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Néstor Santana: “No soy un artista conceptual sino intuitivo”

Miércoles, Febrero 28th, 2024

“Mi obra gira alrededor del ser humano” dice Néstor Santana (Garachico, 1944), que resume en una exposición que consta de unos 30 cuadros aproximadamente cincuenta años de trayectoria artística. La muestra permanecerá abierta en el Círculo de Bellas Artes de Tenerife, en la calle Castillo de la capital tinerfeña, hasta finales de febrero donde abrió el jueves 8, un día antes que comenzase los Carnavales, fiesta cuyo cartel ilustró en 1999.

Néstor Santana es un artista intuitivo y no conceptual, quizá fruto de una vida que se rindió al nomadismo durante algunos periodos llevándolo a Venezuela, donde comenzó su carrera pictórica; luego a Tenerife y Alemania, donde formó parte de un grupo artístico, Terpentin, del que aún suenan muchos de sus ecos. Regresó de nuevo a su isla en los años noventa para continuar pintando mientras exploraba nuevos territorios y se relacionaba más con los escritores que con los artistas que en aquellos tiempos formaban parte de la vida intelectual de la isla. Es reseñable, en este sentido, que fue uno de los pocos artistas plásticos por no decir el único que formó parte de la tertulia del Arkaba en la que se reunían Rafael Arozarena e Isaac de Vega, entre otros, para hablar de lo divino y de lo humano. De aquella experiencia, Néstor Santana recuerda además de las largas conversaciones con los autores de Mararía y Fetasa como aquella amistad se fue convirtiendo con el paso del tiempo en familia. “A ellos les debemos posiblemente toda la estructura intelectual que podamos tener”, dice en su homenaje.

- ¿Qué fue lo que le animó a presentar esta retrospectiva?, ¿desde cuándo lleva madurando esta exposición?

“Cada diez años suelo hacer una exposición en Tenerife, sobre todo pensando en los coleccionistas que tienen obra mía para que puedan ver lo que he hecho en esos diez años y también pensando en los jóvenes que en ese período han pasado de adolescentes a adultos. La última fue en el 2014 en el Convento de Santo Domingo y la sala MAC patrocinada por el Ayuntamiento de La Laguna y la Mutua Tinerfeña. Creo que cincuenta años es un tiempo suficiente para echar una vista atrás que no se limite a los últimos diez años”.

- La exposición reúne, como ha explicado, cincuenta años de obra artística. ¿Cómo fue el proceso de selección de los cuadros y qué criterios utilizó para seleccionar los trabajos que forman parte de la exposición?

“He tratado de hacer una representación de las diferentes etapas en las que he tenido preocupaciones artísticas de distinta índole. Mi obra gira alrededor del ser humano y he tratado de escudriñar en todas las facetas de la vida buscando un lenguaje que se acerque lo más posible a la verdadera dimensión de la vida humana”.

- A lo largo de estos años ¿qué evolución aprecia en su obra, qué características destacaría?

“La evolución en la obra de un artista no es nunca lineal, sino circular tratando de acercarse lo más posible al ideal que uno tiene en la cabeza. Por ello se verán cuadros que van en un sentido y otros en el contrario para volver al sentido inicial. Lo que trato de mostrar son las idas y venidas de la creación artística que además se nos escapan. Yo no soy un artista eminentemente conceptual sino intuitivo”.

– Empieza su carrera como pintor en Venezuela, ¿qué recuerda de aquellos años?, ¿cómo era el mundo artístico que conoció?

“Estamos hablando de la Venezuela de los años 70, la Venezuela Saudita, con mucho dinero y mucho entusiasmo por el arte. Durante esos años yo lo que hice fue perfeccionar el oficio en la Escuela de Antonio Torres, muralista canario. Como ejemplo, los domingos abrían todas las galerías y la gente paseaba de una a otra con la familia y se encontraban los asiduos para comentar. Era una Venezuela muy viva”.

- ¿Cuáles fueron sus primeras influencias?

“Antonio Torres, mi profesor, siempre decía que las rupturas en el arte solían esconder la insuficiencia del artista para heredar un bagaje tan imponente y aportar un granito de arena en el desarrollo de la pintura. Es muy difícil saber cuánto se ha heredado y cuánto se ha añadido. Creo que Rembrandt y Velázquez, por otros motivos, son el Don Quijote de los pintores”.

