Archive for the ‘Sin categoría’ Category

Andrea Abreu presenta Pajaritos preñados el 10 de septiembre en la capital tinerfeña

Miércoles, Septiembre 2nd, 2026

La semana próxima concretanente el jueves 10 de septiembre, la escritora tinerfeña Andrea Abreu presenta Pajaritos preñados (Anagrama, 2026) a las 19 horas en el Círculo de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife. La autora de Panza de burro conversará con la fotógrafa Lilia Ana Ramos Martín, una de cuyas imágenes ilustra la portada de Pajaritos preñados.

La novela se pone hoy, miércoles, 2 de septiembre a la venta en librerías, y está protagonizada por Cathaysa, que dieciséis años y El Tiznado, el padre de Cathaysa, un espíritu hedonista marcado por la precariedad, la ausencia y la culpa. Otros personajes que intervienen en la historia son Engracia, la madre, espejo en el que Cathaysa no quiere mirarse; Tío Aurelio; las amigas, La Macha y Chaxiraxi, que se quieren como hermanas y se entienden “a macanazos”, y un primo que la reclama como si le perteneciera.

La editorial avanza que con Pajaritos preñados Andrea Abreu construye “un universo donde el lenguaje late al ritmo de los cuerpos y del paisaje. Lejos de cualquier mirada complaciente, Pajaritos preñados se sostiene en la complejidad de aquello que rara vez se nombra y se adentra magistralmente en la intimidad de los personajes para mostrar la crudeza de lo cotidiano y la fragilidad de quienes intentan, a pesar de todo, cambear, imaginar otra vida”.

Saludos, shit!, desde este lado del ordenador

La Loca del Frente contra el dictador Pinochet

Martes, Septiembre 1st, 2026

“Tantas cosas que había hecho por Carlitos, y era capaz de hacer muchas otras, nada más que por su deliciosa compañía, meditó solitaria en el altillo, horadando con sus ojos la perspectiva de la calle que hacía tres días lo vio desaparecer. Cada vez que Carlos se perdía, un abismo insondable quebraba ese paisaje, volviendo a pensarlo tan joven y ella tan vieja, tan hermoso y ella tan despelucada por los años. Ese hombrecito tan sutilmente masculino y ella enferma de colipata, tan marilaucha que hasta el aire que la circundaba olía a fermento mariposón”.

(Tengo miedo torero, Pedro Lemebel, editorial Las afueras, 2021)

La reedición de Tengo miedo torero del chileno Pedro Lemebel por Seix Barral con un prólogo que firma Alana S. Portero recupera la primera y única novela que escribió este escritor y activista, creador del colectivo Yeguas del apocalipsis, que desarrolló un extenso trabajo plástico en fotografía, vídeo, perfomance e instalación, así como de varios libros, muchos de los cuales resultaron muy críticos con la sociedad chilena durante la dictadura de Augusto Pinochet y la democracia que vino después. Entre estos libros se encuentra una colección de relatos, Incontables, y los que reúne sus trabajos periodísticos como La equina de mi corazón, Loco afán. Crónicas del sidario, Adiós mariquita linda y Mi amiga Gladys, que se publicó tras la muerte de Lemebel.

Tengo miedo torero es una gran novela, por eso me extraña que apenas haya sido reivindicada da en España pasado todo este tiempo. Espero que la nueva edición que presenta ahora Seix Barral corrija este error, porque estamos ante una obra singular, de una brevedad que abruma (apenas supera las doscientas páginas) y que revela a un narrador de tonelaje que va más allá del discurso reivindicativo para contar, entre otras muchas cosas que cuenta, una historia de amor entre su protagonista, que no tiene nombre y que se autodenomina la Loca del Frente, y un joven que pertenece a la guerrilla urbana en una ciudad de Santiago de Chile con cielos plomizos (como el uniforme de sus militares) y en continúa agitación para arrebatar el poder a un dictador anciano que vive sus últimas boqueadas haciendo lo único que supo hacer a lo largo de su penosa vida: mandar a reprimir a los marxistas, que así es como conoce a los rebeldes, a los que van a la contra en esta novela que deja poso y más de un suspiro.

