La carne es vida
Jueves, Marzo 13th, 2008
No es una película de barrio porque no la vi en un cine de barrio. Además, es relativamente reciente, 1999, pero me causó estupor y una náusea sartraiana de la que todavía no me he recuperado. Como pasa casi siempre con todas esas películas que se graban al rojo vivo en el disco duro de mi memoria, la cinta fue descuartizada por cierto sector de la crítica que todavía no se ha quitado la caspa de los hombros pero fue bien recibida por un puñado de aficionados al cine fantástico por lo arriesgado de su propuesta. Es decir, que recibió positivamente que su realizadora pretendiera contarnos una historia de terror con cierto barniz intelectual. Y como todo el mundo sabe, o debería saber, los legionarios del género pese a que no somos muy dados a que nos rompan la cabeza con lecturas y sublecturas, agradecimos esa aguda reflexión sobre la carne que es Ravenous.
Dirigida por Antonia Bird, Ravenous comienza siendo un western fantástico para terminar siendo una película gore. Ambientada en 1847, su protagonista, el actor australiano Guy Pearce, termina con sus huesos tras una traumática experiencia militar en México, en un apartado fortín de una sierra nevada rodeado de oficiales y soldados psicópatas.
Aislados por la nieve y el frío, un buen día rescatan a un colono que les cuenta una extraña historia sobre canibalismo al ser poseído por el espíritu de un ser legendario: el wendigo.
(Un inciso: La primera vez que leí algo sobre el wendigo fue en un extraordinario relato de un extraordinario aunque hoy olvidado escritor norteamericano: Ambroce Bierse. Bierse combatió en la guerra de secesión norteamericana, fue un sagaz periodista y un delicioso observador de la realidad de su tiempo, a la que miró con sorna y toneladas de cinismo. Nadie sabe exactamente los por qué, pero Bierse desapareció en México para entrar en la leyenda).
El wendigo en Ravenous es una excusa, no obstante, para estudiar el lado salvaje del hombre en situaciones extremas y si bien resulta grosera en algunas momentos, en especial por el regodeo casi pornográfico que emplea su directora para mostrarnos lo obsceno que resultamos cuando devoramos platos y más platos de carne, no deja de ser una de esas películas raras que de tanto en tanto llegan a nuestras pantallas.
El reparto es prometedor, y hace creíble lo increíble. Ahí están además de Pearce, Robert Carlyle, mi admirado Jeffrey Jones y Jeremy Davis, entre otros.
La película está editada en dvd y garantizo a la tropa de aficionados al cine raro, raro, raro, que resiste otro visionado.