Ocho miembros de la Junta de Gobierno del Círculo de Bellas Artes de Tenerife dimiten por diferencias con su presidente e instan a que se convoquen elecciones
No, las cosas no andan bien en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife aunque esta realidad no la admita su actual presidente, José Jiménez Valladares. Dicen sus próximos que se trata de un tipo que mira hacia arriba y no hacia abajo, que es donde pisa. Desde aquellas elecciones (abril de 2024) en la que la lista de Nuevo Círculo se hizo contra todo pronóstico con la dirección por un estrecho margen de votos ante la que defendía Dulce Xerach Pérez, todo parecía ir sobre ruedas pese a que nadie quisiera percatarse de las señales de alerta. Por delante, un futuro lleno de ilusiones hoy perdidas, y una serie de retos entre los que se incluía dar contenidos a la costosa reinauguración de la sede y diseñar una programación de actividades para celebrar el centenario de la sociedad en 2025.
Pero algo pasaba y pasa. De la candidatura inicial, integrada por diez personas en abril de 2024, renunciaron primero a formar parte de la Junta de Gobierno tres de sus miembros (Román Hernández, Sira García y Alfonso García, que además era vicepresidente 2°) aunque aún así se conservaba la mayoría al contar con siete integrantes, lo que garantizaba que la dirección continuara funcionando y procediera a reponer con nuevos candidatos los tres huecos dejados. Así que se procedió a una reestructuración y se incorporaron Lola Camprubí, que pasó a ser tesorera, y Ricardo del Castillo, vocal. La Junta contaba ahora con nueve personas aunque a lo largo del año pasado dimitieron Ricardo del Castillo, Celestino Hernández, Isabel Genovard, Lola Camprubí y Blanca Carnicero, cinco personas que con los tres anteriores suman un total de ocho individuos.
El 22 de diciembre de 2025, transcurrido tan solo un año y medio desde su elección, la Junta de Gobierno del Círculo de Bellas Artes quedó solo con cuatro personas: José Valladares, presidente, Samuel Cabrera, vicepresidente 1°, María José Peraza, secretaria, y Ana Isabel Lorca, que había pasado de tesorera a vicepresidente 2º. Es decir, que “de las doce personas que formaron parte de la Junta –diez iniciales más dos incorporaciones por sustituciones–, ocho son los que han salido voluntariamente. El 66,66 por ciento en tan solo un año y medio”, informan fuentes cercanas al caso.
Esto ha generado que la Junta de Gobierno se haya quedado sin posibilidad de reconstrucción y por consiguiente abocada a convocar elecciones, como señala el Articulo 23 c) , que especifica que los cargos directivos serán elegidos entre los asociados mediante sufragio libre, directo y secreto y que se procederá a la convocatoria de elecciones en caso del cese de la mayoría de los miembros de la Junta Directiva, que es lo que ha ocurrido.
Esta espantada la explican los dimisionarios al considerar que “el devenir del funcionamiento interno de la Junta se ha alejado progresivamente de los principios” por los que apostaron formar parte de su equipo , lo que deja a la actual en clara minoría, lo que afecta a su capacidad operativa ya que solo puede gestionar asuntos ordinarios y urgentes, pero no asumir decisiones estratégicas. Los estatutos del Círculo son claros al respecto.
Para empeorar la situación de la actual y reducida Junta de Gobierno, las vacantes no pueden cubrirse a dedo porque vulneraría la democracia interna de la institución y la Ley Orgánica 1/2002, por lo que para poner fin a esta situación se tiene que convocar una Asamblea General Extraordinaria ya que es la única vía posible para restablecer “la totalidad de los órganos de gobierno”.
Los afectados explican en una carta dirigida al presidente y a los socios y socias del Círculo de Bellas Artes de Tenerife las razones de su dimisión. Por un lado, lamentan la dificultad en el ejercicio de sus funciones, lo que ha reducido que se desarrolle un trabajo colegiado en condiciones de “respeto mutuo”. Y critican su preocupación “por la total falta de transparencia en la toma de decisiones”. En especial en lo relativo a la planificación y ejecución de las actividades culturales desde el inicio de este mandato.
