Una reflexión sobre jazz y Francis Scott Fitzgerald, mientras suena The Pasadena Roof Orchestra

Miércoles, Julio 30th, 2008

Hubo un tiempo en el que cuatro amigos decidimos ir contra el tiempo. Finales de los 70, principio de los 80. La banda sonora la puso The Pasadera Roof Orchestra, una formación de origen británico que se especializó en interpretar viejos éxitos de los 20 y los 30. Tengo casi todos los discos de esta gente, aunque luego, y gracias a mi padre, me fui iniciando en música más seria. Me refiero al JAZZ con mayúsculas y no al que tocaban los blancos, exclamaba mi padre con un punto de desprecio. Hacia el jazz blanco, que se entienda.

De todas formas, las canciones de la Pasadera forman parte de esa idiotez que afirma que son parte de la banda sonora de mi vida… Me he comprado otros discos del conjunto, pero cuando ahora los oigo no es lo mismo. The Pasadera Roof Orchestra será para mí siempre la Pasadena donde cantaba John Pazz Parry, y no la de los sucesivos cantantes que tomaron el relevo cuando el originario decidió cerrar su carrera como intérprete melódico.

De entre todos los discos de esta gente cuento con algunos esenciales, como son Isn’t it romantic y The show must go on. Lo de el show debe continuar se ha convertido casi en lema de mi existencia, que hoy más que nunca está al borde del abismo, que es ese pozo sin fondo donde esperas ver al monstruo que no es otra cosa que tú mismo.

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Los cuatro amigos escuchábamos a The Pasadera, tomábamos dos botellas de champaña barato (Dubois, para más señas) y leíamos a los escritores de la generación perdida norteamericana, en especial al gigantesco Francis Scott Key Fitzgerald (fotografía). Más tarde descubrí a otro grande, Ernest Hemingway, y a otro igual de colosal, John Steinbeck, y también a Dos Passos… y a Faulkner si también desean meterlo en el mismo saco. Pero por aquel entonces el escritor que nos marcaba el errático mundo a seguir era Fitzgerald. Me leí todas sus novelas, también bastantes de sus cuentos. A este lado del paraíso me inició en el tonto mundo adolescente de un chico romántico; Hermosos y malditos me dejó claro que todo lo bueno (sin dinero) se acaba; El Gran Gatsby que los chicos ricos por mucho que te acojan en sociedad no te van a tolerar si te crees que eres uno de ellos ya que no formas parte de la tribu; Suave es la noche que la vida es triste porque no se puede vivir con la nostalgia de una felicidad que ya ha terminado y El último magnate, que fue su última e inconclusa novela, que no se puede ser un solitario enamorado rodeado de tiburones…

Me temo así que dos grandes influencias en mi vida fueron las novelas y cuentos de este escritor (recomiendo la lectura de Las aventuras de Pat Hobby y también los ensayos compilados en el Crack Up, entre otras curiosidades fitzgeraldianas) y la música de The Pasadena Roof Orchestra. En este caso sí que puedo afirmar que resultaba una buena banda sonora, banda sonora que todavía me hace silbar cuando me despisto canciones como I’ll see you again o Dream a little dream of me…, entre otras melodías populares de lo que ahora se conocen como los años locos (los 20).

Afortunadamente la educación musical a la que fui sometido por mi padre me mostró tiempo después que el jazz no es cosa de blancos. Y una vez descubierto el gran secreto, descubrí lo que eran capaces de hacer maestros como Duke Ellington y Lois Armstrong con el piano y la trompeta. De su mano fui conociendo a otros grandes genios de una de las músicas más geniales de todos los tiempos, lo que hizo que hoy cuente con una discografía cuanto menos interesante y variada sobre esa música cuya base se sustenta en la improvisación. 

De los cuatro amigos que nos sumamos a la moda retro sin saberlo, hoy sólo quedamos tres vivos. Uno de los más queridos se me fue por voluntad propia hace dos años (cómo diablos pasa el tiempo), mientras que los otros dos han seguido más o menos nadando en esta marea que es la vida. De vez en cuando los veo pero rara vez rememoramos nuestros años de adolescencia que para mi fueron tan felices. Es probable, en todo caso, que el idiota y nostálgico sea quien les escribe.

Ya no leo a Fitzgerald, apenas escucho a The Pasadera Roof Orchestra y por supuesto ya no me empapo de la cultura de los 20 para escapar de la realidad que tanto nos aprisiona.
Ahora todo es distinto. Pero también menos feliz.
 

Pero, pero… Pedrooooooo!!!!

