Narradores sin incómodas denominaciones de origen
Por fortuna –loado sean los dioses– la evolución de lo que podríamos denominar como literatura canaria no se quedó anclado en los años 70. Década que dio nombre a una generación de escritores que más que boom fue petardo sin ánimo de ofender a nadie.
Su estampido, sin embargo, resuena todavía en las cumbres de un archipiélago pequeño bastante dado a mirarse el ombligo y a lamentar su ausencia en la historia oficial de la literatura escrita en español por aquello ya tan manido de la lejanía que nos separa del territorio peninsular.
Si bien es cierto que culturalmente hablando las islas han dado un simbólico paso de gigante en especial a cuanto infraestructuras se refiere en los últimos años, no deja de resultar llamativo que literariamente hablando suene hoy más sus poetas nacidos en los 60, 70, 80 y 90 del pasado siglo que sus narradores. Casi como si pretendiera hacernos creer que Canarias es tierra de trovadores y no de aplicados novelistas precisamente en unos días donde las ficciones son tan necesarias.
Afortunadamente estoy detectando en la novela un movimiento de nuevos escritores en las islas que sin los prejuicios de sus hermanos mayores, padres, abuelos y bisabuelos si se terciara, se han lanzado al ruedo para contar sus historias con independencia de que éstas transcurran o no en su entorno.
La nómina es larga, muy larga, así que advierto que en este post no aparecerán citados todos pero sí algunos a los que llevo siguiéndoles la pista desde hace unos años y otros tantos más recientes que me han soprendido por la variedad y calidad de sus propuestas.
Se tratan de obras en su mayoría desconcertantes y muy bien escritas, que revelan un universo personal que hacen si cabe mucho más atractivas sus ficciones.
Si hay un elemento digamos común a todos estos escritores es que nacieron en la era de la televisión, se alimentaron viendo películas, leyendo tebeos y navegando por la red. Quizá ello explique la variedad de géneros que tantean, llámese costumbrista, fantástico, policíaco o de ciencia ficción, entre otros.
En esta improvisada nómina de nuevos narradores se encuentra Víctor Álamo de la Rosa, a punto de publicar su última novela, La cueva de los leprosos, y autor de un territorio mítico novelesco –Isla Menor, trasunto literario de El Hierro– que ha ido construyendo al modo del de otros grandes narradores como Gabriel García Márquez y su Macondo; Juan Rulfo y su Comala o William Faulkner y su condado ficticio de Yoknapatawpha . Y Víctor Conde (pseudónimo literario de Alfredo Moreno Santana) premio Minotauro 2010 por su novela Crónicas del Multiverso y autor ya de una más que respetable bibliografía adscrita fundamentalmente al género de la ciencia ficción.
En los territorios del género policíaco destaca Alexis Ravelo y en la novela con denuncia social Santiago Gil. No querría olvidarme de la primera y excelente novela publicada por Carlos Cruz, h.; ni de Nicolás Melini, para quien firma El Escobillón probablemente uno de los mejores narradores de relatos y novelas cortas nacidos en los años 60, 70, 80 y 90 del pasado siglo.
Añado a esta lista –insisto que improvisada y apresurada– a José Luis Correa, Anelio Rodríguez Concepción y David Galloway; también a Bruno Mesa, poeta que debutó este año como novelista con su interesante El hombre encuadernado; y Álvaro Marcos Arvelo, escritor cuyo trabajo se caracteriza por un mundo propio y cuasi hermético del que ya dio sobradas muestras en su excelente El Pasaje y que presentará el próximo viernes, 14 de mayo, su última novela Al sueño polar de golondrinas, en la sede de la MAC en la capital tinerfeña.
Sí, soy consciente que me quedo corto, pero espero que los autores mencionados sirvan sólo como periscopio de lo que se está moviendo en la superficie de la novela y el cuento en estas islas. Todos ellos representan, a mi entender, una forma de escribir sin prejuicios ni ataduras generacionales. Capaz de mirar al frente sin molestas referencias locales.
Este puñado de narradores ya está aquí…
Así que quién sabe, igual aquel petardo que sonó en los setenta deje paso ahora al estruendo de una traca cuyos efectos quizás sean devastadores para la apolillada y rancia literatura canaria (¿?).
¿La razón? Todos ellos se sienten escritores sin incómodas denominaciones de origen.
Bienvenido sean.
Saludos, a lo “es de bien nacido ser agradecido”, desde este lado del ordenador.

Mayo 6th, 2010 at 13:09
Me parece interesante tu reflexión, Eduardo, además de necesaria. Y gracias por acordarte de mi. Efectivamente creo que hay un montón de nuevos narradores en Canarias que hacen de todo y bastante bien. Creo que sólo la novela es el género literario capaz de explicar un mundo y a Canarias, en particular, le hace mucha falta que la novela explique qué somos, que informe nuestro pasado, presente y futuro. A Canarias le hace falta mucha novela. La pena, sin embargo, es que no exista una verdadera demanda sociológica de novela escrita en Canarias, porque, creo, a los novelistas canarios, para acabar de impulsarnos fuera de nuestras fronteras, lo único que nos hace falta son lectores, más lectores en Canarias, que exista de veras una demanda de novela escrita por canarios en Canarias. En fin, siempre es bueno suscitar debate, y espero que tu reflexión anime el panorama, que es, ciertamente, prometedor, a juzgar por la cantidad de nuevas novelas que, a pesar de los pesares, siguen saliendo y nutriendo nuestra narrativa. A mí, por ejemplo, me han gustado las novelas de Alexis Ravelo, Álvaro Marcos y Víctor Conde, que son las últimas que he leído. En fin, que me alegro por todos.
