Archive for the ‘El Blog de El Escobillón’ Category

La isla de las cabezas cortadas

Martes, Marzo 17th, 2009

Tras el impresentable espectáculo que ofrecieron con la retransmisión del Carnaval de Día en Santa Cruz de Tenerife y presumir que en la nueva etapa de la TV Canaria no hay cabida para la Cultura porque si no saco la pistola (la frase se la atribuyen a esa rata que fue Joseph Goebbels, ministro de Propaganda del III Reich), la cosa adquiere (si cabe) tintes más surrealistas con los informativos de la tele pública, que se están luciendo en cuanto a maniobras corsarias se refiere. Nos referimos a la última que le han hecho a los periodistas que trabajan en el digital de periodismo ciudadano loquepasaentenerife, gente ya más que acostumbrada a que sean saqueados sistemáticamente por medios convencionales privados pero también por una tele pública que pagamos todos los residentes en estas islas del infierno. Lo que mosquea. Y mosquea porque “inspirándose” en una noticia de otros hacen suya la noticia, lo que está bien siempre y cuando se cite al medio que les ha inspirado la dichosa noticia. Y no ha sido así. No se está haciendo así. De hecho, desde que nació este digital (ya cumplimos un año) nunca lo han hecho así. 

Conozco a muchos trabajadores de la Radio y Televisión Canaria y me consta su alto grado de profesionalidad en este oficio que es el de contarles cosas y que se llama periodismo. Ahora bien, que por culpa de cuatro lumbreras se manche de lodo a todo este equipo de hombres y mujeres le hace flaco favor a su sacrificada y mal pagada labor.

A nadie se le escapa que la Televisión Canaria nació en el ojo del huracán. También, que suele mandar de paseo a sus mejores directivos, como lo pudo ser Francisco Moreno cuando intentó construir una televisión contraria a la alitosis de la prensa del corazón y volcó su entusiasmo en estimular los programas de ficción con sello canario de calidad… Les invito a que comparen ambas etapas, la de antes y ahora, para que comprueben que no hay color, por mucho Pepe Benavente que nos vendan.

En fin, que cosas así son las que me hacen pensar todos los días la suerte que he tenido de nacer y vivir aquí…

Basta ya.

Saludos cansados de rebuznar a este lado del ordenador.

Cositas de cine…

Lunes, Marzo 16th, 2009

* Me tomo la libertad de recomendarles una película que está en cartel aunque desgraciadamente en versión doblada. Me refiero a Der Baader-Meinhoff Komplex, de Uli Edel (Última salida a Brooklyn). La cinta recrea la historia de este movimiento terrorista en la República Federal Alemana de los años 70, y no dejará indiferente a nadie. Es cruda y amarga, y te contagia de su malestar, de la sensación de transitar por un callejón que no tiene salida. El filme inauguró la X edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas donde, supongo yo, el público asistente sí que pudo disfrutarla en su idioma original. En un país como el nuestro donde el fantasma del terrorismo sigue siendo una triste realidad, me pregunto por qué no hemos sido capaces de construir historias donde se aborde este siniestro fenómeno como la película a la que hago referencia. Cine político de verdad. Sin fisuras, aunque quizá hayan algunos que le critiquen qué no dé explicaciones sobre el dramático final que tuvieron los líderes de la banda.

* Tengo interés en ver No-Do, la última película del cineasta grancanario Elio Quiroga. Vi en su día Fotos, cinta que me dejo indiferente, esa es la verdad, y aún no he tenido ocasión de visionar La hora fría. No obstante, las recomendaciones de amigos me dicen que No-Do es una buena película de corte fantástico protagonizada por Ana Torrent.

* Me encuentro en el Rastro de Santa Cruz de Tenerife con mi amigo Alfonso Reyes (una enciclopedia viviente del cine canario y rodado en Canarias) quien me cuenta cabreado qué cómo diablos se le ha podido escapar a los medios locales que la actriz Ana Wagener, nominada este año al Goya a la mejor actriz revelación por El patio de mi cárcel, nació en Las Palmas de Gran Canaria. No sé que contestarle. Sólo atino a decirle que tiene toda la razón del mundo, y que me haré eco de su indignación en el blog. Y eso es lo que he intentado transmitirles.