Hay elementos que son recurrentes en Tengo miedo torero, el primero de ellos es una emisora de radio clandestina que emite noticias del cambio que se avecina en Chile, y en la que se lanzan mensajes que van directos a erosionar el poder en el que se ha enrocado el dictador. También, y forma parte de los capítulos más hermosos de la novela, la relación que la Loca del Frente mantiene con Carlos, un amor platónico que nace cuando el joven le pide su piso para esconder una serie de cajas y herramientas que, aunque no se diga, aunque no lo explique el escritor, se sospecha que van a ser utilizadas por los guerrilleros contra el régimen militar que se hizo con el poder tras derrocar el 11 de septiembre de 1973 al presidente Salvador Allende y a su gobierno (marxista) de la Unidad Popular. Pero no se me asusten los que no soportan novelas políticas, aunque la mayoría lo sean por mucho que lo neguemos, porque Tengo miedo toreo da un paso más allá, sirviéndose de aquellos días de dolor y plomo para plantearse preguntas en torno a la militancia pero sobre todo la disidencia sexual.

Lemebel, que por desgracia falleció en 2015, se sirve de esta disidencia para contar una historia de amor entre una loca vieja como ella (así mismo se define) y un joven y apuesto rebelde que la utiliza para los fines de su organización. Me resulta en este aspecto llamativo porque el escritor además de no mostrarse para nada amable con el régimen totalitario de Pinochet, tampoco dedica demasiadas palabras de afecto a esa izquierda que irrumpe en su casa a través de un joven apuesto que milita en una formación marxista cuyos miembros mantienen distancia con la protagonista porque no terminan de aceptarla. La Loca del Frente no lo quiere tampoco. Asume que esa misma izquierda está tan llena de prejuicios como la derecha que pretenden derrocar. Esos marxistas están tan llenos de moral burguesa que son incapaces de ver a la Loca del Frente como una compañera. Además, ella asume el riesgo de guardar el material que le entrega Carlos a través de la organización guerrillera. Organización que no da respuestas a sus razonadas preguntas. Entre otras las más obvias: ¿qué hay en esas cajas que esconden en su casa?, ¿qué es esa tubería de metal que le han pedido que guarde en cualquiera de las habitaciones de su hogar?

La novela está narrada desde distintos puntos de vista así que podemos seguir a nuestro protagonista, conocer como se le acelera el corazón cuando está muy cerca de Carlos, y también a través de la cabeza de la esposa del dictador. Una mujer, aquí, entre nosotros, inaguantable. Pinochet también tiene su espacio, lo retrata como un hombre viejo y acabado, solo que se resiste a un final anunciado por mucho que lo evite, por mucho que mire a otra parte. Por mucho que se empeñe en sostener que lo que hizo, derrocar al anterior gobierno y matar a su presidente, fue por el bien de una patria que no es la de todos los chilenos sino la suya propia. Un egoísta que justifica su violencia y la represión para mantener a raya al enemigo. Los marxistas en los que paradójicamente casi parece que se ve reflejado por su sentido de la disciplina y sacrificio por una causa que no queda bien explicada. Claro que todas las causas políticas al final son tremendamente confusas, contradictorias, nada buenas para la persona de a pie que lo único que pide o aspira al menos es vivir el tiempo que le quede en paz.

La música tiene también un papel importantísimo en esta historia que cuenta muchas historias. Son boleros y canciones melódicas de un país cuyos versos se reproducen en algunas de las páginas de la novela, textos que apuntalan un poco más el modo de pensar de su protagonista y de algunas de sus amigas. Todas ellas viven como pueden en un país que se ríe de los mariquitas pero que no los persigue porque no resultan peligrosos a un sistema que solo busca a marxistas, la mayoría de ellos universitarios heterosexuales que no tienen nada mejor que hacer que enfrentarse en las sombras a un régimen que comienza a hacer aguas, que se le escapa de entre los dedos a su jefe, Augusto Pinochet. Un bruto que esconde sus ojos bajo gafas de cristales oscuros y al que le encanta escuchar marchas militares y que no soporta a su mujer. Siempre recriminándole cualquier cosa, siempre encima de él… Casi da pena ver al dictador en su vida familiar porque parece que es un hombre muy pequeñito.

Todo esto y más en un libro cuajado de palabras chilenas que le dan más color al texto y que se entienden por el contexto en el que se expresan. Hay también algo de sexo, aunque algo me dice que Lemebel se mostró bastante cauto. Vaya uno a saber el por qué. Igual temía escandalizar a unos lectores que siendo chilenos o no, hoy se escandalizan de cualquier cosa menos de los enfermizos males que arrastramos del pasado.

