Aviso a navegantes (II)

Abril 26th, 2012

* Roca Editorial estudia publicar la primera entrega de la trilogía de misterio y suspense que el escritor Mariano Gambín inició hace dos años con Ira Dei y continuó en 2012 con El círculo platónico y espera finalizar en 2013 con una nueva entrega en la que aún se encuentra trabajando y cuyo título está por determinar. La literatura de Mariano Gambín, que se mueve muy bien en el thriller, se caracteriza por una  notable capacidad de crear atmósferas y por dotar a sus historias de sólidas tramas de suspense que en la dos primeras novelas de la serie transcurrían en La Laguna. El escritor e historiador, reciente premio Rumeu de Armas por su trabajo de investigación histórica sobre la torre de Santa Cruz de la Mar Pequeña, supo componer además en sus dos primeras experiencias literarias una galería de personajes que se han convertido en protagonistas reconocidos entre todos sus lectores.

* El Ayuntamiento de El Rosario, en Fuerteventura, ha hecho público el nombre de los ganadores de su concurso de cuentos. El primer premio ha recaído en el relato El payaso de Salvador, de Robles Hernández; el segundo y tercer galardón en Cajonera City, de Javier Hernández Velásquez, y Sonrisa canalla, de Juan Manuel Ruiz Suárez.

* La revista Ezra: an online journal of translation publica en su número de primavera la traducción al inglés de la obra de teatro Medea, del escritor tinerfeño Roberto García de Mesa, realizada por Mario Domínguez Parra.

* En estos tiempos donde cuesta tanto reírnos todavía existen editores que ponen toda la carne en el asador para regalarnos auténticas obras maestras de la literatura del humor escrita en España. Doy así noticia a la aparición de dos volúmenes imprescindibles para que usted se olvide de la puta crisis: Diez minutos antes de la medianoche (Rey Lear Editores, 2012), de su majestad Enrique Jardiel Poncela, y relato que inspiraría más tarde una de sus obras de teatro más celebradas: Los ladrones son gente honrada; así como La niña de la calle del Arenal (Reino de Cordelia), de su también majestad Edgar Neville. Un aristócrata, un gran escritor y un estupendo cineasta. Ambos dos, dos señores de derechas, of course.

Saludos, hay que reír para tomarse las cosas en serio, desde este lado del ordenador.

Aviso a navegantes

Abril 25th, 2012

“- Los que consienten cuando se les pide algo –dice Robin– se encuentran un paso más adelante que aquellos a los que nunca se les ha pedido que consientan en nada, hermana, y dos pasos más adelante de los que consienten antes de que se les pida nada.” (Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders, Daniel Defoe)

* La Muestra Internacional de Cortometrajes de la Universidad de La Laguna (MIDEC 2012) se celebra a partir de las 20.30 horas y del 26 al 28 de abril en Aguere Espacio Cultural, en La Laguna. Durante las tres jornadas, el público asistente a las proyecciones podrá votar su cortometraje favorito participando en el Premio del Público, que se proclamará al final de la última jornada.

PROGRAMA

26 DE ABRIL

Entrevista, de Ángela Armero

El abrigo rojo, de Avelina Prat

La culpa, de David Victori

Vicenta, de SAM (premio Mejor Cortometraje de Animación)

La gran carrera, de Kote Camacho

Les (El bosque), Aida Ramazanova, y por el que su actriz Lina Gorbaneva obtuvo el premio de Mejor Interpretación

Sin palabras, de Bel Armenteros

Dicen (They Say), Alauda Ruiz

27 DE ABRIL

Encounter, de Nayra y Javier Sanz Fuentes.