* Fin de semana extraño. A medido que el tiempo pasa los días se hacen más cortos. Sobre todo si disfrutas de un fin de semana completo donde haces lo que más te apetece y probablemente mejor sabes hacer: nada. Veo en casa, en mi castigado dvd por enésima vez El malvado Zaroff, la agridule comedia soviética Moscú no cree en las lágrimas y Al este de Java, que fue una de esas películas que no me cansaba de ver en mi niñez, que eran tiempos donde no existía ni dvd y video. El cine que podías disfrutar era, precisamente, en el cine. Y Al este de Java era uno de esos títulos que casi siempre reponían a las 16 horas (las cuatro de la tarde). Vista ahora, la película no deja de ser una simpática historia de aventuras con unos minutos finales que se adelantaron a su tiempo, por aquello del cine de catástrofe. Los efectos especiales son de Alex Weldon, quien tenía como segundo al español Basilio Cortijo, un caballero al que tuve la suerte de conocer.

Saludos cinéfilos y cinéfagos a este lado del ordenador.

Capítulo 5.978 del ‘culebrón’ sobre el cine Víctor

Sábado, Marzo 14th, 2009

Lo que se está cocinando en torno al Víctor me recuerda a la película Re-animator, aquel fantástico título para adolescente sin prejuicios que llevó en clave cómica a la pantalla grande uno de los mejores relatos de H. P. Lovecraft para nada cómico. De lo último se hace eco La Opinión de Tenerife que es el único periódico de la isla que sigue con la atención y el rigor que se merece este asunto.

La noticia positiva es que ya sabemos que hay varios empresarios decididos a aliarse para reabrir la sala y de paso recuperar la ya inexistente vida cultural que antaño caracterizó a esta zona de la ciudad. Me refieron a la plaza de La Paz y sus aledaños. Algún día tendría que escribirse, en este sentido, la historia del kiosco de La Paz, que dio origen a una de las mejores canciones de Eructo del Bisonte (después Palmera), lo que quizá pueda dar una idea a los más jóvenes de lo que significó para generaciones y generaciones de chicharrieros y chicharreras.

Nos informa Eric Canino que ya se está elaborando una hoja de ruta en la que se pide un apoyo mínimo de las instituciones públicas. Lo que me parece razonable. El resto de los gastos, de la profunda reforma que hay que acometer en la sala (me cuentan que tiene goteras, entre otros desperfectos) se supone que lo asumirían los que están interesados en que reabra sus puertas. Y que abra sus puertas una vez más es lo que debe de interesarnos a todos los que lloramos su trágica muerte (¿o quizá fue sueño?) en diciembre de 2008. Una fecha que ya ha quedado grabada para la infamia en esta capital de provincias en la que me muevo y probablemente me muera. Pero esa es otra historia. Ahora lo que importa es que nuestra sala despierte de su letargo y que lo que fue sueño para unos sea a partir de entonces pesadilla para otros.

Tengo mucho interés en seguir con este culebrón. Sólo espero (como casi todos) que su final sea como suele suceder en las telenovelas, donde todos son felices y comen perdices.

Saludos (con el gran Dean Martin de fondo) a este lado del ordenador.

¿Qué hubiera pasado si…?

Sábado, Marzo 14th, 2009

Lo confieso, señor juez. Tengo debilidad por las ucronías, ese género u subgénero (yo qué sé) que plantea que hubiera pasado si los otros hubieran ganado la guerra o la paz. Entre las ucronías que no se me han borrado del disco duro de la memoria están dos novelas alternativas escritas por dos grandes escritores ingleses (no sé yo si malos buenos escritores como dice el amigo Alfonso, pero si al menos grandes escritors para quien les escribe) que son SS-GB y Patria de Len Deighton y Robert Harris, respectivamente.

