Una historia y dos avisos
UNA ANÉCDOTA QUE PUDO SER VERDAD O MENTIRA
La presunta historia sobre este personaje ilustre que visitó Canarias me la contó hace unos años un Guardia Civil mientras nos llevaba de excursión en automóvil a su hijo y a quien les escribe, amigo del mismo, a las Cañadas del Teide.
Recuerdo a aquel hombre como una persona de orden a la que le gustaba el orden y a quien le gustaba dar órdenes. Órdenes secas y tajantes, de esas que exigen que sean inmediatamente obedecidas por absurdas que resulten.
Pese a su férrea disciplina, el Guardia Civil, un mando que por aquel entonces cumplía servicio en las islas, me resultaba un tipo simpático aunque eso sí, muy suyo. Con el paso de los años llegué a la conclusión que tenías que aceptarlo siempre y cuando entendieras que en su universo no existía ninguna variedad de grises sino el blanco y el negro.
En aquella excursión almorzamos en el Parador de Las Cañadas y entre las cosas que más me llamó la atención fue que le ordenó al camarero los platos que íbamos a comer su hijo y yo.
- A los jóvenes les sirve un escalope con patatas fritas –era peninsular– y para mí…
No recuerdo ahora lo que almorzó pero no creo que fuera también un escalope o bistec empanado que decimos por este territorio.
Durante la comida, que evoco como agradable, no sé ahora muy bien por qué el hombre se puso a contarnos cosas de su juventud, de cuando servía en el Sur de Tenerife.
Entre otras historias, la que más me llamó la atención fue una anécdota que se me ha quedado grabada al rojo vivo y cuya veracidad confieso que no he podido contrastar porque este caballero se marchó de las islas al ser destinado a la península. No creo, de todas formas, que nos tomara el pelo a su hijo y a mí porque cuando soltó el nombre del personaje con el que tuvo aquella experiencia lo pronunció sin ningún tipo de rimbombancia, lo que a mi juicio le da más credibilidad a su testimonio.
La historia, suscintamente, nos presenta a una pareja de guardias civiles que se acerca a una playa cercana tras recibir el aviso de que un extranjero borracho está durmiendo la mona donde se tuestan otros turistas al Sol.
Los guardias civiles recogen a aquel individuo y lo llevan al puesto y tras mucho café logran que se identifique porque no lleva papeles encima.
- Tennessee Williams.- nos aseguró aquel hombre de orden que miraba cómo devorábamos su hijo y yo nuestros respectivos escalopes.
Insisto en que no sé si quien nos contó esta historia nos estaba tomando el pelo a ambos dos, pero no lo creo porque cuando soltó Tenneesse Williams lo que más le hacía gracia no es que se tratara del autor de La gata sobre el tejado de cinc caliente o Dulce pájaro de juventud, sino lo de Tennessee.
El PRIMER ASCENSO DE LOS PÍO, PÍO
La Filmoteca Canaria presentará en breve para los amantes de la arqueología cinematográfica y también del deporte rey, una película de David J. Nieves en la que se recoge el partido que le valió a la Unión Deportiva Las Palmas el ascenso a la Primera División en el ya pleistocénico año de 1951.
BUENA ACOGIDA EN CUBA DE MARTÍ, EL OJO DEL CANARIO
La prensa cubana, no iba a ser menos, recoge con elogios el estreno en el país del largometraje José Martí, el ojo del canario. Como sabrán algunos de ustedes, la madre de José Martí fue la tinerfeña Leonor Pérez, un personaje clave en la vida del poeta y “apóstol de la libertad” de la mayor de Las Antillas.
El personaje de doña Leonor lo interpreta la actriz Broselianda Hernández, de quien la crítica ha destacado “la ternura y la firmeza, las contradicciones entre el amor por el hijo rebelde y la familia toda y el miedo al sufrimiento, la contraparte al radicalismo paterno”. No sé si tendremos oportunidad de ver esta película por estas tierras, pero a mí me ha llamado la atención porque recoge un pedazo de la vida del escritor y revolucionario cubano poco conocido como es su infancia y adolescencia.
Pese al inquietante gusto por lo experimental de su director Fernando Pérez, creo que además que se trata de la primera cinta que pretende mostrar hasta qué punto pudo marcar su madre la existencia del autor de El ismaelillo.
Saludos, a lo de esto es todo, amigos, desde este lado del ordenador.


Abril 7th, 2010 at 10:52
Grande, Fernando Pérez…