La victoria de Úrsula, de Nacho Ruipérez y Julio Martí

Algo queda, de Ana Lorenz

A solas, de Francisco Javier Rubio Rodrigo

Le quiero y espero, de Valeria Florencia Sartori

Maquillaje, de Álex Montoya

Matador on the road, de Alexis Morante

Warisover, de Carlos Morelli

28 DE ABRIL

Gran Vía AM/PM, de Juana Macías

Hidden Soldier, de Alejandro Suárez

Joselyn, de Susan Béjar

Tchang, de Gonzalo Visedo y Daniel Strömbeck (mención a la Mejor Dirección)

Desanimado, de Emilio Martí López (premio al Lenguaje Cinematográfico más Innovador)

Morir cada día, de Aitor Echeverría

El barco pirata, de Fernando Trullols (Premio Mejor Cortometraje)

La historia de siempre, de José Luis Montesinos (fuera de concurso-premio MIDEC 2011)

* CajaCanarias inicia este jueves 26 de abril, en la sede de la Fundación Cristino de Vera de La Laguna, un ciclo de cine denominado Cuatro artistas, que arranca con la proyección de la película Rembrandt, dirigida por Alexander Korda. La exhibición de esta producción, en versión original con subtítulos en castellano, comenzará a las 19:30 horas, con entrada libre para el público hasta completar aforo. El acceso al recinto se realiza por el número 18 de la Calle San Agustín. El programa del ciclo abordará también en próximas sesiones la turbulenta vida de Van Gogh y Tolouse-Lautrec y la escultora Camille Claudel.

* La séptima edición del festival internacional de cine documental de Guía de Isora (Tenerife), MiradasDoc, garantiza su financiación con fondos institucionales provenientes del Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento de Guía de Isora. Las tres instituciones informaron este miércoles en rueda de prensa sobre la decisión de trabajar conjuntamente para garantizar la celebración del festival, cuyo presupuesto será de 120.000 euros, de los que el Ejecutivo regional aporta 25.000 euros, de los 40.000 euros del año pasado.

Y UNA CONFERENCIA

El Casino de Tenerife acoge este jueves, 26 de abril, una conferencia organizada por la Asociación por la Rehabilitación del Parque Cultural Viera en la que participarán Federico García Barba, presidente del Colegio de Arquitectos de Santa Cruz de Tenerife; Sebastián Matías Delgado, arquitecto y Luis Cola Benítez, cronista oficial de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife.

Saludos, mientras cazo lagartos, desde este lado del ordenador.

A Josep Maria Berenguer, fundador de ‘El Víbora’

Abril 24th, 2012

Ha pasado el tiempo pero todavía recuerdo cuando llegó a mis manos el primer número de la revista El Víbora y su apuesta por el comix para supervivientes. Aún debo de conservar el ejemplar en algún lugar de mi desordenada biblioteca, pero no ha habido manera de encontrarlo para reproducir el editorial en el que su editor, Josep Maria Berenguer, anunciaba los ¿principios? de una revista cuya portada estaba dibujada –creo recordar– por Nazario y que a partir de ese momento trastocó mi manera de ver y entender los comics.

Fui leal a El Víbora, que en un principio iba a salir al mercado con el explosivo nombre de Goma 2, durante su primera etapa, aquella que recorre los turbulentos años ochenta con una visión descarnada pero también festiva de la vida. Quiero pensar que fue su ciclo más undeground, también el más políticamente incorrecto de su carrera hasta desaparecer en 2005 convertida en otra cosa. En una revista en la que apenas se podía rastrear el contenido canalla y subversivo de sus números anteriores aunque, pese a todo, contara con destellos que obligaba a su manada de lectores a seguirla si bien no con la periodicidad de antaño, sí a leerla casi a escondidas si uno tenía la fortuna de encontraba olvidada en algún lado.

El Víbora original, el que nace en 1979 y continúa como un un cohete su trayectoria durante los ochenta, contribuyó a que mirara el mundo de otra manera, y que descubriera que el tebeo, el colorín, la historieta podía narrar historias subterráneas de este territorio del que formo parte y que se llama Expaña.

