Archive for the ‘El Blog de El Escobillón’ Category

Un pequeño tributo a los hermanos Ríos

Miércoles, Marzo 5th, 2008

Hace mucho, mucho tiempo, un escritor norteamericano que penetró en el alma de numerosos lectores adolescentes con sus universos de pesadilla dejó escrito algo así como “vivimos en una isla de plácida ignorancia rodeados por el negro mar del infinito”. El escritor fue H. P. Lovecraft y es probable que su frase no sea tan cursi como ahora la recuerdo aunque me viene muy bien para intentar resumir la catarata de ideas que me asaltan precisamente en este momento, cuando conozco por la prensa local que Teodoro y Santiago Ríos, conocidos comúnmente como los hermanos Ríos, han recibido un pequeño pero caluroso homenaje en Las Palmas de Gran Canaria.

El tributo no ha tenido lugar en el Festival Internacional de Cine que se celebra en la capital grancanaria, certamen que edición a edición se consolida, sino en un modesto instituto, el Franchy Roca, que tuvo la original idea de recompensar su carrera con un homenaje por su trayectoria e implicación didáctica “demostrada en las charlas y proyecciones de cine fórum que han desarrollado a lo largo de los últimos meses en diferentes centros educativos de Canarias”.

Tras la que involuntariamente les ha caído encima en los últimos meses al verse involucrados en una polémica que como todas las polémicas son innecesarias y nada clarificadoras, me parece a mí que ya va siendo hora que alguien ponga en su sitio a los hermanos Ríos, y ese sitio es el de reivindicar de una vez su trabajo y el hecho de ser los pioneros de ese milagro provinciano que algunos llaman cine canario, otros cine hecho en Canarias y los más raros cine a secas.

Teodoro y Santiago Ríos son en parte responsables de todo este caos de producciones que no se ven y cortometrajes que buenamente dan el salto a festivales cinematográficos en la actualidad cuando hace también mucho, mucho tiempo, presentaron primero a la sociedad canaria y más tarde a la que vive fuera de estas estrechas fronteras Guarapo, título que considero seminal en lo que, reitero, califico de milagro porque destapó la caja de los truenos y consiguió lo que para muchos era imposible: hacer posible el cine canario, hecho en Canarias o sencillamente hacer cine.

Tras la experiencia de Guarapo comenzó a germinar en estas islas apartadas de la mano de Dios o del gigantesco dios octupus lovecraftiano Cthulhu, una generación de cineastas que ninguneados por las autoridades se abrieron paso siguiendo el ejemplo de los Ríos. Y precisamente, arañando la nada y el vacío existencial organizado en torno suyo, cortometrajistas como Javier Fernández Caldas y Juan Carlos Fresnadillo rodaron mediometrajes que ganaron premios y saltaron el Atlántico para incluso entrar por la puerta grande en los Oscar de Hollywood. En este aspecto, lo que quiero dejar claro es que antes del fenómeno Fresnadillo existió el fenómeno Ríos y que sin los Ríos no hubiera habido fenómeno Fresnadillo, un cineasta de probada inteligencia y talento no ya por sus películas sino por exiliarse de estas islas que cada día parecen más un pueblo chico pero un infierno grande. De gigantescas, colosales dimensiones, permítanme que añada.

Pasó el tiempo, los Ríos no paraban de hablar de su próximo proyecto, un western a la americana donde pretendían contarnos la historia de los pioneros canarios que fundaron la ciudad de San Antonio de Véjar, en Texas, ciudad donde se encuentra uno de los monumentos más importantes de los Estados Unidos por lo que representa de abnegación y sacrificio de las gente de su país: las ruinas de la vieja misión de El Álamo. La película no pudo realizarse y el proyecto duerme hoy el sueño de los justos en un cajón no sé yo si cerrado con llave. Los Ríos, sin embargo, si que dieron el salto atlántico para rodar Mambí, una curiosa y fallida película sobre la guerra de independencia cubana muy correcta en su ambientación, algo cursi en su historia de amor pero eficaz en su mensaje. Es más, diría que demasiado sincera. El final, como si de un gatopardo cualquiera se tratara, viene a decir que Cuba ganó su derecho a ser libre de España a cambio de los Estados Unidos.