- ¿Y cómo definiría Néstor Santana el arte de Néstor Santana?

“Creo que siendo honesto, la fuerza que muestran los cuadros no es producto de mi elaboración pictórica sino que se hace presente por sí misma por la potencia de lo visual en el cerebro humano”.

- ¿Le ha condicionado la sala del Círculo de BB.AA a la hora de exponer?, ¿cómo ha aprovechado el espacio?

“A mí me parece una de las mejores salas de exposición en Santa Cruz de Tenerife. Había participado en muchas colectivas y tengo muchos recuerdos que me unen sentimentalmente al Círculo de Bellas Artes. Por lo que exponer ahí para mí es emocionante”.

- ¿Su estudios de medicina le han servido en su trabajo como pintor?

“Creo que al principio, cuando tenía la anatomía fresca, me pudo servir algo. Luego, la pintura ha ido por otros derroteros más relacionados con mis amigos que, curiosamente, siempre han sido escritores”.

- ¿Qué constates, inquietudes, reconoce en su trabajo?

“Un crítico de arte me dijo en cierta ocasión que mi obra era creacionista, refiriéndose a la creación del mundo. Creo que quiero abarcar y mostrar la epopeya humana, sobre todo en unos tiempos de pensamiento débil y banalidad artística. Sé que es inalcanzable, pero lo intento”.

- En 1978 se traslada a Tenerife, ¿qué recuerda de aquellos tiempos?, ¿cómo era el mundo artístico de la isla y cómo fue su relación con los fetasianos?

“Cuando llegué a la isla, enseguida Gonzalo el Conco me metió en la Generación de los 70 con pintores como Gonzalo González, Juan Hernández… Posteriormente, a través de un familiar conocí a Rafael Arozarena que tenía guardia todos los viernes en la Junta de Obras que estaba al lado de la cafetería Arkaba. Rafael, que era un gran seductor, enseguida me creó el hábito de pasar la noche de los viernes en su compañía. Un día aparecieron por allí Isaac de Vega y Juan José Delgado, profesores en la Esperanza, y se sumaron al grupo de los viernes. Después llegaron Roberto Cabrera y su mujer, Olguita, y así surgió la tertulia del Arkaba, reunión de escritores, artistas y dramaturgos que se reunían los viernes por la noche. Para nosotros, que entonces éramos jóvenes, Isaac de Vega y Rafael Arozarena eran dos personajes increíbles imbuidos de fetasianismo y que se convirtieron en nuestra familia. A ellos les debemos posiblemente toda la estructura intelectual que podamos tener”.

- ¿Cómo percibe la isla su mirada como pintor?

“Yo no sé si conozco en profundidad lo que está pasando en la isla aunque creo que hay una gran indiferencia por la cultura, estamos demasiado preocupados por sobrevivir pero aquí siempre ha habido mucho talento y supongo que seguirá habiéndolo”.

- ¿Recoge la exposición obra reciente, de unos cinco años atrás?… Si fuera así, ¿las constantes siguen siendo más o menos las mismas que hace cincuenta años?

“No, desde luego que no. Las últimas obras he tratado de incorporar el espacio, el paisaje onírico e inevitable de nuestras islas pero desde una perspectiva más homérica mezclada con la actualidad, como tiene que ser”.

- ¿Qué necesita para pintar un cuadro?, ¿una idea, un sentimiento? ¿Pinta llevado por la improvisación o medita antes lo que terminará siendo pintura?

“Isaac de Vega siempre decía que tenía que esperar a que viniera el otro para empezar a escribir. Refiriéndose a que cuando uno se mete en el laberinto de la creación, lo deseable es dejarse llevar por el instinto y por esas manos que, como decía Goya, ven más que sus ojos. La creación artística es un proceso que no se puede explicar con conceptos”.

- ¿Con que materiales se siente más cómodo pintando?

“Desde hace muchos años, los artistas modernos hemos ido sustituyendo el óleo por el acrílico. Aparte de eso yo también hago dibujos, acuarelas…”

- ¿Qué fue lo que lo llevó a residir en Alemania, y cómo fue su relación con los Jóvenes Salvajes?, ¿quiénes eran los Jóvenes Salvajes?

