Va por usted, señor Izcaray

Presumo que Izcaray es quien se encuentra al lado izquierdo de la imagen.

“Puede decirse que Jesús Izcaray se sitúa en una línea galdosiana. Es fiel seguidor de Galdós, y lo digo a pesar de que yo no tengo muchas simpatías por Galdós, pero entiendo, que ha sido el mayor escritor español después de Cervantes. También podríamos alinearlo junto a Ayala y a Andújar en la línea naturalista y popular de Max Aub”.

Alfonso Grosso en la presentación de Cuando estallaron los volcanes.

He aquí la suerte de vivir en una casa rodeada de libros. Tantos que huele a libro. Hace unos días, antes de que la cruda realidad me obligara sentarme con brusquedad en el suelo, y necesitando leer algo que me llenara por dentro, buscaba con hambre canina un título en las aún atestadas estanterías de casa de mis padres que me despertara esa extraña afición que tengo por leer, de tanto en tanto, novelas sobre nuestra II República y Guerra Civil.

Mis ojos repararon entonces en un volumen editado por Akal: Cuando estallaron los volcanes de un tal Jesús Izcaray.

Así que leí la primera página a modo de prueba.

“- Señor Presidente… ¿Qué puede usted decirme de La corona? Es para la página teatral de La voz.

Junto a la puerta del ascensor –apenas le ha dado tiempo a salir de él–, Azaña me echa una ojeada de soslayo, sin detener la mirada en mí. Tanto mejor. Así no se da cuenta de mi azoramiento. En los labios tiene esa mueca burlona, irremediablemente despectiva, con que aparece en tantas fotos. Tal vez le asombra o le divierte que un mozalbete como el que tiene delante, sin duda un chisgarabís, se atreva a interviuvarle. Un instante creo que no va a responderme. Pero sí. Echando a andar, me larga:

- ¡Pero, hombre! Sobre la corona lo hemos dicho ya todo…

- Me refiero a la obra que estrena usted mañana en Barcelona.- ¿Qué ha querido hacer usted en ella?…

Don Manuel se detiene, no sé si para contestarme o simplemente porque los informadores políticos que le rodean no le dejan avanzar.

- Un drama, sencillamente –me comenta– Y diga usted que un drama sin política. Un drama de pasiones, de amor, sobre un fondo que es lo único político de la obra.”

Y me engancho.

Y me pasa una cosa curiosa. Porque Cuando estallaron los volcanes, de Izcaray, me sabe a lo que le dice Azaña. A un drama de pasiones, de amor, sobre un fondo que es lo único político de la obra.

Con esta novela siento lo que solo me pasa con las novelas que logran seducirme: a medida que devoro sus páginas obligo a sosegar la  lectura. A demorarme en algunos de los capítulos, que incluso releo otra vez con la idea de no perderme no ya las experiencias vitales que le van sucediendo a su protagonista, Julio Gálvez, sino a disfrutar de su prosa galdosiana. Esa prosa seca y casi cortante pero que tan bien sabe desnudar sentimientos. Que me atrapa como lector. Que me sumerge en un libro que por extraordinario me parece injusto que no se haya reivindicado de la manera que se merece.

Cuando estallaron los volcanes es el segundo volumen de una serie que prometía iban a ser cuatro en la que su autor quiso rememorar los capítulos más importantes de su vida.

Así que estoy a punto, rompiendo el orden cronológico, de leer ahora el primero volumen: Un muchacho en la Puerta del Sol.

Hace apenas unas horas que terminé Cuando estallaron los volcanes e investigo en la red para conocer quién fue el tal Izcaray.

Nota necrológica de El País (11-1-1980): “El escritor, periodista y narrador Jesús Izcaray, miembro del comité central del PCE y crítico teatral y literario de Mundo Obrero, falleció en la madrugada de ayer, a los 71 años de edad.

(…) Nacido en Béjar, en 1908, Jesús Izcaray ha sido durante toda su vida un combatiente político y un escritor infatigable. Periodista desde el año 1929, pasó por las redacciones del viejo El Imparcial, por el republicano La Voz y colaboró también en El Sol, llegando a ser muy conocido en los años anteriores a la guerra como gran reportero y cronista. En noviembre de 1936 pasó a la plantilla de Mundo Obrero, ocupando posteriormente el puesto de redactor-jefe. Del socialismo de izquierdas pasó al comunismo.”

Vaya con el Izcaray, pienso.

 E intento controlar las emociones que me ha producido la lectura de  Cuando estallaron los volcanes, libro en el que describe sus experiencias como reportero, sus amores y desamores, y el inicio de la Guerra Civil española.

Entre otras frases del libro hay una que me conmueve más que otras:

“¡La vida!… Lo malo era –chirriaste por dentro– que la vida solo valía la pena en la proporción que uno acertaba a ennoblecerla…”

Luego pienso, cuando dejo el volumen ya leído en la estantería, que es una pena que Izcaray no esté de moda aunque concluyo –no sé si con razón– que narradores así no hacen falta que estén de moda. El problema es encontrarlos, darte de sopetón con un escritor que además de amar una ciudad a la que tanto amas como es Madrid, se moleste en enseñarte una manera de ir por la vida.

Claro que, probablemente, no sea la más adecuada en este mundo que nos ha tocado sufrir pero al menos sí que es una de las más hermosas.

Va por usted, señor Izcaray.

Saludos, feliz por tan afortunado descubrimiento, desde este lado del ordenador.

5 Responses to “Va por usted, señor Izcaray”

  1. Emilio González Déniz Says:

    La guerra civil y el exilio nos privaron de un segundo Siglo de Oro, pero de narrativa. Izcaray forma parte de esa generación de magníficos narradores de los que apenas nos llegan Ayala, Max Aub (no muy leídos) y otros que son legión: Sénder, Barea, Azaña, Andújar y el propio Izcaray. Sabemos muy poco de eso, y no acaban de ser rescatados. Hay tambnovelistas del interior -incluso del bando franquista- muy interesantes, que están olvidados: Araquistain, Zunzunegui, Foxá… Esa parte del siglo XX de nuestra literatura hay que revisarla toda por encima de las ideologías. Incluso Semprún no está en el lugar que debería.

  2. Sitedicenqueleí Says:

    Coincido con el señor de la entrada anterior, hay que revisar esa etapa, por encima de ideologías, la literatura debe estar libre de contaminantes ideológicos y examinarla desde un prisma imparcial. Buenos escritores hay de toda condición. Recuerdo haber leído críticas despectivas hacia Vargas Llosa por ser “demasiado conservador”, qué torpeza. Ah¡ este mundo¡¡¡ que no acaba de tener una visión coherente. Buenos días.

  3. admin Says:

    Invito a ambos a que lean una entrada de este mismo post donde comento varias novelas de nuestra, aún me temo, Guerra Civi. Pinchen, si lo desean, este enlace: http://www.elescobillon.com/2011/02/novelas-sobre-nuestra-guerra-civil/
    l

  4. Sitedicenqueleí Says:

    La leí en su día, señor admin, y permítame decirle con todo respeto que en mi caso y se le comento con toda la sinceridad del mundo, no tengo guerra de ningún tipo con nadie ni con nada (y menos civil), bueno, salvo con el despertador cada mañana. Un saludo, buen día

  5. admin Says:

    Coincidimos en esa misma guerra contra el despertador. Un abrazo y también buen día.

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