idea monolítica de un personaje incómodo, un personaje con su lado oscuro, descubro a la persona, a entender en qué contexto se movió y eso me hace entenderlo porque creo que un cineasta no es un investigador cinematográfico sino un narrador. La investigación la tienen que hacer los narradores”.

- Pero ¿cómo definiría con perspectiva actual el cine de Eloy de la Iglesia?

“Sus películas se caracterizan por su falta de estilo ya que nunca lo tuvo. Su estilo era la falta de estilo. A Eloy de la Iglesia lo que le urgía era contar historias y hacerlas de la forma más directa posible. Es decir, que en sus películas no vas a encontrar planos y secuencias elaboradas porque lo que quería con su cine era mostrar, lo dice Pedro Olea que fue amigo suyo toda la vida en el documental. El cine de Eloy de la Iglesia era más directo, menos elaborado formalmente. Sin embargo, sí que está muy trabajado en la narrativa por los personajes así como por los temas que tratan, que eran su prioridad. Con esto quiero decir que un cineasta actual, joven, que desee aprender puesta en escena no la va a encontrar en el cine de Eloy de la Iglesia aunque En otra vuelta de tuerca demuestra que podía hacer una película más elaborada”.

- ¿Se consideras más un director preocupado por la técnica o un cineasta  al que le gusta más contar historias?

“A mi me gusta contar historias aunque hay que dominar el lenguaje, los medios técnicos. En todo caso, lo que más me interesa es llegar al espectador, que lo que cuento, tanto intelectual como emocionalmente, llegue al espectador. No me preocupa tanto que se fijen en lo bien hecho que está un plano sino que olviden quién está detrás de la película”.

- ¿Esta sensación es la misma que cuando rueda un documental?

“Narrativamente aplico las mismas normas estructurales que puedo aplicar a la ficción, trato a las personas como personaje y Eloy de la Iglesia lo es a nivel narrativo en mi película. En ficción priorizo, cuando tienes más control sobre el espacio y el tiempo, cosas que no puedes hacer en un documental, donde estás pegado a la realidad pero en ambos casos prefiero llegar al espectador”.

- Antes me comentaba que Eloy de la iglesia no estudió cine, que no es su caso ya que es licenciado por la facultad de Ciencias de la Información del País Vasco. La pregunta es ¿el cineasta se tiene que formar o no, como fue el caso del director de El diputado?

 “Hay muchos cineasta que aparecieron antes de que existieran las escuelas de cine. En mi caso, miro con mucha envidia a la generación actual porque tiene muchas opciones para estudiar cine. Cuentas con numerosos libros publicados, bastante de ellos de carácter técnico, sobre montaje, iluminación, puesta en escena, promoción… Hay de todo ¿no? Mientras que cuando comencé a estudiar en 1985 no había facultad de audiovisual en el País Vasco, solo en Madrid o Barcelona aunque tampoco era de cine sino más televisivo, así que miro con cierta envidia a las generaciones actuales porque ahora parece que hay de todo. Lo que me habría encantado en mis tiempos porque en mi caso aprendí a hacer cine viendo cine y más tarde trabajando en el cine. No es malo ir a una escuela de cine, pero yendo solo a la escuela de cine no se aprende a hacer cine”.

- En el documental más de uno de los entrevistados equipara a Eloy de la Iglesia con el italiano Pier Paolo Pasolini. Alguien lo compara en la película con el cineasta alemán Rainer Werner Fassbinder, también de izquierdas y homosexual. ¿Aprecia influencia de Pasolini en las películas de Eloy de la Iglesia?

“Creo que él no admiraba a Pasolini, al cine de Pasolini. Yo no creo que hubiera una intención de hacer un cine pasoliniano pero sí un cine de Eloy de Iglesia. Y ese cine como más convencional le gustaba a los espectadores. Quizá porque rodaba películas directas y cercanas al espectador, que es una de las grandes virtudes de su cine. El público joven se va a sorprender con esas imágenes, son muy perturbadoras. Tan perturbadoras como lo fueron en su momento y eso no es habitual en el cine actual ”.

- ¿Encuentra o detecta elementos vascos en el cine de Eloy de la Iglesia o es una influencia que también fue desapareciendo a medida que crecía?

“No, no hay una entidad de lo vasco en sus películas aunque el hecho de traer la novela Otra vuelta de tuerca del escritor norteamericano Henry James al norte del País Vasco tiene algo que me parece acertado como son los jesuitas ya que él conocía esa realidad que a veces resulta un poco represiva”.

