Archive for Junio, 2024

Los alemanes, una novela de Sergio del Molino

Martes, Junio 4th, 2024

“Navegaríamos de noche y dormiríamos de día en los sotos, ocultos entre los juncos. Papá nos perseguiría a caballo, con un alzacuello y letras tatuadas en los dedos de las manos. En la derecha se leería L-O-V-E y en la izquierda H-A-T-E, pero él lo pondría en alemán, claro: L-I-E-B-E y H-A-S-S. Necesitaría el pulgar de la derecha para amor, no quedaría tan bonito como en inglés, pero HASS cabe en cuatro dedos, y esa es la palabra que querría escribir mejor”.

Los alemanes, Sergio del Molino (Narrativas Hispánicas, Penguin Ramdom House Grupo Editorial, 2024)

Sergio del Molino es conocido por su ensayo titulado La España vacía, al que dedicó varios años después una especie de segunda entrega, Contra la España vacía, que lo situaron en el candelero en la medida en la que un escritor puede ocupar un espacio en el candelero. Como ensayista, publicaría también en 2022 Un tal González, un retrato del socialista y ex presidente del Gobierno Felipe González pero antes había publicado una serie de novelas que no es que pasaran desapercibidas pero sí es verdad que apenas tuvieron una vida editorial lo suficientemente larga en el mercado, lo que las condenó pronto al olvido.

Los alemanes, por la que obtuvo el Premio Alfaguara de novela 2024, es su libro más reciente, obra además que viene avalada por este reconocimiento, hoy considerado uno de los más importantes de España.

El origen de la novela es tan casual y por lo tanto literario que merece la pena contarlo. Cuenta el mismo escritor al final del libro que hace unos años adquirió unos “papelotes viejos en una librería anticuaria”. Esos “papelotes reproducían en español una serie de discursos del ministro de Propaganda, Joseph Goebbels y otros nazis, y que los papeles estaban editados en Zaragoza porque su destino era el de los alemanes del Camerún, que se establecieron en varios puntos de España, uno de ellos Zaragoza, tras finalizar la I Guerra Mundial.

Serán algunos miembros de esta colonia de alemanes, ahora con cruce español, los protagonistas de esta historia, tres hermanos (Eva, Fede y Gabi) y dos secundarios, Berta y Ziv, que tienen también bastante importancia en la novela. La historia está contada en primera persona a través de Fede, Eva, Berta y Ziv, los tres primeros descendientes de aquellos alemanes de Camerún hoy ya españolizados aunque Schubert y Goethe marcan su formación cultural como personas adultas pero sobre todo la de su hermano Gabi, una inconstante estrella de la música y también un hermano imposible por la tristeza que lleva dentro y un padre, el jefe del clan Schuster, vencido por la ancianidad que esconde un terrible secreto que al final saldrá a la luz por mediación de Ziv, un multimillonario judío que busca por todo el mundo a nazis que escaparon de la justicia al terminar la II Guerra Mundial.

Contada así Los alemanes prometía algo más que lo que ofrece Sergio del Molino, más empeñado en contarnos desde dentro las flaquezas de Fede y Eva, y las relaciones familiares envenenadas que marcó su existencia.

La novela está construida en capítulos no demasiado extensos pero no llega a entusiasmarme pese a que resulte muy cómoda de leer. ¿Las razones?, a mi juicio Sergio del Molino no terminar de dar el grosor que se merece a la familia protagonistas. El “terrible” secreto que se desvela llegando al final tampoco resulta demasiado sorpresivo. Es como si uno supiera desde el principio cómo ese secreto tan secreto no lo es tanto porque, ya lo avisa el título de la novela entiendo que inconscientemente, no hay manera en que Los alemanes se deshagan de la losa hitleriana.

