Nivaria Tejera, la escritora que se hartó de tanto “fusil, uniforme, de tanto patria o muerte”

INTRO

Nivaria Tejera (Cienfuegos, Cuba, 1929-París, 6 de enero de 2016)  plasmó parte de sus recuerdos de infancia en Tenerife en la novela El barranco, desgarrador testimonio de la Guerra Civil en la que su padre fue una de sus muchas víctimas. Exiliada con su familia a Cuba, colaboró en la revista Orígenes bajo la sombra de Lezama Lima, donde dio a conocer sus primeros poemas mientras se mostraba crítica con la dictadura de Fulgencio Batista. Tras el triunfo de la revolución castrista, que Nivaria Tejera apoyó en un principio, se exilió a París al no poder soportar una sociedad con “demasiado fusil, demasiada vigilancia individual y colectiva, demasiado uniforme, demasiados patria o muerte”. Autora también de Innumerables voces, La barrera fluídica o París escarabajo y Huir de la espiral, entre otros títulos, en el siguiente post entresacamos fragmentos de una entrevista que mantuvimos con la escritora y que se publicó en el desaparecido suplemento cultural 2+C del periódico La Opinión de Tenerife, el 13 de febrero de 2010.

HUELLA CANARIA Y CUBANA EN SU OBRA

“La huella canaria tanto como la cubana viajan en la obra a lo vivo: cada línea, reflexión, injerto lingüístico, imagen o perspectiva poética tal vez la revelen aquí y allá, pero todo ello ya anda disperso en la abstracción de la escritura que, por sí misma, disuelve en su complejidad el injerto autóctono. El lector las descubrirá si se identifica con sus diversos contenidos.”

SU NOVELA EL BARRANCO

“Leyéndolo se pude captar a fondo la desmedida pesadilla… Ya lo dejé explicado en el pequeño prefacio que acompañó la última edición canaria de El barranco, al que le remito, pero copio aquí algunas líneas: “Comencé a aislar sensaciones vagamente conservadas ahondando en ellas fragmentariamente, multiplicándolas, adivinándole tentadoras bifurcaciones. Así, inédita y sorpresiva, la intuición, con su magia de transmitir pensamiento a los recuerdos, avanzó en aquel evasivo acervo: es decir, asalto a un supuesto desconocido que fue ya siempre, para mí, la escritura… preguntándome si no sería ese abstracto deseo el que configura una escritura, y, su necesidad de transmitirlo, la elaboración de un estilo. La poesía protegería en su trapecio los vocablos… ellos transmutaban las absurdas realidades de la cotidiana guerra en una inédita sacudida, en un exaltante azar”. Esta cita, reducida, fue incluida en la dúctil y matizada entrevista que me hiciera el escritor Pío Serrano para la revista Encuentro de la cultura cubana.”

TRAS LAS HUELLAS DEL PADRE

“Tengo tantos recuerdos que…es mejor remitirle a un libro sobre mi padre de la cubana Victoria Sueiro editado por el Departamento Cultural del Cabildo de Fuerteventura: Bio- bibliografía del tinerfeño Saturnino Tejera. Allí hay todo cuanto pueda decirse de su vida y obra y, entrelíneas, mucho de la secreta afinidad que nos unía hasta su temprana muerte a los 56 años, producto de la injusta prisión que padeciera entre los mismos trances y lugares que el poeta García Cabrera, una de sus entrañables amistades.”

EXILIO

“A causa de esas diversas dictaduras que me han apresado desde la infancia, mi vida ha ido desembocando en un persistente exilio, y es claro que esa anomalía aparezca y marque mi escritura como parte esencial de su mensaje: es decir, cierto desquicio impulsivo que rebote la denuncia tajante de cuanto me fuera opresivo, lo que a su vez encamina mi instinto a una búsqueda lingüística en que la atmósfera predomina sobre la anécdota, lo que únicamente la intensidad de un estilo fragmentario puede condensar. Quiero decir, lo que Pierre Klossowski señalaba con inigualable exactitud sobre los aforismos kafkianos: “nada más dramático que esa intensidad sin cesar interrumpida por la insatisfacción, si cesar recuperada por la esperanza, con la certeza de una totalidad por conquistar”.