- A medida que estaba rodando el documental ¿hay personajes que no están pero que le hubiera gustado entrevistar para el filme?

“Sí, sí, falta gente. Intentamos que participaran pero por diferentes motivos: por agenda, por edad o porque no querían recordar aquella época no están pero bueno, uno hace la mejor película que puede con lo que puede. En todo caso, si hubiera introducido esos testimonios ¿qué hubieran aportado?, pues igual más sombras, ¿no? Pero también hubiera quitado testimonios que ahora están y que están muy bien. Al final los que están explican perfectamente al personaje, muestran esa dualidad que tuvo Eloy de la Iglesia”.

- ¿Cree que Eloy de la Iglesia habría podido rodar hoy sus películas en España?

“Pues tal como él quería lo veo difícil. Lo veo difícil porque tenemos una clara dependencia de las televisiones, como decía antes, ¿no? Las televisiones son las que dan la vía libre para financiar, no tanto las salas de cine. Además, algunas de las imágenes del cine de Eloy de la Iglesia son tan crudas que no creo que los espectadores las aceptaran bien. Sería extremadamente difícil financiar esas películas y eso que fue un cineasta que pese a sus imágenes transgresoras no hizo un cine para minorías porque las películas que rodó y estrenó fueron muy taquilleras en su tiempo, gustaban al público. Y a un público muy amplio y eso sí que me parece muy difícil. Hoy sería más un director de culto y tendría que buscar en ese circuito de festivales de prestigio para poder seguir haciendo su cine”.

– Vamos acercándonos al final y quería preguntarle si cree que realmente existe un cine vasco, como lo puede haber gallego, catalán, canario, andaluz…

 “Bueno es un invento que nos va bien a los que hacemos cine pero al final más allá de un cine vasco es un cine hecho por vascos, por gallegos o por canarios. Y si a nivel cultural efectivamente deja poso el ser de un sitio, eso se puede traducir en las películas. El caso Buñuel, por ejemplo, nunca rodó en Aragón y muy poco en España, pero su personalidad maña está ahí, en sus películas. Es un cine hecho por un aragonés. Es cierto que si tú vives en un territorio y no tienes que desplazarte de ese territorio para contar tus historias, y hay financiación local, pues vas a poder contar tu historia pero qué tiene que ver el cine que hago yo con el de Álex de la Iglesia o el de Bajo Ulloa… Yo lo que quiero es hacer películas. Vivo en Zaragoza y quiero ese mundo y eso es gracias a que haya un cine autóctono. Es decir, que cuento la verdad de Aragón porque vivo en Aragón”.

- Pero, ¿cómo te sientes ante los que reivindican ese cine autóctono? ¿Lo ves con recelo?

“No, de forma pragmática lo veo bien si va acompañado de fondos. Yo vivo en Aragón, en Aragón no hay tantos fondos para el cine siendo Aragón tierra de cine porque aquí nacieron Buñuel, Chomón, Saura, Borau. Además, Salida de misa de doce de la iglesia del Pilar de Zaragoza es una de las primeras películas de la historia del cine español y la más antigua conservada. Debe de haber un apoyo decidido para que los cineastas del siglo XXI podamos contar historias sin tener que emigrar como todos los cineastas que mencioné antes”.

- Entiendo que ahora estás en plena campaña de promoción de esta película pero ¿tienes algún proyecto en la cabeza?

“No, estoy terminando un documental sobre otro cineasta. Lo detuve por Eloy de la Iglesia, adicto al cine”.

- ¿Y que cineasta es el protagonista de ese documental?

“José María Forqué, un cineasta aragonés que se fue a Madrid para hacer cine y que espero terminar para este año. Es un director que no tiene nada que ver con Eloy de la Iglesia, son antagónicos, muy diferentes tanto en lo personal como en lo cinematográfico, por eso mi idea es estrenar este documental en 2026. Me encuentro también rodando y montando un documental sobre Miguel Ángel Berna, bailarín aragonés que ahora está en proceso de retirada”.

- ¿Se siente más cómodo dirigiendo documentales que ficción?

“A mi me ha dado muchas satisfacciones y la oportunidad de conocer gente maravillosa pero me gusta también la ficción. Me cuesta más financiar ficción, que he hecho, tanto en corto como el largo, pero por mi edad y el sistema de financiación tal y como está y el tipo de cine que hago, un cine que busca al público con honestidad, me cuesta más levantar una película de ficción, pero no lo descarto ya que no se trata de que los documentales no me dejan hacer otra cosa. No es algo que me frustre. El documental me da muchas alegrías”.

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