‘La última tumba’, una novela de Alexis Ravelo

Lunes, Octubre 28th, 2013

Sin embargo, yo no soy un tipo razonable. Yo soy un cabronazo cabreado, un don nadie, un tipo al que borraron del mundo, un olvidado. Y sobre lo que este olvidado echaría tierra sería sobre cada uno de los hijos de puta que mataron a Diego y me buscaron la ruina.”

(La última tumba, Alexis Ravelo, colección Voz y tiempo, Editorial Edaf, 2013)

Mi entusiasmo con la literatura de Alexis Ravelo –porque además de ser un escritor de género es un escritor que hace literatura más allá del género– crece a medida que avanza el tiempo y aumenta a medida que el autor publica una nueva novela.

Su bibliografía, ya más que abultada, cuenta con señas de identidad cien por cien Ravelo, aunque estas constantes, ya perfectamente definidas, se encuentran sobre todo en sus últimos libros, donde la libertad y la madurez del escritor se manifiesta en un territorio hasta ahora escasamente cultivado por la literatura negrocriminal que se escribe en España; sentando plaza con nombre y apellido –esto es Alexis Ravelo–  en el relato que dictan los marginados, los que pertenecen al lado ¿equivocado?,  los fuera de la ley. Lo perdedores pero también rebeldes con causas que pueblan el turbio universo de la literatura policíaca cuando además de entretener, escupe mensaje.

Tras la redonda La estrategia del pequinés (Alrevés, 2013), editorial Edaf publica ahora La última tumba, título por el que Alexis Ravelo obtuvo el Premio de Novela Negra Ciudad de Getafe y obra en la que el escritor continúa indagando en las variantes del desperado, de quien se mueve por el lado salvaje de la calle, en un relato en el que da voz a un chapero y yonqui rehabilitado que se ha pasado veinte años entre rejas y tiene una sola idea en su cabeza: venganza.

La última tumba podría interpretarse así como una curiosa e inquietante versión de esa obra maestra que es El Conde de Montecristo, de Alejandro Dumas, pero va más allá, como sugiere el propio Ravelo en la novela, de la fría venganza que emprende su protagonista, Adrián Miranda Gil, porque sus intenciones son otras. Destacaría, en este sentido por arriesgada y valiente, su realista descripción de una sociedad estructurada en clases, como es Las Palmas de Gran Canaria, y  fotografía que puede hacerse extensible a la vecina Santa Cruz de Tenerife; también por la capacidad que tiene el autor para fabular y convertirse en titiritero de un teatro cuya historia –basada no tan lejanamente en un suceso real acontecido en este archipiélago en los años ochenta– que engancha porque Ravelo es un escritor que cuando quiere, moja y empapa.

También sé que no soy ningún héroe justiciero. No, no soy el Conde de Montecristo. El Conde de Montecristo tenía dinero para parar un carro. Aparte de eso, él hubiera tenido piedad. Y yo no la voy a tener.”

La última tumba es una novela que se lee como un revulsivo y, lo que es mejor, te obliga a seguir leyendo porque te zarandea, te golpea, te estruja las tripas pese a que otras tareas requieran el concurso de los modestos esfuerzos del lector.

Alexis Ravelo es uno de los pocos escritores de este país que naufraga que posee estilo. Un estilo en el que disemina, sin imposturas, expresiones que forman parte de la variante del español que hablamos en estas islas. Su vocabulario canario resulta así natural y perfectamente ensamblado a la historia. Más en el caso de La última tumba, una larga confesión –la de Adrián Miranda Gil– que tras pasarse veinte años de cárcel por un crimen que no cometió, narra ahora en primera persona el odio que lleva por dentro y la necesidad de hacer su justicia.

Su justicia.

El protagonista de la novela habla directamente con el lector, a quien le da una versión de los hechos que hace que te pongas de su lado y que entiendas, incluso, que quiera hacer su justicia.

La novela respira en su primera parte algo de Jim Thompson, y está plagada de frases que, estoy seguro, al autor de El asesino dentro de mi le hubiera encantado escribir. Adrián Miranda arrastra como una pesada cadena un determinismo y una forma de ver la realidad que desconcierta pero que sabe también a verdades como puños: “Uno no es lo que es. Uno es lo que los otros piensan que es.” Y un sentido de la ironía cruel y hasta barriobajera que te sube desde la boca del estómago hasta la garganta como si de un latigazo de ácido se tratara:

la noticia anunciaba la exposición de la pintora Patricia Andrade Fuentes, titulada El mar y la mirada que estaban a punto de inaugurar en el Club Náutico. Había una entrevista con la pintora, una tía de unos treinta y muchos, con el pelo largo y teñido y un tufo a pija que tiraba de espaldas. La habían retratado junto a uno de sus cuadros, una marina aburrida y decorativa que cualquier estudiante hubiera podido pintar con el piloto automático puesto. En la entrevista Patricia decía sentirse influenciada por Sorolla. Pues cógeme la polla, pensé”.

