Archive for Septiembre, 2026

El rebelde Josie Wales, una novela de Forrest Carter, miembro del temido y temibe Ku Klux Klan

Lunes, Septiembre 21st, 2026

Antes de llegar a las páginas de El rebelde Josey Wales vi la película El fuera de la ley, dirigida y protagonizada por Clint Eastwood, un actor que se especializó en papeles de justiciero de pocas palabras y en el hombre perfecto para convertirse en la encarnación cinematográfica del héroe solitario de Forrest Carter, su creador literario. Si leen estas dos novelas y ven la película estarán de acuerdo en que solo Clint Eastwood podía interpretar a Josey Wales. Parece, de hecho, que estaba destinado a interpretarlo en el cine.

Josey Wales es un héroe atípico en la literatura del lejano oeste. Atípico porque es un guerrillero, uno de aquellos hombres que hizo la guerra a los ejércitos nordistas montado a caballo. A los nordistas lo llamaban despectivamente yanquis, hombres a los que Josey Wales no tiene ningún tipo de afecto y sí un bronco desprecio cuando un grupo de guerrilleros de casacas azules y polainas rojas asesinan a su joven esposa e hijos, quemando también lo que fue su hogar. Hasta aquí, la película sigue más o menos el mismo sendero que propone la novela solo que poco a poco el filme se va desprendiendo de la carga sentimental y la sed de venganza del protagonista. En El rebelde Josey Wales, el personaje si vive es para hacer pagar a los otros lo que le hicieron a él.

Durante el camino, se tropezará con un guerrero y una guerrera cheroqui, y con una anciana y su hija de raza blanca que recorren las planicies del salvaje oeste que retrata Forrest Carter con frases muy cortas y una acción que acelera la potencia de diálogos que se cruzan unos y otros a lo largo de un texto que corta la respiración y que incluye en su versión español, publicada en la colección Fronteras, de Valdemar, otra novela, La ruta de la venganza de Josey Wales, que sin ser tan buena como la primera, se lee con agrado aunque la acción se desarrolla en el México de Benito Juárez, gobierno que ha podido expulsar a los franceses del territorio mexicano aunque su ejército y esa especie de policía armada que fueron los rurales hacen lo que les place.

Estas dos novelas, sobre todo la primera, es un canto a la rebelión y una defensa ardiente al corazón confederado. Wales es un rebelde aunque si bien no combatió junto a los grises en los campos de batalla, sí que hizo la guerra a los federales montado a caballo con los guerrilleros que actuaban y desaparecían de territorio en territorio. Es allí, cuando formó parte de estas partidas que se rindieron cuando el sur perdió la guerra de secesión, en las que Wales aprende las artes de la guerra. La guerra de actuar como un mosquito contra los gigantes. El odio que incuba a los que ganaron sigue ahí, aunque es verdad que más atenuado a medida que se dirige junto a sus nuevos amigos en busca de la tierra prometida, que no es otra que aquella en la que puedan explotar sus recursos, siempre y cuando haya un río de agua fresca en las cercanías.

Novela de viaje pero no de iniciación, si hay algo de esto último en La ruta de la venganza de…, El rebelde Josey Wales es la historia de un hombre curtido que desde que comenzó la guerra hasta que terminó hizo y hace mella en el protagonista. De hecho, para él la guerra no terminará nunca, la lleva demasiado metida en el alma.

Llama la atención en este díptico Josey Wales el profundo desprecio con el que Carter describe a los yanquis y la admiración casi sagrada que siente hacia los indios. La primera novela, El rebelde Josey Wales está dedicada a Diez Osos, jefe comanche que existió realmente y que en la novela es el indio que acompaña a Wales en su busca de la tierra prometida. En La ruta de la venganza de Josey Wales, el libro se lo dedica Forrest Carter a los apaches y en la novela aparece el mismísimo Jerónimo aunque no tiene el protagonismo que Diez Osos en la primera. Escribo que me llama la atención que el escritor respetara tanto a los pieles rojas porque en la vida real Forrest Carter perteneció al Ku Klux Klan, y redactó discursos a varios líderes racistas de su tiempo, aunque si se lee la vida del escritor, es para rodar una película o contarla en una novela ya que todo en ella suena a contradicción pura.