Hay varias cuestiones que planean en esta historia y en esta novela narrada a cuatro voces por cuatro protagonistas diferentes. Por un lado, el que marca la existencia del padre y la influencia que desparrama como los brazos de un pulpo: la necesidad por recuperar la identidad alemana ya que piensa (y no anda equivocado) que su familia medio la perdió por los años que lleva viviendo en España.

Por otro, cómo afecta ese anhelo a unos hijos que escuchan a Schubert y leen a Goethe pero para los que Alemania representa como España un mismo país con identidades diferentes. Se acusa también el desgarro de los Schuster, representado en Gabi, un artista de éxito que se ríe de esa cultura alemana que vivió desde pequeño, y que respeta demasiado pese a que se burle de ella en sus canciones.

Gabi es como una suerte de ciudadano Kane en la novela ya que nos da su retrato desde perspectivas tan opuestas como son las de Eva y Fede, pero ahí está la clave de esta novela junto al secreto no revelado que no termina de entusiasmar.

Y no termina porque pese a la originalidad del libro, contar la historia de una familia de origen alemán y español, éste no despierta demasiada emoción. Parece que Sergio del Molino prefiere narrar el cacao existencial que tienen los Schuster más que los lazos que atan a unos y a otros. Es verdad que al final Los alemanes se escora a lo sensible pero no afecta el ánimo del lector porque todo el relato anterior ha resultado demasiado frío y burocrático.

Se cuenta una historia pero esa misma historia no sabe estimular la capacidad de sorpresa. Se tiene además la sensación que se ha leído esa misma historia un millón de veces solo que con personajes y escenarios diferentes.

Sin el aval del Premio Alfaguara y sin el nombre que tiene hoy Sergio del Molino, no creo que fueran demasiados los lectores que se hubieran acercado a este libro. Es probable que lo ojearan, interesados por conocer algo más de los alemanes del Camerún que se establecieron en España pero lo dejaría otra vez en su sitio porque, como se dijo al principio, este fue el origen de una novela que se queda a medio camino de nada.

Saludos, esto es lo que hay, desde este lado del ordenador

Retrato del fin del mundo, una novela de Carlos Ruiz Caballero

Lunes, Junio 3rd, 2024

Se ha necesitado cambiar de siglo para que los escritores/as canarios comiencen a escribir sobre lo que sucedió en el archipiélago durante la Guerra Civil. Es verdad que hubo intentos en el pasado, con títulos tan respetables como Tiempo de espera, El barranco y Luchar por algo digno de José Antonio Rial, Nivaria Tejera y Pedro Víctor Debrigode, respectivamente pero no fue hasta que Alexis Ravelo publica Los milagros prohibidos, ya entrados en la nueva centuria, cuando se produce un chispazo que por fortuna parece haber prendido ya que desde ese entonces se han publicado en estas tierras novelas relacionadas con aquel periodo tan triste de nuestra historia para narrar, desde la distancia aunque todavía sin la suficiente objetividad (la mayoría de ellas están inspiradas en hechos reales), historias ambientadas fundamentalmente en la isla de Tenerife y La Palma, también en Gran Canaria y El Hierro.

El último título que se suma a esta lista es Retrato del fin del mundo (Alba, 2024), de Carlos Ruiz Caballero, una novela inspirada en hechos reales que nace a raíz de una fotografía, la de una pareja de anarquistas que se casaron estando él preso en Fyffes pocos momentos antes de que lo ejecutaran el 6 de marzo de 1937.
La imagen que registra aquel enlace existe y es la primera que aparece en el libro. Se trata de una fotografía que conmueve: en ella aparecen Margarita Rocha Mata con quien fue su marido por unas pocas horas, Néstor Mendoza Santos, ambos naturales de la isla de La Palma.