“Mi ida a Alemania, que no era mi idea original, fue producto de creer que iba al sitio más actual en el mundo del arte europeo (año 87). La Generación de los Jóvenes Salvajes se produjo a través de una galería de Colonia y el contacto que tuve con ellos fue a través de un galerista De Vrie que, viendo mi obra, me dijo que me iría mucho mejor en París que, irónicamente, había sido mi idea original. De todas maneras, a los pocos días de mi llegada entré a trabajar con la Galería Baukunst de Colonia, la más importante de Colonia entonces, propiedad de la familia Gerling”.

- ¿Qué fue el grupo Terpentin?

“Lo creamos en Colonia entre un ruso Joseph Kiblitsky (hoy, jefe de Curadores del Museo Ruso de San Petersburgo) y un grupo de artistas alemanes para traer pintores rusos a occidente y hacer exposiciones nuestras en Moscú y San Petersburgo. Hoy día conservo mi amistad con Kiblitsky y en el catálogo hay un texto escrito por él sobre mi trabajo”.

- Regresa a Tenerife en 1995, ¿cómo encuentra la isla, y los grupos artísticos que había entonces?

“Ya todo había cambiado mucho a mi vuelta. Se respiraba cierta indiferencia y falta de entusiasmo. Aun así, Caja Canarias me hizo una gran exposición de esos diez años en Alemania”.

- Fue el autor del cartel del Carnaval en 1999. ¿Qué recuerda de aquella experiencia y qué valor le da a que una de sus obras sirviera para promocionar la fiesta por excelencia de la capital tinerfeña?

“Sí, es la gran fiesta de Santa Cruz y fue la primera vez que se nos ocurrió la idea de que fueran los ciudadanos los que eligieran el cartel entre los tres que presenté. Eligieron uno que llamaban el de los tacones y es que el carnaval tinerfeño gira mucho en torno a lo femenino”.

- ¿Qué cree que le falta y le sobra al arte que se hace en Canarias en la actualidad?

“Debo confesar que no estoy muy puesto en lo que se hace actualmente, pero desearía que los pintores nuevos tuvieran personalidad y expresaran con gran libertad su propio mundo, que es la manera de realizar una obra propia de modo satisfactorio”.

Saludos, se ha dicho, desde este lado del ordenador

“Durante los preparativos de También los enanos comenzaron pequeños en la isla canaria de Lanzarote”

Martes, Febrero 27th, 2024

Creo que la primera película que vi del cienasta alemán Werner Herzog fue Aguirre, la cólera de Dios y recuerdo que me trastornó cuando los trastornos, a veces, son para bien. En la triada de directores que por aquel entonces formaban lo que se llamó nuevo cine alemán (años setenta), es decir entre Fassbinder y Wenders, estaba Herzog que dio el do de pecho con la fastuosa Fitzcarraldo aunque si prefiero alguna de sus películas sobre otras (y su remake de Nosferatu no cuenta) esa es Cobra verde, cine que explora las desgracias del colonialismo con el mismo estilo de Pontecorvo en Queimada, dos películas, la una y la otra, para ilustrar los efectos devastadores de la esclavitud como del saqueo continuado de una potencia sobre otra, así como resolutiva para comprender lo que significa de verdad revolución.

Ya subiremos un comentario sobre el libro del que a continuación reproduzco una cita porque aparece la isla de Lanzarote, que fue en su día escenario de una de las primeras películas de este cineasta alemán amante de la aventura y odiador oficial del Klaus Kinski, actor en varias de sus películas.

“En Aguirre, además de mi hermano Lucki, quien también tuvo su primer momento de gloria fue Walter Saxer. Me había fijado en él antes, durante los preparativos de También los enanos comenzaron pequeños en la isla canaria de Lanzarote. Era un joven suizo de San Galo que se había aventurado en el mundo. Por aquel entonces regentaba un pequeño hotel en la isla y nos ayudó, por ejemplo, a encontrar el coche que tenía que dar vueltas en círculos sin parar. Poco después de comenzar el rodaje, cuando el vehículo, una cafetera de los años cincuenta, ya estaba insertado en los fotogramas de la película, sufrió una avería irreparable”.