Forrest Carter cuenta con una novela juvenil que fue todo un éxito de ventas en su país como libro de iniciación, algo así como Juan Salvador Gaviota pero realista. Este ya clásico de la literatura de autoayuda es Montañas como islas, y está traducido al español. Es autor además de La estrella de los cheroquis, pueblo por el que sintió una especial querencia. Hubo de hecho un general de división confederado cheroqui, Stand Watie, que tuvo bajo sus órdenes a trescientos guerreros no sé si vestidos de gris. El escritor informa de todo esto en la novela, donde asegura que el último general confederado que firmó la paz con los ejércitos del norte fue, precisamente, el general de división al que me refería hace un momento. Carter presumía además en su autobiografía de que uno de sus abuelos era, precisamente, cheroqui aunque era mentira. De hecho, como padre en la vida real no fue lo que se dice ejemplar, pero al margen de estos hechos que ensombrecen su vida pero no su trabajo, las dos novelas que reúne en un solo volumen Valdemar son relatos atractivos y eficazmente narrados. Historias que van en un solo destino y que cuesta dejarlas porque es tanto el disfrute que se pasa leyéndolas que da hasta pena concluirlas.

Es casi seguro que no se trata de una de las mejores novelas que he leído hasta la fecha en la colección que dedica al lejano oeste Valdemar pero tiene algo dentro, además de su desconcertante amor por los pieles rojas. Se anota desconcertante por el rumbo ideológico que marcó la trayectoria política de un narrador cien por cien sureño, un hombre que detestaba sin cordialidad alguna a los yanquis y amó a los indios, fueran de las praderas como de las montañas o el desierto. El desierto es el escenario de la segunda entrega de las aventuras de Wales, y en ella aparecen como aliados en la distancia los apaches, esos hombres y mujeres que fueron en palabras del novelista “los mejores combatientes del mundo”.

Saludos, grito de guerra, desde este lado del ordenador

Kid Vereje se estrena en Santa Cruz

Jueves, Septiembre 17th, 2026

TEA Tenerife Espacio de las Artes exhibe este viernes, 18, sábado 19 y el domingo 20 a las 19 horas el largometraje Kid Vereje, ópera prima de la productora y fundadora de la Mirada Ana Sánchez-Gijón. El filme narra la vida de Juan Fernando Pérez León, el púgil de Tegueste que fue dos veces campeón de España de boxeo amateur en 89 y 90. La película comienza como el retrato de una leyenda del boxeo español, se convierte en una historia mucho más profunda. Cuando Kid Vereje acepta contar su vida frente a la cámara, su familia interviene para cuestionar los recuerdos y las verdades que durante años parecían inamovibles. Entre glorias deportivas, silencios familiares y cuentas pendientes, en este trabajo -que se pasa en versión original en español- emerge el niño detrás del campeón.

La directora Ana Sánchez-Gijón presentará la película este viernes 18 tras la cual endrá lugar un coloquio con Emilio Ramal, el responsable de Cine y Video de TEA, que permitirá conocer de primera mano el proceso creativo y los desafíos de una obra que explora la memoria, la identidad y las distintas versiones de una misma historia.

Saludos, anotado, desde este lado del ordenador

Estreno del documental Las primeras: K-Narias

Miércoles, Septiembre 16th, 2026

Las Primeras: K-Narias. Las gemelas que cambiaron las reglas del reguetón se estrena este jueves, 17 de septiembre, en Tenerife Espacio de las Artes (TEA), en la capital tinerfeña, a partir de las 19 horas. Tras la proyección del filme de 72 minutos de duración el director César Armas establecerá un diálogo con el público asistente. La entrada es libre hasta completar aforo.

Las Primeras: K-Narias narra la trayectoria personal y artística de las gemelas Gara y Loida Hernández, conocidas como K-Narias. La película celebra sus 20 años de carrera descubriendo su faceta más íntima.