El relato continúa, y las reflexiones incendiarias se multiplican. Hace en ocasiones obligatorio que busques el lápiz y las subrayes:

El mundo iba mal, como siempre, pero se acababa justo a la puerta de aquella casa. Supongo que esa es la ventaja de ser inmigrante, travestí, expresidiario o camello: si estás excluido del mundo, también estás excluido de sus miserias.”

La literatura de Alexis Ravelo en el cada día más atractivo mundo de la novela negra en España tiene sus propias señas de identidad. Sus peculiaridades, lo que la distingue y diferencia de otros compañeros de fatigas policiales en especial gracias a sus dos últimas novelas. Para mi significa un paso de gigante en el género escrito en español, sin renunciar a su canariedad ni a retratar las aguas negras de una capital de provincias que ya esbozara en las historias de la serie protagonizada por Eladio Monroy, aunque en éstas resulte más convencional y sin menos riesgos, así como la de observar cómo se mueve dentro de un género en el que para convencer y entretener tiene que notarse soltura y sobre todo que se conoce.

Y que se conoce a fondo.

Y Alexis Ravelo lo conoce a fondo. Sabe cuáles son sus claves y juega con ellas. Sabe a clásico, como clásico son los tres grandes escritores a los que dedica La última tumba, tres mosqueteros (¿Dumas otra vez?) que han elevado el género a la categoría de literatura: Andreu Martín, Juan Madrid y Raúl Argemí.

No sé si es consciente de ello, pero Alexis Ravelo está contribuyendo también  con su trabajo a “iluminar el camino hacia las sombras“.

La última tumba funciona así como un potente proyector.

Y obliga, maldita sea su estampa,  a demandar más libros de Alexis Ravelo.

Saludos, yo confieso, desde este lado del ordenador.

Un libro de poesía escrito con las voces de los primeros pobladores de Canarias

Miércoles, Junio 26th, 2013

Un libro de poesía escrito a partir de las voces que utilizaban los primeros pobladores de Canarias ha dado como resultado Achicaxna xaxo agual. Palabra de momia paria, del escritor y periodista Agustín Gajate Barahona, volumen editado por Ediciones Aguere y Ediciones Idea y que será presentado el 4 y el 19 de julio en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria, respectivamente (1).

El autor ha empleado en este libro palabras que aún se conservan y que proceden de las siete islas para dar forma a unos versos en los que describe la vida, la sociedad y la cultura así como su derrota, y, en algunos casos, su cautiverio y deportación de los primeros habitantes del archipiélago.

La obra contiene 110 poemas y nueve silencios, que simbolizan el gran vacío existente en el conocimiento de aquellos hijos de la tierra, que es el significado literal de la palabra guanche, y que conformaron heterogéneos grupos de población, perfectamente adaptados al entorno que habitaban, y que acumularon durante siglos valiosos conocimientos sobre las particularidades de la naturaleza insular, muchos de los cuales no son aprovechados en la actualidad.

Los textos forman parte de una investigación sobre las posibilidades de uso literario de la lengua guanche, tanto poético como dramático o narrativo, explica Agustín Gajate en una nota informativa, quien añade que “el punto de partida ha sido reunir el vocabulario que incorpora contenidos simbólicos o conceptuales susceptibles de un uso diferente al topográfico, biológico u onomástico. La recopilación realizada ha conseguido reunir más de un millar de palabras y todos los números hasta el 999, lo que puede considerarse como el umbral mínimo necesario para que una estructura de comunicación de uso parcial, como la lengua guanche, pueda ser utilizada como un medio creativo de expresión.”

(1)   Achicaxna xaxo agual. Palabra de momia paria, se presenta el 4 de julio, a las 19 horas, en la Casa Elder, sede social de la Mutua de Accidentes de Canarias, de Santa Cruz de Tenerife y el 19, a la misma hora, en la Sala de Actos Manuel Padorno de la Biblioteca Pública del Estado de Las Palmas de Gran Canaria.

Saludos, informamos, desde este lado del ordenador.

Pasa la tormenta, una novela de Tomás Felipe

Lunes, Mayo 6th, 2013

“- ¿Te estas quedando conmigo?, ¿eh, godita…? ¿Te estás vacilando de mi…?

