Y la nave va

Paisajes del alma. Canarias, cine e identidad me está dando muchas alegrías y me empuja a escribir esa anhelada segunda parte en la que una vez más no estarán todos pero sí, al menos, casi todos. En agenda tenemos algunas presentaciones. De momento, y confirmadas, en septiembre y octubre. Serán en el Puerto de la Cruz y La Laguna. En el Puerto de la Cruz estaré acompañado de Carmen del Puerto, que fue mi maestra de ceremonias en la primera presentación del libro, el pasado 23 de abril de este año. Como recordarán algunos, el acto tuvo lugar en el Museo de las Ciencias y el Cosmos y allí estuve rodeado de muchos amigos/as, entre otros mi añorado camarada Jaime Mir Payá, y desconocidos que ya son amigos que se quedaron de asombrados ante el impresionante trabajo de presentación que realizó Carmen para este libro que, como se ve en la fotografía, está en librerías.

La librería de la imagen es Islátika, en Santa Cruz de Tenerife, a cuyo equipo y desde aquí le doy las gracias por el constante apoyo que prestan a las literaturas canarias desde que abrieron sus puertas.

Estamos estudiando además la posibilidad de hacer una presentación en Madrid, que es una ciudad a la que no voy desde hace mucho tiempo y de la que guardo especial cariño porque fue allí donde me forjé vamos a decir en materias que son las que uno arrastra más tarde cuando llega a esa edad que dicen es ser adulto.

Hay un paquete de noticias más que, de momento y por compromiso (me han dicho que chitón hasta nuevo aviso) no puedo revelar pero que a mi, pese a las zancadillas que te hacen en este sendero que es la vida, me hace feliz. Muy feliz. Ya les contaré, cuando me dejen decirlo, de que va la cosa pero les garantizo que más de uno se va a quedar clavadito en tierra pero habrá otros que, supongo, me felicitarán.

El caso es que Paisajes del alma. Canarias: cine e identidad ha tomado velocidad de crucero y que como pasa casi siempre, uno tiene la sensación de que el libro ha dejado de pertenecerle para pertenecer a los lectores. Es decir, que esta experiencia ya no es mía sino de los lectores, algunos de los cuales me agradecen su espíritu didáctico, sí, lo que leen, didáctico eso me han dicho; y su vocación periodística no solo por el formato escogido que es el de la entrevista sino por incorporar comentarios más que críticas de algunas de las películas dirigidas por los cineastas con quienes conversé, y una galería de imágenes en la que procuramos que aparecieran todos ellos.

Pero si me emocionan algunos de los piropos que han lanzado a este volumen que nació sin pretensiones es el que me dijo el otro día uno de esos amigos que ya casi son hermanos. Gracias a este libro, resaltó, había llegado a ver Rendir los machos y Matar cangrejos, de David Pantaleón y Omar Razzak, respectivamente, películas de las que no tenía noticia hasta que leyó Paisajes del alma y largometrajes que, por otro lado, le habían encantado. Así que lo que comenzó siendo una pequeña sorpresa cuando presenté hace casi un año el libro, se ha ido magnificando con el paso del tiempo, y que en todo ese período de días, semanas y meses, no ha sido solo ese amigo/hermano sino también gente a la que conozco solo de vista, la que me han agradecido y me agradece la publicación de una obra en la que, y cito textualmente, “he descubierto que se hacía cine en Canarias”. Una frase esta última que tiene su aquél ya que demuestra que si bien el Gobierno regional hace su tarea con el reparto de subvenciones (aunque los filmes afortunados a mi me resulten los mismos, casi siempre) no lo está haciendo nada bien con el de promoción. Uno de los casos más sangrantes es el catálogo Canarias en corto, y no solo porque dos (¿o resultaron tres?) de sus ediciones nunca las hayamos podido ver porque misterios y oscuridades hay en todas partes, sino porque la gente, los canarios y los residentes en Canarias, no se han enterado de que, efectivamente, hay un cine que vamos a llamar canario.

Parte de la culpa la tiene la labor que desarrolla la Televisión Canaria, órgano que debería estar ahí para dar a conocer lo nuestro y no solo las bufonadas de los monologuistas y la de la gente que hace En clave de ja. En todo caso, lo que no se sostiene es que la televisión pública que pagamos todos los que vivimos aquí no respalde “nuestro” cine, más allá de que no cuente con un programa dedicado a la Cultura, lo que ya es sangrante pero en fin, así funciona esa casa que es de todo menos santa.

Y esto es todo, de momento, aprovechen y háganse con un ejemplar de Paisajes del alma. Canarias, cine e identidad. Y si cuadra, aquí estamos por si quieren una firmita.

Y no, pese a que les ventas sean buenas, no me he hecho rico. Más bien al contrario. Éste y no otro es el precio de la Cultura.

Saludos, dijimos, desde este lado del ordenador.

Escribe una respuesta