Bernd Dietz: “La poesía del Holocausto es una poesía sobre el horror”

Bernd Dietz Guerrero (Alcalá de Henares, 1953) llegó a la poesía del Holocausto por compromiso y para saldar una deuda. Una deuda en la que se encuentra su padre, que combatió en el frente del Este durante la II Guerra Mundial en el ejército alemán; aportar su grano de arena a la enorme literatura que hay escrita sobre este asunto y por identificación con un pueblo –a lo largo de esta entrevista resalta que es muy discutible identificar como raza a los judíos–  con notable capacidad de asimilarse en el lugar en el que se asienta.

Catedrático de Filología Inglesa y escritor, Bernd Dietz se encuentra en estos momentos trabajando un libro sobre la poesía del Holocausto, tema en el que centró la conferencia que impartió hace unas semanas en el Ateneo de La Laguna, institución de la que fue presidente de la sección de Letras entre 1980 a 1986.

Bernd Dietz, a quien le encantaría prepara una antología en la que reunir a las mejores  voces que escribieron en clave poética sobre el horror, sobre el Holocausto, ha pasado largas temporadas en Madrid, Bilbao, Tenerife, donde fundó en 1992 el Centro de Estudios Canadienses de la Universidad de La Laguna, y Córdoba, y es autor, entre otros libros, de La poesía de John Wilmot, duque de Rochester, Suite canadiense y otros poemas y El impacto de la Guerra Civil Española en la poesía inglesa: 1936 – 1939.

- ¿Se puede escribir poesía después del Holocausto?

“Theodor Adorno dijo que después de Auschwitz toda poesía es barbarie aunque la experiencia nos dice lo contrario porque la gente utiliza la poesía como instrumento para expresas sus vivencias. El mismo Primo Levi escribió poemas y cuenta con una Shemá, una palabra hebrea que significa Escucha, Israel, en donde ruega que la gente no olvide. Se cuenta también con poemas que fueron escritos por personas que iban a ser gaseadas pero que pudieron esconder estos poemas en los huecos que encontraron y que, una vez descubiertos tras finalizar la II Guerra Mundial, revelaron también diarios personales de gente que era consciente de que iban a ser ejecutados.”

- Entendemos que la mayoría de estos poemas descubiertos eran de judíos…

“Fundamentalmente sí porque del millón y pico de muertos en Auschwitz más del 90 por ciento fueron judíos aunque cuando se piensa en Shoah, se piensa en los judíos pero no hay que olvidar que también fueron asesinados homosexuales, Testigos de Jehová, gitanos y opositores políticos si bien es verdad que muchos comunistas sobrevivieron al horror porque contaban con otro status dentro de los campos. El nazismo estimuló más el odio racial que el ideológico si se considera a los judíos como raza que es muy discutible.”

- ¿En esa poesía del Holocausto se refleja la realidad que vivían los presos o se tratan de poemas donde más bien sus autores pretendían evadirse de la realidad?

“La poesía del Holocausto es una poesía sobre el horror. El ejemplo más radical lo encarna Itzhak Katzenelson, quien a la edad de cuarenta y tantos años escribe en yidish su obra. Su mujer y su hijo ya habían sido exterminados mientras él espera la muerte, y escribe un largo poema para decir que su pueblo ha sido exterminado y que todo lo que era suyo ahora es de otras personas. Incluso los niños y los que no han nacido aún han sido exterminados, escribe en un poema estructurado en quince secciones que constan de quince cuartetos. Se trata de un largo poema que escribe pocos días antes de ser deportado a Auschwitz, donde morirá en las cámaras de gas. Katzenelson escribe poesía para expresar lo que está ocurriendo y también por el recuerdo, sabe que las cenizas permanecerán en el aire, por eso muchos de estos autores hablan de que la tumba está en el aire y frente a la ausencia de tumbas solo queda la poesía.”

-¿La poesía del Holocausto solo se ocupa de los autores que murieron en los campos de exterminio?

“En esta poesía también se encuentra la que escribieron los que sobrevivieron al horror. Por los judíos que lograron salir de Europa a finales de los años treinta. Hay una literatura amplia del Holocausto, y eso incluye la de personas que no  sobrevivieron. La poesía del Holocausto cuenta además con muchos poetas no profesionales, quienes en algunos casos denuncian y condenan a los judíos que colaboraron con los nazis. A veces este ataque es justo y otras no. Por poner un ejemplo, en el Gueto de Lodtz, en Polonia, se cuenta la historia de los judíos responsables de la dirección de los barracones y de cómo seleccionaban a otros judíos para que fueran deportados y en otro caso, como un rabino llegó a ser de los pocos supervivientes de Theresienstadt, campo que los nazis empleaban en su propaganda para mostrar al mundo lo bien que se vivía allí y en el que estaban recluidos sobre todo artistas. El rabino fue considerado un hombre injusto y se le prohibió la entrada en Israel.”