“Los espectadores van a descubrir aspectos de nosotras que no habíamos mostrado en estos 20 años. Salen muchas cosas que no habíamos contado por no hacer daño a los demás, incluso a la familia, que intentábamos mantener en secreto”, comenta Gara Hernández.

El proyecto es el resultado de más de dos años de trabajo documental y del análisis de más de 150 horas de grabaciones inéditas. Es un documental para que la gente entienda de dónde venimos y por qué hacemos lo que hacemos, que es la música, porque la música nos salvó. En los momentos complicados nos agarramos a ella y gracias a la música estamos cuerdas”, explica Loida Hernández.

El largometraje cuenta con el testimonio de artistas, productores y críticos musicales que ayudan a dimensionar la relevancia de K-Narias en la evolución del género y su influencia en generaciones posteriores. Un camino que también las llevó a ser las únicas europeas en representar estos ritmos en uno de los festivales del género latino en Nueva York, apadrinadas por Don Omar.

Saludos, bailando, ea, ea, ea, desde este lado del ordenador

Va de premios

Martes, Septiembre 15th, 2026

Guillermo Oliva Casanova ha obtenido el XV Premio Bienal de Poesía Joven del Ateneo de La Laguna, con el poemario cuerpopaisaje. El jurado de esta edición estuvo formado por Víctor Álamo de la Rosa, José Miguel Perera y Sophia Hidalgo, ganadora de la anterior edición.

Dolor magenta, de Erik Oz, es la obra ganadora de la tercera edición del Premio Alexis Ravelo de Novela Negra. El jurado reunió a Antonio Becerra Bolaños, Javier Rivero Grandoso y Mercedes Castro Díaz. La obra se presentó al concurso bajo el título provisional Las siete oportunidades del ahorcado.

Saludos, enhorabuena a los trabajos ganadores como a los que no, desde este lado del ordenador

Juan Carlos Domínguez: “La novela tiene sus cuatro jinetes del apocalipsis: la esclavitud, la prostitución, la Inquisición y la guerra”

Lunes, Septiembre 14th, 2026

Juan Carlos Domínguez (Las Palmas de Gran Canaria, 1951) regresa a los territorios de la novela histórica con Gesta (colección Narrativa, Baile del Sol, 2026), en la que recrea el antes, durante y el después del ataque de la escuadra holandesa al mando de Pieter van der Does a Las Palmas de Gran Canaria a finales del siglo XVI.

En esta historia de gestos y de gestas, aparecen personajes reales como el poeta Bartolomé Cairasco de Figueroa y el ingeniero Próspero Casola, entre otros, con ficticios, como es el mozo cristiano Andrés, a quien persigue la Inquisición mientras se aproximan lentamente y desde el mar navíos de guerra con intenciones nada buenas para las islas.

Juan Carlos Domínguez es autor de tres novelas anteriores: El dilema de Spasski, La dignidad de las amapolas y
Libro de los recuerdos de Idir el canario.

- El ataque frustrado de Nelson a Santa Cruz ha generado mucha literatura, no solo histórica sino también en los últimos tiempos ficcional. No tengo la misma percepción de los hechos que narra ahora en Gesta, el ataque holandés a Las Palmas de Gran Canaria en 1599. ¿Se hacen recreaciones en la actualidad para conmemorar aquellas fechas como las que se celebran en la capital tinerfeña?

“No he estado en Tenerife estos últimos años como para poder calibrarlo así que solo puedo decir que en Gran Canaria hay una cierta actividad con respecto a la batalla del Batán en Santa Brígida y me consta que en la capital grancanaria se celebra un acto al que asisten militares que hacen una ofrenda floral a los caídos de las milicias ante el monumento que está debajo del Castillo de Mata, en lo que hoy día es la calle Bravo Murillo que era donde se encontraba la muralla. Pero en Santa Brígida sí, en Santa Brígida hay más celebraciones. De hecho, hice allí una, entre comillas, presentación del libro porque lo financió parcialmente el ayuntamiento, que intervino sobre todo en la reproducción de los mapas, los planos que se reproducen al principio y al final de la novela. Es en Santa Brígida donde sí hay una cierta celebración e incluso gente que se viste con trajes de época y realiza unas recreaciones no de la batalla pero sí del ambiente de aquel tiempo que hacen un recorrido por las calles con una especie de dramatización a la que asistí una vez y no me gustó, entre otras cosas porque tiene mucho de fantasía y poco de rigor histórico”.