Yo me quedé petrificado, sin saber qué hacer. Algunas personas pasaban junto a nosotros sin prestarnos mayor atención, acostumbradas, sin duda, a escenas como esta. Nuria permanecía impasible, sonriendo como si tal cosa. Se me hizo un nudo en la boca del estómago. Joder, pensé a toda velocidad, mira que le dije que no abriera la boca…”

(Pasa la tormenta, Tomás Felipe, colección Serie Negra, Baile del Sol Ediciones)

Me sorprende y me divierte Pasa la tormenta, segunda novela que publica Tomás Felipe (Cádiz, 1957) en la que propone una curiosa visión futurista de Gran Canaria e isla en la que su protagonista, un abogado abonado a toda clase de sustancias excitantes y a la ingesta de enormes cantidades de alcohol, se ve inmerso en una trama de tintes negrocriminales que ha logrado atraparme y seducirme como lector.

Tomás Felipe tiene la capacidad de hacer creíble el territorio que toca, y con apenas dos o tres pinceladas dar verosimilitud a una isla, unas islas, cuyo futuro presenta tenebroso en una Unión Europea que ha reinstaurado la pena capital: “Imagino que habrás leído lo referente a los dos casos de pena capital desde que esta se reinstaurara en Europa, pero si se os ha olvidado algo, os refresco la memoria… El primer caso fue el de aquel mecánico de Avilés que mató a martillazos a su madre, a su esposa y a sus dos hijos para después irse tranquilamente a un centro comercial a ver una película, antes de entregarse a la policía. El segundo caso fue el de aquel fundamentalista cristiano que disparó desde su coche a toda una fila de alumnas del colegio musulmán de Tarragona mientras hacía cola a la entrada del mismo, matando a seis de ellas e hiriendo de gravedad a nueve más… En ambos, las perspectivas de la defensa insistieron en lo mismo, “trastorno mental transitorio”, en buena lógica claro, pues ¿quién en su sano juicio sería capaz de matar a sus propios hijos y luego irse a ver una peli? ¿Quién en su sano juicio mataría a sangre fría a un grupo de niñas solo por llevar un pañuelo en la cabeza? Pero el veredicto fue invariable, culpable. Y la sentencia también, muerte.”

En este escenario oscuro y pesimista, en el que parece que ya no cabe ninguna esperanza, es en el que se desenvuelve su protagonista, Ángel, un bala perdida pero de familia bien, a quien su bufete de abogados le encarga la defensa de un subsahariano acusado de matar a tiros a cinco personas en la obra en la que trabajaba como inmigrantes clandestino.

La Isleta transformada en una gigantesca prisión de máxima seguridad, helitaxis que sobrevuelan los cielos de una capital de provincia con insalvable problema de tráfico, barrios marginales como el de La Vega de San José donde no se atreve a entrar ni la misma policía y que maneja con mano de hierro un mafioso que se hace llamar Bin Laden son solo algunos de los elementos que utiliza el escritor para dar credibilidad a una novela cuya línea argumental crece en vez de decrecer, y en la que Tomás Felipe plantea siempre con un agradecido verismo una denuncia con todas sus letras a la explotación del hombre por el hombre. Realidad, viene a contar, que por mucho que evolucionemos tecnológicamente no significa que, como sociedad, progresemos moralmente.

Pasa la tormenta está narrada en primera persona por su protagonista, Ángel, un perdedor que, pese a su renuncia, pese a sus fracasos, no pierde la ironía a la hora de enfrentarse a la dolorosa vida diaria siempre y cuando tenga a manos sus pastillas milagrosas y a quien le encargan que asuma la defensa de un hombre, un inmigrante subsahariano, que es el principal sospechoso de un caso aparentemente perdido.

Contará a lo largo de su investigación con los servicios de una aguerrida periodista catalana, Nuria, y con un policía atractivo pero taimado, Pino, para evitar que el acusado del quíntuple crimen sea condenado a muerte. Y así, como en toda novela de género que se precie, el escritor nos irá revelando que no todo es lo que parece.

Tiene Pasa la tomernta además la capacidad de embrujar al lector, sobre todo en lo que podríamos considerar su segunda mitad, y consigue que leas atentamente sus páginas con el fin de averiguar cómo solucionará los diferentes cabos que va dejando sueltos a lo largo de sus páginas.

Y lo logra, porque en ningún momento Tomás Felipe se deja arrastrar por sus personajes, personajes que en todo caso pone al servicio de una historia que se caracteriza por su notable sentido de la acción y del tempo narrativo sin camuflajes estéticos ni estilísticos.