Gracias a sus páginas, y a la dirección de Berenguer, descubrí a Max y su endiablado Peter Punk o a su contestarlo Gustavo. También el perturbador erotismo de Anarcoma, escrito y dibujado por Nazario, o las historias negras, con cierto aliento poético a lo David Goodis, creadas por Alfredo Pons, fallecido el 23 de abril de 2002, lo que me hace pensar que quizá el maestro de la línea chunga espere a Berenguer en algún lugar de ese territorio donde ya no existe ni el bien ni el mal para irse juntos de fiesta… Sin olvidar, claro está, las geniales cafradas de Miguel Gallardo y Juan Mediavilla; del desarmante Martí, cuyos dibujos estaban tan notablemente influenciados por Chester Gould, el creador de Dick Tracy, y responsable de una de las series que, para quien les escribe, se convirtió en uno de los iconos de la revista, Taxista, entre otros grandes sin olvidar las creaciones de los estadounidenses Robert Crumb y Gilbert Shelton, responsable de esos locos adoradores de la marihuana que son The Freaks Brothers y del descacharrante ¿súper héroe? Superserdo, entre otros muchos.

Berenguer, personaje que sin su trabajo la historia del underground en este país no hubiese sido la misma, logró impregnar a la revista de su personalidad antes de que dejara descansar el proyecto en otras manos quizá porque supo darse cuenta al finalizar los años ochenta que las cosas estaban cambiando y no precisamente para mejor.

A él, y al fantástico grupo de guionistas y dibujantes con los que supo rodearse, le debemos el primer especial de la revista –más tarde una colección paralela de monografías salvajes–  en la que se tomaba con mucho humor y por lo tanto muy en serio el asalto del coronel Antonio Tejero al Congreso de los Diputados en febrero de 1981, así como que a través de El Víbora se hablara siempre con tono políticamente incorrecto de sustancias psicotrópicas, el ejército, la religión y la policía. También, que se tratara por primera vez el travestismo y la homosexualidad sin falsos victimismos, y sí como una defendible opción sexual más.      

Con la muerte de Berenguer desaparece un agitador que quizá fue inconsciente de la labor que estaba desarrollando entre sus lectores, pero estoy seguro que colaboró bastante para que muchos de ellos hoy vean las cosas de otro color y desde otra perspectiva. También, que se hagan preguntas. Una de las cuales me asalta mientras estoy repasando los tebeos de la primera etapa de la revista.

¿Hubiese tolerado la sociedad en la que nos hemos convertido la feliz anarquía que inicialmente se desplegó a través de las páginas de El Víbora?

Probablemente no.

Y es que ya ni se respeta a los clásicos.

Saludo, fundido a negro, desde este lado del ordenador.

Tengan todos ustedes un buen Día del Libro

Abril 22nd, 2012

INTRO

Este lunes, 23 de abril, se celebra el ya tradicional Día del Libro, una fecha en la que si bien, curiosamente, no suelo adquirir ningún libro, me hace pasear por las librería de la ciudad en la que habito porque me gusta el olor de los libros y contemplar las novedades cada días más insulsas que invaden el mercado editorial.

Para los que no suelen ser clientes o visitantes habituales de las librerías, uno de los atractivos de este Día es que se rebaja en un diez por ciento el coste del ejemplar. Una reducción del precio simbólica aunque sirve de reclamo para que puedas ir a casa con el libro recién adquirido y una rosa entre las manos.

AUTORES EN SU ISLA

Entre los actos que se han organizado a este lado del Atlántico para celebrar el Día del Libro, la Isla, que el año pasado cumplió cuarenta años como establecimiento vendiendo libros en la capital tinerfeña, ha organizado una serie de actividades cuyos protagonistas además de los libros serán los autores que hacen posible los libros. El programa, dividido en dos horarios, de 9.30 a 14 horas y de 16.30 a 21, contará así con la presencia de Elena Morales, Juana Santana, Ana Joyanes, Balbina Rivero, María Teresa de Vega, Carmen de la Rosa, Juan Bosco, quien presenta el viernes 27 de abril a las 20 hora su novela La lista en el Museo de Artesanía de La Orotava; Pablo Martín Carbajal, Cristo Hernández, Álvaro Marcos, David Galloway, Javier Hernández, Víctor Conde, José Ramallo, quien presentará el 5 de mayo Cucarachas con Chanel en el Ateneo de Mirafllores, en Santa Cruz de Tenerife; Ánghel Morales y Víctor Álamo de la Rosa.