DESARRAIGO

“El desarraigo es evidente pero no creo que incida esencialmente en mi escritura, aunque forme parte de su paisaje y ocupe visceralmente el centro de mis reflexiones más secretas. Los ires-venires políticos de mi vida son tan frecuentes y repetitivos que uno ya se vuelve un espectador, y como espectador un crítico feroz de tanta farándula dictatorial. Uno deja de ser lo que ha sido fibra a fibra y sin saberlo deviene su propio desconocido, un ser a la deriva a redescubrir, a rehacer en cada vericueto. En mi libro Espero la noche para soñarte, Revolución describo ese estado que en definitiva orienta lo inconcluso o fragmentario de esa escritura.”

INSULARIDAD

Acaso esta particularidad de nacer y crecer en las islas, en la exuberancia que le es propia, conlleva su convulsión… Es decir, una recreación incontrolable de dotes y defectos no siempre de fácil control, lo que exige en ciertos espíritus una inclinación a la fuga, es decir, esa robusta soledad que ayuda a perennizar una identidad. En mí la isla, las islas, son un espacio mental extenso como la masa arenosa, rocosa, que las protege, he dicho alguna vez, y esta imagen acopla in profundis en calcomanía mi vida interior donde pulula a ciegas el balanceo a ese inconmensurable desconocido poético que almacenan los sueños, caudaloso espejo destilador en donde reposan vivencias que emergen luego en un desvelo creador. Para arrostrar una obra el escritor sea-isla en su inventiva con la misma dualidad que resiente el isleño ante el feroz océano al que se lanza como un suicida para limpiarse de su calcáreo. Pienso que nacer en el continente es tan casual como nacer en un archipiélago pero en ambos casos es la sensibilidad la que marca el ritmo de las brazadas. Eso sí, habrá inclinaciones, hábitos, un paisaje mental más o menos recio que los diferencia pues en el continental las vivencias son extraídas de otros giros geográficos, más constreñidos en el isleño por el maravilloso cerco del mar. Tal vez por las colonizaciones, tanto en Cuba como en Canarias, la llamada identidad a veces resulta un escollo.”

ROMPER CON LA REVOLUCIÓN CUBANA

“Una espantosa realidad: ¡¡cohabitar por tercera vez en mi vida con otra dictadura!! Demasiado fusil, demasiada vigilancia individual y colectiva, demasiado uniforme, demasiados patria o muerte opresivos usurpándonos la simple libertad de respirar, soñar, viajar, amar las cuatro estaciones, “el mundo ancho y ajeno” que loaba Ciro Alegría como meta del poeta; sí, todo ese carnaval de dictadores que como plantas carnívoras pululan desde siempre en nuestra América Latina impidiéndonos visualizar en la distancia una ruta luminosa que nos recuerde sus ríos, sus cielos, sus mares. Nada, sólo oscurantismo y castración.”

Saludos, fundimos a negro, desde este lado del ordenador.

6 Responses to “Nivaria Tejera, la escritora que se hartó de tanto “fusil, uniforme, de tanto patria o muerte””

  1. cf Says:

    Un día
    mi palma crecerá hasta la Manchuria
    un buen día
    pueblo mío
    tú crecerás sobre el mar…
    DEP Nivaria Tejera

  2. Cecilia Says:

    Excelente artículo, Eduardo. Un abrazo

  3. admin Says:

    Gracias, amiga. Un abrazo.

  4. Rauda Says:

    Gracias a todos por sus testimonios y palabres sobre mi madre.
    Rauda Jamis-Tejera

  5. Rauda Says:

    Perdon por le error de teclado en mi precedente mensaje:”palabras “

  6. admin Says:

    Un abrazo muy fuerte.

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