Archive for Julio, 2025

La galería Artizar presenta en Artesantander un proyecto monográfico de Ángel Padrón

Martes, Julio 8th, 2025

La Galería Artizar estará presente del 11 al 15 de julio en una nueva edición de Artesantander, una de las citas más destacadas del calendario artístico nacional durante el verano. Con esta, ya son doce las ediciones en las que Artizar participa en la feria, reafirmando su compromiso para el encuentro entre galerías, artistas, coleccionistas y profesionales del arte contemporáneo.
 
La feria, que se celebra en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Santander, continúa apostando por una cuidada selección de propuestas procedentes de distintas partes del país y el extranjero, con un marcado carácter profesional y una creciente proyección hacia nuevos públicos. Para Artizar, “Artesantander representa una oportunidad de visibilizar el trabajo de nuestros artistas en un contexto que favorece tanto la difusión como el diálogo con otros agentes del sector”, destaca una nota informativa que firma la galería lagunera.
 
En esta edición, Artizar presenta un proyecto monográfico del artista canario Ángel Padrón (El Hierro, 1969), con una selección de obras de distintas etapas de su carrera. Ángel Padrón reside en la actualidad en Tenerife, y forma parte del grupo de artistas que la galería representa de forma continuada desde hace décadas.

Como parte de las actividades de la feria, se realizará la presentación del nuevo catálogo monográfico de Ángel Padrón, de su exposición _raya_, realizada recientemente en CIC El Almacén (Lanzarote) y comisariada por Dalia de la Rosa. La presentación correrá a cargo del artista y la comisaria.

Saludos, cantabria, desde este lado del ordenador
 

Kevin Legrá: “Mi novela se lee en Cuba de forma clandestina”

Lunes, Julio 7th, 2025

Kevin Legrá nació en Guantánamo pero se crió en Santiago de Cuba, por eso se define como santiaguero, y en concreto del barrio en el que vivió y aprendió a hacerse mayor: Rajayoga, casas y calles que aparecen en la novela El precio de un ideal (Galaxia Gutenberg, 2025) y por la que obtuvo el XVIII premio Málaga de Novela, dotado con 18.000 euros más la edición de la obra.

El precio de un ideal da voz a uno de los tantos miles de jóvenes cubanos que estuvieron confinados en los campos de trabajo de las tristemente llamadas Unidades Militares de Ayuda a la Producción, más que reconocibles por sus siglas: UMAP, campos de trabajo que estaban ubicados en la provincia de Camagüey y que hoy por fortuna ya no existen. Kevin Legrá escribió esta historia en el exilio, entre 2022 y 2024, Primero en Arucas y ahora en Telde donde trabaja cargando y descargando este licenciado en Telecomunicaciones. Kevin Legrá dice que tiene dos grandes pasiones, aunque es probable que haya alguna más. De momento, reconoce que una de ellas es la literatura y la otra la música. De hecho es multuinstrumentista y le encanta la música indie.

- Llega a la historia de El precio de un ideal a través del testimonio de alguien que lo sufrió.

“Me llega a través de Orestes Rivero que en la novela tiene otro nombre. La novela cuenta, no obstante, con elementos de ficción ya que tuve que rodear su testimonio con situaciones y circunstancias ficticias aunque mayoritariamente lo que ocurre es real pero no todo lo que le pasa al protagonista sucedió así”.

- ¿Cuándo tiene noticias de la existencia de las UMAP?

“Las UMAP ya no existen. De hecho, se disolvieron en 1967, tres años después de su creación. El artífice de su desmantelamiento fue obra del comandante Felipe Guerra Matos. En mi caso, supe de la existencia de estos campos cuando tenía 18 años y a través del testimonio de Orestes Rivero, que era amigo de la familia. No sabía antes la historia de horrores que se habían practicado en estos campos hasta que comencé la investigación, donde me enteré de las torturas y humillaciones que sufrieron los jóvenes que fueron internados en estos campos”.

- ¿Cuáles fueron las causas que motivaron el cierre de las UMAP?

“El detonante fue un periodista canadiense, que es además el autor de la fotografía de la portada del libro, Paul Kidd, que estuvo aquellos años en las isla con el fin de informar al mundo del proceso de cambio hacia el comunismo de Cuba. Los periodistas eran vigilados por la Seguridad del Estado pero Paul Kidd pudo saltar esa barrera y, estando en Camagüey, sacar la fotografía que se reproduce en la portada de El precio de un ideal”.

- ¿Por qué razones podía alguien terminar en la UMAP?

