Archive for the ‘Cine de aquí’ Category

Otra vez con el Cine Víctor ¿a Dios pongo por testigo que no volveré a pasar hambre?

Martes, Junio 4th, 2013

En los años ochenta se multiplicaron como setas en las dos capitales canarias los multicines, espacios que junto al fenómeno del vídeo, en aquel entonces muy popular, bastaron para dar el tiro de gracia a la sala tradicional, al palacio que nos prometía por el valor de una entrada un viaje a la tierra prometida.

Que es la de nunca jamás.

La aparición de las salas múltiples en Santa Cruz de Tenerife coincidió también con el tímido renacer del cine en esa década moralmente ominosa en la que por primera vez oí hablar de los yuppies, personajillos vestidos con traje y corbata, que alisaban su cabellera con litros de brillantina y ganaban dinero haciendo del arribismo una religión y cuya mayor aspiración en la vida era parecerse no a un caballero ambiguo y encantador como Cary Grant sino a Mario Conde.

La primera sala de este tipo que comenzó a funcionar en Tenerife fue el Oscar’s, y a ella le debo experiencias visuales y espirituales como Excalibur, de John Boorman; Blade Runner, de Ridley Scott, antes de que se nos volviera tonto; la decepcionante El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983) para los que nos habíamos quedado con la lengua fuera tras El imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980) y Viaje alucinante al fondo de la mente, que para la pandilla con la que me movía en aquellos días fue algo así como el no va más…

… O la película que suscitaba encendidos debates una vez salías de la sesión, pienso ahora que originados más por la necesidad de hacernos creer que lo que habíamos visto era otra cosa y no la excéntrica tomadura de pelo que fue.

Ya saben, una película más firmada por el Baz Luhrmann de aquel tiempo, su graciosa majestad Ken Russell.

Tras el éxito de los Oscar’s, y muy próximos, el cine Greco, el fantástico cine Greco  de aquellos tiempos color sepia, terminó también claudicando a su señor Hyde transformándose en multicines; como El Price en multicines Price, hoy Renoir Price.

La fiebre por las salas múltiples se contagió también a La Laguna, donde aparecieron los multicines Aguere, hoy reconvertido en espacio socio cultural.

Parece mentira contado así, pero el fenómeno de las multisalas como sucedía en el resto del territorio nacional vivió una época de leche y miel que hoy cuesta trabajo imaginársela.

Y eso que quien les escribe fue testigo de aquel proceso. Proceso, hemos dicho, que supuso la muerte de la sala de cine tradicional.

Todo esto que explico viene a colación a propósito de una información en la que se anuncia que el Cine Víctor, situado en la plaza de La Paz de Santa Cruz de Tenerife, y sala cuya trayectoria ha resultado de existencia errática desde que los tiempos de leche y miel dejaron de manar, abrirá sus puertas dentro de un mes como sala de cine, dejando atrás su frustrada experiencia como sala de variedades.

La noticia, leída así, asombra.

O me asombra porque parece ser que se ha alcanzado un acuerdo entre los dueños del Víctor y la empresa EST ocio SL –de la que no encuentro referencias en Internet– que tiene la idea de continuar adelante para convertirla en una “sala dedicada de forma casi exclusiva a la exhibición de películas.”

Leído así parece una inocentada.

Sobre todo si atendemos a las cifras en franco descenso de público a las multisalas, algunas de las cuales se plantean incluso si ya es hora de poner el cartel de cerrado.

Muchas son las razones que explican esta recesión, qué les voy a contar a ustedes, por eso me llama poderosamente la atención leer que el contrato se firmará el viernes, 7 de junio, entre los dueños de la sala y Eladio Fraga, a quien tengo el gusto de conocer y con quien me detengo en ocasiones para hablar sobre lo divino y sobre lo humano y personaje que tiene ideas claras con respecto a la actual situación económica que vive esta isla, el archipiélago y el país del que forma, formamos, parte.

Por eso, mientras escribo, no deja de ser contradictorias las sensaciones que me asaltan.

Por un lado, celebro que se anuncie que el Cine Víctor vuelve a encender sus luces y que la exhibición de películas formará “el grueso casi exclusivo de su programación”; pero por otro es inevitable que me pregunte por la rareza que un tipo como Fraga se meta en esta empresa.

