Vázquez Figueroa, otra vez en la Feria del Libro
La Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife se celebrará un año más en Parque García Sanabria del 23 de mayo al 1 de junio, y se sabe (aunque la verdad, no hay que ser muy inteligente para ello) que uno de los escritores invitados será Alberto Vázquez Figueroa.
Lo de Alberto Vázquez Figueroa con la Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife es como cuando uno juega a las cartas y le sale un comodín. Es decir, que los organizadores recurren siempre al celebrado autor de novelas como Tuareg o Como un perro rabioso para dar cierto prestigio a la fiesta del libro.
En contra de otros curturetas, a mí Vázquez Figueroa siempre me ha caído simpático aunque sólo haya leído una de sus novelas, precisamente Como un perro rabioso, y de eso hace mucho, mucho tiempo. Y me cae bien Vázquez Figueroa porque no va de escritor sino ahora de inventor. De hecho, y en todos los encuentros que he mantenido con él, siempre me ha dado la sensación de que no le gusta hablar de sus novelas, ficciones que le han dado fama y dinero a nivel mundial.
Los que me conocen saben que tengo un reverencial respeto por los escritores que han conseguido lo imposible, vivir de sus novelas. Y vivir lo que se dice relativamente bien. Y Vázquez Figueroa es uno de ellos.
Otro comodín que se han sacado de la manga los organizadores es dedicar este año la Feria a otro escritor nacido en Canarias que todavía rompe en ventas: don Benito Pérez Galdós.
Y de Galdós la verdad sí que he leído novelas, sobre todo la fascinante primera serie de sus Episodios Nacionales, las que transcurren durante la Guerra de Independencia contra el francés. O el gabacho. Como de bien es nacido es ser agradecido, no sabe Galdós los buenos ratos que me hizo pasar mientras devoraba literalmente las diez novelas que componen la primera serie de su gran fresco nacional.
Confieso, no obstante, que mi entusiasmo fue decayendo con la segunda y la tercera, que dejé a la mitad. Del resto, no sé nada porque algo me dijo que perdiera el tiempo con otra cosa. Y perdí el tiempo con otra cosa. No me preguntan cuál, pero fue otra cosa.
Pese a que algo me dice que habrá pocas novedades con los otros escritores que acudirán este año a la Feria, y pese a que sea uno de esos antipáticos que no suele comprar un libro en la Feria, soy de los románticos que siente un extraño hormigueo cuando pasea por el parque y ve las casetas repletas de libros y a un escritor solitario matar el tiempo fumando o dibujando a la espera de que algún lector le solicite que firme su última obra. Lo que no me cabe en la cabeza es que los organizadores, según tengo entendido, no hayan invitado este año a Víctor Álamo de la Rosa al encuentro. Sobre todo si tenemos en cuenta que Víctor Álamo es autor de una novela de recientísima aparición, Terramores.
No sé, estas cosas pasan. Sobre todo en una Feria que a lo largo de su historia ha tenido más meneíto que la famosa canción del Chiliquicuatre ése. Es decir, que la recuerdo ubicada en la plaza de La Candelaria, en la plaza de España, en el Parque García Sanabria y en la Plaza del Príncipe, ubicación que, personalmente, considero la mejor para este amable encuentro con los libros y escritores, digo, Alberto Vázquez Figueroa.