Todas las guerras son iguales pero también distintas
Tras leer Chechenia. La deshonra rusa, de la periodista y mártir Anna Politkovskaya, y quedar noqueado por su valentía a la hora de informar y describir al mundo los horrores de una guerra que como todas las guerra es absurda e inútil, donde nunca hay vencedores y vencidos sino víctimas, la mayor parte de las veces inocentes; leo ahora con verdadera adicción La guerra más cruel, de Arkadi Bábchenko (*), una serie de relatos sobre ese mismo conflicto narrados por uno de sus protagonistas: un soldado del ejército ruso.
Editado por Galaxia Gutenberg, esta invitación a la pesadilla ha sido comparada con novelas como Sin novedad en el frente o La caballería roja, del gran Isaak Babel, pero son comparaciones odiosas porque Bábchenko no tiene el nivel literario ni de Remarke ni de su compatriota Babel. Sin embargo, es la guerra, la desesperación de ser conscientes de que la muerte es una compañera leal, claves que quizá puedan acercar los universos de estos tres escritores.
La guerra más cruel es el relato de un veterano de Chechenia. Me llama la atención que en sus cuentos no haya una crítica acerada contra los mandos del ejército ruso, aunque desliza algunos comentarios hirientes sobre esos comandantes a los que les importa un pimiento la vida de sus hombres; carne de cañón que dirigen a un frente donde el enemigo se esconde, dispara, se retira… Esto son los recuerdos de un soldado en ese lejano conflicto que ya no aparece en los medios de comunicación. Los recuerdos de cómo pasó hambre, de cómo vivió entre sus camaradas el horror de saber que la muerte está ahí, acechando, esperando llevarte entre sus brazos por una caprichosa bala del destino. Un trágico descenso a los infiernos que Bábchenko describe con una insólita frialdad aunque le traicione el cariño cuando evoca a compañeros cuyos cuerpos se quedaron en esta desgraciada región de la Federación Rusa.
El escritor colabora en la actualidad como columnista en Novaia gazeta, el mismo rotativo opositor donde colaboraba la periodista asesinada Politkovkaya, lo que me hace razonar que pese a esa extraña invención democrática que hoy rige al gran oso ruso, hay hombres y mujeres con coraje capaces de señalar al verdadero enemigo de su pueblo, sus gobernantes.
Un libro que me permito recomendar a todos aquellos que aspiren a convertirse en mejores personas porque se guían por lo que les dicta el corazón y no la cabeza. Es decir, a ese puñado de locos inmaduros que no se cansa de repetir basta.
Una vez más, saludos a este lado del ordenador.
(*) La fotografía que acompaña estas líneas ha sido cambiada gracias a un lector de este blog. En la imagen un carro de combate ruso recorre una espectral ciudad chechena.

Enero 13th, 2009 at 17:36
Pues la verdad es que estaba pensando en comprarlo… pero si dices que no es muy crítico con sus mandos… ¿por qué lo escribió? Él dice que para sacarse de dentro el horror de la guerra… quizá sabía que es un tema que siempre ha tenido éxito y una cosa llevó a la otra…
Enero 13th, 2009 at 19:35
Hazme caso y cómprate el libro. A medida que avanzas en la lectura el libro te sumerge en el horror de la vida del soldado ruso, individualismo puro y duro. Carne de cañón en una guerra inútil, pero ¿qué guerra no es inútil? Hazme caso y còmprátelo, o píllalo en una biblioteca. Es de lo mejor que estoy leyendo en este año que empieza.
Enero 15th, 2009 at 9:45
Pues venga, te haré caso y lo compro (hay que comprar libros, aunque sea de bolsillo)
Febrero 4th, 2009 at 10:57
Hola, sólo comentarte que el chico de la foto no es Arkadi Bábchenko. Lo conozco personalmente y no tiene nada que ver con el de la foto.
Saludos!
Febrero 4th, 2009 at 15:01
Gracias por tui aviso, cambiaremos la foto en cuanto podamos.