“Según lo que cuentan los ensayos que consulté para apoyar históricamente la novela podías terminar en estos campos por causas religiosas, orientación sexual, como ser homosexual; que fueras un opositor al gobierno y ser hijo de la burguesía y conservaras una “mentalidad capitalista”. También terminaban en estos campos la gente que no trabajaba y que no tuviera su rol en la sociedad. Este tipo de gente es la que terminaba en estos campos, los que no cumplían con el patrón de rectitud impuesto por los dirigentes y, por supuesto, los que no respondían al concepto del hombre nuevo que proclamó Ernesto Guevara, el Che, que pensaba que una persona íntegra es la que era capaz de matar por una idea, así que todo el que se desviaba de esa idea terminaba en estos campos con el fin de ser reformado”.

- ¿A quién se le ocurrió la idea de crear la UMAP?

“No se sabe realmente. Fidel Castro ya había lanzado una pequeña advertencia dos años antes de que se crearan, cuando en un discurso anunció a los cubanos un preludio de lo que venía. En su intervención habla de jóvenes y vagos, de jóvenes que no siguen los patrones revolucionarios porque están imbuidos en lo que llama actitudes elvispresleriana, un concepto de su invención y con el que señalaba a todos esos “vagos” que, intuye, están logrando cambiar a la juventud cubana”.

- Pablo Milanés, de la Nueva Trova Cubana, pasó también por estos campos de trabajo.

“Efectivamente, Pablo Milanés estuvo también. Muchos no se dieron cuenta y sufrieron esa persecución incluso cuando se reintegraron en la sociedad. Es decir, que su reinserción fue extremadamente dura porque hubo casos de suicidio post UMAP ya que al salir de los campos se encontraban ante una sociedad que los discriminaba. No te daba trabajo y si te lo daba, era de los peores. Y con el paso de los años el control, en vez de atenuarse se hizo más férrero”.

- ¿Este es el primer libro que se ocupa de las UMAP?

“Es la primera novela. Existe un ensayo de Abel Sierra Madero, ensayo en el que me apoyé mucho para escribir el libro. Dediqué muchos años en investigar a la UMAP con el fin de cerciorarme que todo eso realmente pasó. Existe además una novela que jamás se publicó pero que me consta que existe porque la cita Abel Sierra Madero en su ensayo. Sé que el autor es José Mario Rodríguez, director de Ediciones El Puente, que escribió una trilogía que como dije no se ha publicado”.

- ¿Que fue lo que le motivó a escribir la novela?

“Me emocionó el tema. Cuando uno sale de Cuba y cuenta con esa pequeña libertad de hacer las cosas sin miedo, quise rendir un homenaje a Orestes y se me ocurrió escribir el libro y contar la historia que él quiso contar pero no pudo. Se trata de una historia con mucha crítica pero también enaltece a los cubanos. Intenté entender cómo cambia una sociedad quizá para explicármelo a mi mismo y a quien lea el libro”.

- En El precio de un ideal habla también del exilio.

“Hay un autor cubano que admiro mucho que es Leonardo Padura, Padura tiene una novela, Como polvo en el viento, en la que habla de todo eso y trata un concepto que llama la gran dispersión. El cubano ya tiene arraigado marcharse por motivos económicos y políticos porque en la isla no hay futuro. Es decir, que nadie se quiere ir de donde es feliz. Yo no quise salir de Cuba pero no tenía futuro si me quedaba. Además, cambiar la situación política de un país requiere muchos sacrificios y para hacer ese cambio el cubano tiene que sentarse y conocer qué es lo que quiere porque no hemos tenido tiempo de hacerlo ya que tienes que ocuparte de la vida diaria, de llevar todos los días un plato de comida a la mesa y rezar para que no se corte la luz eléctrica, entre otros problemas que hay que resolver diariamente. Los cubanos no nos hemos sentado a preguntar qué queremos realmente y, a partir de ahí, trabajar. Han aparecido líderes de la oposición pero no se ha creado un organismo firme que represente lo que el cubano quiere. Siempre están las dos orillas, a un lado los que aman a Fidel a muerte y al otro los anticomunistas, algunos de los cuales animan a que se invada militarmente Cuba. Son personas que solo ven en blanco y negro cuando lo que hay que hacer es sentarse y pensar qué es lo que queremos para el país y organizarse.”

- Pero los jóvenes cubanos de ambas orillas estarán cansados ya de ese discurso maniqueo.