- ¿Cuál fue la razón que explica el ataque de los holandeses a Las Palmas de Gran Canaria?

“Gran Canaria desde el punto de vista político y no sé si económico tuvo gran importancia en los años en los que se desarrolla mi historia. Despegaban los vinos del norte de Tenerife y el azúcar, los intercambios con Flandes y con Inglaterra eran habituales. De hecho, el arte flamenco que tenemos en toda Canarias, particularmente en Tenerife, La Palma y Gran Canaria, se sufraga con el azúcar, que se sufraga a su vez con el trabajo de los esclavos. Gran Canaria en ese momento tiene una cosa que probablemente, y así lo insinúo porque no estoy muy seguro, es que la Inquisición tiene sus cárceles a reventar de presos. De hecho, dos años antes del ataque, en 1597,se celebró un auto de fe muy grande en el que participaron cerca de doscientos reos y todas estas circunstancias y otras colocaron a las islas en el punto de mira. O quizás la escuadra al mando de Pieter van der Does tras su paso por La Coruña, donde fue rechazado, se vino a Canarias para hacer lo mismo. No sé por qué eligieron primero Gran Canaria, probablemente pudo ser por la Inquisición aunque tras la derrota y salir de aquí escaldado, puso rumbo a La Gomera, donde hicieron otro destrozo, quemando medio San Sebastián, aunque sus fuerzas se vieron muy hostigadas por los gomeros en los montes de la isla, lo que decidió a van der Does a navegar al sur, para Santo Tomé, que fue donde puso fin a la expedición”.

- En Gesta aparecen personajes reales, como Cairasco de Figueroa, con ficticios, ¿cómo se pone en la piel de un personaje que realmente existió?

“Este es el gran reto de la novela histórica, sobre todo cuando no tienes más datos de determinadas personas, de las que se saben muy pocas cosas. Por ejemplo, Alonso Alvarado, ¿cómo era Alonso Alvarado? ¿Era gordo? ¿Era alto? ¿Era feo? ¿Era colérico? No lo sabemos. El reto está en dotar a los personajes de cierta personalidad, de cierta textura. También procurar que los protagonistas resulten reales y por lo tanto que no hablen todos igual. He intentado diferenciar ya que ¿cómo sé cómo era Cairasco? Pero si lees lo que escribió, un autor que resulta muy complicado leer en la actualidad, uno observa que tiene un punto excesivo de elegancia, pero también, un puntito presumido, por así decirlo. Tuvo una tertulia, eso está documentado, una tertulia a la que asistía gente de fuera, como muchas veces sucedió también en Tenerife, así que fue un poco el cabeza cultural de la ciudad en aquellos años. Al mismo tiempo fue canónico, desde la edad de 13 años, y es quien se encarga del boato de la iglesia, el que hace las obras de teatro cuando reciben a los obispos y piensas ¿cómo podría ser la personalidad de Cairasco? Y lo retrato como un hombre muy activo y enérgico. Simpático y presumido, un tipo que en su juventud pasó por toda clase de aventuras amorosas, y me hice una idea. Después tenemos a Antonio Pamochamoso, que es uno los personajes más interesante de la novela, un tipo que no es ni militar ni abogado, era letrado y se ve obligado a dirigir la milicia encargada de la defensa de las playas y no hace mal su papel”.

- Y el ingeniero Casola.