La novela está narrada en primera persona por Margarita y se estructura en dos partes. La primera es la de mayor extensión y se desarrolla en la isla de La Palma. Además de Margarita y Néstor, el tercer gran protagonista de la historia es Jaume Margalit, un catalán asentado en la isla bonita. Se trata de un personaje sensato, que sirve de contrapeso a la pareja protagonista y a través del cual se tiene una tercera mirada sobre los dramáticos acontecimientos que se van a vivir en la isla tras el alzamiento nacional. El ambiente se enrarece y la sordidez y las envidias que provoca se hacen dueñas de una isla, La Palma, que tras el latido renovador de la II República vio cómo sus esperanzas se hacían añicos con los cañonazos del buque Canalejas.

En esta historia de héroes y miserables se mezclan personajes que existieron en la realidad, como además de Néstor y Margarita, la de Florisel Mendoza, hermano de Néstor pero que milita en el partido comunista.

Leyendo el libro recordé a Florisel, a quien entrevisté cuando publicó sus memorias en el Centro de la Cultura Popular Canaria. Tenía una edad avanzada y la memoria ya no le funcionaba demasiado bien. Era una persona para la que no existía el tiempo sino una serie de hechos que contaba sin cronología. Formaban parte del presente y del pasado. Recuerdo aquella experiencia porque pese a la avanzada edad de aquel luchador, todavía se podía entrever el sufrimiento que significó aquella guerra que no tuvo nada bueno (¿qué guerra tiene algo bueno?) y sí todo malo. Me entero además leyendo el libro de Carlos Ruiz Caballero que Néstor, el anarquista que fusilaron tras contraer matrimonio, era hermano de Florisel, y un Florisel entusiasta y joven es el que aparece en las páginas de Retrato del fin del mundo, una novela que cuenta con algunos capítulos realmente líricos, escritos con una prosa que en ocasiones raya con lo poético.

La segunda parte tiene lugar en Tenerife. Y entre otros escenarios, los tristemente célebres salones de Fyffes, donde el ejército golpista reunió a gran parte de los presos republicanos, muchos de los cuales acabaron fusilados y otros tantos desaparecidos en el mar que baña las costas de la capital tinerfeña.

Retrato del fin del mundo es una historia que se cuenta a través de lo que vive y siente Margarita pero en ocasiones parece que su mirada se confunde con las de otros personajes, tal es la intensidad de un libro que se inspira en una fotografía que transmite la dignidad que tuvo la pareja el día de su boda. Y dignidad es lo que ha pretendido transmitir Carlos Ruiz Caballero en las páginas de una novela que no cae, afortunadamente, en la sensiblería. El libro termina en un epílogo que tiene mucho de guiño y cierra con robusto pulso narrativo una historia de amor truncado y de cómo la guerra trituró la armonía de una isla. De unas islas y de un país.

Pero si algo me ha parecido realmente interesante por atractivo en este libro es el protagonismo que alcanza el anarquismo en sus páginas. Margarita y Néstor militan en la CNT, una fuerza política que alcanzó notable importancia en Tenerife, y que explica que sus afiliados fueran tan crudamente represaliados por los rebeldes. Si alguien conoce vagamente la grandeza de este movimiento en Canarias y concretamente en Tenerife, descubrirá acciones que si bien conocía no habían sido novelizadas. Entre otras, el intento real de atentado contra el general Franco en Capitanía y que salvo ahora Carlos Ruiz Caballero e Iván Cabrera Cartaya en el cuento La noche y el olvido, no se había recreado antes en clave de ficción.

Termino Retrato del fin del mundo con sentimientos muy encontrados. Como lector que lee más con el alma que con la cabeza, la novela crece cuando pinta aquellos tiempos pero me desconcierta con algunos de los personajes. Están Margarita y Néstor, unos idealistas y Margalit, que representa a una España que no fue posible.

Pero Retrato del fin del mundo es mucho más que una novela sobre la Guerra Civil aunque la guerra esté tan presente en sus páginas. Se trata de un título a tener en cuenta en esa bibliografía sobre nuestra guerra que ya tiene quien les escriba y que nos recuerda que no debemos repetir los errores del pasado.

Saludos, dando guerra, desde este lado del ordenador