Cada uno por su lado y Dios contra todo, memorias, Werner Herzog, Blackie Books, 2023. Traducción: Marina Bornas

Saludos, telón, desde este lado del ordenador

Mujer gato, una película de Josep Vilageliú

Lunes, Febrero 26th, 2024

Producción: Laly Díaz. Guión y dirección: Josep Vilageliú. Fotografía: Facun Pérez (Tenerife), David Delgado San Ginés (Las Palmas). Aux. Producción (Las Palmas): Sergio Lacave. Sonido directo: René Martín y Daniel León Lacave. Postproducción sonido: René Martín. Música: Javier Marrero y Miguel Jaubert. Guitarra: Javier Marrero. Chelo y samplers: Miguel Jaubert. Intérpretes: Cathy Pulido, Cristina Piñero, Miguel Ángel Rábade, Enzo Scala, Miguel Batista, David Santana, Norberto Trujillo

El que busque que le cuenten una historia en una película de Josep Vilageliú comete un error muy grande. Eso me pasó a mi que llevó más de la mitad de una vida asistiendo a sus estrenos con esa idea equivocada en la cabeza. Las películas de Josep, así, a secas, hay que verlas con otra mirada. Por un lado, para dejarse llevar por su cuidadosa puesta en escena y por otro por la elegancia estética de su cine.

Un cine de gusto clásico y por eso mismo rupturista en los tiempos que corren y un cine que pese a su raquítico presupuesto no es de serie B ni Z, sino ajeno al alfabeto que informa del presupuesto con el que se ha levantado una producción.

Por fortuna, mirar más que ver una película de Vilageliú se ha convertido en una tradición año que se va y año que comienza porque sé que cada año que empiece contaré con el estreno de una nueva película del cineasta en la que encuentre elementos comunes, constantes que marcan su trayectoria como director como, entre otras, la fascinación que siente hacia la mujer. Hacia lo femenino, que no entiende, como sí entendieron erróneamente otros compañeros de generación, como el sexo débil.

Las mujeres de Vilageliú, porque son efectivamente sus mujeres, tienen rasgos y comportamiento comunes en una y otra película. Claves que están ahí y que uno ya reconoce.

En su más reciente producción, Mujer gato, Josep Vilageliú además de insistir en su peculiar universo femenino habla también de otras de su constantes cinematográficas que no es otra que el cine. El cine ocupa de hecho buena parte del inicio de esta Mujer gato: tres amigos hablan de películas mientras picotean en la cocina de la casa de uno de ellos. La escena, un plano fijo en la que aparecen sentados en torno a una mesa, está fotografiada en blanco y negro y cuenta con frases que me llaman la atención y que interpreto como pequeñas y calculadas ironías a través de las cuales el cineasta nos desliza su manera de entender lo cinematográfico, y en la que se conversa –no discute– sobre cine y sobre series.

Cojo al vuelo la opinión que defiende uno de ellos cuando explica lo que le llama la atención de una película: “solo me interesa la mirada de algunos actores”. Curiosa conclusión, e inequívoca declaración de principios de un director y también guionista que más que la mirada de los actores lo que le interesas es cómo los mira la cámara, el ojo sin párpado.

Otra broma sobre cine, solo que está vez con acento canario. Uno de los personajes se queja que ahora a los directores de las islas solo les interesan rodar películas de guanches…

Tras la conversación, Mujer gato continúa con una actriz, Cathy Pulido, a quien un amigo filma para enviar las imágenes a un director de cine, Miguel (trasunto del mismo Vilageliú) que está buscando a la protagonista de su nueva película. Lo atractivo de este momento es que el cineasta nos muestra cómo es el trabajo de un director de cine que hace cine porque le gusta hacer cine. Sabe que sus películas no contarán con las regalías que conceden los organismos públicos canarios, pero eso no quita que continúe obsesionado por hacer cine. Nótese el verbo utilizado, hacer. Porque lo que hace Josep Vilageliú es eso: una construcción cinematográfica que a veces, incluso, deconstruye. Tiene además esta película interés para conocer cómo lo hacen los cineastas que como Vilageliú forman parte de eso que llaman cine leve.