“Próspero Casola fue un Ingeniero real, lo que hace que tenga la idea de que fue un hombre al que le gustaba la cartografía y las ciencias pero sobre todo le gustaban las fortificaciones, las murallas, los parapetos. Colaboró con Torriani cuando vino a las islas para hacer esos planos que son una maravilla por su precisión en cuanto a las distancias y eso le da una característica más de hombre de ciencia más que de letras. El hombre de letras es Bartolomé Cairasco de Figueroa, y uno va creando la personalidad de todos ellos porque los personajes tienen que tener su manera de ser. Como Fray Basilio, de quien sabemos poco, pero sí que tuvo una biblioteca muy interesante, que incluía libros de Euclides y voy uniendo esas piezas. Fray Basilio por la edad es un hombre mayor, y un canario que se fue para estudiar y regresó como un hombre sabio, pero ya anciano”.

- ¿La Inquisición era tan fuerte y brutal como la describe en la novela?

“La novela tiene cuatro lacras o cuatro jinetes del apocalipsis: la esclavitud, la prostitución, la Inquisición y la guerra. La Inquisición era lenta, parsimoniosa, muy burocrática. Sus archivos están llenos de actas y los juicios solían tardar años. A los acusados, mientras tanto, se les privaba de la libertad y se les confiscaban los bienes, que era de donde sacaban dinero para los gastos porque sufragar la Inquisición costaba muchísimo y por eso necesitaban buscar fuentes de financiación. Como institución ejerció un control por lo que reprimía cualquier cosa que pudiera poner en peligro la dogmática de la iglesia y no solo la dogmática sino también velar por la pureza de sangre, entre otras cosas. Tuvo que ser terrible, los vecinos vivían bajo el peso de una espada de Damocles permanente ya que cualquiera podía delatar a cualquiera. El hermano de Cairasco, Constantín Cairasco, se tuvo que ir a América… En la novela, sin embargo, en la parte de la tortura, es ilegal porque la legal tenía que pasar por un proceso burocrático largo y tedioso, que incluía la obligatoriedad de contar en cada sesión de tortura con un médico y un notario”.

 - Es autor además de El dilema de Spasski y La dignidad de las amapolas y del Libro de los recuerdos de Idir el Canario, este último como ahora con Gesta, novelas históricas.

“El dilema de Spasski no es histórica en el sentido que no es una novela ambientada en siglos anteriores pero si es histórica porque trata de una excavación arqueológica donde explico el origen y todos los vericuetos de Betancuria porque en ese momento trabajaba en el plan especial de protección del conjunto histórico de Betancuria y tuve que estudiar sus pormenores que me resultaron muy interesantes, sobre todo el convento San Buenaventura y todo lo que había ahí dentro. En fin, que escribí la novela un poco para ilustrar todo aquello. La dignidad de las amapolas es otra cosa. Cuenta la historia de una profesora de Latín especializada en Horacio que encuentra en el poeta romano, en su sabiduría, un alivio para sus problema. En esta novela hago un recorrido por Italia”.

- Pero tanto Idir como Gesta sí que son estrictamente históricas, ¿qué atractivos tiene para usted el género de la novela histórica?

“Aprendes muchas cosas y me interesa explicarlo bien para que la gente sepa lo que pasó y lo que no pasó. Y una vez comencé a investigar Gesta, apareció la esclavitud, porque la economía en Canarias estaba basada en la esclavitud muy vinculada a las explotaciones del azúcar lo que dio lugar a un problema ecológico porque se talaron los bosques de Gran Canaria porque se necesitaba su madera, y sigues investigando y te tropiezas con la Inquisición, y todos estos temas te dan el contexto en el que se produjo el ataque holandés pero lo más interesante no es explicar la batalla y qué es lo que pasó después, creo que lo interesante es el contexto, cómo estaba configurada la sociedad grancanaria de aquel tiempo. Intento en la novela no solamente distraer al lector sino también ilustrarlo, dar a conocer esa parte de la historia canaria que me parece que tiene cierto interés”.

- Es un periodo muy interesante porque hablamos de una Canarias de la que venimos todos. Una sociedad en la que todavía quedan rastros de la antigua cultura de los primeros pobladores del archipiélago.