DANDO LA NOTA

Uno de los tipos más generosos que conozco y con un estrafalario sentido del humor que desarma, el periodista y corrector Ramón Alemán, se suma también a la fiesta del Día de Libro. Pero como Ramón Alemán es mucho Ramón Alemán, su contribución –anuncia– consistirá en regalar veinte ejemplares de su libro Lavadora de textos, que compila algunos de los más acertados artículos de ese blog de referencia que es Lavadora de textos, a quienes se lo tropiecen por las calles de Santa Cruz y La Laguna. Cauto Ramón, no da pista de la hora en la que podrá ser asaltado por los viandantes. Así que tengan mucha suerte y ojala se lo encuentren para hacerse con este estupendo manual que nos enseña a escribir bien.

ELEKTRA

No tiene nada que ver con el Día del Libro, pero es una buena noticia para ese escritor todo terreno que es Roberto García de Mesa y para el también escritor y traductor Mario Domínguez Parra. El número cuatro de la revista Receptacle acaba de publicar la traducción al inglés de la obra de teatro Elektra, de García de Mesa. Este número incluye, además de la traducción, poemas y relatos (con sus correspondientes ilustraciones) y diez canciones de diversos grupos y solistas.

* La imagen corresponde al filme El lector (Stephen Daldry, 2008)

Saludos, a leer que son dos días, desde este lado del ordenador.

Salve quien pueda la vida

Abril 21st, 2012

En estos tiempos en el que el monstruo que conspira para hacernos infeliz aprieta un poquito más las tuercas satisfecho por el miedo que nos ha metido en el cuerpo, escucho las dramáticas declaraciones del poeta y Premio Canarias de Literatura Arturo Maccanti. Declaraciones dramáticas en las que revela los apuros económicos por los que está atravesando pese, recalca, a contar con treinta años, cinco meses y veinticinco días de trabajo y cotización.

Maccanti, como otros muchos canarios y españoles, no tiene jubilación y el Estado le ha negado una pensión no contributiva.

Su situación es desesperada, y como un personaje kafkiano se enfrenta ahora a la fría maquinaria burocrática que nos gobierna reclamando, defiende, lo que cree que es suyo. Que le pertenece.

Pienso, mientras esucho la queja desesperada de Maccanti, en lo que están pasando otros ciudadanos que, como Maccanti, se encuentran en la misma situación. El poeta, al menos, aún conserva su voz. Y su caso, perfectamente traducible a otros tantos que se encuentran en su misma situación, se hace público y sabe a trago muy amargo.

En el laureado poeta se manifiesta así los juegos del hambre que está proponiendo esta nueva reformulación del sistema. El cambio radical de un modo de vida que es capaz de movilizar a todo un gobierno para proteger a una empresa multinacional pero que obvia –casi diría que con asco–  a sus ciudadanos, cada día más pobres. Cada día más confusos ante lo que ya tienen encima.

La situación de Maccanti, que es la misma situación por las que están atravesando otros, con independencia de la edad, urge una respuesta inmediata. Respuesta, lamentablemente, que no creo que llegue nunca.

En unos días donde la consigna es salve quien pueda la vida, y en el que la palabra cultura ha sido relegada a un indiscreto tercer plano, lo mejor que podemos hacer es salir a la calle y protestar o encerrarnos en nuestras casas y volarnos la tapa de los sesos.

Entiendo así el caso de Maccanti como el de otra víctima más de un estado de las cosas donde ya no importa mirar hacia otro lado.   

Maccanti dice: “Soy mayor y no tengo por qué ocultar a los canarios el dolor que estoy sufriendo. Creo que he hecho mucho por mi país, por mi pueblo canario, aunque sea desde el ámbito poético e idealista. Ahora es el país el que tiene que ayudarme, no estoy pidiendo yates, ni cacerías, sino que me concedan una mínima pensión con la que vivir”.