La película tuvo cierta resonancia, y como Guarapo se trata de cine histórico con un presupuesto no de serie B pero tampoco de serie A. Pasó el tiempo una vez más…

El año pasado, Teodoro y Santiago estrenaron la que hasta la fecha me parece su película más redonda pese a sus numerosas imperfecciones: El vuelo del guirre. El largometraje, esta vez sí una serie B por no decir Z, es una interesante road movie o película de carreteras donde la pareja de hermanos vuelve a explorar una constante en al menos sus tres largometrajes: la emigración. Sólo que en esta ocasión el emigrante canario regresa a su tierra y no se va en busca de un mundo mejor. La paradoja de la cinta es que su regreso a Canarias lo empaña la tragedia y, finalmente, la muerte. El personaje, un anciano, no se ubica en la nueva sociedad isleña y la tierra que dejó ya no tiene nada que ver con la que encuentra.

A su manera, El vuelo del guirre es un western intimista. He visto, de hecho, miles de western donde un antiguo forajido vuelve a casa para encontrar su ocaso…

Queda claro, por lo tanto, que a mi modesto parecer los hermanos Ríos merecen este homenaje y otros tantos más. Y que como cineastas tienen las ideas claras precisamente porque pelan canas. Es decir, han comenzado a madurar como creadores. Y tal como están las cosas, eso es bueno por no decir muy bueno. Polémicas provincianas aparte, son los pioneros de ese milagro por el que hoy apuesta el Gobierno de Canarias, aunque éste reparta sus dineros en la obra de cineastas peninsulares como Julio Médem o Gerardo Herrero y no por cineastas de aquí, a los que condena (como en sus películas) a un trágico ninguneo y en el mejor de los casos al exilio.

Felicidades, hermanos Ríos.  

Dios salve al rey

Lunes, Marzo 3rd, 2008

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El pasado domingo el rey de los monos cumplió 75 años, lo que lo convierte en un abuelo entrañable a pesar de sus rugidos de rabia y su libido encendida, en especial por las rubias que suelen ser chicas peligrosas. Esto me hace pensar que todos tenemos algo de Kong aunque poco de King, y que el viejo gorila original (no el que perpetraron John Guillermin ni Peter Jackson en sus innecesarios refritos) está más vivo que nunca porque las leyendas nunca mueren. Y King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoesdsack, 1933) es una leyenda.

Todavía recuerdo la primera vez que mis atribulados ojos vieron la película. Tendría unos 13 años y me dejé arrastrar por la magia en delicioso blanco y negro de la cinta. Un barco cruza la niebla y se topa con la misteriosa isla de La Calavera. Desembarca la marinería, en la que viaja un ambicioso productor de Hollywood y una joven actriz (¡rubia!) que más tarde será secuestrada (que no raptada, eso casi lo intenta el gorila más tarde) por una tribu que se la entrega a su Dios simio: el gigantesco Kong que, cosas de la vida, queda cautivado por la chica. Al gorila, que vive en una isla que parece parque jurásico, logran anestesiarlo y lo conducen a Nueva York para exhibirlo como la Octava Maravilla del Mundo. Sin embargo,  se escapa, busca a la rubia por las calles neoyorquinas y al final con ella entre las manos, y colgado del Empire State, muere acribillado por las balas de biplanos. Ya abatido y en el suelo, el ambicioso productor nos dice que no lo mataron las balas, sino la bella.

Lo curioso de esta película, que no dejo de ver año tras año, es que con cada visionado descubro cosas nuevas. Su poder para conmover sigue intacto y si bien sus efectos especiales han quedado superados por la tecnología, Kong es el de Willis O’Brian y no los que vinieron más tarde. Simios que si bien son más realistas no tienen el encanto y la humanidad del original.

King Kong es además una puesta al día inteligente del mito de la bella y la bestia, y su tragedia de enamorado, con la que nos identificamos la mayoría de los niños de 13 años que la vimos sin mentiras en los ojos, un filón del que más tarde bebieron otras criaturas de la noche como El hombre lobo y la Criatura del Lago, y si me apura hasta el monstruo creado por el doctor Frankenstein en las dos cintas que dirigió con mano maestra y alma de poeta James Whale.

Kong vive. King Kong vive.

Dios salve al rey.

El guionista de ‘28 Weeks Later’ imparte un curso de cine en La Laguna

Viernes, Febrero 29th, 2008

Jesús Olmo, guionista del mediometraje Esposados y del filme de terror 28 semanas después, ambas dirigidas por Juan Carlos Fresnadillo, impartirá este fin de semana en la Escuela Canaria de Creación Literaria, en La Laguna, un curso para aprender a ver cine y que lleva el título de El viaje del héroe. Análisis cinematográfico.

El curso enseñará a descubrir claves de películas como American Beauty, Gladiator, Groundhog Day (Atrapado en el tiempo), La Leyenda del Indomable, Matrix y Náufrago, a través de visionados parciales, así como contará con sesiones de escritura y lectura de los textos escritos.