Le estoy agradecido así al autor por haber logrado conmoverme y emocionarme con Pasa la tormenta, título que entre otras pretensiones tiene el objetivo de entretener.

En este sentido, y partiendo de la base que me vale su estrategia como producto de entretenimiento, su autor va más lejos del simple hecho de hacer pasar un buen rato.

Quizá sea esto lo que explique que haya leído sus casi doscientas cuarenta páginas en apenas unos días, sorprendido por la atrevida propuesta que Tomás Felipe hace del género negrocriminal que en la actualidad se escribe en España, así como el que se conoce como de ciencia ficción.

Porque esta novela con atributos es, reiteramos, una inteligente fusión entres ambos géneros que a mi me recordó, aunque sean historias radicalmente opuestas, a El hombre demolido, la obra maestra de Alfred Bester, y título en el que el escritor norteamericano fusionó con clase y elegancia los tópicos más rabiosos de la novela policiaca con los de la ciencia ficción de su tiempo.

No creo así que Pasa la tormenta deje indiferente a nadie. En especial a aquellos lectores que se han curtido en lo que podríamos denominan como pulp fiction, literatura de bolsillo para todos los públicos en la que subyace mensajes con calado.

Tomás Felipe tiene además el atrevimiento, y sale muy bien de la experiencia, de introducir al lector en la cabeza del acusado para entender las razones que lo llevaron a cometer los asesinatos en tres de los capítulos más sentidos y profundos de esta novela cuyos efectos aún agitan mis neuronas mientras redacto estas líneas.

El autor narra toda esta aventura con una sencillez aplastante, e incluso se permite un final con cierto aroma de redención que deja buen sabor de boca. Describe además situaciones complejas con estilo y da, insistamos en ello, verosimilitud a un futuro en el que a triunfado la apariencia por encima de las formas.

(*) Tomás Felipe es autor también de Extraños en su mundo, novela publicada en la colección F&CF Fantasía y Ciencia Ficción de Ediciones Aguere e Idea.

Saludos, palabra de ualiu, desde este lado del ordenador.

Comienza la XXV Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife y algunas recomendaciones literarias

Martes, Abril 30th, 2013

INTRO

Esta tarde, a las 17.30 horas, se inaugura la XXV Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife en la avenida Domingo Pérez Minik del parque municipal García Sanabria. Un total de veintiséis casetas, todas ellas de librerías, ninguna representando a editoriales, pone de manifiesto la estrechez económica con la que se celebra esta nueva cita que hasta el domingo 5 de mayo hará salir el libro a la calle y que coincide este año con la XXXVII Exposición Regional de Flores, Plantas y Artesanía Tradicional Canaria.

Si han seguido las reflexiones que hemos ofrecido en El Escobillón, quizá entienda lo difícil que ha sido poner en pie las dos Ferias –la de Las Palmas de Gran Canaria se retrasa a final de mes, aunque se ubicará finalmente en el parque San Telmo– ante la amenaza que durante días se estudió (¿?) para que se metieran en espacios cerrados.

La cita que comienza hoy, martes, 30 de abril, en el García Sanabria, me sabe así a un milagrito. A un milagrito porque pese a su tamañito se sitúa en el que, a mi juicio, es su lugar natural, una zona ajardinada que invita a pasear si el tiempo, claro está, juega a  su favor.

Imagino así que nos veremos las caras en el García Sanabria hasta el 5 de mayo.

Los reconoceré porque ustedes serán todos aquellos lectores y curiosos que se acercarán al  Parque con el objetivo de olvidar la grisácea realidad que nos rodea adquiriendo un libro.

O varios libros.

La mejor medicina para despistar las miserias y frustraciones actuales.

Así que la Feria del Libro, pese a menguar escandalosamente, pese a que su programa de actos sufra de raquitismo, pese a que su presupuesto de 26.000 euros no dé para mucho y pese a los absurdos que han puesto en riesgo su veinticinco aniversario, se celebra. Y eso, con todos sus peros, es una buena noticia en unos tiempos donde se nos ha acostumbrado solo a recibir malas noticias.

A continuación reproducimos partes de un artículo publicado en el suplemento cultural El Perseguidor, que se edita los domingos junto al Diario de Avisos, en el que se repasan algunos de los títulos escritos por autores de las islas o bien que tratan sobre el archipiélago que, espero, oriente al interesado cuando se sumerja en una Feria cuyo futuro solo conocen los dioses.