“Es una Canarias muy interesante porque a fin de cuentas es la Canarias de la que venimos, que no es la de los primeros pobladores de las islas sino que es resultado del mestizaje que vino después. Un periodo que a mí me parece apasionante y que no ha sido utilizado demasiado literariamente en forma de ficción. Desde el punto de vista económico se produce la transformación de la isla en una colonia de monocultivos con las implicaciones ecológicas que supuso para el paisaje y para los bosques, sobre todo los bosques termófilos, que se los cargaron prácticamente. De hecho, yo creo que el azúcar acabó porque en cien años, zonas que destruían, buscaban otra y otra cada vez más lejos mientras el agua paralelamente iba desapareciendo. Y desde el punto de vista económico una de las reflexiones que planteo es ¿qué papel cumple Canarias en esa historia de la guerra de Flandes? Sobre todo porque las islas vendían y compraban con Flandes, con quien mantenían muchísimos lazos comerciales. Las noticias llegaban antes por los comerciantes que por la vía oficial, y nos vimos involucrado en una guerra que terminó por quemar media ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y de San Sebastián de La Gomera, y conflicto que cuenta con implicaciones religiosas, pero sobre todo económicas porque las islas eran una fuente de ingresos importante para la corona”.

- El ataque holandés es un ataque de castigo.

“Sí, la expedición de Pieter van der Does es de castigo. Y se trata de una armada importante, de 74 buques con todos sus cañones y soldados que llevaba además abundantes provisiones. La idea es que los españoles se lo pensasen dos veces antes de seguir castigándolos en Flandes como estaban haciendo. Hay un momento, de hecho, y se conservan las cartas que van der Does dirige a la audiencia y al gobernador, cuando ya han ocupado Las Palmas de Gran Canaria, en la que exige a sus habitantes una gran cantidad de dinero a modo de indemnización pero la ciudad responde que no, lo que hace que van der Does la queme y se vaya por donde vino”.

- ¿Qué otro periodo histórico de Canarias le gustaría ambientar en una novela?  

“Hay uno en especial, que es justamente el fin del siglo XIX, al menos en Gran Canarias, y que coincide con el desastre de Cuba y Filipinas, la pérdida de las últimas colonias y todo el tema de los quintos, de los soldados que enviaron por otro a esa tierra y los canarios que emigraron. Son los años de la La construcción del Puerto de la Luz, es decir, entre 1898 y 1910. Esos años son cruciales para Las Palmas de Gran Canaria y creo que para Santa Cruz de Tenerife. Me refiero al momento en que se construye el Puerto y se transforma La Isleta, que entonces era un arenal y en la que empieza a vivir gente. Son los años en los que se establecen las compañías inglesas, una de las cuales controla el Puerto de la Luz, ya que los ingleses necesitaban de un puerto para poder aprovisionar a los barcos no solo los de guerra, sino también los comerciales y eso genera la creación de una clase obrera y que aparezcan los primeros sindicatos y se celebren huelgas. También surgen organizaciones portuarias delictivas como suele ser habitual en los puertos y son los años también del nacimiento de los cambulloneros. En ese tiempo se produce una transformación radical, a la que contribuye también el tendido del cable telegráfico que sirve para que la isla pueda comunicarse con el mundo”.

Saludos, se acabó, finito, the end, ende, fine, desde este lado del ordenador

‘El mapa para tocarte’ y ‘Kikuyu Land’, premios D. O. Canarias y al mejor largometraje internacional en DOCanarias 2026

Domingo, Septiembre 13th, 2026

Las películas El mapa para tocarte (86′ / 2026 / España, Uruguay), de Mercedes Afonso, y Kikuyu Land (93′ / 2026 / Kenia, EE UU), de Bea Wangondu y Andrew H. Brown, han sido reconocidas, respectivamente, con el premio D. O. Canarias y el galardón al mejor largometraje internacional en el Festival Internacional de Cine de Realidad DOCanarias, que se clausuró en la noche del sábado 12 de septiembre, en la Sala Timanfaya de Puerto de la Cruz.