“Puede haber futuro pero depende de la cultura de los jóvenes y cuanto están dispuestos a sacrificar. Les falta organización. Hay jóvenes que apoyan al gobierno revolucionario por el mero hecho de obtener ventajas porque si perteneces a una organización del Partido Comunista Cubano recibes ventajas, solo que ahora, y conozco a muchos que apoyan al gobierno, empiezan a tener las mismas dificultades que cualquier cubano. Se ha llegado a un punto en el que los jóvenes se alzan en las universidades y tuvo lugar el 11 de julio, cuando el pueblo se lanzó a la calle pero aquel movimiento no estuvo organizado. Hacen falta personas que sepan ver los matices y no solo en blanco y negro . En los Estados Unidos están muy condicionados por el anticomunismo y eso anima a unos a incitar a que se envíen armas a Cuba para iniciar una guerra. Esa gente olvida que sus familiares viven en Cuba”.

- ¿Conocen los cubanos la existencia de las UMAP?

“Hay cubanos que sí lo saben. Cuando investigaba pude encontrarme con gente que me ayudó a contrastar los datos que iba recabando. Realicé un vídeo promocional de la novela para las redes sociales y una chica se puso en contacto conmigo para decirme que su padre estuvo allí. Ella vive en los Estados Unidos. La UMAP se conoce en Cuba pero no es un conocimiento generalizado aunque existan personas que pasaron por estos campos”.

- ¿Cómo fue el proceso de escritura de la novela?

“Fue muy duro porque hay que investigar mucho la historia de la UMAP, leer los discursos y los testimonios de personas que pasaron por estos campos de trabajo. Y todo ese conocimiento que fui acumulando me transformó porque no se sale ileso de un viaje así. Y está escrita de esta manera porque anhelé transmitir el dolor que siente el protagonista. Paralelamente, quise rendir homenaje a mi tierra. Hablo en la novela de la música cubana, de las tradiciones, de toda esa parte de Cuba que amo y que todos los cubanos amamos. El libro empieza justo antes de 1959 y termina en los 90 con una de la mayores crisis que se ha vivido en Cuba. Como escritor sentí empatía por el personaje. Y de ahí salió el tema del exilio y la identidad que nos toca a los cubanos y aproveché para dar mis impresiones sin restricciones”.

- ¿El precio de un ideal puede leerse en Cuba?

“Se va a poder leer pero de forma clandestina, el gobierno cubano no va a distribuir el libro porque sabe el tema que trata. Tema que encima permanece oculto”.

- Tengo la sensación, sin embargo, que en Cuba está comenzando a perderse el miedo a la protesta.

“Empieza a perderse el miedo. Ahí están las Damas de blanco, que existen desde hace muchos años y abogan por los presos políticos. El movimiento San Isidro fue duramente reprimido y el 11 de julio, en 2021, Yunior García funda la plataforma cívica Archipiélago, pero su fundador desapareció cuando quiso hacer una marcha en honor de José Martí que no pudo celebrarse porque la policía rodeó su domicilio y lo acusó de trabajar para los norteamericanos, lo que le obligó a exiliarse. Desde entonces no hemos vuelto a saber nada de él”.

NUEVA NOVELA

Ganar la XVIII edición del premio Málaga de Novela ha estimulado a Kevin Legrá, que asegura que su próxima historia será también sobre Cuba. “Es el tipo de literatura que quiero hacer”, dice. “Hay muchas novelas que hablan de Cuba y yo quiero dar mi voz e impresiones sobre la historia de mi país”. Avanza que en esta novela habrá un espacio para Canarias en agradecimiento por acogerlo con los brazos abiertos, brindarle su cultura y un nuevo hogar. “Pienso en una novela en la que hablaré también de Canarias y de las mujeres canarias y cubanas. Y del exilio y la emigración, de la que también hablo en El precio de un ideal pero ahora de una manera más profunda”. Entre sus referentes literarios cita a Leonardo Padura, Eduardo del Chano, Raúl Aguiar, Pedro Juan Gutiérrez, aunque menos pese a reconocer que se trata de un escritor magnífico; Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Dulce María Loynaz, esta última porque, revela, lleva “su poesía en el corazón”.

Saludos, olor a mar, desde este lado del ordenador

Y la nave va

Miércoles, Julio 2nd, 2025

Paisajes del alma. Canarias, cine e identidad me está dando muchas alegrías y me empuja a escribir esa anhelada segunda parte en la que una vez más no estarán todos pero sí, al menos, casi todos. En agenda tenemos algunas presentaciones. De momento, y confirmadas, en septiembre y octubre. Serán en el Puerto de la Cruz y La Laguna. En el Puerto de la Cruz estaré acompañado de Carmen del Puerto, que fue mi maestra de ceremonias en la primera presentación del libro, el pasado 23 de abril de este año. Como recordarán algunos, el acto tuvo lugar en el Museo de las Ciencias y el Cosmos y allí estuve rodeado de muchos amigos/as, entre otros mi añorado camarada Jaime Mir Payá, y desconocidos que ya son amigos que se quedaron de asombrados ante el impresionante trabajo de presentación que realizó Carmen para este libro que, como se ve en la fotografía, está en librerías.