EN CANARIAS SE ESCRIBE

“En este 2013 coinciden en el mercado títulos de dos autores que han desarrollado su carrera fuera de las islas sin olvidar nunca sus raíces. Nos referimos a Viaje a las Islas Canarias (colección El Autor Viajero, El País Aguilar), y En la patria perdida (Huerga y Fierro Editores), del doctor en Filología Románica y catedrático de Literatura, Jorge Rodríguez Padrón.

Juan Cruz propone en Viaje a las Islas Canarias un “recorrido sentimental” por la tierra que le vio nacer, aunque también es un “poema de amor y un elogio templado de su belleza”, destacó el mismo Cruz en una entrevista concedida a Europa Press.

Por el contrario, Jorge Rodríguez Padrón plantea una nueva lectura del Romanticismo español, al cuestionarse si hubo o no verdadero Romanticismo en este país.

En los territorios de la novela de género, y concretamente en la negro criminal,  coinciden en el mercados dos títulos de Alexis Ravelo, Morir despacio (Mercurio editorial) y La estrategia del pequinés (Alrevés); así como Blue Christmas (Alba editorial) de José Luis Correa.

Ravelo recupera a su personaje Eladio Monroy, marinero retirado e investigador ocasional, en Morir despacio, cuarta entrega de una serie que no dejará indiferente a nadie, aunque donde se revela como un escritor con olfato y oficio para retratar el submundo de una capital de provincias como es Las Palmas de Gran Canaria es en la que, a mi juicio, es su mejor título hasta la fecha, La estrategia del pequinés.

En Blue Christmas, José Luis Correa continúa con las aventuras de su investigador privado Ricardo Blanco, protagonista que en su sexto volumen se nos presenta mucho más maduro que en sus primeras historias y en las que siempre la capital grancanaria continúa siendo un personaje más en sus alambicadas y complejas tramas policiales.

Por otro lado, Víctor Conde, pseudónimo tras el que se encuentra Alfredo Moreno Santana, presenta dentro del género de la ciencia ficción, donde su nombre se ha convertido en ya todo un referente, La ópera de la mente (Scyla eBooks) y el veterano Alberto Vázquez Figueroa explora en las claves del thriller en Bimini (Martínez Roca). Mismo género en el que bucea Mariano Gambín, quien cierra la trilogía Ira Dei con su tercera y última entrega: Ira Dei. La casa Lercaro (Roca Editorial).

Moviéndose también en el thriller está Juan R. Tramunt, quien reflexiona sobre el conflicto del Sahara en La piel de la Leffa (Ediciones Aguere/Idea) y como novela histórica encontramos la interesante y poética Andamana. La reina mala, de Marcos Alonso Hernández; Búscame donde nacen los dragos (Plaza y Janés), de la escritora y periodista Emma Lira y 1797, piratas del Atlántico (Centro de la Cultura Popular Canaria) en la que Luis Medina Enciso recrea el ataque de Nelson a Tenerife con protagonistas, reales e imaginarios.

El 2013 está resultando también un buen año para ediciones Aguere/Idea, probablemente una de las pocas editoriales canarias que no deja de editar pese a la que está cayendo.

En su ambiciosa colección G21: Narrativa Canaria Actual cerraron el año pasado con los títulos Merodeadores de orilla, de María Teresa de Vega; El sueño de Goslar, de Javier Hernández Velázquez, No es la noche, de Carlos Cruz y Noa y los dioses del tiempo, de Ana Joyanes Romo. En lo que vamos de 2013, ya han aparecido Julia y la guillotina, de Jonathan Allen y El centro del gran desconocido, de Eduardo Delgado Montelongo, autor además de una historia de piratas que presentará el próximo 3 de mayo en el espacio El Generador, de Santa Cruz de Tenerife, denominada Johanna (colección Sitio de fuego, Editorial Baile del Sol). G21. Narrativa Canaria Actual anuncia para próximas fechas la publicación de novelas de Cecilia Domínguez Luis (Si hubieras estado ahí) y Juan Andrés Herrera (Cinco mujeres que no subirán al cielo).

Tras Azul cobalto y La ciudad de las miradas, Pablo Martín Carbajal regresa a los territorios de la novela intimista con La felicidad amarga (Ediciones Irreverentes), mientras que Francisco Estupiñán se hace con el premio Benito Pérez Armas a la mejor novela 2012 con El corsario de Lanzarote (La Caja Literaria) y Daniel María recibe accésit de publicación con El hombre que ama a Gene Tierney (colección, SýnoroS, Narrativa, Ediciones La Página).