Quiero imaginar que habrá visto negocio…

Aunque ese negocio incluya una reforma profunda de la sala, bastante descuidada si uno pasa todos los días, como es mi caso, frente a su antaño palaciega entrada.

Otra cuestión es si este hipotético Víctor, que quiere volver a su papel de doctor Jekyll, ¿qué tipo de cine ofrecerá?

A Eladio Fraga lo conocí en su etapa al frente de los Oscar’s.

Un hombre con los pies sobre la tierra y con una idea muy clara del negocio.

Mide la calidad de la película según su rentabilidad en taquilla.

No le hables así de cine que solo entienden los friquis.  

Los primeros multicines que operaron en la capital tinerfeña llegaron además en un momento de cambios de los que todavía nos estamos recuperando…

Por ello, que sea el mismo Eladio quien se disfrace de Rhett Butler para recuperar Tara –el Víctor– para la caprichosa, pero también abnegada Scarlata –Santa Cruz de Tenerife– me desarma. Y me sabe a curioso déjà vu.

Y pienso que con la que nos está cayendo…

Con el titánico esfuerzo con el que la mayoría estamos resistiendo…

… Pues va a resultar verdad que la esperanza nos mantiene.

 Saludos, después de todo, mañana será otro día, desde este lado del ordenador.

Lánguida es lanadacotidiana

Domingo, Junio 2nd, 2013

Winslow M. Iwaki, Khaled Kouka, Rebeca Pérez Rodríguez,  Guacimara Rodríguez, Fernanda Hernández Gutiérrez, Jaime Hernández, Alicia Rodríguez Reyes y Juan Carlos Padrón son los habitantes de lanadacotidiana, una película de Fátima Luzardo. 

El pasado jueves, 30 de mayo, se estrena en TEA Tenerife Espacio de las Arte el primer trabajo como realizadora de Fátima Luzardo, lanadacotidiana, en una sala repleta de público pese a tratarse de un día festivo –en algún lado lo conocen como Día de Canarias– y pese a que el tiempo no acompañe a salir de casa.

Recuerdo que del cielo cae una tímida pero antipática lluvia, que la ciudad parece un desierto grisáceo y que pienso luego existo porque me toca citar a mi amigo René.

¿Merece la pena el esfuerzo?

¿Dejar lo que estuviera haciendo –nada– para encerrarme en TEA?

Las reacciones son contradictorias.

Encuentro en lanadacotidiana muchos de los vicios que arrastra el audiovisual canario que pretende asaltar a pecho descubierto: crónica, precisamente, de una nada hecha pedazos.

Una narrativa titubeante, una sensación extraña de que no sabe hacia dónde va. Buenas ideas que, lamentablemente, se quedan sin explotar.

Por otro, sí descubro cuidado en la producción, preocupación en la dirección de actores, mimo en el encuadre y una hábil e inteligente mirada sobre la ciudad. Entorno urbano que en lanadacotidiana casi tiene papel protagónico junto a los habitantes, más que personajes, que la transitan.

Es una película coral, con un caminante que sirve en algunos momentos de conexión involuntaria por algunas de las distintas situaciones que propone Luzardo.

Hay de todo un poco, un matrimonio en crisis, un anciano solitario que espera pacientemente su turno mientras almuerza en el que me parece el plano más conmovedor de la cinta; una mujer enferma, un hombre que cuida a una mujer mayor, un músico… Vidas errantes que se cruzan en ocasiones pero de las que apenas conocemos nada salvo su fatal resignación.

Es lanadacotidiana una historia de cuadros trágicos por la mediocridad que encierran los habitantes multiétnicos que la habitan. La ciudad, o ciudades –Santa Cruz de Tenerife y La Laguna– contribuye a alimentar esa sensación de dejarse aplatanar. Sensación que refleja muy bien una fotografía de tonos si cabe más fríos que los habitantes que se mueven por ella.

Este empeño por observar quita así nervio a escenas que podían haber resultado conmovedoras, aunque deja en el ánimo del espectador, al menos este fue mi caso, una sensación de frustración que debería de psicoanalizarme.

Como ópera prima, Fátima Luzardo pasa la prueba. Ahora bien, exige también conocer que será lo que vendrá a continuación en su nuevo itinerario como cineasta. Leo en algún lado que prepara un documental, espero sinceramente que le imprima el calor que necesitaba lanadacotidiana. Un trabajo que requería menos distanciamiento y más implicación emocional con los habitantes que pueblan el relato.