Lunes, Julio 7th, 2008

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La noticia de agencia tiene miga: Pedro Almodóvar lamenta en pedroalmodovar.es el trato que le ha dispensado el Gobierno de Canarias durante el rodaje en tierras de Lanzarote de su última película Los abrazos rotos. En el mismo texto, una especie de diario de rodaje, el director elogia a los habitantes de la isla de los volcanes: “los isleños son tan respetuosos y amables como la atmósfera del lugar en el que viven, a pesar de su habitual e inclemente viento”, así como al Cabildo: “todo han sido facilidades” pero arremete contra el Ejecutivo regional al que acusa de falta de interés. 

Almodóvar escribe en el blog: “Todo han sido facilidades por parte del Cabildo de Lanzarote, lo contrario de la falta de interés por parte del gobierno canario del PP”. Y no, señor Almodóvar, el Gobierno de Canarias no sólo es del PP sino también de CC, nacionalistas ellos. Por lo que se trata de un pacto entre el PP y CC, y como todo pacto de carácter político que se precie muy ¿anti?natural.

La frustración del director de películas como Mujeres al borde de un ataque de nervios o ¿Qué he hecho yo para merecer esto? me hace pensar que pensará de todo ello los responsables de la política audiovisual del Gobierno de Canarias. Política a la que no le tiembla el pulso a la hora de apostar por ¿cosas? como Caótica Ana donde presuntamente se iba a publicitar la excelencias de la geografía majorera aunque en la película se dice que se trata de un lugar de África de cuyo nombre no quiero acordarme; o el último trabajo de Gerardo Herrero, que todavía no he visto pero que espero (esperanza tengo) ver.

Lo que no es de recibo es que el director manchego sugiera que nuestro Gobierno le ha dado morcilla. Claro que el buen hombre no se ha dado cuenta de una cosa, y es que nuestros dirigentes habrán pensado que no la necesitaba…  Otro debate es si se trata o no de una decisión acertada. Porque cuesta trabajo entender por qué, según Almodóvar, el Gobierno de Canarias lo ha ninguneado. Vamos a ver,  entre otros galardones y reconocimientos cuenta con dos Oscar (Mejor película extranjera por Todo sobre mi madre y Mejor guión original por Hable con ella) y hoy por hoy (guste o no guste) es el cineasta más taquillero del cine español…

En esta relación simbiótica que ha mantenido con la isla conejera, los dos salen ganando. El cineasta (habrá que ver como muestra los áridos paisajes de Lanzarote y su fusión con la historia) y Lanzarote mismo ya que gracias al trabajo de Almodóvar la geografía de la isla se podrá ver en medio mundo y no sé yo si también en parte del otro.

En todo caso, reflexiono, el Gobierno de Canarias debe tomar nota. Y con carácter de urgencia. Ahora sólo recomiendo que griten Pedrooooooo!!!!!! para corregir el desaguisado.

Qué bueno es vivir aquí.

   

  

Un poquito de todo

Lunes, Junio 30th, 2008

* Por razones laborales no he podido asistir a ninguna de la audiciones ni mesas redondas de FIMUCITÉ, pero me aseguran voces cercanas al Festival que, pese a la Eurocopa, la segunda edición ha sido un éxito. Ahora sólo falta, añado con cierta humildad, a que las administraciones canarias sigan apostando por un Festival que sin la feroz competencia futbolera otro gallo les hubiera cantado. Pese a todo, los organizadores están satisfechos y parece ser que cuentan con el voto de confianza del Cabildo de Tenerife, institución que debe seguir apostando por esta experiencia sonora que ha reunido en estas siete islas perdidas en el Atlántico a algunos de los representantes más granados de las bandas sonoras para cine del universo mundo.

* Escribo esto, hoy lunes y en plena resaca triunfal, y confieso que aún tengo los ojos rojos y gualdas. Pienso, además, que la bandera ha dejado de ser un símbolo de la ultraderecha rancia y casposa para convertirse en lo que siempre tuvo que ser, un símbolo de todos los habitantes de este en ocasiones tan tonto país que es España.

* Me llama un conocido y me recrimina que escriba y piense que Jorge Gorostiza ha sido el mejor director de la Filmoteca Canaria. Sirvan estas líneas para reafirmarme en lo que pienso y escribo. Añado, no obstante, como añadí en su momento, que esta afirmación mía no desmerece el trabajo de los anteriores directores ni de la actual responsable, María Calimano, quien hace verdaderos esfuerzos malabares para que la Filmoteca continúe siendo lo que es: Filmoteca. En este sentido, y al César lo que es del César, María es responsable de que sus archivos se hayan incrementado con verdaderas rarezas, material audiovisual de nuestras islas que nos ayudarán a mirar el pasado sin miedos ni iras.

