Fallece Elías Querejeta, “El Productor”

Gracias a Elías Querejeta el cine español se hizo adulto. Esa es su gran aportación a una industria en la que contribuyó además a que se reconociera el trabajo de quién estaba detrás de la cámara.

No existiría La caza, de Carlos Saura, sin el respaldo de Querejeta, por ejemplo. Tampoco El espíritu de la colmena, de Víctor Erice, o Cría cuervos, también de Saura…

Solo cito tres de los grandes títulos que hay que asociar no solo a su director sino al hombre que hizo posible poner en marcha aquellos largometrajes, un productor imprescindible para conocer la errática trayectoria del cine español, cuya repentina ausencia a las edad de 78 años despierta mi memoria y también mi reconocimiento.

Una producción de Elías Querejeta reunía así señas de identidad. Sello de un productor que, discretamente en la sombra, supo tomar el pulso a la sociedad española de su tiempo. La que transita de los años sesenta a los setenta, la edad de oro de las producciones Querejeta y la edad de oro de un cine cansado ya de perseguir suecas por la Costa del Sol.

Para los que lo conocieron, sin embargo, si había algo de lo que estaba de verdad orgulloso Querejeta además de sus películas fue cuando le metió un gol al Real Madrid en sus años como jugador de la Real Sociedad. La hazaña viene recogida en la Wikipedia, y me la repite el cineasta tinerfeño Javier Fernández Caldas, quien desde 1988 a 1991 trabajó con Querejeta en su productora desempeñando varios oficios. Desde jefe de producción a regidor y auxiliar de dirección.

Javier Fernández Caldas recuerda a Elías Querejeta como “el tipo más chulo e inteligente que he conocido en mi vida. Se lo aguantabas todo por lo interesante que resultaba. Tenía carisma.”

Y ese carisma supo transmitirlo a la mayoría de las películas en las que intervino como productor. De hecho, es considerado por muchos como “El Productor”, una figura poco reconocida entre el gran público pero fundamental para poner en marcha una película.

En este sentido, para un recién licenciado en Imagen y Sonido por la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, entrar a trabajar en su productora, ubicada en la calle Maestro de la Salle, 21, “un chalet con una pequeña sala de cine, dos salas de montaje, oficinas y una buhardilla que era donde descansaba”, fue algo así como si le tocara la lotería.

“Envié mi currículum un jueves y ya estaba trabajando el lunes de la semana siguiente. Y ahí estaba, conversando con el guionista Manolo Matji, delante de mi el productor de Cría cuervos.”

Como jefe de producción, Javier Fernández Caldas trabajó en el primer cortometraje documental de la hija del productor, Gracia Querejeta, El viaje del agua, donde conoció al director de fotografía Kalo Berridi, años más tarde colaborador en su primer largometraje, La isla del infierno; y como regidor en la serie para televisión Las siete huellas, siete mediometrajes de media hora de duración rodados por los aquel entonces debutantes Julio Médem, Juan Manuel Chumilla, Gracia Querejeta, Jesús Ruiz, Jaime Botella, Nacho Pérez de la Paz y José Luis Acosta.

Fernández Caldas colaboró además en el rodaje de Las cartas de Alou, de Montxo Armendáriz, una producción en la que se convirtió en el hombre del dinero para el productor, a quien solía ir a buscar al restaurante La Ancha.

“Javi dame 25.000 pesetas”.- cuenta Fernández Caldas que le pedía Querejeta a su jefe de producción.

“Javi, vámonos a buscar extras para la película”.- rememora el cineasta tinerfeño que le decía Montxo Armendáriz durante el rodaje de Las cartas de Alou.

“Todo lo que sé de producción se lo debo a Elías Querejeta y eso que entré a trabajar en su productora en unos años donde la situación del cine, sin ser tan difícil como ahora, sí que era complicada. Querejeta se dedicaba en aquellos años a producir sobre todo documentales para instituciones, que era entonces lo que daba algo de dinero.”

Tras formar su propia productora en 1991, Javier Fernández Caldas se despidió de Querejeta.

Bastó con un apretón de manos.

Tres años después, el cineasta tinerfeño dirigiría su primer cortometraje, El último latido. Un filme posible gracias “a lo que aprendí junto a Elías Querejeta”, el productor de cine que redefinió el cine español.

El productor de cine que le metió un gol al Real Madrid.

(*) En la imagen de Ignacio Gil (ABC) el productor y guionista Elías Querejeta.

Saludos, más allá del sur, desde este lado del ordenador.

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