Al margen de levedades, que como ya indica la palabra es eso, levedad, ese no es el caso que encuentro en los trabajos de Vilageliú como de Daniel León Lacave. Son cineastas que realizan películas sólidas y con sello autoral. Para nada es un cine ligero. En este sentido, si algo me gusta de lo que hacen los leves es que su equipo de rodaje suele ser el mismo película tras película. Y esa complicidad técnica y artística se transmite en sus películas. Todo con cuatro duros, sin subvenciones, sin pedir dinero a nadie.

En este aspecto, destaco a las actrices (siempre mujeres, son los personajes fuertes en las películas de Vilageliú) que llevan protagonizando los últimos trabajos tanto de Josep como de León Lacave, y que son Cathy Pulido, en Mujer gato, casi la protagonista absoluta, y Cristina Piñero, que es la que recoge el testigo de esa fémina felina que al descuido puede dar un zarpazo.

Las veo en la película y pienso que sí, debe de haber un guión con diálogos y en los que se detallen escenas pero que también hay espacio, y mucho quiero pensar, a la improvisación. Los diálogos salen con inspirada naturalidad pero me da a mi que lo que dicen le pertenecen más a los actores que a lo que pudo ingeniar Vilageliú, aspecto éste que le da realismo y credibilidad a lo que vemos en pantalla. Hay una escena en Mujer gato donde el director de cine que interpreta Miguel Ángel Rábade le dice a Cristina Piñero, la actriz aspirante, una frase que me indica que no voy errado: “Yo no necesito guiones”. También la respuesta más que irónica, cómica, de ella: “Ah… está bien”.

Rodada a caballo entre Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife (exteriores), apenas hay primeros planos lo que hace que casi parezca teatro lo que discurre en pantalla. Una película en la que destaca por encima de otras el misterio y la búsqueda de respuestas ante lo femenino y el cine.

Saludos, hemos visto, desde este lado del ordenador

El VIII Seminario Internacional Tenerife Noir de Investigación en el Género Negro aborda el reflejo de la memoria individual y colectiva en distintas expresiones artísticas

Viernes, Febrero 23rd, 2024

El Seminario Internacional Tenerife Noir de Investigación en el Género Negro de la Universidad de La Laguna (ULL) aborda el reflejo de la memoria individual y colectiva en distintas expresiones artísticas, tales como la literatura, el cine, el teatro e, incluso, el fotolibro, entre otras. La octava edición de este programa de investigación se celebra del 6 al 8 de marzo en la Sala de Audiovisuales de la Sección de Filología, en el Campus de Guajara del centro universitario tinerfeño.

Para su clausura, el seminario, como es habitual, se traslada al Paraninfo, en el Campus Central, donde se puede disfrutar de la representación a cargo de la Agrupación de Teatro de Filología de la ULL, este año con una versión libre de Una inspectora llama, de J.B. Priestley. Las entradas, a un coste de cinco euros, pueden comprarse en la taquilla o en el enlace de tomaticket inserto aquí.

La Cátedra Cultural Antonio Lozano de Género Criminal de la ULL, coorganizadora del encuentro académico en colaboración con el Festival Atlántico de Género Negro, ha previsto en esta ocasión que el encuentro académico se desarrolle en horario de tarde para facilitar la participación del público. Destaca en el programa la presencia de los escritores Leonardo Padura y Rosa Montero. “No podíamos contar con figuras tan emblemáticas y no abrir las puertas de la Universidad para que el público pueda mantener un encuentro directo con autores de su talla”, informa el director del seminario y de la cátedra, el profesor del Departamento de Filología Española de la ULL Javier Rivero Grandoso.

Además, estas dos firmas tan prestigiosas han sido seleccionadas por la cátedra para la celebración de sesiones literarias en su club de lectura. Se trata de Lágrimas en la lluvia, (Seix Barral, 2011), con la que Rosa Montero inauguró su trilogía policiaca; y Personas decentes (Tusquets Editores, 2022) la más reciente novela protagonizada por el investigador Mario Conde, de Leonardo Padura.

Para acceder a las actividades programadas basta formalizar una inscripción gratuita a través de la página web de la Fundación General de la ULL en el enlace inserto. El plazo de inscripción concluye antes de las 00.00 del 5 de marzo próximo. Desde el punto de vista académico, el seminario cuenta con 10 horas lectivas y 15 de trabajo autónomo y ofrece un crédito ECTS para estudiantes a quienes hayan asistido al menos al 80% de las horas lectivas presenciales.