 * Leo con auténtica pasión  la última novela de James Bond que firma Sebastian Faulk y al que han dado todas su bendiciones los herederos del escritor. La novela se titula La esencia del mal, y está publicada en castellano por Seix Barral. Si conoces al agente 007 no sólo por sus películas sino tambiçén por sus novelas, las firmadas por Ian Flemming, de quien se cumplió en mayo el centenario de su nacimiento, el nuevo título de Faulk es absolutamente recomendable. El escritor ha logrado mimetizar el estilo de Fleming, y recupera al agente secreto literario con todos sus defectos y virtudes. En una novela Bond (como en las películas, por otra parte) lo de menos es el argumento y sí la descripción de ambientes y sus estrafalarios personajes. 

* Veo por enésima vez En bandeja de plata, del maestro Billy Wilder. Una comedia deliciosa pero muy bestia protagonizada por dos de los mejores actores norteamericanos de todos los tiempos: Jack Lemmon y Walter Matthau. Los dos se salen, aunque Matthau como el abogado sin escrúpulos y encima cuñado (en la ficción) de Lemmon, hace una de esas interpretaciones que no olvidas. Completo la sesión doble con Primera plana, del mismo director y con la misma pareja de actores. Y qué quieren que les diga… la sigo prefiriendo a Luna nueva, de mi también admirado Howard Hawks. No sé, el cinismo demoledor de Wilder hacia las personas que se dedican al oficio de informar apenas ha perdido actualidad. Y lo de Matthau (mi admiradísimo Matthau)  dando clases de ética periodística en la Universidad es un chiste que hace temblar mis huesos. Chapeau!.

* Atención a las dos nuevas novedades de teatro de Baile del Sol: Némesis, de Alfred Nobel e Ianua Caelio, de Fernando Palazuelos. La editorial presentará el año próximo un libro de poesía de Palazuelos, autor que publica habitualmente en la editorial Lengua de trapo.

Citas para un ‘castigador’

Viernes, Junio 6th, 2008

“Ahí me pasé la mitad del tiempo tumbado sobre la arena mirando las estrellas, y la otra mitad tumbado sobre las estrellas mirando la arena”. Jardiel Poncela sobre su experiencia en Hollywood.

“Castilla miserable, ayer dominadora, /envuelta en sus andrajos / desprecia cuanto ignora”. (Antonio Machado)

“Te perdono el mal que me has hecho; pero ¿cómo voy a perdonarte el mal que te has hecho a ti mismo?” (Nietzche)

Y otra más,

“Ahí os quedáis, pandilla de cabrones” (nota escrita por el actor George Sanders antes de suicidarse). 

Los sudarios no tienen bolsillos

Miércoles, Junio 4th, 2008

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Llevo dándole vueltas las últimas semanas a un escritor norteamericano que por las circunstancias se ha vuelto muy actual. Si usted es lector de novela policíaca y sobre todo de la novela policíaca que dignificó al género en los años 30, 40 y 50, le sonará el nombre de Horace McCoy, recientemente citado en algunos medios de comunicación tras la muerte repentina del cineasta Sydney Pollack, que trasladó a la pantalla grande una de sus novelas más conocidas, ¿Acaso no matan a los caballos? y que en España circuló como Danzad, danzad, malditos. A McCoy le debemos, sin embargo, otros tres títulos más: Luces de Hollywood, donde despedaza la industria del cine; Di adiós al mañana, una espléndida y potentísima novela de gánsgter y Los sudarios no tienen bolsillo, un canto apasionado pero también dramático en defensa de la libertad de expresión.

Con esta novela, McCoy nos cuenta la historia de un periodista encallecido que  monta su propio periódico para denunciar las vergüenzas del villorrio donde se ha establecido. Como es natural, los poderes fácticos unirán fuerzas para callarle la boca, aunque nuestro personaje, un hombre honesto y de izquierdas, y también poco sensato, no hará caso de las recomendaciones y como en todo western que se precie, resistirá sólo y ante el peligro el acoso de esa pandilla de depredadores a los que les importa un pimiento que la verdad se sepa.

Seguro que algunos de ustedes piensan que McCoy era demasiado inocente, y es probable que tengan razón, pero tuvo valor a la hora de escribir estas historias y luchar por lo que creía. Además, si uno relee sus novelas (desafortunadamente descatalogadas hoy día) se dará cuenta que son extrañamente actuales y estará del lado del perdedor o el anti héroe, aunque para los que hemos consumido toneladas de historias de esta época, firmadas por gente como Gil Brewer, el gran Jim Thopmson, David Goodis y Burnett, entre otros, sabrá de lo que hablamos. Y es que la novela policíaca estadounidense se convirtió en una excelente plataforma donde cantarle las cuarenta al poder. No sé, quizá se deba a que la mayoría de sus escritores se nutrieron en las filas del periodismo de aquellos años.