Un jurado compuesto por la cineasta Macu Machín, la documentalista y periodista Bea Rodríguez y el periodista y crítico cultural Eduardo García Rojas, “tras una difícil deliberación, por el excelente trabajo realizado por las películas seleccionadas en el concurso D. O. Canarias, que resaltan valores sociales, humanos y cinematográficos” decidió reconocer con el premio D. O. Canarias a la película El mapa para tocarte, de Mercedes Afonso, “por su profunda honestidad a la hora de narrar una historia en la que sus protagonista son sus hijos y ella, con una humildad y economía de medios para contar esta historia universal que conecta con cualquier espectador. Este trabajo nos parece que trasciende lo cinematográfico y se convierte en una historia que llega a todo el público. El mapa para tocarte, a pesar de su dureza, transmite una luz inmensa y es un canto de esperanza hacia el ser humano”.

El mapa para tocarte se estrenó en Canarias este viernes, 11 de septiembre, en el marco de DOCanarias, y contó con la presencia de su directora en la sala y su participación en un coloquio con el público. “Para mí ha sido un inmenso placer y un honor estar aquí y haber podido tener la vivencia que tuve con algunos de ustedes anoche en la Sala Timanfaya y en el coloquio de la película”, dijo Mercedes Afonso al recoger el premio. “Son tiempos difíciles. Ayer recordé el motivo para el que mis hijos y yo hicimos la película: que nuestra historia pudiera servir de puente, de lazo, de esperanza, de luz a muchas familias, de niños, niñas, con TEA, con neurodiversidades, con problemas complejos que nos tambalean como familia; pero siempre hay luz y esperanza en el camino”, añadió y recordó que en estos ocho años “largos y difíciles, cuando recibía un premio, inmediatamente le mandaba un WhatsApp a mi hijo y a mi hija. Y mi hijo me dijo en una ocasión: «el verdadero premio es nuestra historia»”.

El mapa para tocarte se presenta con una pregunta contundente: ¿Qué significa ser madre?, una cuestión que la cineasta palmera responde al documentar durante 12 años la vida de su hijo Airam, diagnosticado con TEA y PANDAS. Esa enfermedad le provoca brotes repentinos que surgen como un volcán que despierta y despliega su fuerza sin aviso en medio de la calma, como ocurre en La Palma, donde viven. Grabar es la forma que encuentra una madre de tomar distancia y a la vez tenderle una mano a su hijo para acercarlo. Afonso es la directora y responsable de la fotografía del filme, además de coguionista -con Emma Tusell- y coproductora -con Agustina Chiarino-. La película también recibió la Biznaga de Plata al Mejor Documental en la 29 edición del Festival de Málaga, en marzo de este año.

Por su parte, el jurado que premió a la película keniata —compuesto por la cineasta dominicana Johanné Gómez Terrero, el documentalista y fotógrafo mexicano Noé Pineda y la gestora cultural colombiana Vanessa Cuervo— consideró que “la historia que nos entregan los directores es necesaria, una investigación que devela una atrocidad atrás de la bebida del té; unas historias familiares dolorosas, pero necesarias de hablar para los personajes. El documental tiene tras de sí, y lo vemos, una investigación rigurosa y muy cuidadosa para no revictimizar. Es una denuncia necesaria”.

“Gracias por reconocer esta historia y por ver a nuestra gente y nuestras luchas”, dijo la codirectora de Kikuyu Land, Bea Wangondu, quien envió un video de agradecimiento al no poder llegar al festival, como estaba previsto, por problemas con el visado. “También me gustaría dar las gracias a un grupo muy especial de personas: el público que vino al cine para ver esta película… Y un gran, gran gracias de nuevo a DOCanarias”, subrayó. Kikuyu Land es una poderosa y visualmente estremecedora exploración de la memoria, el territorio y las injusticias históricas en la que la periodista Bea Wangondu descubre secretos ocultos en su familia al investigar una demanda contra la Corona británica y la industria del té en Kenia. Así revela el impacto del colonialismo en las comunidades Kikuyu.