- ¿Esta poesía del Holocausto no se pregunta cómo un pueblo tan culto y elevado como el alemán pudo terminar haciendo lo que hizo?

“Ese es el gran misterio. Muchos judíos eran y se sentían alemanes. Muchos ni siquiera eran religiosos porque la asimilación comienza en el siglo XVIII, entre otros, con el abuelo de Mendelssohn. Los judíos se convierten al protestantismo más que al catolicismo y se integraban en la sociedad alemana, lo que puede entenderse como una de las causas secretas que llevarían más tarde al Holocausto ya que por aquel entonces los judíos eran relativamente escasos en Alemania pese a que un alto porcentaje desempeñaban las profesiones de músico, directores de periódicos y teatros, catedráticos de universidad, así que formaban parte de la élite intelectual lo que hizo que muchos nacionalistas imaginaran que podían llegar a controlar y dominar la sociedad alemana.”

- ¿Qué poetas destacaría de la poesía del Holocausto?

“El más importante es Katzenelson aunque Paul Celan, una víctima de la guerra, es el gran poeta del Holocausto y en quien se produce la paradoja de que utiliza la lengua de de sus verdugos. No hay que olvidar que la familia de Celan desapareció en los campos de exterminio, y que escribe Fuga de la muerte, negra leche del alba. Toda su obra está condicionada por el Holocausto, y se manifiesta en su empleo retorcido del alemán para expresar que es un poeta y, por otro, criticar la lengua de quienes han sido sus verdugos.”

- ¿Cómo termina llegando Bernard Dietz a la poesía del Holocausto?

“Posiblemente porque soy hijo de madre española y padre alemán. Mi padre combatió como soldado del ejército en el frente ruso durante la II Guerra Mundial, una experiencia de la que nunca quiso hablar. Mi generación descubrió además tarde el Holocausto porque no era un asunto del que se hablara en la postguerra por lo que se tuvo que esperar a la emisión de la serie de televisión Holocausto a finales de los setenta, para que el interés por el tema calara entre todos nosotros. Si a este hecho sumamos la abundancia de archivos que años más tarde se produjo tras el desmoronamiento del bloque del Este, el Holocausto además de contar con abundante literatura cuenta con la curiosidad de muchas personas.”

- ¿Y cómo cree que asume el alemán de nuestros días el Holocausto?

“Los profesores que tuve en el colegio se sentían muy culpables. Hablaban de hecho de la culpa nacional. Ese sentimiento de arrepentimiento se propagó en los sesenta aunque subrepticiamente los nazis seguían estando ahí. Y en las dos Alemania, porque en la república democrática muchos nazis se convirtieron de la noche a la mañana en comunistas. Es decir, que soldados, jueces, profesores fueron purgados al declararse comunistas. No obstante, lo que noto en la actualidad es que los historiadores han pasado de reconocer la culpa a enfatizar el sacrificio y sufrimiento de los alemanes cuando fueron ellos los responsables de la guerra.”

- Y esta poesía, la poesía del Holocausto, tiene traducción posible?

“El problema de la traducción de poesía es que tiene que ser poesía en la lengua de llegada. Es la recreación del poema a la lengua que traduces por lo que, como se suele decir, a los grandes clásicos habría que traducirlos una vez por generación por lo menos.”

- ¿Y en qué lengua escribe usted?

“Mi lengua es el español aunque a veces me pregunto si tengo lengua materna o no porque como ya dije mi padre era alemán y mi madre española, pero yo trabajo sobre todo en inglés por lo que reconozco que tengo a veces problemas para situarme en una sola lengua. Es una ventaja pero también una desventaja porque te falta ese cordón umbilical con lo local, que creo que es imprescindible para un poeta. Parte de mi atracción por los judíos es porque se asimilaban y mantenían varias lenguas. Max Aub, por ejemplo, vino a España con diez años, huyendo con su familia de Francia porque eran judíos alemanes al estallar la I Guerra Mundial. Max Aub, en España, adquiere el español y se convierte en un escritor español casi castizo. Tras la Guerra Civil, marcha al exilio y es un español en el exilio aunque él no tiene nada de español salvo ese periodo de su juventud. Por eso dijo aquello que uno es de donde hizo el bachillerato.”

Rebeldes con causa

Bernd Dietz además de ensayista es poeta, “pertenezco al amplio grupo de los profesores que escribe poesía” y forma parte de  “la llamada generación de los 70”. Una generación, dice, que “rebelde y formalmente rupturista.”

En aquellos años, explica, se escribía una poesía experimental que chocó en los ochenta con la nueva tendencia a la sentimentalidad. Una poesía conservadora que hizo que los poetas “nos quedáramos un poco más aislados porque habíamos ido tras la estela de las vanguardias cuando el canon dominante se volcaba en una poesía bastante ortodoxa.”

¿Resultó difícil adaptarse?, se le pregunta.  “Unos mejor y otros peor”, responde, aunque “la mayoría procuró mantener algo de la rebeldía original.”

Saludos, lunes, desde este lado del ordenador.

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