“Abordaremos, sobre todo, la memoria y la ideología en el género crimina l , dos elementos que suelen ser muy importantes en el género y que suelen estar unidos”, señala el profesor, al tiempo que destaca que “nuestro objetivo es amplio; hablamos de memoria en general, no solo memoria histórica. En el caso de Padura, por ejemplo, tratamos sobre una memoria que muchas veces tiene que ver con el pasado del personaje, su juventud, su infancia, esos momentos ya perdidos y también se incluyen perspectivas que, muchas veces, efectivamente, tienen que ver con lo político, lo social. En España entendemos la memoria histórica asociada a un suceso traumático como la guerra civil o la dictadura, y en el seminario nuestra perspectiva es más amplia: tratamos sobre la memoria de cambios políticos o elementos sociales de una determinada época; siempre dentro del marco del género negro”, precisa Rivero.

Con este enfoque, el programa es “bastante amplio” y abarca asuntos tan dispares como varias ponencias sobre el terrorismo de ETA –visto también en la narrativa francesa– y la época fascista en Italia o el Chile después del golpe del 73. Igualmente, la aproximación a distintos autores permite conocer el México de la autora Yuri Hernández .

El programa

El programa arranca el miércoles 6 de marzo a las 15:30 horas. A partir de las 16.30, una vez confirmadas las inscripciones e inaugurado el seminario, tendrán lugar, hasta las 20.00 horas, las dos primeras sesiones de comunicaciones y la mesa redonda que cierra la jornada a partir de las 19.00, Memoria, periodismo y literatura: encuentro con Rosa Montero, moderada por los profesores de Filología de la ULL Fermín Domínguez Santana y Javier Rivero Grandoso.

La primera sesión de comunicaciones comienza con la intervención de Celia Vega Pérez (Universidad Complutense de Madrid) titulada La memoria del territorio: los escenarios de los atentados de ETA fotografiados por Eduardo Nave en el proyecto A la hora, en el lugar (2008-2013). Le sigue Diego Muñoz Carrobles (Universidad de Alcalá) con El terrorismo de ETA como materia narrativa para el polar francés: el caso de Marin Ledun.

La segunda sesión de comunicaciones, a partir de las 18:00, cuenta con Rafael Fernando Bermúdez Llanos (Universidad Complutense de Madrid) y la intervención titulada El corrido no es un cuadro adornando la pared. Es un nombre y es un arma: Trabajos del reino por Yuri Herrera, mientras que Alberto García-Aguilar (Universidad de La Laguna): interviene con Opresión en torno a la industria del cine del franquismo: crímenes y corruptelas en Por un puñado de balas (2016), de F. G. Haghenbeck.

La segunda jornada, el jueves 7 de marzo, contempla también dos sesiones de comunicaciones y, a las 19.00 horas, la cita con el escritor cubano Leonardo Padura, con la que se cierra el programa de este día, moderado por Javier Rivero y titulado Literatura y memoria: encuentro con Leonardo Padura.

La tercera sesión de comunicaciones comienza a las 16.00 horas, con Paula Martínez (Université de Tours, ICD), que interviene con La memoria, eje central de la obra novelística de Leonardo Padura, seguida de Diana Battaglia (University College Dublin), con Memoria, historia y narrativa nacional en la serie Mario Conde de Leonardo Padura. Se continúa con La memoria del 73 y el estallido social en la narrativa policíaca chilena., a cargo de Kate Quinn (University of Galway) y con Tiempo y memoria en ‘Mapocho’, de Nona Fernández, a cargo de Rocío Peñalta Catalán (Universidad Complutense de Madrid).