Y entiendo, no sabe cómo, su reclamación y su miedo.

Pero también entiendo, y no saben cómo, que su grito quedará en nada.

La respuesta de ese país al que tanto contribuyó con su idealismo y su poesía es que ya no le queda dinero.

Una invitación a búsquese usted la vida que como frase no resulta tan aplastante y atronadora como cuando te la sueltan a la cara.

El mensaje es claro: Salve quien pueda la vida.

Eso sí, cuando el señor Maccanti no esté entre nosotros (y le deseo una larga vida y que sus asuntos se arreglen en la medida en que se pueda) ese mismo país que se encogió de hombros ante casos como el suyo llorará su muerte y, probablemente, hasta le dedique un Día de las Letras Canarias.

Ya saben, ahora de lo que se trata es: Salve quien pueda la vida.

Saludos, el miedo cultiva el miedo, desde este lado del ordenador.

Bram Stoker nunca muere

Abril 20th, 2012

En una de las tres ediciones de Drácula que conservo (Brugera, Molino y Plaza y Janés) se encuentra la pequeña corteza de un árbol que un viejo y querido amigo me trajo del jardín de la casa en la que Bram Stoker, su escritor, nació.

La casa se encuentra en Dublín, Irlanda, y desde que tengo esta pequeña corteza no dejo de cambiarla ocasionalmente entre las páginas del libro quizá porque el espectro de Stoker me anima a que juegue con ella porque, quiero pensar, esa corteza igual estaba en ese mismo árbol cuando el escritor vivía.

Son pocos los títulos que he vuelto a repasar transcurrido el tiempo, y quizá el volumen más agradecido en mis raras relecturas sea, precisamente, Drácula.

El pasado sábado 14 de abril, mientras los nostálgicos celebraban otro aniversario de la proclamación de la II República en España y el centenario del hundimento del Titanic, pocos pero suficientes rendimos honores a Bram Stoker, un escritor por el que el responsable de este blog siente devoción y que falleció tal día como hoy, pero un 20 de abril de 1912.

La primera vez que leí Drácula fue en un libro de ediciones Molino. Se trataba de una versión abreviada aunque respetaba la estructura en la que está ordenada la novela. Es decir: cartas, diarios, facturas, albaranes, telegramas a través de los cuales los protagonistas que luchan contra el vampiro van desgranando la historia del insólito conde transilvano desde su oscuro castillo en los montes Cárpatos (Rumanía), su terrorífico viaje en barco y arribo a las costas británicas en las que intenta imponer la dictadura de los no muertos comenzando con dos amigas recatadas, educadas bajo una estricta disciplina.

Cuando aquel ejemplar de Drácula llegó a mis manos, yo ya me había iniciado en los terrores cósmicos lovecraftianos y en el de otros escritores de su círculo. Los relatos de H. P. Lovecraft, sin embargo, nunca me produjeron inquietud sino un atractivo viaje a otros territorios poblados por entidades aparentemente dormidas que eran despertadas por insensatas invocaciones del libro prohibido: el Necronomicón.

No he vuelto a leer a Lovecraft desde mi tierna adolescencia. Lo intenté no hace mucho con Las montañas de la locura pero tuve que dejarlo apenas iniciado porque no sentía las mismas emociones que me sedujeron en aquella época, hoy ya tan lejana de mi vida. De hecho, su lectura me resultó demasiado espesa y de pronto descubrí un lenguaje ampuloso y una demora amarga y tediosa para llegar al horror, ominoso e indescriptible, con el que el escritor de Providence solía cerrar sus historias.

Conservo aún los libros de Lovecraft, pero he llegado a la conclusión que lo mejor es dejarlos intocables en ese puesto privilegiado que ocupan en mi biblioteca. Y es que si hay escritores que fueron fundamentales para una época de tu vida, también es cierto que el paso del tiempo no suele actualizarlos en las derrotas cotidianas en las que se convierte tu existencia cuando te das cuenta que no te queda más remedio que hacerte mayor.