Jesús Olmo nació en Madrid en 1970 y cuenta con estudios en Ciencias de la Información, rama Imagen y Sonido, en la Universidad Complutense y en la escuela Taller de Artes Imaginarias (TAI) en la especialidad de dirección cinematográfica), donde escribió y dirigió el cortometraje El espectáculo es uno mismo (The Show is Oneself), que obtuvo el Premio Especial del Público en el festival de cine de Grenoble, Francia, 1994.

Es co-guionista de los cortometrajes Esposados, nominado a los Oscar 1996 de la Academia de Hollywood, dirigido por Juan Carlos Fresnadillo, y Ruleta,  que participó en la sección oficial de cortometrajes del Festival de Cannes 1999, dirigido por Roberto Santiago.

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Olmo (en la fotografía) es autor de las novelas Esta historia ha terminado, que fue finalista del premio Gran Angular de Literatura Juvenil; Jota de Corazones (editorial SM), Cuentatrás y Prohibido tener catorce años, escritas estas dos últimas en colaboración con Roberto Santiago y publicadas por la editorial Edebé. Ha trabajado también como colaborador creativo con Juan Carlos Fresnadillo en diversos spots de publicidad para clientes como TVE, Flex, Amena, Telefónica, Balay y Endesa y en su faceta como fotógrafo y diseñador, su portafolio Erosión fue seleccionado para participar en la sección Descubrimientos de PhotoEspaña 2005.

Recientemente quedó finalista en el 2º Concurso Internacional de Fotografía de Foto Art Magazine. Muchas de sus fotos han servido de portada para diversas novelas y ensayos en las editoriales SM, Destino y Losada. Sus trabajos más recientes como guionista incluyen la tv-movie Flores Muertas y  el largometraje 28 Weeks Later, producido DNA y Fox Searchlight y dirigido por Juan Carlos Fresnadillo.

En la actualidad está trabajando en el guión Anima Mundi, que será su debut como director de largometrajes, y a principios de 2008 dirigirá el cortometraje Libi2, sobre guión propio, para la productora Volcano Films.

‘Vida y destino’

Viernes, Febrero 29th, 2008

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“La vida era terrible. Era como si pudieran comprender, como si cada uno pudiera leer en los ojos del otro que la fuerza que los había empujado a aquel foso y les había hundido la cara en el barro continuaría oprimiéndoles después de la guerra, tanto a los vencedores como a los vencidos”.

Hay novelas que te llegan al alma. Libros que incluso cuando descansas en su lectura siguen poblando y cambiando las piezas del rompecabezas de tus ideas. Es como si te poseyera el espíritu de la obra y que tu vida no importa y sí la de los personajes protagonistas a los que tú has dado rostro, cuerpo, gestos… Cuando un lector tropieza con un libro de estas características comprende entonces que leer es un acto placentero y profundamente adictivo. Es más, o eso al menos me ocurre, no deseas que se acaben las páginas que devotamente vas pasando, y demoras en el momento final porque sientes que, como escribió Raymond Chandler, decir adiós es morir un poco.

Tuve la suerte, o la desgracia según se mire, de que me regalaran en Navidades Vida y destino de Vasili Grossman (fotografía de abajo) y si bien conocía de referencias la obra, elogiada por la crítica especializada que casi nadie lee en los suplementos culturales de este país, admito que en un principio me asuste por el grosor del volumen, más de 1.000 apretadas páginas, aunque me atrajo el ambicioso fresco histórico que su autor, periodista y escritor judío tocado por la tragedia, había pretendía recrear: Una historia coral, sin protagonistas absolutos, de la II Guerra Mundial en la Rusia soviética. La novela contiene, no obstante, excelentes descripciones de la batalla de Stalingrado así como de los siniestros campos de exterminios nazis en el que quizá sea uno de los capítulos más emocionantes y sentidos del libro, pero va más allá del odio entre los hombres para bucear en el espíritu de la gente de a pie, hombres y mujeres a los que el conflicto bélico transforma su vida y su destino.

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Algunas voces como la de Martin Amis se han atrevido a comparar esta novela con La guerra y la paz de Tolstoi del pasado siglo XX. A mí, personalmente, las comparaciones siempre me han resultado odiosas, pero independientemente del amplísimo mosaico que Grossman propone en su novela, me quedo con las sensaciones, las estampas y descripciones de una situación límite en la que siempre hay un destello de luz, un rasgo de humanidad que justifica tanta podredumbre humana.

