Tres cositas sobre cine canario y dos recomendaciones cinematográficas
* Para comenzar recomiendo a los cineasta y demás comadrejas (se escribe en plan cariñoso, que conste en acta) de lo que puede ser el cine canario, un interesante artículo que firma el incombustible y luchador realizador Á. David Delgado San Ginés en su ya recomendado blog En rodaje canario. No tiene desperdicio.
* Aunque con retraso os pongo un enlace de you tube con uno de los anuncios publicitarios de la compañía Iberia de estas Navidades pasadas. Quien firma el spot no es otro que Juan Carlos Fresnadillo, enfrascado en el guión de su tercer largometraje tras Intacto y 28 semanas después. Es lo que se dice muy bonito.
* Y tras el cierre del cine Víctor (lloremos como ¿? lo que no supimos defender como ¿?), los estrenos oficiales del cine canario (cortos y largos) parecen que se desplazan en la capital tinerfeña a los Multicines Renoir como ya anunciamos en este mismo blog. La cita será el próximo miércoles 28 de enero, a las 20:30, con la proyección del cortometraje Algo que aprender, de María Eugenia Arteaga.
* Y ahora dos recomendaciones cinematográficas radicalmente diferentes pero que me han reconciliado con el cinematógrafo estos últimos días. Amargos como todos saben. Las películas se pueden encontrar en dvd, ahora bien, la forma de cómo pueden hacerse con ellas es asunto de ustedes.
Pues sí, soy de los que se conmovió con JCVD, de Mabrouk El Mechri, quien propone una inteligentísima relectura del héroe de acción de origen belga Jean Claude Van Damme. ¿Qué hace tan especial y sobre todo diferente a esta película? pues que ese pedazo de actor demuestra que no sólo sabe dar patadas al aire y machacar cinematográficamente hablando a sus enemigos. El filme puede verse como un perverso homenaje a Van Damme y también casi como una cinta experimental, pero sobre todo debe de entenderse como un pequeño clásico en la carrera de nuestro entrañable luchador. El dvd cuenta con un inteligentísimo Cómo se hizo… Y, que quede entre nosotros, es una de esas películas raras, raras, raras que yo exhibiría en el TEA ahora que ya no tenemos Víctor. Y sí, ya sé que se estrenó oficialmente en uno de los multicines de mi ciudad dormida, pero sean osados para que la disfrute también Ángel Llanos.
El otro largometraje es una película rusa como ya indica su título El arca rusa, de Alexsandr Sokurov. O cómo contarnos la historia de la ciudad de Leningrado (perdón, San Petersburgo) sin salir de las fascinantes instalaciones del Palacio de Invierno (ahora Museo del Hermitage) narrada en una sola toma con Steadicam. Noventa minutos que te dejan literalmente turulato, y una lección de historia y también de cine para aprendices y profesionales del oficio. Confienso que mientras la veía me imaginaba lo bonito que podría quedar un documental rodado en esas mismas condiciones de nuestro TEA. ¡Así que tomad nota, porque el consejo os sale gratis y no está la cosa…!
En fin, que esos es todo, amigos.
Saludos a este lado del ordenador.
Enero 9th, 2009 at 12:15
Genio y figura, EGR, genio y figura!
Gracias a La Opinión por abrirte este espacio de expresión,
y una pena que en los periódicos canarios (sobre todo en
los de Tenerife) no dejen hueco libre a intelectuales
y estudiosos de la cultura de su talla. Siga así, EGR.