Mayo 6th, 2010 at 13:50
Gracias, Eduardo, por acordarte y citarme. Por supuesto, como bien dices (y por suerte para todos) son muchos los narradores surgidos a partir de los ochenta y noventa que están publicando hoy. A mí eso me alegra. Pero hay un cambio sustancial en la recepción de nuestros trabajos y es el hecho de que contamos con un aliado poderoso que antes no nos hacía mucho caso porque lo habíamos aburrido: el lector. Hoy los lectores buscan nuestros textos o los reciben sin tener en cuenta si somos suecos, japoneses o de Cuenca. El lector está dándonos la posibilidad de competir en condiciones de igualdad con autores de otras latitudes. Eso, a mí, me llena de alegría y de esperanza. Y cuando escucho (todavía suenan) las voces de llorones profesionales de “la vieja escuela”, quejándose de que el público “no les hace caso por ser canarios”, me pregunto si no será que intentan trasladar a los lectores los defectos de su propio trabajo. Por suerte, no todos nuestros padres literarios son así y muchos de ellos son autores eficaces que convocan a su propio público sin tener que andar quejándose por los rincones.
Por lo demás, coincido en la opinión que expresas en los primeros párrafos. Algo ha cambiado (casi sin que nos diéramos cuenta). Y Víctor, querido amigo, yo creo que por suerte ya empiezan a hacernos un poco de caso en el exterior. Cierto es que tímidamente y en foros determinados (cuando empecé en esto, ya tenía claro que jamás me reseñarían en Babelia o El Cultural y, ciertamente, me da igual), pero empiezan a apreciarnos y se habla de nosotros, lo que tampoco es paja.
En ese sentido, creo que hay que ser optimistas. Cuando la gente hace su trabajo de manera digna y seria (y creo que es lo que está pasando con muchos de los narradores de los que hablamos), el resultado del mismo acaba dando sus frutos. Siempre.
Aprovecho para enviarles un abrazo a los dos (o, mejor, uno para cada uno).
Mayo 6th, 2010 at 16:16
¿Cuando usted colgó esto era Día de los Santos Inocentes o estaba viendo mientras tanto un vídeo desempolvado del dúo cómico ‘Martes y Trece’?
Mayo 6th, 2010 at 17:14
Estimado anónimo, cuando subí este post no me encontraba en estado de tal gracia a los dioses gracias. Un saludo y que le vaya bien por la vida.
Mayo 6th, 2010 at 19:13
Hola Eduardo, me ha enviado Víctor el enlace de tu último comentario en El Escobillón. Siempre se agradece un acercamiento a la narrativa que se está escribiendo ahora mismo en las islas. Te agradezco la cita; pero lo bueno es que hay muchísimos más nombres haciendo cosas muy interesantes. Y además, cada cual se está abriendo el camino a su manera, buscando su propia voz y sus argumentos sin falsas escuelas o vinculaciones territoriales tan azarosas como intrascendentes. Ahora mismo estoy terminando de leer Verano de J.M. Coetzee, y su impacto, como casi todo lo de este autor, seguro que influye más en mis futuros textos que las folías o los falsos cantos a la canariedad. No renunciamos a vivir y escribir aquí, pero nos negamos a que nuestros escritos sólo sean concebidos para ser leídos entre Hermigua y Teguise. Vienen muchos y vienen pisando fuerte. Sólo desde la generosidad y el estímulo podremos seguir creciendo. Y, como dice Alexis, contamos con lectores que buscan lo que vamos publicando y pagan lo mismo que pagarían por cualquier otro autor de cualquier otra parte del planeta. Ese quizá sea nuestro mejor aval en estos momentos. Muchas gracias.
Mayo 6th, 2010 at 19:27
En todo caso gracias a ustedes por ese cambio de percepción.
Mayo 6th, 2010 at 23:59
¿Y no hay mujeres en esa nueva o menos nueva narrativa isaleña aunque sea cosmopolita?
Mayo 7th, 2010 at 2:26
Me imagino que sí. Agradezco nombres y títulos de novelas para sumarlas a este movimiento que espero vaya más allá del ‘petardo’ de los 70.
Mayo 8th, 2010 at 1:28
¿Porqué no añadir esa divertidísima gamberrada que es “Islas canallas” de Zurda?
Mayo 8th, 2010 at 16:23
Gracias, Ginés. La lista es larga, así que animo a que se sugieran más nombres…
Mayo 26th, 2010 at 23:37
Gines: hace un tiempo, pude echar un vistazo a Islas Canallas y me pareció que tenía muy buena pinta. Parecía muy ingenioso e interesante. Desgraciadamente, no consigo localizar un ejemplar para comprarlo. ¿Dónde conseguiste el tuyo?
Junio 6th, 2010 at 18:13
Eduardo,
Podrias hacer una entrada actualizada con los nombres que te abran llegado despues de este post? Gracias.
Junio 6th, 2010 at 18:13
Eduardo,
Podrias hacer una entrada actualizada con los nombres que te habran llegado despues de este post? Gracias.
Junio 6th, 2010 at 20:12
Gracias por la sugerencia, Álvaro, me pondré en ello.