Saludos, léanla, desde este lado del ordenador

El mirón

Lunes, Agosto 31st, 2026

El periodista Gay Talese (Ocean City, Nueva Jersey, 1932) es uno de esos grandes periodistas que más que interesarse por los hechos, se interesa por las personas que provocan esos hechos. Sus libros, y por fortuna contamos en español con varios de ellos traducidos, son lecciones de un oficio que todo periodista que se precie debería de leer y reeler llegado el caso. Tuve la fortuna de descubrirlo por el que quizás se trate de sus libros más raros. Raro por su protagonista, Gerald Foos, que regentaba un motel en el que espiaba a sus huéspedes a través de los conductos de ventilación, en los que instaló una plataforma de observación. El caso es que Foos dejó constancia escrita de lo que vio a lo largo de los años en que fue propietario del motel. Un informe que fue enviando a Talese, a quien invitó a quedarse en su motel, invitación que el periodista aceptó.

Lo que observó a través de aquellos conductos de ventilación pero sobre todo el retrato de Foos, lo narra en El motel voyeur (Alfaguara, 2016), la edición definitiva de un reportaje que debería de estudiarse en todas las facultades de periodismo.

El libro revela no solo las dotes de observación de Gay Talese, sino también el retrato de un mirón, Gerald Foos, que se casó dos veces (sus esposas conocían y participaron en el secreto de su esposo) tuvo hijos y resultaba un tipo agradable que nunca se sintió un bicho raro sino más bien una especie de científico sin título universitario que estudiaba las relaciones de pareja, porque las habitaciones que Foos espiaba eran siempre las que ocupaban parejas.

El motel del voyeur no culpa al mirón sino que expone un caso sin añadidos sentimentales ni prejuicios morales. Además, no se puede tomar muy en serio las anotaciones de Foos porque como viene a decir Gay Talese, a veces terminaba por confundir la realidad con la ficción. Subyace en este reportaje la idea de hacer periodismo, y literatura también en torno a un personaje que para la mayoría es un enfermo, aunque al final esa “enfermedad” quede un poco disuelta ya que como razona Foos, todos, sobre todos los varones, son voyeur. Justifica además su confesa adicción a mirar sin ser visto por su voluntad de estudio, una justificación poco creíble, concluye Gay Talese, que se hizo amigo de Foos y de su familia.

La mirada de Talese sobre el mirón es la de un observador, la de un periodista que cuenta objetivamente lo que vio.

Saludos, no se lo pierdan, desde este lado del ordenador

Fallece el batería Alfredo Llanos

Viernes, Agosto 28th, 2026

El batería canario Alfredo Llanos Penedo murió este jueves, 27 de agosto, en Tenerife a los 66 años. El músico tinerfeño fundó las bandas Imago y Jazz Borondón, además de tocar con los intérpretes más destacados del archipiélago. Su estilo sutil, preciso y versátil lo convirtió en uno de los baterías más apreciados de Canarias, como intérprete y como profesor. Familiares y amigos lo despiden este viernes, 28 de agosto, a las 17.00, en el tanatorio de Santa Lastenia, en Santa Cruz de Tenerife.

Impulsado por una búsqueda creativa constante, Llanos Penedo trascendió las etiquetas estilísticas, de ahí que, desde el inicio de su carrera, abarcara tanto el rock progresivo de Imago como el jazz fusión de Jazz Borondón. Fundado a finales de la década de los 70 en Santa Cruz por Miguel Jaubert, Imago destacó por su espíritu vanguardista y causó un impacto extraordinario en la escena tinerfeña por su propuesta innovadora en el ámbito de la música moderna y el rock en las islas.

La banda Jazz Borondón se fundó en 1988 para participar en la III Muestra Regional de Jazz para Jóvenes Intérpretes y estuvo compuesto inicialmente por Luis Fernández (teclados y voz), José Carlos Machado (bajo), José Pedro Pérez (percusión) y Ruskin Herman (guitarra), junto a Alfredo Llanos en la batería.

La voz de su batería es reconocible en múltiples grabaciones de músicos y bandas destacadas de las islas, entre ellas, Taburiente, con quien colaboró durante 15 años, Taller Canario de Canción, al que se incorporó en los años 90 y al que acompañó en su vuelta a los escenarios en 2017, y los primeros pasos en solitario de cada uno de los miembros de esta formación.