El veterano escritor y periodistas Luis León Barreto regresa también al panorama editorial con Carnaval de Indianos, una novela coral con la que rinde homenaje a la popular fiesta palmera y que presentará el 24 de mayo en la Librería La Isla, en Santa Cruz de Tenerife, junto a su mujer, la también escritora Rosario Valcárcel.

Relatos, no novela, es lo que propone la lectura de Ahora. Cuentos para ser leídos antes de dormir (Ediciones Idea), que firma Jesús Villanueva Jiménez y María Jesús Alvarado presenta Sorimba (Editorial Puentepalo), una historia con la que reivindica el mundo rural en una isla de El Hierro mágica. Sumamos a esta lista la existencialista Junio (Ediciones Idea), de la prometedora escritora Esther Terrón Montero; La cárcel del paraíso (Editorial Sepha), de Raquel Hernández y Los cuadernos de Marta (Ediciones Idea), de la escritora Isabel Medina, novela publicada en dos tomos en que desarrolla una interesante reflexión sobre la Transición vista desde Canarias.

Otros títulos recomendables para tener una visión al menos amplia de la narrativa que se está escribiendo hoy por hoy en y desde las islas son …En el aire queda, de Damián H. Estévez; La gaviota y el buitre, de Diego J. Ramírez González y La fortaleza al borde del tiempo, de Edward T. Riker, una deliciosa aventura fantástica, títulos los tres últimos publicados por Aguere/Idea.

A la hora de redactar esta lista somos concientes que olvidamos muchos títulos, pero esperamos que basten los que están para que sea una brújula al probable lector en su navegación por el puñado de títulos que reproducimos en este artículo. La idea es que se tome conciencia de una realidad que ya comienza a ser aplastante en el panorama de la república de las letras escritas en y desde el archipiélago.

En todo caso, concluimos, se está escribiendo y publicando pese a las penurias y dificultades que conllevan estos tiempos. Así que, efectivamente, en Canarias se escribe.”

Saludos, take my hand, desde este lado del ordenador.

Multicines Renoir Price ¿los días contados?

Jueves, Abril 18th, 2013

La crisis económica y sentimental está resultando una losa pesada, o una metáfora desgarrada de un tiempo que no perdona ninguna seña de identidad de mi pasado. La crisis además de transformar el mapa existencial, está cambiando el espacio de una capital de provincias que apenas aparece en el mapa y que cuando aparece forma parte de un archipiélago que figura como unas cagaditas de moscas dispersas muy próximas a las costas del África occidental, ese continente gigantesco demasiado acostumbrado a crisis económicas y humanas.

Con todo, y a una edad en la que quiero creer con urgencia que tengo un pasado que asocio a rincones urbanos de mi infancia, a encuentros desesperados y a una inocencia perdida ya en la noche de los tiempos, la crisis, ese fantasma que recorre una Europa de mercaderes, es la responsable del venidero cierre de un cine en el que, cuando me refugiaba como quien busca desesperadamente regresar al vientre materno, contribuyó tanto a que olvidara mi grisácea existencia viendo historias que me contaban otros en forma de imágenes en continuo movimiento.

Ese cine, como otros tantos cines que se diseminaban en la superficie de Santa Cruz de Tenerife, fue primero el Price, más tarde los multicines Price y actualmente los Renoir Price.

Esta introducción es para anunciar que hoy recibo una noticia que me deja clavado en el suelo, que mastico con impotencia y mucho dolor: Altafilms, una de las principales distribuidoras españolas de cine independiente, propiedad del presidente de la Academia Española de Cine, Enrique González Macho, anuncia su liquidación por esa enfermedad que se conoce como crisis y que es responsable del notable descenso del número de espectadores a la sala oscura y de la falta, resalta González Macho, de una robusta política audiovisual y la subida del IVA cultural del 8 al 21 por ciento.

Adiós por lo tanto a una fantástica aventura que comenzó en 1969 y cuyos devastadores efectos alcanza también a muchas de las salas de su cadena y en concreto a unos multicines que aú operan en Santa Cruz de Tenerife desde 2005 bajo el nombre de Renoir Price, y cuya crónica de una muerte anunciada materializa el propio Macho cuando recientemente optó por tirar la toalla y cerrar otras salas de la cadena que llevaba el apellido del ilustre cineasta francés en Palma de Mallorca, Bilbao, Zaragoza y Cuenca.

Un mazazo pues para quien ahora escribe estas líneas, pese a que en su momento fuera muy crítico con la política de exhibición que emprendió el Renoir Price de no proyectar películas en versión original con subtítulos en español.