Tatiana Huezo y Aurelio Carnero

En el curso de la gala de clausura, DOCanarias entregó su premio Narrativa Personal a la mexicano-salvadoreña Tatiana Huezo, una cineasta “cuya filmografía aborda con juicio crítico el sentir histórico y contemporáneo de nuestra sociedad; por un cine que da rostro, voz y cuerpo a las personas invisibilizadas por la violencia, la pobreza y el abandono en América Latina; por construir una memoria colectiva y analítica que sirve como resistencia frente al olvido, desde una distancia poética que invita a la reflexión profunda y por el respeto más absoluto a sus protagonistas, a partir de un proceso largo de inmersión y escucha, que permite que la verdad emerja de forma orgánica y poderosa”, detalló la presentadora de la gala, la periodista Carolina González.

Huezo agradeció a DOCanarias “haberme traído hasta estas tierras tan lejanas; estoy muy agradecida, muy contenta de estar aquí” y contó su relación con el cine desde niña: “me enamoré del cine cuando aún era una niña y mi madre no tenía con quién dejarme. Entonces me metía de contrabando a ver películas que no debía ver. Yo creo que el cine nació en mí como un tremendo susto que se me quedó guardado, pero que también era sueño y era abrazo. La emoción de vivir la vida de alguien más. Y ya desde ese entonces yo solo deseaba aprender a ser, quería tener ese poder de hacer sentir, contar historias para compartirlas”.

La cineasta compartió también con el público su visión de su trabajo como cineasta: “Encontré mi voz en los otros, en las personas que me dejaron entrar en sus vidas para compartir sus pérdidas, sus ausencias, su lucha y su gozo. Para mí, trabajar con la realidad es tocar el mundo con todos los sentidos. Es un viaje apasionado de ida y vuelta (…) puedes elegir acercarte, elegir una distancia que te ponga en riesgo, donde podrías ser golpeado. Y una vez ahí, conciliar, sentarse a la mesa, compartir y mostrarse. Para mí no hay otro camino, la realidad debe habitarse. Cuando algo da miedo, es ahí donde uno encuentra. Cuando hay algo que necesitamos, que deseamos entender. Pienso que ahora, más que nunca, frente a la vorágine de nuestro tiempo, es importante ser críticos con la realidad, no ser complacientes con ninguna de las cosas que suceden a nuestro alrededor y construir una mirada distinta a la que predomina, contando historias desde nuestros propios ojos y desde nuestro propio corazón”.

Finalmente, el festival entregó el premio Iniciativa Cinematográfica —que concede en reconocimiento a la aportación de figuras del cine canario— a Aurelio Carnero, uno de los fundadores del colectivo Yaiza Borges y que ha desempeñado el rol de productor, productor ejecutivo, guionista o director en distintas películas del cine de las islas, desde hace más de cinco décadas. “Lo tomo como un premio a mi generación. Agradezco el reconocimiento por haberse acordado de mí en este momento de mi vida, y también por recordar al colectivo Yaiza Borges, que yo creo que fue un momento muy importante en el desarrollo del cine canario. Creo que este festival puede ser una especie de heredero de Yaiza Borges, me alegro muchísimo de que siga para adelante”, dijo Carnero al recoger la estatuilla de DOCanarias, una versión de la escultura Homenaje al mar, de Céssr Manrique, que da imagen al festival, por establecer un diálogo simbólico entre África y América a través del oleaje del Atlántico.

Con esta gala de entrega de premios, seguida de la proyección de la película El eco (102’/2023/México), de Tatiana Huezo, y tras el saludo del alcalde de Puerto de la Cruz, Leopoldo Afonso, al público asistente, DOCanarias se despidió para volver en 2027 con su propuesta de un cine de realidad que conmueve al tiempo que invita a la reflexión. Afonso enalteció el “papel fundamental de la cultura” ante los conflictos “que parece mentira que en pleno siglo XXI tengamos todavía que observar, valorar, padecer, no solo bélicos, sino también culturales, ideológicos, religiosos… La cultura siempre ha sido esa disciplina, esa vertiente que ha unido pueblos, como lo hace en esta ocasión nuevamente en Puerto de la Cruz, que une nada más y nada menos que a tres continentes”.

* En la imagen, la cineasta Mercedes Afonso durante la ceremonia de clausura de DOCanarias 2026

Saludos, felicidades a los ganadores como a los que no, desde este lado del ordenador