Con todos sus defectos, lanadacotidiana respira algunos momentos de inquietante verdad. Ya cité antes ese magnífico plano del anciano comiendo, sumido en su resignada soledad. También sabe ponerme la carne de gallina cuando observo al individuo que sirve de hilo conductor mientras contempla pasar una procesión o la conversación que mantiene el mismo hombre con otro en un mirador. Charla en la que parece que se rompen los muros de la incomunicación de una película que apenas explota sus posibilidades.

Resulta así lanadacotidiana de una desconcertante languidez.

Languidez no sé si voluntaria, pero perjudicial para los temas que maneja: la soledad, la decepción, lo inevitable, el carnaval de las relaciones…

… La condena de ser libres. 

(*) La imagen está tomada del blog Algo que se parece a cine.

Saludos, si piensas debe ser que existes, desde este lado del ordenador.

Día de Canarias: lanadacotidiana

Jueves, Mayo 30th, 2013

Se supone que tal día como hoy ese experimento estropeado que es una comunidad autónoma celebra en la tierra que habito su Día.

Una fecha que se marca al rojo en un calendario que si no es de esta tierra permanece en su rutinario color negro.

Es decir, como un día más y un día menos entre los que nos encontramos flotando a la deriva en esta extraña pero apasionante, a su manera, realidad idiota que nos ha tocado existir…

Me resulta por ello curioso, o mejor a broma inconsciente el título del estreno que TEA Tenerife Espacio de las Artes en Santa Cruz de Tenerife acoge precisamente hoy a las 20 horas.

lanadacotidiana.

Nada que ver con la cotidiana nada de Zoe Valdés.

El largometraje lo dirige Fátima Luzardo y lo protagonizan Winslow M. Iwaki, Khaled Kouka, Rebeca Pérez Rodríguez, Guacimara Rodríguez, Fernanda Hernández Gutiérrez, Jaime Hernández, Alicia Rodríguez Reyes y Juan Carlos Padrón.

Se exhibe hoy, un Día de Canarias.

Tierra en la que ya no se insiste que solo sabe tocar la chácara y el tambor.

Pero tierra en la que sí se insiste en que usted, ustedes, quieran ser como…

¿Cómo quién?

¿Una cucaracha empapada en perfume como ladra la todavía epiléptica historia del masajista?

Yo, mientras tanto, pienso con la boca torcida y los pulmones contaminados de humo que me quedan menos balas en el tambor del revólver.

Confieso que me encanta el título de esta película: lanadacotidiana, así, todo junto porque, sabe usted, “el infierno son los otros.”

O la historia de una vida.

Una vida que en estos islotes se empeña que vea como un mago, que es como se conoce en esta tierra a los paletos, a los brutos, a la gente de campo que ve con recelo a esa ciudad que peca de grandeza provinciana.

Así que leo el texto de la página web de TEA en el que se informa, como si de un mensaje en clave se tratara, de que va lanadacotidiana:

“Entre la realidad y la ficción una serie de personajes se mueven al vaivén del latir de la ciudad. Cada uno transita alrededor de su propio espacio personal, empujados por la inercia de su propio bucle. Algunos de ellos existían antes y seguirán existiendo después del filme. Otros permanecerán inmersos en la sinfonía urbana de la nada cotidiana.”

Y tengo miedo, aunque la culpa la tiene René.

René Descartes.

Saludos, hoy toca lanadacotidiana, desde este lado del ordenador.

Noticias sobre ese cine que tanto nos (dis)gusta

Lunes, Mayo 13th, 2013

El próximo viernes, 17 de mayo, se estrena en salas comerciales La última isla, un largometraje dirigido por Dácil Pérez de Guzmán. El filme se exhibirá durante una semana en los cines Dreams Palacio de Hielo en Madrid; los cines Nervión en Sevilla, así como en Barcelona, Alicante, Badajoz, Palma de Mallorca, Cáceres, Ciudad Real, Córdoba, Gerona, Las Palmas de Gran Canaria, Lérida, Pontevedra, Tarragona, Toledo y Zaragoza. Basado en una idea original de Pérez de Guzmán aunque escrito por Lola Guerrero, La última isla cuenta, entre otros, con el respaldo del Gobierno de Canarias y está protagonizada por Carmen Sánchez, Julieta Serrano, Eduardo Velasco y Antonio Dechent. Rodada en la isla de El Hierro, el filme es un cuento mágico, en palabras de su directora, que narra la aventura que inicia una niña de diez años, Alicia, cuyos padres la envían en verano a una isla remota al cuidado de una tía que ni siquiera conoce.