Los Sabandeños, Benito Cabrera, Arístides Moreno, Alicia Ramos y la brasileña Rita Tavarez se encuentran también entre los artistas a los que aportó su manera de sentir la batería. La Orquesta Sinfónica de Tenerife es otra de las formaciones musicales con las que contribuyó con su base rítmica y su capacidad para aportar su música en géneros tan dispares como jazz, folk, rock, música brasileña y canción de autor. Dotado de una enorme curiosidad y de una capacidad natural para el diálogo y el entusiasmo, apoyó también a jóvenes intérpretes, con los que trabajó con consideración a sus talentos.

Su labor docente —inicialmente sostenida por iniciativa propia y más tarde como profesor de Batería y Combo de la Escuela de Música de La Laguna— ha convertido en semilla su sensibilidad y su conocimiento y ha germinado en múltiples baterías que hoy llevan su legado en su labor interpretativa.

Las características de su forma de interpretar, la combinación de rigor y sutileza que aportaba a las bandas han sido reconocibles y aplaudidas en múltiples grabaciones y conciertos en vivo a lo largo de casi cinco décadas. A juicio de los críticos y de los músicos con los que compartió su vida, en su música se traslucen características esenciales de su personalidad: la honestidad como intérprete y la sencillez, bondad, honradez y afabilidad de su carácter.

Querido diario, de Fátima Luzardo, se presenta en festivales de Madrid y Burgos

Viernes, Agosto 28th, 2026

La actriz y cineasta canaria Fátima Luzardo presenta Querido diario en la Cineteca Madrid Matadero el miércoles 9 de septiembre a las 20 horas. La proyección será en la sala Azcona tras ser seleccionada su pieza en la XII edición del Festival de cine Directed By Women Spain, que se desarrollará en la capital de España desde el 8 al 13 de septiembre de 2026.

Querido diario ha sido también seleccionado oficialmente en la sexta edición del festival Ponme un Corto, que se celebra en Huertas de Rey en Burgos. Las proyecciones se llevarán a cabo los días 27, 28, 29 de agosto, 4 y 6 de septiembre de 2026. Querido diario se proyectará el día 27 de agosto, jueves, en dos pases: a las 19:00 y a las 22:00.

A ambos festivales asistirá la directora.

Saludos, ya lo saben, desde este lado del ordenador

Marcos Nieto Pallarés: “Nadie ha podido desentrañar la mente de un asesino”

Jueves, Agosto 27th, 2026

El Triángulo del Frío (o Triángulo de Hielo) es la zona geográfica de España con los registros de temperaturas más bajas en áreas pobladas. Sus vértices los marcan las localidades de Teruel, Calamocha (Teruel) y Molina de Aragón (Guadalajara) y sus escenarios sirven ahora de paisaje para el escritor Marcos Nieto Pallarés (Tarragona, 1980) en su última novela que lleva el título, precisamente, del Triángulo de Hielo (HarperCollins, 2026).

Al escritor no se le caen los anillos de los dedos cuando recuerda sus inicios, en los que publicó primero novelas de fantasía y ciencia ficción hasta que se percató que no son géneros que en España se vendan bien si eres un escritor español. Esto lo convenció para tantear otros como el policíaco y el thriller, donde se ha hecho un nombre con, entre otras novelas, El juego del mal, El último cielo perdido y La sinfonía del miedo.

- ¿Cuál es el origen de la novela?

“Todas mis novelas tienen un punto en común aunque me gusta variar en una y otra. Antes de El Triángulo de Hielo escribí sobre desapariciones pero ahora me apetecía investigar en un asesino que mata por una causa. Y pensé en el frío, porque cuando no tengo ninguna idea ante el ordenador, parto de cero y busco una chispa que puede convertirse en el epicentro de una historia que luego se expande al desarrollarla”.

- ¿Y por qué un asesino que mata en un escenarios el que dominan las baja temperaturas?

“Porque no lo había tocado nunca y eso me hizo buscar rituales, maneras de matar con el frío y me encontré con el Triángulo de Hielo, que desconocía. Y fue tanta la sorpresa que me animé a que el personaje matara en esta zona de España en respuesta al cambio climático. Y a partir de ahí hilvané personajes, los crímenes que comete y cómo podría rastrearlo la policía y que haría él para intentar despistarlos”.

- ¿Se inspiró en algún asesino real?