En este aspecto, y es significativo, denuncian la ausencia de mecanismos participativos destinados a la creación de secciones o comisiones que permitieran evaluar, seleccionar y proponer “proyectos culturales de manera abierta y democrática” y lamentan la imposición de decisiones sin contar con procesos deliberativos suficientes “ni criterios compartidos”. Esta actitud por parte de la dirección ha “debilitado la confianza interna y el espíritu colectivo que entendíamos esencial para el funcionamiento de la entidad”. Y una actitud que terminó por socavar la confianza que tenían depositada en el actual presidente del Círculo de Bellas Artes, José Valladares.
En el escrito, los firmantes manifiestan una especial preocupación por el trato que han recibido los que mantienen posiciones discrepantes con la cúpula, y denuncian que la respuesta en muchas ocasiones ha estado tan alejada del respeto personal e institucional, que ha cristalizado en un clima interno que hizo inviable “la continuidad de nuestra participación”.
Mientras tanto, y en el ecuador de su mandato, José Valladares sigue mirando arriba y no abajo, como si no quisiera ver la realidad. Los dimisionarios esperan que recobre la sensatez y en un ejercicio de responsabilidad que recobre los principios con los que él y otros formaron parte de la candidatura de Nuevo Círculo en unas elecciones donde pocos esperaba que ganasen.
Nadie pone en duda que han sido años difíciles pero bajo el mandato de José Valladares el Círculo de Bellas Artes cuenta con una sede que tiene que ser la casa de todos.
Por lo que hemos podido saber, la Asamblea que se celebró hace unas semanas fue tensa. En ella se abordó, entre otros puntos, la previsión de gastos para 2027 y se habló de posibles actividades para un año que, si es como el 2026, se caracterizará por el número de exposiciones inauguradas pero no por otra cosa. Parece que se ha obviado el hecho de que el Círculo de Bellas Artes de Tenerife fue en su día un importantísimo motor del teatro insular, y que cuenta con otras secciones al margen de la de arte, sección que se ha confiado a Octavio Zaya, que posee un atractivo currículo profesional aunque los socios discrepan y se preguntan si hacia falta contratar sus servicios.
Entre las novedades, se ha creado un espacio expositivo a pie de la calle del Castillo (La Ventana) en el que han intervenido hasta la fecha artistas como Fernando Álamo, Gonzalo González, Luis Palmero, José Herrera, Cristina Maya y Laura Mesa, propuesta que no ha evitado que muchos de los socios exijan la convocatoria de elecciones y otros, unos pocos, que otras instancias resuelvan la situación en que ha quedado su Junta Directiva, muy dañada tras la dimisión de ocho de sus miembros.
El Círculo espera este año ser anfitrión del Primer Encuentro de Círculos de Bellas Artes de España, en el que participarán el Círculo de Bellas Artes de Madrid y el Círculo de Bellas Artes de Palma, pero es de momento una iniciativa que parece que quiere ocultar una cruda realidad: que el equipo directivo de la organización tinerfeña está seriamente dañado.
Una de las fuentes consultadas dice que José Valladares y los que quedan “deberían de tomar nota y convocar elecciones” con el fin de comprobar si los socios revalidan una gestión que ha terminado por convertirse en los últimos tiempos en una jaula de grillos en la que además de conceder a artistas de reconocido prestigio la oportunidad de exponer pero a otros no, según los criterios de valoración de Zaya, no se ha esforzado por hacer más por la Cultura en todas sus vertientes.
Al paso que va, el Círculo de Bellas Artes de Tenerife parece que aspira a convertirse en una especie de sucursal no oficial de TEA Tenerife Espacio de las Artes, pero ha olvidado el espíritu filantrópico por el que abrió sus puertas hace ahora más de cien años, concluyen las fuentes consultadas.
FOTOS:
1.-
La imagen primera muestra a los miembros de la Junta de Gobierno poco tiempo después que su lista ganase la elecciones. Apenas dos años depués, ocho de sus miembros ya no forman parte del órgano directivo, ahora solo con cuatro personas.
2.-
Fachada del Círculo de Bellas Artes de Tenerife, en la calle del Castillo de Santa Cruz.
Saludos, cambios ya, desde este lado del ordenador