* Ya circula un teaser de Las cartas de Malex, filme rodado en Gran Canaria y que dirige Carlos Reyes Lima, cuyo argumento se sitúa en la capital grancanaria en 1957, durante el rodaje de la película Moby Dick y en 2008. Escrito por Lima y Ramón Aguye, y protagonizado por Yaneli Hernández, Carlos Álvarez Novoa y Guacimara Correa, entre otros, el pasado 21 de abril se presentó el primer tráiler de esta producción a la que hasta el momento rodea cierto hermetismo.

* Aquel no era yo, de Esteban Crespo, se ha hecho con el primer premio de la X Muestra Internacional de Cortometrajes de la Universidad de La Laguna (MIDEC 2013). Otro trabajo de Crespo, Nadie tiene la culpa, obtuvo el premio del público. El corto distinguido en la categoría Premio al Lenguaje Cinematográfico más Innovador recayó en La huida, de Víctor Carey. Recibieron menciones especiales Haritz Zubillag, por She’s lost control (Dirección); Gustavo Salmerón por Aquel no era yo, de Esteban Crespo (Interpretación masculina); Cecilia Palacios y Melina Alejandra Rúa por Abril, de Víctor Palacios (Interpretación femenina) y Ella, de Juan Montes de Oca (Mejor Corto de Animación).

* El cortometraje Ansite, dirigido por Armando Ravelo, se ha alzado con el Primer Premio al Mejor Cortometraje en el Festival Internacional FIFB París 2013. Se trata de la primera edición de este festival que se celebró en el Cinema Les Tres Louxembourg. Un total de siete cortos en competición oficial optaron al premio que consta de una estatuilla y una dotación económica. Ansite suma así otro galardón tras el obtenido el pasado año en la 6ª edición del Festival Internacional de Agadir, Issni N´Ourgh. El cortometraje, de 25 minutos de duración, refleja los últimos días de resistencia de los primeros habitantes de la isla de Gran Canaria. Esta producción independiente forma parte del Proyecto Bentejuí que en breve sumará un nuevo trabajo, Tierra de fuego: Guadarfía, en el que narra cómo un sólo hombre puso en jaque al ejército normando que acababa de llegar a la isla de Lanzarote con la intención de conquistarla.

Saludos desde este lado del ordenador.

La Muestra Internacional de Cortometrajes de la Universidad de La Laguna cumple diez años

Miércoles, Mayo 8th, 2013

La Muestra Internacional de Cortometrajes de la Universidad de La Laguna, MIDEC, celebra del 9 al 11 de mayo su décima edición en el Aguere Espacio Cultural, que acogerá la proyección de los dieciocho trabajos finalistas del Premio de Cortometrajes de esta institución académica.

Aquel no era yo, dirigido por Esteban Crespo, fue galardonado en el certamen con el premio al Mejor Cortometraje y obtuvo, además, mención para su protagonista masculino, Gustavo Salmerón. La mención a la mejor interpretación femenina fue ex aequo para Cecilia Palacios y Melina Alejandra Rua, las dos protagonistas de Abril, de Víctor Palacios. Y, además, La huida, de Víctor Carrey, fue reconocido con el Premio al Lenguaje Cinematográfico más innovador; Haritz Zubillaga como mejor director por She’s lost control; y Ella, de Juan Montes de Oca, designado como el Mejor Cortometraje de Animación de este año.

Estos cortos y el resto de finalistas podrán verse gracias a una iniciativa organizada por el Vicerrectorado de Relaciones Universidad y Sociedad de la Universidad de La Laguna y producido por Digital 104.

El precio de la entrada es de tres euros por sesión, pero existe la posibilidad de adquirir un bono de siete euros para toda la muestra.

Durante las tres jornadas de la MIDEC 2013, el público asistente puede votar por su cortometraje favorito y participar en el Premio del Público, que se proclamará al final de la última jornada.