José Luis López Sangüesa (Universidad Rey Juan Carlos), con Cine policiaco, neo- noir y thriller español recientes y memoria histórica del franquismo y la Transición: las huellas de un crimen impune (2014-2024) , se encarga de la cuarta sesión de comunicaciones

El último día, el viernes 8 de marzo, contempla dos sesiones de comunicaciones. En la primera, a partir de las 16.00 horas, el hispanista David Knutson (Xavier University) interviene con La novela negra y los comienzos de la memoria, mientras que Clara García Vila (Universidad Complutense de Madrid) trata sobre Lo criminal como uno de los elementos de la narración en A esmorga, de Eduardo Blanco Amor. En la sexta sesión de comunicaciones, a partir de las 17.30, participan Paola Iannelli (Liceo de Carlo) con Carlo Castellaneta: perfil de un escritor que cuenta su ciudad, Milán. Sombra y luz al final de la época fascista y Alejandro Coello Hernández (Centro Superior de Investigaciones Científicas), con La confluencia del discurso católico-feminista con el género criminal en ‘Si llevara agua’ (1955), de Carmen Troitiño. El director del seminario lo clausura a las 18:30, para facilitar el traslado el público hasta su broche final en el Paraninfo, con la representación teatral mencionada.

Saludos, bang, bang, desde este lado del ordenador

La Fundación CajaCanarias hará pública las bases de sus premios a finales de febrero

Miércoles, Febrero 21st, 2024

Tras un proceso de reconversión interna y la modificación de las bases para participar en los diferentes premios que convoca, la Fundación CajaCanarias informa que ésta y no otra ha sido la razón que explica que sus bases no se hayan hecho públicas en enero, como era habitual hasta ahora, sino que habrá que esperar para conocerlas a finales de febrero de este año.

La Fundación cuenta en la actualidad con nueve convocatorias, que son el Premio Benito Pérez Armas de Novela, el Premio Isaac de Vega de Relato Corto, el Premio Pedro García Cabrera de Poesía, el Premio de Artes Plásticas Manolo Millares, el Premio de Música Joven Alberto Delgado, el premio de Fotografía Cebrián-Poldo Cebrián, el premio de Investigación Agustín de Bethencourt, el premio de Música María Orán y el premio de Cortometrajes Manolo Villalba.

En la categoría de novela, el Benito Pérez Armas fue declarado desierto el año pasado, aunque no en las otras dos modalidades literarias que premia. Es de suponer que el jurado de 2024 sea el mismo que el de la edición pasada aunque parece que la Fundación está apostando por rotar sus comités de deliberación, lo que apremia, sobre todo en el terreno literario porque la mayoría de sus decisiones están lastradas por prejuicios a las literaturas de géneros.

En la ya larga historia de estos premios, al Benito Pérez Armas se han presentado escritores noveles como consagrados. En este último caso, consagrados por cultivar precisamente un tipo de literatura de género por el que fueron ninguneados en este concurso aunque sus obras alcanzaran tiempo después una notoriedad a nivel nacional que no hubieran alcanzado si llegan a recibir el Pérez Armas lo que significa que, por un lado hasta le hicieron un favor a novelas como La estrategia del pequinés, de Alexis Ravelo, una de las más premiadas en su momento y que optó al Pérez Armas sin que llegara a pasar la primera criba.

En fin, cosas de este concurso y cosas de esta santa tierra.

(+) En la imagen, foto de familia del acto de entrega de premios 2023 que la Fundación CajaCanarias organizó el pasado 19 de enero de 2024 en un acto desarrollado en su Espacio Cultural de Santa Cruz de Tenerife.

Saludos, bola de billar, desde este lado del ordenador

Golpe de gracia, una novela de Dennis Lehane

Martes, Febrero 20th, 2024

Con el cada día más embriagado de sí mismo James Ellroy, Michael Connelly y alguno más, Dennis Lehane es uno de los escritores norteamericanos de género negro y criminal más leídos dentro como fuera de su país, los Estados Unidos. La ciudad de Boston aparece prácticamente en toda su obra, es un personaje más que acompaña a los personajes de carne y ficción que protagonizan sus libros, lo que incluye una población heterogénea que por azares de la vida termina a un lado o al otro lado de la ley.

Tras el estreno de Mystic River, un oscuro policíaco dirigido por Clint Eastwood, el nombre de Lehane sobrepasó los límites que marcan los lectores de novela policíaca para llegar a otra clase de públicos poco o nada afines al género, la mayoría entusiastas seguidores a partir de entonces de la producción literaria del escritor porque además de saber cómo hay que contar una historia, revela las grandezas y miserias de sus personajes, muchos de origen irlandés, católicos practicantes que no tienen muy claro en algunos de los casos la distancia que separa el bien del mal.

