Cine Víctor, mucho ruido y pocas nueces
Sábado, Marzo 7th, 2009El culebrón del cine Víctor continúa, aunque flaco favor le prestan quienes están participando en el debate sobre su apertura. Me parece muy bien el entusiasmo que mueve a los miembros/as de la plataforma Salvemos al cine Víctor pero son momentos que invitan a la sensatez y a estudiar con seriedad las propuestas que presentan las distintas partes que están interesadas en que vuelva a abrir sus puertas el viejo y emblemático cine.
Lo que sí se tiene que tener claro es que ya nada volverá a ser lo mismo. El Víctor que regentó en su día el Cabildo de Teneirfe ya no existe, y ha dejado sus muertos en el camino. El Víctor que había mucho antes de que lo asumiera el Cabildo ya no existe tampoco, sino en la agradecida memoria de los muchos de aficionados que gastamos horas y horas de nuestra preciosa existencia en el interior de la sala. Lo que salga (si sale, porque es algo que cada día pongo más en duda) de todo este cruce de intereses será otra cosa. Un nuevo Víctor cuya operatividad en la vida cultura tinerfeña y canaria debe de adeptarse a los tiempos.
Tiemblo de escalofríos ante el involuntario espectáculo que damos ante esta apalstante realidad. No me sorprende por eso que los políticos (Gobierno y Cabildo) se quiten el muerto de encima porque ya no tienen tan molesta responsabilidad. Mientras tanto, los que siguen por la causa (insisto que actualmente más espectral que nunca) no están dando una visión unitaria y responsable sobre qué quieren (queremos) que pase con la sala.
Mucho ruido y pocas nueces. Ese es el resumen final que hago de esta tonta polémica generada en torno al Víctor. Es hora de que nos quitemos el disfraz de la arrogancia y que centremos las ideas. Es hora de pensar y no vivir en un sueño de celuloide perpetuo.
Es hora, en definitiva, de saber qué demonios queremos que pase con el cine Víctor. El resto son pataleos de niños y niñas malcriados. Con esta actitud insensata solo sale ganando Gobierno y Cabildo, que ya han anunciado con una media sonrisa que ellos se lavan las manos. Y no, no deben de lavarse las manos porque su obligación es la de implicarse en el cada día más incierto futuro de un Cine que ya no es ni bella durmiente y si quizá cadáver.
¿Salvemos al cine Víctor? Claro que sí. Pero siendo honestos, poniendo la oreja para escuchar propuestas. El resto es circo. Y circo es el que tienen montado nuestras instituciones públicas, no la sufrida y casi siempre manipulable cudadanía.
Saludos algo cabreados a este lado del ordenador.