La librería de la imagen es Islátika, en Santa Cruz de Tenerife, a cuyo equipo y desde aquí le doy las gracias por el constante apoyo que prestan a las literaturas canarias desde que abrieron sus puertas.

Estamos estudiando además la posibilidad de hacer una presentación en Madrid, que es una ciudad a la que no voy desde hace mucho tiempo y de la que guardo especial cariño porque fue allí donde me forjé vamos a decir en materias que son las que uno arrastra más tarde cuando llega a esa edad que dicen es ser adulto.

Hay un paquete de noticias más que, de momento y por compromiso (me han dicho que chitón hasta nuevo aviso) no puedo revelar pero que a mi, pese a las zancadillas que te hacen en este sendero que es la vida, me hace feliz. Muy feliz. Ya les contaré, cuando me dejen decirlo, de que va la cosa pero les garantizo que más de uno se va a quedar clavadito en tierra pero habrá otros que, supongo, me felicitarán.

El caso es que Paisajes del alma. Canarias: cine e identidad ha tomado velocidad de crucero y que como pasa casi siempre, uno tiene la sensación de que el libro ha dejado de pertenecerle para pertenecer a los lectores. Es decir, que esta experiencia ya no es mía sino de los lectores, algunos de los cuales me agradecen su espíritu didáctico, sí, lo que leen, didáctico eso me han dicho; y su vocación periodística no solo por el formato escogido que es el de la entrevista sino por incorporar comentarios más que críticas de algunas de las películas dirigidas por los cineastas con quienes conversé, y una galería de imágenes en la que procuramos que aparecieran todos ellos.

Pero si me emocionan algunos de los piropos que han lanzado a este volumen que nació sin pretensiones es el que me dijo el otro día uno de esos amigos que ya casi son hermanos. Gracias a este libro, resaltó, había llegado a ver Rendir los machos y Matar cangrejos, de David Pantaleón y Omar Razzak, respectivamente, películas de las que no tenía noticia hasta que leyó Paisajes del alma y largometrajes que, por otro lado, le habían encantado. Así que lo que comenzó siendo una pequeña sorpresa cuando presenté hace casi un año el libro, se ha ido magnificando con el paso del tiempo, y que en todo ese período de días, semanas y meses, no ha sido solo ese amigo/hermano sino también gente a la que conozco solo de vista, la que me han agradecido y me agradece la publicación de una obra en la que, y cito textualmente, “he descubierto que se hacía cine en Canarias”. Una frase esta última que tiene su aquél ya que demuestra que si bien el Gobierno regional hace su tarea con el reparto de subvenciones (aunque los filmes afortunados a mi me resulten los mismos, casi siempre) no lo está haciendo nada bien con el de promoción. Uno de los casos más sangrantes es el catálogo Canarias en corto, y no solo porque dos (¿o resultaron tres?) de sus ediciones nunca las hayamos podido ver porque misterios y oscuridades hay en todas partes, sino porque la gente, los canarios y los residentes en Canarias, no se han enterado de que, efectivamente, hay un cine que vamos a llamar canario.

Parte de la culpa la tiene la labor que desarrolla la Televisión Canaria, órgano que debería estar ahí para dar a conocer lo nuestro y no solo las bufonadas de los monologuistas y la de la gente que hace En clave de ja. En todo caso, lo que no se sostiene es que la televisión pública que pagamos todos los que vivimos aquí no respalde “nuestro” cine, más allá de que no cuente con un programa dedicado a la Cultura, lo que ya es sangrante pero en fin, así funciona esa casa que es de todo menos santa.

Y esto es todo, de momento, aprovechen y háganse con un ejemplar de Paisajes del alma. Canarias, cine e identidad. Y si cuadra, aquí estamos por si quieren una firmita.

Y no, pese a que les ventas sean buenas, no me he hecho rico. Más bien al contrario. Éste y no otro es el precio de la Cultura.

Saludos, dijimos, desde este lado del ordenador.

Regreso a Dunkerque, una novela de Pascual Buniet

Martes, Julio 1st, 2025

Pascal Buniet nació en Francia aunque lleva mucho tiempo residiendo en el sur de Tenerife, donde ha construido una familia y continuado una carrera literaria que escoró primero a la novela negra y criminal a través de una serie de títulos que se desarrollan en su mayoría, precisamente, en el sur de Tenerife, y en concreto en los universos que han creado los residentes extranjeros que viven en las islas.