“No, todo surgió a partir de querer escribir sobre un asesino que se mueve en un espacio diferente. Busqué la manera en cómo podría actuar y di con el Triángulo de Hielo y todo empezó a cambiar. El cómo, el dónde, todo. Y me centré en que la primera víctima se encontrara en un pueblo de dentro del Triángulo de Hielo, cuyos vértices son Teruel, Calamocha y Molina aunque el primer cadáver de la novela aparece en Madrid porque lo que busca el asesino es concienciar sobre un fenómeno que cree que va a pasar”.

- ¿Por qué cree que la figura del asesino en serie, tanto en cine como en literatura, genera tanta fascinación?

“Se trata de la mente del asesino, mente que nadie ha podido desentrañar ni creo que se consiga porque no puedes ponerte en la piel de una persona que mata por placer y que no tiene remordimientos por hacerlo. El caso es que en estos libros creo que al lector lo que le gusta es investigar junto al investigador, aunque suene redundante. Le gusta tratar de adelantarse al final con las pistas que dejas a lo largo de la novela”.

- Hemos hablado de uno de los protagonistas pero no de la inspectora Paloma del Moral. ¿Por qué escoge un personaje femenino? ¿Y cómo ha sido meterte en la cabeza y en la piel de una mujer?

“Lo hice un poco por cambiar. Creas tu personaje y le das unas características, una forma de ser que al final puede ser muy parecidas a las de un hombre porque hay mujeres que tienen igual de mala leche”.

- Otro de los personajes de la novela es Toño. ¿Cuánto hay de usted en estos personajes?

“Cuento con otras novelas en las que el personaje es más yo que en ésta. Ahí está El Juego del Mal, donde Álvaro de la Torre hace cosas idénticas a las mías, ya que no tomo nunca el ascensor si hay otro medio para desplazarse. El caso es que antes de escribir una novela hago un croquis o un resumen para tener las cosas claras y ahí perfilo los personajes y sé por lo que van a pasar y cómo reaccionarán. Por eso digo que Paloma no tiene mucho de mí, quizá Toño un poco, pero es que todas las personas tienen un poco de otras personas”.

- ¿Cómo construye los thrillers?

“Ahora todo es thriller, pero se llama thriller por un tema comercial. El thriller tiene su velocidad, sus personajes, su giro y su final. La novela negra es otra cosa, pero ahora se llama todo lo mismo. La novela negra cuenta con un personaje atormentado, hay una crítica social y suele estar protagonizado por un antihéroe. En el thriller el objetivo es encontrar al culpable, una trama rápida y que el asesino sea inteligente. La novela negra no necesita de un final que te deje con la boca abierta y el thriller sí”.

- ¿Y cómo se mete en la cabeza de un personaje como el asesino de la novela?

“He leído muchas entrevistas sobre asesinos en serie, tanto españoles como extranjeros, porque los hay en cualquier país y es imposible meterte en su mente, como he dicho antes, desde dentro, pero sí desde afuera, desde lo que dicen. Se trata de gente que no tiene ningún remordimiento. Gente que ve a las personas como nosotros vemos a los mosquitos. ¿Quién no ha tenido un mosquito en la pierna y lo ha aplastado? ¿Ha tenido algún remordimiento después? ¿No ha podido dormir por la noche? ¿Tuvo pesadillas por matar a ese mosquito? Los asesinos en serie ven a las y personas así y disfrutan matando y a partir de ahí, escribo un retrato con esas características aunque lo interesante de El Triángulo de Hielo, y por eso creo que es original, es que el hombre no mata por placer. Eso al menos dice él aunque los inspectores tienen sus dudas”.

- ¿Y por qué su afición a la novela policíaca?

“Empecé a escribir fantasía y ciencia ficción pero me di cuenta que estos géneros en España y si eres un autor español, no se venden bien. Y como mi sueño era dedicarme a la escritura y vivir de ello pues me plantee escribir otra cosa que dio origen a mi primera novela policíaca,. El asesino indeleble, y le cogí el gusto y ahora es mi género y no tengo ninguna intención de salirme de él. Antes de escritor repartí muebles y formé parte de una orquesta, en la que era el conductor de la camioneta. Lo de escribir es porque un día estaba con un amigo y vimos una película y el final de la película era tan nefasto que propuse otro alternativo que le pareció increíble y me animó a que escribiera un libro, pero el problema es que no había escrito uno, aunque me explicó que la técnica de escribir se aprende pero que lo importante es crear historias que atrapen”.

Saludos, esta mañana cayeron cuatro agradecidas gotas del cielo, desde este lado del ordenador