Para celebrar la décima edición de la MIDEC y como actividad paralela de la Muestra, se inauguró el pasado 2 de mayo la exposición 10 años de cortos en Canarias, que propone un recorrido por la historia reciente del cortometraje de las islas a través de sus carteles y fotografías de rodaje. La exposición permanecerá abierta hasta el próximo día 18, en el hall superior del propio Aguere Espacio Cultural.

A través de una convocatoria abierta, directores, productores, fotógrafos y diseñadores gráficos han podido participar en una muestra que finalmente ha seleccionado diecinueve pares de obras (cartel del cortometraje y fotografía de rodaje), entre las que se encuentran trabajos realizados en cinco de las siete islas.

El objetivo de la exposición es también reconocer el valor del trabajo de fotógrafos y diseñadores gráficos a la hora de servir de testimonio del cine que se hace en Canarias y poner en valor la labor de los profesionales que participan en una producción cinematográfica y no suelen aparecer en los medios de comunicación. Una vez concluya la muestra gráfica, las obras pasarán a formar parte del archivo de Filmoteca Canaria.

Saludos, estupendo el homenaje que le rinde hoy Google a Saul Bass, desde este lado del ordenador.

Multicines Renoir Price ¿los días contados?

Jueves, Abril 18th, 2013

La crisis económica y sentimental está resultando una losa pesada, o una metáfora desgarrada de un tiempo que no perdona ninguna seña de identidad de mi pasado. La crisis además de transformar el mapa existencial, está cambiando el espacio de una capital de provincias que apenas aparece en el mapa y que cuando aparece forma parte de un archipiélago que figura como unas cagaditas de moscas dispersas muy próximas a las costas del África occidental, ese continente gigantesco demasiado acostumbrado a crisis económicas y humanas.

Con todo, y a una edad en la que quiero creer con urgencia que tengo un pasado que asocio a rincones urbanos de mi infancia, a encuentros desesperados y a una inocencia perdida ya en la noche de los tiempos, la crisis, ese fantasma que recorre una Europa de mercaderes, es la responsable del venidero cierre de un cine en el que, cuando me refugiaba como quien busca desesperadamente regresar al vientre materno, contribuyó tanto a que olvidara mi grisácea existencia viendo historias que me contaban otros en forma de imágenes en continuo movimiento.

Ese cine, como otros tantos cines que se diseminaban en la superficie de Santa Cruz de Tenerife, fue primero el Price, más tarde los multicines Price y actualmente los Renoir Price.

Esta introducción es para anunciar que hoy recibo una noticia que me deja clavado en el suelo, que mastico con impotencia y mucho dolor: Altafilms, una de las principales distribuidoras españolas de cine independiente, propiedad del presidente de la Academia Española de Cine, Enrique González Macho, anuncia su liquidación por esa enfermedad que se conoce como crisis y que es responsable del notable descenso del número de espectadores a la sala oscura y de la falta, resalta González Macho, de una robusta política audiovisual y la subida del IVA cultural del 8 al 21 por ciento.

Adiós por lo tanto a una fantástica aventura que comenzó en 1969 y cuyos devastadores efectos alcanza también a muchas de las salas de su cadena y en concreto a unos multicines que aú operan en Santa Cruz de Tenerife desde 2005 bajo el nombre de Renoir Price, y cuya crónica de una muerte anunciada materializa el propio Macho cuando recientemente optó por tirar la toalla y cerrar otras salas de la cadena que llevaba el apellido del ilustre cineasta francés en Palma de Mallorca, Bilbao, Zaragoza y Cuenca.

Un mazazo pues para quien ahora escribe estas líneas, pese a que en su momento fuera muy crítico con la política de exhibición que emprendió el Renoir Price de no proyectar películas en versión original con subtítulos en español.

La agonía de los Renoir Price la lamenta el mismo Enrique González Macho en declaraciones que hoy aparecen en la prensa y que dan ganas de sacar la cabeza del agujero para dejar a un lado el síndrome del avestruz y apostar por hacer algo –lo que sea– para detener lo que resultará otro atentado a la cultura en una ciudad y en una isla que, víctima de la crisis, ha comenzado a caminar como un cangrejo. Siempre para atrás y nunca hacia delante.

Me pregunto, además, mientras escribo estas líneas, donde exhibirá la Filmoteca Canaria sus ciclos en la provincia de Santa Cruz de Tenerife al mismo tiempo que se agolpan en mi recuerdo instantes en los que antes de que fuera Renoir Price, incluso antes de que fuera multicines Price, y solo cuando operaba como Cine Price malgasté, ya dije, tantas horas de una vida cuyo pasado la crisis está conspirando para que desaparezca.