Estos pequeños universos, con sus grandezas y miserias, los conoce muy bien Pascal Buniet, quien los describe como si se trataran de pequeñas cápsulas, círculos que forman como pompas de jabón extranjeros según el país del que procedan. Es decir, que estos microcosmos que han terminado por reproducirse en toda Canarias, lo forman británicos, alemanes, franceses, italianos… Y cada uno de ellos ha reconstruido a una escala pequeña las constantes que los definen, sean ingleses, alemanes, franceses o italianos.

Dándose el caso que muchos de ellos viven e incluso mueren en las islas sin haber salido de esos ambientes, y sin haber aprendido, salvo las necesarias, una palabra de español ya que su vida (un retiro dorado a orillas del océano Atlántico) se ha circunscrito en Canarias a hablar y salir con compatriotas pero nunca con locales y muchísimo menos con otros extranjeros que no sean de su mismo país.

Si en la novela negra Pascal Buniet ha consolidado una bibliografía cuanto menos interesante e insisto que no tanto por el caso a resolver, aunque también y ahí está para demostrarlo La muerte sabía a chocolate, a mi juicio su mejor noir hasta la fecha, el escritor de origen francés sorprende ahora a propios y extraños con Regreso a Dunkerque, que no tiene nada que ver con el género que escribe sino más bien con la Historia, con H mayúscula, y una necesidad por descubrir de dónde viene y de cómo ese sentimiento ha ido mutando dentro de él. Ahora, el protagonista intenta reconciliarse con su pasado y la tierra donde nació.

No es el caso de Pascal Buniet, quien ha terminado por integrarse en la sociedad tinerfeña con relativa comodidad. Fue aquí, además, donde apostó por seguir una carrera literaria que tiene el osado atrevimiento y el riesgo de estar escrita en español que no es la lengua materna del escritor. De hecho, es el mismo escritor quien traduce al francés muchos de sus títulos, títulos entre los que se encuentra Regreso a Dunkerque, que publica M.A.R. Editor, que es el sello que, prácticamente, ha ido presentando sus novelas negras y, ahora, su último trabajo literario: Regreso a Dunkerque.

El ritmo de la novela es paciente, y más que en los escenarios se preocupa por hurgar en la mente del protagonista, un personaje estupefacto.

Regreso a Dunkerque comienza con la llegada de Jean Paul a la casa donde nació muchos años después de irse a vivir a Tenerife donde. como es el caso del mismo escritor, el protagonista ha terminado de integrarse en la isla.

El primer capítulo narra las sensaciones que asaltan al protagonista ante la casa de su padre. Parece que no queda nada que vincule a Jean Paul con su ciudad natal. Tampoco con su padre. Después de tantos años su relación sigue siendo igual de fría. Como fría y con cielos plomizos es Dunkerque. Nada que ver con la tierra de la que viene y a la que ya se ha hecho: Tenerife.

El escritor aprovecha este regreso para describir la vida de la familia de Jean Paul durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial, pero lo que hace más interesante esta mirada no es que esté teñida de nostalgia ni entusiasmo reivindicador sino que cuenta el día a día de una familia bajo la ocupación de un ejército extranjero.

De hecho, en estos capítulos, aunque la novela se centra más en la actualidad (2024), se describen las rutinas del día a día en 1942 y 1945, y la capacidad que tuvo la población civil de convivir en tiempos de guerra sin haber aprendido a reparar sus fracturas familiares.

Dunkerque ocupa un capítulo importante en la historia de la II Guerra Mundial por varias razones. La más conocida es que por sus playas se escaparon de los alemanes las fuerzas expedicionarias británicas y las francesas entre mayo y junio de 1940. Pero también fue la última ciudad de Francia en quedar liberada por los aliados el último año de aquella guerra que enfrentó a medio mundo.

La novela no insiste en estos hechos, pero están ahí porque son los responsables de muchos de los traumas de sus protagonistas. Ese miedo no superado que ha ido pasándose de generación a generación y ante el que Jean Paul queda estupefacto. Desconoce Dunkerque, y su padre, su padre es el de siempre y no lo es. Jean Paul descansará en su dormitorio de adolescente. La cama, los libros, algunos pósters.

Regreso a Dunkerque supone un interesante paso adelante en la carrera literaria de Pascal Buniet. No sé por donde lo llevarán los vientos del destino ni las negras tormentas que no nos dejan ver, pero la senda que ha iniciado con esta novela nos presenta a un autor al que merece, y mucho, la pena seguir el rastro.

Saludos, vive le fantastique, desde este lado del ordenador