Me resulta, no obstante, muy difícil intentar traducir en palabras todas las sensaciones que me han sacudido tras la lectura de esta magna obra. Son demasiados los episodios, sus personajes, las situaciones que describe para que sea capaz de transmitir lo colosal que es este libro, sobre todo porque es un canto al hombre y al amor pese a las adversidades. Y un monumento literario al pueblo ruso, castigado por el odio irracional de los nazis y castigados cruelmente por un Estado cuya encarnación demoníaca tuvo la forma de Stalin.

El libro está editado con un cuidado exquisito por Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores y está excelentemente traducido por Marta Rebón. Grossman dedica este pedazo de literatura con mayúsculas a la memoria de su madre, persona a quien evoca en una emocionada carta que envía una de las protagonistas del libro a su hijo camino de la cámara de gas.

Su lectura te hace saltar las lágrimas aunque también sentirte mejor persona.

“Cuando más optimistas son las personas más ruines y egoístas se vuelven”.

“Cuanta más tristeza hay en un hombre y menor es su esperanza de sobrevivir, mejor, más generoso y bueno es éste”.

Dioses, cuento los días para volver a releer este magnífico libro. Es Vida y destino.

¡¡¡El ‘bueno’ de Chuck Berry, en marzo en Tenerife!!!

Jueves, Febrero 28th, 2008

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Hay músicos y músicos, como hay escritores y escritores, cineastas y cineastas y pintores y pintores. Chuck Berry es un MÚSICO. Con todas sus letras mayúsculas además de una leyenda viva del rock and roll, que es un estilo que como todo bien nacido sabe nació en ese país tan denostados por unos pero tan amados por otros como son los Estados Unidos de Norteamérica.

A Berry le debemos interpretaciones gloriosas de canciones que forman parte de la banda sonora de nuestra vida, como Johnny B. Goode o Maybellene, entre otras, y muchos todavía sentimos un extraño hormigueo en el cuerpo cuando viendo la deliciosa Regreso al futuro (una de esas deliciosas americanadas que marcó a toda una generación a este lado de occidente) le rinde homenaje cuando Michael J. Fox salta al escenario del instituto donde estudian sus padres y parece que lo posee el demonio cuando imita el inconfundible guitarreo del maestro.

Como todo gran cantante que se precie, Berry también cuenta con una leyenda negra que no ha podido borrar su talento musical, de lo que ha dejado sobradas muestras a lo largo de su carrera artística. Además, y pese a la leyenda que rodea a todos los grandes, Chuck Berry es lo que se dice un profesional con todas sus letras, y lo mismo echa a patadas del escenario al mismísimo Keith Richards cuando se intentó subirse al escenario para tocar con él, como comparte esos momentos que te enseñan a ser mejor persona junto a virtuosos como Eric Clapton o el mismo Richards en ese documental que algunos aficionados guardamos como un tesoro privado que es Hail! Hail! Rock ‘n Roll.

Chuck Berry, el mismísimo Chuck  Berry, actúa afinales  de marzo en el  Palacio  Municipal de Deportes de Santa Cruz de Tenerife a partir de las 21 horas. Las entradas cuestan 25 euros y pueden adquirirse en Generaltickets, Sonora Discos,  El Corte Inglés y en la propia taquilla del pabellón. Actuarán antes del maestro, Los Reyes del K.O, que se desplazan desde Berlín donde residen actualmente para acompañarlo durante su gira europea…

Hermanos, ¡larga vida al rock and roll!

Nace proyecto Fleming 4

Miércoles, Febrero 27th, 2008

No, no se trata de una nueva biografía de Fleming, Ian Fleming, el autor del súper agente secreto James Bond, sino del proyecto Fleming 4, una iniciativa de la Asociación Cultural Momar Tenerife con el objetivo de promocionar y desarrollar actividades artísticas en las islas a través del fomento de programas que desarrollen la capacidad creadora, la formación personal del artista y la divulgación de su obra, nos informa el colectivo en una nota. “El fin es establecer contactos y favorecer colaboraciones con otras asociaciones y entidades”, continúa su escrito, donde se resalta que Fleming 4 consiste en la creación de una sala de exposiciones abierta a todo el público, no solo como espectadores, sino como participantes y creadores de arte. 
 
El próximo viernes, 29 de febrero, han contactado con alumnos de la Universidad de Bellas Artes y con la Asociación Proyecto Amarte, organizador del Festival Renovbarte de arte contemporáneo en Santa Cruz de Tenerife para organizar la exposición colectiva inaugural ’El poder de la mirada’, que permanecerá abierta del 1 al 14 de marzo.

La próxima tendrá lugar del 28 de marzo al 14 de abril y se trata de una individual de Carmen Marcuello quien mostrará su obra en acuarela con la exposición titulada Zaragozana al Agua, del paisaje a la expresión.

Buena suerte.