Juan Cruz conversa con 31 escritores (alguno de ellos Nobel de Literatura) en Inolvidables

Juan Cruz Ruiz es lo que se dice un espíritu inquieto y preguntón. Inquieto porque no para y preguntón porque parte de su trabajo implica hacer preguntas. Y preguntas son las que plantea y muchas en Inolvidables. La pasión de entrevistar (Galaxia Gutenberg, 2026) que recopila 31 con escritoras y escritores con los que conversó a lo largo de una vida profesional que solo puede levantar envidias. Envidias que nunca son sanas, no se dejen llevar por las frases hechas, porque el periodista tinerfeño ha conversado prácticamente con todos con los que tenía que conversar en el revoltoso mundo de las letras.

En Inolvidables aparecen varios premios Nobel de Literatura y una galería de poetas y narradores que a quien ahora les escribe –y tras leerlos– le han hecho la vida un poco más feliz. El periodista tinerfeño tiene además la capacidad de dar un pasito más allá de la entrevista al uso, la de la pregunta y respuesta, y logra lo más difícil que es conseguir que lo que nació entrevista termine siendo conversación. Una charla a veces entre amigos (lo que es un privilegio para el lector, porque detecta el aprecio que hay entre el entrevistado y el entrevistador, caso de Luis Eduardo Zúñiga o Mario Vargas Llosa) y otra entre desconocidos que se encuentran para hablar.

Juan Cruz tiene además la franqueza de hacer notar en las introducciones de cada una de estas entrevistas que son conversaciones, las sensaciones que le provocó el entrevistado, y de revelar cómo en el caso de Carlos Fuentes, la petición que le hizo el escritor mexicano de leer antes de que se publicara el conversatorio. Lo que puede resultar insólito, que le pida no exija al periodista que le envíe la entrevista transcrita antes de su publicación, que es una práctica que se emplea a veces en este oficio.

Al margen de estas anécdotas, anécdotas que revelan que quien pregunta es además de periodista una persona que sabe plantear preguntas aunque a veces esas preguntas que incomoden al entrevistado, Inolvidables me parece un agradable paseo por lo que piensan y opinan estos 31 personajes, cada uno un universo aparte que se muestra en ocasiones cómplice y en otras reservado en dar a conocer el mundo literario que llevan a cuestas. El caso es que en estas entrevistas se habla también de política, de Europa pero sobre todo de literatura. Literatura de la buena.

Se me dieran a escoger entre todas las que se reúnen en el libro me decantaría por la que Juan Cruz hace a Miguel Delibes que quizá no sea para el autor de Crónicas de la nada hecha pedazos de las mejores que incluye en esta obra pero para quien firma estas líneas sí que se trata de una conversación (más que entrevista) que satisface al seguidor del escritor vallisoletano, que aún somos muchos los que militamos en esa comarca.

Hay otros encuentros que me han llamado mucho la atención como hay otros que no terminaron de convencerme porque para gustos no hay nada escrito, pero en general el tono de Inolvidables es más que notable. Se produce además un hecho que me llamó poderosamente la atención a medida que leía el libro y es la capacidad que tiene Juan Cruz de despistar a la persona con la que habla cuando suscita preguntas que igual no tienen nada que ver con el trabajo que realiza el entrevistado y que si bien desconcierta en un principio, finalmente dan humanidad a ese diálogo que se aleja momentáneamente de la novedad literaria que promociona el escritor/a en ese encuentro que mantiene con el periodista.

Inolvidables. La pasión de entrevistar es uno de esos libros recomendables no solo para estudiantes de Ciencias de la Información por si la Información fuera una ciencia, que no sé yo, sino también para el aficionado a la literatura. Esa persona que se pasa el día leyendo o el que lee cuando la actividad laboral le deja algo de tiempo. Creo que en ambos casos nadie saldrá decepcionado. En mi caso, leí Inolvidables en muy poco tiempo. Las entrevistas capturan la atención porque más que preguntas y respuestas se tratan en la mayoría de los casos de conversaciones.

No es el primer libro que Juan Cruz dedica a recuperar su producción periodística, pero en este caso se trata de entrevistas que fueron realizadas a lo lago de toda una carrera como periodista, ya saben, esa “gente que le cuenta a la gente cosas que interesan a la gente”. Y Juan Cruz hace preguntas a la gente incluso cuando no pregunta.

Sí que noto en falta en el libro fotografías. Fotografías de los entrevistados. Se apunta por lo de ponerles caras a cada uno de ellos aunque en estos tiempos se acude a Internet para resolver una ausencia que en una edición tan cuidada y cómoda de leer como es la que presenta Galaxia Gutenberg me pregunto cómo obviaron este aspecto. El libro gana, por otro lado, con la portada, la silueta de un árbol con tronco de pluma en cuyas ramas aparecen los nombres de los 31 protagonistas a los que entrevistó Juan Cruz. El periodista, el hombre que pregunta y que sabe que hablando, efectivamente, se entiende la gente.

Saludos, hablamos, hablemos, hablamos, desde este lado del ordenador

Escribe una respuesta