En vísperas del día de los Santos Inocentes

REAPARACE EL CUARTETO CATÓN…

Buen día han escogido los del Cuarteto Catón para presentar sus Cuentos chinos: el 28 de diciembre (Día de los Santos Inocentes) en el Kstillo, a las 19.30 horas.

Un aire de sabroso misterio rodea a este cuarteto que ya suena con fuerza en los mentideros culturales de las islas porque apenas se han dejado ver salvo–y por el momento– en esas catacumbas que sirven de refugio a los que quieren respirar una cultura hecha aquí pero sin presiones de aquí.

¿De qué va esta pandilla? Pues por lo que me chivan algunos de los elegidos que han tenido la suerte de disfrutar de sus ensayos, de un espectáculo sanamente provocador en una escena como la canaria tan necesitada de espectáculos sanamente provocadores. Una inyección que espero regenere el cuerpo enfermo del teatro en Canarias, demasiado dividido en los últimos tiempos entre los que apuestan por seguir haciendo de cómicos de la legua independientes y los que resignadamente han optado por bajar la cabeza.

Cuarteto Catón está formado por profesionales de la escena, gente que se ha curtido en las tablas y que han decidido ahora recuperar una iniciativa que hunde sus raíces en 1993 y cuyo nombre se inspira en las antiguas cartillas que los escolares empleaban para aprender a leer.

Y de eso debe tratarse: que aprendamos a ver otro teatro.

OTRA VISIÓN DE LA LEY SINDE

Interesante reflexión la que el cineasta Nacho Vigalondo propone en su blog alojado en la edición digital de El País sobre la polémica Ley Sinde.

CACHONDEO, MUCHO CACHONDEO…

Recibo el número de invierno del fanzine 2000 Maníacos, que dirige desde la tierras de la naranjas, Valencia, Manuel Valencia (no es redundancia). El número, hace el 41, convierte a 2000 Maníacos en la revista más longeva de este tipo en España y dedica la mayor parte de sus contenidos al Grindhouse o lo que popularmente se conoce en estas tierras como programa doble y cine de barrio. Una práctica que si bien no se desarrolló bastante en Canarias (lo más cercano que tuvimos fueron las sesiones de las cuatro de la tarde los domingos y ver las películas para adultos que reestrenaban en los cines de barrio) te hace despertar una rara nostalgia.

Entre los artículos que se puede leer está uno dedicado a sir Benjamín Turner, que firma Charly Álvarez. Me pregunto todavía si ese señor, Turner, existió realmente (es una broma porque Turner es una broma). Entre otras piezas dice su biógrafo oficial, Álvarez, que dirigió Boilerplate and me (1907), una comedia fantástica donde cuenta “sus divertidos intentos de enseñar modales a su robot victoriano” o Horny Pandemonium (1917), en la que “una caterva de demonios saca los horny pandemonium colores a las damas de Newport con sus acrobacias genitales” (¡!). 

UNA DE ROMANOS

Veo en dvd debidamente alquilado Centurión, una de romanos dirigida por el interesante realizador británico Neil Marshall y la verdad es que descubro una película de aventuras al viejo estilo, más cerca del western que del cine de romanos de toda la vida. Marshall es director también de ese curioso remake de Zulú que es Dog Soldier (un grupo de soldados británicos en maniobras se las ve y se las desea al verse rodeado en una casa perdida en el bosque por una horda de hombres lobos) y The Descent, en la que unos aficionados a los deportes de riesgo se las ven y se las desean con los miembros de una especie que va un poco más allá de la de los gárrulos con aficiones sodomizadoras de Delivarance, del casi siempre correcto John Boorman.

GRACIAS A USTED, LECTOR

Vuelvo a leer por recomendación de un lector del blog Cárcel de mujeres de Sinclair Lewis y confieso que en poco menos de dos días estoy a punto de finiquitar esta novela que iba acumulando polvo en la fantástica biblioteca de mi padre.

Es tanta la pasión que me entra por Lewis que visito el domingo el Rastro con la esperanza de encontrarme con otras de sus novelas y como los dioses acompañan me encuentro con Aire libre pero en un estado tan lamentable que descarto llevármela a casa.

Cárcel de mujeres se llevó al cine el mismo año de su publicación, 1933, con el título original de Anne Vickers. El filme estuvo protagonizado por Irene Dunne (nunca terminó por llegarme esta actriz) y dirigida por John Cromwell, un cienasta clásico que pide a gritos su recuperación.

Mientras tanto me pregunto si debo cometer un delito como es pedirle a un amigo que me haga el favor de bajarla…

Pero no sé, no sé…

Saludos, en vísperas del día de los Santos Inocentes, desde este lado del ordenador.

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