Un día (otro más) de infamia para la cultura en Tenerife.
Es que son más brutos que un arado. Me refiero al consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife, José Carlos Acha, a quien ya se conoce en los mentideros de la isla como Pepón, y sus lugartenientes Javier Hernández, aka Mr. Ego/ Señor Yo porque para él solo existe yo, yo y nadie más que yo; y Conrado Álvarez Fariña, que recientemente fue nombrado Director Insular de Cultura, a un año apenas de elecciones. En fin.
Lo de que son más brutos que un arado se observa si uno repasa la trayectoria de Acha desde que llegó a desempeñar la responsabilidad de la dirección de Cultura insular, aunque se ha desatado en los últimos tiempos al contar con el señor Ego y Conrado que, elegidos a dedo, deben de reírle todas las gracias como se la reían a Calígula.
La última broma, aunque vendrán muchas más antes de que despidan a Acha y su equipo, sucedió ayer en la inauguración de la reapertura de la Librería del Cabildo, que llevaba cerrada desde hace seis años y que desde hace seis años reivindico en este su blog porque abriera sus puertas no en el mismo sitio, se encuentra en uno de los laterales del Teatro Baudet, teatro que está en un estado ruinoso, sino en otro lugar de esta capital de provincias aunque Acha jure y rejure (cosa mala porque nadie se toma en serio la palabra de Pepón) que un día de estos comenzarán las tareas de rehabilitación del que fue antiguo cine aunque no creo que ni el actual consejero, nis sus cuates ni quien ahora les escribe vivamos para verlo.
El caso es que como contaba, este jueves 30 de abril, se inauguró la nueva Librería del Cabildo que prácticamente sigue siendo la misma pero con menos libros. Hubo fotos, allí por donde pasa Pepón tiene que haber fotos, y un ambiente grisáceo y casposo que son las nuevas señas de identidad de José Carlos Acha y sus dos muchachitos, así que lo que pudo haber sido un día de celebración para la cultura en Tenerife terminó por convertirse en un acto en el que se invitó además a los escritores (si hubo escritoras no quisieron salir en esas fotos que tanto le gustan a Acha) que casi parecen del régimen.
Hay una foto que escojo para ilustrar estas líneas en las que pueden verlos a todos reunidos. La mayoría con esa sonrisa falsa que ponemos cuando dispara la cámara. Otros luciendo una expresión que parece más cercana a un funeral que a un acto se suponía que festivo. Pero si en algo coinciden los pocos escritores reunidos es que no representan a nada ni a nadie, ni siquiera a ellos mismos.
Veo además que faltaron poetas, y no digamos ya a los jóvenes escritores que han conseguido lo que ninguno de los que aparece en esa imagen oficial: ser leídos en casa como en territorio peninsular.
Me consta quien asesoró a Pepón, quién le recomendó “hay que llamar a éste y al otro...” Y así aparecen los que están. Los más dignos con sonrisa de circunstancia, otros porque no se pierden un sarao oficial, los menos porque esperaban que la inauguración iba a ser otra cosa. Una fiesta, porque siempre tiene que ser una fiesta cuando abre una librería, y no en lo que terminó siendo: un acto que da puta pena. No veo a Cecilia Domínguez Luis, Premio Canarias de Literatura, ni al escritor y profesor Juan Manuel García Ramos ni a Nilo Palenzuela, los cito porque son referentes, pero claro, qué va a conocer Acha y sus adláteres.
El acto de ayer parece sacado de un No-Do, que es lo que mejor conoce Pepón y El señor ego. Inflados como pavos reales e inconscientes del daño que le están causando a la cultura en Tenerife. Sobre todo a la literatura, que no termina de convencer al consejero y mucho menos a su segundo, uno que dice que escribe y al que no invitan a ningún lado porque lo que hace no es, precisamente, escribir sino sembrar la semilla de la discordia, que para eso sí que tiene talento.
Si lo que se pretendía con la foto era decirle a la sociedad tinerfeña y canaria por extensión, “mirad, contamos con el respaldo de estos escritores”, haría falta recordarles que salvo muy pocos, ninguno cuenta con una reconocida trayectoria porque otra cosa es publicar y que nadie te lea, que de eso sabe mucho uno de los que aparece en la foto, Míster Ego.
Entiendo que estos escritores y otros que no lo son asistieron a la inauguración porque fueron invitados, pero me consta que más de uno se arrepintió nada más cruzar el umbral al darse cuenta que se prestaban a colaborar en un circo más próximo a los que reflejaban las imágenes de los antiguos No-Do, que en la reapertura de un espacio que este que ahora les escribe lleva reivindicando, reitero y que conste en acta, que se abriera desde mucho antes que Pepón ocupara la jefatura de Cultura para no hacer nada. Bueno, salir en la foto.
Para que quede constancia que el nuevo modo de hacer Cultura en el Cabildo de Tenerife es ser más brutos que un arado, dedican uno de los dos escaparates de la librería a Alberto Vázquez Figueroa –Acha y sus cuates han presentado una propuesta para que se le de la medalla de oro de Tenerife– pero son tan rematadamente ignorantes que las obras que aparecen del escritor en ese mismo escaparate son las últimas de Vázquez Figueroa. Osea, las peores de un escribidor que disfrutó de un éxito enorme en los ochenta del pasado siglo XX y que con una sinceridad aplastante, que es la que le falta a Acha y sus cuartes, reconoce que no es escritor sino un contador de historias que son dos cosas bien diferentes. Y eso define el desinterés que siente por la literatura un hombre que en octubre cumple (que los dioses lo quieran) 90 años.
Así que la foto si representa algo es el raquítico poder de convocatoria que tiene Pepón y sus cuates con los poetas y narradores de la isla. En la imagen solo veo sonrisas más falsas que un baifo volador. Incluso detecto alguna que intenta camuflar la vergüenza ajena que siente al ser inmortalizado junto a un consejero que, definitivamente, ha perdido el norte. “¿Dónde vas, José Carlos?, ¿dónde vas tan zumbón? Voy a la librería del Cabildo porque así de tosco soy…”
Me da mucha tristeza que un proyecto por el que tanto aposté en el pasado haya terminado convirtiéndose en lo que es: un sumidero de miserias. Para enlodar más la cosa, se estudia la creación de un premio que llevará el nombre de Nicolás Estévanez (un hombre por el que siento un enorme respeto pero un terrorista para gente como Acha y sus cuates, claro que no deben de saber que don Nicolás se vio implicado en el intento fallido de atentado a Alfonso XIII, bisabuelo de Felipe VI) y no recuperar el Alfonso García Ramos que fue, estimado Pepón y adláteres, consejero de Cultura del Cabildo de Tenerife. Claro que el autor de Guad fue socialista. Un rojo. Pero ¿y don Nicolás, almas de cántaro?
En definitiva, que Pepón y sus camorristas han sido incapaces de reunir a escritores y poetas. A escritoras y sobre todo a autoras jóvenes que tanto han hecho por dar a conocer las literaturas canarias fuera de las fronteras insulares, lo que pone de manifiesto que no se enteran. Que no saben porque no han leído y que en manos de todos estos impresentables está la dirección (la no dirección, mejor) de la Cultura en Tenerife. Así que con profunda desazón lo de ayer solo puede ser certificado como un día (otro más) de infamia para la cultura en la isla de Tenerife.
Saludos, nos vemos en el infierno, desde este lado del ordenador