Con Drácula, sin embargo, no me ha ocurrido esto.

Con Drácula y con otras novelas y cuentos (pienso en La casa del juez) de Bram Stoker.

Hay algo que permanece inquietantemente vivo entre sus apretadas páginas. Quizá sea que se trata de una obra irrepetible y única pese a las muchas imitaciones que aparecieron y aparecen después de haber sido publicada. Nuevas versiones que por mucho que intenten ofrecer audaces vueltas de tuercas al inmortal conde no superan una novela que ya es un clásico.

Drácula fue además, y he aquí para mí su mayor mérito, la primera novela de miedo con la que pasé miedo de verdad.

No sé si han sentido alguna vez miedo leyendo una novela de miedo pero es una de las emociones más deliciosas que como lector he tenido a lo largo de mi vida como lector.

Tenía que dejar el libro, mirar debajo de la cama, permanecer un buen rato con todos los sentidos alerta mientras miraba de reojo la ventana con la certeza de que iba a ver como se materializaba el vampiro. Vampiro que me pedía que lo invitara a entrar.

No sé que hubiera dicho entonces. 

Digamos que hoy sí lo tengo claro.

El caso es que una vez me había relajado continuaba leyendo la novela como un yonqui para seguir pasando miedo.

Leí la versión completa de Drácula cuando llegó a mis manos el libro editado por Plaza y Janés. En portada: las letras de Drácula en relieve y pintadas en sangre…

Había pasado bastante tiempo desde su primera lectura y era un tipo con ganas de comerse el mundo cuyas lecturas fantásticas había dejado en un segundo plano. Recuerdo que no tenía demasiadas esperanzas cuando inicié la tarea de releerlo… Tonta equivocación. Drácula volvió abducirme. Así que mientras el vampiro comienza a parasitar la felicidad de aquel grupo de amigos solo esperaba en la llegada del doctor Van Helsing para que pusiera nombre y apellido al responsable de todo aquel mal usando para ello métodos expeditivos y de una crudeza que aún me pone los pelos de punta.

La escena del cementerio, donde aguardan a que Lucy Westenra regrese a su tumba, tras saciar su apetito de sangre con un bebe, es de una fuerza que todavía hace flaquear mi corazón. En especial cuando Van Helsing obliga a que sea el prometido de Wenstera quien tiene que cortarle la cabeza y llenar su boca de ajos.

“Hay que combatir al mal con el mal”, dice Van Helsing, personaje al que siempre vi como Peter Cushing y nunca como Anthony Hopkins.  

La tercera vez que leí Drácula fue en la colección Libro Amigo de Bruguera. En la portada aparecía Bela Lugosi y no Christopher Lee.

Había visto recientemente en cine la versión de Francis Ford Coppola, de la que salí, y aún salgo, muy disgustado cuando la veo.

Su Drácula no tiene nada que ver con el de Stoker. De hecho, creo que su Drácula es un antecedente de ese romanticismo para adolescentes en el que ha terminado por teñirse a los vampiros y a su rey.

La relectura de la novela contribuyó a que entendiera que tenía razón.

Drácula es la encarnación del mal. Y el mal no tiene nada de romántico para quienes lo sufren. En todo caso, sugiere Stoker, un despiadado atractivo que hace que el lamento de los lobos suene a música en la noche…

También, cómo no, a la promesa de una vida eterna sin vida.

Bram Stoker es autor de otras dos extraordinarias novelas de terror victorianas: La joya de las siete estrellas y La guarida del gusano blanco. También de irregulares relatos góticos como La dama del sudario pero, sobre todo, de extraordinarios cuentos que invitan a no dormir.

Antes citaba La casa del juez, pero también recuerdo El entierro de las ratas o el horripilante Las almas gemelas, entre otros tantos.

Saludos, Bram Stoker vive eternamente, desde este lado del ordenador.