Es verdad, no obstante, que también hubieron excelentes narradores del lado contrario, como Mike Spillane y su detective fascista Mike Hammer, embrión del futuro Harry el sucio, pero la mayoría de los escritores de signo derechista que cultivaron el género no han trascendido con la potencia de los que aprovecharon las claves del género para denunciar corrupciones inmobiliarias y ascensos a la fama a cambio de vender tu alma al diablo (o el poder), entre otros temas. Es significativo, además, que en la edad dorada de la novela policíaca estadounidense, la mayoría de los protagonistas de estas obras fueran personajes que se mueven al margen de la ley, y los que siguen ley, como el Spade de Hammett o el Marlowe de Chandler, por citar sólo a dos de los private eye más populares,  no estén muy convencidos de estar haciendo lo correcto, aunque sepan que se trata de su trabajo.

Quizá sea este mensaje, hastiado pero consciente, el que ha condicionado el estado de confusión que ha ido dominando mi cabeza lo que llevamos de semana. Es decir, que leyendo los periódicos, escuchando la radio y viendo la televisión he tenido la sensación de vivir una novela policíaca porque la mayoría de sus protagonistas detentan el poder, mientras los perdedores siguen siendo los de siempre: el hombre de la calle ajeno a las extrañas fuerzas que se mueven a su alrededor.  Claro que, como dejó escrito Horace McCoy en una de sus novelas, Los sudarios no tienen bolsillo.

(*) La fotografía que acompaña estas líneas es histórica: El segundo personaje que está sentado por la derecha es Horace McCoy. De pie, se encuentran, entre otros, Dashiell Hammet, primero por la derecha y Raymond Chandler, segundo por la izquierda.
 

Cuatro españoles cuyas obras influyeron a Europa

Jueves, Febrero 21st, 2008

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El inevitable Cervantes, el inevitable Velázquez y el también inevitable Picasso, así como el filósofo, poeta, místico y teólogo mallorquín Ramón Llull forman parte de una esas listas que sólo para los que las elaboran y también para los tontos a los que nos gusta perder el tiempo leyéndolas, resultan de cierta utilidad. Siempre me he preguntado quien elabora estas famosas listas y qué nombres facilitaría al sufrido encuestador… 

En la que a continuación expongo figuran en teoría los 50 personajes que más han influido en la cultura europea. Los primeros puestos de cabeza son para Leonardo da Vinci, Mozart, Shakespeare, Galileo y Miguel Ángel, lo que tampoco sorprenderá a los aficionados.  

La dichosa lista ha sido elaborada con motivo de los 50 años de existencia de la Unión Europea, y por encargo del Bureau Internacional de Capitales Culturales. Para participar en la elección –puesto que la lista aún no está cerrada– puedes enviar un correo electrónico a vote@euroculture50.eu con el nombre propuesto y tener suerte de que lo admitan. Yo ya he propuesto a Max Aub y Ramón J. Sender, también a don Miguel de Unamuno, Pío Baroja y Ramón del Valle Inclán y confieso que añadí en plan pirata y para hacer patria a don Benito Pérez Galdós. En cuanto a pintores, sugerí a nuestro Óscar Domínguez aunque también a Dalí. Pero no me hicieron caso.

El período de elección de los 50 personajes que más han influido en la cultura europea comenzó el pasado octubre de 2007 y finaliza el 1 de mayo de 2008. Una semana después se hará público el resultado de la votación, coincidiendo con el Día de Europa.

Una vez superados los cien mil votos, procedentes de toda Europa, la clasificación actual de los 50 personajes que más han influido en la cultura europea es la siguiente: 

Leonardo da Vinci
W.A. Mozart
Shakespeare
Galileo
Miguel Ángel
Sócrates
Albert Einstein
Beethoven
Aristóteles ­­
Carlomagno
Molière
Van Gogh
J. S. Bach
Picasso ­
Charles Chaplin
Johannes Gutenberg
Miguel de Cervantes
Kant
Sigmund Freud
Keynes
Karl Marx
Lumière
Juan XXIII
Johann Strauss
León Tolstoi
Charles Darwin
Martín Lutero
Charles Dickens
Rousseau
Thomas Mann
Giuseppe Verdi
Platón
Fyodor Dostoievski
John Lennon
Velázquez
Sófocles
Ramon Llull
Marie Curie
Alfred Nobel
Voltaire
René Descartes
Friedrich Nietzsche
Dante
Henri Dunant
Simone de Beauvoir
Botticelli
Pierre Coubertain
Pau Casals
Baden Powell
Maquiavelo
La entidad promotora de la elección de los 50 personajes que más han influido en la cultura europea actualiza periódicamente el resultado de la votación en

www.euroculture50.eu