De irlandeses y del bien y del mal trata también Golpe de gracia (Salamandra, colección Black, 2024) una novela que como la mayoría de las novelas de Dennis Lehane, te cogen por la pechera, te zarandean y que no puedes dejar de leer porque pese a que te suena de qué va la historia, está tan bien narrada, tan bien urdida, cuenta con un esqueleto tan sólido que toda la carne que pone el escritor para darle sustancia se hace “real”. Al mismo tiempo convierte Boston en una ciudad que si bien no tengo el gusto de conocer, gracias a sus novelas conozco. Antaño solo sabía que fue allí donde un grupo de colonos disfrazados de pieles rojas tiraron cargamentos de té destino a Gran Bretaña y que aquel acto de rebeldía (camuflada, eso es verdad) desató lo que conocemos como la guerra de independencia de Norteamérica, en las que intervinieron aquellas primeras trece colonias que se atrevieron a desafiar al imperio.

La protagonista de Golpe de gracia es Mary Pat, una mujer de origen irlandés que no ha tenido demasiada suerte en la vida. Junto a dos maridos ausentes y un hijo fallecido por las drogas, se suma ahora la desaparición de su hija adolescente, Jules, y la muerte de un chico de raza negra en las vía de un tren. Esta muerte fue un asesinato y puede desencadenar una guerra racial entre blancos contra negros.

Mary Pat, desesperada por la desaparición de su hija, emprende una investigación por su barrio, Sourthie, un caluroso verano de 1974, en plena batalla contra la desegregación racial de las escuelas públicas que emprende el alcalde la ciudad.

Sourthie está dominado por una mafia irlandesa que vive de los negocios sucios y que cuenta con la lealtad de su gente porque parece que trabajan por y para el barrio. El caso es que poco trabajo es el que hacen por la vida en Sourthie pero tienen a toda su población en un puño porque no perteneces al barrio si eres un chivato.

Mary Pat ha crecido en este entorno tan hostil, entorno en el que aprendió a luchar con los puños. Lleva encima mucho odio acumulado, parte del cual ha canalizado hacia los negros que amenazan con llegar a las que consideran sus escuelas. Mientras tanto, la mafia irlandesa estimula esta guerra traficando con armas y drogas con bandas afroamericanas. Ambos son la cara y la cruz de un mismo problema, aunque Mary Pat, que es toda una madre coraje, dirige su venganza hacia los suyos, los blancos irlandeses por razones que entenderán si leen esta novela que, se reitera, no deja descanso.

No se trata de lo mejor de su escritor, sin embargo. Lehane cuenta con una trilogía, la de los Coughlin, que a mi juicio me parece hasta la fecha su mejor obra, ese libro que no te cansas de recomendar porque se trata de una obra si no maestra, casi maestra. ¿Esperaba por ello encontrar el mismo efecto con Golpe de gracia?, pues sí y no a la vez, por muy contradictorio que resulte. Por un lado porque uno es consciente que es muy difícil llegar a la redondez que alcanzó con la trilogía Coughlin y por otro porque ningún escritor se merece comparaciones con sus libros anteriores, por gigantescos o menores, que también, que estos resulten.

Con todo, Golpe de gracia tiene efecto, poder, voluntad de golpear una y otra vez. Uno se convierte en cómplice de Mary Pat y confía, por otro lado, que regrese en otras novelas un detective de la policía, Bobby, que como otros personajes de Lehane, ciertos hechos cometidos en el pasado todavía le pasan factura.

Y no, no es Mystic River ni la saga de los Coughlin. Se le puede criticar incluso que resulte demasiado obvia pero es de agradecer la manera en cómo está escrita esta especie de camino hacia el infierno que emprende una mujer a la que le han dejado sin metas los mafiosos del barrio, lo jefes de un territorio que no han cuidado pero que exigen a sus vecinos protección y que miren hacia otro lado.

Una novela, Golpe de gracia, que efectivamente lo es. Aunque más que golpe diría que es un mazazo contundente y que explica que su autor, Dennis Lehane, siga ocupando los primeros puestos en el podio de grandes escritores de novela negra norteamericana. La actual, la que sigue la senda de los clásicos para denunciar las miserias de un país que, pese a Donald Trump, sigue siendo grande y generoso.

Saludos, mirános, desde este lado del ordenador