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La chica muerta favorita de todos. El caso de la Dalia Negra y el detective de la multitus, de Beatriz García Guirado

Martes, Abril 1st, 2025

“En esta historia, como en muchas otras, y al contrario de lo que ocurre en las ficciones tipo CSI, el cadáver no nos cuenta nada. Ellos escriben sobre el cadáver y lo modifican para que encaje en cierto perfil homicida. Dime quién te mató y yo vuelvo a matarte imaginando que soy él”.


La chica muerta favorita de todos. El caso de la Dalia Negra y el detective de la multitud
. Beatriz García Guirado (Libros del K.O., 2025)

De un tiempo a esta parte está popularizándose en España como en otros países un género relativamente reciente y que nace como hermano pequeño o mayor, según se vea, de la novela negra y criminal. El nombre que se le ha dado a estas historias que cuentan crímenes reales, es el de True Crime, que así se conoce donde primero se dio y si no se dio, triunfó como son los Estados Unidos, donde cuenta con experiencias literarias de alto calado como A sangre fría, de Truman Capote, libro que inauguró también lo que se ha venido a conocer como novela de no ficción y que en este caso relata con un absorbente pulso narrativo el asesinato de una familia de granjeros por dos delincuentes a los que llegó a entrevistar el mismo Capote, viviendo con uno de ellos una extraña relación de amistad.

Años más tarde y tras el éxito de público y crítica de A sangre fría, Norman Mailer repetiría la fórmula con La canción del verdugo, que es el otro gran libro de True Crime escrito en Norteamérica, y que todavía divide a sus lectores entre los que prefieren el pormenorizado relato escrito por Capote o el pormenorizado relato escrito por Mailer. Ante este dilema, me atrevería a recomendar ambos títulos ya que se tratan de obras que rayan casi la maestría.

El caso es que los trabajos sobre crímenes reales comenzaron a popularizarse pronto en los Estados Unidos, sobre todo cuando a mediados de los años 60, los medios de comunicación empezaron a informar sobre asesinos seriales. Monstruos cuyos crímenes pronto tendrían su correspondiente adaptación cinematográfica o televisiva. Lamentablemente, la figura del asesino en serie ha terminado por devorar a sus víctimas, convirtiéndose en la estrella de una función siniestra que como ahora recuerda la escritora Beatriz García Guirado en La chica muerta favorita de todos. El caso de la Dalia Negra y el detective de la multitud, suele olvidarse de las víctimas para centrarse en el carnicero asesino, asesino que alcanza dimensión de peculiar justiciero en algunas novelas de ficción como es el caso de Hannibal Lecter, creado por el escritor Thomas Harris y encarnado en pantalla grande por sir Anthony Hopkins, pero esta mirada al monstruo serial no tiene apenas nada que ver con la realidad de estos matarifes que han convertido sus deseos en perversos instintos para matar.

La chica muerta favorita de todos indaga con mucha cabeza en uno de los crímenes más horrendos en la historia de Hollywood, Los Ángeles y los Estados Unidos. La noticia saltó a los medios cuando la mañana del 15 de enero de 1947 una mujer se encontró con el cadáver mutilado de una joven que más tarde se supo se trataba de Elizabeth Short, personaje al que los periodista terminaron por bautizar la Dalia Negra. Por desgracia, nunca se conoció quién o quiénes perpetraron este asesinato, lo que desde entonces ha alimentado la leyenda en torno a un caso que por sus carecterísticas provoca el horror y que uno termine por desechar las pocas esperanzas que aún le quedaban en la humanidad.

Para es escribir este libro, Beatriz García Guirado visitó Los Ángeles y recorrió todos los lugares que se conocen que visitó Elizabeth Short antes de ser asesinada. Menciona e indaga en los numerosos sospechosas que la policía detuvo en su momento acusados de haber cometido ese crimen y estudia las diferentes teorías que aún planean y que tienen el fin de dar respuesta a una pregunta que todavía sigue abierta ¿quién fue capaz de hacer algo así?, ¿por qué?

La originalidad de este trabajo es que no se centra en los supuestos sospechosos ni en plantear las motivaciones que pudieron llevar al asesino o asesinos a cometer acto tan despreciable, sino que intenta aproximarse a la figura de la víctima, Elizabeth Short, para convertirla en la mujer que pudo ser antes de que fuera brutalmente asesinada a la edad de veintidós años.

La chica muerta favorita de todos explora también cómo Elizabeth Short ha pasado a formar parte de la cultura popular de una ciudad, Los Ángeles, que tiene poco o muy poco de angélica, y repasa cómo ha sido reflejada en novelas y películas hasta el momento sin demasiada fortuna, aunque más allá de La Dalia Negra, de James Ellroy, se encuentren novelas tan sólidas como Confesiones verdaderas, de John Gregory Dunne.

Por el libro desfilan también algunos de los sospechosos que más sonaron en su día, y teorías tan disparatadas para ponerle nombre y apellidos al asesino como fue el de acusar a Orson Welles o Man Ray de ser los autores de la muerte de Elizabeth Short.

La novela estudia todos los huecos que ha ido dejando el caso de la Dalia Negra, una mujer que fue a Hollywood con el sueño de trabajar en el cine.

De los True Crime que he leído hasta la fecha, La chica muerta favorita de todos me parece uno de los mejores ya que no solo se ocupa en contarnos lo que pasó sino que dota de sustancia a un personaje, Elizabeth Short, que hasta ayer era solo un fantasma. Así me lo sugiere la frase que la autora toma de Rebeca, de Daphne Du Marrier: “Está muerta, pero aún manda aquí. Ella es la señora de verdad y no usted. La sombra, el fantasma…, es usted”.

Saludos, mil ojos tiene la noche, desde este lado del ordenador