Al funcionar como Price, antes de que los tiempos transformara su fisionomía, vi en aquel cine películas como Cabeza borradora, de un por aquel entonces desconocido David Lynch, y Saló, los 120 días de Sodoma, de Pier Paolo Pasolini, logrando colarme siendo aún menor de edad el férreo control de los porteros que velaban para que no pasara ningún niñato porque se trataban de filmes recomendandos ”a mayores de 18 años”.

Lo conseguí también con Zombi, la extravagante y violentísima segunda entrega de La noche de los muertos vivientes y que firmaron al alimón George C. Romero y Dario Argento quizá, reflexiono ahora, porque los porteros del Price no eran tan férreos como los del cine Víctor o el Baudet, muy próximos a esta sala que aún se ubica en la calle de Salamanca, ciudad castellana que da nombre al barrio en el que nací y crecí.

Cuando la irrupción del vídeo anunció una de esas ya habituales sentencias de muerte del cine, y el Price como sala única cerró sus puertas, los Price reabrieron en los años 90 como multicines de la mano de Francisco Melo jr., quien junto a socios o en solitario conocía de cerca el negocio de las salas comerciales tras la experiencia con los Galaxy, en Las Palmas de Gran Canaria (1985-2007); el Aguere, en La Laguna (1989-2004) y Los Monopol, salas actualmente con los días contados, aunque resiste numantinamente en una capital de provincias que en estos días de poco vino y menos rosas es un reflejo de la realidad que se vive en Santa Cruz de Tenerife, dos ciudades a las que han intentado separar por un desgraciado pleito insular pero hoy tan unidas en su común desgracia.

Después, ya entrado en un siglo XXI que de ciencia ficción solo tiene su mensaje inquietantemente pesimista, los Renoir se fusionaron con el Price. Un cine, el Price, que como sala única abrió sus puertas en 1950 por iniciativa del empresario Antonio Saavedra Carballo.

Los Renoir Price rehabilitaron aquel espacio, y quiso convertirlo en punta de lanza del primer, y ya único complejo, que la cadena Renoir estudiaba tener en Canarias.

Los Renoir Price contaban con un total de 759 butacas repartidas en seis salas en la que, entre otros servicios paralelos, ofrecía a sus espectadores hojas sueltas con detallada información de los títulos exhibidos, así como la distribución de La gran ilusión, publicación mensual de difusión gratuita y vehículo en el que se informaba de proyectos inmediatos, estrenos, festivales, rodajes y entrevistas que procuraron mostrar al espectador de provincias que había otra forma de ir y entender el cine.

O que se tomara el cine como algo serio pese a que las películas se proyectaran dobladas.

Escribo este fragmento en tiempo pasado porque, pese a que las puertas del Renoir Price continúen abiertas todavía, la intuación me hace sospechar que ha comenzado su cuenta atrás y que muy pronto apagará su luz mientras los empleados formarán parte de la ya siniestra y larguísima legión de desempleados. 

Mi ciudad, que es Santa Cruz de Tenerife, agoniza mientras tanto en su ya letárgica y resignada soledad.

Quisiera sentirme, mientras escribo estas líneas, como un vaquero que asiste al crepúsculo de su tiempo. Incapaz de adaptarse a un mundo en continua transformación y cuyos valores ni asume ni entiende.

Es probable, en todo caso, que estos días cuajados de traiciones demande una épica que yo, en su día, aprendí en la sala oscura de unos cines que ya pertenecen a la leyenda…

Me queda, en todo caso, repasar aquellos títulos en la pantalla de mi viejo  televisor, pero no será lo mismo.

No, no será lo mismo porque ya nada será lo mismo.

Ni siquiera el sabor de los pasteles de la dulcería Soto, justo enfrente de aquel cine Price, Multicines Price y Renoir Price que, por culpa del zarpazo de la crisis, me saben hoy amargos porque se arrebata otra de esas grandes ilusiones que me enseñaron a ser persona.

Puestas así las cosas, aprendiz de vaquero, dispara…

(*) La imagen corresponde al filme Los 400 golpes (François Truffaut, 1959)

(**) La imagen está tomada de la página web de AltaFilms.

Saludos, en busca del tiempo perdido, desde este lado del ordenador.