Kábila, una novela de Fernando González

Desconocía hasta hace apenas unas semanas la existencia de Kábila, una novela del escritor y periodista Fernando González Martín que publicó en los años ochenta del siglo XX en la editorial Debate.

La obra, que llegó a mis manos por uno de esos milagros que me reconcilian con el azar, debe de estar ya descatalogada pero si tienen la oportunidad de hacerse con ella no deberían de perder el tiempo y leerla ya que se trata a nuestro modesto entender de una de las mejores que se han escrito sobre la Guerra del Rif, conflicto que el autor no vivió pero sí que conocía a fondo.

Kábila, así, con acento, está narrada en primera persona no por un soldado español perdido en una situación a la que ha sido llamado por eso que algunos gritan como patria sino por un combatiente rifeño que da su particular versión de aquellos hechos así como lo que representa para su cultura la defensa de su gente y de su clan.

La novela llega hasta julio de 1936, donde nos encontramos al guerrillero a punto de cruzar el Estrecho para llegar a la España peninsular junto a las tropas rebeldes, lo que casi parece una broma del destino pese a que la Historia fuera así ya que las temidas tropas moras de Franco se nutrieron de muchos combatientes que pasaron a cuchillo a muchos de aquellos españolitos que habían venido al mundo y terminaron con sus huesos en lo que por aquel entonces se conocía como Protectorado de Marruecos.

Este cambio de bandera no afecta lo que se dice demasiado al protagonista del relato, ya que su misión en España, participa también en la represión de Asturias de 1934, sigue siendo la misma que cuando estaba en su tierra; acabar con cuantos españoles se pongan en el punto de vista de su fusil, ya que quien narra la historia es un paco, un francotirador, que ahora aprieta el gatillo para asesinar a los españoles que defienden la II República en los campos de batalla que van dejar la segunda mitad de los años treinta la superficie de España como la bola de un queso de Gruyer.

Entre las cualidades de Kábila están, entre otras, la de ser una novela que además de excelentemente documentada está muy bien escrita ya que su autor nos cuenta los hechos que marcaron su vida con un lenguaje poético de tintes orientales que le sirve para atenuar muchas de las crudezas de la guerra y de paso y nunca de manera tangencial mostrarnos un mundo que se encuentra en permanente estado de desaparición.

Kábila arremete contra el militarismo y la doble moral que llevaron los españoles en esta colonia en la que gobernaron aplicando la política de una de cal y otra de arena.

Fernando González desgraciadamente murió muy joven por lo que no dejó una amplia producción literaria aunque sus colaboraciones periodísticas se pueden encontrarse en la prensa y la radio como El País, Doblón, Posible y Radio Nacional de España, entre otros. Es autor de un ensayo sobre la naturaleza africanista del franquismo, lo que obliga a buscar de inmediato un ejemplar de esta obra, y de otros libros como Memorias de un fascista español y Liturgias para un Caudillo, que son anteriores a Kábila, novela que fue publicada en 1980, el mismo año que falleció víctima de un cáncer.

No cuesta imaginar demasiado por donde habrían ido sus inquietudes literarias, sin embargo, ya que se trata de un escritor que supo diluir su rabia a través de críticas demoledoras a un sistema, el franquista, que no dudó en utilizar a los moros para ganar una guerra.

Este discurso no tiene nada que ver con el protagonista de la novela, un hombre sencillo que simplemente acata lo que se le viene encima. Esa disciplina ruda la aplica también en su vida personal, plagada de hechos que van forjando su carácter y su desprecio callado a los españoles que va conociendo a lo largo del camino, la mayoría de ellos militares o esposas de militares.

Novela teñida de tristeza, Kábila cuenta una historia común en cualquier literatura, como es la de un hombre que no sabe adaptarse a los tiempos, a un mundo cambiante donde ya no se respetan los modos de vida ni las tradiciones heredadas del pasado. Pero hay otros mensajes diseminados en un libro escrito desde la honestidad, en el que no se quiere hacer sangre sino revelar las cosas como pudieron ser vistas desde el otro lado, el del primero combatiente rifeño, más tarde hombre que intenta vivir en paz tras perder la guerra y la del nuevo soldado que viste ahora el uniforme de los que fueron sus enemigos.

Los hechos que desgrana Fernando González atrapan enseguida la atención del lector, quien se sentirá hechizado ante una novela que mira la realidad de la paz y la guerra con la mirada de un hombre sencillo que un día se rebeló contra el orden oficial establecido. Tiene sustancia, miga esta novela que debe de estar junto a las otras grandes novelas escritas en este país sobre aquellos dramáticos días. La lista es larga, afortunadamente, y su calidad más que excelente, afortunadamente también.

Saludos, Alá es grande, desde este lado del ordenador

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