La agonía de los Renoir Price la lamenta el mismo Enrique González Macho en declaraciones que hoy aparecen en la prensa y que dan ganas de sacar la cabeza del agujero para dejar a un lado el síndrome del avestruz y apostar por hacer algo –lo que sea– para detener lo que resultará otro atentado a la cultura en una ciudad y en una isla que, víctima de la crisis, ha comenzado a caminar como un cangrejo. Siempre para atrás y nunca hacia delante.

Me pregunto, además, mientras escribo estas líneas, donde exhibirá la Filmoteca Canaria sus ciclos en la provincia de Santa Cruz de Tenerife al mismo tiempo que se agolpan en mi recuerdo instantes en los que antes de que fuera Renoir Price, incluso antes de que fuera multicines Price, y solo cuando operaba como Cine Price malgasté, ya dije, tantas horas de una vida cuyo pasado la crisis está conspirando para que desaparezca.

Al funcionar como Price, antes de que los tiempos transformara su fisionomía, vi en aquel cine películas como Cabeza borradora, de un por aquel entonces desconocido David Lynch, y Saló, los 120 días de Sodoma, de Pier Paolo Pasolini, logrando colarme siendo aún menor de edad el férreo control de los porteros que velaban para que no pasara ningún niñato porque se trataban de filmes recomendandos ”a mayores de 18 años”.

Lo conseguí también con Zombi, la extravagante y violentísima segunda entrega de La noche de los muertos vivientes y que firmaron al alimón George C. Romero y Dario Argento quizá, reflexiono ahora, porque los porteros del Price no eran tan férreos como los del cine Víctor o el Baudet, muy próximos a esta sala que aún se ubica en la calle de Salamanca, ciudad castellana que da nombre al barrio en el que nací y crecí.

Cuando la irrupción del vídeo anunció una de esas ya habituales sentencias de muerte del cine, y el Price como sala única cerró sus puertas, los Price reabrieron en los años 90 como multicines de la mano de Francisco Melo jr., quien junto a socios o en solitario conocía de cerca el negocio de las salas comerciales tras la experiencia con los Galaxy, en Las Palmas de Gran Canaria (1985-2007); el Aguere, en La Laguna (1989-2004) y Los Monopol, salas actualmente con los días contados, aunque resiste numantinamente en una capital de provincias que en estos días de poco vino y menos rosas es un reflejo de la realidad que se vive en Santa Cruz de Tenerife, dos ciudades a las que han intentado separar por un desgraciado pleito insular pero hoy tan unidas en su común desgracia.

Después, ya entrado en un siglo XXI que de ciencia ficción solo tiene su mensaje inquietantemente pesimista, los Renoir se fusionaron con el Price. Un cine, el Price, que como sala única abrió sus puertas en 1950 por iniciativa del empresario Antonio Saavedra Carballo.

Los Renoir Price rehabilitaron aquel espacio, y quiso convertirlo en punta de lanza del primer, y ya único complejo, que la cadena Renoir estudiaba tener en Canarias.

Los Renoir Price contaban con un total de 759 butacas repartidas en seis salas en la que, entre otros servicios paralelos, ofrecía a sus espectadores hojas sueltas con detallada información de los títulos exhibidos, así como la distribución de La gran ilusión, publicación mensual de difusión gratuita y vehículo en el que se informaba de proyectos inmediatos, estrenos, festivales, rodajes y entrevistas que procuraron mostrar al espectador de provincias que había otra forma de ir y entender el cine.

O que se tomara el cine como algo serio pese a que las películas se proyectaran dobladas.

Escribo este fragmento en tiempo pasado porque, pese a que las puertas del Renoir Price continúen abiertas todavía, la intuación me hace sospechar que ha comenzado su cuenta atrás y que muy pronto apagará su luz mientras los empleados formarán parte de la ya siniestra y larguísima legión de desempleados. 

Mi ciudad, que es Santa Cruz de Tenerife, agoniza mientras tanto en su ya letárgica y resignada soledad.

Quisiera sentirme, mientras escribo estas líneas, como un vaquero que asiste al crepúsculo de su tiempo. Incapaz de adaptarse a un mundo en continua transformación y cuyos valores ni asume ni entiende.

Es probable, en todo caso, que estos días cuajados de traiciones demande una épica que yo, en su día, aprendí en la sala oscura de unos cines que ya pertenecen a la leyenda…

Me queda, en todo caso, repasar aquellos títulos en la pantalla de mi viejo  televisor, pero no será lo mismo.

No, no será lo mismo porque ya nada será lo mismo.