Ambas historias parten de una misma premisa: La Alemania de Hitler ganó la II Guerra Mundial. En la ficción del maestro de la novela de espías Len Deighton retrata una Gran Bretaña ocupada por las fuerzas nazis en continuo combate con la resistencia. Hay colaboradores, la rancia aristocracia británica podrida de dinero; y diversas facciones de las SS empeñadas en una sangrineta rivalidad. Los nazis mientras tanto preparan un acto ante la tumba de Carlos Marx en Londres (¡!) para agasajar a sus aliados, la URSS de José Stalin, que no fue otra cosa que la otra cara de la moneda de las dictaduras europeas de los años 30.

La otra gran novela sobre este periodo alternativo es la que firma Robert Harris en Patria. Una clásica novela negra ambientada en una Alemania que domina prácticamente toda el mapa de Europa y que mantiene una guerra fría con unos Estados Unidos presididos por Joseph Kennedy, el padre de JFK. Un golfo que hizo fortuna en plena Ley Seca con el contrabando del alcohol. Patria todavía se puede conseguir en las librerías, junto a otras excelentes novelas de Harris, como El hijo de Stalin y la estrictamente histórica Pompeya, entre otras.

Philip K. Dick también movió pieza en esto de los mundos alternativos con su El hombre en el castillo; Sarban con El cuerno de caza, una interesante reinterpretación del Malvado Zaroff; El sueño de hierro, de Norman Spinrad, una irreverente fábula con Hitler como escritor de novelas baratas de ciencia ficción y la antología Hitler victorioso.

Hay más novelas que plantea el qué hubiera pasado si… entre las que destacaría Fuego sobre San Juan, donde se nos describe cómo España logró vencer a los norteamericanos en Cuba y que el mundo resultara desde ese entonces algo mejor y las que plantean el triunfo de la II República en la Guerra Civil en la popularísima En el día de hoy, de Jesús Torbado y El desfile de la victoria, de Fernando Díaz-Plaja. Me entero por la Wikipedia que hasta Fernando Vizcaíno Casas metió sus manos en el género o subgénero en Los rojos ganaron la guerra.

En la biblioteca de casa hay otras ucronías, pero no me calaron tanto como Patria o SS-GB. Estas son Pavana y Lo que el tiempo se llevó, en la que los estados secesionistas del sur de los Estados Unidos vencieron la guerra contra el norte industrial y abolicionista (hay un documental que plantea esta misma clave, CSA, pero sin la ambición de la novela que firma Ward Moore).

Tanta es mi afición por este tipo de novelas –quizá sea porque te trasladan a otro mundo que es el nuestro pero donde todo es al revés– que barajo desde hace años y por simple y llano ombliguismo qué demonios hubiera pasado si Horacio Nelson logra ganar la batalla de Santa Cruz de Tenerife y decide que el futuro de esta isla fuera desde entonces patrimonio de la Unión Jack. O si a Franco no lo dejan salir de Canarias rumbo a las Españas aquel siniestro 17 de julio de 1936, o si los nazis hubieran hecho efectiva la invasión que tenían diseñada para ocupar estas siete islitas del Atlántico o… tantos o que no caben en mi cabeza, ya de por sí a reventar de ¿malos? ¿buenos? escritores.

Saludos cada día más realistas a este lado del ordenador.

  

Hollywood le propone a Fresnadillo que dirija un remake de ‘El hombre con rayos X en los ojos’

Viernes, Marzo 13th, 2009

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Que no cunda el pánico. Según Variety la Meca del cine (oséase Hollywood para quien no se ha enterado) le ha propuesto al cineasta Juan Carlos Fresnadillo (Santa Cruz de Tenerife, 1967) dirigir un remake de El hombre con rayos X en los ojos, uno de los títulos clásicos del cineasta y probablemente el más tramposo de los productores de la costa oeste de los Estados Unidos Roger Corman.

El filme estaría producido por Mandeville Films, David Hoberman y Todd Lieberman, así como Enrique López Lavigne.

La filmografía de Juan Carlos Fresnadillo es tan corta como un suspiro, pero tras su mediometraje Esposados (el primer corto español nominado a los Oscar de Hollywood) y los largos Intacto y 28 semanas después, que lo catapultó a los territorios del cine internacional, está claro que es uno de los cineastas españoles con más proyección en esos mundos de Dios.