Ni siquiera el sabor de los pasteles de la dulcería Soto, justo enfrente de aquel cine Price, Multicines Price y Renoir Price que, por culpa del zarpazo de la crisis, me saben hoy amargos porque se arrebata otra de esas grandes ilusiones que me enseñaron a ser persona.

Puestas así las cosas, aprendiz de vaquero, dispara…

(*) La imagen corresponde al filme Los 400 golpes (François Truffaut, 1959)

(**) La imagen está tomada de la página web de AltaFilms.

Saludos, en busca del tiempo perdido, desde este lado del ordenador.

La Feria del Libro regresa a su espacio natural: el parque de García Sanabria y el de San Telmo

Lunes, Abril 15th, 2013

La XXV Feria del Libro se celebrará, finalmente, en el parque de García Sanabria y en el parque de San Telmo, en la capital tinerfeña y grancanaria, respectivamente, tras prenderse semanas pasadas la mecha de la polémica al rumorearse que este año la tradicional fiesta en la calle de los libreros podía cambiar de ubicación e incluso desarrollarse en un espacio cerrado.

Esta edición se caracterizará con respecto a las anteriores por su radical ajuste presupuestario y cambio de fechas. En este sentido, es de destacar que Santa Cruz de Tenerife tendrá el honor de inaugurar este encuentro con los libros la primera semana de mayo mientras que en Las Palmas de Gran Canaria se prevé que se celebre a finales de ese mes y comienzos de junio.

Puestas así las cosas, un total de veinticinco casetas formarán parte de la XXV Feria del Libro de Santa Cruz de Tenerife, que se instalará en una de las avenidas del parque municipal de García Sanabria coincidiendo con la XXXVII Exposición Regional de Flores, Plantas y Artesanía Tradicional Canaria.

La Feria del Libro contará este año con un presupuesto muy reducido, ya que no supera los treinta mil euros, veinte mil de los cuales aporta la Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias y, según fuentes consultadas, cinco el Cabildo de Tenerife. Que el encuentro tenga finalmente lugar en el parque de García Sanabria se debe también a la colaboración de las concejalías de Fiesta y Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

A mediados de la semana pasada, la Feria marcó el orden del día de un encuentro celebrado entre los miembros de la Asociación de Libreros de Tenerife. Una reunión, aseguran fuentes consultadas, que resultó  “muy tensa” ya que un grupo hizo público su malestar a que en esta edición se instale una caseta que ponga a la venta libros de liquidación de su stock.

Por otro lado, representantes de Ediciones Aguere/Idea lamentaron a El Escobillón que aún no hayan recibido invitación para participar en ella con una caseta pese a tratarse de una de las escasas editoriales canarias que “mantiene una línea activa de publicaciones”, explicaron.

En cuanto a mesas redondas y presentaciones de novedades que tendrán lugar en la carpa institucional –este año con dimensiones más reducidas que las anteriores– se prevé la asistencia de los escritores Mariano Gambín (Ira Dei. La Casa Lercaro); Jesús Villanueva (Cuentos para ser leídos antes de dormir) y Alexis Ravelo (Morir despacio).

Se baraja, además, encuentros con el escritor y periodista Juan Cruz, probablemente en torno a su último libro, Viaje a las Islas Canarias; y probablemente con el economista Juan Torres López, así como del presidente de la Conferencia Española del Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), Juan Manuel Cruz Gálvez.

Las Palmas de Gran Canaria.- Todo parece indicar que el sector de libreros en Gran Canaria ha replanteado sus posiciones iniciales y que al final la apuesta sea celebrar la XXV Feria del Libro de Las Palmas de Gran Canaria en su espacio natural: el Parque de San Telmo.

La iniciativa surge a raíz del trabajo de dos personas que han asumido su organización, quienes además de gestionar los 20 mil euros que facilita la Dirección General de Cooperación y Patrimonio Cultural, han comenzado a buscar publicidad y a que los afiliados de la Asociación de Libreros paguen cuota por caseta. Estudian, igualmente, incrementar el precio del stand a los que no sean miembros de la misma.

Como ya hemos adelantado, la Feria del Libro en la capital grancanaria tendrá lugar a finales de mayo e inicios de junio.

Otras ferias.- En la isla de Tenerife se multiplican los municipios que acogerán también sus Ferias del Libro.

Son citas pues obligadas estar en La Orotava del 19 al 21 de abril en la plaza de La Constitución; en La Matanza, del 27 al 28 en el Mercadillo del Agricultor, así como en Santa Úrsula y Adeje, entre otros.

(*) La imagen que ilustra este artículo –de José Luis González– ha sido tomada de La Opinión de Tenerife.

Saludos, seguiremos informando, desde este lado del ordenador.