Los aficionados con buena memoria recordarán el título original de Corman, El hombre con rayos X en los ojos, una cinta donde el controvertido cineasta mezcló con desigual fortuna comedia y terror. Uno, que es viejo en estas cosas, lo que más le llamó la atención de aquella cinta protagonizada por Ray Milland es cuándo descubre su capacidad para ver más allá que el restos de los mortales. En especial cuando con los ojos desnuda literalmente (en la película en ropa interior por aquello de la diabólica censura) a todas las chicas que se le cruzaban por el camino. Claro que eran otros tiempos, hoy más que nunca rabiosamente incorrectos.

Saludos sin rayos X en los ojos a este lado del ordenador. 

¿Quién vigila a los culpables?

Viernes, Marzo 13th, 2009

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Hay películas que esperas a una edad con la misma emoción de cuando eras un joven insolente. La juventud se pierde con el paso de los años (qué me lo digan a mí) pero la insolencia aprendes a controlarla aunque de tanto en tanto se te escape un ramalazo, una salida de tono con la que al final convives porque entiendes que forma parte de tu carácter. El problema, sin embargo, brota cuando ves esas películas que alimentan las emociones de tus sueños más juveniles y cuasi adolescentes y terminas por darte cuenta que el cine suele traicionar casi todo lo que toca cuando lo lleva a la pantalla. Esta especie de frustración por no haber sabido llevarme a las mismas emociones que sentí (y que siento todavía cuando leo el tebeo) fue la que me encadenó al contemplar la anunciadísima Watchmen en una de esas multisalas que huelen a cotufas industriales y a refrescos de cola.

De todas formas qué iba a esperar de Zack Snyder, un cineasta que parecía tan prometedor con el todavía epatante remake de El amanecer de los muertos y tan poco imaginativo con su excesiva (bien es cierto que el cómic que la inspira es igual de excesivo) 300.

No es Watchmen la película una adaptación que le rinda justicia al colorín que hace tantos años cayó en mis manos. Tiempos de estudiante donde aún podías creerte el rey del mundo.

La historia original de Alan Moore sí fue, sin embargo, de esas que me llegaron a la cabeza y al corazón. De las que te marcan de una manera sobrecogedora y te agitan por el cuello gritándote que el cómic merece ocupar el noveno puesto de la lista de las artes que hacen nuestra existencia un poco más feliz. O interesante. Porque te hace pensar en lo pequeño que somos y en lo grande que somos.

Veo la película, ya digo, en una de esas multisalas repleta de público devorador de golosinas y cotufas. Bebedores de refrescos y con la manía de dejar el móvil encendido. De los que se no se cortan un pelo en hablar como si estuvieran en el salón de su casa, y pese a que soy partidario de este circo en ocasiones, porque siempre tengo la vana esperanza de que la película que se proyecte congele diálogos en la sala y el crunch, crunch de las papas fritas al ser masticadas, me doy cuenta que la versión de Snyder es tan irregular, asquerosamente trascendente, que entiendo al señor Moore que mande a paseo a todos los cineastas del mundo que se empeñan en traicionar el espíritu de sus obras en pantalla.

Watchmen, el filme, es un ladrillazo con todas sus letras. Y eso pese a que calca plano por plano los dibujos de Dave Gibbons. Pero no llega, no cuela, no se te mete en las entrañas, no sabe despertar el colocón que disfruté cuando me leí el tebeo (los doce números originales que publicó en su día Zinco, ya amarillentos y carcas). Y me digo,  no pongan sus sucias manos en nuestros sueños. No me lo mastiquen con la boca abierta como el espectador despistado en la sala. No me borren el asombro que sentí cuando bebía (literalmente) cada cuaderno. Y no cuando era joven e inocente, sino también viejo y cascarrabias. No me hagan esto con un clásico.

Por Dios, tened un poco de respeto por las únicas cosas buenas que nos alegran esta existencia condenada a la cola del INEM. Dejen que sea feliz con lo que me hizo feliz. No quiero traductores que traicionen mis sueños.

Que alguien vigile a los culpables.

No más comediantes.

Dejad a los clásicos vivir en paz.

Saludos sin máscaras a este lado del ordenador.